Hasta hace poco, las redes sociales eran consideradas como el símbolo de la expansión de la democracia a través de la tecnología. Su capacidad de propagar las ideas incluso en lugares donde imperaba una fuerte censura, ayudó a que fueran percibidas como los nuevos grandes campeones de la libertad.

Allí donde la opresión y las dictaduras habían mantenido un férreo control sobre la información, estas nuevas herramientas de “microblogging” burlaban todas las restricciones. Incluso, cuando los gobiernos totalitarios cerraban el acceso a la Red, los activistas cruzaban las fronteras con ellas, usando servidores y redes de comunicaciones de los países limítrofes que penetraban, invisibles, en territorio “enemigo”.

Las redes sociales eran la democracia hecha carne de bits viajando a la velocidad de la luz

La viral campaña presidencial de Barack Obama, con el famoso “Yes We Can”, las llamadas “primaveras árabes”, la crisis de Ucrania… infinidad de acontecimientos pudieron ser monitorizados, compartidos y animados de forma global y en tiempo real mediante las redes sociales. Entonces, eran la democracia hecha carne de bits viajando a la velocidad de la luz, el todopoderoso ariete tecnológico ante cuyo apabullante y benefactor empuje nada podían hacer los malvados.


En Disidentia estrenamos sección de Podcast donde trataremos a fondo y con perspectivas enriquecidas temas que introducimos en nuestros post. Podéis suscribiros aquí: suscripción gratuita


De héroes a villanos

Pero, de pronto, esta triunfante percepción se desmoronó. En su lugar empezó a imponerse la idea de que las redes sociales eran, en realidad, el peor enemigo de la democracia. Poco a poco, se estableció una aparente simetría entre la estupidización de las sociedades occidentales y el creciente uso de las redes sociales. Los políticos, politólogos y expertos lanzaron la voz de alarma: Twitter y Facebook no estaban facilitando el acceso al debate, a la información y al conocimiento sino al contrario: propagaban al odio, promovían el sectarismo y exacerbaban la ignorancia. En definitiva, estaban poniendo en grave peligro la estabilidad política y psicológica de las sociedades occidentales.

¿Cómo si no explicar que un personaje estrafalario y tan poco presentable como Donald Trump terminara siendo el 45.° presidente de los Estados Unidos con prácticamente toda la gran prensa en contra, incluida la Fox, que sólo apoyó a Trump cuando no quedó en pie otro candidato republicano? ¿Cómo si no explicar que los británicos decidieran precipitarse en el abismo del Brexit pese a las incesantes llamadas a la prudencia de los grandes medios? ¿O cómo si no explicar la emergencia del populismo de extrema derecha, no sólo en la antigua Europa del este sino en países como Austria, Suecia e incluso Alemania, pese a que los mass media clamaran al cielo?

Las redes sociales tienen la culpa, deben tenerla… Y deben tenerla porque de lo contrario habría que reconocer la existencia de una crisis mucho más profunda e inquietante, tal vez la emergencia de un Leviatán de cuya existencia ningún analista, experto o político había siquiera tenido noticia hasta ahora.

Así, culpar a las redes sociales de nuestros males sería el viejo subterfugio del enemigo exterior al que tan dados son los gobiernos y las élites cuando les alcanza la alargada sombra de los errores cometidos a lo largo del tiempo.

Eres lo que eres

Podrán gustarnos más o menos, pero las redes sociales no son la causa de la aparente enajenación que invade a Occidente. Son si acaso el espejo o, por ser más tecnológicos, el sensor de temperatura que nos advierte de que el motor puede gripar. Sin embargo, insistir en que son el Armagedón, apoyándonos en nuestra percepción personal, lo único que pone en evidencia son nuestras propias preferencias cuando las utilizamos. Porque las redes te muestran aquello que quieres ver. Esa es la esencia de su naturaleza… y su algoritmo.

Las redes te muestran aquello que quieres ver. Esa es la esencia de su naturaleza… y su algoritmo

La red propone contenidos en función del historial de elecciones del usuario. Es la dinámica de nicho de Internet, pero perfeccionada. Si a un usuario le molestan determinados contendidos puede ignorarlos y “forzar” a la red social, mediante sus hábitos de navegación, a proporcionarle contenidos diferentes. Yo, por ejemplo, tomo de Twitter aquello que quiero, especialmente enlaces a lecturas que me resultan interesantes. Para ello, sigo a las personas indicadas. Pero también puedo meterme de hoz y coz en un debate o, incluso, en una discusión… pero porque yo quiero.

