Las migraciones han sido una constante a lo largo de la historia y constituido una de las fuentes de progreso de muchos países. Entre 1880 y 1920 emigraron a EEUU más de 50 millones, un flujo enorme en relación a la población asentada. Y, aunque todas la estos movimientos geográficos generan ciertas fricciones y resistencias, el melting pot norteamericano acabó absorbiendo a todas estas personas, integrándolas y convirtiéndolas en ciudadanos.

Sin embargo, aunque se intente comparar con aquellos flujos, la inmigración que actualmente se dirige a Europa está generando tensiones y enfrentamientos inusuales, que apuntan a elementos diferenciadores, ausentes hace un siglo, que confieren a estas migraciones un carácter más polémico y conflictivo. ¿Cuáles son estos nuevos elementos?

Básicamente dos, uno económico y otro sociocultural. En primer lugar, el Estado de Bienestar, que altera los incentivos para emigrar y, con ello, el proceso de autoselección de los inmigrantes, provocando un cambio en las cualidades medias de los recién llegados. En segundo, la Ideología del Multiculturalismo, que dificulta la integración de los extranjeros en los países de acogida, promoviendo una sociedad fraccionada, carente de objetivo, sentimiento o proyecto común.

Emigración y autoselección

La emigración constituye una decisión racional por parte del los individuos, consistente en mudarse a otras zonas donde esperan mejorar los ingresos, el bienestar, el nivel de vida. Las migraciones laborales tienden a incrementar la eficiencia económica global pues la mano de obra se mueve, se reasigna, hacia países o regiones donde su productividad es más elevada.

La migración implica un proceso de autoselección: el colectivo de emigrantes tiende a ser distinto, en media, a la población de la que proviene

Pero hay otro fenómeno que, históricamente, ha beneficiado considerablemente a los países de destino: como la rentabilidad de emigrar es distinta para cada individuo, dependiendo de sus cualidades personales, la migración implica un proceso de autoselección, esto es, un filtro por el que tienden a pasar preferentemente personas con determinadas características. En consecuencia, el colectivo de emigrantes tiende a ser distinto, en media, a la población de la que proviene.

Y, en circunstancias normales, esta autoselección es positiva. Dado que muchas veces se trata de un paso difícil y complejo, tienden a emigrar las personas con mejores condiciones laborales, las más trabajadoras, más eficientes, más capaces, los individuos con más elevados grados de adaptación y resistencia, con mayores ansias de ocupar cualquier puesto, de esforzarse para prosperar. Porque generalmente son ellos quienes pueden ganar más con la migración. En Self-Selection of Emigrants: Theory and Evidence (2017), George J. Borjas, Ilpo Kauppinen y Panu Poutvaara muestran evidencias de esta autoselección positiva en los flujos migratorios, eso sí, entre países que no difieren mucho en la generosidad del Estado de Bienestar.

Ahora bien, cuando los flujos migratorios se dirigen desde países sin prácticamente prestaciones sociales hacia otros con un Estado de Bienestar mucho más generoso, los incentivos cambian apreciablemente. Y ya no solo atraen a los más trabajadores; también a aquellos más propensos a vivir de de ayudas y subvenciones.

La América de finales del XIX y principios del XX, donde no era posible vivir de ayudas, atraía a sujetos especialmente esforzados y sacrificados; pero la Europa del XXI es también un potente imán para quienes aspiran a vivir del Estado. Esto no significa que haya que suprimir todas las ayudas: sencillamente que, dado que la autoselección positiva se ha trastocado, es necesario reorientar los incentivos o proceder a una selección más activa de los inmigrantes.

El multiculturalismo imperante

Sin embargo, no todos los problemas son económicos. La ideología del multiculturalismo dificulta, cuando no impide directamente, la integración de muchos inmigrantes en la sociedad de acogida, fomentando una sociedad fraccionada en diferentes grupos raciales, culturales o religiosos, que tienden a vivir aislados unos de otros. Unas redes étnicas cerradas de mutua asistencia y defensa, a veces al margen del Estado y las leyes, especialmente en ciertos grupos con rasgos culturales muy distintos a los europeos.

Además, como el multiculturalismo se encuadra dentro de la corriente de la corrección política, también distingue entre grupos buenos y oprimidos (los inmigrantes) y malos y opresores (los europeos y los occidentales en general). Por supuesto, se trata de una clasificación absurda: los grupos no pueden ser buenos o malos, en todo caso lo es cada individuo.

