Los países parecen estar  siendo regidos no por instituciones legitimadas democráticamente, sino por una serie de abreviaturas que las han suplantado, FEEF, MEDE, BCE, ABA, FMI… Una sopa de letras que solo los expertos están en condiciones de desgranar. Estas “instituciones” transnacionales estarían integradas por una clase dirigente, pero ¿quiénes la integran y cómo son seleccionados? ¿Y qué consecuencias está teniendo este fenómeno para el ciudadano de a pie?

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La instauración silenciosa del gobierno transnacional

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2 COMENTARIOS

  1. En un mundo en el que ya todo esta conectado y, por ello, interdependiente, la apelación a la soberanía de los estados, las regiones o lo que sea, es un mero recurso a la nostalgia.
    Que existan entidades supranacionales transparentes y bien gestionadas se presenta como un imperativo en el bien hacer de las relaciones globales, no ya desde el punto de la regulación por sí, sino, antes bien, por cuidar de los desatinos del dejar hacer y los abusos que ello comporta.
    Pues no habíamos quedado que al capitalismo había que marcarle de cerca, porque sino nos llena la casa de dinero sacado de la nada, sin soporte subyacente de nada y que ya excede, con mucho, lo que valen los activos de la mitad del mundo?. Y, ademas, se inventa cosas que vendernos que o bien nos arruina o, directamente nos mata.
    Otro asunto es que si todas entidades que usted cita y otro mar de ellas, puramente chiringuitos sin mas, se hubieran comportado como debían, cuando la orgía previa a la crisis, otro gallo nos hubiera cantado. Empero, para salir de ella, algunos tuvieron necesidad de la respiración asistida de éstos para pagar a los viejos o que no se quedaran sin nada los de la cartilla de ahorros.
    Y esto no es gratis, claro, porque un servidor no conoce ninguna dependencia que no comporte la perdida de la libertad. Ademas, a la gente le importa un bledo quien esta detrás de los gobiernos supranacionales ni vainas parecidas. Lo que quiere es la fiesta en paz y la barriga llena para que le merezca la pena levantarse todos los días.
    Y esto no es nada para lo que nos aguarda, porque en el futuro ya no habrá señores y señoras tras las siglas, sino maquinas que lo sobran todo de todos, que no curaran, que impartirán justicia universal y no permitirán que ningún político local que viva de la mentira y el embeleco del corto plazo le haga a usted un aeropuerto en medio de un mar de viñas.