“Lo que es pornografía para un hombre puede ser la carcajada del genio para otro”.

H. Lawrence.

Suele ocurrir que, al hablar de pornografía, bien la gente se avergüence, bien le de asco e indignación, bien despierte su curiosidad. Hay quienes lo consideran perjudicial, mientras que otros argumentan que es placentero y una libertad de expresión. Luego están quienes vociferan diciendo que el porno enseña a violar.

Ese dogma no es actual, tiene su origen en Robin Morgan (feminista) que ya en 1980 dijo que “la pornografía es la teoría, la violación es la práctica”. Es curioso que afirmara tal despropósito cuando ya en 1970, la Comisión de Obscenidad y Pornografía de los Estados Unidos no encontró evidencia alguna de vínculo causal entre la pornografía y la violación.

Es cierto que con la llegada de Internet y la disponibilidad inmediata de material sexualmente explícito podría plantearse que la pornografía influye y anima a conductas violentas. Sin embargo, los múltiples estudios en diferentes países (Estados Unidos, Dinamarca, Suecia, Alemania, China República Checa, Japón), en los que se monitorizó los cambios en la criminalidad sexual y el permitir ver la pornografía en sus sociedades (en algunas había estado previamente prohibido), se evidencia una y otra vez que los delitos sexuales no incrementan. Es más, en países como Dinamarca o República Checa mostraron una disminución significativa en la incidencia de abusos sexuales infantiles.

También, si se busca estudios que relacionen el porno con la violencia sexual, aparecen resultados que a simple vista parecen decir que hay tal relación. Pero nada más lejos de la realidad; esos estudios no concluyen que haya una correlación entre porno y violencia sexual, sino que objetivan una desensibilización y que se alimenta un imaginario determinado. Cuando hablan de que hay una probabilidad de cometer abusos sexuales, se refieren siempre en base a las creencias que expresan los participantes. No obstante, para que una ficción como el porno muestre correlación con la violencia sexual, se tienen que dar otros factores previos, como malos tratos en la infancia y/o familias desestructuradas, además de mala educación, etapa puberal más avanzada y otros factores psicobiológicos. Sin ellos, ningún tipo de ficción, ya sea porno, películas o videojuegos, puede influir.

Aun así, considero necesario insistir en que no hay ningún estudio que concluya que hay una correlación positiva entre la pornografía y la violencia sexual, porque las diferentes investigaciones y revisiones de la criminalidad evidencian que no aumentan las violaciones con la disponibilidad del porno. Es más, demuestran que los violadores consumen menos porno y que éste no enseña a odiar a las mujeres.

Sé que seguirá habiendo crédulos y a ellos y, sobre todo, a quienes quieren prohibir la pornografía les preguntaría ¿cómo explican que las tasas de agresión sexual hayan descendido desde que el porno está disponible en internet? Porque claramente, parece ser más una válvula de seguridad que brinda una salida alternativa para la energía potencialmente agresiva.

El porno, una ficción con millones de resultados

El porno es una ficción, como lo es el cine, la literatura o los videojuegos. Pertenece al terreno de las fantasías y, por ello, los consumidores proyectan sus fantasías en el mismo. Es un medio, una herramienta que aglutina y da salida a los deseos, las fantasías, fetiches o perversiones: es disfrutar cual vouyerista de lo obsceno.

Tan solo hay que echar un vistazo a las preferencias dentro del porno para apreciar los gustos de hombres y mujeres. Pornhub es una página web que elabora cada año un informe sobre las costumbres y gustos de los consumidores del porno en todo el mundo. Exploran las complejidades de la audiencia de la pornografía en línea. En su VI informe recogen que hubo 33,5 mil millones de visitas en 2018 (100 millones de visitas diarias) y 30,3 mil millones de búsquedas. Además, se subieron a la web 4,79 millones de vídeos nuevos de aficionados, modelos y socios de contenido.

