Facebook ha expulsado a varias organizaciones, grupos e individuos de su plataforma. Lo que tienen en común, todos menos uno, es situarse en la extrema derecha: Alex Jones e InfoWars, Paul Joseph Watson, Paul Nehlen, Laura Loomer y Milo Yiannopoulos. La excepción es Louis Farrakhan, líder de una organización negra estadounidense llamada Nation of Islam.

Facebook viene de haber hecho lo mismo en Dinamarca y en el Reino Unido. En este caso, Facebook ha hecho público su criterio para expulsar todas estas cuentas: Afecta, dice, a “individuos y organizaciones que fomentan el odio, o atacan o llaman a la exclusión de otros sobre la base de lo que son”. Criterio que, a la luz de lo que expone la propia plataforma, valdría para que Facebook se prohibiese a sí misma, ya que su política consiste precisamente en la “exclusión de otros sobre la base de lo que son”.

Continúa la compañía: “Bajo nuestra política sobre personas y organizaciones peligrosas, prohibimos a aquéllos que proclaman una misión violenta o llena de odio, o están implicados en actos de odio o violencia”. Advierte así mismo que “se prohibirán los post u otros contenidos que expresen elogios o apoyos a estas figuras o grupos”. Y concluye: “Nuestro trabajo contra el odio organizado está en marcha, y continuará revisando individuos, organizaciones, páginas, grupos y contenidos que atenten contra nuestros criterios sobre la comunidad”.

Facebook tiene un sesgo evidente, y ha asumido como uno de los valores de su política expulsar la opinión más a la derecha, encaje o no con sus apelaciones al odio y la violencia

Es un asunto complejo, porque implica varios niveles de discusión, dentro de los cuales uno puede encontrarse a un lado u otro, según sea el caso. Uno de ellos es la relación entre la libertad de expresión y la libertad de empresa. Otro son las preferencias ideológicas de cada uno. Otro plano se refiere a la conveniencia, o no, de que una plataforma como Facebook expulse a una parte de la opinión. Todavía un plano más es el del criterio que utilice. Y la lista no quedaría completa sin considerar la arbitrariedad de la empresa a la hora de prohibir determinados contenidos.

La primera cuestión para mí está perfectamente resuelta: La libertad de expresión y la de empresa son exactamente la misma. La Cadena SER, por ejemplo, tiene la misma libertad de contratar a Ignacio Escolar como contertulio como la de despedirle, y en ambos casos es para elaborar unos contenidos que son los que desea la empresa, en su inmarcesible derecho a expresar lo que considere. De otro modo, tendría que incluir o excluir contenidos en función de lo que decidieran otros, y si se viera obligado a hacerlo diríamos, con razón, que se está violando su libertad de expresión. Pero al mismo tiempo se violaría el aspecto empresarial de su libertad.

Esto es así porque, como decía Murray N. Rothbard, los derechos fundamentales tienen como fundamento el derecho de una persona sobre sí misma, y el derecho de propiedad. ¿Por qué los socialistas de todos los partidos, en cuanto les pones ante la oportunidad de censurar a alguien optarán por hacerlo? Entre otras cosas porque no creen en la propiedad privada.

Y ¿por qué, si Facebook hubiese prohibido, con los mismos criterios, todos los grupos comunistas, la misma izquierda que sólo rompe su silencio para mostrar su entusiasta adhesión a la política de Facebook hubiera organizado una campaña de dimensiones inéditas contra esa medida en nombre de la libertad de expresión? Por los mismos motivos.

De modo que Facebook tiene todo el derecho de expulsar de su plataforma los contenidos que le venga en gana, y no por eso estará violando la libertad de expresión de los demás. Los expulsados tienen todo el derecho a expresarse, pero no pueden obligar a los demás a que les faciliten sus medios para propagar sus ideas. Tendrán que recurrir a su propiedad, o a cualquier forma de colaboración voluntaria, para expandir sus mensajes.

