En España, el ciudadano medio dedica 177 días del año a pagar impuestos, casi medio año. Y no es hasta que hemos alcanzado esa fecha en el calendario, el 27 de junio, que comenzamos a trabajar para nosotros mismos.
Así, dedicamos casi la mitad de nuestro ciclo laboral trabajando para el Estado. Es un trabajo impuesto, que para eso tienen ese nombre las exacciones coactivas de nuestros ingresos y nuestra riqueza. Y el trabajo forzado al servicio de otro tiene un nombre, y es servidumbre.

Dedicamos casi la mitad de nuestro ciclo laboral trabajando para el Estado

Los cálculos, como hace unos años, los realiza el Think Tank Civismo. Lo que hace es recoger la información disponible de los ingresos por trabajo, y lo que pagamos en concepto de impuestos por IRPF, IVA e impuestos especiales y Seguridad Social. El informe, redactado por el economista Javier Santacruz, discrimina los datos por cohortes de edad y deciles de ingresos, lo cual ofrece un cuadro muy aproximado de lo que nos quita el Estado por una u otra vía.

Una cuestión es quién paga un impuesto desde el punto de vista jurídico y otra quién lo hace desde el punto de vista económico

Es necesario hacer una salvedad respecto del principal impuesto que recae sobre el trabajador, que son las cotizaciones a la Seguridad Social. Una cuestión es quién paga un impuesto desde el punto de vista jurídico y otra quién lo hace desde el punto de vista económico. La Seguridad Social, toda ella, la paga el trabajador. El motivo es que el empresario valora del trabajador dos cosas: 1) cuánto valor le aporta, y 2) cuánto le cuesta. Teniendo esto en cuenta, al empresario le da igual si todo el coste se lo lleva el trabajador, o si parte de él se lo queda el Estado o, como ocurre con los trabajadores del sector hotelero en Cuba, el Estado se queda con la práctica totalidad del valor generado por el empleado.

Por otro lado, es ese valor, es lo que aporta el empleado con su trabajo lo que hace que el empresario asuma ese coste. De modo que desde el punto de vista económico, el trabajador tiene como sueldo todo lo que el empresario paga por él. Y, así, es el trabajador el que paga toda la Seguridad Social, y así lo reconoce el informe.

Llevados los porcentajes de impuestos que pagamos a números de días al año, dedicamos de un ejercicio 35 días a pagar el IRPF, 102 a pagar la Seguridad Social y 25 a pagar el IVA. A ello hay que sumar 11 días de trabajo destinados al pago de impuestos especiales, y otros cinco a otros tributos. Por edad, el expolio cae apreciablemente a partir de los 65 años. Antes, el número de días de servidumbre se acerca a la mitad de año.

Otra tendencia que también se aprecia en el informe, que es generalizada en todos los países capitalistas y que es perfectamente razonable, es que los ingresos (menos en los mayores de 65), crecen con la edad. Lo cual tiene implicaciones muy claras en el discurso que justifica la existencia del impuesto sobre la renta. Su principal apoyo es su capacidad redistribuidora.

Como los ingresos aumentan con la edad todos pasamos de los deciles más bajos en los primeros años a los medios o los más altos.

Y la tienen. Y se dice, también con razón, que desalienta el progreso, porque quita porcentajes mayores de los ingresos más altos. Lo que no se dice es que todos progresamos a lo largo de la vida, que todos pasamos de los deciles más bajos en los primeros años a los medios o los más altos. Y que por tanto no es tan cierto que unos se beneficien a costa de otros como que el único claro beneficiario de este juego de manos entre nuestros ingresos presentes y los futuros, o entre los pasados y los presentes, es el propio prestidigitador; es decir, el Estado.

Mentiras como las que justifican el impuesto sobre la renta, como la que acabo de describir, o la llamada ilusión fiscal en general, son las que explican, en parte, que lleguemos a esta situación en la que el gran ladrón se lleva la mitad de lo que producimos como trabajadores, y eso con un discurso predominante que dice defender al trabajador. Otra mentira es esconder el IRPF de la nómina. Y aún otra, la mayor de todas, es decir que las cotizaciones a la Seguridad Social las paga el empresario y no el trabajador.

Con todo, el expolio es tan brutal, y lo que nos da a cambio el Estado es tan insuficiente, que es necesario engañar a la gente con una cancamusa, una socaliña. Y eso explica también, en gran parte, que nos entretengan con debates falsos.

Foto Nikko Macaspac


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9 COMENTARIOS

  1. El estatismo se ha convertido en la religión de nuestro tiempo, por lo tanto cuestionar el dogma de fe es ser un hereje.

