La hidra identitaria, decía en mi anterior artículo. Y me refería a tres cabezas de esta ideología multiforme: el feminismo, el nacionalismo, y la ideología identitaria de derechas, que en España encarna Vox. Junto al feminismo de tercera ola debí incluir el racismo de enésima ola, que ahora vuelve con una fuerza inusitada.

El artículo ha motivado una respuesta. No ha sido del nuevo racismo, ni del tardofeminismo, sino de un destacado miembro de Vox, el profesor José Francisco Conteras. Contretas es catedrático de Filosofía del Derecho por la Universidad de Sevilla, y diputado por esa provincia por la formación de Santiago Abascal. Es un intelectual reputado, y defiende el conservadurismo dentro de una raíz liberal, partiendo del robusto tronco del iusnaturalismo. En defensa del liberalismo conservador es el título de uno de sus libros, absolutamente recomendable.

Esta era mi advertencia sobre Vox:

“Una de las declaraciones más chocantes de Cayetana Álvarez de Toledo es la que dice: ‘Vox no es un partido de derechas. Se parece más a la izquierda’. Yo así lo creo. Como el Partido Popular, Vox se ha mimetizado con la izquierda. Pero no en el punto de llegada (la sociedad perfectamente igualitaria en el pensamiento, con clones progresistas como trasuntos de ciudadanos que el PP parece buscar para España), sino en el método. Vox es la derecha identitaria que yo critiqué ya en 2018”.

¿A qué responde Vox? ¿A la derecha identitaria, a la imagen opuesta, por especular, de la izquierda, o a una opción plenamente liberal, que confía en la libertad de todos aunque esa libertad dé entrada a formas de vida alternativas a las tradicionales, en la confianza de que éstas en realidad no han perdido su eficacia?

Yo compartí mi artículo en Twitter, y Francisco José Contreras dejó una ristra de respuestas para que mis seguidores en la red social pudieran encontrar varias referencias contrarias a lo que yo podía defender. Voy a hacer la labor de reconstruir la respuesta de Contreras, y de darle contestación.

El profesor distigue entre identidades disolventes y victimistas, que dividen la sociedad en “tribus querulantes”, que reclaman reparaciones por la violación sistemática de sus derechos. Esas tribus se crean a partir de la división de los individuos en función de su sexo, raza u orioentación sexual.

Frente a estas identidades están las familias y naciones. A diferencia de las primeras, éstas no dividen. Antes al contrario, congregan a las personas para transmitir la vida y la cultura. Esa unión favorece una comunidad de deberes, pues esa unión natural compele a cada individuo a cuidar de lo que va más allá de sí mismo.

Esa división no es operativa, porque lo relevante es si una realidad social se ha creado de forma paulatina y relativamente libre, y por tanto responde a las aspiraciones y las decisiones de millones de personas durante un largo tiempo, o son una construcción ideológica, una etiqueta que se coloca a parte de la sociedad, o a alguna institución, con el ánimo de representarla de forma sencilla, cargada de ideología, para su manipulación política. En el primer caso, estamos hablando de lo que podríamos llamar instituciones naturales. En el segundo, de una construcción ideológica identitaria.

Contreras identifica lo que él quiere defender con esas instituciones naturales: el país, la familia nuclear, y demás. Pero teme, como muchos conservadores, que la libertad no sea suficiente. Hay que proteger a la familia de la homosexualidad (y del celibato, imagino), pues no contribuye a la reproducción, a “transmitir la vida”, como dice él. El país, la comunidad política, también está amenazada por la llegada de personas de culturas distintas. Y hay que proteger al ganado autóctono, y no mezclar churras con merinas, bovinos todos.

Eso se hace con prohibiciones y barreras a la libre actuación del hombre, y eso no se justifica solo. Es necesario recurrir a una ideología que sea eficaz justificando nuestra sumisión a la fuerza del Estado, y que esté de moda para que todo el mundo la pueda entender: la ideología identitaria.

Por ejemplo, lo que podamos entender por “familia tradicional”, y que es sólo una de las formas naturales de familia que ha dado la historia: se mete esa fórmula en un congelador, al abrigo de los avatares de la historia, de los cambios sociales, de las preferencias individuales, de lo que cada uno, simple y llanamente, decide hacer con su vida. Lo congelamos convirtiendo una realidad social en una identidad, fija, y con nuestra propia carga ideológica (heterosexual bueno, homosexual malo). Y ya lo tenemos.

No tiene en cuenta Contreras que si la institución está viva y es feraz para la felicidad de quienes la adopten libremente, no necesitará de ninguna prohibición por parte del Estado. Y que si sucumbiera (cosa que no va a ocurrir) por los cambios de hábitos por parte de nuestra sociedad, y se convierte en otra forma de vida elegida libremente por una mayoría, y mantenida durante generaciones, será que hay motivos de peso para que ese comportamiento se adopte y perpetúe.

Dirá el profesor, con razón, que cae sobre nosotros una lluvia ácida de propaganda identitaria por grupos que hacen de su activismo un lucrativo negocio, un negocio en el que pagamos para que nos insulten y para que nos vendan la burra de que vivimos sojuzgados por nuestra cultura, y de que ellos nos van a liberar. Cierto. Y debemos acabar con la tremenda injusticia de que el Estado utilice nuestro dinero para decirnos lo que tenemos que pensar. Por cierto, que este principio vale para todos.

La comunidad política puede ser un punto de encuentro, si responde al precipitado histórico de una convivencia en común durante siglos. Entonces, cada persona nace en esa sociedad y se identifica con ella, porque comparte con el resto una serie de instituciones (el lenguaje, la moral, la cultura…) así como de hitos históricos que sirven de vehículo y representación de esa pertenencia compartida.

Pero eso no es el nacionalismo. El nacionalismo es una ideología identitaria, que parasita el ser histórico de un país para convertirlo en el instrumento de su visión política. El país, convertido en nación (un concepto esencialmente democrático), es ahora el vehículo por el que se podrá lograr una visión ideológica y estrecha de la sociedad. Los nacionalismos españoles han recurrido al terrorismo, a la discriminación legal, al acoso, a las prohibiciones… Y la lucha contra el nacionalismo no es otro nacionalismo alternativo, sino la defensa de España como realidad histórica, y de los españoles como ciudadanos con plenos derechos.

