Tal vez sea porque tuve la suerte juvenil de tener buenos profesores de Matemáticas, pero me gusta presumir de buen tino frente a las inconsecuencias, las exageraciones y los disparates e inadvertencias numéricas. Se trata de lógica, una disciplina destinada a garantizar la buena calidad de los razonamientos, pero que, en realidad, como decía, no sin ironía, Bertrand Russell es más bien el arte de no sacar conclusiones. Siempre que recuerdo esta afirmación del gran filósofo inglés me viene a la memoria una humorada de Baroja, al que no creo que nadie haya tomado nunca por un modelo de buena lógica, pero que mantenía como buen escéptico esa misma actitud de sospecha frente a los tipos demasiado dispuestos a concluir grandes verdades: Baroja decía, “dejemos las conclusiones para los imbéciles”.

Lo que no es lógico es sacar de quicio las verdades más o menos probables y modestas para convertirlas en grandes cosmovisiones, pero vivimos en un momento muy propicio a ese tipo de cambalaches. Todo el mundo quiere entender de todo, y se apoya como puede en lo poco que cree saber bien para justificar lo que prefiere creer. Es famosa la encuesta que se hizo después del famoso programa de radio de Orson Welles anunciando una invasión de los marcianos: los que se tomaron en serio la noticia arguyeron toda clase de razones para justificarse; era muy común explicar, “me asomé a la ventana, vi gente corriendo y pensé, ¡estos huyen!”, pero también “no vi a nadie y pensé que todos se habían refugiado en sus casas”, o bien “me asomé a la ventana, vi gente parada y pensé que todavía no se habían enterado”, es decir que la conclusión a que llegaban tenía más que ver con justificar su creencia previa que con ninguna clase de comprobación.

Ese tipo de conducta es mucho más común de lo que imaginamos, y afecta de una u otra forma a todo el mundo. Somos animales de creencias y eso quiere decir que jamás pondremos en cuestión muchas de nuestras ideas, pero también que la credulidad es nuestro estado más habitual frente a las noticias o las campañas publicitarias. De hecho, si no fuésemos así, la publicidad comercial carecería de sentido, porque sería por completo ineficaz, pero es cada día más abundante.

Son muchos los que se dejan seducir por incesantes campañas de instituciones a las que se supone sin tacha, como las Naciones Unidas u organismos que presumen de un altruismo fuera de cualquier duda, que presumen de apoyarse en la ciencia, ignorando que la ciencia viva es en esencia lo contrario de cualquier dogma

Recomendar lógica y contención es, por tanto, casi como pedirle a un forofo que no vea falta en las entradas viriles del futbolista rival, y por eso los ingleses, gente de buen sentido práctico, inventaron los árbitros. Es obvio que no existen árbitros capaces de mediar una disputa entre un conservador o un progresista, o entre un calentólogo y un escéptico frente a la amenaza de una supuesta emergencia climática. No existen porque no podrían existir, ya que una cosa es un juego con reglas y otra muy distinta el comparar diferentes visiones del mundo o querer someterlas a cualquier pie de rey, una posibilidad que acabaría con cualquier forma de libertad.

Ahora ya no se lleva pedir respeto a las opiniones, una especie de derecho a desbarrar, cuando quienes merecen respeto no son las opiniones sino las personas que las sostienen, sino que predominan los que se han instalado en un santo tribunal de lo correcto y pretenden ahogar las malas ideas y la supuesta ignorancia a golpe de insistentes campañas. Frente a esas formas de represión e intolerancia, hay que recordar que cualquier forma de progreso que podamos imaginar, en el pasado y en el futuro, se ha hecho merced a la capacidad racional de poner en cuestión las creencias más comunes y en apariencia mejor fundadas, y que las instituciones que han promovido el progreso intelectual han tenido siempre a gala el respeto al discrepante, la disputa abierta entre los pares y la libertad más absoluta de conciencia.

Eso es lo que ahora está en riesgo, y en forma grave. Hay universidades en las que se prohíbe hablar o enseñar a quienes no comparten todo o parte del credo imperante, hay periódicos que niegan paladinamente la existencia de noticias que parezcan contradecir su línea ideológica, y en política se recurre cada vez más a expulsar al discrepante en aras de una armonía tan imposible como insana. Las calles se llenan de multitudes fanáticas que defienden a gritos posiciones dogmáticas, arrasando a quienquiera abrigue una sombra de duda sobre su pertinencia, y se esgrimen argumentos de autoridad que se suponen incontestables para tapar la boca al que no grite lo que se debe. Esto es en rigor lo contrario de la lógica, es la violencia y el autoritarismo que siempre se han querido justificar con causas de extremada nobleza.