En lo que respecta a la socialización, Pornhub concluyó que se enviaron 65 millones de mensajes privados, 7,9 millones de comentarios en los vídeos, así como más de 141 millones de personas votaron sus vídeos favoritos (son más personas que las que votaron en las últimas elecciones en Estados Unidos). En lo que se refiere a las búsquedas, la popularidad de los vídeos “románticos” se duplicó y sigue siendo el doble de popular entre mujeres, en comparación con los hombres. También creció la búsqueda referida a la aplicación “Tinder” (161% entre mujeres y 113% entre hombres). Y si nos adentramos en la demografía de género, las mujeres consumidoras de porno crecieron un 29%, lo que indica que las mujeres se sienten cada vez más cómodas explorando el porno. También es llamativo que entre mujeres lo más buscado sea “lesbiana”, “trío”, “anal”, “doble penetración” o “gangbang”.

Pero centrémonos en España y nuestros gustos pornográficos. Una de las principales conclusiones del informe es que nos gustan los vídeos relacionados con nuestro país. Las españolas buscan vídeos con la categoría “penetración doble”, mientras que los hombres optan por “maduras”.

 

Visto así, y haciendo uso de la misma retórica de quienes dicen que el porno es la teoría, si las mujeres optan por categorías sexuales agresivas, ¿quiere decir que buscan ser violadas? No, como tampoco los hombres buscan violar por ver vídeos agresivos. Lo que hacen, en definitiva, es canalizar sus fantasías por medio de la pornografía.

La industria no va a cambiar. Tan solo lo hará en la medida que los gustos de los consumidores cambien. Claro que me parece liberador ofrecer otras opciones o alternativas a la visión mayoritaria. De hecho, ya se ofrece y podemos encontrar el porno de la directora Erika Lust o de la compañía Four Chambers. Pero no se puede obviar que, si la visión mayoritaria es la que es, posiblemente sea porque los espectadores del porno buscan ese porno mayoritario.

El problema es la ausencia de comunicación

Aun cuando la evidencia científica concluye que el porno no conduce a la violencia sexual, aun cuando sus consumidores son los que escogen ver lo que ven, el mensaje que llega a la sociedad, por parte de los detractores, es que hay una “cultura de la violación”, a pesar de ser una teoría más que refutada. Con esta idea se está haciendo creer que se vive en una sociedad donde el deseo del hombre es violación y el deseo de la mujer es algo similar a un síndrome de Estocolmo. Para así seguir demonizando al hombre y victimizando a la mujer.

Es obviar los datos reveladores y negar que el problema no es la pornografía. Como explica David J. Ley en su libro “Ethical Porn for Dicks”, pensemos en el consumo del porno como el del alcohol; es decir, el problema recae en el consumidor antes que en la esencia del porno. Recae en la incongruencia moral y, sin duda en la falta de educación. Pero con ello no me refiero a que la solución sea impartir educación sexual en las escuelas, ni mucho menos politizar la sexualidad. Me refiero a que quizá el problema esté en facilitar tecnología (móviles, internet, tablets) sin instrucciones a menores con 9-10 años de edad y sin supervisión, tal y como indica el INE que es la edad promedio en la que los niños entran en contacto con los medios digitales. Así, en ausencia de información veraz y comunicación asertiva, entre padres e hijos, sobre la pornografía, no es de extrañar que esos niños que empiezan a madurar no comprendan que el porno no es la realidad. Porque, señores y señoras, el sexo real dista mucho de la pornografía por si tenían dudas.

El porno no imita a la vida, por ello, a la industria del cine porno no se le puede exigir que transmita un modelo de educación sexual. Igual que a la industria del cine de terror no se le exige que trate los miedos de sus espectadores. Como tampoco la solución pase por censurar, porque consigue el efecto contrario y, sino que se lo digan a William Hays. Dio nombre al Código Hays, que censuraba películas americanas. Entre sus censuras, estaba el ombligo femenino. Tras su muerte, se descubrió que en su casa almacenaba una gran colección de fotografías de ombligos. No deja de ser curioso que se prohíba lo que gusta, lo que acaricia profundamente nuestros deseos.

