Soy de esos españoles que no suele sentir con demasiada frecuencia envidia de los franceses, tal vez porque, como decía Pío Baroja, hubo un momento en que en España hasta los ángeles estaban traducidos del francés; ya no es así, obviamente. Pero he sentido una noble envidia, creo que es posible que la haya, al leer el discurso de Macron ante la Conferencia de los obispos de Francia.

Hasta ahora estaba convencido de que Emmanuel Macron es un hombre audaz, pero acabo de comprender que no es un aventurero, el mero fruto de fracasos ajenos al que los franceses se agarraron como a un clavo ardiendo, sino que es un político de verdad, alguien que tiene cosas que decir a los franceses, y a los europeos, y que no teme ser malinterpretado, que desafía a las estúpidas convenciones que nos impiden pensar en problemas de fondo, o que nos llevan a creer que la política sea algo que puede reducirse a un sentido común romo y cobarde. Imaginar la posibilidad de que un político español fuere capaz de sostener un discurso de semejante enjundia me está vedado, al menos hoy por hoy, de ahí la envidia.

Macron es un político de verdad, alguien que tiene cosas que decir, que no teme ser malinterpretado, que desafía a las estúpidas convenciones

Macron no se anda por las ramas, ni pretende, simplemente, cortejar a los obispos, menos aún ganar clientes con una distancia más o menos fingida. Lo que se pregunta es cómo se deben suturar las heridas que han apartado el ejercicio de la política de ese venero de la conciencia moral, que es, por cierto, indistinguible de nuestra tradición centenariamente cristiana, y cómo garantizar esa continuada conversación, por decirlo como Michael Oakeshott, que debe existir entre la libertad ciudadana y la exigencia moral que emana de la conciencia y que siempre llama al deber, a la misericordia y al perdón.

Y les dice a los obispos que su religión no puede apartarse del debate de la república, aunque sea obvio que no puedan pretender que su voz sea la única, ni creerse en posesión de las verdaderas soluciones, pero acierta a subrayar cómo el ejemplo que la Iglesia sabe dar, y debe dar, de piedad y de saber estar al lado de quienes sufren, es un fermento necesario en la vida pública, de manera que espera de los católicos franceses “el don de vuestra inteligencia, el de vuestro compromiso, y el de vuestra libertad”.

Este discurso de Macron es una muestra especialmente lúcida y valiente de que es consciente de las limitaciones de cualquier estatismo, de que comprende cómo Europa está en un momento en el que podría ser suicida entregarse únicamente a la gestión, sin atreverse a afrontar decididamente las cuestiones más difíciles. Y entre estas no cabe duda que una de las más arduas es el intento de casar la soberanía política con el respeto a la libertad de conciencia.

El audaz discurso de Macron a los obispos franceses

Macron se atreve a afrontar esa cuestión porque se siente seguro de su condición política como líder de una república, de una sociedad de hombres libres, que también sabe reconocer que la vida humana, y esa forma de articular la convivencia que es la política, no puede ignorar que los ciudadanos necesitan algo más que normas positivas y meras prohibiciones para afrontar la vida con esperanza y con valor, que el Estado puede ser un freno a la barbarie, pero no tiene fuerza suficiente para garantizar la plenitud de una convivencia en libertad, en solidaridad y en mutuo reconocimiento y respeto.

Esa certeza de la insuficiencia del Estado se puede hacer especialmente aguda en épocas de crisis como la nuestra, y es algo de lo que carecen, como si fueran sordos melódicos, esas formas de laicismo que ni siquiera son capaces de atisbar sus limitaciones intrínsecas, que circulan alegremente como expresiones puras de la libertad y que suelen ocultar, sin embargo, formas muy peligrosas del totalitarismo, de abolición de cualquier forma de pluralismo que está detrás de la infinita arrogancia de los robesperrianos con piel de cordero.

