Greta Thunberg, una niña sacrificada en el altar de una nueva religión

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Greta se ha convertido en una celebridad mundial. Ha sido nombrada una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time. Se reunió brevemente con el Papa, quien la animó a “Seguir haciendo lo que estás haciendo”. Ha recibido numerosos premios, incluido el premio alemán Golden Camera. Ha sido nominada para el Premio Nobel de la Paz. Y ha sido entrevistada en la mayoría de los principales medios de comunicación del mundo. Incluso ha aparecido en un panel con el Secretario General de la ONU, António Guterres.

También fue nombrada recientemente “Mujer del Año” por un periódico sueco. Pero ella no es una mujer, es una niña.

Es hora de que nos preguntemos si la están usando e incluso sacrificándola, por lo que algunos consideran un bien mayor.

Los adultos tienen la obligación moral de seguir siendo adultos en relación con los niños y no dejarse llevar por las emociones, iconos, selfies, imágenes de protestas masivas, sueños mesiánicos o revolucionarios.

Nueva entrega de la serie sobre corrección política e ingeniería social que el programa El Quilombo, dirigido por el periodista Luis Balcarce, Jefe de Redacción de Perdiodista Digital, produce semanalmente. Esta serie cuenta con la participación de Javier Benegas, Editor Jefe de Disidentia.

Foto: Anders Hellberg


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2 COMENTARIOS

  1. Mi familia es una familia extensa, enorme, es tan grande que puedes encontrar en ella casi cualquier tipo humano que pueble la tierra, aunque aún nos faltan terroristas y hombres que maten a las mujeres, nunca se sabe. La cosa viene de cuando mis bisabuelos, de los dos bandos, follaban como locos sin miedo a incrementar el bullicio y la alegría de sus casas. Eso te marca, a mí me basta agacharme y mirar una barriga para saber antes que una ecografía si en unos meses olerá la casa a bebé.
    También tuvimos una Grieta, menuda Grieta, fue un embarazo cebada y otras hierbas. Luego los niños salen como salen, sus padres la querían, nosotros también, la diferencia de caracteres ayuda a la socialización. Menuda Grieta, cabezota, maniática, caprichosa… así se llamaba a los niños antes de inventarse la sicología como ciencia. Pero la sicología infantil estaba inventada antes que las modas pedagógicas. La putada siempre es para los padres, cada oficio tiene sus técnicas, el de padre se aprende como culaquier otro con la práctica.
    Aprender a distinguir el llanto de un bebé es algo que es mejor hacerlo de niño, por eso son buenas las familias numerosas, muy numerosas, no como ahora que hacen familias esmirriadas y raquíticas; dientes, gases, pañal, hambre, “mamitis” o tomadura de pelo tienen un timbre diferente que es conveniente saber distinguir.
    Nuestra Grieta también era actriz, simulaba ataques, cada manía de un niño es algo parecido a la impronta de las aves, debilidad que detectan en los progenitores debilidad a la que se pegan.
    Los ataques convulsivos de Grieta se los quitamos un verano cuando no estaban sus padres presentes, en los preámbulos del ataque por algún capricho negado la bisabuela tiró su medicación a la basura. Mano de santo, la cara de Grieta era como la de un niño al que le acaba de explotar su primer globo.
    Los padres primerizos sin familia numerosa previa piensan que los bebés son seres indefensos, y lo son, pero estar indefenso no significa que sean tontos, no lo son, y por eso demandan con su llanto su bienestar, si para su bienestar tienen que utilizar la culpa X de la madre, la utilizarán, si se les acostumbra a que ellos demanden su bienestar en lugar de ofrecérselo nosotros estaremos contribuyendo a malcriar una Grieta en Funciones.