Que el número de matrimonios y el porcentaje de personas casadas disminuye en Occidente es algo que recogen casi todas las estadísticas (nos referimos al matrimonio convencional o heterosexual). Lo que resulta más controvertido es determinar las causas.

Sin embargo, la evolución del número de matrimonios no permite averiguar si son las mujeres, los hombres, o ambos, quienes se han vuelto más reacios a pasar por el juzgado, o la iglesia, pues casarse requiere la aceptación de dos. Averiguar la respuesta requiere indagar en el ámbito de las intenciones, de las actitudes.

La fe en el matrimonio se ha deteriorado entre los varones; pero no entre las féminas

Según una encuesta del Pew Research Center de 2012, la fe en el matrimonio se ha ido deteriorando entre los varones; pero no entre las féminas.  El porcentaje de mujeres entre 18 y 34 años que consideraba un matrimonio satisfactorio como uno de los objetivos más importantes de su vida, creció del 28% en 1997 al 37% en 2012. Por el contrario, el porcentaje de hombres con una opinión tan elevada sobre el matrimonio descendió en el mismo periodo del 35% al 29%. Una evolución tan contrapuesta requiere alguna explicación.

Los hombres… en huelga

En Men on Strike: Why Men Are Boycotting Marriage, Fatherhood, and the American Dream (2014) Helen Smith, señala que los incentivos para casarse han cambiado radicalmente para los hombres porque, para ellos, el matrimonio implica ahora un riesgo mucho mayor y unas ventajas muy inferiores. La Corrección Política y en especial su núcleo duro,el feminismo posmoderno, ha impuesto en la sociedad una visión del mundo en la que los hombres constituyen un grupo malo, que debe ser castigado.

Así, se proyecta una visión negativa de los varones como maridos y padres, se promulgan leyes que discriminan flagrantemente a los hombres, vulnerando incluso principios fundamentales que estaban firmemente asentados en Occidente, y se induce a los tribunales a una notable parcialidad a la hora de solventar los conflictos de pareja.

Muchos hombres han decidido que los posibles beneficios del matrimonio no compensan los costes y, sobre todo, los enormes riesgos

En tales circunstancias, gran parte de los hombres ha guardado silencio, aceptado con autocensura, convencimiento o sentido de culpa, esta discriminación. Pero muchos se habrían declarado en huelga, practicarían un boicot a una institución, como el matrimonio, que ya no es neutral sino claramente sesgada a favor de las mujeres. Para Smith, que siendo mujer y casada observa los hechos con cierta perspectiva, la actitud de los hombres responde a una decisión racional: muchos han decidido que los posibles beneficios no compensan los costes y, sobre todo, los enormes riesgos.

La imagen del hombre, como padre y marido, que proyecta la nueva ideología dominante no es precisamente muy edificante

La imagen del hombre, como padre y marido, que proyecta la nueva ideología dominante no es precisamente muy edificante. Hace décadas, la figura del padre de familia era respetada; hoy es más objeto de mofa y escarnio que de respeto. En la actualidad, los medios, las series de televisión o ciertas películas tienden a representarlo como torpe, payaso, un desastre que sirve para muy poco, siempre superado en conocimiento y habilidad por su mujer y sus hijos. Según Smith, se representa al marido como alguien relegado dentro de su propia casa aunque sea el principal proveedor de ingresos. Un papel que no atrae precisamente a los candidatos.

Leyes y tribunales poco imparciales

Pero los problemas no se limitan a la mera imagen. Si el matrimonio fracasa, si sobreviene el divorcio, las leyes y los tribunales no suelen ser precisamente benévolos con los hombres. Es demasiado típico el esposo que debe abandonar el domicilio conyugal, aunque la casa sea de su exclusiva propiedad, perdiendo los hijos y el  dinero. En la mayoría de los países, los tribunales han tendido a otorgar la custodia de los hijos de manera sistemática a la madre, fijando costosas obligaciones económicas para el padre que, en ocasiones, despojado de su patrimonio, queda en una situación financiera muy precaria.

Hay quienes conectan las elevadas tasas de suicidio masculinas a los reveses relacionados con el divorcio. Pero es difícil corroborar este extremo porque hoy día el suicidio es objeto de gran secretismo y censura.

Otro elemento bastante singular es que, en caso de impago de una pensión establecida tras el divorcio, el hombre puede ser encarcelado, tal como ha ocurrido a muchos. Sostiene Smith que, en los Estados Unidos, los tribunales encarcelan a los varones que no pagan acusándolos de desacato o desobediencia al Tribunal. Y este asunto tiene mucha enjundia pues refleja una regresión a tiempos muy remotos.