La segunda cuestión es la ideológica. Por desgracia no puedo compartir un perfil exacto de organizaciones como InfoWars o la English Defense League, que prohibió el mes de abril. Sobre los personajes que ha expulsado de su sitio, me ocurre lo mismo con Alex Jones, Paul Joseph Watson o Laura Loomer, entre otros. No he mostrado ningún interés en ellos (fallo mío), y sólo he podido ver lo que ha saltado a mi corriente de twitter, rebotado de otras cuentas.

Sí conozco bien el caso de Milo Yiannopoulos. Para él, la exposición pública de su homosexualidad y la crítica al Islam (religión que tiene un espíritu censor más que facebookiano hacia la homosexualidad), es una y la misma cosa. Y no podría ser de otro modo. ¿Cómo se pueden defender los derechos de todos a elegir su sexualidad y no señalar el modo en que en el Islam se violan esos derechos de forma sistemática?

A las críticas de Yiannopoulos se suman las de esos otros autores, que ven al Islam como una amenaza a la forma de vida en Occidente. Como digo, no puedo hacer valoraciones exactas sobre esos perfiles, pero hay una distinción necesaria y que no sé si Facebook la ha tenido en cuenta. Una cosa es criticar o incluso odiar unas ideas, y otra es expresar el mismo sentimiento por las personas que las defienden.

Esta es una distinción esencial, pero para la que muchos no están intelectual o moralmente preparados. Las ideas se adquieren por un proceso en parte intelectual y en parte afectivo; un proceso contradictorio tanto en las ideas como con la realidad. Por muy cerrada que tenga uno la mente, es un proceso abierto y no del todo programable. No podemos asegurar lo que pensaremos en el futuro. Eso hace que no se pueda hacer una asociación esencial entre una persona y sus ideas. Y eso permite que las personas puedan descalificar las ideas ajenas, sin que ello implique descalificar a la persona.

Es perfectamente legítimo odiar el nacional socialismo o el comunismo, por ejemplo. Quien se sienta más cercano a uno u otro totalitarismo no compartirá esta animadversión, y puede que lo tenga hacia el liberalismo. Pero nada de eso implica tener malos sentimientos hacia las personas que profesan esas ideas. Lo mismo cabe decir del Islam, y el hecho de que sea una religión no cambia nada.

Se puede decir que el racismo es un caso distinto, porque expresa desprecio, cuando no algo peor, por una cualidad que sí es inherente al individuo. Una cualidad que no puede cambiar, y esa distinción entre las ideas y las personas ya no está tan clara. En este sentido, las expresiones racistas, o antisemitas, pueden tener una consideración distinta.

De modo que una investigación puede demostrar, con testimonios internos, que Facebook tiene un sesgo evidente, y en realidad ha asumido como uno de los valores de su política expulsar la opinión más a la derecha, encaje o no con sus apelaciones al odio y la violencia. Y que el algoritmo disolvente se aplica a los sitios de derechas, pero nunca a los de izquierdas. Pero da igual. Tiene todo el derecho a hacerlo.

Tiene derecho, incluso, a hacerlo de forma no ya sesgada, sino oscura. Y lo ejerce sin miramiento alguno. Hay un caso muy chocante que, por motivos obvios, no puede asimilarse a todos los casos que he mencionado hasta ahora, pero que tiene ciertas similitudes.

Facebook ha borrado de forma permanente la cuenta de la periodista española Carmen Carbonell. En su cuenta personal compartía habitualmente los contenidos del programa de radio en el que trabaja: Sin complejos, de Luis del Pino, en esRadio. ¿Qué motivos han llevado a la plataforma a adoptar esta decisión? No los sabemos, porque no los ha facilitado. Sólo aclara que, a su juicio, la periodista “no ha seguido los términos de Facebook”. Carbonell, como el protagonista de El Proceso, se ha encontrado con que no sabe de qué ha sido acusada por Facebook, y la plataforma no le da opción alguna a conocerlo, no digamos a hacer alegaciones. El propio programa, al constatar la decisión arbitraria, que deja a Carmen Carbonell totalmente indefensa, ha decidido cerrar su propia página como medida de solidaridad con su trabajadora.

