Hans Litten fue un famoso abogado alemán de finales de la república de Weimar. Es fundamentalmente conocido por sus intentos de ilegalización el partido nazi. Litten intentó probar judicialmente que el partido nzai no sólo conocía sino que alentaba la violencia ejercida por las camisas pardas de las S.A contra sus enemigos políticos. En mayo de 1931 logró llevar a Adolf Hitler a declarar ante los tribunales en el llamado juicio del palacio de Eden, donde se juzgaba a un grupo de camisas pardas por intento de asesinato.

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Litten era un brillante orador y abogado, lo suficientemente hábil como para conseguir desenmascarar al psicópata, coautor del famoso Putsch de Munich, y que a comienzos de los años 30 quería mostrar al mundo que el partido nazi había abandonado los métodos violentos para acceder al poder. La intervención de Litten en dicho juicio, su posterior encarcelamiento y tortura en el campo de concentración de Sonnenburg, junto con sus ideales izquierdistas no contaminados por ningún tipo de vinculación conocida con el estalinismo, contribuyeron a que la memoria de Litten fuera rehabilitada en Alemania tras la caída del muro.

Una buena parte del tratamiento desigual que reciben los totalitarismos del siglo XX en los libros de historia, los productos culturales o el debate político tiene su origen en que no solo los marxistas han asumido este relato, sino que incluso muchos de los anti-marxistas también lo han hecho

Litten simboliza el ideal del intelectual comprometido con las grandes causas, de tendencias progresistas pero de talente independiente, que demuestra que si en Weimar hubieran existido algunos pocos más como él tal vez la barbarie nazi jamás hubiera acontecido. Esta es la imagen que ha pretendido trasmitir la BBC en un famoso documental en el que narra el final de la república de Weimar y el desmantelamiento del sistema legal garantista de la república una vez que Hitler accedió al poder. Durante los meses siguientes se completaría la consolidación del cruel totalitarismo nazi y la erradicación de cualquier vestigio del imperio de la ley en Alemania. El documental de la BBC también pretende insinuar que nuevos Litten eran necesarios en Francia, Polonia, Hungría o en los Estados Unidos de Donald Trump para evitar la demolición del edificio democrático por medio de fuerzas políticas, aparentemente democráticas, pero dispuestas a transformar el sistema legal y constitucional para convertirlo en dictaduras de corte totalitario.

El documental, como no podía ser de otra manera en estos tiempos en los que el comunismo sea normalizado, pasa por alto un hecho: el papel que el KDP (partido comunista alemán) tuvo en la desestabilización del régimen de Weimar. Su carácter violento y su vinculación al estalinismo. Litten como muchos otros intelectuales de su tiempo, como Orwell, tuvieron el coraje y el acierto de prever el riesgo que para las democracias liberales de entreguerras presentaba el fascismo. Sin embargo muchos de ellos obviaron o se dieron cuenta demasiado tarde del horror del totalitarismo comunista. Los nazis instalaron un régimen de terror y asesinato político y racial masivo entre 1933 y 1945. Los comunistas entre 1917 y 1991 cometieron genocidios, violaciones masivas de derechos humanos y exhibieron impunemente los atributos de un poder totalitario sin que buena parte de la intelectualidad del llamado mundo libre alzaran su voz.

La causa última de este fenómeno radica no tanto en las peculiaridades biográficas de los Sartre, Merleau-Ponty, Russell u Otto Neurath sino fundamentalmente en el carácter de religión política del marxismo. Mientras que el fascismo y el nacional-socialismo eran ideologías políticas paganas herederas del “asesinato” de Dios cometido por Nietzsche, el marxismo siempre fue en el fondo, por debajo de esos ropajes de supuesta cientificidad, lo que Eric Voegelin llamó acertadamente una religión política. Su persecución de la religión no obedeció tanto a un materialismo ateo cuanto a la necesidad de eliminar cualquier otra religión que rivalizase con su proyecto de traer la salvación al mundo a través del establecimiento de un modelo nuevo de sociedad y la creación de una nueva naturaleza humana.

El izquierdismo marxista siempre fue heredero de una visión de la historia agustiniana según la cual en el proceso histórico que culminaría con la parusía convivirían dos ciudades: la de Dios y la de los hombres: el pecado y la santidad. La vieja idea de la iglesia como “sancta et meretrix” pasó a engrosar el acervo conceptual del marxismo. Algunos desarrollos históricos del marxismo podían fracasar y algunos marxistas podían ser asesinos pero en la historia de la salvación marxista podían convivir esas dos ciudades, la salvadora y la pecadora. Este gnosticismo que permea el marxismo de arriba abajo explica fenómenos como que la exaltación de simbología comunista sea habitual hoy en día en buena parte de los países occidentales sin que esto cause escándalo alguno.