La posibilidad de encarcelamiento por deudas privadas fue abolida a principios del siglo XIX. Si alguien incumple una obligación de pago puede ser embargado pero nunca enviado a prisión, salvo que concurra fraude o estafa, ya que se trata de un litigio civil. Lo insólito de la situación es que, en el fondo, se ha recuperado la prisión por deudas privadas, una figura que surgió en la antigua Roma pero desapareció con los cambios políticos de las revoluciones modernas.

Y, en algunos países, la obligación financiera del cónyuge que no ostenta la custodia, casi siempre el padre, no se extingue cuando los hijos alcanzan la mayoría de edad: se prolonga hasta que sean económicamente independientes. Es como si la mayoría de edad implicase derechos… pero no deberes.

Giuseppe Andreoli, divorciado, fue obligado por un tribunal italiano a proveer una pensión mensual de 775 euros a su hijo Marco, de treinta años, graduado en derecho y propietario de una casa en el barrio más elegante de Nápoles

En ocasiones, la prensa anglosajona se escandaliza con casos como los de Giuseppe Andreoli un padre divorciado que, en 2002, fue obligado por un tribunal italiano a proveer una pensión mensual de 775 euros a su hijo Marco, de treinta años, graduado en derecho y propietario de una casa en el barrio más elegante de Nápoles y de una considerable participación en un fondo de inversiones. Quizá estos medios desconocen que, en países como España, estos casos no son tan insólitos.

Adiós a la igualdad ante la ley

Más grave todavía ha sido la exagerada persecución de la denominada “violencia machista“, que desembocó en una auténtica caza de brujas. Para la Corrección Política el hombre es un ser perverso y violento y, en consecuencia, se promulgó en España la denominada Ley Integral de Violencia de Género, una disposición legal que vulnera la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia. La igualdad ante la ley porque contempla ciertas conductas que son delito si las comete un hombre pero no si las lleva a cabo una mujer.

Quebranta también la presunción de inocencia porque basta con que la mujer declare haber sido agredida, insultada o vejada para que, sin mediar pruebas, el hombre sea detenido y juzgado, facilitando así denuncias falsas por venganza o intereses económicos. De hecho, la denuncia por violencia fortalece todavía más la posición de la esposa en un divorcio.

No es necesario ser denunciado falsamente; a veces basta con la simple amenaza para vivir constantemente bajo la ‘espada de Damocles’

Estas disposiciones legales hacen que la posición de los hombres en el matrimonio se vuelva especialmente vulnerable. No es necesario ser denunciado falsamente; a veces basta con la simple amenaza para vivir constantemente bajo la espada de Damocles, en una posición de sumisión y servidumbre. Por supuesto, la mayor parte de las mujeres son sensatas y honradas, con sentido de la justicia y la equidad. Pero el riesgo de dar con una que sea insensata o desaprensiva, que pueda arruinar sus vidas es tan grave, que muchos hombres preferirán no tentar a la suerte: mejor solos que en una posición de profunda indefensión.

¿Salida o voz?

En Exit, Voice, and Loyality (1970), el economista Albert Hirschman planteó una ingeniosa tesis: que los miembros de una organización, cuando perciben que esta se deteriora en calidad o se reducen notablemente las ventajas que ofrece, tienen dos posibles respuestas: la salida, es decir, abandonar la entidad, o la voz, intentar resolver el problema mediante la queja, la protesta o la propuesta de cambio. Así, en lo que se refiere al matrimonio, muchos hombres habrían elegido la salida: evitar casarse.

Pero también existe la opción de la voz, oponerse a la Corrección Política, tanto hombres como mujeres, pregonando que la igualdad solo tiene un camino: el trato justo e igualitario para todos, con independencia del sexo o de cualquier otra condición. Convencer a la opinión pública de lo obvio: que no existen grupos buenos y malos, que la bondad y la maldad, lo mismo que la inteligencia y la estupidez, se encuentran repartidos muy equitativamente entre hombres y mujeres.

Foto Ishan @seefromthesky


Si este artículo le ha parecido un contenido de calidad, puede ayudarnos a seguir trabajando para ofrecerle más y mejores piezas convirtiéndose en suscriptor voluntario de Disidentia haciendo clic en este banner:

Artículo anteriorLa verdadera historia de Karl Marx
Artículo siguienteLa verdad sobre la crisis del sistema
Juan M. Blanco
Estudié en la London School of Economics, donde obtuve un título de Master en Economía, que todavía conservo. Llevo muchos años en la Universidad intentando aprender y enseñar los principios de la Economía a las pocas personas interesadas en conocerlos. Gracias a muchas lecturas, bastantes viajes y entrañables personas, he llegado al convencimiento de que no hay verdadera recompensa sin esfuerzo y de que pocas experiencias resultan más excitantes que el reto de descubrir lo que se esconde tras la próxima colina. Nos encontramos en el límite: es momento de mostrar la gran utilidad que pueden tener las ideas.