Las redes sociales no nos embrutecen. Nos embrutecemos nosotros porque así lo decidimos. Y si nos embrutecemos voluntariamente en las redes es porque también nos embrutecemos voluntariamente fuera de ellas. ¿O qué esperábamos? ¿Que quien no ha leído un libro en su vida, se aficione a la lectura gracias a los infinitos enlaces de contenidos interesantes que Twitter propaga? ¿Qué el maleducado, el grosero, el patán se transforme en un gentleman gracias a las lecciones de diplomacia y educación que muchos usuarios imparten todos los días mediante su ejemplaridad? ¿O que el ciudadano medio se erija por la gracias de Twitter o Facebook en Pericles?

Los críticos gregarios

Tras la crítica a las redes sociales se esconde una visión hegeliana o, en su defecto, la pretendida alienación del individuo. No en vano, es la izquierda “ilustrada”, la que antes ensalzaba a las redes sociales, la que más sueña ahora con imponer un control administrativo o la corregulación (ese concepto envenenado) para eliminar cualquier arista que pueda pinchar la burbuja del mundo feliz en la que pretenden envolvernos.

Se están imponiendo a las redes sociales sesgos moralizantes que convierten sus algoritmos en réplicas de HAL9000, el desquiciado ordenador de “2001: Odisea en el espacio”

Es la progresía transnacional, donde hoy confluyen desde conservadores, pasando por liberales, hasta izquierdistas, la que lleva tiempo forzando a los gestores de las redes sociales a imponer sesgos moralizantes que convierten sus algoritmos en réplicas de HAL9000, el desquiciado ordenador de 2001: Odisea en el espacio, atrapado entre la cartesiana moral humanista de su creador y las instrucciones sobrevenidas que anteponen el éxito de la misión a cualquier otra consideración.

Con todo, lo peor es que muchos que no comparten este moralismo parecen estar de acuerdo en que a las redes hay que regularlas de manera específica, como si las leyes que ya existen no constituyeran un arsenal suficiente para castigar los mismos delitos de siempre. Resulta paradójico que quienes nos previenen del gregarismo e ignorancia de las redes actúen a su vez de manera tan gregaria y palurda.

Algo no van bien

Que algo más allá de las redes sociales no va bien nos lo dicen las propias referencias temporales. Facebook fue creada en 2004, por Mark Zuckerberg, y Twitter en 2006, por Jack Dorsey. Desde la perspectiva del historiador, ni siquiera fueron inventadas ayer, sino que se estarían creando ahora. 14 y 12 años no es margen para que el mundo se vuelva del revés. Una transformación de esta magnitud y celeridad sólo podría ser producto de una guerra casi apocalíptica o, cuando menos, de una dimensión similar a las dos guerras mundiales. Y, aun así, para que la transformación sociológica se constatara, sería necesario que trascurrieran años de posguerra. Por lo tanto, la crisis en la que parecen sumirse muchas democracias tiene razones más profundas, complejas y, por supuesto, lejanas en el tiempo.

Las redes sociales están provocando una alarma parecida a la que en su día provocaron la invención de la imprenta, los diarios, la radio y la televisión

Sea como fuere, las redes sociales están provocando una alarma parecida a la que en su día provocaron la invención de la imprenta, los diarios, la radio y la televisión. Todos estos ingenios también significaron en su momento una amenaza para el orden social. Pero, en el caso de las redes sociales, hay una peculiaridad muy molesta: cualquiera puede replicar al poder y llegar a todas partes.

Sin embargo, que la gente corriente desafíe el orden establecido mediante las redes sociales no debería preocupar a las élites, porque sus grandes medios de comunicación y sus grandes gobiernos son ya, con diferencia, los agentes más activos y potentes de todos cuantos propagan enlaces y consignas. Ellos son, a fecha de hoy, los principales nodos de la crispación y el sectarismo, los propagadores de la visión de un mundo dividido entre buenos y malos que nos vuelve irreconciliables.

