¿Cuántos de ustedes aún recuerdan al cantante Rodolfo Chikilicuatre y el modo en cómo llegó, hace una década, a la fase final del concurso de Eurovisión? Allá por 2008, tras los fracasos cosechados por los candidatos salidos del programa “Operación Triunfo”, la popularidad del concurso había caído en picado. Con el objetivo de relanzar su audiencia, RTVE decidió modernizarse y abrir la elección del representante español de ese año a diferentes candidatos elegidos por el voto popular telemático.

Contra todo pronóstico inicial, la audiencia prefirió la ironía y seguirle la broma a Andreu Buenafuente y a su equipo de la Sexta, quienes quisieron trolear a la cadena pública. Por voto popular, y no exento de polémica, el pseudo-regaetton “Baila el Chiki-Chiki” representó a España en la final de Belgrado de mayo de ese año. Dando una vuelta de tuerca más al gag, el concursante, ajustándose a las normas, tuvo que mandar una versión de la canción sin alusiones políticas, alusiones que, por supuesto, volvieron a aparecer en el directo de la final saltándose toda la reglamentación absurda y desactualizada del concurso. Este voto por el candidato paródico y la incorrección política es lo que en algunos sitios se dio en llamar el voto gamberro.

El voto por Chilkilicuatre no era un voto a favor de sus dudosas dotes artísticas, sino tan solo un voto contra la carcundia de los funcionarios de la canción

La razón por la que traigo a colación esta historia es porque ilustra muy bien este concepto, que es de lo que vengo a hablar hoy. Los chicos que se estrenaron como votantes en las pasadas elecciones autonómicas andaluzas han crecido como niños o adolescentes ejerciendo como troles que dan “zascas” en las redes sociales, que se han reído con el Chiki-Chiki y han votando o visto votar a sus mayores por el desprestigio de una institución apolillada como Eurovisión. La ficción humorística desvelaba la impostura estética de un concurso de la canción trasnochado, creado por la Unión Europea de Radiodifusión en 1956 para favorecer el incipiente proyecto de integración continental en la posguerra. El voto por Chilkilicuatre no era un voto a favor de sus dudosas dotes artísticas, sino tan solo un voto contra la carcundia de los funcionarios de la canción.

No quiero decir con esto que el partido VOX sea un partido paródico, pero sí lo es la representación que desde la Sexta y otros medios de izquierdas se ha dado del partido de Santiago Abascal. La demonización del partido liberal-conservador como el epítome de la encarnación de todos los antivalores de la izquierda, lo ha convertido en la carta perfecta para el troleo a esta izquierda cansina y trasnochada y los medios de masas que la apoyan. En este juego de rol en el que se ha convertido el espectáculo de la partidocracia española faltaba esta pieza en el tablero. Tablero en el que, gracias a las redes sociales, ahora jugamos todos.

En VOX lo saben, e, inteligentemente, se han prestado a alimentar ese fantasma y darle cuerpo a esa figura. El tono épico de la comunicación, con imágenes del propio Santiago Abascal como un llanero solitario a caballo, o como un integrante de los siete magníficos caminando con su equipo por la calle hacia un O.K. Corral con los separatistas ha sido fríamente calculada. Su barba de Leónidas es una clara referencia icónica y cinematográfica a los 300 espartanos de las Termópilas; y la gracia es que finalmente consiguieron que fueran casi 400.000 los que se congregaran para parar el avance del Imperio Persa de la corrección política, el multiculturalismo y la ideología de género. No deja de ser significativo que el partido español con más seguidores en Instagram, la red social más juvenil y visual, sea VOX. Algo que había alertado a “Juanito Libritos”, un profesor de historia, progre y gay, que, desde la red Twitter, demostraba no entender nada de las subculturas digitales de sus estudiantes.

En la prensa ha proliferado el análisis en caliente sobre las causas del ascenso del partido VOX. La opinología ha dado explicaciones de todo tipo, muchas alarmistas, que se preguntan de dónde han salido tantos “fachas” en España. Del franquismo es imposible, porque, como ha dicho Carlos Herrera, en realidad tras más de 40 años de la muerte del dictador, solo sigue vivo en la cabeza de los izquierdistas españoles. El análisis técnico detallado por municipio dará más claves interpretativas de este ascenso, de las que ya hemos dado algunas en la línea general más evidente.