La pornografía va a seguir siendo un lenguaje simbólico de la representación de los cuerpos y la sexualidad. Por ello, desde casa hay que explicar que, al igual que no se puede volar como Superman, tampoco el sexo funciona como en el porno. El debate a fin de cuentas seguirá, y sólo el tiempo revelará qué cambios y adaptaciones tomará, camaleónicamente, el porno en el mundo acelerado en el que vivimos. No obstante, es difícil que el porno de un giro radical y se separe de la estética de lo obsceno.

Foto: Maru Lombardo


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Soy Cuca, para las cuestiones oficiales me llaman María de los Ángeles. Vine a este mundo en 1986 y mi corazón está dividido entre Madrid y Asturias. Dicen que soy un poco descarada, joven pero clásica, unas veces habla mi niña interior y otras una engreída con corazón. Abogo por una nueva Ilustración Evolucionista, pues son dos conceptos que me gustan mucho, cuanto más si van juntos. Diplomada en enfermería, llevo algo más de una década dedicada a la enfermería de urgencias. Mi profesión la he ido compaginando con la docencia y con diversos estudios. Entre ellos, me especialicé en la Psicología legal y forense, con la que realicé un estudio sobre La violencia más allá del género. He tenido la oportunidad de ir a Euromind (foro de encuentros sobre ciencia y humanismo en el Parlamento Europeo), donde he asistido a los encuentros «Mujeres fuertes, hombres débiles», «Understanding Intimate Partner Violence against Men» y «Manipulators: psychology of toxic influences». En estos momentos me encuentro inmersa en la formación en Criminología y dando forma a mis ideas y teorías en relación a la violencia, para recogerlas en un libro. Otros medios y redes para saber más sobre mí.

18 COMENTARIOS

  1. Después de mi último comentario, he ido a mear, y pensando, no me he quedado a gusto con lo que dije.
    Hay una cosa fundamental que decir a cerca del porno: el consumo del porno no lo es como el consumo de cualquier otro entretenimiento. Su capacidad adictiva lo sitúa por encima de muchas drogas, y la rapidez en la adicción lo coloca en primer lugar. Sólo eso ya es gravísimo: no existe consumidor esporádico de pornografía, al menos entre varones, y esto lo avalan muchos estudios.
    Como las otras adicciones, cuando da el mono, nubla el raciocinio, subvierte la escala de valores, dejando sin importancia obligaciones y necesidades fundamentales.
    Pero es que además no se trata de una adicción al uso, sino que toca al centro de lo que nos constituye como personas, el sexo, pues el ser humano es una abstracción de lo que realmente existe: hombres y mujeres.

    Así que si se quiere ver realmente el efecto nocivo del consumo de pornografía, no me vengan con mandangas de violaciones y estúdiese el efecto en:
    -Disfunción sexual.
    -Incapacidad social.
    -Homosexualidad y desorientación sexual.
    -Rendimiento laboral.
    -Disminución de las relaciones sexuales.
    -Disminución del placer sexual.
    -Depresión.
    -Consumo de prostitución.
    -Disminución de vitalidad.
    -Aborregamiento y falta de lucha política.
    -Suicidio.

    Si yo quisiera mantener a una población dócil, blandita y controlable la llenaría de adicciones como esta. ¿Qué me importa que me roben, me restrinjan mis derechos o me quede sin amigos si yo estoy obcecado en la felación de la rubia y me tiene en el trabajo despistado? (¿acaso la secretaría sabrá hacerlo?) ¿Con qué fuerza voy a luchar por nada, si de ver posturas imposibles, con falos antinatura, de todos los colores, ya a veces dudo de si es por la carne, el pescado o la paella mixta por lo que se me empina, o cómo cojones voy a defender mi dignidad si ya sueño con el anal de un caballo?

