Un fantasma recorre el Mundo Occidental. O, al menos, esa es la percepción de sus élites gobernantes. Un profundo malestar, un singular enojo se apodera de muchos ciudadanos, que no desaprovechan ocasión para manifestar su hartazgo, su protesta contra un asombrado establishment. Frente a todo pronóstico, un personaje ajeno al aparato de los partidos, Donald Trump, salió victorioso en la carrera hacia la Casa Blanca. Contra todas las apuestas, los ciudadanos británicos votaron su salida de la Unión Europea, en un gesto de rechazo a la burocracia de Bruselas. ¡No es posible! vocean las élites ante la “traición” de los votantes. ¡Esto no es justo! claman gobernantes, burócratas, dirigentes de partidos, ante la inexplicable disconformidad de la gente con un sistema supuestamente diseñado por su bien, por su felicidad. O… quizá no.

Occidente rompió drásticamente con su pasado, con su cultura, con los usos y costumbres que caracterizaban su forma de ser

¿Qué ha sucedido para que tantos ciudadanos recelen del estabishment? Hay varios factores pero en este artículo esbozaré solo uno de los aspectos, dejando otros para futuros análisis. Por iniciativa de sus nuevas élites, el mundo occidental rompió drásticamente con su historia, con su cultura, con los usos y costumbres que caracterizaron su forma de ser y hacer durante siglos. La demonización del pasado, la constante aceptación de lo último, del lo más reciente o de la moda, son hoy la única guía para un ciudadano sometido a constantes bandazos.

Una radical ruptura con el pasado, con la historia

Un cambio estructural muy profundo sacudió al mundo occidental durante el siglo XX, apartándolo radicalmente de los principios y valores que predominaban hace 100 años. El trauma de la Primera Guerra Mundial marca el arranque de transformaciones dramáticas de la sociedad, de la política, de las creencias, aunque el cambio definitivo no se produce hasta los años 60 y 70. Por iniciativa de sus nuevas élites, Occidente abjuró de su historia, de las enseñanzas de los antepasados, de ciertos hábitos y conocimientos sociales acumulados por la experiencia de siglos.

Quebró ese frágil proceso por el que los nuevos descubrimientos se van incorporando paulatinamente al acervo cultural

En un momento determinado, quebró ese frágil proceso por el que los nuevos descubrimientos se van incorporando paulatinamente al acervo cultural, por el que cada generación toma el legado de la anterior, sus enseñanzas, y lo adapta a los nuevos tiempos. Se disolvió así en el éter una de las principales cualidades de nuestra sociedad: la aceptación crítica del pasado, una cultura en permanente evolución, en constante revisión, una sociedad que tomaba lo existente como punto de partida para incorporar elementos nuevos, superando los obsoletos. En adelante, la sociedad se construiría partiendo de cero, sin aprovechar la experiencia histórica, una suerte de adanismo que marca a hierro candente el mundo de hoy.

Por qué Occidente se avergüenza de sí mismo

Por ello, el ciudadano occidental navega hoy a la deriva, desorientado, sin nada a qué aferrarse, avergonzándose de su pasado, de sus símbolos, personajes e historia. Empujado por sus dirigentes, se debate entre la autocensura que impone la corrección política, el sentimiento de culpa, el miedo a peligros imaginados, la infantilización, el hedonismo y el conformismo ante el omnipresente paternalismo estatal.

Occidente ya no es un modelo a imitar

Occidente dejó de ser un modelo a imitar por otros pueblos para convertirse en un enemigo a batir. O alguien de quien aprovecharse, de quien sacar tajada. Gran parte del Mundo se volvió antioccidental: ¿cómo respetar a quien no se respeta a sí mismo, a quién odia su propia cultura? Se trata de un despropósito de tal calibre que ha acabado estallando en nuestra sociedad, desencadenando el hartazgo y la indignación de muchos conciudadanos. Y el surgimiento de numerosos disidentes.

Gran parte del Mundo se volvió antioccidental: ¿cómo respetar a quien no se respeta a sí mismo?

Fueron pensadores como el historiador y sociólogo norteamericano Christopher Lasch, quienes identificaron elementos disfuncionales en el rumbo marcado por las nuevas clases dirigentes. En su obra póstuma, The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy (1994), Lasch señaló que “si en un tiempo fue la Rebelión de las Masas la que amenazó el orden social y la cultura de Occidente, hoy día la principal amenaza proviene de aquellos situados en la parte más alta de la jerarquía social“. “Las nuevas élites se han rebelado contra la América convencional, a la que imaginan tecnológicamente atrasada, retrasada en sus gustos, presuntuosa y complaciente, aburrida y desaliñada”.

Una ingeniería social poco prudente

Corregir esos “malos hábitos”, requería una ingeniería social poco prudente, intrusiva, que impusiese nuevas formas de ser y de pensar, siempre fundamentadas, aparentemente, en la última idea, en el último descubrimiento. Y la marcada discontinuidad histórica propició fenómenos aparentemente diversos pero interconectados entre sí.