Hay un voto ideológico, conservador y nacionalista español a VOX, pero que no se explica simplemente como un trasvase de los votos desde el Partido Popular

Hay, qué duda cabe, un voto ideológico, conservador y nacionalista español a VOX, pero que no se explica simplemente como un trasvase de los votos desde el Partido Popular o desde otras formaciones marginales; y todo pese al empeño de Mariano Rajoy por echar a todos los liberales y conservadores de su partido. A los analistas y opinadores les ha alertado que un partido que califican de extrema derecha haya cosechado tanto apoyo popular y proyecte en las encuestas unos resultados aún mayores en unas próximas elecciones generales. ¿Cómo es esto posible?

Mi tesis hoy es que el voto a VOX despista porque en buena parte no es un voto ideológico, sino un voto táctico o de protesta, un voto gamberro o de troleo. Hay gente que vota de modo táctico para desocupar del espacio del poder a la opción u opciones que consideran relativamente peores de las dos con posibilidades de ganar. Sólo así se explica el voto persistente por los partidos corruptos del bipartidismo todos estos años: no es que los españoles sean tontos, mezquinos o inmorales, sino que, entre las opciones posibles en este sistema, votan por aquella, por muy corrupta que sea, que permite echar o desplazar al que está en el poder o puede llegar al poder y que consideran relativamente más nociva para sus intereses particulares. Sin embargo, tras varias alternancias en la Moncloa, los españoles de izquierdas y de derechas nos hemos dado cuenta de que, como decía el eslogan de la película Alien vs Depredator, gane quien gane, perdemos todos.

Ciudadanos y Podemos son dos voladuras controladas, intentos de canalizar la ira del votante escéptico y tendente a la abstención

Hemos visto también cómo cuesta que aparezca cualquier alternativa al bipartidismo, que solo se ha permitido cuando la abstención ha ido creciendo y dejando sin base a este. Cuando las opciones se volvían levantiscas e incontrolables en su denuncia de la corrupción y demanda de una ley electoral más justa, estas eran dinamitadas por el conglomerado financiero-mediático del bipartidismo. Así  le pasó a UPyD por el centro y a todo lo que surgiera a la izquierda de IU-PSOE y a la derecha del PP en cualquier momento. Ciudadanos y Podemos son dos voladuras controladas, intentos de canalizar la ira del votante escéptico y tendente a la abstención, útiles para dividir el voto de derecha o izquierda, según conviniera. Todo para que siga ganando el bipartidismo, que resiste, convenientemente apuntalado por unos y otros, o los partidos nacionalistas periféricos.

Además del voto táctico, el voto de protesta también se ha reflejado en el voto a formaciones extraparlamentarias dispersas por las más diversas causas, el voto en blanco, el voto nulo -a veces humorístico, irónico o sarcástico- y sobre todo, la abstención, más o menos consciente o activa, más o menos desengañada o pasiva. Según explica el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Málaga Manuel Arias, el voto gamberro se expresa mediante este voto nulo -las ya clásicas rodajas de chorizo en el sobre, por ejemplo- o con el sobre vacío o con un papel blanco. Al final, pese a las interesantes tesis del difunto Antonio García-Trevijano y sus seguidores, la abstención tampoco es una solución, al menos no a corto plazo, para llegar a un cambio de la actual partitocracia. El espacio del poder, por muy poco legitimado que esté, siempre lo ocupa el más votado por poco que haya sido el respaldo.

El voto a VOX puede interpretarse, en buena medida, como un voto gamberro; un voto, como ha afirmado Antonio Escohotado, de hartazgo contra la corrección política del statu quo

¿Qué le queda al español medio para expresar su ira e impotencia ante un sistema bipartidista que lo vampiriza y que es la causa objetiva de todos sus problemas en la esfera pública? El voto a VOX puede interpretarse, en buena medida, como un voto gamberro; un voto, como ha afirmado Antonio Escohotado, de hartazgo contra la corrección política del statu quo.