  2. Me ha sorprendido mucho este artículo. Porque entre los perjuicios ocasionados por el consumo de porno nunca pensé en el aumento de las violaciones. Ni se me pasó nunca por la cabeza. Más bien al contrario.
    Es evidente que el consumo de pornografía disminuye la capacidad funcional sexual, atrofia la empatía sexual, la capacidad de seducir. Si se da fácil aquello que normalmente, por multitud de cuestiones obvias, cuesta trabajo, es innegable que producirá 1) disfunción sexual, 2) pérdida de virilidad.
    ¿De dónde se ha sacado que aumenta las violaciones? Imposible: el pornoadicto, pornomaníaco o consumidor frecuente de pornografía está anímicamente capado para abordar a una mujer y forzarla.
    No: la pornografía produce soledad, falta de empatía, tristeza, egoísmo (pero no el egoísmo del banquero, sino el del ermitaño). Y esto no hay pajillero de Yale, Oxford o Harvard que me lo niegue. Qué cojones violaciones, si a la mitad de los jóvenes de hoy no se le levanta y a la otra mitad ni le interesa (estos datos son literarios, no literales).

  3. Es curioso que cuando se habla del porno, siempre se considere una elección. Pero en realidad para un amplio sector de público no lo es: Ancianos, discapacitados de todas clases, pobres de solemnidad, gente asustada y temerosa, personas encarceladas… Para ellos y algunos más, es realmente una necesidad elemental, pues de ningún otro modo pueden disfrutar con su sexualidad. Yo he disfrutado mucho desde bien jovencito con aquellas revistas que acababan en un estado absolutamente harapiento de tanto circular de mano en mano. Mi conclusión es bien simple, y quizá por ello mismo, equivocada. La mujer odia el porno porque es una competencia para su atractivo. Y más aún la odian las mismas feminazis que atacan la prostitución no delictiva, las relaciones sexuales no necesariamente afectivas, las que gritan “¡Castración!”etc.

    Todo se reduce a que el varón se j… y baile. Y el día que se invente un sistema neurológico para absorber de la mente el placer sexual masculino, lo propondrán como castigo para ciertos excesos sexuales. Lo malo es que las pobres ignorantes están luchando contra una de las fuerzas más enérgicas y salvajes de la Naturaleza, con lo cual es fácil deducir que tienen la batalla perdida de antemano. Por fortuna no todas las chicas desean las mismas cosas, ¿no es cierto, chavalas?

  4. “…Es curioso que afirmara tal despropósito cuando ya en 1970, la Comisión de Obscenidad y Pornografía de los Estados Unidos no encontró evidencia alguna de vínculo causal entre la pornografía y la violación”.

    Bueno, Cuca, igual en 1970, la afirmación era un despropósito, pero sería interesante saber qué opinaría “La Comisión de obscenidad y pornografía de EE.UU”, cincuenta años después. Del mismo modo, referirse a estudios publicados en 1991, tampoco es que sirva de mucho para medir o valorar actualmente la influencia que pueda tener la pornografía en la comisión de los delitos sexuales. Y como estudios que traten de vincular el porno con estos delitos los habrá en una dirección y la contraria, para satisfacer todas las demandas, de lo que no hay duda es de que, en nuestro pais, en los últimos años, han aumentado los delitos contra la libertad sexual, tanto a menores, como perpetrados por menores.

    Que el fácil acceso y temprano consumo de pornografía por menores pueda influir en niños y adolescentes inmaduros sexualmente en la imitación de modelos o en la normalización de esas prácticas con connotaciones humillantes y vejatorias para la mujer, no significa que sea la única influencia, pero tampoco es descartable.
    Dice que: “Aun cuando la evidencia científica concluye que el porno no conduce a la violencia sexual, aun cuando sus consumidores son los que escogen ver lo que ven, el mensaje que llega a la sociedad, por parte de los detractores, es que hay una “cultura de la violación”, a pesar de ser una teoría más que refutada”. Tengo mis serias dudas de que exista “evidencia científica” tan concluyente al respecto y de que la teoría de “la cultura de la violación” esté más que refutada, cuando el aumento de los delitos sexuales a menores y perpetrados por menores, tal como le decía, se ha incrementado en los últimos años.
    De lo que no tengo duda es de que, la promoción de esa industria del porno no solo mide el grado tolerancia y libertad permitido en una determinada sociedad, también mide su nivel de degenaración y depravación, al dejar de lado o correr un tupido velo sobre la realidad de esta industria pornográfica que, de forma soterrada, en las alcantarillas de la red sucia, produce, expone y difunde las formas más graves de abuso y explotación sexual, aptas para el consumo.