La corrección política creó un universo de reglas cambiantes, de criterios variables, de caprichos y ocurrencias

Para sustituir antiguos usos y costumbres, apareció una nueva ideología, la corrección política, singular inclinación a dividir la sociedad en grupos buenos y malos, víctimas y verdugos. Una doctrina que no sólo impuso la desigualdad de trato, también una implacable y orwelliana censura del lenguaje y creó un universo de reglas cambiantes, de criterios variables, de caprichos y ocurrencias, capaz de desorientar al más entusiasta de sus partidarios. Y de indignar a muchos ciudadanos sensatos.

La sociedad se infantilizó, mermando la responsabilidad individual, generalizándose una cultura de queja, de victimismo, de sentimiento de culpa colectiva o de puro narcisismo. Actividades cotidianas, que antaño la gente llevaba a cabo sin dificultad, que aprendía por experiencia, o de sus padres y abuelos, como criar y educar a los hijos, pasaron a ser tareas problemáticas, que necesitaban apoyo y consejo de expertos. O nuevas leyes que regularan el ámbito más privado de la familia. El consejo de los mayores se volvió irrelevante, incluso perjudicial. Más que una cualidad, la experiencia pasó a ser una rémora, algo vergonzante, mientras se ensalzaba la figura del adolescente, ese que está al tanto de la última tecnología.

Por qué Occidente se avergüenza de sí mismo

Las enseñanzas de “Un Mundo Feliz”

Pero ¿no es conveniente que la sociedad adapte constantemente su comportamiento, su pensamiento, a los últimos avances de la ciencia, al criterio de los expertos? La respuesta nos la dió Aldous Huxley en Un mundo feliz (1932), que describe una sociedad del futuro regida por la ciencia y la tecnología más avanzadas. El sistema garantiza el placer y la satisfacción inmediata de los deseos de todos sus miembros pero desecha la libertad por considerar que hace infelices a los individuos.

“Un Mundo Feliz” advierte contra la cultura del hedonismo, de la satisfacción inmediata

La genial distopía de Huxley advierte contra la adoración de la ciencia como divinidad omnipotente, contra la persecución de fines sin reparar en los medios, pues implican un grave peligro para la libertad individual. También advierte contra el conformismo, esa inclinación a aprovechar los adelantos tecnológicos para abrazar una cultura del hedonismo, de la satisfacción inmediata. Previene contra la tentación de rechazar de forma sistemática y acrítica todos los principios y valores que rigieron en el pasado por considerarlos automáticamente antiguos y obsoletos.

La ingeniería social suele ser capturada por grupos interesados, que se postulan como víctimas para obtener ventajas y prebendas

Por su propia naturaleza, los descubrimientos científicos nunca son definitivos sino provisionales, mucho más en el ámbito de las ciencias sociales. Por ello, las medidas que impone la ingeniería social suelen ser cambiantes, contradictorias en el tiempo, existiendo una niebla de incertidumbre sobre sus efectos finales. Además, los expertos sociales suelen tener su propia agenda, al igual que burócratas y políticos; y no siempre coincide con los intereses del público. Para mayor gravedad, la ingeniería social suele ser capturada por grupos interesados, que se postulan como víctimas para obtener ventajas y prebendas.

Restaurar el equilibrio; recuperar la conexión con el pasado

Los descubrimientos de las ciencias sociales implican avances del conocimiento que la sociedad debe aprovechar. Pero no es prudente por parte del los gobernantes utilizar cualquier resultado para tomar medidas sin reflexión, mucho menos si son coactivas, argumentando que cambiar por decreto el comportamiento de las gentes redunda en su propio interés: no suele ser así. Al contrario, acaba generando desconfianza, enojo, rechazo de la población hacia sus dirigentes.

Por ello, resulta mucho más conveniente que nuestra sociedad recupere los principios críticos que caracterizaron nuestra civilización, erradicando los sentimientos de vergüenza y culpa colectivas. Se trata de recuperar nuestra conexión con el pasado, con nuestros ancestros, restaurar ese difícil equilibrio entre nuevos conocimientos nuevos y formas de hacer que mostraron ser eficaces a lo largo del tiempo; entre nuevos descubrimientos y experiencia.

La evolución de los usos y costumbres debe dejar de ser coactiva, volverse mucho más voluntaria

La evolución de los usos y costumbres sociales debe dejar de ser coactiva, volverse mucho más voluntaria. Que sean los ciudadanos quienes decidan si resulta mejor adaptarse a ciertas novedades o si consideran más eficaz seguir haciendo las cosas como en el pasado. No lo olviden: a pesar del extendido prejuicio, no siempre lo último es lo mejor.


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Juan M. Blanco

Estudié en la London School of Economics, donde obtuve un título de Master en Economía, que todavía conservo. Llevo muchos años en la Universidad intentando aprender y enseñar los principios de la Economía a las pocas personas interesadas en conocerlos. Gracias a muchas lecturas, bastantes viajes y entrañables personas, he llegado al convencimiento de que no hay verdadera recompensa sin esfuerzo y de que pocas experiencias resultan más excitantes que el reto de descubrir lo que se esconde tras la próxima colina. Nos encontramos en el límite: es momento de mostrar la gran utilidad que pueden tener las ideas.