33 COMENTARIOS

  1. Enhorabuena por el pertinente artículo. Es interesante ver todas las opiniones, así como ver que muy pocos somos capaces de separar nuestra vida de nuestras opiniones.

    El matrimonio debe ser una entrega mutua. Hoy por hoy es más importante que nunca para el hombre elegir una buena pareja. Y reflexionar juntos si desean están en lo gordo y en lo flaco, en la juventud y en la vejez. Y luego intentarlo con todas las fuerzas.

    La realidad es que la comodidad y el egoismo hacen ver a hombres y mujeres que es mejor la autosatisfacción que el sacrificio. Pero la realidad no es así. Es gracioso ver a feministas de siempre, tener la sensación cuando están con sus amigas casadas y con hijos de que las han engañado. Y así ha sido. No casarse para no cuidar del otro y que el otro nos gobierne, nos convierte en niños y niñas malcriados. Y estos niños, pese a contar con todos los cuidados de los padres y en teoría tener que ser completamente felices, no lo son.

    Se ha asociado demasiado la figura del matrimonio al cristianismo, y en realidad no es del todo correcto. al final se trata de buscar a alguien que quiera todo de nosotros a cambio de la entrega total de el mismo.

    Por último, la crisis de esta institución tradicional, coincide con crisis de otras instituciones también tradicionales. Me refiero a aquellas en que hay que entregarlo todo a cambio de imponderables o intangibles, como el honor, el sentido del deber cumplido. Por ejemplo, el ejército, las órdenes religiosas, los profesores y maestros.

  2. Si eres varón, hace falta ser muy ingenuo para creer en el matrimonio, institución en la que si entras no tienes ningún derecho, todas las obligaciones y en un 80% (ahí están las estadísticas de separaciones), tienes posibilidades de ser condenado a la cárcel y a la miseria.

    ¿Que si las mujeres creen en el matrimonio? ¡SÏ!, mientras sea una institución reglada por las leyes feministas (difícil encontrar hoy a una joven mujer adoctrinada en el feminismo que crea en el matrimonio como institución reglamentada por la igualdad ante la ley). Y de las “jóvenas” que SÍ creen en un matrimonio con igualdad ante la ley, difícil que encuentren al hombre que se fie de ellas.

    Un abogado matrimonialista me cuenta casos cada vez más frecuentes de chicas enamoradas de hombres que ¡Siendo ellas las que les piden matrimonio!, ellos les rechazan sistemáticamente dicha invitación. Yo mismo vi un caso de una chica enamorada de un chico (hijo de padre separado que desde pequeño había visto como la madre maltrató a su padre), como el chico rechazaba toda pretensión de convivencia formal con esa chica. Chica que con el abogado delante, estaba dispuesta a firmar capitulaciones matrimoniales incluyendo todas las cláusulas que a él le dieran seguridad. La respuesta del chico fue tan sencilla como rotunda: “Una denuncia falsa por tu parte y todo lo que firmemos es papel mojado”.

    Un día me preguntó un chico de algo más de treinta años, que de convivir con una mujer qué le evitaría no tener los riesgos que estaba viendo vivir a los amigos, compañeros de trabajo o vecinos de su edad. Le contesté lo que escuché a un hombre cercano a los cincuenta que me aseguró que la relación con las mujeres le iba bien porque siempre había tenido clara dos condiciones: “No tengas hijos con la mujer que convives, y de convivir con ella, en su casa, nunca en la tuya”.

    ¡SI!, en Occidente para el varón el matrimonio heterosexual, ha muerto. Y la familia heterosexual clásica, en la próxima generación será prácticamente residual. Por lo que al varón cada día le importa menos ya lo que haga la mujer con su sexualidad y maternidad (quiera o no tener hijos, los aborte o no, le ponga sus dos apellidos maternos o no, etc.). Sencillamente el varón no quiere compromiso de proyecto de largo plazo alguno con la mujer, porque para el varón simplemente la mujer ha dejado de ser una socia fiable. Entre otras razones, porque la mayoría de los varones han vivido en sus “familias” lo que todo varón puede esperar del matrimonio. Cierto que (aunque sean en cantidades residuales) seguirán existiendo matrimonios y familias a la “antigua usanza”, pero creer que les va a tocar a ellos esa suerte, ante el riesgo a asumir, tienen claro no merecer la pena jugar en esa lotería.