    • Buenas, Silvia.

      Seguramente esa comisión ratificaría su opinión, a la vista de los diferentes estudios que hay. Por cierto, podrías también hacer referencia a los otros estudios que enlazo que son de la década de los 2000 e incluso del 2015 y uno de este año.

      Eso de que los delitos sexuales han aumentado es para cogerlo con pinzas y preguntar, ¿según quién, en comparación con qué y en base a qué? Porque basta mirar los datos recogidos por el portal estadístico de criminalidad del Ministerio del Interior, para analizar las tendencias en delitos sexuales y ver los picos de los mismos cuándo se dan, así como cuando se dan los descensos. Aun dándose un crecimiento de los mismos, ¿no sería más razonable analizar qué factores de nueva tendencia hay para ese incremento en lugar de afirmar que es debido al porno, el cual no es un factor nuevo?

      Creer que culturamente está aceptada la violación, que los hombres aprenden que violar está aceptado es una aberración. De ser así, se viviría un estado de normalización generalizada de la violencia sexual. Sin embargo, la violencia sexual es un delito recogido en los diferentes códigos penales de los países. Aun así, de los hombres que habitan España (o el mundo, me da igual) ¿cuántos son criminales y cuántos de ellos por delitos sexuales? De ser aceptada la violación culturalmente, ¿cómo se explica que entre los códigos carcelarios, los delincuentes sexuales no sean respetados por el resto de criminales? Demasiadas cuestiones y factores que no se responden diciendo que hay una cultura de la violación. Además de obviar otras cuestiones relacionadas con los comportamientos violentos de índole sexual. Es triste decir que la culpa la tiene el patriarcado, la cultura, de lo que un 5% perpetra. Es vergonzoso generalizar de ese modo.

      Como bien digo, que sea fácil e inmediato acceder a Internet no explica los comportamientos violentos. Es más bien la ausencia de factores protectores (la familia) o la presencia de factores del tipo abusos en la infancia, ausencia de referentes, familias desestructuradas, personalidad antisocial, adicciones, etc., las que con la facilidad de Internet catalizan comportamientos violentos. De ahí mi insistencia en lo vital de desarrollar una comunicación asertiva entre padres e hijos, sobre la pornografía y otras tantas cuestiones de la vida. Que hay que explicar que, al igual que no se puede volar como Superman, tampoco el sexo funciona como en el porno.

      Considero necesario hacer una distinción entre lo que es el porno y lo que es la industria del porno, porque cargar a la pornografía con los posibles males que comete una industria, me parece contraproducente. Es volver a hacer una generalización sesgada y falaz. Es denominar al todo por una parte y así es inviable cualquier diálogo o comprensión.

      Gracias por tu comentario.
      Un saludo.

      • Hola, Silvia.

        He echado un vistazo al Balance de Criminalidad que publica el Ministerio del Interior y, en lo referente a delitos sexuales, se registra un aumento de delitos contra la libertad e indemnidad sexual, que ya se incrementaron respecto el año precedente. Así, en 2018 lo hicieron un 13,6 por ciento, hasta las 2.167 infracciones de este tipo. Entre ellas, hubo 252 violaciones registradas, un 14 por ciento más que en 2017.

        Pero también advierten que la escala de estas agresiones se debe en gran medida al aumento de la concienciación sobre la importancia de denunciar este tipo de delitos, favoreciendo así la progresiva eliminación de la ‘cifra negra’ que sigue pesando en este tipo de casos. Es decir, no es que haya más delitos sexuales sino que se denuncian más.