34 COMENTARIOS

    • La cosa cambió cuando los liberales occidentales imitando a EEUU dejaron de dar trabajo a su pueblo buscando mayores retabilidades, aunque nos despojaran de nuestra industria y con ello, de nuestro futuro. Ahora China está tan engordada con el saqueo al pueblo occidental que se prevee sea la primera potencia en poner un hombre en Marte, gracias al capital occidental que nos sigue sangrando gracias a los liberales.

  1. Osiris es el Rey viejo y voluntariamente ciego
    Isis es la Diosa y el Caos
    Seth es el Mal, hermano del Rey
    Horus es el Hijo, el ojo, y salvará a Osiris y ambos resurgirán

    Este es el mito

    Adivinen quien es quien

  2. Que la gente esté reaccionando ante el stablishment es la única esperanza que nos queda. Estaremos llegando al límite del aguante? Ojalá.

  3. Aquí os dejo mi punto de vista, para lo que pueda valer.

    Cada vez leo más opiniones similares a esta. “Occidente se avergüenza de sí mismo”. Yo creo que es inexacto, y profundiza bastante poco.

    Inexacto porque “Occidente” no se avergüenza de sí mismo: son algunos occidentales los que se avergüenzan de algunos otros.

    Profundiza poco porque no se explica bien a qué se debe esta actitud vergonzante. O más bien, la explicación es un poco pueril: se debería a que algunos de nuestros líderes nos imponen una agenda de ingeniería social. Pero nuestros líderes no surgen del éter, estas son sociedades democráticas, los líderes occidentales adoptan la agenda de la corrección política porque perciben que de ese modo no perderán votos (y en general no se equivocaban, solo ahora empiezan a aparecer señales de hartazgo: Trump, Brexit, etc, si es que son señales de algo). De modo que la pregunta subsiste: ¿A qué se debe el triunfo de lo políticamente correcto?

    Creo que la corrección política es una actitud que tiene su germen en una epidemia de sentimientos de inferioridad, provocados por lo sencilla que resulta la vida para los occidentales. Sé que suena paradójico. Me explico: para el occidental típico la vida resulta demasiado fácil, lo que en última instancia impide la realización personal, que es la fuente del auto respeto y la valoración propia. El occidental típico siente cada vez menos que se “gana” la vida, más bien la concibe como un regalo que nunca está del todo seguro de merecer. De ahí que cada vez más occidentales tengan profundos sentimientos de inferioridad.

    Por tener estos sentimientos de inferioridad el occidental típico se identifica cada vez más con grupos que percibe como inferiores, y aborrece en igual proporción lo que percibe como fuerte y poderoso. Adopta artificialmente la causa de los débiles, y hace afectación de una agresividad hacia los poderosos que -salvo en una ínfima minoría de casos- nunca implica verdadero riesgo personal. Especialmente el joven occidental de países desarrollados ha adoptado esta pantomima de la rebeldía como forma de autojustificación personal, no porque se lo digan unos supuestos líderes sino porque con una vida regalada no es fácil sentirse útil.

    Podría elaborar más, pero ahora mismo me da pereza, y por otro lado estas ideas ya han sido expuestas hace unas dos décadas.

    Saludos.

    • Buff, pues no estoy muy de acuerdo. O por lo menos, no con todo.

      Lo primero es que no creo que los líderes políticos hagan ingeniería social e impongan el lenguaje políticamente correcto solo para conservar votos. Creo que, específicamente, es para conservar poder y para imponer sus ideas sin resistencia. Me explico:
      -Con conservar el poder me refiero a conservar votos para su grupo y para blindar a lo que podríamos llamar clase política.
      -El poder político es el mayor de los poderes porque tiene una conexión directa con el comportamiento de un país. Si manipulas a la sociedad para que tu discurso sea el único válido esas ideas que quieres implantar no tendrán contrarios. Sería una dictadura democrática, por decirlo bonito. La prensa sencillamente seguirá las directrices marcadas por los políticos de su cuerda.

      La cosa es que esto no creo que surja sin más. Me refiero a que no creo que sea algo que ha pensado la clase política desde cero. El origen viene de algo tan sencillo como censurar un discurso, por la razón que sea(pongamos algo que estemos de acuerdo en que es censurable), como alabar el terrorismo. Si se censura es porque puede ser hiriente hacia alguien que ha pasado por una experiencia traumática de ese tipo. A partir de ahí se extiende a otras opiniones que también puede considerar la gente que son censurables, como el nazismo.

      Ya con esto hay varias opiniones censurables(todas ellas eran cosas que podían hacer mucho daño) y los que se sienten molestos por cosas no cersuradas piden que se añadan a esa categoría. Entonces lo que nos trae todo el problema es lo dificil que es acotar que es censurable y qué no.