    La guerra de los hombres contra el feminismo, al menos en la próxima generación, no será una guerra de enfrentamiento ideológico y social….aún. Sociológicamente, al menos en lo que al matrimonio y familia representa, la estrategia que por parte de los hombres se está conformando, es de clara escisión para con las mujeres en todo proyecto de largo plazo, lo que provocará (está provocando ya) que la lucha social del feminismo esté pasando de una guerra del feminismo contra los hombres (típica del siglo XX) a ser en el siglo XXI cada día más una guerra entre las propias mujeres. Pero para los varones esa ya no es su guerra….al menos de momento.

  3. Aunque me lluevan las críticas, yo me voy a permitir algunas reflexiones bastante incorrectamente políticas -típicas de este bendito blog que se atreve siempre a caminar por los senderos más resbaladizos- y que quizá puedan aportar alguna luz.

    Estoy muy de acuerdo con la hipótesis central del artículo, aunque creo que se queda bastante corto. Es cierto que tradicionalmente el hombre ha eludido el compromiso más que la mujer. A pocos hombres oirás decir que el día de su boda fue uno de los más felices de su vida. Algo muy comprensible habida cuenta del paquete de obligaciones y responsabilidades y las escasas contrapartidas ventajosas que trae consigo. Pero visto el panorama actual, fácilmente me temo que el porcentaje de varones que teme el matrimonio más que un nublado debería de ser bastante mayor. Basta con seguir cualquier medio de comunicación durante una corta temporada para que al aspirante a esposo oficial se le pongan los pelos como escarpias.

    No creo que la cosa tenga fácil solución, pero quizá podrían ayudar un poco ciertas reflexiones. Por ejemplo, el otro día leí en una página dedicada a la mujer una encuesta que preguntaba. “Si en una situación extrema, tuvieras que elegir entre tu esposo y tus hijos… a quién elegirías?” No hice un cálculo estadístico, ni falta que hacía. Los hijos salían ganadores por goleada. Sería bueno que el futuro esposo supiera que esas declaraciones femeninas que afirman apasionadamente en una primera etapa “Tú eres el amor de mi vida. Nadie más importante que tú” se verán un día sometidas a revisión. Y no quiero establecer un ranking de amores en la vida de la esposa, pero es muy probable que su familia se sitúe inmediatamente detrás de los hijos, y tú vayas retrocediendo casi sin darte cuenta hasta acabar representando simplemente el papel de proveedor y protector de la prole.

    También advertiría al inocente esposo de que, aunque le parezca mentira actualmente, su linda, preciosa, cariñosa y atenta esposa quizá al plantear el divorcio -no siempre, afortunadamente- puede acabar convertida en su peor enemiga que quizá intente expoliar su patrimonio, su casa y hasta sus hijos, con la ayuda inestimable de la Ley, que es el verdadero poder femenino por delegación. Y no digamos si el caso incurre de alguna forma en los supuestos de la Ley contra la Violencia de Género (gracias la cual el caso pasa del Código Civil al Penal), que llega a considerar maltrato con su correspondiente condena, la emisión de una ventosidad intestinal (vulgo pedo) del marido en medio de una discusión. No es broma, lo leí en una sentencia judicial.

    Benditos sean los felices matrimonios, pues creo que quien goza de uno de ellos obtiene uno de los mayores pluses de felicidad a los que podemos aspirar en esta vida. Pero igualmente recomendaría al aspirante a marido que al tratar sobre el patrimonio económico de la pareja elija siempre el de separación de bienes y no el régimen de gananciales, y que consulte a un abogado experto qué tipo de actos debe evitar, pues por ejemplo, si el esposo aporta una vivienda heredada de sus padres, mantendrá esa propiedad incluso en caso de divorcio. Pero si la esposa colabora de alguna forma en revalorizar ese bien -por ejemplo, reformando la finca-, ésta pasará a gananciales obtenidos durante el matrimonio.

    Y si tu chica se enfada y dice que desconfías, argumenta que si ella no guarda ninguno de esos deseos de arruinarte, debería sentirse feliz de contribuir a tu tranquilidad.

    Y créeme, por todos los dioses del Olimpo, que te deseo lo mejor del mundo y que tu vida matrimonial discurra por senderos de leche y miel, como decía la Biblia si mal no recuerdo. Y que la fuerza te acompañe.

    • Discúlpeme pero a veces leer determinadas cosas dañan hasta la vista, usted dice que ha leído una encuesta que se hizo a mujeres , sobre que decisión tomarían si tuvieran que decidir entre sus hijos o su esposo en casos extremos, eligieron a sus hijos ¿y eso a usted le parece mal?. Estoy segura que esa misma encuesta se la hacen a hombres y contestarían lo mismo, por mucho que quisieran a su esposa.
      Ese tipo de encuestas no tienen ni pies ni cabeza y simplemente hacen más daño que bien hacia el odio de unos y otros.
      Qué un padre o una madre en caso extremo tengan que elegir entre las vidas de sus parejas o la de sus hijos, tiene que ser durísimo, pero estoy segura que ambos por mucho que se amen siempre van a decir por la vida que han traído al mundo.
      Qué nadie, hombre o mujer, se tenga que ver en esa tesitura.