Foto: Dmitry Bayer


Disidentia es un medio totalmente orientado al público, un espacio de libertad de opinión, análisis y debate donde los dogmas no existen, tampoco las imposiciones políticas. Garantizar esta libertad de pensamiento depende de ti, querido lector. Sólo con tu pequeña aportación puedes salvaguardar esa libertad necesaria para que en el panorama informativo existan medios disidentes, que abran el debate y marquen una agenda de verdadero interés general. No tenemos muros de pago, porque este es un medio abierto. Tu aportación es voluntaria y no una transacción a cambio de un producto: es un pequeño compromiso con la libertad.

Ayúda a Disidentia, haz clic aquí

Muchas gracias.

23 COMENTARIOS

  1. No pertenezco a ninguna red social y no las necesito. No quiero estar en ellas. No me fío. Prefiero Telegram a Watsap. Y los que quieran comunicarse conmigo, de mis amigos tienen Telegram instalado por mí. Para tener criterio para votar, no necesito ni las redes sociales, ni la TV convencional, no leo prensa de papel. Veo videos en You Tube y leo prensa digital, la que a mi criterio dan información verosimil. Pero no hay ninguna, que sea completa. Hay que buscar todas las fuentes posibles. Aún así no se puede estar seguros.

  2. Hay que confiar en la selección natural, de la misma manera que determinadas publicaciones estaban destinadas a un público determinado la interacción en las redes sociales se irá seleccionando por si misma.
    Quién no ha leído una revista del corazón alguna vez, ha echado un vistazo a una telenovela o ha leído por simple curiosidad el peor libro del mundo. El hombre cambia poco por no decir nada, estamos en una época de restricción de libertades por falta de elevación espiritual, es probable que el próximo cambio trascendental venga precedido como todos los habidos anteriormente por una nueva forma espiritual de ver el mundo. De momento solo nos queda observar la degradación inútil hasta lograr una insatisfacción general que haga necesario el cambio.

  3. Interesante el artículo, interesantes los comentarios.

    Quisiera señalar dos aspectos diferentes de las redes. Por un lado tenemos las redes físicas o las infraestructuras, es decir la herramienta. Por otro, el uso de la misma, comunicaciones personales o sociales.

    La red física se caracteriza por ser extraordinariamente eficiente. Capaz de comunicar instantáneamente a todo el mundo con un costo muy pequeño. Es difícil dar una idea de la magnitud de la reducción de costo por lo grande que es esa reducción respecto a la telefonía tradicional. Es un sistema de comunicación que originalmente nació ‘best effort’ –no garantizaba la recepción de los bits siempre- , era pública -sin encriptar-, y descentralizada. Una de las hipótesis de su diseño era mantener las comunicaciones activas incluso si USA era atacada con bombas atómicas y centros neurálgicos destruidos. Lo del ‘best effort’ está razonablemente resuelto con líneas de alta velocidad y protocolos de comunicaciones diseñados para el efecto. La necesidad de realizar transacciones comerciales forzó la introducción de la encriptación. Supongo que la encriptación protege las comunicaciones a nivel particular o de empresa, pero no así a nivel de gran estado. Creo que USA, China, Rusia, Israel y algún otro tienen la capacidad de romper cualquier código de encriptación utilizando potentes ordenadores, tiempo y algo de inteligencia.

    Hacia el 2005, se desarrollan sobre internet lo que se llamó Intenet 2.0. No es más que la aparición de aplicaciones (Consolidadores de noticias, Facebook, Twitter,…) que permiten la creación de grupos de usuarios. Estos grupos de usuarios permiten la distribución instantánea de informaciones y comentarios a grandes cantidades de personas. Estas aplicaciones para la comunicación son gratis para el usuario. Las compañías que las poseen y las rentabilizan obtienen sus ingresos haciendo grupos (clusters) de usuarios. Venden esas direcciones a empresas (o estados) para que publiciten sus productos.

    Hasta aquí un breve resumen de donde estamos. Más interesante son los problemas, que en mi opinión, este entorno plantea.

    Sobre la red física, el problema es la ‘neutralidad’ de la red. Deben o no los routers y ordenadores de paso filtrar o censurar contenidos? Inicialmente la red se diseñó neutral, los paquetes de datos pasaban por los nodos de la red sin inspección de los contenidos.
    Actualmente hay un movimiento impulsado por los estados o gobiernos para que las empresas propietarias de los nodos puedan censurar paquetes que no les gusten. Obama defendió la neutralidad de la red, Trump se opone y ya hay legislación USA que permite a los propietarios de los nodos censurar paquetes con algunos criterios.