      Lo que usted dice en su comentario viene ya cuando ha llegado esa situación, en la exageración de cosas que las personas pueden considerar censurables y por qué lo consideran como tal:
      1)Estarán los ciudadanos que piensan como usted ha dicho en su comentario. Que muchas veces son más papistas que el Papa.
      2)Estarán los políticos que piensan que la extensión de esas ideas les benefician para alcanzar el poder.
      3)Estarán los ciudadanos que son afectados por esos temas y los consideran de verdad censurables. El problema es la piel de papel y que algo considerado ofensivo puede no serlo.

      Lo siento si no ha quedado muy claro pero, al resultarme interesante su comentario, me he puesto a pensar sobre ello.

      Un saludo.

      • Me parece que no has entendido del todo lo que he dicho. Es cierto que desde el poder político se imponen agendas de ingeniería social, pero esto no es una causa sino un efecto de la presión del discurso que llamamos políticamente correcto. Los máximos diseñadores de lo políticamente correcto no son desde luego los políticos, que a menudo se ven en problemas porque no acaban de pillar cual es el discurso correcto al que tienen que apuntarse para que no les tiren piedras desde su propia grada.

        Por lo demás, las ideas de lo políticamente correcto en realidad las compartimos todos. No son revolucionarias ni mucho menos, al menos no en principio (algunas exageraciones sí lo son). ¿Alguien está de acuerdo en que las mujeres deberían tener menos oportunidades de realización personal que los hombres? ¿Alguien sostiene que propagar la miseria es algo deseable? ¿Quién defiende que el medio ambiente deba ser preferentemente degradado?

        Lo que hace el pensamiento políticamente correcto es coger un ideal aceptado por la sociedad y luego esgrimirlo en contra de la misma sociedad, acusándola de no estar a la altura de sus propios ideales. De ahí el sentimiento de vergüenza.

        Me alegro de que mi comentario te haya resultado interesante! Son temas interesantes, y es bueno crear espacios de debate desde perspectivas diferentes de las habituales.

        Saludos.

        • Entonces, definitivamente, no estamos de acuerdo en este tema.

          Para mí todo pensamiento o discurso políticamente correcto no ha sido aceptado por una sociedad, sino impuesto por ser lo “bueno”. Por supuesto que alguna gente mete en como pensamiento políticamente correcto la igualdad de oportunidades entre géneros, pero no lo es(al menos según mi definición). Más que nada no puede ser la sociedad mirándose al espejo porque la queja es de miembros de dicha sociedad a los que se ha impuesto unas ideas por otros miembros so pena de ser expulsados o insultados de la misma.

          Lo políticamente correcto se detecta cuando hay un debate, por ejemplo las tasas de inmigración o la distinta composición cerebral entre hombres y mujeres. Entonces se evita el debate al respecto, por no ser políticamente correcto.

          Discutir las tasas de inmigrantes en tu país no te convierte en un racista o xenófobo, por mucho que te lo repitan.

          Hablar sobre un resultado científico que te dice que biológicamente no son iguales los dos géneros no te convierte en un siervo del patriarcado opresor.

          Esto en dos factores de justicia, pero lo políticamente correcto también cala en otras cuestiones como la pertenencia a la UE o la posibilidad de que legalmente estés discriminado por su género.

          Un saludo.

      • De acuerdo en que algunas cuestiones son tan antiguas como las primeras sociedades humanas. Totalmente en desacuerdo en que Séneca pueda ser considerado una autoridad útil para entender cabalmente los problemas específicos de las sociedades occidentales actuales.

        Saludos.

        • “La tristeza, aunque esté siempre justificada, muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste.”

          Séneca

          A ver si no sabía este de la aflicción humana, tela de vela barco sabía.

  4. La iconoclastia de la corrección política no es más que el berrinche de quien toma conciencia de su pequeñez. Como estos “colectivos” no son capaces de aportar obras de valor, ni de influir virtuosamente en la vida social, dando así lugar a tradiciones, se limitan a corromper el acervo común y a “revisitar” todo, a “reinterpretarlo”. No están a gusto en su propia piel y tienen que refugiarse en una tribu llegando a negar su identidad y reducirse a un solo aspecto de su persona (sexo, sexualidad, raza…etc). Estos son los casos extremos, pero en general, el europeo endiosado por la propaganda termina sintiéndose incómodo bajo el peso de la historia como si se tratara de una herencia llena de deudas. Quiere repudiarla y empezar de cero, pero cuando lo hace, su inanidad lo atormenta. En este conflicto interior se cifran los bloques políticos de la Europa actual: la progresista UE y la reacción emergente. Si se llega a una síntesis, tal vez los europeos, conocedores de su pasado, afronten el futuro sin miedos ni sectarismo.