        Te dejo aquí el enlace al balance http://www.interior.gob.es/documents/10180/8736571/informe+balance+2018+4%C2%BA%20trimestre.pdf/fb51653e-77f5-44da-9d23-535dbf4b2edd

        Un saludo.

  5. Supongo que alguien de la redacción de DISIDENTIA dijo somnoliento antes de irse a la cama anoche: “Que escriban algo sobre el BUKKAKE o el KAKAO político español” y, claro, es normal, al buscar en el Google el álgegra de Boole te juega malas pasadas. Porque la cosa va de correrse simultáneamente todos los partidos sobre el decrépito cuerpo de una Nación podrida y senil, por eso la convocatoria de elecciones, tras los preeliminares y el precalentamiento.

    Yo amo a las mujeres vestidas de cuero negro de pezones duros como la broca de diamante, “La filosofía en el tocador” y su dogmática del estupro adolescente, los frescos de Pompeya y sus mujeres tan complacientes, las ilustraciones del Kamasutra, los diálogos de Pietro Aretino, “La Venus de las pieles” de Leopold Sacher Masoch y las insinuaciones de Sócrates a Alcíbíades y viceversa en el “Symposion” de Platón.

    En cuanto a la pornografía audiovisual contemporánea, no hablo de ella, simplemente paso al acto y punto. Y tan sólo como analogía ilustrativa de otras realidades tiene sentido su uso discursivo, fuera de los contextos pragmáticos bien conocidos de sentido.

    Por lo demás, tarde o temprano, una civilización exhausta confiesa su verdad justamente en aquello que niega y rechaza sus fundamentos.

    Cuando Mary Ann la pelirroja me mira fijamente a la cara sosteniendo la columna de Hércules que yo le ofrezco, todos sabemos que el mundo gira y gira, que el día llegará después de la noche y que ni siquiera nosotros moriremos definitivamente del todo: es casi seguro que nuestros herederos serán todavía peores que sus ancestros y nosotros seremos su modelo.

  6. Dudo bastante de la veracidad de las estadísticas de pornhub y no descarto que pueda haber alguna intención de manipular. En principio es raro que las búsquedas tengan que ver con España, con porno español. Para ver porno, es extraño que sea un factor importante, porque no se trata de una web para ligar. También es extraño que la búsqueda mayoritaria sea “maduras esañolas”. Si las maduras fuesen tan solicitadas, gran parte de las actrices porno más conocidas serían maduras, pero no es así, puesto que siempre ha existido la relación entre porno, juventud y atractivo sexual, y muchas productoras han buscado precisamente a chicas muy jóvenes, de 18 años. Que la segunda búsqueda mayoritaria sea “hentai” es también bastante dudoso. En fin, que no parece muy creíble.

    • Buenas, Marco Antonio.

      Incluyo, a modo de enlace, el total de los datos de Pornhub para interés de los curiosos e incrédulos. No tiene nada de raro que las búsquedas tengan que ver con España: lo más buscado es “maduras espanolas”, “Made in Canarias” y ” porno en español”, entre otros. Lo mismo ocurre en cada uno de los países estudiados: buscan cosas relacionadas con su país. Haces de una particularidad, de una tendencia (lo más buscado sea “maduras españolas”) una generalización y eso es lo errado en tu análisis: extrapolas datos y como no coinciden que lo general, los pones en duda.

      Te animo a leer el informe, no deja de ser una suma de curiosidades.

      Gracias por comentar, un saludo.

  7. La pornografía constituye un territoio extraordinariamente amplio con fronteras difusas, a veces con el arte -recuerden el cuadro Courbet “El origen del mundo” o el “shunga” japonés-, a veces con delitos atroces como en el caso del “snuf”.
    No es un discurso inocuo puesto que apela siempre a ciertos instintos humanos y por eso se hace negocio con esos instintos. Se puede considerar un indicador de decadencia cultural pero intentar prohibirlo es tan tonto como intentar prohibir la prostitución. Los negocios del sexo seguramente son tan antiguos como el neolítico.
    La representación de actividades sexuales no tiene nada de simbólico, se trata precisamemte del grado cero de la representación. Es todo presentación y exhibición. Se hace exhibicionismo precisamente del fingimiento y se hace exhibicionismo del delito en el “snuf”.