De modo que Facebook prohíbe contenidos, lo hace de forma sesgada, y puede ser arbitraria y oscura en sus decisiones. E insisto en que tiene derecho a ser todo eso. Porque crea una situación de inseguridad en quienes han confiado en esta red social. Una inseguridad aún mayor cuando advierte de que “se prohibirán los post u otros contenidos que expresen elogios o apoyos a estas figuras o grupos”. Criticar las decisiones de Facebook ¿será motivo suficiente para que la plataforma prohíba nuevas cuentas?

Es más, si sus decisiones son arbitrarias, si tiene además sus simpatías y sus fobias, como todo quisque, y no tiene ni la pretensión de ser ecuánime o imparcial, ¿cómo podremos confiar en que Facebook es un lugar idóneo para compartir información e ideas?

La última cuestión es si la política de Facebook es juiciosa. Si tira mucho de la cuerda, acabará por romperse. Los jóvenes ya identifican a Facebook con la red social de sus padres, y no quieren saber nada de ella. Su red es Instagram, que por eso la ha comprado la compañía de Mark Zuckerberg. El poder de Facebook es enorme, pero puede desvanecerse en cuanto salga una alternativa con normas generales, abstractas y claras para todo el mundo. Está pasando con Patreon, una plataforma de micromecenazgo que ha sido aún más mendaz en su política de prohibiciones. Y pasará con Youtube. Gab.com es una red social que nace con la vocación de no censurar el discurso de nadie. Parler es otro ejemplo. La revista Quilette desarrolla toda una sección titulada ¿Quién controla la plataforma?.

Zuckerberg es consciente de este peligro, y ya se ha adelantado pidiendo al gobierno federal que regule la expresión en redes sociales, para que sus decisiones a este respecto no acaben mermando su posición en el mercado. Y eso sí es actuar contra la libertad de expresión.

Foto: Thought Catalog


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6 COMENTARIOS

  1. Tengo una cuenta en Facebook desde los principios. Tenia a mis hijos de Erasmus por europa y sugirieron que tendriamos una comunicación más fluida y fácil a través de Facebook.

    Pronto me dí cuenta que no controlaba quien veia nuestro intercambio de información, lo que me puso en prevengan.

    Después empezaron a llegar invitaciones de amistad que rechazaba sistematicamente y que me crearon no pocos problemas. Reservaba Facebook solo para comunicaciones con la familia. Como seguía sin saber quien veía/controlaba lo que allí escribíamos, recomende a mis parientes que tuvieran mucho cuidado con lo que escribían. Solo debían escribir las cosas que pudieran mantener sin verguenza ante la policía, un juez, un director de personal. Esta exigencia desanimó a mis parientes y pasó a utilizarse con poca frecuencia.

    Alguna vez la curiosidad me llevaba a navegar por las cuentas de Facebook para ver si encontraba algo interesante. La conclusión a la que llegué es que Facebook exigía mucho tiempo. Tiempo pérdido por otra parte. Entiendo que tiene sentido para personas que buscan crearse una imagen pública. También tiene sentido para mantener conectados a grupos de familiares o amigos. Para este caso, whatsapp es más ágil y digamos que hace innecesario a Facebook.

    Facebook como empresa-negocio fué siempre una incógnita para mi. Cómo podía saltar a los primeros puestos de valoración en bolsa USA una empresa que daba servicios gratis. No podía entenderlo. A este respecto, quizás deba aclarar que en 1995 traté de poner en marcha una empresa de servicios en Internet. Sobrevivimos dando servicios a pequeñas empresas, pero no tuvimos acceso a la administración y quebramos sobre el año 2003.

    Desde un punto de vista de tecnología, Facebook lo que hace es coger los protocolos ICQ o IRC, que son la base de los chats y modificarlos para no peder las conversaciones. Los servidores de los chats transmiten los mensajes entre usuarios pero no los guardan. Aunque tiene más cosas diferentes, la idea básica es mantener en la memoria del servidor las conversaciones asociadas a una cuenta para poder recuperarlas cuando el usuario de la cuenta se conecte y lo requiera. Lo que necesita, a parte de sus protocolos, es mucha memoria en el servidor. Memoria que cuesta dinero aunque se ha abaratado muchísimo. Detrás de Facebook no hay ninguna idea rompedora, sino mas bien incremental aunque sigue teniendo su mérito. Y lo díficil era pensar que una compañía sin cobrar por los servicios de comunicación podría prosperar .