La lógica nos permite pensar por cuenta propia y nos ayuda a separar el trigo de la paja, a distinguir ocho de ochenta, a no tener miedo a poner en cuestión aún las teorías en principio mejor establecidas, cuando se hace de manera inteligente y por afán de aprender y de desenmascarar tópicos bien asentados, pero sin fundamento sólido.

Por desgracia, las fuerzas que tienen interés en que se imponga esta especie de verdades lo hacen por medio de una propaganda machacona que debiera ser sospechosa para cualquier persona algo despierta. En una sociedad global cuyo funcionamiento es cada vez más complejo y difícil de comprender, se extienden con gran rapidez ideas muy simples a las que se supone una capacidad liberadora, y son muchos los que se dejan seducir por incesantes campañas de instituciones a las que se supone sin tacha, como las Naciones Unidas u organismos que presumen de un altruismo fuera de cualquier duda, que presumen de apoyarse en la ciencia, ignorando que la ciencia viva es en esencia lo contrario de cualquier dogma.

Los científicos o los pensadores que se atreven a discrepar empiezan a llevar en el brazo una estrella de David bastante visible y hay muchos lugares antes respetables en los que se les prohíbe la entrada. Si esto sigue así, tendremos que reconocer que caminamos a una nueva edición de los temores milenarios, que el miedo que nubla la conciencia vuelve a ser el medio ideal de control social, que una sociedad que no echa en falta la libertad está cayendo en formas de control ideológico y de censura moral muy peligrosas.

Es necesario afilar la lógica para combatir la inconsecuencia, la exageración, el terrorismo intelectual, la censura en nombre de la verdad, esa vieja leyenda que parecía adormecida desde la Ilustración y que ahora se está convirtiendo en una amenaza a la libertad intelectual y moral de todos, en una adolescente gritona que nos acusa de los males que le afectan y, sobre todo, de los que imagina para exagerar burdamente sin el menor miedo al ridículo.

Foto: Baptiste MG


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J.L. González Quirós
A lo largo de mi vida he hecho cosas bastante distintas, pero nunca he dejado de sentirme, con toda la modestia de que he sido capaz, un filósofo, un actividad que no ha dejado de asombrarme y un oficio que siempre me ha parecido inverosímil. Para darle un aire de normalidad, he sido profesor de la UCM, catedrático de Instituto, investigador del Instituto de Filosofía del CSIC, y acabo de jubilarme en la URJC. He publicado unos cuantos libros y centenares de artículos sobre cuestiones que me resultaban intrigantes y en las que pensaba que podría aportar algo a mis selectos lectores, es decir que siempre he sido una especie de híbrido entre optimista e iluso. Creo que he emborronado más páginas de lo debido, entre otras cosas porque jamás me he negado a escribir un texto que se me solicitase. Fui finalista del Premio Nacional de ensayo en 2003, y obtuve en 2007 el Premio de ensayo de la Fundación Everis junto con mi discípulo Karim Gherab Martín por nuestro libro sobre el porvenir y la organización de la ciencia en el mundo digital, que fue traducido al inglés. He sido el primer director de la revista Cuadernos de pensamiento político, y he mantenido una presencia habitual en algunos medios de comunicación y en el entorno digital sobre cuestiones de actualidad en el ámbito de la cultura, la tecnología y la política. Esta es mi página web

36 COMENTARIOS

  1. Según me dice el camarero de mi barra de bar, 500 científicos de todo el mundo han enviado una carta urgente al Secretario General de Naciones Unidas, sosteniendo que “no hay ninguna emergencia climática” y que la “ciencia del clima debería ser menos política y las políticas climáticas deberían ser más científicas”. Pero es noticia de barra de bar, no lo dice ni el ABC, ni el País, ni el Mundo ni la Sexta, ni de más medios que se caracterizan por emitir opiniones diferentes sobre todos estos asuntos.

    • Pues nada, que no manden cartas, que publiquen sus estudios. Porque cartas, más de 500, ya las han enviado diciendo lo contrario.
      Lea el artículo, porque si usted no quiere leer toda esa prensa roja, debe pensar que la azul se caracteriza por su rigor científico.

