Uno de lo artículos nucleares de nuestra vigente Constitución es el catorce, puesto que al consagrar la igualdad de todos los españoles ante la ley está sentando las bases de la democracia liberal y del Estado de Derecho. El principio de no discriminación por razón de sexo, raza o religión constituye un pilar fundamental de nuestra convivencia, y se erige tanto en una guía como en un límite infranqueable para la actuación de los poderes públicos.

Sin embargo, el actual gobierno socialista no lo ve así. La vicepresidenta Carmen Calvo se ha convertido en una suerte de adalid contra el machismo constitucional, y en contra del criterio de la práctica totalidad de juristas de este país, ha afirmado con total desparpajo que: “la Constitución solo tiene un lenguaje masculino, y eso no se corresponde con una democracia desarrollada”, y llegó incluso a advertir a la RAE que la reforma se haría con o sin su asesoramiento.

Se está usando la reforma del artículo 49 de la Constitución a modo de caballo de Troya para introducir la discriminación por razón de género en nuestra constitución

Y en ello están. Esta pasada semana el Gobierno aprobó el anteproyecto de reforma del artículo 49 de la Constitución, relativo a las políticas de protección de las personas con discapacidad, que forma parte del núcleo de principios rectores de la política social y económica. Cierto es que la reforma del artículo es conveniente, a fin de adaptarlo a la Convención sobre derechos de las personas discapacitadas de diciembre de 2006 ratificado por España. Lo que es absolutamente criticable es que se use la reforma sobre un tema tan sensible a modo de caballo de Troya con el que introducir la discriminación por razón de género en nuestra constitución.

El apartado segundo del nuevo artículo 49 dispone que: “los poderes públicos realizarán las políticas necesarias para garantizar la plena autonomía personal e inclusión social de las personas con discapacidad. Estas políticas representarán su libertad de elección y preferencias, y serán adoptadas con la participación de las organizaciones representativas de personas con discapacidad. Se atenderán particularmente las necesidades especificas de las mujeres y niñas con discapacidad”.

Esta mención singular a la atención PARTICULAR de las necesidades específicas de las mujeres y niñas frente a la de los discapacitados varones determina, a todas luces, una discriminación constitucional por razón de género.

Es cierto que la Convención de 2006, de la que España es parte, reconoce que las mujeres y niñas están expuestas a mayores riesgos, y que los poderes públicos tomarán medidas para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos. Pero también es cierto que nuestra Constitución ya proclama la igualdad ante la ley de todos los españoles, es decir, la igualdad de condiciones a la que se refiere la Convención.

Tampoco se exige a los Estados firmantes que operen ningún tipo de reforma constitucional a este respecto, sino más bien que adopten las medidas legislativas necesarias para que las necesidades concretas de las mujeres y niñas discapacitadas sean atendidas y su derecho fundamental a la igualdad de condiciones, sea efectivo. Lógicamente, y como sucede con el resto de principios rectores de la política social y económica, la Constitución se limita a enunciar el principio consistente en que los poderes públicos realicen una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los discapacitados, a los que se prestará la atención especializada que requieran, siendo las normas que adopten los poderes públicos para hacer efectivo este principio las que deben regular las medidas concretas y específicas, que pueden ser específicas para un colectivo concreto sin que ello conlleve ningún tipo de discriminación.

No hay nada en el texto de la Convención que obligue a adoptar ninguna norma específica que imponga una discriminación particular del género femenino sobre el masculino

Por lo tanto, la inclusión en el nuevo texto constitucional a esta suerte de discriminación por razón de género de la persona discapacitada no puede justificarse, como han hecho muchos biempensantes, en la necesidad de dar cumplimiento a lo dispuesto en la Convención. De hecho, el instrumento de ratificación de la Convención, publicado en el BOE nº 96 de 21 de abril de 2008, ni siquiera emplea la expresión introducida por el gobierno en el párrafo dos del nuevo art. 49, aunque sea de manera aproximada. A lo largo del instrumento de ratificación se hace mención en tres ocasiones a la cuestión específica de las mujeres y niñas, pues según el propio texto “SUELEN estar expuestas a un riesgo mayor”, lo que lleva a que los Estados miembros se comprometan a adoptar “medidas para que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales”, asegurando asimismo su acceso a programas de protección social y reducción de la pobreza.