Así, el multiculturalismo no sólo empuja a los recién llegados a agruparse y cerrarse, a aislarse del resto de la sociedad, a mantener ciertas estructuras tradicionales que, en ocasiones, resultan poco compatibles con la libertad de sus miembros. También, y todavía más grave, inculca en los inmigrantes una visión negativa de la sociedad que los acoge; poco incentivo existe para integrarse en una sociedad occidental que se considera a si misma  un grupo malo, que se avergüenza de lo que es.

La ideología del multiculturalismo impulsa a muchos inmigrantes a despreciar, incluso a odiar, a la sociedad que los acoge

Al contrario, esta ideología transmite al inmigrante la idea de que, como es una víctima, debe gozar de una superioridad moral a la del local, incluso de más derechos y menos deberes. Impulsa así a muchas personas a despreciar, incluso a odiar, a la sociedad que los acoge.

Los defensores del multiculturalismo aluden a las bondades de la diversidad, del pluralismo. Pero una sociedad plural es todo lo contrario de una sociedad tribal, que es el objetivo final de esta ideología. Existe pluralismo cuando las personas se agrupan voluntariamente según sus ideas, criterios y opiniones, con independencia de su raza, etnia u origen cultural.

Pero hay tribalismo cuando el nacimiento determina la adscripción a un determinado grupo y el sujeto experimenta enormes dificultades para escapar de él. Así, se perjudica, se abandona a aquellos que, deseando integrarse en la sociedad, se ven impedidos a hacerlo por la enorme presión de su ambiente.

Por supuesto, la sociedad tribal es difícilmente compatible con la democracia pues cada individuo tiende a votar a quienes pertenecen a su grupo étnico o cultural, desdeñando los programas políticos. Este es el grave problema de las sociedades fraccionadas tribalmente: los electores no ejercen ya control sobre la acción de los gobernantes.

Para que una democracia funcione, es necesario que los ciudadanos compartan ciertos valores y objetivos, se sientan partícipes de un proyecto común

Para que una democracia funcione, es necesario que los ciudadanos compartan ciertos valores y objetivos. Se sientan partícipes de un proyecto común, con independencia de su color de piel o su origen. Los llegados EEUU hace más de 100 años conservaron su religión, sus costumbres, pero en su inmensa mayoría se sintieron partícipes del proyecto común que era formar parte de la nación americana. Incluso ciertos grupos minoritarios, básicamente religiosos, que no deseaban integrarse, encontraron en el nuevo mundo grandes espacios abiertos, extensas tierras vírgenes donde asentarse y vivir aislados del resto de la civilización. Pero Europa es un continente donde ya no existen tierras vírgenes o espacios vacíos.

El multiculturalismo persigue una sociedad fraccionada en rebaños, mucho más controlable, al arbitrio de los poderosos, de las oligarquías dominantes

El  multiculturalismo no persigue una integración diferenciada, como ocurrió en América, sino una desintegración multiétnica. Y, en su obsesión de reconocimiento grupal, tiende a impulsar leyes particularistas que contemplan excepciones, ciertas normas tendentes a proteger las costumbres de los foráneos… pero no las de los locales. Su objetivo es una sociedad fraccionada en rebaños, dividida, mucho más controlable, al arbitrio de los poderosos, de las oligarquías dominantes.

Por esto, el multiculturalismo convierte en tabú la discusión sobre las migraciones, el análisis objetivo de las ventajas y los problemas que ocasionan. Y niega la necesidad de integración de los recién llegados. Al final, acaba fomentando en la gente posturas extremas, opiniones más viscerales que racionales acerca de la inmigración.

Es el individuo, no el grupo

¿Existen soluciones? Las migraciones han sido una constante a lo largo de la historia y lo seguirán siendo. Pero el erróneo enfoque actual genera problemas permanentes allí donde, en el pasado, sólo había ciertas fricciones temporales. Europa debe cambiar su imagen, presentarse como la tierra de las oportunidades para quienes deseen esforzarse, trabajar, emprender, justo lo que representaba en el imaginario la América de hace más de un siglo.