Un autor maldito dentro del marxismo en su dúa y hoy objeto de glosas y alabanzas en el gulag universitario es Walter Benjamin. Benjamin se dio cuenta del carácter religioso del marxismo y de las posibilidades que esto ofrecía para su expansión futura. Tomó de la tradición judía rabínica la importancia del culto a la historia de la salvación y a la memoria. La victimización de la propia historia es lo que había permitido mantener la identidad del pueblo judío pese a las sucesivas diásporas. La consideración de este como el único pueblo elegido habría permitido que este mantuviera la fe pese a haber sido perseguido, calumniado e intentado erradicar en diversos momentos de la historia. Benjamin, a diferencia de lo que pensaba Spinoza en su Tratado teológico Político, consideraba que el apego a la memoria, a la tradición y el cultivo de la idea del pueblo elegido, era lo que había mantenido viva la identidad judía. El marxismo si quería sobrevivir en el futuro debería adoptar la misma narrativa y presentarse como víctima y no como lo que en realidad fue: verdugo.

Una buena parte del tratamiento desigual que reciben los totalitarismos del siglo XX en los libros de historia, los productos culturales o el debate político tiene su origen en que no solo los marxistas han asumido este relato, sino que incluso muchos de los anti-marxistas también lo han hecho. Muchos liberales renuncian a esgrimir argumentos empíricos, cual neokantianos, para refutar el marxismo y prefieren hacerlo a priori, de una forma apodíctica que demuestre la imposibilidad del cálculo económico bajo el socialismo o lo tautológico de su filosofía de la historia.

El famoso debate acerca del centrismo que permea los debates existenciales de los liberales de centro está íntimamente vinculado con esta cuestión: hasta qué punto los “moderados” asumen que el marxismo no está equivocado en sus fines sino tan solo en sus medios.

El izquierdismo marxista o post-marxista está tan acostumbrado a que todo el mundo asuma su superioridad moral que el surgimiento de fuerzas políticas o políticos que no lo asumen les desconcierta tanto como les irrita. Se han acostumbrado a que todos los grandes héroes, los grandes intelectuales y las grandes causas sean las suyas que ya no soportan que surjan intelectuales como Jordan Peterson o Douglas Murray que destapen sus vergüenzas. Tampoco toleran que surja una Isabel Díaz Ayuso o un Santiago Abascal que les confronten con su historia criminal. La izquierda pretende seguir instalada ad eternum en la coartada escatológica de las dos ciudades de raigambre agustiniana.

Foto: rdesign812.


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15 COMENTARIOS

  1. «Tampoco toleran que surja una Isabel Díaz Ayuso o un Santiago Abascal que les confronten con su historia criminal»

    ¿Que «les confronten con su historia criminal» o que les hagan oposición de trinchera?, porque no habría que confundir los términos por el hecho de representar posiciones políticas antagonistas de derecha. Y en todo caso, si conoce discursos o alegatos elocuentes de estos dos políticos confrontado la historia criminal del comunismo, está claro que no ni son los máximos exponentes ni pueden arrogarse la exclusiva.

    https://www.youtube.com/watch?v=muNXQ4ZzqnQ

    «Mientras que el fascismo y el nacional-socialismo eran ideologías políticas paganas herederas del “asesinato” de Dios cometido por Nietzsche, el marxismo siempre fue en el fondo, por debajo de esos ropajes de supuesta cientificidad, lo que Eric Voegelin llamó acertadamente una religión política»

    La doctrina social de la Iglesia católica desde mediados del siglo XIX reconoce un modelo social implícito en su doctrina cristiana, que en America latina evoluciona hacia una nueva corriente: la teología de la Liberación y sus prácticas para combatir la pobreza. Un movimiento que fue prohibido desde el propia Vaticano por considerarlo subversivo y comunista.
    Puede decirse que la idea de comunidad de personas y bienes es un pilar central del cristianismo, aunque en un sentido más humano, porque busca la conversión de cada individuo para producir una sociedad más justa. En cambio en el marxismo ese ideal de comunidad política es materialista y está orientado a la implantación de un modelo socio-económico que busca convertir a la sociedad en su conjunto y dotarla de una ética que ignora lo individual. Y ese es el problema, que se impone al individuo esa supuesta ética social en abstracto sin dejarle libertad de elección para que hacer su propia conversión.