Por supuesto que “el individuo abstracto no existe”, y que sus creencias y afinidades, su sentimiento de pertenencia o de ser con otras personas parte de algo común forma parte de lo que hace a cada individuo único. Y que son sus querencias, sus inclinaciones, su apero sentimental, lo que le da un sentido a su vida. Pero esas inclinaciones, preferencias y pertenencias son suyas, no pueden ser impuestas por un ideólogo identitario, de izquierdas o de derechas.

¿A qué responde Vox? ¿A la derecha identitaria, a la imagen opuesta, por especular, de la izquierda, o a una opción plenamente liberal, que confía en la libertad de todos aunque esa libertad dé entrada a formas de vida alternativas a las tradicionales, en la confianza de que éstas en realidad no han perdido su eficacia? A estas preguntas no soy yo quien tiene que responder.

Foto: Vox España


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29 COMENTARIOS

  1. Nos dice el articulista «Por ejemplo, lo que podamos entender por “familia tradicional”, y que es sólo una de las formas naturales de familia que ha dado la historia» ¿y cuáles han sido las otras? ¿Acaso han coexistido con el matrimonio entre hombre y mujer con la finalidad de reproducirse y educar a sus hijos, otras formas naturales de «familia»? ¿y cuáles han sido? ¿se recogen en algún texto legal? ¿qué trascendencia han tenido? Desde luego en la civilización occidental, y en otras también, desde antes del cristianismo lo que se ha reconocido como sagrado, como legal y como digno de protección, es la institución del matrimonio entre hombre y mujer por la innumerables ventajas que produce tal institución. La espontaneidad de esta comunidad es evidente, de ahí su condición natural, salvo que el articulista considere que es un constructo social creado por el heteropatriarcado.
    El articulista tampoco distingue entre comunidad y colectividad. Cosa lógica dada su adscripción evidente al liberalismo individualista, que sitúa al individuo como ser soberano que debe autodeterminarse todos los días sin sujeción a límite alguno. Ese individuo abstracto, sin identidad, es un ser hueco, vacío que debe rellenarse todas las mañanas como la tartera….y que es la ideología oficial dominante en nuestro maravilloso siglo XXI
    También se aprecia cierta contradicción en el artículo. Por un lado da la razón al profesor Contreras en su digamos «definición» de Comunidad política y nacional, que es la que defiende Vox, pero resulta que no, que Vox defiende lo que el articulista dice que defiende: un nacionalismo excluyente impuesto por la ideología identitaria.
    Lo que la llamada derecha identitaria no defiende, es la concepción de la Nación como la suma de individuos abstracto, sino como una realidad histórica y política con unas características propias forjadas a lo largo de los siglos. La Patria es la tierra de los padres, la tierra que nos ha legado y que nosotros tenemos la obligación de legar a nuestros hijos, no solo conservando lo mejor de la herencia sino mejorándola. La diferencia entre una patriota y un nacionalista es que el primero ama a su patria y el segundo odia a todos los que no son como él.

    • «¿y cuáles han sido las otras? ¿Acaso han coexistido con el matrimonio entre hombre y mujer con la finalidad de reproducirse y educar a sus hijos, otras formas naturales de «familia»? ¿y cuáles han sido? ¿se recogen en algún texto legal? ¿qué trascendencia han tenido?»

      En los estudios de antropología encontrará diversos ejemplos en forma de «alianzas» y organización doméstica».

      «…Cosa lógica dada su adscripción evidente al liberalismo individualista, que sitúa al individuo como ser soberano que debe autodeterminarse todos los días sin sujeción a límite alguno»
      No sabía que la doctrina del liberalismo o la llamada sociedad liberal sea aplicable y traducible al individuo en esos términos. Poca sustancia la des u argumentación.

      «También se aprecia cierta contradicción en el artículo. Por un lado da la razón al profesor Contreras en su digamos «definición» de Comunidad política y nacional, que es la que defiende Vox»
      Parece que la contradicción la expresa usted con su reproche ¿qué es lo que defiende VOX, la comunidad política y nacional, la patriótica o una mezcal de todas? es que me hago un lío.

      «La diferencia entre una patriota y un nacionalista es que el primero ama a su patria y el segundo odia a todos los que no son como él»
      Entonces, un nacionalista catalán ¿podría considerarse un patriota que ama a su patria catalana y odia a todos los que son como él? o ¿cómo va eso?

      • Le contesto. Respecto de los modelos de familia, me habla de estudios antropológicos, de alianzas ¿en qué consistían?. Bueno, aceptándolos, parece evidente que esos modelos no funcionaron y que al final se optó por el más eficiente ¿no?
        El liberalismo sitúa al individuo como sujeto soberano, no se donde ve el problema.
        Vox defiende a la Nación Española, como una comunidad histórica y política. No entiendo su duda.
        Si no entiende la diferencia entre nacionalismo y patriotismo, no la puedo ayudar. A lo mejor el General De Gaulle se lo aclara: “Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero”.
        Por cierto no me ha respondida a mis preguntas en el otro debate

        • Sí que le he respondido, Brigante. Otra cosa es que usted no acepte mi respuesta y siga preguntando lo mismo insistentemente. Si bien es libre de hacerlo, yo también soy libre de no reiterar lo mismo ni de combatir el dogma.
          Sobre patriotismo y nacionalismo, pues el general De Gaulle no me ha aclarado demasiado, salvo lo de insistir en el prejuicio.
          Imagino que «la patria» es la religión del ciudadano y puede llegar a crear un fuerte sentimiento de comunidad entre los ciudadanos del Estado-Nación. En su vertiente más deformada puede llegar a ser el último refugio de los canallas.
          La nación dispone de una individualidad muy fuerte y subjetiva, tanto para el exterior como para los ciudadanos que se consagran a ella. Y este hecho alimenta el chovinismo y un nacionalismo de odio hacia las «naciones extranjeras».