      • ¿Y por qué unos son rojos y otros azules?, es curioso usted politiza al científico en función de su opinión científica, todo muy científico como siempre en usted, y muy imparcial por supuesto

        • ¿A qué juega, señor Brigante? Ha citado usted los medios que considera rojos. Por eso lo he dicho. Es como cuando contestándoles cito el pensamiento único. Me lo atribuyen a mi. Obsesivamente, además. Siendo ustedes los que lo utilizan continuamente.
          Ahora soy yo el que ha politizado el debate científico…por favor, no puedo creer lo que leo.

          • ¿Cuándo he dicho yo que esos medios son rojos? usted si que tiene obsesiones raras…yo solo he dicho que todos los grandes medios de comunicación tienen el mismo mensaje. Lo que tiene que hacer es leer con más calma y sin prejuicios, sin ideas preconcebidas.

  2. El que más grita no suele ser quien tiene más razón, por lo tanto la “adolescente gritona que nos acusa de los males que le afectan” puede que ande bastante errada, tanto en sus gritos como a quienes los dirige.

    “Cabalgamos por el mundo
    En busca de fortuna y de placeres
    Mas siempre atrás nos ladran,
    Ladran con fuerza…
    Quisieran los perros del potrero
    Por siempre acompañarnos
    Pero sus estridentes ladridos
    Sólo son señal de que cabalgamos”

    Kläffer (Ladrador) , Goethe

    Buen artículo Sr Quirós

    • Gracias por dejar esta interesante entrevista. Como apuntan los científicos que intervienen, será difícil que el cambio climático sea reconducido a través del necesario debate científico, mientras los llamados científicos del “consenso” insistan en sobrestimar sus proyecciones climáticas, impermeables a las críticas de los escépticos y a las limitaciones existentes de sus actuales modelos.

    • Claro, que me interesa, y en gran parte lo sostengo…el ecologista escéptico (Lomborng) lo leí hace más de diez años.
      Pero, me hace gracia, que frente a la precaución de los tres escépticos (lo que los honra y demuestra su capacidad), en esta publicación no se habla con prudencia. Los tres manifiestan claramente que el cambio climático existe y que hasta donde somos capaces de explicarlo, la conclusión es que la actividad humana es un factor determinante en la actualidad.
      Curioso también me parece que siendo representantes del 3%, no se invite a argumentar a nadie del 97%, de manera que no se obtenga una visión completa del interesantísimo debate que pudiera producirse.
      Como periodista, el autor, hace una exposición de hechos con omisiones, lo que bajo mi punto de vista, produce el efecto que en ustedes observo, convencimiento de que se puede pensar que nada es cierto.
      Observe también que en el debate científico, dicho por uno de ellos, la influencia de lobbys es desdeñable, en uno y otro sentido, pues es sencillo de dilucidad. Busquen tal exposición entre su plumas…darán en hueso. Sus plumas sostienen que la existencia de un 97% de científicos es el resultado de inversiones millonarias de oscuras intenciones de marxistas ecolofeministas.
      La revista Nature, ha retirado un artículo, como retira todos aquellos que no ofrecen garantías suficientes, eso honra a esta publicación, ojalá Disidentia fuera tan exigente. Pero no se equivoque, Nature defiende la existencia del cambio climático de origen antropogénico, incluso la acción de emergencia para paliarla.
      No confundan una cosa con la otra.
      Las soluciones, son discutibles en muchos campos y escapan en gran parte al científico. Las medidas que pudieran tomarse no tienen por qué responder fundamentalmente al hecho constatado.
      Pero mal camino para hacer o no hacer, comenzar negando la mayor (97% vs 3%, que no son contrarios, cuidado, sino que matizan la respuesta al respecto al mismo consenso).
      Y le recomiendo que en vez leer artículos de opinión periodística, vaya a las fuentes.
      El artículo que recomendé al señor Brigante, del Nature, y que no ha sido retirado, aclaraba la difusión de la controversia y las conclusiones eran muy otras.
      No se equivoquen los lectores porque los tres investigadores pueda citar casos de veto en la investigación, también se pueden citar a la inversa. Es lamentable, la política y la economía gustan mucho de entrometerse pero como señalaba uno de ellos, es fácil de dilucidar y detectar.
      Un saludo