    Algunos ilustrados de la época estaban en contra de la propiedad privada y también eran contrarios a las consecuencias indeseables que trajo la revolución industrial para un amplio sector de la población y con la corrupción aristocrática en la jerarquía de la Iglesia. Menciono estos precedentes porque después de la puesta en práctica de los ideales marxistas en la revolución bolchevique de 1917 y de las atrocidades cometidas, a finales de 1920 la tercera Internacional comunista en Moscú trataba de combatir la influencia de los social-demócratas entre la clase obrera, a los que llamaba «fascistas sociales».

    • Me gustaría que me pusiera un ejemplo de fascismo o nazismo de VOX, creo que le resultará imposible si pretende ser veraz. Creo que no ha entendido el artículo.
      Yo le pongo dos ejemplos de nazismo, las leyes de género y la ley de eutanasia votada por Ciudadanos que deja en pañales a la ley de eutanasia nazi de 1938.

      Un saludo.

      • ¿Que «le ponga un ejemplo de fascismo o nazismo de VOX»?
        ¿En base a qué, exactamente? ¿Se le va un poco la pinza o me lo parece? ¿le molesta que sea un diputado singular, libre y centrista de Ciudadanos el que confronte la historia criminal del comunismo o para eso tiene que militar VOX o PP?
        A ver si el comunismo elemental que pasa más inadvertido es el que opera en el sistema que controla la maquinaria de los partidos, cuando de los diputados solo cabe esperar la obediencia servil de apretar un botón, sin criterio y sin voluntad. Da igual lo que se vote o sobre qué se vote. Obediencia servil al líder de turno que es el que propone y dispone si la eutanasia es «fascismo» o «nazismo». A ver si el comunismo más elemental opera ya en el corazón de una opinión pública grande y libre que piensa por todos nosotros.

        • Lo siento, mi comentario ha sido demasiado brusco.

          A mi Toni Cantó me cae bien, no tengo nada en su contra, al contrario, me parece una persona que trabaja y prepara sus discursos, se estudia el guión y hasta lo escribe.

          Ya sabe lo que decía Tennessee Williams de los actores, «factoría de emociones».
          Yo prefiero leerme la ley de eutanasia y saber que las leyes de género son anticonstitucionales y antidemocráticas a emocionarme con un discurso.

          Un saludo, y disculpe mi exabrupto.

  2. Excelente artículo.

    «El famoso debate acerca del centrismo que permea los debates existenciales de los liberales de centro está íntimamente vinculado con esta cuestión: hasta qué punto los “moderados” asumen que el marxismo no está equivocado en sus fines sino tan solo en sus medios.»

    Solo este párrafo serviría para hacer comprender a muchos, difícilmente a Rivera, Arrimadas o cualquier «intelectual catalán» fundador de Ciudadanos la imposibilidad política del centro.
    Lo de «intelectual catalán» lo pongo ente comillas por ser un imposible. Qué ya es hora de decírselo, para que mediten si la Verdad sólo está en Monserrat o también puede estar en Guadalupe..

    Este párrafo me ha fascinado porque de alguna manera condensa todo lo que siempre tuve en cuenta padvertir del fraude y la imposibilidad de Ciudadanos como partido nacional, nunca entendí que saliera de Cataluña y menos aún que los españoles lo votaran.

    Menos aún entendía a periodistas llamados de derechas y anticomunistas acérrimos defender a Ciudadanos, cuando con solo la premisa de este párrafo se podría haber aventurado su final, al menos yo lo hice siempre y acerté.

    La posibilidad de un centro en la transición es solo es el espejismo del nombre de un partido,

    • Ha volado el comentario, termino.

      La posibilidad de un centro en la transición es solo el espejismo del nombre de un partido,lo que sucedió en la transición fue que la sociedad española se agrupó en el deseo de prosperidad, armonía y paz, nunca existió el centro político sino un deseo común y mayoritario que actualmente no representa ningún partido, quizás VOX sea el partido que lo logre como Ayuso lo ha logrado en Madrid.
      Ayuso es ahora el centro, pero solo porque la mayoría se agrupa en lo común a su alrededor, y Aguado no se entera.

  3. Como comparto el punto de vista del autor no voy a decir que me parece un excelente artículo por si acaso me paso de frenada en mi comentario.