    Sobre las redes sociales. Con una red neutral y muy eficiente, han prosperado redes sociales. Pero también ha podido prosperar el porno. Leí hace años en algún artículo que mas de la mitad de los bits que circulan en internet eran porno. Lo comento como algo anecdótico, sin mucha credibilidad. Junto al porno, apareció el ‘bulling’, facilitar los movimientos terroristas –como hacer y poner bombas-, y otros efectos negativos colaterales. Todo esto pertenece más a las aplicaciones que utilizan la red, que a la red física, herramiento o instrumento facilitador.

    Mi preocupación es la pérdida de la neutralidad de la red, permitiendo u obligando a los propietarios de los nodos a filtrar paquetes atendiendo a ‘no se qué intereses’ del gobierno o del estado en cuestión. China, por ejemplo, ejerce un control férreo en los nodos, filtrando los paquetes que ‘no son del gusto político’ del Comité Central. Es fundamental que los ciudadanos tomemos conciencia del riesgo que corremos dejando que los gobiernos (estados) filtren paquetes. Es decir, con la excusa de que nos protegen por nuestro bien, nos quitan libertad.

    Otro aspecto a resolver es la responsabilidad del uso de las redes sociales. En mi opinión, lo mismo que se le exige a un ciudadano cuando va por la calle se le debe exigir en las redes. El problema es como localizarlo y demostrar que es responsable, pero es el único camino razonable.

    Otro aspecto, que también es un gran problema, es el pago por los servicios de internet. Resulta que quien tiene que hacer grandes inversiones para mantener la red activa y funcionando es Telefónica –propietaria de la infraestructura-, pero quien se lleva el trozo más grande del negocio son Google, Facebook,Twitter, Yahoo y otros que comparativamente tienen que hacer menores inversiones. Este es otro asunto muy grave al que habrá que dar solución si queremos que las cosas prosperen adecuadamente.

    Hay más cosas, pero ya estarán cansados de leer, si han conseguido llegar hasta aquí….

    • Me dejaba algo muy importante. Los grupos (clusters) que hacen las compañias propietarias de las plataformas (Google, Facebook,..) y que luego venden.

      Estas compañías te dan un servicio sin costo, pero te piden que les cedas acceso a todas tus comunicaciones e incluso a tus dispositivos. Esto no lo veo claro. Resulta que Facebooko Twitter analiza todas mis comunicaciones y me mete en un grupo (cluster) sin que yo lo sepa. Este es el problema: “sin que yo lo sepa”. Y “sin que yo lo sepa” vende mi dirección a alguien que desconozco.

      En este proceso hay un problema latente gravísimo. Lo entenderan con un ejemplo. Imaginen que Google hace bien su trabajo y me tiene metido en un cluster dado. Imaginen que unos comunistas radicales se hacen con el poder en España y que quieren limpiarla de lo que a su juicio son elementos extremistas y desestabilizadores. No tienen más que ir a Google pedirle los miembros del grupo (cluster). Identificados los disidentes, se les incluye en una ‘libreta negra’: todo servicio negado, juicios preparados,… Esto no es fictício, está pasando en China, en Rusia y en otros países árabes.

      Realmente, cuando lo pienso me dan escalofrios. Tenemos que evitar la indefensión que producen los ‘clusters’. Pienselo bien, alguien le esta metiendo en un grupo ‘target’ y Usted no sabe para qué, ni a donde va eso, ni quien lo utiliza….

      Probablemente, habrá que vivir con los grupos (clusters) mientras queramos que el servicio de comunicaciones sea gratuito. Pero al menos deberíamos conocer los grupos en los que somos clasificados y tener la posibilidad de borrarnos…

      Como alternativa, podría la UE desarrollar un proyecto para proporcionar servicios de redes sociales gratis, pero financiados por la UE. De esta manera se podrian evitar los ‘malditos’ grupos target (clusters). Aunque exigiría una regulación y compromiso de los operadores para no hacer a nuestras espaldas de nuevo los grupos.