Europa debe cambiar su imagen y presentarse como la tierra de las oportunidades para quienes deseen esforzarse, trabajar, emprender; no como la tierra de los subsidios

No debe anunciarse de ningún modo como el Continente de los subsidios, de las ayudas a granel a cambio de nada. Y no sólo porque genere una selección negativa de los inmigrantes. También porque lo que verdaderamente agradece la gente son las oportunidades para prosperar con su esfuerzo, no los regalos incondicionales, que suelen infundir en el receptor un sentido de “lo merezco“, una convicción de que se trata de una obligación del donante.

Debe combatirse la ideología multiculturalista, tratando a cada inmigrante como un individuo único, no como mero elemento de un grupo que, supuestamente, determinará toda su existencia. Y eliminar ese sentimiento de culpa colectiva por ser europeo, u occidental, que se ha inculcado en los últimos tiempos.

Tampoco deben permitirse leyes o normas especiales para grupos concretos. Los inmigrantes deben estar sujetos a los mismos deberes que los locales; nunca gozar de derechos distintos, de menores obligaciones o de cierta tolerancia para no cumplir las normas por tratarse, según los multiculturalistas, de un grupo víctima.

La eliminación del trato diferenciado fomentaría una mejor integración de muchos inmigrantes en el proyecto común y contribuiría a reducir tensiones. Pero estos no son precisamente  los planes de las autoridades europeas, que buscan a toda costa una sociedad fraccionada, dividida, mucho más dócil, sumisa y manipulable.

Foto de Mantas Hesthaven


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20 COMENTARIOS

  1. Excelente artículo con una valoración muy certera de los problemas actuales y futuros con la inmigración en Europa.

  2. “Para que una democracia funcione, es necesario que los ciudadanos compartan ciertos valores y objetivos, se sientan partícipes de un proyecto común”

    Ni idea. Mira que he leído y oído definiciones de “democracia” churrigerescas pero esta me ha dejado estupefacto.

    Para que una democracia funcione tiene que ser una democracia: separación de poderes > legislativo (la nación), ejecutivo (el estado) y el judicial independiente de los otros y cada uno controlando a los otros para que el elector (no el votante) duerma tranquilo.

    • Ambas afirmaciones son ciertas, en el nivel burocrático y estatal una y en el nivel individual la que propone Blanco. No sólo una democracia, sino cualquier organización social requiere que sus miembros compartan ciertos valores y creencias sobre la realidad. Por ejemplo, en España hay cada vez más personas que piensan que el Derecho no emana del compromiso ciudadano, sino de las palabras atribuidas en el siglo VIII a un señor del siglo VI. Esto quiere decir que, o bien el resto de la sociedad cambiaremos nuestra idea del derecho, o la cambiarán ellos; o puede que se resuelva con dos estados en guerra como en Israel.

      • En una democracia formal los electores SOLO tienen que compartir las reglas del juego, la constitución, constituidas en un proceso previo de libertad colectiva constituyente. Los valores y las creencias forman parte de lo heterogéneo de la sociedad por que si se pretende una sociedad homogénea mal empezamos.

        • Hola,
          Creo que por encima de las reglas del juego están los valores y las creencias. Son estos los que han creado la democracia; las que han hecho a los hombres (y mujeres, etc…) iguales y les han otorgado el mismo voto.
          Es necesario compartir estos valores y creencias, o de otra forma quien gane las elecciones puede cambiar las reglas del juego y acabar con la democracia. Un ejemplo de esto son los partidos islamistas en las democracias nacientes, que se han usado las reglas del juego democrático para acabar con ellas.
          Es muy complicado hablar de integración en colectivos con valores y creencias distintos.
          Saludos

          • La democracia no es una ideología. Confusión a todos los niveles, solo es suficiente oír cómo hablan de “nuestra democracia” o peor “democracias”, desde políticos pasando por los llamados “expertos” o “intelectuales”, todos los periodistas, hasta !catedráticos de derecho político¡: el Fundamentalismo Democrático del que habla Gustavo Bueno.

            La democracia SOLO es una forma de elegir TUS representantes políticos o el presidente de comunidad en una escalera de vecinos. Por lo tanto las creencias, ideologías, sexo, color de piel, etc.,… no excluyen del censo electoral como sí excluye por ejemplo a los menores de edad o los no nacionalizados, entre otros. En una Democracia Constitucional, el sistema democrático es la mejor forma de elegir tus representantes en política.