          • El patriotismo es un sentimiento natural. Querer la tierra donde has nacido, la tierra de tus padres (eso quiere decir Patria) las costumbres, las tradiciones, la herencia que vas a legar a tus hijos. Un patriota quiere a su patria, quiere lo mejor para ella, pero eso no implica odiar a nadie, ni considerarse superior a nadie. En cambio un nacionalista necesita un enemigo externo para justificar su existencia, necesita como el agua ser víctima, buscar agravios, inventarse historias, tiene que tener un enemigo histórico que siempre existirá y que sirve para reafirmarse internamente. Hay un «otro» malvado que nos impide ser «nosotros» que somos buenos. Un patriota no «adora» a su patria, la quiere pero no la diviniza, un nacionalista «adora» en sentido religioso, trascendente a su terruño.

          • Un patriota español dijo una vez que él no era nacionalista porque el nacionalismo es el individualismo de los pueblos. España efectivamente nunca ha sido individualista, España dio lo mejor que tenía a otros pueblos, y lo dio gratis sin pedir nada a cambio, como buena madre, y también como buena madre se ha sentido a veces, con razón, olvidada por sus hijos.

  2. Lo que dice Vd. en su comentario en lo mismo que dicen mis amigos podemitas, pero no los vulgares, sino los que vienen con un barniz académico (un poco más finos): Vox representa el nacionalcatolicismo, el franquismo, suprimirán los derechos sociales, es una derecha reaccionaria. Como se combate esa izquierda absolutamente totalitaria que tenemos subida a los hombros? Con la política de genuflexión del PP? Con el buen rollito? Con el bolso de Soraya? Aceptando todos los dogmas de la progresía? Cierto es que VOX a veces parece que se equivocan en la estrategia y caen en un cierto histrionismo, pero hay que darse cuenta de que estamos en un momento crucial de la historia. Nada será como antes y vienen tiempos muy complicados. Sea VOX una herramienta útil o no, creo que tenemos que tener una cosa clara: si quieres tener otros resultados, no puedes seguir haciendo lo mismo.

    • «Como se combate esa izquierda absolutamente totalitaria que tenemos subida a los hombros? Con la política de genuflexión del PP? Con el buen rollito? Con el bolso de Soraya? Aceptando todos los dogmas de la progresía?»

      Pues no sé qué decirle, amigo Argantonio. No puede decirse que Vox haya sido muy leal a la causa común de la derecha (PP, Cs, VOX) Empezó su debut con la «derechita cobarde» y la «veleta naranja» y ese ha sido el espíritu desde el principio: competir con ellos ferozmente, fastidiar cuando ha tenido ocasión, torpedear cualquier intento de centro liberal en nuestro país y cumplir la función que tuvo Podemos con el PP. Hasta le ha copiado a Podemos la idea de moción de censura, que éste quiso hacerle a Rajoy en 2017. El resultado no puede ser otro que debilitar más a Casado o fortalecer más a Sánchez, después de un verano desaparecidos. La diferencia con Podemos es que los morados ya han tocado poder efectivo desde el gobierno, para comprobar que están a lo suyo. Y VOX todvía está en la pelea por hacerse sitio y ostentar poder. El día que esto ocurra también irán a lo suyo.

      Psoe y Vox se entienden mejor de lo que parece a simple vista.
      Y sobre lo de tener otros resultados haciendo algo distinto, tranquilo que Vox lo tiene muy claro y no se libra de los bandazos. Su programa, su discurso y su puesta en escena no es la misma antes que después de la pandemia. Como estrategia, ha dejado un poco apartado el ramalazo neoliberal en lo económico para trasmitir una posición más proteccionista al estilo de Le Pen en Francia y Salvini en Italia, en busca del voto «obrero» de la izquierda. Pero claro, las contradicciones también aparecen en el decir, en el hacer y en el aprobar tal o cual medida.
      Y luego esa «batalla cultural» en la que se ubican en las antípodas de la izquierda. Por ponerle un ejemplo, critican y se oponen a subvencionar todos los chiringuitos de la izquierda feminista, pero sin embargo, no les molesta que se subvencionen las cofradías religiosas, los toros y el vino. Que bueno, si es por equilibrar, está bien, pero si le soy sincera, a mí me sobra el folclore de los unos y los otros.

  3. «…Y debemos acabar con la tremenda injusticia de que el Estado utilice nuestro dinero para decirnos lo que tenemos que pensar. Por cierto, que este principio vale para todos»

    En mi opinión, ha razonado y argumentado muy bien su posición, José Carlos.
    VOX representa para el PSOE, lo que en su día represento Podemos para el PP. Una palanca para afianzar su permanencia en el poder. Son aparentemente opuestos y antagónicos en sus identidades y objetivos, pero sirven al mismo fin de faciitar la alternancia y perpetuar en el poder al decadente bipartidismo.
    Me hace gracia lo de justificar el «conservadurismo». Debe ser el del nacionalcatolicismo, porque apuesto a que no querrán «conservar» ninguno de los derechos sociales o libertades que se han conquistado en estos cuarenta años de democracia. Eso en el caso de que lleguen a considerarlos «derechos» y «libertades», porque seguro que no les niegan hasta ese reconocimiento.

    Y no se trata de exagerar, de hacer aspavientos o de llamarlos retrógrados como un vulgar puritano de izquierdas que se escandaliza, los criminaliza y quiere negarles el debate. Para combatir los excesos identitarios de la izquierda no hay obligación de hacerlo desde el otro extremo de la orilla y desde la misma concepción maniquea, como si fuera un combate a muerte entre el bien y el mal.
    Llegar a aborrecer y reconocer la degeneración de una izquierda identitaria, hipócrita, dogmática y falsaria en muchos de sus postulados no significa que debas combatirla desde las antípodas del nacionalcatolicismo, entregando tus armas y bagajes a una derecha reaccionaria e identitaria que viste otro traje pero cortado con el mismo patrón antiliberal en su batalla cultural. El mismo esquema mental pero con otro relleno.