  5. Apreciado profesor Blanco (aunque no fue profesor mío, yo a los míos siempre los llamaba con el ‘profesor’ delante):

    Dice usted:

    Por ello, resulta mucho más conveniente que nuestra sociedad recupere los principios críticos que caracterizaron nuestra civilización, erradicando los sentimientos de vergüenza y culpa

    No tengo tan claro que nuestra civilización se haya desarrollado al margen de los sentimientos de vergüenza y de culpa.

    La culpa, manifestada en pecado, ha sido el elemento que ha permitido vertebrar unos valores -cristianos- sobre los que, en última instancia, hemos construido nuestra civilización occidental, aunque nos hayamos basado en la filosofía aristotélica y en los basamentos greco-romanos, pero a través de las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino, santo al fin y al cabo. Es la superación de dicha culpa/pecado la que conduce, por una parte, al desarrollo del laicismo, que tiene todo su sentido siempre que no pretenda excluir a algunas religiones, mientras se respeta -por miedo- a otras.

    No creo que los valores occidentales estén en peligro. Otra cuestión es que Occidente, y su supremacía, lo esté, que lo está. Pero eso es consecuencia de haber perdido una Guerra -dos para ser más exactos- y por trasladar el centro mundial desde el Mediterráneo al Atlántico, primero, y de ahí al Pacífico, después.

    Seguramente la aceptación de China en la Organización Mundial del Comercio fue uno de tantos fallos estratégicos que los Estados occidentales cometieron, presionados por sus multinacionales y por su afán de lucro desmesurado, y del que ahora bastantes se arrepienten. Pero, probablemente, no puedan ponerse puertas al campo, aunque sí podría haberse evitado dar alimento a tu potencial futuro enemigo.

    Por otra parte, soy bastante crítica con las críticas a los populismos -no dejan de ser una manifestación más del populismo imperante, en muchas ocasiones-. Nos queremos sorprender porque Trump haya conseguido la presidencia de los Estados Unidos por no pertenecer al establishment, cuando es justo lo contrario. Sólo se explica el ascenso de Trump a la presidencia considerando que formaba parte del establishment y tenía pleno acceso al mismo -al patrio y al extranjero-. Y también porque la candidata demócrata era la peor candidata que habrían podido encontrar entre el establishment, mujerde, cornudade, y delclande, opuesta al clandelosotrosde,… nihil novum sub solem.

    Por otra parte, la nueva moda de la ‘corrección política’ no es sino un deja vu de la nueva moda pasajera del control de la sociedad por parte de los poderosos. Los mismos que criticaban la censura anterior, la obligatoriedad del velo en las iglesias y su asistencia a las mismas, son los que ahora mismo, con el poder alcanzado, pretenden imponer determinadas ‘igualdades’, ‘generalidades’ y ‘travestismos’ que son del todo menos iguales, genéricas y solo responden a un mal disimulado travestismo de lo que le comentaba: el control de la libertad por parte del poder.

    Buenos días, y enhorabuena por la iniciativa.

    • Creo que Juan Blanco no se refería a que antes no estuviesen esos sentimientos de vergüenza o culpa que todos conocemos, el individual. Creo que se refiere a colectivo y exagerado. Por ejemplo, que los españoles estemos avergonzados por la conquista de América, que los blancos se arrepientan por lo que hicieron los esclavistas o que los hombres entonen el mea culpa si uno es un violador.

      Al margen de esto, yo sí que creo que los valores occidentales están en peligro. El posmodernismo ha entrado destruyendo todos los grandes relatos y ha dejado a la sociedad en una posición antinatural, con una masa de niños caprichosos por ciudadanos.

      Por último, lo que dices de el centro mundial al Pacífico lo veo incontestable. Cambiarlo a EEUU ya era arriesgado, pero es que ahora se va a los asiáticos. Que los asiáticos(de cultura muy distinta a la nuestra) se hagan con la hegemonía mundial no me parece la mejor situación, y menos si Europa sigue bajando en importancia. Llevo tiempo pensando sobre el tema y veo casi imposible que Europa remonte esta situación con sus élites actuales y pesada burocracia, y menos aún con su ciudadanía.

      Un saludo.

      • De acuerdo con su apreciación señor Disidente.

        Las exageraciones siempre han servido para cambiar el rumbo de la historia, por dimes, diretes, trovadores y músicas lisonjeras. Que ahora todo queda magnificado es evidente, porque es lo que permite -o impide- el nuevo contrato social que se abre con los nuevos medios de comunicación, internet y redes sociales mediante.

        Pero tenga en cuenta que, por ejemplo, en Estados Unidos, ya se está dando vía a una limitación de la libertad -genere o no infantilismo, es una cuestión bien distinta- que supone el acceso a la red y la difusión/obtención de informadión/datos. Se ha permitido que las compañías -otra vez, el establishment maldito- proveedoras puedan capar determinados accesos , entradas y salidas. Me parece muy peligroso, porque supone una limitación a la libertad de trazos similares a los que el gobierno chino plantea para sus ciudadanos, sólo aquí a través de la ‘competencia entre los grandes proveedores de servicios por internet’, que, a la postre, viene a ser lo mismo que el ‘Estado’ americano.