Ya que los políticos no son ninguna solución sino el verdadero problema, creémosles los votantes el mayor número de dificultades posibles, parecen decirse. Al menos que den un espectáculo entretenido en el circo mediático de su marasmo. Meter en la ecuación del sistema un quinto o sexto partido nacional vuelve ingobernable cualquier parlamento constituido por un sistema de listas cerradas y de obediencia debida al partido. Más cuando se introduce en el sistema a la opción demonizada o apestada, incómoda en cualquier coalición posible o imaginable. Quizás no se han dado cuenta, pero el cordón sanitario es especular: rodea y separa tanto a los demonizados como a los demonizadores.

La diversión y gran ventaja de este voto gamberro es que con él es más difícil formar un gobierno estable y pasar rodillos legislativos. El voto a estas opciones populistas de izquierdas o derechas puede ser también un voto cínico, disolvente, nihilista, antipolítico o anarquista. La lógica de internet es la desintermediación de la cadena de suministro de bienes y servicios. La lógica que acabó con la vieja industria discográfica, editorial y de noticias, también terminará por llegar a la política. Solo así se puede explicar o entender que haya jóvenes, homosexuales, gitanos, afrodescendientes o mujeres apoyando la opción de Abascal. Quizás no sea tanto un voto a favor de sus ideas, como uno en contra de los insoportables cansinos que desde el poder intermediado las demonizan.

Foto: Daniel Aragay


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23 COMENTARIOS

  1. Vaya por Gramsci. Ahora resulta que , como votante expulsado del Partido Pasmado (Los que quieran irse a un partido conservador o liberal que se vayan dijo el Gran Cobarde , Licenciado en estafas por lo vaina) , o soy un fascista o soy un gamberro chikilicuátrico.
    Bien está , pues seguiré siendo para usted Sr.Pulido un gamberro y para la Secta un facha
    Y le escuece dese bálsamo bebé.

  2. He tenido que leer varias veces el artículo. No me gusta, pero no daba con la clave del porqué no me gustaba.

    No me gusta porque Pulido Mendoza califica a los votantes de VOX como indignados, gamberros y que optan por lo antisistema. Puede ser que algunos voten a VOX, sin leerse su manifiesto y su programa. El artículo no deja resquicio para que el voto a VOX sea un voto meditado, pensado y nada antisistema.

    Los dos partidos de la alternancia de gobierno están manchados por la corrupción, el nepotismo y lo más grave no resuelven los problemas de los españoles.

    En mi opinión, los problemas más graves son: 1. Las autonomias, fuente de desigualdad, injusticia, y descontrol de gasto. 2. El paro. Con un paro del 20% arriba o abajo, cómo no va a ver pobreza y desigualdad. 3. Los políticos y sus políticas: El asunto catalán, la imposición de la agenda ‘social’ por la izquierda en el poder, los caciques de los partidos neutralizan cualquier vestigio de democracia.

    A partir de los problemas busquemos al partido que mejor solución aporta.

    Sobre las autonomias. Cual son los problemas más importantes que han creado? Por un lado, siendo incapaces de dar solución al paro y crear riqueza, se han dedicado a crear una conciencia de nación local que es incompatible con la nación España. A la vez han construido una red clientelar, como la de los caciques del siglo XIX, nido de todo tipo de corrupciones. Por otro, las autonomías han creado barreras que impiden la migración interna de personas y dificultan el movimiento de bienes y servicios. Por otro, la financiación autonómica es un insulto a la igualdad, la justicia y el sentido común. Las diferencias impositivas entre autonomias se explican por la diferente e injusta financiación del estado.
    Mi autonomia está entre las peor financiadas por deseo expreso de Zapatero-PSOE. Mis impuestos son mucho más elevados que los de otros españoles que tienen la suerte de residir en autonomías generosamente financiadas. Existen españoles a los que el estado dedica al año el doble que a mi. El PP no entró a fondo en lo de la financiación, no quiso abrir otro nido de problemas.

    Un ejemplo. En Septiembre, mi médico pidió que me realizara una radiografía de corazón, un electrocardiograma y una ecografía de corazón. La radiografía y el electrocardiograma están hechos, pero la ecografía tiene cola de espera superior a un año. A lo mejor cuando me toque el turno ya no hace falta. Lógicamente, en las autonomías infrafinanciadas y que además dedican los recursos a abrir TVs, las colas de asistencia médicas se disparan.