  8. Antes de comenzar, si usted me lo permite, he de hacerle una íntima confesión, antes no revelada por temor a que por técnicas movidas por la mala intención, llegara a conocimiento de algún feroz jefe de departamento de alguna financiera, o bien al departamento de recursos humanos de alguna compañía, tan amigos ellos del juego freudiano de las inferencias sobre conductas de donde extraer material para el diseño de pijamas a medida, al que ellos acostumbran a llamar “perfil”.
    Y todo esto para aseverar que la frustrada vocación de un servidor, fue la de director de la Sinfónica de Berlín, o actor porno. Ambas probablemente compatibles, e incluso, bien visto, complementarias porque aquí también juegan, y de que manera!, las armonías.
    Pero uno convive mal con la impostura en cualquier ámbito del quehacer y no tolera, por mor de un sentimiento atávico y muy trasnochado del honor, del orgullo, o de lo que sea, la mentira y menos si es piadosa, o movida por la compasión, o a la mera reducción mercantil de algo en lo que uno está dispuesto a ofrecer lo mejor de sí mismo. Y es que ellas fingen mucho lo que no sienten y eso es mentir en un momento muy delicado para la autoestima. Nadie, a mi exclusivo entender, debe de salir de estos trances malparado, y es -precisamente- de los pocos espacios para con la gente en los que una aspira a la igualdad, sin vencedores ni vencidos, ni sometidos, ni humillados ni asfixiados.
    Y, ademas, están los muy jóvenes, que todo lo idealizan, y que a la postre son ávidos consumidores, sobre los que cabe, además, una función didáctica o, si se prefiere, “biologista” en la que no se concibe la ausencia de excelsos fluidos, en el sublime momento del canto de las sirenas, en jóvenes pliripotentes, tras una hora de intenso trabajo.
    Eso contraviene las certezas que ellos conocen, porque las han estudiado, cuando les explicaron en que consiste el experimento de Paulov.
    No albergo ninguna confianza en que en el inmediato futuro, la irrupción en el negocio de las singulares experiencias caseras aporten mas credibilidad y verdad al asunto, porque también aquí, ay! estas detestables prácticas están generalizadas. Algunas, incluso, por tradición familiar, se transmiten de generación en generación.
    Mas adelante, en poco tiempo, cabe la posibilidad que las tecnologías 3D se acaben imponiendo como traslado a lo material de todas las fantasias y, entónces, y solo entónces, acabará imponiendose la verdad.
    O eso espero.

  9. El verdadero peligro del porno es que te hace disfrutar de tu sexualidad sin necesitar a nadie. Y es sobre todo peligroso para las prostitutas y los que viven del negocio. Pero también para alentarnos a buscar pareja y por la necesidad de cariño darlo todo por ellas. Lo que puede reducir los matrimonios y con ellos la natalidad, como está pasando.
    La vida real nos dice a todos tarde o temprano que las películas no tienen nada que ver con la realidad. Y puede que sea bueno que lo aprendamos por nosotros mismos para estar alertas cuando otros con sus ideologías quieran hacer lo mismo, vender películas muy bonitas pero irreales y utópicas.

    • No, hombre, en la caída del matrimonio y el rechazo a tener hijos -cuando menos por parte de los varones- no pesa ya tanto la pornografía y su perspectiva idealizada de una sexualidad plena y sin culpa, como determinadas leyes que castigan al hombre por serlo. ¿De qué van a estar pensando no ya en casarse, en arrejuntarse siquiera, si cualquier cretina de medio pelo puede mandarlos al trullo, a cuenta de una mera denuncia falsa? No digamos ya si encima comete el error de procrear: su vida será un infierno. Los jóvenes son lentos, pero no tontos. Y el resto va aprendiendo la lección. En todo ello, la pornografía es sólo una válvula de escape, un alivio. Como el recurso a la prostitución. Por algo las psicóticas tienen a ambas en su punto de mira.