  3. Se puede decir más alto pero no más claro. El artículo es extraordinario de principio a fin . Solamente falta el denunciar la falsa caridad de un montón de ONG, entidades y particulares que hacen negocio con estás migraciones y culpan a las mafias de su promoción.
    Saludos disidentes.

  4. El señor Blanco, debido a su brillante preparación como economista, no es capaz de señalar el problema clave: un territorio y una sociedad tienen una capacidad limitada de integración de inmigrantes (o de incremento de población nativa) sin degradarse o colapsar. En la casa donde viven 4, no viven igual de bien 7, y no pueden vivir 25. Esto no lo puede decir un economista, porque pondría en entredicho uno de los pilares básicos de su pseudociencia.

  5. O sea que emigran los mejores,…,
    Si por una parte fuera cierto, desde luego es muy poco solidario dejar las tierras de origen sin los mejores, lo cual condenará a la pobreza por la eternidad a los países de origen.

    Vivo en tierra de emigrantes y eso de que emigran los mejores es pura ficción.

    En perspectiva, los Liberales pretenden “arrancar hasta la última raíz del feudalismo sin herir en lo más mínimo el tronco de la propiedad” y de paso transferir propiedades a los acreedores del Estado.

    Como resultado principal de la transformación de foros con rentas (no capitalistas, inmóviles) minúsculas en elementos a redimir ante el Estado, los campesinos se vieron en un severo problema.

    La capitalización que transformaba la renta (el foro) en capital multiplicando esta por 33 más tarde por 66 veces (aplicado de forma retroactiva), con unos medios de pago móviles (capitalistas, mobiliario) metálico de difícil acceso en un mundo rural con agricultura de subsistencia con ligero excedente, un plazo para redimir de ¡6 meses! y pagar 4 años.

    Desamortizaciones: 1798-1808, 1820-1823, 1836-1854, 1854-1924.

    Estas medidas, de los amigos liberales , que favorecían directamente la especulación contribuían a una continua “descapitalización” en un mundo agrario sin alternativas. Llegando al clímax de redención a mediados del XIX. Pagando impuestos pero aislados del ferrocarril,…

    A esto se añaden los aranceles, que benefician a Cataluña, la industria del lino gallega entra en crisis (imposibilidad de competir con “los mejores”: esclavitud EE.UU algodón + industria algodón británica) casi de forma simultánea con el sector agrario a la par de la ideas liberales sobre la propiedad privada, a mediados del XIX. Y Galicia entra en barrena,…,

    Las especies cultivables (maíz) traídas de América habían permitido duplicar la población de Galicia entre finales del XVI y mediados del XVIII. Galicia comienza a parir emigrantes a marchas forzadas.

    Hoy día, una de la mayores multinacionales textiles del mundo se encuentra en Galicia,…,no gracias al Gobierno, menos aún a la mafia liberal, al capitalis-mo, o todos esos discursos de vende “crece-pelos”.

    • La emigración gallega Colapso, muy poco tiene que ver con las de muchos lugares, tal vez con la irlandesa, pero poco más y muchos menos con la actual de países musulmanes.

      Sí, sin duda, la falta de dinero, la falta de industrias donde trabajar, una producción agrícola escasa conllevó a una emigración masiva durante mucho tiempo en Galicia, tanto a América, como a otros países europeos o incluso dentro de España.

      Pero una de las cosas que la diferencia de cualquier otra es que el gallego era propietario de la tierra y de su casa (por supuesto habrá excepciones) y siempre tenía a donde regresar, no pasaba así con los andaluces o los extremeños, la tierra era del “señorito”. En Galicia, el minifundio tendrían sus inconvenientes pero el gallego que emigró pocas veces necesitaba ser financiado por los dueños de las explotaciones americanas para ir a trabajar como jornalero. Su propia casa y su propia tierra fueron su aval y cuando una persona pide un préstamo sobre su propiedad tenga por seguro que se dejará la piel para devolverlo porque ese siempre será el lugar de retorno.

      Si le soy sincera, creo que no hay lugar del mundo que entienda eso tanto como en esta tierra. Pero además de regresar a su casa, a los sitios donde fueron se ocuparon de formar comunidades, academias, centros culturales, fundaron periódicos, revistas y enviaron a su tierra dinero para la familia y para montar escuelas. Muchísimos gallegos emigrantes terminaron siendo empresarios , pero es que aquí se tiene muy claro que la libertad te la da la propiedad. Ninguno fue a vivir por medio de ayudas sociales.