    Es claro que mi interés es que se eliminen las autonomías o al menos reducirlas a lo que no cree desigualdad e injusticia. Las autonomías centradas en labores culturales, promoción de sus valores y similares, pero siempre pagado por los interesados mediante tasas. El estado gestionando la educación con los mismos currículos y niveles para todos. Con reválidas de grado para asegurar que los titulados superan unos mínimos, si no se superan los mínimos a ‘repetir’ como se hizo siempre.

    Que partido incluye en su programa la supresión de las autonomías? El único que se ha atrevido es VOX. Observen como se tiene cuidado para descalificar a VOX, sin entrar en si las autonomías son un gravísimo problema. Para ello basta con utilizar calificativos peyorativos genéricos: extre-derecha, facha, o voto gamberro como el articulista.

    Desde que VOX sacó 12 escaños en Andalucía, el telediario junto con muchos medios y articulistas se ha esforzado en pintar a VOX como un partido extrema-derecha, facha, franquista, antisistema, gamberro. Me molesta profundamente esta manipulación, quizás porque he decidido que mi voto en las próximas elecciones será para el fachorro, extrema-derecha, gamberro y antisistema VOX. Sin embargo, ni me siento fachorro, ni posicionado en la extrema-derecha, ni gamberro, ni antisistema, simplemente quiero que la política trate de resolverme los problemas en lugar de agrandarmelos y empobrecerme.

    Sobre el paro. La máquina de generar pobreza y desigualdad es el ‘paro’. Los partidos de la izquierda-progre (PSOE) o de la extrema izquierda radical no saben fomentar la creación de riqueza, son especies carroñeras que necesitan destruir a quien cree riqueza para poder sobrevivir. No podemos esperar que ni el PSOE, ni la extrema-izquierda podemita reduzcan el paro. La reforma laboral que están diseñando, tiene como objetivo dar poder a los sindicatos hermanos UGT y CCOO. Junto con la subida del salario mínimo nos llevará en un plazo de 24 meses a niveles de paro superiores al 25%. El PP, siguiendo las instrucciones de la UE, puso algún parche. Las medidas necesarias para llevar el nivel de paro en España a los niveles de USA o UK o Alemania no están en el horizonte. Pienso que aceptar inmigrantes con niveles de paro superior al 10% no está justificado. No van a encontrar trabajo y van a ser una carga insoportable para los servicios sociales.

    Sobre los políticos y los problemas que nos crean. El PP no ha resuelto el asunto, su 155 fue más para tranquilizar a España que para neutralizar la intentona golpista catalana. Sanchez-PSOE ha sido elegido por los agentes de la secesión como el ‘mejor’ para sus intereses. Todos los días vemos como las decisiones que toma Sanchez favorecen al independentismo y perjudican al interés de España. VOX lo tiene claro, suspensión de la autonomia. En realidad, esto es lo que nos interesa a los españoles y no es fachorra, ni extremo-derechista, ni franquista, ni leches. Soluciones, no crear problemas. Y en este aspecto, VOX es el más claro. De ahí que los políticos les teman, y no les ataquen en su programa sino con descalificaciones generales como por ejemplo, que es un voto facha, inconstitucional, ‘gamberro’ y demás.

    Por otra parte, VOX debe guardar las dstancias con Le Pen, Banon, y otros similares. Ellos tienen sus problemas y nosotros los nuestros. Pretender coordinarse con ellos en estos momentos no sirve mas que para permitir a la izquierda progre o extrema acusarlos de facha, antisistema y tal.

  3. En este sistema todos los votos son iguales: inútiles para el que vota y muy útiles para el votado. Más que gamberro, ¡[es el] voto estúpido!