    Resulta que Facebook nos proporciona gratis comunicación desde todo tipo de dispositivo conectado, para lo que necesita una infraestructura potente y costosa. Pero lo sorprendente es que, además, es capaz de colocarse entre las primeras compañías del mundo por capitalización bursátil. No me cuadraba, ni encontraba explicación para el fenómeno. En el fondo yo tenia mucha envidia, mi empresa había fracasado y otros con servicios gratis se estaban forrando. Cual era el secreto del éxito? El del fracaso lo conocía bien….

    La curiosidad me llevó a seguir por Youtube las declaraciones de Zuckerberg en el congreso y en el senado a principios del año pasado. Allí entendí el modelo de empresa de Facebook. Nos cuentan que Zuckerberg estando en la universidad, y desde el ordenador de su cuarto desarrolló lo que luego sería Facebook. Lo que hacía está claro, las conversaciones de chat que mantenian entre su grupo de amigos las memorizaba y las podían recuperar al volver a conectarse. Como anécdota dice que tuvo gran popularidad entre los universitarios, que hablaban de las chicas y tal. Pero con esto no se ingresa dinero para montar una gran infraestructura.

    El salto en el modelo empresarial se produce cuando inversores de capital riesgo apuestan por esta empresa. Invierten grandes cantidades de dinero, esperan que facilitando la comunicación a un inmenso número de personas puedan extraer de esa comunicación parámetros que les permitan hacer grupos. El negocio surge cuando ofrecen al mercado, ahora sí cobrando, la posibilidad de acceder a esos grupos. Ese acceso puede ser para publicidad, pero también podría ser para otro tipo de objetivo como el control ‘politico’ por ejemplo. La creación de grupos sin que el usuario lo sepa es lo que me puso los pelos de punta. Este asunto es de vital importancia y la sociedad no está siendo consciente de los riesgos que acarrea.

    Entendido el modelo de negocio, me gustaría hacerles notar que Facebook es posible no tanto por la aplicacion del Zuckerberg estudiante, sino por la apuesta del capital riesgo que con inversiones multimillonarias facilitó la creación de la infraestructura. Después de la cual se produjo la captura masiva de usuarios, luego la posibilidad de crear grupos con ellos, y finalmente ponerlos en el mercado para obtener un lucro y hacer rentable la empresa.

    Siguiendo con la intervención de Zuckerberg en Congreso USA. Me llamó la atención lo poco que de tecnología entendian los congresistas/senadores USA, probablemente entienden de leyes pero de tecnología no andan muy sobrados. Una congresista le pregunto a Zuckerberg si era cierto que habían censurado unas 2000 cuentas relacionadas con católicos. Su respuesta fué afirmativa, parece ser que eran cuentas que escribian mensajes contra el ‘aborto’. El problema es que según Facebook el aborto es un bien, y los que están contra él deben ser censurados. Facebook es muy peligroso ya que da visibilidad a lo coincide con sus intereses, a la vez que censuran lo que no coincide con ellos.

    Otro asunto espinoso del interrogatorio fué si Facebook era o no responsable de lo que en ella se publicaba. En especial, mensajes de odio, comunicaciones terroristas, interferencias en elecciones. Sí, Facebook es responsable de ello. Pero observen, afirmó que dada la dimensión de la red Facebook era muy dificil controlar a nivel de mensaje individual y que estaban desarrollando unas aplicaciones en Inteligencia Artificial para resolver el problema. Ya saben cuando les cierren una cuenta en Facebook, acuerdense de la madre de la Inteligencia Articial.

    Ha salido un comentario muy largo, disculpas….

  2. Al comienzo de la famosa transición apareció un chiste no recuerdo dónde, que ilustraba muy bien este caso de Facebook. Un político desde la altura de un estrado, arenga al numeroso público asistente. “¡YO DIGO SÍ A LA LIBERTAD DE EXPRESION!”, berrea con entusiasmo. Pero entre el gentío, una mano se levanta y brota un potente grito: “¡¡Y YO DIGO QUE NO!!”. El orador dedica una mirada de medio segundo al disidente y, dirigéndose hacia sus servicios de seguridad ordena: “¡QUE LO EXPULSEN DE LA SALA!”.