      • La diferencia, señor cucurruqui, es que, yo al menos, no denigro a un científico porque diga que un aumento en las temperaturas, un cambio climático, es consecuencia de la actividad humana. Ya le dije que desconozco el tema, que soy de los pocos seres humanos que no puede opinar sobre el asunto, me pasa algo parecido con el derecho parlamentario británico, así que a diferencia del resto de la humanidad desconozco si el parlamento británico puede o no cerrarse, pues con esto lo mismo, bueno solo se una cosa que parece que el resto desconocen, se lo oí contar a un tal Arquímedes en un bar de Siracusa: resulta que si se derriten los polos no aumentan el nivel de los océanos. Le decía que yo no critico a un científico por lo que opine, pero en cambio existe una actitud de difamación hacia el científico que opina otra cosa, no existe debate. Es lo que me sorprende que no haya, no se permita controversia, en un tema complejo ¿Y sabe por qué no existe debate? Porque toda esta historia está siendo utilizada como arma ideológica con unos fines muy claros y no ocultados: que determinadas instancias internacionales como la ONU acaparen poder y control sobre los gobiernos nacionales, y de paso utilizar el alarmismo climático como herramienta de control, y esto como digo no es conspiranoico es una intención no ocultada por Naciones Unidas, sin contar las enormes cantidades de dinero que se manejan. Si resulta que es posible que el cambio climático sea de origen natural, como lleva ocurriendo por cierto desde que el mundo es mundo, se acaba el problema y se acaba la solución, que son ellos por supuesto.
        Disculpe la interrupción, vuelvo a mi bar.

        • Desde que el mundo es mundo pasan tantas cosas, señor Brigante. La cuestión de que haya pasado no justifica que sea sensato que lo dejemos pasar.
          Los cambios climáticos acaecidos no se pueden comparar, pues no siendo responsables en primer término, carece de sentido, pero valorando el hecho de que sí seamos los que lo estamos produciendo, quizá la respuesta más sensata no sea, no pasa nada, esto lleva cambiando desde que tenemos noción de ello (noción científica, por otro lado, y sujeta a divergencias.Tenga en cuenta que lo de los cambios del clima también tiene su propia divergencia entre los científicos que pierden el tiempo con ello).
          ¿Sabía que existe un porcentaje de la población al que la campañas de vacunas les parece igual de absurdas y con los mismos argumentos que ustedes para defender su posición? Ya sabe, una fuerza maligna y oscura con jeringuillas que van dejando regueros de autismo…Pues pregunte a un científico y le dirá que efectivamente, las vacunas pueden no ser 100% saludables para un 0.001% de la población.
          Pero bueno, dejémoslo ya. No les voy a mover un ápice de su posición científica. A esta ronda invito yo.
          Un saludo

          • Como le he explicado muchas veces, pero veo que es imposible con usted, yo no emito opiniones científicas porque no soy científico. Gracias pero mis copas me las pago yo

      • “Y le recomiendo que en vez leer artículos de opinión periodística, vaya a las fuentes”

        Y ¿A qué fuentes no había remitido usted con ánimo desacreditar los artículos de Luis y de Quirós? ¿A la revista Nature?
        O igual se refiere a la Institución científica Internacional sobre el cambio climático IPCC, auspiciada por la Organización Metereológica Mundial (OMM) y el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la publicación de sus informes sobre el cambio climático, a nivel mundial, en perfecta conjugación científica y política. Básicamente porque son los dirigentes políticos de los países miembros de Naciones Unidas los que eligen al conjunto de científicos que son los que trabajarán y emitiran esos informes.
        ¿Entiende que en estas condiciones el rigor del “método científico” pueda estar subordinado al poder y al interés político que auspicia, promueve y financia estos informes?
        Y por cierto, el dato “relevante” de que “solo el 3% de los científicos se sale del consenso, siendo aplastados por el 97% es utilizado más los catastrofistas que por los negacionistas. Asumiendo que hay lobbies en los extremos, es lógico que la visión mayoritaria y unificada sobre el cambio climático esté en el 97 y no en el 3. Cuando ese hipotético 3% tienen el acceso vetado de antemano y ni siquiera tiene oportunidad de rebatir, argumentar y publicar al respecto. Es decir, no se dan las mismas ventajas y tampoco las mismas condiciones políticas, financieras y sociales o para que se investigue y se establezcan otras hipótesis y líneas de investigación paralelas que puedan compensar el exceso de alarmismo y catastrofismo.
        Y luego vamos a suponer que en el peor escenario posible esas proyecciones sobre el clima estuvieran en lo cierto y se cumplieran. Lo cual significaría aceptar y dar por hecho que en base a los intereses políticos de quien sea, en los últimos 20 años, los gobiernos no han tomado las medidas adecuadas para corregir la situación; el “mal” ya esta hecho y la situación tiene un carácter determinista e irreversible. Sin poder acreditar científicamente las causas ¿Qué les hace pensar que pueden dar con la solución y con el remedio ¿Qué garantías ofrecen para poder “ralentizar” la situación y para que el “remedio” que proponen sea peor que la “enfermedad”? Lo que se cuestiona por parte de los más escépticos más críticos no es el cambio climático, lo que se cuestiona son las “soluciones” que tratan de imponerse para “salvar el planeta”. Esas “soluciones” y su pertinencia o no, son las que deberían estar en el centro del debate científico, abierto, plural y a poder ser independiente de los intereses políticos.