  4. “En este juego de rol en el que se ha convertido el espectáculo de la partidocracia española faltaba esta pieza en el tablero. Tablero en el que, gracias a las redes sociales, ahora jugamos todos”

    Certero y lúcido análisis sobre el “fenómeno” VOX, Manuel, que complementa el que ya realizó el otro día. Desde luego, una gran porcentaje de voto obtenido por esta formación en las elecciones andaluzas es un “voto gamberro” más dirigido a castigar al “sistema” que a “salvarlo” de la quema, como piensan algunos convencidos. Un gran, sorprendente e inesperado porcentaje de voto similar al que obtuvo Podemos en la elecciones europeas y en las siguientes convocatorias nacionales y coincidiendo con el movimiento 15 M.
    Y lo mismo les ocurrió a los antisistema de la CUP en Cataluña cuando irrumpieron con fuerza en el Parlamento catalán, con el mismo hartazgo y la misma rebelión contra el falso sistema y el falso independentismo que había crecido y brotado como las setas entre el electorado catalán. A su vez, este independentismo sobrerrepresentado, que en otros tiempos, representaba un discreto y mínimo porcentje de convencidos, crecía como la espuma en las urnas, rebelando su hartazgo con el inmovilismo, la indiferencia y la discriminación que el sistema mostraba con Cataluña, en comparación con el País Vasco.

    El mismo puñetazo en el tablero electoral, la misma intensidad para identificar y denunciar los abusos del sistema y de los partidos, la misma “amenaza” con romper el frágil equilibrio institucional, junto a la promesa de una dura oposición y resistencia ciudadana. Y en ello estamos.

    Esta reacción masiva, virulenta y visceral de hartazgo, que se materializa en las urnas, a través de Podemos y de VOX, también puede observarse en Cataluña cuando crecieron los adeptos y simpatizantes con el fenómeno independentista y con los partidos que defendían la independencia. ¿Quería decir eso que en un corto espacio de tiempo los catalanes se habían transformado en “peligrosos separatistas” o en el resto de España los ciudadanos se habían transformado en “perroflautas comunistas y chavistas de extrema izquierda” o “peligrosos fascistas de extrema derecha”?
    Evidentemente, siempre habrá un pequeño porcentaje de votantes de corazón que crean y confíen firmemente en los idearios independentistas, en los que postulaba Podemos en sus inicios o en los que presenta ahora VOX, pero no hay que dejarse engañar por esa falsa sobrerrepresentación en las urnas ni de unos ni de otros, cuando solo representan el “voto gamberro” destinado a castigar el Sistema, mientras no aparezcan opciones viables que resuelvan sus problemas.

    • Es decir, el proceso independentista que sufrimos desde 2012, y lo que nos queda, es broma. Qué gracia. No la había pillado. Y la perniciosa influencia de Podemos en las instituciones, y por extensión, nuestras vidas, solo ha sido para echarse unas risas. Y yo que estaba preocupado. Como no tenemos “opciones viables” que llevarnos al voto, nos dedicamos a destruir nuestro país porque en algo hay que entretenerse. Lo mismo el próximo día 28 sale media Cataluña de manifestación con una única pancarta que diga: INOCENTES.

      • Eso es lo que interpreta usted al tomar al pie de la letra el “voto gamberro” al Chiquilicuatre, no lo que yo digo. Precisamente, esos “michelines” de más que se ganaron en el independentismo son los que significaron e iniciaron ese proceso que logró contar con apoyo en las urnas, cuando hasta la fecha no había sido así. Digamos que el músculo “independentista” era más bien escaso, pero ese cambio de giro de la derecha catalana de CIU adoptando interesadamente los postulados independentistas en su guerra con el bipartidismo nacional, y más concretamente con los que habían sido cómplices y aliados de ese gobierno y de ese “laisser faire” en Cataluña, manipuló y dirigió, de forma irresponsable ese procés a su máxima expresión y radicalidad, en el sentido de violentar las instituciones. O piensa ¿que ese apoyo al independentismo se cree de verdad la viabilidad de una Cataluña independiente y comulga con su programa político? ¿tan ingenuos cree a esos votantes catalanes? ¿no será que, hartos del gobierno central y del autonómico priorizan el voto de castigo y la opción que más descoloca y da por saco?
        Respecto a Podemos, en el momento que han tenido que poner en práctica sus dudosos e incoherentes predicamentos, esos michelines o kilos de más sobrevenidos, se pierden a marchas forzadas, quedando muy poco músculo, como ya viene ocurriendo en las últimas convocatorias electorales.