      • No creo que tengas razón Emme. He conocido un caso de una enfermera que su marido enfermó con Alzheimer a los 45 años. Le dije que sería muy duro el tener que trabajar y atenderle. Me contestó que los hacía encantada. Mucho más que sí fueran sus hijos. (Tenía dos varones). ¡¡¡¡¡A sus hijos no les había elegido; a su marido SÍ!!!!!. Saludos disidentes.

          • Helena; contestaba a Emme para que viera que no todas las mujeres ponen a la prole por delante. La contestación de esta enfermera me sorprendió. En 45 años no había oído nada igual. Y sí, cuido también a sus hijos con un inmenso amor. Pero su marido no fue a parar al segundo piso de los nuevos almacenes de ancianos. Murió en su cama matrimonial.
            Saludos disidentes.

      • “Estoy segura que esa misma encuesta se la hacen a hombres y contestarían lo mismo, por mucho que quisieran a su esposa”.

        “Estoy segura que ambos por mucho que se amen siempre van a decir por la vida que han traído al mundo.

        Esa seguridad tan absoluta es un problema. Equivale a creer que todo el mundo piensa como nosotros mismos (hombres incluídos) y darlo por cierto. Le rogaría que haga una pequeña encuesta entre las mujeres que conoce proponiendo esa misma pregunta. No necesito pedirle que sea sincera; sé que lo será. Ah, y sería bueno extenderla a situaciones no precisamente extremas, sino a otras muchas de la vida donde se manifiesten preferencias. Gracias, y un cordial saludo.

        Ah, y tampoco creo que sea Vd una de las mujeres que se han “convertido en destripadoras masculinas”. A esas se las suele distinguir porque no polemizan; directamente insultan con su adjetivo favorito: “¡Machistas!”

  4. La familia musulmana tiene en este aspecto valores como la cristiana de la época Franco. Solo hay que ver a los políticos cuando tienen dinero, aspiraciones y son homosexuales o algunos bi, se casan para aparentar, igual que las parejas gays y la subrogación. Esto es lo que traido la masonería.

  5. Lo que hoy caracteriza a las actitudes de muchas mujeres y de muchos hombres frente al matrimonio de verdad es que es de verdad, exige mucha dedicación, hay riesgos jurídicos, y por eso no le ven mucho sentido. Nadie le ve sentido a eso de ser héroe en el esfuerzo diario y callado de llevar adelante un matrimonio con hijos.
    Una institución a la que se ha vaciado de sentido, es una institución muerta. Todo el campo queda libre para la familia musulmana.

  6. Una mujer solo se casa si la compensa ya que los gastos de mantener y criar una familia al nivel de vida que la sociedad de consumo actual invita son elevados. La otra opción son adoptar todos esos valores de todas esas sectas religiosas que valoran la materialidad en su justa medida y valoran la austeridad. El hombre va donde le lleven, pero hay de aquel que no pueda pagar los gastos del contrato que debido a la inmadurez se suelen disparar.

  7. Me parecen explicaciones un poco pilladas por los pelos. No sólo hombres se quieren casar menos es que muchas mujeres tampoco nos casamos y no es por odios a los hombres, ni porque seamos del otro bando, simple y claramente porque tenemos otras prioridades. Ni mejores ni peores.

    Además tengo la sensación que el hombre siempre tuvo aversión al matrimonio, también muchas mujeres, pero eran otras épocas, el hombre trabajaba y la mujer se ocupaba de la familia, hoy las mujeres trabajamos y desgraciadamente queda muy poco tiempo para la familia y en algún momento de tu vida optas por una cosa u otra.

    Y sí, por supuesto que hay mujeres que buscamos algo más en un hombre que lleve un sueldo a casa, eso tal vez en otras épocas casi era suficiente, hoy simplemente no.

    A muchos hombres les dan miedo las mujeres, pues si, es verdad, pero no sólo por las causas que usted explica ,muchos están descolocados e incluso escapan cuando se encuentran con una mujer superior en conocimientos a ellos, valoran esos conocimientos, la independencia, la inteligencia pero ay Sr Blanco no pueden evitar el terror a una mujer que prefiera tener la casa llena de libros que dedicarse a tenerla llena de zapatos.