        • Le repito que lea las fuentes, cualquiera de las que cita, es válida en su expresión científica…la política, puedo hasta coincidir con ustedes.
          Asumiendo lo que asume, el hecho es que se equivoca, la visión (información en medios no científicos) no responde a su hipótesis. Por eso sigo recomendando que lean.
          El debate científico, no está vetado.
          Y para ayudarles a reflexionar, ¿cómo es que siendo tan abrumadora la presión por inmensa mayoría, de hecho, se han incumplido sistemáticamente las recomendaciones de estos poderosos grupos desde 1979? Ya que les gusta considerarse escépticos, mediten la respuesta porque no es fácil responderla.
          El debate científico, no tiene nada de político y lo que cualquier medio, como este, quiera dilucidar al respecto, debería ser riguroso. Y en el caso del artículo del confidencial, como le digo, omite el debate directamente y da con ello que si existe un 3%, primero, debe ser el correcto, y segundo, para colmo mete un cuñadismo de salón (o de bar para Brigante) diciendo que cómo es posible que no hayan sido los veranos más calurosos desde 1880. La intención del autor, que no periodista, pues no sólo expone, opina y quiere convencer, es clara. Se podrá estar de acuerdo o no, pero no se debe confundir con nada semejante al debate científico.
          De hecho, ese 3% está muy bien defendido por mucha gente que no tiene nada de científicos. Mucho charlatán opinador que cree que por estar con los menos se es ciertamente crítico.
          El debate económico político, de facto, lo han ganado los negacionistas, que no los escépticos ni los alarmistas. La política económica no ha cambiado, señores. Pero sigan ustedes con su victimismo.
          Lo de que no se pueden acreditar las causas, con un artículo como el del confidencial, es mucho, pero que mucho decir. Lo más que se debería, conforme a los entrevistados, es ser mucho más prudente en la toma de decisiones al respecto. Si en cualquier área de la ciencia quieren encontrar profesionales que divergen, lo podrán hacer sin problema. Pero de eso a justificar su posición porque algunos grandes científicos disintieron de las teorías dominantes en su momento y las revolucionaron, ergo ustedes están del lado de los genios. Uff, pues que quieren que les diga; como yo también tengo mala letra, como Einsten, debo de ser un genio.
          La veracidad o las evidencias en la ciencia no dependen de ningún tipo de divergencia congénita y genial.
          Un saludo

          • ¡El cuñado! ya salió el cuñado, es usted genial cucurruqui, el megadisidente que repite una y otra vez el mismo discurso, las mismas palabras y los mismos eslóganes que los medios de comunicación de masas, en su vertiente jocosa.

  3. “Hay universidades en las que se prohíbe hablar o enseñar a quienes no comparten todo o parte del credo imperante, hay periódicos que niegan paladinamente la existencia de noticias que parezcan contradecir su línea ideológica, y en política se recurre cada vez más a expulsar al discrepante en aras de una armonía tan imposible como insana”

    Todavía habrá negacionistas que no conciban que esta realidad pueda darse y que esté ampliamente extendida, además de representar los dos canales más directos de los que se alimenta, se nutre y se informa la mayoría de la población. Todavía habrá negacionistas que no conciban el uso y la instrumentalización de la ciencia para justificar e instaurar sus intereses espureos.
    Que se cumplan estas premisas explica en parte el abandono de un sano escepticismo por un negacionismo obtuso y prepotente basado en la construcción ficticia de un falso consenso.

    • Sí, incluso hay quien defiende instruir a los niños en el creacionismo, Silvia. Figúrese usted.
      Por aquí hay quién defiende que la libertad de los padres puede interferir en la de los hijos, y pueden adoctrinarlos espiritualmente en centros de enseñanza.
      Incluso existe un grupo auspiciado por el vicepresidente de los EEUU que considera necesario y bueno instruir en argumentación bíblica a los dirigentes políticos de la Casa Blanca. Ver para creer.