    Y sinceramente, eso de desvestir a un santo para vestir a otro, como que no. Como bien apunta, José Carlos, es injusto que el Estado utilice tu dinero para decirte lo que tienes que pensar. Un principio que lógicamente vale para todos, no solo para los partidos de izquierda.

    • ¿Y cuales son esos derechos y libertades conquistados en 40 años de democracia? si se refiere al «derecho» al aborto, sí, niego que eso sea un derecho. Si se refiere al futuro «derecho» a la eutanasia, sí niego que eso sea un derecho. Porque esos supuestos derechos atentan contra el más sagrado de los derechos, el de la vida. Sí se refiere al derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, sí niego que eso sea un derecho porque atenta contra la naturaleza objetiva de la institución.
      ¿A qué se refiere exactamente?

      • Hacía tiempo que no asomaba por aquí, Brigante. Y si no recuerdo mal era para echar la bronquita por motivos similares. Aunque le reconozco que siempre hemos conseguido mantener conversaciones interesantes.

        Mire, no sé si ha oído esta semana el anuncio rimbombante de la flamante ministra podemita de igualdad, la marquesa de Galapagar y esposa del ilustre vicepresidente D. Pablo Iglesias Turrión, Dña. Irene Montero y dos huevos duros, sobre el cierre inminente de los prostíbulos y clubs de alterne con la noble determinación de: «acabar con la explotación sexual de las mujeres» (solo le faltó añadir: «de mal vivir»).
        Y dada la situación precaria, irregular y de extrema marginalidad de las prostitutas, cuyo oficio estigmatizado no existe para los santurrones podemitas, pues figúrese lo que supone para estas mujeres invisibles la medida «progresista» de la menestra destinada a acabar con la explotación sexual por la vía de la extinción, cerrándoles cualquier salida, porque alternativas al cierre no ha presentado ninguna.

        Pues bien, un negacionismo similar, inútil e inoperante observo al otro lado de la orilla, a los que niegan algunos de los derechos que usted refiere. Igual que la menestra de igualdad es mejor cerrar los ojos a la realidad, como si esta no existiera. Y tal vez piensan de forma infantil que cuando los abran, esas «proyecciones del mal» habrán dejado de existir. Lo mismo ocurría en los vestigios del nacionalcatolicismo cuando se negaba a las mujeres el pan y la sal, se las protegía como a menores de edad, se las minusvaloraba groseramente y se las dejaba a merced del «Páter familias». Por supuesto que no se toleraba la práctica del aborto en las mujeres, porque se estaba «a favor de la vida» ¿puede existir mejor y más vacuo argumento?.
        Lo que en realidad se quería decir de forma hipócrita es que ese «derecho a abortar» sí existía y se estaba de acuerdo con la práctica en las mujeres pudientes de buena familia que podían irse a países vecinos más democráticos y tolerantes con los derechos y libertades, siempre que actuasen con discrección y no lo hicieran público (lo mismo ocurre con la gestación subrogada). El resto de mujeres que tenían difícil acceso a las prerrogativas de mujeres más privilegiadas socialmente, podían ponerse en manos de curanderos o carniceros poniendo en peligro sus vidas, sin que a los puritanos del bien como la ministra Montero les importase lo más mínimo el destino de esas mujeres.
        La prostitución, el aborto, la homosexualidad, la pobreza, la mendicidad, la delincuencia, son lacras sociales, incómodas, que siempre se tratan de ignorar u ocultar de la forma más hipócrita posible. Unas realidades, a fin de cuentas, que no desaparecen por el simple hecho de negarlas o porque la ministra de igualdad o los que están en una posición antagónica decidan cerrar los ojos.

        • Se me ha colado sin querer la homosexualidad. No es considerada una «lacra social» como las otras. Pero aun habrá quien la considere una «enfermedad» o una «aberración» que «puede» y «necesita» curarse. Del matrimonio entre ellos, ya, ni hablamos.

          • El problema del matrimonio homosexual es que destruye una institución que tiene un contenido objetivo. Una institución tienes unas reglas conocidas y el que se incorpora a ella las hace suyas. La institución del matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. La diversidad sexual es esencial en el matrimonio, porque su misión institucional es la procreación y la educación de los hijos. Sin diversidad sexual no hay matrimonio. Esto es lo que nos permite conocer y definir qué es el matrimonio. Ahora bien si sometemos a la institución matrimonial a los deseos de las personas, a un mero vínculo afectivo (¿para que celebrar un contrato para hacer públicos nuestros afectos, o una ceremonia religiosa?) ¿por qué no permitimos el matrimonio entre hermanos? Algunos dicen, no, porque sus hijos tendrían enfermedades congénitas. Correcto, pero esa prohibición tiene sentido en una institución cuya finalidad es la reproducción. Si lo único que prima es el deseo de los individuos, ¿por qué negarles el matrimonio?. Por supuesto negar la validez del matrimonio homosexual, no es atentar contra las personas homosexuales, al igual que negar el derecho al matrimonio a los hermanos, no es ir en contra de los hermanos.

          • «La institución del matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. La diversidad sexual es esencial en el matrimonio, porque su misión institucional es la procreación y la educación de los hijos»
            ¿Misión institucional? bueno, en 1981 el congreso aprobó la ley del divorcio. Ya sabrá que en la época franquista el matrimonio civil se consideraba por ley un acto religioso para toda la vida. Bien es verdad que la iglesia era entonces toda una señora institución en nuestro país y determinaba en grado sumo esa «función» de «procreación y educación» de los hijos, reforzando esa autoridad moral y derecho de propiedad del pater familias en detrimento de la mujer. Al tiempo que reforzaba y consentía esa discriminación social, civil, legal y jurídica en favor del hombre.
            Fíjese que en 1962 (no hace ni 60 años) al hombre que mataba a su mujer o le causaba graves lesiones por sorprenderla en fragante adulterio se le aplicaba la pena de destierro y no de cárcel. En cambio, no había precepto similar para la mujer que sorprendía al marido en análogas circunstancias. A la adúltera se la podía castigar hasta con seis años de cárcel.
            El matrimonio civil con personas de distinto sexo se aprobó en 2005 y recuerdo entonces cierta polémica, porque ciertamente la reivindicación de ese matrimonio denotaba que en contra de lo esperado, eran más papistas que el Papa. Y ¿cuál era la razón para formalizar legalmente su unión en ese estado civil «clásico» y «arcaica» destinado a la «procreación y educación de los hijos» cuando ellos no podían procrear? pues, para gozar de la misma legitimidad y de los mismos beneficios civiles, fiscales y jurídicos que el matrimonio otorga a sus contrayentes. Para obtener legalmente un reconocimiento de su unidad familiar, al margen de los hijos naturales o adoptados que puedan tener.