      • Y ahora un comentario ‘anarko’. Este fin de semana leí en The Guardian una noticia que me llamó la atención. Resulta que los jovenes actuales ya no follan como antes. Las redes han alterado las conductas. Ahora se dedican a juegos, chats, redes sociales y al porno y dejan de lado aquello…

        Me llamó la atención que lo presentaban como un preocupante cambio de conducta producido por las redes. Si es que a donde no lleguen las redes…..

  4. El tema esta totalmente abierto, por lo que todos tenéis razón.

    La posibilidad de conectividad entre usuarios a través de las redes, por ejemplo este blog, salgo nuevo en la historia. Nada que ver con las cartas al director de hace nada.
    Todo es ya inmediato, gratis y abierto.

    Ell alcance es simplemente brutal, llegando a crear opinion y tendencia.
    Nuestros crios ya sueñan con ser youtubers y nadie prescinde de una cuenta en whatsup o instagram.
    Los depredadores de la manipulación tienen ya un nuevo campo de la guerra.
    Rusos y otros ya trabajan generando opiniones falsarias fake news que tienen un efecto demoledor e inmediato bien coordinado y dirigido. En épocas electorales es simplemente demoledor porque no estamos preparados para eso.

    Lo de las referendum-fake del 1/o/17 fue un ensayo general. El efecto fue instantáneo y brutal.
    Recibi comunicados de inglaterra y otros lugares inmediato. “It was a shame in Europe”. El efecto se consiguió en una tarde anulando la diplomacia clásica. Todo había cambiado.

    Localmente observamos el condicionamiento de voluntades creando paradigmas de buen ciudadano/mal ciudadano. Ataques masivos a los discordante muy bien coordinados también. Eso da miedo.
    Cuando los gobiernos jueguen a intervenir las redes, o sea en diez minutos, el ejercicio del poder habra llegado a 1984 y tendremos un big brother ligado al bigdata.
    Es es nuestro probable futuro.

    En el otro lado se encuentra la resistencia. La Disidencia al modelo dominante se refugia en blogs como este por ejemplo dando cobijo a náufragos ideológicos y librepensadores no alienados.
    Eso hace que de alguna manera la lucha se reequilibre algo, pero sigue abierta.

    El peligro, el autentico peligro s producirá cuando el poder, ya dominando los resortes de ser el influencer mayor, condicione la neutralidad de la red decidiendo que se debe y que no se debe opinar y donde.

    En ese momento, si llega producirse,es decir, si Disidentia u otros se tuvieran que mover al deep internet o desaparecer, si la libertad se tuviera que ocultar para defenderse, entonces estaríamos ante el mayor de los peligros: El totalitarismo total. Orwell revisitado. 1984 el 2019.

    • “En el otro lado se encuentra la resistencia. La Disidencia al modelo dominante se refugia en blogs como este por ejemplo dando cobijo a náufragos ideológicos y librepensadores no alienados.
      Eso hace que de alguna manera la lucha se reequilibre algo, pero sigue abierta”.

      Me gusta este párrafo, en el sentido de que todos los que intervenimos en este medio podemos sentirnos identificados, Talleyrand. Esperemos que ese “totalitarismo” sea ocasional y no llegue a instaurarse, al menos de una forma estable. Mejor que sea la excepción y la norma. En la red social de Twitter veo un equilibrio en esas dos fuerzas de confrontación y por lo que observo, la “verdad” teñida de corrección política que tratan de imponer los medios y sus secuaces, encuentran su adecuada réplica.
      Cada vez hay más disidentes que no compran las motos que tratan de vendernos y que se rebelan contra ese totalitarismo orwelliano que trata de abrirse paso sin ningún disimulo. Twitter es el mejor termómetro para calibrar esa tendencia y ese importante contrapeso a los que se arrogan el privilegio de decir lo que se debe o no se debe opinar. Más aún, cuando sus palabras no están en consonancia con sus acciones. Saludos cordiales,

      • Hola Silvia

        Desgraciadamente los intentos de controlar la red van muy en serio.
        Este 11 de Junio se rompio la llamada “neutralidad de la red” en los Usa.
        La FCC controlada por el sistema ya lo ha aprobado abandonando de facto la consideracion de internet como “servicio publico”.

        Los ISP (interset service provider, como Movistar, vodafone…) o mediadores pueden favorecer la navegacion a algunos sites en detrimento de otros.
        Es decir aplicar un baneo sutil de momento o radical a su antojo.