      • ¿Qué le parece el artículo que nos ha dejado Beramendi? ¿no tiene nada que decir al respecto? Bueno, igual ha pasado de leerlo y ha preferido ir a los bares habituales para consumir el garrafón climático de siempre, donde las conclusiones sobre los distintos ismos ya están más que asumidas y lo último que se espera en ese ambiente de consenso, dogmatismo y conciliación es que alguien las rebata. Y no se engañe, si hay algo que no se tolera en esos bares que usted frecuenta y se castiga sin piedad, es el disenso con lo políticamente correcto. Imagino que por ello viene tanto por aquí, para escapar del hastío y del aburrimiento que iguala, unifica y que castiga salirse del consenso.

        • Lo he leído. No se equivoque.
          Quizá, piensa el ladrón que todos son de su condición.
          En esta tribuna, hasta donde soy capaz de leer, los parroquianos no disienten unos de otros. Es un hecho. Los articulistas, tampoco.
          Consenso y dogmatismo, lo sirven en muchos bares. A mi sólo me gusta beber.
          No imagine la razón de mi presencia. Puede preguntarme.
          Castígueme, como supone que hacen otros, con su sarcasmo, si no pienso como usted.
          Puede leer mi opinión al respecto del artículo vinculado de Beramendi, si es que realmente le interesa. Está un poco después de la entrada del mismo.
          Un saludo

  4. Un artículo envenenado. No se engañe. Con el mismo discurso se defienden los homeópatas
    Gracias a Dios, existe el método científico, escéptico por convicción, que ayuda mucho en casos de falso escepticismo.
    También pueden utilizar la revisión por pares antes de publicar…uy, quizá en esta publicación no estén demasiado interesado y prefieran confundir perversamente opinión con datos y hechos.
    La defensa del escepticismo desde una tribuna en la que no existe apenas diferencias de opinión (consulten por temas; ecologismo, feminismo, economía, historia) tiene bastante guasa, si me permite que se lo diga.
    Para defender el escepticismo mejor harían abriendo su endogamica tribuna a plumas menos complacientes.
    Aquí se habla con incuestionable rigor del cambio climático como en la barra de un bar, un bar culto, eso sí, pero un bar, al fin y al cabo.
    Es una pobre defensa citar a Baroja o Russell, para acodalarse en un falso escepticismo; las conclusiones ya las tienen asumidas y lo último que realmente pretenden es que alguien se las rebata. No se engañe
    Un saludo

    • Estimado Cucurruqui,

      Me llena de “orgullo y satisfacción” observar como aquel álter ego al que concedí carta de libertad con orden de alejamiento incluida se desenvuelve por mundo.

      Hay que ver lo que te gusta el bar y discutir de fútbol. Tenía que ser en un bar donde se produjera el reencuentro.

      Tú sabes Currucuqui, que a mi como a Trajano no me gusta cubrirme la cabeza, y que me produce gran placer sentir la caricia de D. Lorenzo en mi coronilla de mata de pelo oscuro.

      A los que nos gusta el calor y mirar al sol de frente sin gafas de sol se nos está ninguneado.

      Nosotros somos hombres de sudor contenido, somos placidos reptiles encima de una roca, somos los que nos cargamos de energía mirando al sol, y no hay cosa que más nos moleste que una nube apague la luz.

      Somos también hombres solidarios, y es por eso que le pedimos a nuestro querido Astro que prestara más atención a los pobres nórdicos a los que tenía abandonados. La falta de sol estaba produciendo estragos en sus cabezas.

      Nos costó trabajo hacerle cambiar de costumbres y tuvimos que mostrarle la frase de un poeta para que se tomara en serio a los nórdicos, “oh sol, que sería de ti si no tuvieras a quienes iluminas”.

      La tierra le reprochó al sol su indiferencia y manifestó su deseo de colaborar por lo que modificó ligeramente su eje con un sensual movimiento de caderas dando unos pasos hacia el sol.

      El sol no es de piedra y le lanzó una enorme protuberancia que acarició la atmósfera terrestre.

      Algunos congéneres lagartos enseguida vieron oportunidad de negocio dándose cuenta que era el momento de dejar de fabricar calefacciones y fabricar chinchorros. Como los idilios hoy día duran poco pensaron enfocarlo como producto de temporada y pusieron en liquidación las calefacciones contaminantes.
      Todos fueron felices y comieron perdices hasta que una lluvia de meteoritos seducidos por la tierra comenzaron a orbitar a su alrededor, el sol se enfadó mucho, la tierra le puso una denuncias por malos tratos con orden de alejamiento y se volvieron a vender calefacciones.
      Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