          • El matrimonio es una institución con un mismo contenido desde antes de los cristianos.En una Institución, una forma de interactuar entre seres humanos, se obtienen beneficios tanto para los integrantes de la misma como para la sociedad. Hasta hace muy poco en todo el mundo y en particular en Occidente, se entendía así el matrimonio, como algo objetivo cuyo contenido era la unión sexual entre un hombre y una mujer con la finalidad de reproducirse y educar a los hijos. Bien, si eso no es así, si durante siglos la civilización ha estado equivocada, me puede decir ¿qué es el matrimonio?

        • Me alegro que se acuerde de mí, pues si he vuelto. Bueno, vamos a ver, a la prostitución no la veo mucho hueco en este debate. Pero estoy de acuerdo con usted la prostitución ha existido siempre y siempre existirá. El tema de la prostitución es un debate estéril que no lleva a ningún sitio
          El aborto….lo primero que tendrá que aclarar es si es un «derecho» o una «lacra social», porque las dos cosas no pueden ser. Hay muchas abortistas que decían eso, que el aborto era una desgracia…y luego lo han convertido en un derecho….una paradoja sin duda. Pues sí hay que estar en contra del aborto porque es un atentado contra la vida, el principal de los derechos y del que derivan todos los demás. Cuando se produce un aborto se elimina una vida humana, en formación y dependiente, pero humana (un recién nacido también está todavía en formación y es dependiente) Los partidarios del aborto, como ahora con la eutanasia, ponen siempre ejemplos extremos…pero las leyes abortivas a lo que conducen no es a la solución de esos casos extremos sino a la conversión del aborto en un método anticonceptivo más. Y esto es un hecho objetivo. Si de verdad pretendiesen ayudar a mujeres que por culpa del embarazo se encentrasen en situaciones desesperadas, la opción del aborto sería el último recurso que una sociedad sana ofrecería. Aquí es el primero y sin alternativa…algo no cuadra. Por cierto el aborto se instauró por primera vez en la Rusia comunista y en la Alemania Nazi, las democracias occidentales hasta los años 70 lo consideraron como lo que realmente es, un crimen.

          • 2El tema de la prostitución es un debate estéril que no lleva a ningún sitio
            El aborto….lo primero que tendrá que aclarar es si es un «derecho» o una «lacra social», porque las dos cosas no pueden ser».
            Precisamente he mencionado el tema de la prostitución para poner sobre plano el tratamiento y la consideración moral de dos realidades incómodas. La una lo es para la izquierda, la otra para derecha y ninguna de las dos resuelven. Como el perro del hortelano: ni comen ni dejan comer. Para la izquierda la prostitución es un lacra social, para la derecha conservadora lo es el aborto. La izquierda puritana dice defender a las mujeres prostitutas de la explotación sexual pero les niega cualquier derecho y las condena a la marginalidad. La derecha conservadora mantiene la misma hipocresía con las mujeres que practican el aborto. Ambos extremos, en la derecha y en la izquierda niegan cualquier derecho a las mujeres que optan por ejercer la prostitución o por la práctica abortiva. Como si el hecho de estar reguladas por ley llevasen implícita la obligación de prostituirse o de abortar por decreto o si por el hecho de no estar reguladas pudiese impedirse su práctica.
            En definitiva, las dos caras de la misma moneda antiliberal, intolerante y dogmática, que se arrogan el privilegio de ejercer una tutela efectiva sobre unas y otras.

          • Lo que ocurre es que usted con el aborto obvia lo que implica tal práctica: la muerte forzosa de un ser humano. Suele ocurrir en los debates sobre el aborto, hasta le buscamos nuevas denominaciones: interrupción voluntaria del embarazo. Pero por mucho que se pretenda, por mucho que queramos mirar para otro lado, taparnos los ojos como los niños pequeños, la realidad, la dura realidad, sigue presente: cuando se aborta se mata a un ser humano.

  4. Don José Carlos

    A veces parece usted tan listo.. y luego se dedica a jugar a la equidistancia de una manera tan grosera que abochorna. ¿Que es Derecha y que es Liberal, al menos en España?

    Lo que no quiere usted entender es que VOX necesita ser transversal para poder parar lo que se nos vienen encima. Usted y sus Cayetanas creen que estamos en un duelo entre caballeros al que se se elige entre sable y florete y además hay reglas. Y a lo que vamos es a una guerra donde la caballerosidad salta por los aires (la guerra comenzó ese 11M del 2004) y uno tiene que elegir trinchera.

    Lo que define la situación actual es

    ¿que pasaría si VOX sacara mayoría absoluta durante dos legislaturas seguidas?

    Con todo lo malo que tiene VOX. Lo peor en mi opinión es la influencia enquistada de intereses exteriores, básicamente esa esa «cosa» Vaticana (que ralmente no es ni católica, si no los intereses domésticos del poder temporal de la iglesia, asuntos del Cesar y no de Dios) que ha alentado separatismos y que ahora demás (dos tazas) multiculturalismos.

    Ese, que es el verdadero Caballo de Troya en VOX, que además supone el elemento transversal con esa izquierda abominable, y que usted no a ni osado nombrar.

    Con todo y con eso, realmente 2 legislaturas con mayorías abosulutas de VOX nos dejarían en una posición en la que usted podría seguir escribiendo, viviendo, criticando, idem con las Cayetanas o con los Benegas.