    • En mi opinión el error al analizar el fenómeno Vox es considerar que se trata de un voto antisistema equiparable al de Podemos o a los indignados del 15M. No, en líneas generales no tienen nada que ver. El voto antisistema realmente no existe, lo que quería y quiere el votante de Podemos es precisamente “más” sistema, más intervención pública, más género, más “derechos”, más multiculturalismo etc etc. El voto de Vox, como el de otras fuerzas similares en Europa y EEUU, lo que quiere, aparte de defender la unidad de España, es básicamente que le dejen en paz, que le dejen tranquilo, que le dejen vivir conforme a sus creencias y modos de vida que son los de toda la vida. Por eso Abascal repite mucho eso del sentido común.

      • Estoy de acuerdo contigo, el voto a VOX no lo han entendido, al menos yo no he escuchado a ningún analista hacerlo objetivamente. El problema que existe a la hora de analizar el voto a VOX es que para hacerlo con precisión se necesita ser politicamente incorrecto y esa incorrección necesaria hace imposible por tanto su difusión.
        El recurso de calificar para situar al votante de VOX en un lugar ideológico se vuelve en contra de aquel que descubre la ideología repudiada por ese votante.
        Estamos viviendo una época muy interesante, pero imposible de comprender a través de la sociología, la sicología o los estudios de opinión.
        Simplemente la vida está abofeteando a la estupidez política cada vez que está le dice una grosería.

      • Es que el programa “rompedor” que presentó Podemos en las europeas no tiene nada que ver con lo que ha hecho y ha representado después, una vez instalado y asimilado al sistema de partidos. De hecho, recuerdo como en esa noche electoral, la misma Rosa Díez, cuando le preguntaron por la irrupción política de Podemos, dijo que en el programa de Podemos había muchos puntos en común con el programa de Le Pen.
        Y fíjese cómo la misma Marie Le Pen felicitó al partido de Abascal en la noche electoral. El voto de Podemos fue entonces el voto de la indignación ciudadana y abarcaba un amplio espectro de población, no solo a los perroflautas de la puerta del sol que acamparon en el 15 M. Lo mismo ocurre ahora con el partido de Abascal, el partido de la indignación ciudadana es igual de diverso y heterogéneo en su hartazgo con los excesos y concesiones de la izquierda gobernante, institucional y mediática o con el discurso políticamente correcto del estatus quo.

        • ¿Cuál era el programa rompedor de Podemos? Desde luego nada que ver con el FN, por mucho que a Rosa Diaz le parezca, en el fondo una socialdemócrata incapaz de entender los cambios que se están produciendo. El FN quiere romper la UE (al contrario que VOX por cierto que quiere reformarla), Podemos en cambio es tan “europeista” como el PP, PSOE y Ciudadanos. La indignación puede ser por muchas causas. En el caso de Podemos se debía a que creían que estaba en riesgo el “sistema”, no querían una revolución querían más subvención y más derechos; mientras que la indignación en VOx se debe no solo al peligro de ruptura de España sino al hartazgo de la asfixiante dictadura de los políticamente correcto.

  5. Creo que el voto a VOX y en aumento algo se parece al fenómeno que le paso a PODEMOS “el voto generalizado del descontento social” ellos por unas razones de aquel momento, quizás basado más en el aspecto social relativo, y el que se dirige hacía VOX creo es el sentir de millones de españoles hasta de la izquierda, inmigración, autonomías, lo que nadie ningún medio de la izquierda les interesa hablar de lo social, el empleo, impuestos, etc., prefieren señalarlos como la temible extrema izquierda y ahí esta el cordón sanitario, pero en fin les guste o no ahí estarán para diarrea de muchos se sentaran en el Congreso.