  10. Un artículo valiente y más firmado por una mujer. Así que felicidades a Cuca Casado. El porno, como el cine, es pura fantasía. La vida real no es tríos, gangbangs, ni MILFs. En la fantasía proyectamos nuestra imaginación y ensoñaciones, pero la realidad es bastante más vulgar y anodina. Como ya intuiamos y confirma la autora, el porno poco tiene que ver con las agresiones sexuales. Es más, los países que lo prohiben son los que tienen las tasas de violencia más elevadas contra la mujer, porque la raíz del problema es otra, como señala muy bien la autora. Los países más libres siempre son los mejores para las mujeres, por mucha milonga que nos cuenten. Otra cosa es que el porno pueda estar al alcance de los niños, por la visión deformante del sexo real que transmite.

    El ataque contra el porno viene del feminismo corporativo e institucional, que no es más que un neopuritanismo castrante, que quiere obligar a que hombre y mujer renuncien a su sexualidad y se hagan militantes del “frente del celibato” (como reflejaba Orwell en 1984), para así imponer mejor su ideología. Que la sexualidad que un hombre y una mujer (o hombre-hombre / mujer-mujer/ hombre-mujer-hombre / mujer-hombre-mujer / hombre-mujer-hombre-mujer, o cualquier otra combinación que se nos ocurra) quieran mantener libremente, conscientes, sin coacción y en plenas facultades mentales y legales tenga que pasar por un contrato firmado. Que un funcionario del Estado tome nota, abra un expediente y dé una autorización para estar juntos y pasarlo bien, si así lo desean, como pretende esa vicepresidenta del Gobierno tan patética que tenemos, que esperemos desaparezca para siempre de la vida pública española en próximas fechas. Desconocen tanto la naturaleza humana que creen que prohibir el porno les acercará a su meta. Esta gente no se cansa…

    • Muy de acuerdo con lo expuesto en su comentario. Con una salvedad: cuidado con ciertas afirmaciones taxativas, porque, para algunos, la vida sí es como una película porno, sin ser una película, sino la mera realidad. Es sólo cuestión de proponérselo y de dar con las personas adecuadas.

      • Buenas, Argantonio.

        Poco puedo añadir a tu comentario, salvo lo que ya puntualiza dolls Master. No me gustan las generalizaciones y, aunque bien es cierto que la realidad tiende a ser anodina, algunos vivimos en ella las fantasías. No sé, por algo se dirá que “la realidad supera la ficción” también, ¿no?

        Si hay una relación entre la agresividad y el porno, pero esa correlación es muy difusa y nada concluyente por sí sola. Es necesario, tal y como indico vagamente, que estén presentes otros factores desencadenantes de la violencia, como es una historia infantil de maltratos, familias desestructuradas o una ersonalidad antisocial, por poner algunos ejemplos. Como suelo decir, la violencia es el resultado de suma de factores, no hay una sola causa que explique por qué se da la misma.

        Muchas gracias, a ambos, por vuestras aportaciones.
        Un saludo.

        • Me parece estupendo que esas fantasías se hagan realidad desde la libertad individual y sin coacción de ningún tipo, con la necesaria privacidad, entre adultos y con respeto a la ley. Y que nadie te juzgue si se dan esos supuestos. Saludos.

      • Si se da con las personas adecuadas, estupendo. En la libertad del individuo está la base de una sociedad democrática, pero siempre que se acepte la responsabilidad individual que eso conlleva, que garantiza la convivencia y el respeto a los otros. Adultos, consentimiento, respeto a la libertad del otro o de los otros, privacidad y asumir las consecuencias de los actos propios, esa es para mí la clave de todo. Saludos.

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