    Bajo mi punto de vista el artículo contiene la clave a la mayoría de los problemas que hoy día y desde hace más de cien años tiene la sociedad occidental.

    Yo soy un analfabeto, es decir, que no tengo nada de erudito, docto y menos aún de intelectual, aborrezco incluso a los sabios que escasos han sido, es cierto que he tenido amistades, pero breves, jamás se me ocurriría tomarme en serio a ningún autor, aunque en algún momento le diera las gracias por el esfuerzo de poner por escrito sus dudas y preguntas. Si hay algo que admiro de algunos autores es la cantidad de tiempo que le dedican a darse la razón a si mismos por escrito.

    Yo leí a Marx y Freud siendo quizás demasiado joven, y he de reconocer que no he vuelto a leerlos, por tanto mi juicio coincide con el de un chaval de catorce años.

    El artículo me ha gustado por coincidir en aquellas primeras y únicas lecturas, o al menos así lo he entendido. He de reconocer que nunca pude ser comunista aunque lo intenté, era algo así como engañarme a mi mismo.

    Tras leer a Marx y Freud pensé que todas sus teorías estaban basadas en los desechos de la moral cristiana, como la plusvalía imposible de Marx aquello nunca me convenció.

    Siempre pensé que el marxismo y la sicología freudiana habían cambiado el pecado por el trauma y la conciencia ética por la moral.
    Es normal por tanto que la sicología y el marxismo se hayan unido en la degeneración de la sociedad en los últimos cien años.

    El mensaje fundamental de Cristo es conócete a ti mismo y asume que no eres digno de entrar en el Reino de los Cielos.
    La sicología debería tener como fin último el conocimiento de uno mismo, sin embargo muchos autores se dedicaron a moralizar y tipificar el proceso, el marxismo se apropió de la conciencia y tuvo la osadía de dividirla en clases.
    No cabía otra que el desastre occidental en forma de microgilipolleces.

    Desde el punto de vista que desarrolla el autor podemos entender con bastante facilidad todo lo que sucede actualmente en Occidente y especialmente en España, desde al «intelectual» idiota que siguen disculpando el sinsentido de la izquierda a los liberales salvajes que se aprovechan de marxismo sentimental, para como Juan de Robres, fabricar pobres. Podemos comprender con facilidad los disparatados argumentos de los saca pechos intelectuales de la izquierda, al partido Ciudadanos, a los intelectuales superiores y portadores de la Verdad catalanes, la Verdad sólo es accesible al intelectual catalán, al centro político o incluso a Macron o Iván Redondo.

    Voy a tener que dejar de bucear por las mañanas en la piscina, llevo unos días que me entra una risa incontenible bajo el agua cada vez que recuerdo algún detalle de la política española.

    Estas son las veces que he estado a punto de ahogarme en los últimos días mientras buceaba.
    Primer pensamiento,
    Las residencias de ancianos deben estar llenas de fascistas porque menuda escabechina ha hecho el Gerontocida de Vallecas.

    Los prosopopeyos de Galapagar.

    Iker Jiménez debe invitar a Pablo Iglesias a su programa para que le cuente donde se le apareció el fantasma del franquismo y como son las voces fascistas que oye en su despacho.

    En esta casi me ahogo, me imaginé a Arcadi Espada de primera dama.

    Claro, que no tengo ningún derecho a quejarme de mis ataques de risa submarinos, menuda aguadilla le han hecho al Aguado, se ha tirado al centro de la piscina y ha caído en el centro del flotador con los brazos por dentro… y ha caído boca abajo. Glup, glup.

    Ahora solo falta para arreglar este embrollo de los «ilustres intelectuales de occidente» que García Domínguez sea tocado por la gracia y se convierta a VOX

  4. Buenos días Don Carlos

    Cómo comenta Catlo el tema es enjundioso y complejo.

    La verdad es que es un placer leer sus columnas, que además son atemporales, podrían haberse escrito hace dos semanas o dentro de dos, que seguirían teniendo la misma actualidad.

    Columnas que se enriquecen con comentaristas (no es mi caso) que ponen el listón aún mas alto. Por lo que sería de agradecer que hubiera un registro accesible (en Disidentia) de comentarios en general, porque si alguien hace un comentario enjundioso a su columna de hoy dentro de un mes nos lo perderíamos.