  6. Personalmente llevo riéndome desde hace tres años de la política española, antes sufría al modo “trevijanista”, pero desde que la corrupción política institucionalizada se atrevió a dar el paso contra la nación se abrió una nueva época política. No creo que VOX acapare el voto gamberro, más bien el voto desesperado o inevitable, o algo aún mucho más complejo que hace partirnos de risa cuando analistas o politólogos ideologizados nos exponen sus disparatadas, temerosas y alucinadas conclusiones.
    No sé si VOX sabrá gestionar a largo plazo la oportunidad, creo que no, pero a mí no me importa si al romper mi abstencionaria convicción detengo un autogolpe de estado.
    Tampoco me preocupa que sus asesores mediáticos hagan una campaña basada en tópicos transversales. Yo soy un tópico y típico español, y aparte soy yo.
    Personalmente no tengo ideología, una vez pasada la adolescencia la ideología suele ser una traba intelectual, desde niño me apasiona la política y España, conocer el alma de los pueblos te permite saber de antemano como se comportarán los lugareños aún antes que ellos mismos.
    VOX ahora mismo es simplemente España, España sin ideología por muy de extrema derecha, trogloditas, franquistas, fascistas o madridistas que se les quiera hacer.

    VOX es la honda de David en manos de los españoles que puede parar la corrupción sistémica que pretendía desguazar la nación española entre caciques regionales.

    VOX es sin duda la voz que le dice a los periodistas mediáticos que llevan años vendiendo una federalizacion de España, basta ya. España no se inventa, España ES.

  7. “Solo así se puede explicar o entender que haya jóvenes, homosexuales, gitanos, afrodescendientes o mujeres apoyando la opción de Abascal.” Y así concluye el artículo. En resumen solo por hacer una gracia, por tomarnos un poquito a coña la política como nos tomamos a coña Eurovisión, se explica que un joven, un homosexual, un gitano, un descendiente de un africano o una mujer puedan votar a una opción política como Vox. ¿No se le ha olvidado algún colectivo? hay tantos hoy en día….
    A lo mejor resulta que esa mujer joven que ha votado a Vox quiere a la tierra que le vio nacer y no quiere que se rompa, le gustan sus tradiciones y costumbres, hasta es posible que crea en Dios y ¡que vaya a misa de vez en cuando!, es posible que no le guste que criminalicen a su padre, a su hermano o a su novio con el que está pensando casarse y tener hijos…porque quiere tener hijos y educarlos como le de la gana, y no quiere competir con otras mujeres para ser una alta ejecutiva y no ver nunca a sus hijos porque tiene que ser supercompetitiva. Quizá se esté dando cuenta esa joven que la van a obligar a competir, que no va a poder tener los hijos que quiera, que los hombres a los que quiere siempre serán sospechosos porque lo dice una turba subvencionada, que a ella y a su novio les costará todo el doble y tendrán que pagar impuestos para que otros reciban ayudas que ellos nunca recibirán porque son españoles y no pertenecen a ningún colectivo etc etc. Quizá la chica reflexionó y votó….o quizá para el señor articulista estaba de botellón fumándose unos petas y le dijo a sus colegas voy a votar a vox tías por joder, como mola troncas.

  8. No creo que el voto a VOX se pueda considerar voto gamberro. Creo que subvalorar el voto de VOX es bueno. Voto gamberro es aquel voto francés que votó a un payaso desnudo con una pluma incrustada en el culo, y tuvo que retirarse días antes de las elecciones porque las encuestas le daban la mayoría absoluta.

    VOX es otra cosa, y mucho más compleja de lo que seudo analistas y politólogos

  9. Me parece que Vox es fuerte en las redes sociales por dos cosas: que son muy activos, pues sus ideas son más reactivas que positivas, y que son cuatro gatos, que es lo típico de esos mercados de nicho. Ver algo más sólido en Vox es difícil, su crecimiento estará muy severamente limitado por las circunstancias. Rajoy ya se ha ido, y si Pablo Casado acertase, los votantes de Vox tendrán menos motivos para el cabreo. Un ideario tan a la derecha no puede ser el denominador común de las protestas que puedan darse en España si la crisis sigue, y si el problema catalán deja hueco en las pantallas, porque el malestar de fondo llegará a ser muy similar al de Francia

    • Para ser cuatro gatos no lo están haciendo mal. Para empezar ya tiene el triple de gatos en el Parlamento de Andalucía, cosa impensable hace un mes. Vincular el voto a Vox al voto de protesta del votante del PP cabreado con Rajoy no se sostiene, es una explicación sencilla pero no se tiene en pie. Y ello por una razón muy sencilla: el PP es un partido, como todos los españoles, defensor del globalismo. Vox en cambio es la opción española frente al globalismo y sus pilares ideológicos como el multiculturalismo o el género. Precisamente por eso, y en contra de lo que dice, están más cerca que nadie de lo que usted llama “malestar” francés. Porque en la protesta de los chalecos amarillos contra Macron, supremo representante del globalismo, hay mucho de protesta contra ese mundialismo.