La fe, la milicia y el republicanismo laico

Como ha escrito brillantemente Gregorio Luri, “El laicismo nace cuando el Estado se cree capaz de nacionalizar las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) y las administra con la ayuda de una nueva religión, la patriótica, promesa y liturgia de salvación colectiva”, mientras que el patriotismo como virtud cívica, y no como estofa del vicio colectivo que es cualquier nacionalismo, tiene que ser la otra cara de la visión liberal, del convencimiento de que los Estados no pueden ni deben hacerse cargo de nuestra conciencia moral, que no deberíamos consentir que se extralimiten para convertirse en proveedores de una nueva moral, por mucho que pretendan disfrazarla como una ”ética” puramente racional y supuestamente sin supuestos.

No debemos consentir que los Estados se hagan cargo de nuestra conciencia, que se conviertan en proveedores de una nueva moral

Macron comienza su discurso recordando al coronel Arnaud Beltrame, militar, católico, masón y republicano, que el pasado 24 de marzo supo poner generosamente en riesgo su vida, y perderla, al entregarse como prenda para obtener la libertad de un rehén, y Macron afirma que esas tres razones, la fe, la milicia y el republicanismo laico, forman parte de la misma llama que supo arder en el corazón valiente del héroe, es decir, que para el presidente francés no hay contradicción alguna entre esos ingredientes que han nutrido la historia de Francia.

Ahí tenemos, sin duda, una poderosa base de partida que no debiéramos dejar que se debilitara por formas estrechas y totalitarias de estatismo y de laicismo, pero el discurso de Macron también nos obliga a preguntarnos por la forma en que nuestra mejor tradición puede abrirse a convivir con otras formas de religión que, para empezar, no se muestran tan dispuestas a respetar la libertad de los demás y que están llamando a las puertas.

Una posibilidad que, en cualquier caso, habrá de tener el soporte de la ley democrática, pero que deberá buscar la savia de que nutrirse en raíces un poco más profundas y menos convencionales que las fórmulas habituales de la corrección política, estupendos disfraces de ignorancia que pretenden ocultar una necia satisfacción moral e intelectual.


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13 COMENTARIOS

  1. Me intrigó el discurso que se describe con cierto detalle. Efectivamente Macron es un ‘caballo’ político formidable. Navega por principios, no sabemos hasta donde podrá o le dejaran llegar. Tiene una tarea inmensa, dirigir Francia y crear un partido nuevo. Como bueen vecino, le deseo la mejor suerte.

    Después de ver el discurso en Youtube, me gustaria añadir algo que diferencia a Macrón de los políticos españoles. Macrón dice claramente que no se puede dirigir un pais contra una gran parte de la población. Pide a los católicos que practicando su fé sean buenos ciudadanos. El (Macron) preside un pais laico, y que debe gobernar para católicos, para ateos, para agnósticos y para practicantes de otras religiones.

    Comparen Ustedes este dircurso con el de la izquierda-progre española. Esa que se averguenza de ser española, se averguenza de su pasado católico y pretende gobernar ‘contra’ la población católica de España.

    Esta es la gran diferencia con nuestros vecinos, contar con (Francia), tratar de destruir (España).

    “Ardereis como en el 36” nos anunció una miembra destacada de la dirección de la izquierda-progre y nadie le llamó la atención o la apartó de la político. Muy por el contrario, mejoró su curriculo para progresar en la piramide de poder…

  2. Me parece que algunos se han dado cuenta que todo ese experimento de ingeniería social de traer musulmanes para debilitar al cristianismo ha acabado siendo contraproducente, y finalmente comprenden el porqué de cuando Napoleón dijo eso de “Cada cura me ahorra diez gendarmes”. En el juego de tronos, en la lucha por el poder, a veces no es cuestión de fuerza o astucia, sino del apoyo de aliados leales, y esa lealtad dispuesta al sacrificio no es posible sin valores morales. Y aunque consiguieran esbirros completamente leales mediante un lavado de cerebro, estos no serían tan inteligentes como los que lo son ante alguien que sabe comportarse como un verdadero líder que inspira confianza y no como un tirano, capo mafioso o jefe tóxico.