    • Hombre cucurruqui, no tenga tanta cara, no nos hable de escepticismo científico, no me haga por favor revisar todos sus comentarios sobre estos temas, donde su único argumento de autoridad es repetir una y otra vez lo del “consenso científico” y lo de los “negacionistas”. No nos hable de barra de bar, culto eso sí, cuando usted lo único que hace sea cual sea el tema es repetir machaconamente las consignas que día tras día nos dictan las televisiones. Y precisamente en este foro se “disiente” frente al pensamiento único, que usted tan ardorosamente defiende en todos sus ámbitos. memoria histórica, género (aunque aquí no sabe de lo que habla como ya le he demostrado), cambio climático etc. Los que participamos en este foro tenemos en común nuestro disenso frente al discurso único dominante (el suyo), y luego opinamos diferente como puede comprobar en los debates. Si no disintiésemos no estaríamos aquí sino leyendo el País.

      • Confunde usted disenso, señor Brigante. El verdadero disenso se busca si se quiere buscar. Argumentar su comunidad de disenso, disidiendo todos de igual manera, pues, qué quiere que le diga, que sus debates, fecha arriba, fecha abajo, adolecen de cualquier tipo de opinión significativamente contraria.
        Ya le digo, que el autor podría haber señalado cual fue la respuesta reaccionaria a la enunciación de la Teoría de la Evolución, para que fuese más risible su exposición. Con iguales palabras e injustificaciones, ya le digo, defienden (dicen argumentar) los creacionistas, los antivacunas, los homeópatas y toda la caterva de iluminados que se justifican con los medios que no emplean.
        El consenso científico mayoritario en relación a las causas antropogénicas del Calentamiento Global, existe. Argüir que no es absoluto, nada tiene que ver con la falta de evidencias. Seguir con un confuso paralelo deportivo en relación a la inexistencia de árbitros, es, por un lado, desconocedor de los protocolos de publicación e investigación científicos, y por otro un torticero recurso de autolegitimación.
        ¿Existe absoluto consenso científico en relación al creacionismo? Pues, mire usted, depende de qué fuentes considere fiables, contrastables y avaladas por mayor número de científicos con formación y capacidad para emitir juicio demostradas.
        En el caso del CC, como puede ver en el artículo que colgué y que seguramente no ha leído, no niega la existencia de científicos escépticos. ahora bien, lo que señala es que son con diferencia de cantidad y cualidad científica, mucho más publicados en revistas no científicas, blogs y medios (muy al contrario de lo que en este nicho de opinión sesgada se asegura sin aportar un sólo dato). Que la proporción relativa entre su cantidad y su acceso a la opinión pública es mayor que la de los que no se declaran escépticos, para que usted lo entienda.
        El escepticismo, incurre en tamañas tonterías, como las de esta publicación, cuando para reírse de los que no comulgan con sus ideas, son capaces de citarlos como referencia de verosimilitud, osease, mentar a Nature, como tiene muy a gala el señor químico que haces las veces de chaman científico en esta publicación en la que el resto son opinadores sin formación técnica o científica alguna. Pues, entérense de que Nature, señala la evidencia del CC de origen antropogénico y además considera la situación, con un buen número de publicaciones del más alto nivel científico, como de Emergencia.
        Pasen y lean:
        https://www.nature.com/articles/d41586-019-02734-x
        Y dejen de señalar a los demás con los pecados que les son propios. Su endogámico club es confortable, no lo dudo, pero el escepticismo que defienden, no debería serlo porque implica formar la opinión. No basta con tener una.
        Un saludo y una pena no haberle visto ayer en la convocatoria Diocesana de apoyo a los inmigrantes y refugiados.

        • ¿Pero usted cree en la teoría de la evolución?

          Eso sí que es un acto de fe.

          Para que luego digan que en esta época cada vez hay menos creyentes.
          Por ahí andan los antropólogos buscando un hombre tonto de la antigüedad y lo único que han encontrado hasta ahora son falsificaciones de algún antropólogo necesitado de fama.

        • Bueno y después del sermón del domingo y la bronca que nos echa como una Greta maduro ¿me puede explicar como encaja Galileo en el consenso? Y ya de paso ¿me puede explicar por qué se ha silenciado que más de 50 científicos italianos han manifestado públicamente que el cambio climático no tiene origen humano? ¿Me puede explicar también porque se impide el debate entre científicos acusando de negacionistas a los que dudan del origen humano del famoso cambio, con linchaniento mediático incluido y dudas sobre su honorabilidad profesional? ¿Se ha preguntado usted por qué todo el mundo se ha convertido en experto de una ciencia realmente compleja? Por favor explíquenoslo a los parroquianos de mi barra.