    En fin, nada nuevo. El mundo se llena de imbéciles que no sólo atacan a la intolerancia y a quien la ejerce, sino que tratan de eliminarla, de modo que, como un boomerang, su odio vuelve a ellos marcándoles como los sumos intolerantes. Pues nada, que formen sus clubes de pensamiento único y babeen todo lo que gusten. Ya lo dijo hace muchos años creo que fue Bertrand Rusell: “Donde todo el mundo piensa igual, es que nadie piensa demasiado”.

  3. Concuerdo completamente con el artículo, y con el comentario de Emme. Y añadiré una cosa: En el momento en que eliminas una parte del movimiento ideológico, bloqueas también el choque de posturas, con lo que te cierras a un montón de, no ya usuarios, sino de potenciales usuarios.
    Eh, es su programa. Si quieren convertirse en el Mr. Wonderful de las redes sociales, allá ellos. Pero obviamente, todos los que adoremos debatir, no vamos a plantearnos ni remotamente entrar a… pues no se, compartir fotos de gatitos y frases motivacionales chorras.

  4. “that the person’s right to his own body, his personal liberty, is a property right in his own person as well as a “human right.””

    https://mises.org/library/human-rights-property-rights

    Solo desde la más absoluta adoración al Estado, puede entenderse que la propiedad anteceda a la Constitución de la comunidad (costumbre,…, etc), dado es una forma de a-sentamiento.
    Quizá en las películas del Oeste sea “llegar y pinchar”. Pero, en la península ibérica era de “Santiago y cierra, España”.

    Ese Dios velado (de la propiedad) puede estar encarnado en el Estado con los famosos “derechos” o en la naturaleza con los “derechos naturales”; que, en esencia, es el Estado como una forma grupal darwinista. Esa naturaleza, representada en su caso con otro de los instrumentos del siglo XIX: Darwin*. El cual, junto a otro –teólogo–, Sieyes, establecen parte del cosmos sagrado del mundo moderno industrial.

    Surge la pregunta, ¿ante quien exige (constitutivo de su naturaleza) el derecho sobre si mismo el señor Rothbard?. Evidentemente es ante el Estado (Naturaleza – Dios para el), aunque en su irracionalidad lo pinte justo como lo contrario. De ahí, del sinsentido, la perversidad referida al aborto de: “ningún ser tiene derecho, sin consentimiento, a vivir como parásito del cuerpo de otra persona”; lo cual entra en contradicción directa con los derechos antes expuestos.

    Es aquí donde la cosa torna contemplativa, dado “el cuerpo de cada uno, su propiedad”, solo se entiende dentro de un entorno. Dado el entorno es quien codifica la unicidad del individuo como entidad separada y divisible; la entidad genética es el individuo.
    Es decir, el entorno concreto construye al individuo, dado las diferentes secuencias genéticas se comportan de una u otra forma dependiendo del ambiente. La abstracción sintetizada de que el individuo es cosa separada es simplemente fruto de la más absoluta irracionalidad.
    Que no sea divisible en partes celulares no implica sea separable del entorno. Modificar el entorno implica modificar el individuo, su cuerpo, es obvio pero parece difícil de entender (ejemplo: contaminación de aguas por nitratos, purines, microplásticos, fertilizantes, radiación,…,etc). Como agravante, el ser humano es histórico, por lo cual, sus propios conocimientos e informaciones ambientales pueden modificar la elaboración constante del individuo. Por ejemplo, el entorno social (noticias, educación, amenazas, coacciones,…) puede alterar los niveles de hormonas, como la testosterona, entre muchas. E incluso alterar de forma significativa el desarrollo cerebral. Afirmar que el individuo es parte separada y “propietario de su cuerpo” (alguien me explique como alguien se puede sentar sobre si mismo) es una forma velada de aludir al darwinismo inter-individuos, dado quien sobrevive se erige como “auto-propiedad auto-legitimada”.