        El infantilismo de nuestras sociedades huecas lo dejo para otro post, si le parece.

        • Limitar la neutralidad(y por ello libertad) de la red es una decisión horrible. Supone, como usted bien ha dicho, un muro de pago no impuesto por los autores sino por los que controlan los ISP. Puedes eliminar contenido inoportuno, impedir que la gente ponga servidores en sus casas, poner tarifas abusivas… Y con todo esto destruyen el gran potencial de Internet sin eliminar sus partes negativas.

          Por cierto, en nuestro país hace años que se ha vulnerado dicha neutralidad, pues Movistar ralentiza la conexión de Netflix para tener una competencia más favorable y Vodafone ya lleva una temporada con tarjetas que suponen banda ancha para algunos servicios(ej: Redes sociales) y no para otros.

          • Me pregunto entonces para qué queremos tantos órganos públicos ‘reguladores’, si al final los cartelistas y proveedores hacen lo que les sale de la punta del IP.

      • Y por lo que respecta a la vergüenza colectiva, para terminar, basta con recordar en nuestro país el Desastre del 98. De aquellos polvos,…

  6. Hace unos años leí el ensayo “La paradoja posmoderna” de Manuel Bustos que trataba este tema, expresaba su preocupación por la ruptura antropólogica del hombre actual con todo el pasado , la ausencia de una filosofía que de sentido a la vida, al hombre, a su historia al reconocimiento de la verdad. Cuando el ser humano se centra sólo en cuestiones científicas, técnicas o políticas; con el desprecio absoluto al pasado y a la tradición, la cultura occidental va camino de desaparecer. Todo se convierte en una fría burocracia con unos nuevos ideales sin cimientos que los hagan permanecer en el tiempo pero que luchan por acabar con ideales que se han mantenido siglos y forman parte de los cimientos de la cultura Occidental
    El problema hoy en día es que queremos romper con todo un pasado que da la sensación que nos pesa, cuando no debería ser así, nuestro mundo Occidental se fue creando, con aciertos y desaciertos, pero en base a un nexo, creo que desde los tiempos de las cavernas. Nuestra evolución fue producto de muchas generaciones anteriores y hoy por hoy, las nuevas corrientes posmodernas quieren aniquilar todo lo construido siglo tras siglo. Para mí es incomprensible
    Modernizarse no significa destruir todo lo creado anteriormente, habrá cosas que hay que modificar, adaptarlas a nuevos tiempos pero no se puede separar el conocimiento de lo moral y lo espiritual. El hombre se vuelve frío, todo se vuelve ciencia y técnica , desaparece el pensamiento y el respeto a un pasado que forma parte de nuestra cultura y nuestro adn.
    Es un tema muy preocupante y espero que la propia evolución del hombre vuelva a encontrar el equilibrio entre el pasado y los nuevos tiempos.

  7. Un artículo que da la clave de muchas cosas importantes.
    Más de una vez, cuando me he planteado este problema, he pensado que la causa de nuestra decadencia occidental estaba en un capitalismo de masas desarrollado en USA a partir de Ford y su modelo T. Pero no, creo que me equivocaba. Tampoco creo que sea una cuestión de fe de carbonero en la tecnología y su madre hermana la ciencia. USA ha sido capaz de superar ideológicamente todo esto, manteniendo una base religiosa (hasta puritana y esclavista, pero también generosa) en su fondo social.
    El problema ha nacido, crecido y hasta envejecido en Europa. Es una decadencia del imperio postromano que se ha llevado por delante el espiritualismo medieval, el humanismo renacentista y la fe en la razón iluminada por la ciencia de la Ilustración. Ahora este imperio postromano tiene ya hasta sus nuevos bárbaros, acosándolo en sus fronteras y en los ghetos de sus megaurbes.
    ¿Las causas? ¡Tantas y tan evidentes! La lucha feroz entre los imperios continentales (Austrohungría, Alemania) y los ultramarinos (Inglaterra sobre todo, también Francia, Rusia por periférica) que fue la terrible I Guerra Mundial, con sus gases y sus trincheras. La venganza feroz de una Alemania agraviada y la ambición de un Japón que quería ser imperio, que fue la II Guerra Mundial, con sus inagotables salvajadas, desde el Holocausto hasta Hiroshima. La tremenda distopía de Stalin, que creía (o intentaba aparentarlo) ir hacia la Dictadura del Proletariado cuando lo que estaba creando era un Estado de Acero. Finalmente la implosión de la URSS, que se llevó por delante las ilusiones de una parte importante de la intelectualidad europea occidental.
    Y encima se nos ha echado encima una nueva revolución tecnológica de mucho más alcance que la industrial y unos cambios climáticos a la escala del planeta cuyo final desconocemos.
    Europa es el imperio postromano, ahora en decadencia. No tiene fe en si misma, ni en su futuro, ni en la ciencia, ni en la religión. Pero ¿es que tiene fe en algo? Quizá en asuntos de corto alcance, poco más.
    Y sin embargo, esta Europa en decadencia está llena de valores preciosos, de inmensas posibilidades de creación, de conocimientos, de acción.
    Como le pasó al Imperio Romano, que al morir devino en Europa, ésta, cuando muera, en algo nuevo, difícilmente imaginable en su constitución y en sus fronteras, devendrá. Pero ya no será Europa, sino mucho más.