      Hoy desgraciadamente, no es necesaria mano de obra, hay profesiones donde tenemos un índice de paro altísimo y por lo tanto, sí, la inmigración que se puede permitir es la especializada. Otra cosa es que en un momento determinado los países tengan que acoger refugiados, pero eso es por causas determinadas y por un tiempo.

      No se pueden abrir las fronteras a todo aquel que lo desee sin un trabajo y para vivir de ayudas sociales y por falta de trabajo crear guetos de venta de ropa falsificada, prostitución, drogas etc. Se lucran las mafias en el trayecto y se lucran las mafias en destino y desgraciadamente esa gente nunca va a regresar a sus países.

      La morriña del gallego tiene una causa, la casa y las tierras familiares que dejaba en su patria. Y su único fin era regresar a ella

  6. ” ¿Qué pueden hacer los europeos para contribuir a LA REVOLUCIÓN AFRICANA ya en curso, en tanto que colosal mutación continental e integral?

    En primer lugar dejar de lado la mentalidad paternalista, buenista y racista de “ayuda” a los africanos, propia de las ONGs, la izquierda, la derecha y la Iglesia. Las clases medias europeas, atiborradas de fervor “humanitario” y de ardor caritativo, deben aprender a tratar en pie de igualdad a la gente africana, como seres humanos adultos en todo iguales a ellos y no como niños, abandonando las manías protectoras y asistenciales. Se tiene que ver a los africanos como personas iguales a las demás en libertad y responsabilidad, derechos y deberes, aciertos y errores, aptas para autogobernarse y responsables de su propia vida, y no simplemente “víctimas”. Victimizar a los africanos es horriblemente racista. Sería conveniente, también, que los europeos aprendieran algo consistente y objetivo sobre el pasado y el presente de África, que vaya más allá de los mantras propagandísticos, tan erróneos como perversos, del “anticolonialismo” del siglo pasado.

    Creer, por ejemplo, que los problemas de África son culpa exclusiva de los europeos es ningunear a los africanos, negarle su protagonismo en la historia y en el presente y reducirles a meras cosas. Ya antes se explicó la falsedad radical de ello. Es además, un gran error y un enorme embuste. Va dirigido a provocar el autoodio en los pueblos europeos, paralizando su obrar transformador y revolucionario. Su origen es el poder constituido, sus agentes y jaurías.”

    Una mirada sobre la migración diferente de las habituales: https://esfuerzoyservicio.blogspot.com/2018/06/africa-revolucion-no-emigracion.html

    • El video es muy bonito, pero Q me suena a Star Trek, y precisamente no era un persnaje nada bueno. Antiguamente creíamos que la Virgen no salvaría. Fuimos evolucionando y modernizándonos y creíamos que el el último minuto, aparecerían unas fuerzas extraterrestres en platillos volantes y nos salvarían al estilo de aquel clásico del cine “Ultimátum a La Tierra”.
      Creo que nuestra salvación depende de nosotros mismos. Si no somos capaces de quitar de enmedio a nuestros “benefactores”, no hay nada que hacer.
      Ayer un ejemplo. La vicecretina del gobierno “pedrusquista” ordenando a la academia de la lengua, que modificara la gramática en función de la estupidez imperante, de la que “fue cocinera antes que fraila”.
      Soy pesimista. Tendremos suerte, si un general se hace cargo. Hay mucha inmundicia acumulada y se necesita mano dura, para poner las cosas en su sitio. Es triste decirlo, pero en 40 años de “democracia” de esta monarquía de Weimar, hemos ido hacia atrás. Pronto tendremos notarios para dejar constancia legal del sexo consentido. Una “brillante” de estos tarados mentales.

  7. Buen discurso Sr Blanco

    Pero aunque lo sugiere no quiere meterse en ciertas “honduras”, llamesmolas “conspiranoicas”.

    Y estas son:

    1/ De donde viene y para que el “multiculturalismo”. Es decir, hasta que punto depende de grupos que lo apoyan en la sombra y no es simplemente una degeneración mas de nuestra sociedad postmarxistizada.