    ¿Entran dentro de esa propiedad del cuerpo, los virus y bacterias que conforman en la fase de crecimiento partes del feto (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6177113/)?. Entran dentro de ese individuo, el ambiente viral y bacteriano que puebla el organismo en número muy superior a “las propias” (digo propias pues –solo en presencia de ese ambiente viral y bacteriano son viables–, por lo tanto conforman al “individuo“ como una parte) células del cuerpo.

    En el caso que nos ocupa, Facebook se conforma como espíritu soportado por el poder (tiene el eufemismo de libre empresa). Por lo cual, se reconoce un conjunto de individuos trabajando por un fin ambiental (sociedad capitalista) como espíritu único, una pirueta mental.
    En otros tiempos, con parámetros más objetivos, la responsabilidad de un grupo corresponde a los individuos que lo integran. En los tiempos de hoy, corresponde al espíritu, por lo cual, es limitada por el Poder (el Estado) a la concepción religiosa de la acción humana.
    Se debe determinar si la acción del espíritu de Facebook interviene en su elemento constitutivo aceptado por la costumbre, en este caso el lucro.
    Si la acción no interviene en el lucro, cabe pensar, ese espíritu carece de entidad jurídica para la acción. Y, al igual que un restaurante no puede expulsar a nadie por color de piel, Facebook (el espíritu) no podría expulsar a alguien si no ataca su lucro (naturaleza constitutiva del espíritu de la sociedad capitalista). Los caminos permitidos del lucro están igualmente tipificados en los textos legales.
    Que, pueden o no, ser fieles a los parámetros constitutivos de una comunidad. Si es que en efecto ha habido Constitución de la comunidad y no es un simple Dominio Político y Jurisdiccional.

    *:Comparar el panfleto darwinista con Lamark y Linneo (el hombre nomenclatural de, casi todas, las plantas).

  5. ” ¿cómo podremos confiar en que Facebook es un lugar idóneo para compartir información e ideas?”

    Es que sería un poco inocente creer que Facebook es un lugar idóneo para compartir información e ideas o al menos en que podamos confiar en un espacio libre, seguro y justo. A mi nunca se me ha pasado por la mente que podría serlo, ni ninguna otra red social. Es un espacio que una empresa cede gratuitamente a los usuarios para que pasen el tiempo, compartan cosas y sí, expongan información e ideas pero el usuario ha de ser consciente que no es su espacio, no es su muro, no es su propiedad, es una cesión sin contrato por medio que marque el tiempo que puede usarlo y con la advertencia de que determinados contenidos pueden ser eliminados.

    Es como las antiguas cartas al director de un periódico era libre de publicarlas o de tirarlas al cubo de la basura, pocos eran quienes publicaban cartas de ideología diferente a la marcada por el periódico o que fueran contrarias a sus intereses.

    Creo que en esto tampoco hay que echar el grito en el cielo. Si yo opino en un espacio que no es mío, sea una red social o mismamente en Disidentia ,por poner un ejemplo tendré que ser consciente que yo no administro ese espacio, ni es de mi propiedad y aún participando en un mecenazgo tengo que asumir que yo no soy la dueña y si en algún momento me cortan la entrada, sí tal vez podré pedir explicaciones y ellos podrían dármelas pero ellos tienen derecho a defender su propiedad privada como yo tengo el derecho a no participar si no estoy de acuerdo con las normas, sean de una web, blog, periódico o red social. Ahora pataletas las justas que efectivamente es una propiedad privada. Qué en este mundo internauta e incluso sin ser internauta todos nos necesitamos y necesitamos colaborar con conocimiento, ideas, opiniones pues sí, y creo que cada día más, pero cuando hay empresas que tienen por objetivo promocionar unas ideologías en detrimento de otras pues cada uno sabe en que sección tiene que estar.

    No sé me ocurre afiliarme a Podemos u otro partido político opuesto a mis convicciones y asistir a sus reuniones para exponer mis opiniones si éstas son totalmente opuestas a esa formación, lo más normal es que, tal vez me aguanten una vez pero a la segunda me ponen de patas en la calle.

    Y encima pretendemos que gratis nos den una parcela. Incluso una cuenta de correo electrónico gratuita ¿es nuestra o es de la empresa que nos cede la misma?