  8. Occidente se hunde portque debido al cambio económico y la globalización grandes masas sociales necesitan vivir de subvenciones y/o subempleo temporal y han perdido toda iniciativa.
    Es decir la sociedad y sus objetivos se ha roto entre los que tienen acceso a sus prebendas de consumo (bienes tangibles e intangibles) y los que tienen que seguir viendo la tv o conectrados a internet todo el dia subsistiendo como sea.
    De todas maneras es un extraño hundimiento porque el modelo e está copiando en toda Asia, el poder emergente y el fenómeno de las multinacionales ha anulado el valor de los estados nación.
    Todo este cambio ha venido acompañado de literatura y filosofía a la par, tanto de alabanza del sistema como con Fukuyama, o las criticas retrocomunistas de nuestros populistas locales o el neofascismo tipo Jean D’arc de LePen.
    Occidente no es lo que era porque el mundo es multipolar y sus sociedades muy fragmentadas atónitas ante unos cambios bruscos que no entienden.
    Occidente es sólo un rey destronado, una pieza mas en el enorme puzzle de este mundo hiperconectado.

    • Amigo Taleyrand, hace tiempo que leo tus comentarios. Y me preguntaba si quizá te atreverías a escribir una pieza y probar suerte en Disidentia. Un cordial saludo.

  9. El establishment en Occidente se ha convertido en un ser omnipotente. Todo ataque contra él queda en nada, la población lo ve como un ente natural cuya existencia es necesaria. Por eso me parecen interesantísimos los fracasos que ha tenido en EEUU, en Gran Bretaña o, en menor medida, en algunos países europeos.

    En nuestro país no tiene rival. Los partidos que decían que venían a cambiarlo(tampoco es como si se les pudiese tomar muy en serio) han entrado en la rueda insultantemente rápido. Parece mentira el consenso que surge al hablar de asuntos como Trump o el Brexit(y por ello la suprema bondad de la Unión Europea) cuando por cuestiones más sencillas se debaten hasta las comas. Podemos llegó diciendo que la Unión Europea era perjudicial y el euro nos había hecho mucho daño para después criticar a los ingleses por el Brexit. Ciudadanos decía que había que cambiarlo todo para, ahora, decir que no estamos tan mal.

    La democracia está bien mientras pienses lo que yo. Cada vez que hay elecciones se generan insultos hacia los que no votan como ellos. “A ver si se mueren los viejos” o “No han trabajado en su vida” ocupan en debate político. Hasta Pablo Iglesias llamó gilipollas a los que votaban a otros partidos. Pero esto es a nivel bajo, a nivel de twitter o de bar.
    Cuando pasa algo más serio, el relevo lo toman los medios de comunicación. Cogen una parte sesgada y la hacen una verdad absoluta e incontestable: En EEUU, Trump gobierna por los rednecks y el KKK. En Gran Bretaña han caído todos en el fallo por la xenofobía y el egoísmo. “Menos mal que nosotros somos más listos y seguimos en la calidez de la rueda”, parecen decir.

    Todo el que dude de estas verdades o el entre a debatir en esos campos de minas que se dé por muerto. Los medios no querrán ser su altavoz(porque va contra sus intereses), y el que lo haga será sometido a escarnio público. A ver si se creía que podía tener opinión. Y para dejarlo más seguro vamos a poner la educación de futuras generaciones únicamente en las manos del Estado, ni que la opinión de los padres se tuviese que tener en cuenta.

    Por esto decidí apoyar a Disidentia. No tengo grandes ingresos pero hay que usarlos para lo que de verdad es necesario. Mentiría si dijese que veo que algo de esto va a acabar bien, pues en lo que respecta a los asuntos políticos nacionales vivo en un profundo pesimismo. Mientras haya un altavoz disidente, ahí estaré para apoyarlo.

    Un saludo y buen trabajo.

  10. “Para mayor gravedad, la ingeniería social suele ser capturada por grupos interesados, que se postulan como víctimas para obtener ventajas y prebendas.”

    Hemos estado en un tris de comprar el kit para “atrapado en la nieve” con pala y todo (a causa de la AP6 de días atrás) por un grupo interesado.

    Estamos contratando la intermediación de empresas que te alquilan un pisito que heredaste de tus padres para que uno no tenga que preocuparse si le pagan antes de día 5 de cada mes, cuando uno lo podría hacer directamente si los jueces fueran más diligentes a la hora de echar a un inquilino moroso.

    Somos los nuevos romanos pasando por el desfiladero de Samnio a manos de los nuevos samnitas.