    2/ De donde vienen esas emigrciones y porque han elgeido precisamente esa Uropa de la que abominan. Usted no ha comentado nada, queda muy feo, de sugeriri que por que todas esas emigrciones musulmanas no acaban en Arabia Saudí, Quatar, E.A.U, Kuwait… que disponen de recursos mas que holgados para acogerlos, siendo el viaje mucho menos arriesgado.

    Ya se que tienen mucho que ver las expectativas y el coste riesgo beneficio de irse a Uropa versus las monarquias golfas, donde además no les dejarían entrar AR15 o M16 mediante.

    Pero usted si debería incidir en ello.

    Ocultar el tema de que las Monarquáis golfas no aceptan de los “suyos” y que los “suyos” no quieren ir allí, es ocultar una información fndamental en el debate que se nos plantea.

    Y respecto el punto 1/, lo de porque el multicultralismo ha tenido ese impulso, y quien lo financia, así como a las guerras que provocan esas migraciones; completamente diferentes de ls del XIX tampoco la actitud de las Monarquías Golfas es casual.

    Porque conjuntamente o detrás de esas Monarquías, se mueven oscuros intereses de terceros. Los que hacen que esas migraciones, las actuales, no tengan nada de ni de espontáneas y que haya unos intereses que muy claros que viven de ese rio revuelto que tanta sangre y vidas está costando.

    Un cordial saludo

    • Curiosamente nada se dice o comenta de que la inmigración musulmana es impelida hacia Europa. Su casta política ha vendido a la opinión pública, que nostros tenemos la obligación de acogerlos. Pero en su ámbito religioso y cultural no. Y las fronteras allí permanecen cerradas a cal y canto. Más preocupante es el jesuita, que dirige el Vaticano, legitimando el islam. Los errores doctrinales de este personaje dañan la posición no solo del catolicismo, sino del cristianismo en su conjunto.
      Yo creo que la inmigración masiva es un proyecto de la “nomenklatura” eurocrática emanada en apariencia de Bruselas, porque el proyecto de pseudo-constitución, que les aseguraría un poder discrecional NO DEMOCRÁTICO, se fue al traste. Pero para esa gente que mueve los hilos, sólo es un aplazamiento. Necesitan dividir y/o acabar con los estados nación. España está “a punto de caramelo”. Esas élites en el continente son los poderes aliados franco-alemán. Pero la inmigración y los problemas sociales, que causan ha sido peor el remedio, que la enfermedad. Ahora la U.E. está a un paso de su desaparición.
      Creo que España no tiene salvación, pues no dispone de ningún partido nacional identitario capaz de llegar a la opinión pública. Si Pablo Casado llega a la presidencia del PP, los desencantados del PP se dejarán engañar por enésima vez. Todo el sistema continuará igual y en putrefacción hasta que todo salga por los aires. La idea de un posible cambio desde VOX se desvanecerá y el tiempo se nos acaba.

  8. Como bien dice en su artículo no tiene nada que ver las migraciones del S.XIX y de inicios del XX. El mundo estaba por hacer, la mano de obra era necesaria. Siendo como soy gallega, zona de España que más ha emigrado por el mundo no puedo estar contra las migraciones, pero claro una cosa es ir a trabajar, como fueron mis paisanos y otra buscar un Estado del Bienestar subvencionado.
    Hoy, la mano de obra cada día es menos necesaria, la tecnología ha sustituido la necesidad de trabajadores en puestos manuales y por suerte o desgracia se tenderá a menos trabajo manual. Creo que por suerte, eso del trabajo dignifica al ser humano, no lo tengo muy claro. Dignifica pensar como producir más sin herniarse, vamos hacia una era del conocimiento y ahí habrá trabajo, en el resto muy poco, por lo tanto hoy, la llegada a cualquier país de mano de obra es un problema.

    Luego tenemos el choque de civilizaciones, sí muchas veces el multiculturalismo puede ser enriquecedor pero lo es cuando aporta conocimientos, cultura, innovación pero no cuando es miseria, fanatismo, analfabetismo, falta de especialización, eso simplemente es un choque y conlleva a aparición de guetos de complejo manejo donde todas las mafias tienen campo de cultivo.

    Los países de acogida de inmigrantes, de una vez por todas tienen que plantearse que las ayudas sean en origen y no en destino, pero claro hay tantos negocios de mafias por medio que no veo a nadie interesado en poner fin a esto.