No hay nada en el texto de la Convención que obligue a adoptar ninguna norma específica que imponga una discriminación particular del género femenino sobre el masculino, sino todo lo contrario, lo que se impone es que las medidas que se adopten permitan a las féminas disfrutar de sus derechos en igualdad de condiciones, que es justamente la coletilla que le falta al texto propuesto por el Gobierno.

Pero es que ni siquiera creo que pueda achacarse a una técnica legislativa nefasta carente de cualquier intención discriminatoria. El anteproyecto se ha aprobado a iniciativa de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, como el propio preámbulo indica. Así que me van a permitir que, en vista de los antecedentes de la ministra Calvo y su especial obsesión con las políticas de géneros, albergue algo más que serias dudas sobre la intencionalidad de la reforma.


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16 COMENTARIOS

  1. Sois todos unos insensibles, no os da pena la pobre vicepresidente, rebosa la mujer farta de cariño por cada uno de sus pichanzos de botox.
    Huyó de ella el amor romántico del joven picaflor, y ya era fea. Que duro es que se cumplan los refranes en carne propia. “La suerte de la fea la guapa la desea” pero el precio , el precio de esa suerte…leches.

  2. Me parece muy bien todas las discriminaciones que se hagan a los hombres por parte del feminismo radical. Creo que incluso deberían ser más agresivas y repelentes de lo que realmente son. Así sería posible que espoleándonos reaccionáramos antes, y en lugar de tanto lloriqueo, acudiéramos cuanto antes a nuestra verdadera naturaleza, que es la de luchadores. Y, ojo, que no me refiero a ninguna clase de violencia física. Se supone que estamos civilizados y las armas que usemos necesariamente han de limitarse a las establecidas por la ley… antes de que esas leyes cambien, claro está. Así que rapidito, que los derechos que aún asisten al varón están menguando a toda velocidad. Todos los alegatos que leo en nuestra defensa son muy racionales, muy lógicos, muy bien armados… Y bastante inútiles, puesto que las astutas de ellas esgrimen siempre argumentos emocionales… aparentemente más suaves, pero en el fondo mucho más poderosos que los nuestros. Sólo es preciso ver cuántas veces utilizan el término “víctima” sea cual sea el terreno donde tenga lugar la acción. Otro logro imprescindible sería, igual que ellas han logrado poner a muchos hombres bajo su bandera, que nosotros contáramos en nuestro bando a todas aquellas mujeres sensatas y razonables, que repararan en el hecho que cualquier discriminación negativa o injusticia hacia el varón, puede afectar a ciertos hombres que ellas aman: abuelos, padres, hijos, hermanos, amigos…

    Por último, tratar de combatir ese instinto que impide al macho agredir a la hembra, cosa que es bien patente ocurre hasta en los animales. Destaco que una vez más no hablo de agresión física, que me parece absolutamente reprobable lo haga quien lo haga, pero sí, por ejemplo dialécticamente, De ese modo quizá veriamos menos espacios en la TV donde las mujeres se burlan y atacan cruelmente a los hombres del grupo, mientras que estos se defienden tímidamente, o simplemente guardan silencio.

    Querría ver en este sentido más sugerencias de las armas que podríamos usar. No se si os habéis dado cuenta de que el feminazismo no es ya una amenaza contra el hombre. Es toda una guerra abierta a la que no tenemos más remedio que plantar cara, o irnos haciendo mutis por el foro en la escena social.

    He dicho.

  3. Lo que diga la Constitución cada vez importa menos.

    Por los efectos de la centrifugación que se producen desde los polos legislativos ONU – UE – CCAA, la ley de ámbito nacional va importando cada vez menos.

    Si lo dice la Constitucion Española (CE). ¿ Qué más da ? Porque puestos a trabajar los magistrados del político TC pueden hacer decir a la CE lo que no dice y muchísimo más. ¿ No se inventaron una artimaña para dar cobertura al matrimonio guei ?

    Recientemente se ha celebrado en el estado, tremendamente democrático y feminista, de Marruecos, en Marraquech, una cumbre de la ONU, la Global Compact, le han puesto al entuerto. Ha sido suficientemente no publicitada para que el común de los ciudadanos no tenga ni rejopalotera idea de lo que allí se cocía entre varias filas de bastidores. Han acordado, los muy soristas, que la emigración es un derecho y que abajo las fronteras. ¿ Necesitará eso en España modificación alguna de la CE ? Nope. No es necesario cambiar ni una coma, puesto que como llevamos viendo con sucesivos presidentes, la no separación de poderes existente, ha llevado a que el poder del ejecutivo sea omnímodo y ponga patas arriba, si es su parecer, al estado.