    Luego existirán casos como los que usted cuenta en el artículo, no le digo que no, y las leyes de género son totalmente discriminatorias pero hoy por hoy hay muchos hombres que tampoco tienen necesidad de casarse, no les llama la atención una familia, tienen dinero para poder pagar quien les haga las tareas en casa, ir a comer fuera no está mal visto e incluso el ser un apañado de la casa y un manitas de la cocina hoy mola y la libertad sexual hoy existe, no es como hace 50 años.

    Y por supuesto cuantas parejas viven juntas sin necesidad de pasar por un registro y muchas tienen hijos pero no entran en las estadísticas de matrimonios. La sociedad ha cambiado, antes el ser un hijo de padres no casados hasta era un repudio social, hoy no es ningún problema, ni para hijos, ni para padres.

    No nos centremos simplemente en una causa, da la sensación que las mujeres nos hemos convertido en destripadoras masculinas y vamos a tener que empezar a salir a la calle y protestar por esa generalización que se pretende hacer. A mi simplemente no me gusta.

    Muchos y muchas que se casan casi mejor que se lo pensasen dos veces antes de hacerlo con el primero o la primera que le llena la cabeza de mariposas.

    • Le puedo asegurar que a un varón (en general) le importa de poco a nada como tenga la estantería de libros. Principalmente, lo que busca es que le llene el ojo, esto es la parezca apetecible sexualmente, sea al menos tratable y buena madre potencial. El varón no pondera como prioritario el estatus inferior o superior de la mujer, algo que sí hace la fémina:

      “Y sí, por supuesto que hay mujeres (que tenemos sueldo) que buscamos –algo más en un hombre que lleve un sueldo a casa–, eso tal vez en otras épocas casi era suficiente, hoy simplemente no.”

      Tenga en cuenta que un varón, por capacidad, puede tener a lo largo de su vida varios cientos de hijos.
      Por su parte una fémina con un exceso puede sobrepasar los 20. Lo cual lleva a una situación en la cual un varón puede cubrir (y ocupar reproductivamente) a varias féminas.
      Por lo que varias formas de sexualidad tienden a generar tensiones sociales importantes.

      El matrimonio (monógamo) es una institución civilizadora. Por una parte el varón se ve vinculado a un hijo que muy probablemente sea suyo (legítimo) y por otro la mujer no debe criar a los hijos ante el mundo. Lo que llevaba al infanticidio o abandono. El Estado, hoy una construcción política matriarcal con asistencia masculina (policía, ejercito, trabajos duros, polvorientos, insalubres,…) no siempre ha estado ahí. El Estado no siempre ha sido tan omnipresente y disponible. Ese “gran macho alfa sobrenatural”.

      “las mujeres nos hemos convertido en destripadoras masculinas y vamos a tener que empezar a salir a la calle y protestar por” Esto me recuerda aquella estadística en la cual descendían los accidentes laborales masculinos (98%), y como contrapartida, aumentaba el porcentaje de los femeninos (2%).
      La culpa era obviamente de los hombres, por morir menos.

      La naturaleza no entiende de bondades aquellos que no transmiten sus genes simplemente desaparecen.
      Polvo eres y polvo serás.
      Desaparecen,…, y se acabó. Extinción,…, final.

    • Salir a la calle por eso?? Pues aparta antes a las mujeres que salen con pancartas de “machete al machito” y “el Papa no nos deja….comernos las almejas” y “al abortaje”….

      Anda que los hombres no tenemos paciencia. Porque si yo mañana salgo con una pancarta que diga “machete a la hembrita” me encarcelan por amenazas.

      Mira, voy a hacer la prueba el próximo 8 de Marzo….a ver que pasa. Estate atenta que me hago famoso…

      • jajjaajajaa gárgola, ¿paciencia?, mira, mira que en este caso nos conocemos :)))

        Sr Colapso, el matrimonio es cosa de que dos tienen que dar el sí. Y si hay menos matrimonios no será sólo porque los hombres no quieren casarse. Le aseguro que muchas mujeres tampoco lo desean y cada uno tendrá sus motivos. Pero bueno hay una tendencia de algunas mujeres de echarle la culpa de todos sus males a los hombres y hay otra de los hombres de echarle la culpa de sus males a las mujeres.

        Otras y otros asumimos nuestras virtudes y desvirtudes. Ya bastante tenemos con lidiar con los problemas diarios como para meternos en batallitas de género.

    • Emme, te leo y me pareces una mujer centrada.
      Pero aunque es perfectamente humano defender el colectivo propio, hay que ser honesto, para una mujer casada, destruir la vida de ese hombre al que juró querer, es simple y rápido. Le basta con una denuncia falsa (De las cuales, curiosamente, nunca se hacen estadísticas a derechas) para quitarle todo lo que él posea por su cuenta (No, no hablo de las posesiones comunes) y destrozar su imagen pública. Aunque luego se demuestre que es falsa, su vida ya no es nada.
      Sí, deberíais salir a protestar. Mucho más que con la violencia de género. A nivel estadístico, el número de matrimonios destrozados y hombres en la ruina excede con mucho las víctimas femeninas anuales.