    Y el colorario es Amazon que te hace la compra, le pasa un alto porcentaje al frutero (“mark up”) al que tú solías hacerle el pedido y vas perdiendo el tacto y gusto de escoger in situ la pieza de fruta más atractiva.

    Hoy guiris el gazapo es una metátesis, no metástasis. Aprovechad el regusto de este lamedor de DISIDENTIA

    • Cuasi me se axfisia el celebro resolviendo tu popruesta de gazapo de hoy.

      En pago a tus desvelos te emplazo a encontrar un oxímoron de una sola palabra, como por ejemplo “teología”.

      • Bebe agua San Pellegrino de los Alpes para el camino de peregrino tragicómico.

        hoy se van a poner los guiris hasta las trancas. Saludos.

  11. Buenos días.

    Excelente, Juan.

    Creo que la frase definitiva que resume toda la columna es la siguiente:

    “Por ello, resulta mucho más conveniente que nuestra sociedad recupere los principios críticos que caracterizaron nuestra civilización, erradicando los sentimientos de vergüenza y culpa”.

    La crítica, pero la crítica individual y personal, intransferible, como las tarjetas de crédito (“tarjetas de crítica”), no la bendecida y auspiciada por esas élites manipuladoras, ingenieras sociales, ingenieras de almas, que diría Fernando.

    Creo que no es casualidad que ese movimiento haya empezado en USA, y no en Europa, en lo años 60 y 70 en los campus universitarios, por lo visto. Y sigo diciendo, de forma intuitiva pero quizás sin mucha base o certeza, que tiene mucho que ver con el sustrato calvinista de la sociedad norteamericana WASP.

    Un neocalvinismo, una nueva religión fanática que se se basa en lo que dice el autor: la corrección política, merma de la responsabilidad individual, cultura de queja, victimismo, sentimiento de culpa colectiva o de puro narcisismo.

    Calvinismo que desde USA se ha exportado a todo el mundo, en especial a Europa, debido a la formidable e imparable influencia de la cultura norteamericana.

    Último episodio, y que en este medio ya se ha comentado, la indiscriminada y muchas veces económicamente interesada caza de brujas a raíz de supuestos acosos sexuales.

    No es casualidad que haya sido una europea, y tampoco casualidad que sea francesa, Catherine Deneuve, la que haya alzado la voz en contra. Lo ha hecho hasta Sharon Stone, que cuando le preguntaron por ello, se rió, en un silencio muy elocuente.

    Como solución, propone el autor:

    “La evolución de los usos y costumbres sociales debe dejar de ser coactiva, volverse mucho más voluntaria. Que sean los ciudadanos quienes decidan si resulta mejor adaptarse a ciertas novedades o si consideran más eficaz seguir haciendo las cosas como en el pasado. No lo olviden: a pesar del extendido prejuicio, no siempre lo último es lo mejor”.

    Parece fácil, es sencillo, pero me da que va a resultar mucho más complicado, entre otros motivos, por la pavorosa falta de educación y de formación de las nuevas generaciones…

    • En USA empieza todo, salvo el declive de Ronaldo, que empezó por lo de Kevin Roldán, como todo el mundo sabe (gracias a mis hijos, eso sí).

      Ahora mismo el establishment anda preocupadillo y ha lanzado a una ‘potencial candidata’ que sólo de leer su discurso en los Globos de Oro se me pusieron los pelos como escarpias.

      Tanta progresía y avance social, para acabar vestidas todas de luto como antaño en los entierros. Rechazan determinadas costumbres, pero las necesitan para otorgar significado a muchas de sus acciones.

      Pero ya a mi edad, empiezo a considerar que no necesariamente los cambios son a mejor (aunque tampoco a peor). Son, sencillamente, cambios.

      Cuando las mujeres se despelotaban en la tele era para liberarnos de los hombres, y para jolgorio suyo, me supongo.

      Cuando nos exigían decidir sobre la composición familiar, era para liberarnos del yugo esclavizante del hombre y de la necesidad de criar a los hijos, y así también evitar algún que otro quebradero de cabeza al que puso la semillita.

      Cuando nos decían que las mujeres musulmanas podían llevar velo para reafirmar su identidad,… pues yo no me lo creía, pues conozco a muchas que están plenamente sometidas a sus maridos, pero no se atreven a decirlo, y algunas tampoco quieren.

      Cuando ahora nos dicen que debemos abalanzarnos sobre los agresores sexuales y denunciarlos y lapidarlos públicamente, yo no termino de creérmelo. Porque no es lo mismo afear la conducta a un famoso siendo tú más famosa que él -o con visos de serlo tras la denuncia-, que pararle los pies a tu jefe cuando intenta propasarse, que en muchas ocasiones sucede; y si accedes, encima, eres puta, y si no lo haces, te vas a la calle. A ver la guapa que le pone el cascabel al gato. Y por otro, porque es poner un parche insuficiente en la herida.

      Y supone entrar en una guerra hombres-mujeres que, francamente, carece de sentido.

      A ver si es eso lo que quieren. Conmigo lo van a tener complicado. Espero.

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