        Los estados de Washington y Oregon han iniciado acciones legislativas en contra de la decision de la FCC y a favor de una red abierta como se aprobo en 2015.

        A su vez Elon Musk y su proyecto Starlink de cobertura global de internet a escala global puede ser disruptivo en lo que a networking se refiere anunciando incluso un nuevo standard de asignacion de IP fuera del ICANN.

        La guerra que anunciamos ya ha empezado, de forma sorda, pero ahi estä.

        El pastel es demasiado poderoso como para considerar zona libre aquel experimento de unas cuantas universidades de conectarse entre ellas.

        Aunque no lo notemos, ya se estan cavando trincheras por la libertad aqui tambien.

  5. Las redes ponen también a nuestro alcance un sencillo mecanismo de autoayuda para tonificar el ego y producir un bienestar emocional sin tener que recurrir a la fatigosa práctica del yoga y la meditación.

    Así, por ejemplo, antes de la invención de las redes sociales, las personas practicaban un sinfín de actividades lúdicas: exploraban, visitaban, corrían, nadaban, comían, bebían, convivían con su entorno familiar o social, todo con el objetivo de solazar el cuerpo y el espíritu. Hoy en día estas actividades son meramente instrumentales y realizadas con el solo propósito de permitir el clic de la «selfie» que publicamos de inmediato en nuestra plataforma digital favorita, en búsqueda de muchos «me gusta» para satisfacción del ego. Se malgasta parte de nuestro tiempo libre en la manipulación del móvil, es cierto, pero mostrarnos envidiables y causar en otros un sentimiento de admiración, contribuye a satisfacer nuestra necesidad de aprobación social y puede llevarnos a los puestos cimeros del torneo global de postureo online.

    Pero, cuidado, si no logramos el aplauso de la manada, existe el peligro de posibles trastornos de ansiedad, depresión y soledad e incluso abre la puerta al acoso cibernético. Si no dominamos el arte de aparentar ser un triunfador, mejor dejar el móvil solo para la comunicación oral, actividad para la que fue inventado.

    • jjajajajaja soy una extraterrestre para la sociedad digital. Sigo explorando el mundo y no deja de entusiasmarme ,que algún día, pueda encontrar entre la maleza alguna piedra que tenga algún rasgo que pudiera demostrar que por allí hace miles de años pasó un humano o mejor aún que pueda descubrir una civilización perdida y desconocida.
      Y cuando estoy ensimismada en plan Dora la exploradora y suena el móvil, no es la primera vez que llevo un susto de muerte ¿qué es ese sonido que rompe el silencio del lugar? ah, espabila, es tu móvil, vuelve al planeta tierra del siglo XXI.

      Supongo que nos hace falta un justo equilibrio en todo, hasta en el uso de las redes. El problema que veo en ellas es la rapidez, la inmediatez, no somos capaces de procesar tanta información y muchas veces es complejo distinguir la verdad de la mentira.

      • “Supongo que nos hace falta un justo equilibrio en todo, hasta en el uso de las redes. El problema que veo en ellas es la rapidez, la inmediatez, no somos capaces de procesar tanta información y muchas veces es complejo distinguir la verdad de la mentira”

        Estoy de acuerdo, Emme. Lo cierto es que en el uso de las redes sociales e incluso del móvil he sido bastante tardía. Recuerdo que, cuando el uso del móvil no había invadido todavía nuestra forma de vida, ajena a los beneficios que reportaba, se me antojaba que estar controlada a todas horas, en todo momento y lugar no podía ser bueno y fu en ese momento cuando fui consciente de esa cesión de libertad individual y personal.
        De hecho, cuando accedí a utilizar este aparato tecnológico en mis comunicaciones diarias, lo tenía apagado la mayor parte del tiempo y solo lo utilizaba cuando necesitaba realizar una llamada, porque no llevaba muy bien eso de estar localizada todo el tiempo y la opción de tenerlo encendido y no contestar la llamada me intranquilizaba y me llenaba de remordimiento. De manera que, mi falta de disponibilidad en este asunto pronto encontró reproche por parte de mis amistades, al privarlas a mi acceso y por ende, a una comunicación bidireccional, en igualdad de condiciones.
        Finalmente, a pesar de mi resistencia inicial, cedí terreno en el sentido de integración a la sociedad tecnológica y a sus movimientos.