  8. Menudo enfoque más victimista. Resulta que los hombres ahora estamos menos dispuestos al casamiento porque el “feminismo radical” nos lo hace inconveniente. Y tampoco aprobamos porque el perro se comió los apuntes. Es el mismo argumento que suelen utilizar para justificar el fracaso escolar entre los varones…la culpa de las mujeres “feministas radicales”. Pero, curiosamente, cuando una “feminista radical” o no tanto, les indica que la igualdad entre personas está truncada por el desequilibrio real de poder entre personas por pertenecer a uno u otro sexo, inmediatamente y aludiendo a la responsabilidad personal y la capacidad individual de controlar la propia vida, la tachan de victimista.
    Que las mujeres sigan confiando en el matrimonio, como usted señala, creo que indica mucho más que son ellas más fácilmente identificables con víctimas. A todos los argumentos que usted señala como causas “lógicas” por las que un hombre ya no encuentra seguridad en el matrimonio, se le pueden contraponer aquellas por las que una mujer no debiera tampoco encontrarla y, aún así, insisten.
    El resto de causas, múltiples pero casi todas con un denominador común, la incapacidad de responsabilizarse, de decidir, a excepción de la alusión al “femimarxismo” (que no sé qué es y por si acaso, no comparto), son bajo mi punto de vista las más relevantes y por ello, su análisis victimista, no hace más que reforzarlo.
    Pretender que ser hombre hoy en día no sea más complejo que hace cincuenta años es, en sí mismo, la mejor explicación del miedo a la libertad que sufren aquellos que han gozado históricamente de privilegios sociales y personales.

    • A ver, progreta liberaloide y “feministo”,¿de qué privilegios masculinos me hablas? ese discurso victimista es propio del femimarxismo.¿no compartes el femimarxismo? seguramente no sabes ni lo que es.
      El feminismo de tercera ola(y también el de segunda) son de origen ideológico y filosófico marxista.¿Te suena Simone de Beeauvoir , Willhem Reich(Escuela de Frankfurt) o Marcuse? Realmente Engels ya inspiró el primer femimarxismo en su libro “La familia, la propiedad y el estado”.
      EL feminismo moderno es de origen marxista y anarquista, y si usted no lo sabía es más corto que un zapato.

      ¿Yo victimizo a los hombres? yo digo que se vive en una sociedad hedonista, individualista, aburguesada y cobarde que además impone una ingeniería social femimarxista que convierte al varón-por el mero hecho de serlo- en un ciudadano de tercera con una inseguridad jurídica totalitaria(leyes de violencia de género y discriminación”positiva)

      Anda y deja de hacer el ridículo, que los liberal-progres dais más asco que los podemitas.

      • “A ver, progreta liberaloide y “feministo”,¿de qué privilegios masculinos me hablas?”

        Empiezas bien, con argumento “Ad hominem” porque no tienes nada inteligente que decir así que venga, a insultar antes de razonar…

        Mira te voy a explicar algunos privilegios masculinos a ver si lo entiendes:

        ¿Cuando sales de fiesta con tus amigos tienes miedo de que te violen de vuelta a casa?, las mujeres si, tu no.

        ¿Si cada fin de semana sales con una mujer distinta te tachan de “pvto”, “guarro”, o al contrario te dicen “que machote, como te lo montas…”? A las mujeres por lo mismo se las tacha de “pvtas”, “guarras”, “zorras” etc. Mismo comportamiento, diferente vara de medir, que curiosamente beneficia al hombre.

        Ahi tienes solamente dos ejemplos, hay miles que podría poner, pero con lo que he puesto ya basta para demostrar que si hay “privilegio masculino”.

        Ya veo que no le gusta el marxismo, supongo que estará usted en contra de las pensiones, la sanidad pública, el derecho a cobrar el subsidio de desempleo, todas cosas que han surgido del malvado marxismo…

        “Anda y deja de hacer el ridículo, que los liberal-progres dais más asco que los podemitas.”