  3. No lo veo como doble moral sino que sigo la explicación franquista. Cuando estuvo Pepe Botella en el poder creó escuela entre el funcionariado y el franquismo aunque lo intentó su erradicación, se volvió a reproducir en la transición. Necesitan a la iglesia para controlar al pueblo, pero ellos los iluminados, se rigen por diferentes reglas. Hay católicos que así lo entienden pero desde la transición están en minoría.

    • En Francia siempre ha habido una élite funcionarial con sueldos astronómicos y son los que controlan el pais, un poco lo que ha pasado en España desde la transición, los empleados se han quedado con la empresa. Ahora que Francia no pueden mantener el gasto y van a recortar quieren copiar el modelo en España sin tener en cuenta que es mucho mas pobre y sin bajar impuestos, ni empleados en las administraciones, ni sueldos de los mismos.

      • Pepe Botella cuando estaba en España siempre respetó a la iglesia aunque comenzaron las desarmotizaciones josefinas en Cordoba y Sevilla precursoras de las de Mendizabal.

  4. “No debemos consentir que los Estados se hagan cargo de nuestra conciencia, que se conviertan en proveedores de una nueva moral”
    Me parece interesante su reflexión, Quirós; y aunque las supuestas virtudes de Macron se vislumbren en esa acción concreta que señala al hilo de su discurso, se necesitarán más acciones concretas que definan la valía de su persona y en especial de su proyecto político. Del mismo modo que hemos necesitado cuarenta años para valorar y definir sin subterfugios el proyecto del Régimen del 78, a través del conjunto de acciones que han hecho posible que lleguemos a este punto de no retorno.

    Si he remarcado esa frase del artículo al inicio, es porque su enunciado lleva implícito la aceptación de que ya existe un orden moral que emerge de los Estados y que se hace cargo de nuestra conciencia, sin que esto parezca constituir un problema. Lo señalo porque parece que se legitime de forma natural una “moral” ya existente, cuyo incumplimiento se penaliza en el Código Penal; y en cambio se desligitima la posibilidad de una “nueva moral” o religión que venga a sustituir a la existente.
    En realidad, si se produce la “amenaza” a nuestras libertades de una “nueva moral” emergente, es para contrarrestar la doble moral que se practica desde los Estados, y que consiste en predicar para los demás unos mandamientos que ellos ni cumplen ni practican. La doble moral de conducirse con la mano derecha sin saber lo que hace su mano izquierda.
    Y no es que tenga nada en contra de la doctrina cristiana asumida en teoría por la Iglesia católica que nunca se despegado de los poderes del Estado ni tampoco de los preceptos de base o mandamientos que pueden ser asumidos perfectamente por cualquier Estado laico como normas éticas que garanticen una convivencia pacífica en sociedad. Al contrario, el problema está en la doble moral que exhiben los Estados, a través de sus dignatarios o representantes políticos o religiosos; como bien se puede observar en la posición favorable y cómplice de la Iglesia en los proyectos nacionalistas vasco y catalán, sin importarles lo más mínimo defender la igualdad de derechos y obligaciones entre ciudadanos españoles; y más favorables a mantener sus propios privilegios feudales y los de unas comunidades sobre otras.
    Siempre hablamos de las contradicciones y la superioridad moral de la izquierda que en la actualidad inunda el mundo mediático, pero me temo que ese pecado también lo exhiben ciertos sectores de la derecha que se exculpan y se definen más por lo que son, lo que han sido y lo que representan, que por lo que hacen en realidad.
    Y si hemos caminado y resistido juntos todo este tiempo, aceptando como animal de compañía esa doble moral y falta de ejemplaridad de aquellos que tienen el deber y la obligación de cumplir sus propios códigos morales y preservar las normas cívicas de convivencia; pienso sinceramente que la influencia que puedan tener esas normas de corrección política que parecen asomar en nuestra sociedad, no debería magnificarse ni distraernos de las acciones constitutivas de doble moral.