        Mi estreno con las redes sociales fue similar y desde un primer momento he tratado de observar su funcionamiento, descartar unas y elegir otras que satisfacen mi curiosidad e intereses, dándoles un uso equilibrado y racional. Con Facebook, que no tardé en congelar y abandonar, no podía evitar sentirme controlada y observada en todo momento como si fuera parte de un rebaño, pastoreado vaya usted a saber por quién. Instagram la disfruto por mi afición al arte y a la fotografía.

        En Linkedin es mejor estar y entrar de vez en cuando, aunque si no estás, tampoco pasa nada. Y a la que le doy más uso para estar informado de una manera diversa, a través de mis listas de intereses que no me obligan a seguir a nadie, al tiempo que tienes la oportunidad de participar activamente en los debates de más actualidad, pues sin duda es Twitter. Me encuentro cómoda en ella y es la que se ajusta mejor a la idea que tengo sobre lo que debe ser una red social.
        Claro que, participar en foros como Disdentia resulta para mí una experiencia más profunda y valiosa al conectar con personas que comparten las mismas preocupaciones e intereses. Y en caso de no ser los mismos, hay tiempo y posibilidad de analizarlos, confrontarlos y debatirlos de una manera racional, pausada y reflexiva, incluso cooperativa en ocasiones, alejada del mundanal ruido de las redes. Saludos cordiales,

      • Muy oportunas, Emme y Silvia, vuestras reflexiones sobre el uso de los medios digitales de comunicación. Y la verdad es que se ha logrado crear en el foro de DISIDENTIA un espacio de diálogo en el que impera el civismo, la educación y el respeto por todas las opiniones por muy discordantes que sean. Confiemos en que los propietarios de este digital sigan manteniendo el control como hasta ahora ante algunos intentos desestabilizadores que ya se han verificado. En un foro tan poco poblado como éste, un solo trol emponzoña con facilidad el debate.

        Un abrazo para las dos.

  6. El terror no a las redes sociales, si no a que las redes sean sociales.

    De todos modos faltan análisis, en general, sobre las relaciones entre las redes sociales y los medios de comunicación convencionales (los subvencionados desde el Poder).

    Estudios que seguro que existen pero que no se difunden.

    Si los mdios convencionales no pesaran los Podemos y nazionalistas de turno no tendrían tanoto interes en controlarlos.

    un cordial saludo.

  7. Tal cual, amigo Derondat. La imprenta trajo el panfleto y la pornografía a gran escala. La radio y el cine hicieron grandes a Hitler y a Stalin… Y todo así.
    La novedad de las redes radica en su inmediatez, su coste casi cero y su universalidad.
    Y de la misma manera que en épocas pretéritas funcionó la inquisición, se publicó un Indice de libros prohibidos o se estableció la censura, ahora nos salen los bienpensantes con la monserga de la regulación.
    La injuria y la calumnia están suficientemente configuradas en la ley penal, a la que, por cierto, se ha incorporado ese delito de odio voluble y gaseoso. Aplíquense las leyes y punto.
    Lo contrario es lo de siempre, el monopolio orweliano de la verdad, el predelito castrista, el totalitarismo suave.
    Ya lo predijo Toffler cuando nos prevenía de lo que denominaba fascismo electrónico. Y eso que no se le había pasado por la imaginación la increíble magnitud de lo que hoy son las redes.

  8. Excelente artículo.

    El otro día escuchaba a FJL (que ha fantaseado con disparar con una lupara a Errejón, Bescansa o Maestre, poner bombas en las cervecerías alemanas, secuestrar a los turistas germanos en baleares, o calificar de satánico y proetarra a un párroco acusándole de bandear la campanas cuando estaba tratando de abrir las puertas bloqueadas) afirmar que las redes sociales son bazofia.

    Y es cierto que hay mucha bazofia en las redes sociales. Y también en los medios tradicionales. Sobre todo en los medios tradicionales.

    • Hombre no exageramos con los comentarios de FJL, hay que ponerlos en su adecuado contexto y escucharlos enteros, sino parece que somos como la “Secta” cuando el otro día manipuló el discurso de Abascal en Murcia. Tal y como usted los cuenta parece que es un incitador al asesinato, estaría usted cayendo en el mismo pecado que denuncia. Por cierto el indignado párroco ¿ha presentado ya lo correspondiente denuncia contra los que asaltaron la parroquia?