      • Creo que es conveniente mantener un sano escepticismo ante cualquier artículo de prensa, que puede tener otras motivaciones más allá de la simple información. El que usted adjunta está firmado por Emilia Landaluze, muy aficionada a la caza, que lleva un cierto tiempo intentando blanquear esta actividad -su artículo relativo a los famosos perros despeñados fue bastante repulsivo-.
        No es que considere que no pueda llevar algo de razón, sólo que emplea simples anécdotas para sustentar afirmaciones extraordinarias. Desde luego, los votos a VOX en El Ejido o en las Tres Mil Viviendas poco tienen que ver con la caza. Me da la sensación que es ahí donde hay

        • Por supuesto, todo hay que mirarlo con cautela y evidentemente los 400.000 votantes de Vox no son cazadores, muchos de ellos tendránm otras preocupaciones. Lo que yo quiero decir es que el votante cabreado del PP no explica el fenómeno. Respecto de la caza fíjese en un pequeño detalle. El globalismo a lo que aspira es a la creación de un gran mercado único mundial formado por individuos desarraigados. El “hombre nuevo” de ese mercado ya existe, está en nuestras grandes ciudades, indfividuos solitarios desarraigados que solo buscan el placer inmediato mediante el consumo. Es el urbanita que desconoce absolutamente la vida rural, no le interesa, salvo para crear un parque temático. El voto rural, el voto de la periferia frente a las grandes ciudades , se está decantando hacia eso que se llama derecha alternativa o populismo de derechas. Analice quien votó a Macron y quien a Le Pen en las últimas elecciones presidenciales.

  10. Debo interpretar lo escrito por el Sr. Pulido como un sentimiento, a lo sumo como una intuición que se alimenta de sus deseos inconfesables. He intentado comprender el artículo, pero es difícil cuando este se rompe a pedazos a medida que lo lees. Me temo que su tesis no ha pasado de la categoría de hipótesis no demostrada.

    El razonamiento que debería aplicarse a este caso es el inductivo, es decir, la constatación de hechos objetivos y sus relaciones. Usted formula su hipótesis, “el voto a VOX es en gran parte voto gamberro”, y acto seguido no aporta ningún dato empírico que apoye esta idea. Se dedica a hablar de otras cosas. Interpreta la intención de los votantes, valora sus estados anímicos, habla de la influencia y manipulación de las élites económicas, nos recuerda la existencia del voto protesta,… Todos estos argumentos solo son interpretaciones, creencias, supuestos y valoraciones. O dicho con una sola palabra, especulaciones.

    Sr Pulido, si quiere demostrar una hipótesis, preséntenos una tesis basada en hechos comprobables. Hasta que no lo haga, mantengo la hipótesis mas plausible en este caso: el voto a VOX es una toma de conciencia al servicio de principios irrenunciables. Quizás no se pueda mantener eternamente a un pueblo con los ojos cerrados y el corazón insensible. Aunque esta idea solo es una especulación.

  11. Voté a VOX desde la reelección de Mariano la primera vez. Nunca me fie de Mariano. Pero creía, que no podía ser peor que Rodríguez Zapatero. Me equivoqué de plano. Fue ZP II, albacea “testamentario” del legado tóxico de Rodríguez Zapatero. Luego encontré a VOX. Mi voto a VOX no es “gamberro”. Todos los partidos del sistema instalados. Están el lo que se llama el marxismo cultural y la implantación del mundialismo y la desaparción de los estados-nación. Ciudadanos está en eso. Nunca me he fiado en el “Naranjito” mayor del reino. El sistema está putrefacto y muerto. VOX es una tentativa, porque no hay otra.
    Dejo un enlace a un canal de You Tube de un “youtuber” chileno. La entrevista a un cubano, que llegó a la Hungría comunista y se quedó allí habla sobre Viktor Orban.

    https://youtu.be/he3FFeY3FOc

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