    • No se dan cuenta -o no quieren dársela- de que cuanto más se demore una solución drástica para frenar la invasión incontrolada de Occidente, más violenta acabará siendo ésta. ¿Efecto llamada? Bueno, pues lo opuesto…

  4. Hay muchas teorías sobre lo que la ley es,…, en general, cada cual más falsa que la anterior.

    El racionalismo, en su onanismo mental, nos ha legado el mito de la ley universal.
    Hoy como en su origen se muestra completamente burlesco ante la realidad.

    Sin piedad han afirmando que el sentido común es contrario a la ciencia (conocimiento). En la senda del “expertismo” y la “idiotización” de la plebe. La ley efluye de la aristocracia electa (de cuerpo, corporación política), en muchos casos ni eso, pues es redactada por la aristocracia estatal (funcionarios) o económica (grandes corporaciones afectadas).

    El sentido común es proscrito y se funda todo en la falacia del racionalismo (expertos, gente “elevada”). Un mundo de fábula de lo que las cosas deberían ser, pero nunca han sido, ni serán,…,

    Ni un solo artículo de la constitución marca que los españoles son iguales ante la ley. Dado en si misma no constituye nada político, por lo cual, simplemente es un altavoz del poder establecido. Y sobre todas las cosas de su racionalidad. Las excepciones también se legitiman mediante la ley.

    El título de la corona, el servicio militar,…, chocan directamente con el enunciado de un principio “universal” anterior. Se deduce, no es tan universal, …, se ha enunciado en la deliberada falsedad.

    ¿Dónde quedó lo germánico (consuetudinario)?

    “Los hombres se fijan a sí mismos su precio, alto o bajo, según les parece, y cada uno vale el precio en que se estima. Valórate como hombre libre o esclavo, que esto no depende más que de ti” Epicteto.

  5. Caminando hacia una constitución misándrica, hembrista y feminazi, en donde la discriminación negativa y el odio al varón sea un derecho.

  6. Buenos días Guadalupe,

    Enhorabuena por el artículo, no obstante querría dejar constancia de que los “ideólogos de género” a los que sigue la Ministra Calvo han conseguido una importante victoria en la sociedad: no hablar de sexos, sino de géneros. Si utilizas el lenguaje de tu enemigo has perdido la batalla antes de empezarla.

    Un saludo.

    • Estoy completamente de acuerdo, sexo y género no son iguales. El sexo sólo es aplicable a los seres vivos y se nace con él. El género es más “genérico” valga la redundancia. Si habláramos inglés, esta discusión sería estúpida. Pues en inglés por definición existen tres géneros a nivel gramatical. Masculino para los animales7vegetales machos, femenino para animales/ vegetales hembras y el neutro se aplica para los objetos sin vida. Con una forma de artículo igual para todos. Pero las lenguas románicas los objetos tienen género diferenciado masculino o femenino, el neutro español, se aplica sólo a los conceptos abstractos sin forma definida. No es lo mismo “el blanco” que “lo blanco”. Y aunque la “doctriz Carmena Calva” quiera sustituir el lenguaje genérico por el inclusivo, que puede ser una completa imbecilidad. Hay genéricos en masculino plural, pero también (menos) en femenino plural. Dejen la lengua para los filólogos especialistas. No para ignorantes analfabetos disfuncionales, por muy «doctores, doctoras, “doctrices”», que sean en nada.

  7. Gracias por su artículo con el que estoy de acuerdo por completo. No podemos seguir permitiendo está discriminación por razón de género. Hay un propósito de destrucción del modelo social y familiar que ha sido nuestra base a lo largo de los siglos. Hay una actitud pasiva ante estas agresiones a la igualdad hombre-mujer.
    Hay juzgados en los que los hombres son desposeídos de sus derechos por completo. Los juicios no se llegan a celebrar porque la jueza amenaza con tratar el caso más duramente si no se acepta el planteamiento de la mujer. Las familias paternas no existimos. La ley es papel mojado. Sólo si eres profesional del Derecho puedes denunciar estás actitudes prevaricadoras. Los ciudadanos estamos indefensos.
    Y qué decir de proteger más a mujeres y niñas que a los hombres en la misma situación de discapacidad. Cómo no se les cae la cara de vergüenza a estos políticos y legisladores!!!

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