    Pero dos legislaturas de mayoría absoluta, con lo que tenemos ahora, no lo levanta ni la madre que nos parió, y supongo que usted, las Cayetanas , los Benegas y una mayoría de los que aquí posteamos tendríamos que exhiliarnos.

    Así que a la hora de ponerse exquisitos ..

    Un cordial saludo

      • Apreciado Brigante

        La influencia se traduce en que siendo obvio el apoyo de la Iglesia a:

        – separatismos vascongado y catalán; y a todo el proceso de desintegración nacional. Incluso en vida de Franco.

        – el tema de los migrantes, y la actitud del Vaticano con lo de Ceuta y Melilla, y la vaya.. incluyendo su acatitud a favor de la inmigración ilegal, tec, etc..

        – otros.. secundarios que ahora por no extenderme obvio.

        En VOX, que se distingue por combatir claramente estos temas, no se hayan atrevido a abrir la boca al respecto. La única vez que lo hizo Ortega Smith a cuenta de unas declaraciones del Arzobispo de Madrid sobre la valla de Melilla/Ceuta.. ardió Troya y desde la VOX y La Conferencia Episcopal le echaron tierra al asunto, por miedo a una escalada.

        Si no hubiera un peso claro de la Iglesia Católica (Vaticano) en VOX con estos asuntos, sugiriendo que si hay un enfrentamiento se les retiraría su «apoyo» (Curioso «apoyo» por cierto) y perderían a un buen pico de católicos que votan VOX.

        Me consta que dentro de la propia Iglesia ahy muchos que ven la situación actual con profundo disgusto. Y que por detrás apoyan a VOX (no porque sea VOX si no porque tiene la razón). Pero tengo al convicción de que al final en caso de conflicto se achantarían y dejarían a VOX con el cul* al aire.

        Llevamos demasido tiempo así y siempre ah ocurrido lo mismo, cóo bien sabemos con el tema de ETA.

        Tengo la sensación de que desde estos grupos se busca el apoyo de VOX para tener mas fuerza y poder combatir estos desmanes desde dentro, y que la ropa sucia no se vea fuera.

        Pero «eso» no es la labor de VOX.

        La labor de VOX es denunciar la situación, y si está la Iglesia de por medio; con dolor, pero evidenciarla.

        No servir de parapeto para que desde dentro otros den la batalla eclesial.

        Eso que en España ha sido algo histórico, por lo menos desde desde el Carlismo, ha lastrado a España en su desarrollo y por desgracia (en mi opinión) a la propia Iglesia Católica, que buscando retener su poder temporal ha ido perdiendo cada vez mas su poder moral. En España y en el mundo.

        Le dejo un link de Hispañidad, a cuenta de la discusión de Ortega Smith con el Arzoobispo.

        https://www.hispanidad.com/enormes-minucias/ortega-smith-no-digas-bobadas_12012806_102.html

        El resto de la discusión, los precedentes, los puede buscar en google fácilmente poniendo las palabras «Cardenal Osorio VOX Ceuta» o similar.

        Lo mas «interesante» es que de estos asuntos, estas contradicciones de apoyar por un lado a la Iglesia y tener que tragar quina por el otro con su actitud frente nazionalismos e inmigración, suponen un debilidad para VOX.

        Pero esta debilidad no han sido resaltadas por nadie en los medios. Ni en los partidos de izquierda.

        Cuando saben que es algo que desgastaría a VOX.

        Y la única explicación es que aunque desgastaría a VOX, al mismo tiempo desgastaría aún mas a la Iglesia y al Papa frente a muchos de sus fieles en España.

        Y eso la «izquierda» no se lo puede permitir. Dado que es precisamente ese Vaticano el que les permite blanquear sus programas Polpothianos hacíendolos pasar por morales.

        Un cordial saludo

        • Pero si hubiese esa influencia, Vox tendría una postura más cercana a cierta Iglesia oficial en los temas de inmigración por ejemplo. Hay que aclarar que la opinión de la Iglesia sobre la inmigración no es unánime, no todos están conforme con las opiniones del Papa. Por ejemplo los obispos africanos, y bastantes europeos, tienen una opinión contraria.
          Otra cosa es que a Vox le intereses enzarzarse en una discusión con obispos cuya influencia hoy en día es mínima. Vox tiene muchos frentes y no puede dedicarse a batallitas menores

          • La influencia se constata cuando VOX al identificar el problema se inhibe de hacerlo con todos los actores. Está muy bien que nos hable de Soros, del Foro de Sao Paulo, del plan Kalergi, etc.. pero no se atreve a nombrar a otros.

            El problema añadido de la Iglesia es que «blanquea» a los Soros y demás ante quienes deberían de combatirlos dese el lado de la acción política.

            Ya se que la actitud de muchos, incluso obispos, en la iglesia no es unánime. Pero por desgracia son minoría. Y esos que dice que su influencia es mínima son los que eligieron al Papa actual. O sea que tan mínima, lamentablemente, no será.

            Cuando Ortega Smith dijo lo que dijo sobre el muro de Ceuta y Melilla. Sin nombrar en ningún al Papa, el Vaticano, o la Iglesia… fue el Arzobispo de Madrid el que le replicó. Y sólo después Smith nombró lo de que el Vaticano acogiera a «migrantes» ilegales entre sus muros… que fue replicado desde Hispañidad de forma desabrida.

            Despues se echó tierra encima desde ambas trincheras para «no hacerse daño»

            Esa ha sido la actitud de la Iglesia «oficial» desde hace años.

            Que en vez de ayudar a enfocar el problema (el que sea, no sólo con lo de la «migración») para solucionarlo, lo enreda y al final se hacen los locos.

            Un cordial saludo

  5. En primer lugar quiero decir que no he votado a Vox, pero cada día es una opción que tengo más en cuenta ante la deriva que llevan todos los partidos en España. No me gustan algunos aspectos de su programa, especialmente aquellos que hacen hincapié en el tradicionalismo un tanto trasnochado (bien aprovechados por la izquierda para su peopaganda), pero que no dejan de ser mero folklore.