    Puestos en faena de comentarle algo, yo creo que si el marxismo se ha conformado cómo una religión es porque las otras religiones se han dejado comer el terreno. Otras religiones son el catolicismo y el cristianismo no católico (en sus diferentes variantes).

    En mi opinión esto ha ocurrido por la lucha terrenal, para la cual han abjurado de su parte espiritual, entre las diferentes facciones. Por desgracia muchas de las críticas que los abogados de la reforma dicen acerca del catolicismo, Vaticano,… son ciertas. El problema es que también muchas de las críticas de la Contrarreforma contra los reformistas también lo son. Y es en ese vacío, esa tierra de nadie, donde el marxismo ha encontrado donde anidar.

    Hay un otros asuntos tan importantes cómo la escatología, y son la simbología y los ritos.

    Y es la falta de una verdadera FE la que hace que nos dejemos llevar por simbologías y ritos, vacíos de contenido espiritual que llenan falsamente nuestras expectativas. Y son esas expectativas vacías las que impulsan esa espiral de autodestrucción que ahora se sustancia en la promoción del aborto, eutanasia, la negación del hombre y la mujer cómo son concebidos, la vuelta a las «pachas mamas»…

    A propósito de lo que ha comentado sobre Walter Benjamín, el judaísmo, y la capacidad de mantener unido a un pueblo en ausencia de su territorio. No soy experto en el judaísmo. Pero a priori choca que quienes promovieron la reedición del Estado de Israel no eran precisamente religiosos. Los sionistas eran unos románticos que a falta de una nación sobre la que mitificar organizaron un movimiento para «recuperarla», al margen de la religión (cómo buenos «románticos» para ellos el pueblo y su historia mítica estaba por encima de Dios). Y son los judíos mas ortodoxos los que rechazaron la existencia del Israel actual.

    Lo que pasa es que los sionistas podrían ser románticos pero no tontos. Y lo que hicieron fue desacralizar el judaísmo cañí, para apoderándose de sus símbolos y ritos ser ellos los que mandaran, para lo cual necesitaban (obvio) un territorio.

    El marxismo lo que pretende es lo mismo con el cristianismo. Y es por ello por lo que ha tenido tanto apoyo desde el sionismo. Lo de ahora es la desacralización conjunta de dos de las religiones del Libro.

    El problema fundamental es saber hasta que punto por ejemplo desde las instituciones católicas se le puede dar la batalla.

    Dejo un link que lo explica muy bien,

    https://elmanifiesto.com/tribuna/810245524/Camarada-Bergoglio-Monsenor-Iglesias.html

    Su autor, con el nick Sertorio, apuesta por la Iglesia Ortodoxa de ascendencia rusa, cómo solución. No se hasta que punto tendrá razón. Pero si algo hay que reconocerle a esa Iglesia es que ha sobrevivido a 70 años de comunismo en el corazón de la bestia y eso le da unos galones que viendo lo que tenemos aquí (pongo otro link después) no hay.

    Respecto a las Iglesias «Reformadas», no dudo de las buenas intenciones de algunas de las personas que las defienden, pero ahí se juntan en algunos casos el empacho mental de una falta de cuerpo doctrinal coherente… que acaba deviniendo en engendros como Biblias gays, en lenguaje inclusivo, etc.. (yo creo que si Lutero o Calvino se levantaran de la tumba les daba un parrús, pero eso sembraron) con que las naciones donde han tenido preponderancia han sido el cobijo y promoción de ese marxismo religioso del que ahora abominan.

    Así que no se muy bien donde quedarme.

    Una apostilla mas: En su necesidad de ser considerado una religión, por supuesto muy de serie B, el marxismo destaca por su absoluta falta del sentido del humor. Tienen tal miedo a que se descubra la falsedad que inspira sus ritos y simbologías que reírse de ellas es pasar por la peor de las Inquisiciones.

    Un cordial saludo

    PS he visto que esta mañana Disidentia estuvo un buen rato caído. Supongo que debido a un ataque de esos. Señal de que lo que hace les duele a algunos. Enhorabuena.

  5. Como suele, nos trae un tema enjundioso y difícilmente reductible a explicaciones simples.

    En principio, lo izquierdoso mantiene un prestigio que sorprende porque va a la contra de toda evidencia empírica. Con la de miseria, muerte y crueldad que ha generado, si Occidente no estuviera gravemente enfermo, abominaría todos los días al amancer del marxismo y de la gran familia socialista que incluye a comunistas, fascistas, nacionalsocialistas y socialdemócratas. Pero eso no ocurre.