      • La manipulación de La Sexta fue repugnante, en efecto, ¿pero la otra la apruebas?

        1/ El sacerdote NO bandeó las campanas, como se afirmó.
        2/ El sacerdote NO colaboró con complicidad y alevosía para que lo pudiesen hacer los kaleborrocos, como maliciosamente se animó a inducir.
        3/ El sacerdote junto con la Policía Foral forzaron las puertas para entrar, que estaban obstruidas desde dentro por los kaleborrocos.
        4/ El sacerdote envió una nota a los medios en la que se afirmaba “desde la parroquia condenamos este ACTO DELICTIVO, que en ningún momento representa a la inmensa mayoría del pueblo de Alsasua
        5/ La policía Foral denunció a los asaltantes esa misma mañana y ADEMÁS ENVIÓ UNA NOTA A LOS MEDIOS…que algunos omitieron para, de nuevo maliciosamente, conseguir trasmitir un sesgo sobre sus audiencias, como es tu caso, de sospechas sobre el sacerdote.
        6/ El sacerdote fue tildado de ‘cura satánico’, ‘cura proetarra’ y demás difamaciones, a manos de un energúmeno en uno de sus raptos de vil desahogo, no menos repugnante que los de signo contrario que regalan desde La Sexta sobre sus víctimas propiciatorias.
        7/ El sacerdote llamó al medio, y lejos de recibir una disculpa sincera por los hechos concretos, fue abrumado con una arenga sobre las culpas históricas (y no pocas veces reales) de la Iglesia Católica a modo de maniobra de distracción para disimular las burradas del desahogado jefecito, un ejercicio capcioso de anti periodismo que además se acompañó de la auctoritas teológica y moral de un ex alumno de las teresianas, ahí es nada, muy bien informado del fondo del asunto, pues estuvo en una ocasión unas horas en vascongadas acompañando a Regina Otaola…con dos coj…

        Y en Alsasua no son todos de Bildu, pero te aseguro que quienes los combaten a diario allí desde el otro día se pasan por el forro de los cojones a EsRadio.

        • El problema es que siempre ha existido cierta complicidad entre el clero vasco (y navarro) y el nacionalismo, sea éste pacífico o violento. Esto no es una opinión es un hecho. Al igual que es un hecho la complicidad de cierto clero catalán con el nacionalismo. Esto les sitúa en una posición de “sospecha” y te lo dice un católico romano practicante. cansado de ver como muchos sacerdotes y algunos obispos han sustituido a Dios por la tribu. En cualquier caso yo simplemente he dicho que las declaraciones de FJL hay que contextualilzarlas, porque si cogemos una frase aislada, pues nos sale un incitador al crimen y él no lo es aunque yo no comporta muchas de las cosas que dice. ¿Hubo denuncia? pues me alegro. Respecto de quien es o quien deja de ser qué en Alsasua y otros pueblos, desgraciadamente lo único que yo se porque ya tengo suficientes años y esto nadie me lo ha contado, es que quienes se tienen que ir de esos pueblos no son precisamente los nacionalistas, son los otros, es la chica agredida la que se ha ido del pueblo y que yo sepa, puedo estar equivocado, no ha habido ninguna manifestación de los habitantes de Alsasua encabezados por ejemplo por su párroco, apoyando a esta chica, claro no hay que crispar. Las muestras de apoyo siempre vienen de fuera. A mí el mundo superguay y megaidílico de las Vascogandas y Navarra me recuerda una película, creo que se llamaba Infierno de Cobardes, porque los valientes o están muertos o en el exilio, y los demás pues se callan que también es cierto que hay que vivir.

          • Sin duda. La Iglesia ha sido copromotora del fenómeno del micronacionalismo. Ergo una parte de la responsabilidad es suya. Sin embargo el asunto tiene su complejidad…no olvides que entre quienes suelen exigir a la iglesia se posicione contra las tendencias centrifugas de los separatistas también se suele pretender que ejerza un papel similar al de las iglesias nacionales protestantes en defensa de la unidad nacional. Y esas proposiciones teóricas pueden anidar en otras cabezas con otras banderas.

            En cualquier caso el asunto es la ‘mala praxis’ periodística. Destruir con difamaciones a una persona inocente es repugnante. Lo haga el Gran Wyoming o el Pequeño Idaho.