        Esto ya es de traca cuando hace días que se ha tenido que echar de la presidencia del gobierno al presidente del partido político mas corrupto de Europa, que mire usted, no es marxista, es de los que le gustan a usted, los que roban a los pobres para dárselo a los ricos…

        • Al margen de que yo no comparta los argumentos ad hominem, quiero responderte un par de cosas que considero erróneas o sesgadas:
          1. El número de crímenes violentos es muy superior hacia los hombres. La diferencia, es que nosotros somos conscientes, y procuramos evitar el peligro. Querer vivir en una sociedad segura no significa que lo sea, y hay que actuar en consecuencia. En el caso de encontrarnos con un sociópata, una mujer seguramente sea violada, un hombre casi con seguridad sea asesinado.
          2. No todos los hombres consideramos a una mujer liberada como una zorra. Ni mucho menos. Eso es como si yo hablase de esos grupos de mujeres que hablan de otros hombres con menos capacidad adquisitiva como “desgraciados”, “inútiles”, “fracasados”, etc. Los cuales, lamentablemente, también abundan. Con esto voy a una cosa muy simple: En todos lados cuecen habas, y gentuza hay en todas partes.
          3. Por favor, no adjuntes al marxismo los logros sindicales. En tiempos de Franco, la cosa menos marxista que te puedas echar a la cara, fue cuando se ganaron un montón de derechos laborales. El marxismo, ya desde sus orígenes, estaba basado en lo que un montón de intelectuales con tiempo libre pensaban que debían hacer los obreros. Y el marxismo, desde sus inicios, estuvo en contra de la familia dado que destruye la idea de “clase” que estos intelectuales (Incluyendo la escuela de Frankfurt) quieren tener para el mundo. Es bonito pensar en el marxismo como el salvador de un país, pero en la práctica no deja de ser una dictadura ideológica donde las clases bajas ni pinchan ni cortan.
          4. Se ha echado del gobierno a un partido muy corrupto, para poner otro. No es el modo adecuado de hacerlo, sobre todo, si partimos de un partido que ni siquiera supo defender la constitución desde el inicio (¿Cómo era? Ah, sí, “Diálogo, diálogo…” – “Sr. Sanchez, que son golpistas” – “Sí, pero diálogo”).
          El único modo honesto de hacerlo, habría pasado por elecciones anticipadas. Y creo que habría salido algo muy distinto de lo actual.
          5. Por favor, dime un sólo derecho masculino que las mujeres no posean, a nivel legal. No me valen casos puntuales, para eso existe la ley, para juzgar lo que no respeta la legislación. Sólo te pido un derecho masculino que no tengan las mujeres. Yo te diré uno a la inversa: La LIVG y su violación sistemática de la presunción de inocencia.
          Saludos.

        • Yo preguntaría, quién suele ganar y perder con el matrimonio? Diría que el hombre PIERDE. Como ha dijo uno, no conozco a nadie que haya dicho que el día de su boda fue el más feliz de su vida. El matrimonio actual se basa en el sometimiento y doma del macho. El hombre casado actual es el panoli (ver la publicidad, los anuncios de familias “modernas”) de una nueva forma de vida orientada por lo femenino. Si preguntas a los hombres porque se casaron muchos te dirán que por una corriente social y una presión sibilina o no tanto por parte de la contraria, ELLAS SI QUIEREN, incluidas las más progres (aparentemente), las peores. Sé que hay muchas personas y por lo tanto muchos casos, pero puedo decir que lo que digo lo he visto muy a menudo, llegando a veces a la anulación del hombre. Me dirán que las maltratadas están anuladas y también estoy en muy muy en contra. Yo estoy a favor de la LIBERTAD y esta no la encuentro en el matrimonio. Puede que haya hombres panolis que les vena bien ser personajes de anuncio de detergentes que limpian muy torpemente a pesar de sus esfuerzos y viene la contraria y les echa la bronca como a un niño. Conmigo que no cuenten. Por favor camarero, una de Soberano!!!!

  9. “Que el número de matrimonios y el porcentaje de personas casadas disminuye en Occidente es algo que recogen casi todas las estadísticas (nos referimos al matrimonio convencional o heterosexual).”

    El matrimonio que procura la perpetuación de la especie en Occidente ha sido destruido.
    El matrimonio musulmán goza de excelente salud.
    No debe llamarse matrimonio a la unión de indivividuos homosexuales. Es una farsa perversa.
    La función paterna ha sido convertida en algo imposible, casi ilegal.
    Y así…

  10. Observando nuestro entorno para los que tenemos edad casadera encontraremos las respuestas.No respuesta por una única causa: relativismo y alargamiento de la adolescencia que hacen que la gente pase de compromisos, miedo y rechazo a las responsabilidades, leyes femimarxistas criminalizadoras del hombre, individualismo materialista, nula capacidad de aguante y hedonismo como estilo de vida y fin, dificultad para el enamoramiento en un mundo embrutecido y vulgar, nula resistencia y espíritu de sacrificio en pro de la formación de una familia, perspectiva laboral repleta de temporalidad, vivienda carísima para la renta media. Básicamente estas son las causas .