  5. A estas alturas de mi vida ya he visto rayos C brillar cerca de la puerta de Tanhausser y sobre todo he visto muchos politicos bailandole el agua al auditorio. Macron, hasta ayer mismo, era conocido por ser el nominado por los poderes que mecen la cuna, para aglutinar las fuerzas politicas contra Le Pen. Un discurso, para mi, no viste de seda a Macron, asi que mona se queda.

    Francia, esa nación completa que deberia ser juzgada en el TDH de la Haya, por sus muchos crímenes, en nombre precisamente de la razon, es un pais, moral y socialmente a punto de explotar. Sólo lo impide su férrea estructura institucional.

    Macron, Rajoy y Merkel son peleles al servicio de las idelogias que pretenden disolver Europa con la invasion inmigratoria que tenemos encima.

    Que la iglesia de cualquier pais se lleve bien con el gobierno tiene su punto de suspicacia. ¿ Acaso no deber ser la iglesia signo de contradicción?

    “”Macron comienza su discurso recordando al coronel Arnaud Beltrame, militar, católico, masón y republicano, que el pasado 24 de marzo””

    ¿ Católico y masón? Ya San Pio X condenó la masoneria y negó la posibilidad de ser católico y masón a la vez. Es facil de entender por qué. Esta en el Evangelio: nadie puede servir a dos señores.

    Con el ejemplo del coronel, Macron nos desvela su visión de las cosas. El laicismo masónico impregnandolo todo, incluso la religión. Ahí esta el quizz de lo que él entiende por convivencia y armonia.

  6. No se Don Jose Luis,

    Me alegra que usted haya entrado un faro que ilumne el devastado panorama político pero permítame que sea escéptico.

    1/Lo primero es seguir el rastro del dinero. Si es que Macron es tan sincero.
    Desconzco cómo se financia la Iglesia católica allí.

    Pero para que el catolicismo pueda ejercer una labor apostólica y social, INDEPENDIENTE, de los intereses políticos necesita una finaciación independiente. Para ello los ciudadanos deben disponer de de suficientes recursos y no “cederlos” al Estado obligatoriamente via impuestos, de la manera abusiva que se hoy.

    Una vez que se tengan unos excedentes es mas fácil que los ciudadanos apoyen iniciativas sociales, que además tengan un contenido espiritual que ayude a dotar de un contenido moral esa acción.

    Lo peligroso se produce cuando es desde arriba, cuando el Estado pacta con las élites católicas u otras, el reparto de ciertos servicios, cediendo una parte de los impuestos, a cambio de que no se pongan muy pesados en determinados temas.

    Me parece complicado que precisamente Macrón ceda ese poder a terceros…

    2/Lo sigueinte es saber cual es la opinión de Macron respecto al tema musulmán. Porque lo que parece es que con la excusa de ceder, a la remanguillé (no cómo en el punto 1/ si no controlando el presupuesto) poder e influencia a la Iglesia católica, lo haga en mucha mas medida al morerío.

    Porque el morerío si dispone, via Arabia Saudita y anexos, mucho presupuesto.

    Lo que pretende es decir cuando se vea lo que hace con el morerío es tener la ecusa de que con la Iglesia católica ha hecho lo mismo. Aunque no sea lo mismo.

    Esperaremos y veremos.

    un cordial saludo

  7. Según una conocida francesa, posible afectada por las nuevas medidas que piensa implementar Macron, quiere quitar la pensión a las viudas, esa parece que es la nueva forma de entender la caridad cristiana, que se vaya preparando el patio.

    • Oiga , perdone , si Macron le quita la pensión a las viudas dado que es el Presidente de una República tomada como modelo de laicismo digo yo que lo hará por “caridad laica”

  8. Pues hombre, esto no es necesario que lo diga Macron-Aznar-Rivera-Rothshild ya los franquistas se apoyaron en la iglesia para dar sentido a todo. Pero parece ser que para eliminar todo rastro del franquismo se apostó por el sinsentido opuesto y en esas estamos. Solo hay que ver la vuelta de los ortodoxos Rusos y de los daoistas chinos. Si embargo no olvidemos la época corrupta de Aznar de apariencia católica, los Rothshild semos asin.

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