    Lo que no entiendo del artículo es que casi equipare a VOX con la izquierda. En un país dominado absolutamente por el discurso progre y que contamos con unos medios masivamente tóxicos y que solo difunden como legítimos los mensajes disolventes para la sociedad del feminismo radical, la propaganda homosexual y el inmigracionismo estúpido, me parece un despropósito poner a VOX como el espejo de la izquierda. Es como un partido de fútbol con el resultado de IZQUIERDA diez, VOX uno, decir que el árbitro ha pitado a favor de VOX. Un país donde que pueden asesinar (o cuánto menos increpar) por llevar su bandera, donde te ridiculizan si tienes más de dos hijos, donde te consideran un fascista porque no votas a la opciones puramente stalinistas o troskystas. Un país donde la clase política roba a manos llenas y no pasa nada es un país muy, pero que muy, enfermo.

    Es normal que VOX (y cualquier persona sensata) intente contrarrestar los mantras de la izquierda. Porque de aplicarse al cien por cien, esos mantras destruirían nuestra sociedad en pocos años y me temo que a eso vamos. Quizás puede que no lo expliquen buen y de ahí viene la estrategia que aprovecha la izquierda. Pero en el fondo, los discursos de VOX están en lo cierto.

    Por mi parte, pienso:
    FEMINISMO RADICAL. Los derechos de la mujer son incuestionables. Pero la igualdad ante la ley no es un privilegio, con penas distintas por el mismo delito. Acusaciones sin pruebas, demonización del varón y de la masculinidad. En el fondo, generar una sociedad histérica ante los mal llamados micromachismos, meterse en la cama de las personas con la legislación y olvidar otras cuestiones esenciales, que es la estrategia de la izquierda para conseguir un puñado de votos.

    HOMOSEXUALIDAD. La libertad individual debe ser sagrada, dentro del respeto a las leyes y especialmente a los menores. No al adoctrinamiento. Una cosa es la condición de homosexual, que es respetable y privada, y otra muy distinta la propaganda homosexual con la que nos bombardean a diario, que solo introduce confusión en muchos jóvenes que inician su vida sexual en esa vía y se les invita a despreciar por la heterosexual, por facha y retrógrada. Pero la naturaleza es muy sabia frente a los ingenieros sociales, pero van obteniendo éxitos. La libertad sexual de una persona corresponde a su vida privada, no a una exhibición pública permanente, como quiere la izquierda más radical. Objetivo: votos y moldear la sociedad pues saben que estas ideas son muy disolventes del orden social si se hacen MASIVAS.

    INMIGRACIONISMO. La inmigración ilegal y descontrolada solo puede traer caos, dado que las sociedades multiculturales son mucho más difíciles de gestionar que las sociedades homogéneas. La izquierda y el capitalismo más salvaje lo saben (una prueba más de que trabajan juntos), porque «a rio revuelto, ganancia de pescadores». No se puede importar gente del tercer mundo y otras culturas sin medida porque los resultados están a la vista: ghettos, delincuencia, destrucción de la cohesión social, explotación laboral, bajada de sueldos… Los más perjudicados serán las clases populares, porque los señoritos de la izquierda caviar y los megarricos viven protegidos en sus espacios de lujo. Lo de la solidaridad es un cuento chino y hay que ayudar en las sociedades de origen, no traerlos a todos para acá, porque se derrumbaría nuestra sociedad y a eso vamos. La izquierda y los megarricos creen que administrarán el caos y saldrán ganando. Yo, de ellos, no lo tendría tan claro y los experimentos siempre con gaseosa.

    Después de escribir esto: me habré vuelto de VOX o todavía soy más de derechas? Estoy preocupado. Saludos.

  6. Interesante artículo y debate.
    Por lo que respecta al nacionalismo español actual me permito sugerir que el nacionalismo español sí se puede oponer al nacionalismo identitario vasco o catalán por cuanto aquel es liberal e inclusivo mientras que el nacionalismo periférico que padecemos es totlitario y excluyente. El nacionalismo democrático de 1940 de Francia, Reino Unido y sobre todo el de EE. UU. tenía una superioridad moral absoluta en las playa de Normandía, en 1944, sobre el nacionalismo alemán de los nazis.
    Para ampliar esta idea: https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20190720/mater-admirabilis-nacionalismo-espanol-cosa/415078491_12.html

    • Buen post y link Don Guillermo

      Pero olvida usted que si esos nacionalismos vencieron al nazismo, Japón.. fue por la inestimable ayuda de la Unión Soviética. Y que si no se enfrentó antes a esos nacionalismos moralmente reprochables fue, precisamente, porque se pensó que enfrentarlos era una manera de dar alas al comunismo; mientras que si se los dejaba hacer el comunismo tendría un enemigo mas.

      A eso «jugó» la honorable sociedad en esas naciones moralmente admirables durante el prier tercio del XX .. y de esos polvos.. vinieron los lodos posteriores.

      La terrible elección moral que tuvo que afrontar Churchill fue la de si dejaba hacer a los nazis y se unía a ellos en la lucha contra Stalin. O si si se aliaba con Stalin contra los nazis.

      Yo creo que en esa elección pesó mucho el «disgusto» que producía a los británicos el ver que al otro lado del canal se podían encontrar con una Europa unida, Francia/Alemania mas el resto (reesto que incluiría, además, a todos los paises del Este).. y para cólmo de males, bajo el mando de un psicópata; versus una Europa dividida al fnal de la guerra, pero al coste de ver fortalecido a quien estaba unos cuantos miles de km mas hacia el Este.

      Y pesó mucho mas la geopolítica que la política per se.

      Y yo creo que Churchill elegió bien. Pero muchos sólo se lo reconocieron cuando acabó la guerra, echándole del poder.

      Respecto a España .. es necesario reseñar que lo mas parecido al nazismo que haya habido aquí medró en preciamente en Vascongadas y Cataluña, y no fué por casulidad. Y así continuamos.

      La diferencia fundamental entre Francia y España en estos últimos 250 años.. mas/menos.. (incluso mas) de cara a nuestro nacionalismo.. es la capacidad que han tenido sus élites en identificar cuales eran sus verdaderos intereses nacionales y quienes eran los submarinos/caballos de Troya que los amenazaban. Idem con británicos, useños..