    ¿Y si el prestigio lo obtiene precisamente de la fascinación siniestra que la civilización occidental cultiva desde las dos guerras mundiales por la muerte y por los asesinatos masivos? Hay que tener en cuenta que se trata de sociedades en las que matar a seres que no han nacido se considera un avance y un derecho. El izquierdismo es la coartada relativista a la que cualquiera puede recurrir, incluidos, por supuesto, los liberales. En ese sentido sí que funciona como sucedáneo religioso o escatológico.

    • Igual de preocupante es que el plan totalitario 2030 se asume como deseable en muchos medios y, en especial, en el gulag universitario. Es un plan que mezcla propuestas nazis y socialdemócratas.

      • Como comparto el punto de vista del autor no voy a decir que me parece un excelente artículo por si acaso me paso de frenada en mi comentario.

        Bajo mi punto de vista el artículo contiene la clave a la mayoría de los problemas que hoy día y desde hace más de cien años tiene la sociedad occidental.

        Yo soy un analfabeto, es decir, que no tengo nada de erudito, docto y menos aún de intelectual, aborrezco incluso a los sabios que escasos han sido, es cierto que he tenido amistades, pero breves, jamás se me ocurriría tomarme en serio a ningún autor, aunque en algún momento le diera las gracias por el esfuerzo de poner por escrito sus dudas y preguntas. Si hay algo que admiro de algunos autores es la cantidad de tiempo que le dedican a darse la razón a si mismos por escrito.

        Yo leí a Marx y Freud siendo quizás demasiado joven, y he de reconocer que no he vuelto a leerlos, por tanto mi juicio coincide con el de un chaval de catorce años.

        El artículo me ha gustado por coincidir en aquellas primeras y únicas lecturas, o al menos así lo he entendido. He de reconocer que nunca pude ser comunista aunque lo intenté, era algo así como engañarme a mi mismo.

        Tras leer a Marx y Freud pensé que todas sus teorías estaban basadas en los desechos de la moral cristiana, como la plusvalía imposible de Marx aquello nunca me convenció.

        Siempre pensé que el marxismo y la sicología freudiana habían cambiado el pecado por el trauma y la conciencia ética por los moral.
        Es normal por tanto que la sicología y el marxismo se hayan unido en la degeneración de la sociedad en los últimos cien años.

        El mensaje fundamental de Cristo es conócete a ti mismo y asume que no eres digno de entrar en el Reino de los Cielos.
        La sicología debería tener como fin último el conocimiento de uno mismo, sin embargo muchos autores se dedicaron a moralizar y tipificar el proceso, el marxismo se apropió de la conciencia y tuvo la osadía de dividirla en clases.
        No cabía otra que el desastre occidental en forma de microgilipolleces.

        Desde el punto de vista que desarrolla el autor podemos entender con bastante facilidad todo lo que sucede actualmente en Occidente y especialmente en España, desde al «intelectual» idiota que siguen disculpando el sinsentido de la izquierda política a los liberales que se aprovechan de marxismo sentimental, para como Juan de Robres, fabricar pobres. Podemos comprender con facilidad los disparatados argumentos de los saca pechos intelectuales de la izquierda, al partido Ciudadanos, al centro político o incluso a Macron o Iván Redondo.

        Voy a tener que dejar de bucear por las mañanas en la piscina, llevo unos días que me entra una risa incontenible bajo el agua cada vez que recuerdo algún detalle de la política española.

        Estas son las veces que he estado a punto de ahogarme en los últimos días mientras buceaba.
        Primer pensamiento,
        Las residencias de ancianos deben estar llenas de fascistas porque menuda escabechina ha hecho el Gerontocida de Vallecas.

        Los prosopopeyos de Galapagar.

        Iker Jiménez debe invitar a Pablo Iglesias a su programa para que le cuente donde se le apareció el fantasma del franquismo y como son las voces fascistas que oye en su despacho.

        En esta casi me ahogo, me imaginé a Arcadi Espada de primera dama.

        Claro, que no tengo ningún derecho a quejarme de mis ataques de risa submarinos, menuda aguadilla le han hecho al Aguado, se ha tirado al centro de la piscina y ha caído en el centro del flotador con los brazos por dentro… y ha caído boca abajo. Glup, glup.

        Ahora solo falta para arreglar este embrollo de los «ilustres intelectuales de occidente» que García Domínguez sea tocado por la gracia y se convierta a VOX.

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