    Europa, supongo que igualmente otras zonas, como EEUU, tiene un problema enorme. Gran parte de África quiere llegar al continente europeo, unos escaparán de guerras, de dictaduras, otros de pobreza, otros por creerse que esto es la tierra prometida, habrá muchas causas pero como digo, habrá que plantearse que esa gente consiga labrase un futuro mínimamente decente en sus países y no venir a otros donde hoy en día es tan complicada su integración, simple y claramente porque no se necesita mano de obra sin especialización.

    Luego tenemos el otro lado de quienes entran, tienen trabajos malos, la mayoría necesita de los servicios sociales y encima no son capaces de integrarse en las costumbres de los países de acogida ,sobre todo los descendientes. Los jóvenes la inmensa mayoría están perdidos, llenos de odios y fanatismo, no tienen una tierra propia, un país al que regresar pero tampoco se integran en el que están ya que la forma de vida choca, ya no con sus costumbres, sino con su situación económica. Odian el mundo musulmán y odian el mundo occidental por no poder permitirse económicamente la misma vida y por lo tanto quieren su espacio, la conquista de un territorio. Eso también existe y ahí si tiene campo el yihadismo.

    Ayer, salía una noticia sobre el aviso de Frontex que hace a España de que puede convertirse en el territorio europeo de más entrada de inmigrantes en los próximos años si no se pone remedio a toda esta situación. Si esto es así, sinceramente creo que sí, vamos a tener un gran problema pero la noticia sale en letra pequeña y parece que cuanto menos se entere la ciudadanía mejor que mejor.

  9. http://leparisien.fr/faits-divers/violences-a-nantes-la-crainte-de-la-contagion-06-07-2018-7810011.php

    La violencia en Nantes es un prenuncio de lo que nos espera. Los guetos periféricos multiculturales de las grandes ciudades son auténticos polvorines que pueden estallar el día menos pensado. Ni integración, ni leches. Integrados están sí entre ellos y dispuestos a revertir el orden establecido para imponer un «Nuevo Orden» en Europa.

    A lo largo de la Historia el Islam siempre tuvo como principal objetivo la conquista del poder político de forma no democrática. Caso de conseguirlo, el califato, la sharia y la religión son impuestos, con el resultado de la eliminación de quien no los acepte. Siempre ha sido así, y en la actualidad tenemos ejemplos de eso en el Medio Oriente y África.

    La islamización de Europa es el mayor riesgo que nos acecha a medio y largo plazo. Suecia ya tiene más de 600 mil musulmanes (6% de su población). En Alemania hay 4,5M de musulmanes (5% de una población total de 82M) y según la Reuters, ha aumentado en 8,5 por ciento su población inmigrante en 2016, lo que sitúa el número total de residentes en el país con antecedentes de inmigrantes en aproximadamente 20 millones de personas. En Francia es el 9% de su población y en España, el número de musulmanes censados supera ya los 1,5M, la mitad de ellos en Cataluña, en donde ya hay cerca de 80 mezquitas salafistas. Sólo en Londres, existen más de 100 tribunales que se rigen por la sharia y personalidades vinculadas al sistema judicial defienden que determinados aspectos de la sharia debían ser incorporados al derecho británico. El partido ISLAM, fuerte en el centro de Bruselas y Lieja, está a favor de la introducción de la sharía en Bélgica.

    Esta invasión, incomprensiblemente apoyada por muchos líderes occidentales, es un asalto a nuestra civilización, poniendo en peligro su supervivencia. Y lo más grave es que la sociedad europea pareciera que ha optado por suicidarse, renunciando a toda lucha por defender sus señas de identidad, a reproducirse, a seguir existiendo. Confiemos que nuestro suicidio sea indoloro.

    • El problema de la religión islámica es que no separa el cielo de la tierra. A la vez de religión (con su correspondiente dogma) es un sistema político más totalitario que muchos de los que ha habido en este mundo.
      Ser musulmán es no tener libertad para nada . El Corán ,y sobre todo El Hadiz, son el GRAN HERMANO definitivo.
      Saludos disidentes.

      • Totalmente de acuerdo. Tratar el Islam como una religión entre otras religiones es profundamente errado. Me parece que el Islam debe ser tratado como una organización política.
        Saludos cordiales.

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