      En Francia (lo mas asilimalble a nosotros), UK, USA si lo han sabido hacer. En España no.

      Es algo anterior e incluso por «encima» de la Revolución 1789, previo al tema Monarquía/República con el que tanto nos enredamos aquí.

      En España tenemos la insufrible «capacidad» de poner nuestros intereses nacionales a disposicón de terceros, de fuera, de una manera tan gratuita e idiota que abochorna. Con la colaboración indispensable, siempre, de terceros «locales» que sacan su buena tajada.

      Por desgracia, siendo yo católico ( y me duele cóm católico), coincido en mucho al respecto con las tesis «Cesar Vidalistas». Tesis que identifican a ese Caballo de Troya con los poderes Vaticanos, y la acci´n de zapa que ha asumido ese Vaticano desde por lo menos finales del XVIII

      Francia no tiene ese «problema», porque desde antes incluso de 1789 si Paris valía una misa, pues lo valía y después a otra cosa mariposa. Ni le cuento después de 1789.

      Allí no hay problemas catalán y tampoco vasco, que yo sepa.

      Y lo de multiculturalidad es problema que se han creado ellos, los franceses, precisamente en la guerra cultural contra la cultura española, por el pánico que le tienen. Debido a que ni después de la independencia de los territorios de ultramar se dejó de hablar español ni cfecer su influencia en el mundo.

      Y fue la necesidad de comprar culturas incompatibles con las europeas, para afrancesarlas, y dar mayor potencia a una cultura que ha sido asfixiada por la anglosajana por un lado y por la española por otro, lo que ha sido el embrión de todo lo que vemos ahora con lo de la multiculturalidad.

      «Concepto» que también ha sido comprado por terceros con otros motivos espureos.

      Es ese poder temporal del Vaticano; y su necesidad de influir en terceros para mantener su estructura de poder (Que poco tiene que ver con defender al catolicismo en territorios hostiles, que es para lo único que debería de servir ese poder temporal) el que primero jugó a dividirnos internamente con los nazionalismos vascongado y ctalán cómo cabeza de lanza, Y que ahora además se suma todo el tema multicultural, LGTBI, y lo que sea menester (visto el Papa actual).

      Es «eso» lo que mas ha condicionado a nuestro nacionalismo español, para que no prospere, infectándolo ademñas de un antiliberalismo que usted bien conoce (por haberlo padecido). Por lo menos desde las Cortes de Cádiz

      Que además quieran meter su nariz los poderes anglos ..etc.. pues lógico. Pero les es mucho mas fácil hacerlo en un ser enfermo que en uno sano.

      Olvídense del tema República/Monarquía… que es secundario y háganse la pregunta de ¿por qué VOX no se atreve a mentar lo del 0,7 del IRPF, sabiendo que que muchos de los «dineros» de la Iglesia (que vieien del propio Estado) se usan para apuntalar nazionalismos y culturalidades?.

      Esa es la cuestión.

      Un cordial saludo

  7. Yo no tengo ni idea si VOX es el reflejo de la izquierda, si es el reflejo de la izquierda también lo es del PP, quizás sea la reacción a la degeneración política española que pretendía llevarse por delante la nación. Al menos es lo que en mi entorno personal he percibido. De las personas cercanas que han votado a VOX solo puedo decir que son personas inteligentes e interesadas por la política desde siempre, algunas de ellas activistas antifranquistas de verdad, no de boquilla, algunas de ellas mujeres que nada tienen que envidiar a Cayetana.

    No me incluyo en el grupo de los inteligentes pero yo he votado a VOX, y es la primera vez que voto en cuarenta años, ni tan siquiera lo hice en 1982 cuando militaba en el PSOE. Como creo que comenté en el anterior artículo fue una manera de pisar el freno ante el barranco del disparate político, esperemos que la calzada no tenga aceite.
    Me decía un amigo que también ha votado a VOX, «a ti y a mí nos fusilarian los dos bandos».

    Yo a VOX le recomiendo lo mismo que a Cayetana, que la mejor manera de combatir a la izquierda es adelantarles por la izquierda, pero no a la manera del PP que es pegándose a su culo durante todo el trayecto.
    Adelantarla por la izquierda a trescientos por hora para volver a situarse a la derecha.
    Si yo fuera VOX haría lo contrario de lo que propone Cayetana, apostaría por la ruptura, aceptaría la posibilidad de una forma de estado republicano siempre y cuando el periodo constituyente se realizara con todas las garantías democráticas previa disolución de todos los partidos políticos y chiringuitos adjuntos.

    Que menos que para iniciar un nuevo periodo político todos los partícipes del régimen del 78 se hagan el harakiri como se lo hicieron los franquistas, que menos.

    Como asesor y presidente de la nueva república/monarquía, habría que votarlo, vuelvo a proponer a D. Dalmacio Negro.

    A VOX le vendría muy bien leer y escuchar a Garcia Trevijano, todos los disparates y trampas de la izquierda y la derecha española las tiene catalogadas y contestadas.

    Me parece que comparar la homosexualidad con el celibato es absurdo, es como comparar una indigestión con el ayuno.
    Aparte de la homosexualidad pienso lo mismo que Concepción Arenal.
    «Odia el delito y compadece al delincuente»

    • Añado este enlace que me parece interesante a la hora de hablar de «nacionalismos» .

      https://www.diarioerc.com/2013/10/30/nacion-y-estado-patriotismo-y-nacionalismo/

      Yo no creo que una gran parte de los votantes de VOX tengan nada de nacionalistas españoles y si de patriotas serenos, otra cosa es la imagen que se quiere proyectar sobre esos votantes, la mayoría de ellos escépticos a la trayectoria futura del partido, es difícil desligarse del sistema de partidos en España, lo hemos visto con Ciudadanos y Podemos, si VOX es capaz de crecer en un sentido patriótico en lugar de nacional es posible que llegue a ser hegemónico durante un tiempo.

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