          • No se lo puedo explicar pero, bueno, si cincuenta científicos italianos los han dicho…
            No se impide el debate, es un debate existente, señor Brigante, con una mayoría de científicos de todas las naciones que consideran que existen datos suficientes para mantener la hipótesis del origen humano.
            Lo que haga todo el mundo no tiene demasiada importancia, pero es que yo no le hablo de lo que todo el mundo opina, sino de lo que la mayoría de los investigadores con conocimiento y experiencia demostrados en el área del debate sostiene.
            La mayoría de la gente asume sin problema la física cuántica, pero sólo unos pocos son capaces de acercarse a ella.
            La mayoría de la gente es religiosa pero ninguno de ellos puede demostrar nada.
            La diferencia entre uno y otro modo de entender la realidad, es que los primeros, llaman evidencias a lo que, hasta donde han sido capaces de comprobar mediante un método escéptico por antonomasia, se puede repetir independientemente de sus creencias y en cualquier tiempo y lugar. Sin embargo, los segundos también intentan utilizar el vocablo saltándose la universalidad y la posibilidad de comprobación, les basta su sentir.
            En el caso que nos ocupa, se mezclan peligrosamente los dos conceptos de evidencia o falta de ella.
            Ciencia realmente compleja, dice usted. Pues quién lo diría para mostrarse tan convencidos de que les engañan, y de que el resto del mundo están engañados. Un poco de prudencia sería más consecuente con esa concepción de la complejidad.
            Sólo hace falta leer al señor Killer con sus consideraciones antropológicas para negar la mayor. No deberían olvidar la capacidad escéptica del señor Darwin, que a pesar de ser un ferviente creyente, su capacidad de observación, relación y conocimientos en biología le permitieron discernir que era evidente que la explicación que él ofrecía era bastante más completa y sólida para entender la tan por aquí cacareada complejidad del desarrollo y evolución de la vida en este planeta (la gracia es que es exportable a cualquier otro). Sí, sé que para los que era evidente que Dios les había elegido a ellos y eran su obra maestra, la explicación de Darwin les puso patas arriba sus inconsistentes (en este aspecto) creencias. Pero es lo que tiene ser escéptico.
            El escéptico no se queda contento con la existencia de cincuenta científicos italianos sino con las razones que pudieran dar y los estudios y conclusiones pertinentes. Ya le digo, lea Nature, no hace daño e ilumina.
            El profesor bacterio, lleva bata blanca, será científico, digo yo.
            Un saludo

          • “No se lo puedo explicar pero, bueno, si cincuenta científicos italianos los han dicho”
            Pues para no poderlo explicar menudo mensaje nos ha soltado. Se le nota cierto desprecio a esos 50 italianos….pero no son los únicos. A pesar de lo que usted afirma cada poco tiempo científicos de todo el mundo se manifiestan en contra de la tesis oficial. Lo que prueba que el famoso consenso no existe. Por no existir no existe ni unaminidad sobre los efectos entre los partidarios, que si suben las temperaturas, que si nos vamos a ahogar todos, que si nos vamos a congelar. En fin….yo amigo cucurruqui seguiré en mi barra de bar con la tranquilidad de que el mundo no se va a acabar. Saludos

        • Por cierto lo de argumentos de barra de bar es uno de los últimos argumentarios de los tertulianos de la sexta. ¡que aquí nos conocemos ya todos cucurruqui! El día que tenga una opinión que no provenga directamente de una tertulia de la teleburra será un día de alegría y alborozo.

          • Galileo, revolucionó los conceptos astronómicos que no eran precisamente en su momento resultado de la aplicación del método científico, señor Brigante. La escolástica concepción del mundo del momento, pobre heredera del aristotelismo, fue lo que tumbó su capacidad verdaderamente escéptica al preferir los hechos comprobables a las ideas preconcebidas de lo que la estructura de la galaxia debía ser por gracia divina.
            Citarlo es un argumento más en su contra que a favor, siento decirle.

    • “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y no estoy seguro sobre el universo”
      Albert Einstein

      Cucurruqui, ¿Podría decirme por qué esta frase además de una estupidez es imposible?

      Para contestar va a necesitar de escepticismo y lógica.

  5. Otra de Russell que viene como anillo al dedo del argumento: “The whole problem with the world is that fools and fanatics are always so certain of themselves and wise people so full of doubts.” La gente de las “evidencias” siempre está dando la matraca con sus descubrimientos, pero lo que de verdad demuestran es sus miopías y obsesiones, su miedo a reconocer que no saben.

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