    La mayoría de las personas no se percata de ello pero poco a poco los estatistas han ido sustituyendo a Dios por el Estado, inclusive la sociedad estatista actual ha creado sus propios rituales de veneración que van desde leer los titulares del periódico o ver el telediario para enterase sobre que hacen o dicen los sumo sacerdotes y sacerdotisas de la política, hasta el mayor ritual que es la llamada fiesta democrática cuando toca elegir al papa o los obispos, inclusive al calendario festivo paulatinamente han ido agregando fiestas estatales, como el día de la constitución e inclusive cada comunidad autónoma tiene su propio día.

    Así que visto lo visto seguramente en unos siglos más, la religión estatista acabe siendo reemplazada por la del mercado, ya que este tinglado colectivista, decadente, coactivo e inmoral será imposible de sostener por los siglos de los siglos hasta el fin de la historia como a los más creyentes les gustaría, más bien luego de lo sucedido con los totalitarismos en el siglo XX es inverosímil que en Europa se siga adorando tanto al Estado, no se quizás el tema religioso tenga mucho que ver.

  2. A los únicos que no les interesan los impuestos es a quienes explotan a los demas como esclavos apra que no prosperen
    Media vida pagando para vivir la vida entera

  3. EL GRAN LADRÓN, esa es la definición correcta de ESTADO.
    Y ser político es el que puede meter mano a lo saqueado, y repartirlo a su gusto (el que parte y reparte……)
    Y seguimos tragando con esa gran mentira de : para sanidad, educación….etc etc
    nos sale a precio de oro.
    Pero….este no es un país de números, está claro que no sabemos sumar ni multiplicar, ni nos van a informar de los costes reales- comparativos de nada.
    Esta Democracia no es más que servidumbre, esclavitud obligatoria.

  4. Creo sinceramente que la película Matrix no es más que una metáfora/parodia futurista del sistema implantado en las “memocráticas” sociedades modernas: los asalariados somos los seres humanos de Matrix, encerrados en cápsulas conectadas al sistema que se nutre de la energía que generamos (nuestra productividad, o sea, lo que pagan las empresas a y por nosotros) mientras estamos dormidos viviendo una “realidad onírica maravillosa” para que no queramos despertar y ver el mundo tal y como es (en Matrix, ese mundo es la Tierra post-apocalíptica en que despierta Neo).
    Las despiadadas máquinas de la película representan los sistemas políticos y sus redes clientelares, cuyo propósito no es otro que la continuidad del propio sistema; los agentes Smith son los populismos, capaces de tomar la apariencia de “amigos” que solo quieren lo mejor para nosotros, enmascarando su propósito real que no es más que encarrilarnos de nuevo en cuanto ven que sacamos un poco los pies del tiesto, apelando a conceptos muy honorables como la solidaridad y el bien común. Si no lo consiguen con palabras, por las buenas… pues por las malas: no con violencia física y muerte como en la película, pero sí señalando al distinto como un riesgo para el sistema, neutralizándolo, haciéndole el vacío, criminalizándolo, ridiculizando sus opiniones…
    En definitiva, apartándolo de “la sociedad” como si fuera un apestado, no sea que contagie “su enfermedad neoliberal” a otros especímenes.
    Muchos especímenes llegarán a afirmar rotundamente que quieren que les sigan sorbiendo la vida y vivir ese sueño irreal aunque consigamos que vean el mundo como es, llegando a negar la realidad y afirmando que eso que ven es lo que no existe, que solo existe la realidad onírica.

    Otros sí consiguen verlo, pero volverán a dormirse porque prefieren vivir la vida onírica, porque “total, si el mundo real ya es una mierda, ¿para qué me voy a despertar…? Prefiero seguir durmiendo y soñando.”

    Saliendo de la película, esos que niegan la realidad porque se consideran progresistas (lo cual no sé por qué es asumido como “ser de izquierdas”… ¿Ser “de derechas” implica no querer progresar nunca, o menos?) y socialistas o de izquierdas en general, a veces tienen hijos y empiezan a preguntarse qué hace realmente el estado por ellos con todo lo que les quita, dinero del que no pueden disponer ya no para tomarse una cerveza en el bar de la esquina sino para dar de comer a sus hijos. ¿Será por eso que se dice que cuando te haces mayor te vuelves “conservador” o de derechas? Vamos, un “adulto retrógrado aburrido”.

    De este último grupo (los “socialistas” o gente que se considera “progresista” y “de izquierdas”) los hay que llegan a renegar de su “ideología” anterior y hasta se hacen liberales o socio liberales.

    El problema es que todo está tan bien montado que a día de hoy yo veo tan perfecto el sistema como en la película: circo (las realidad del sueño) y un poquito de “pan” (el fluido con que nos mantienen vivos en las cápsulas) que son las 4 perras que nos dejan todavía tener a nuestra disposición tras impuestos (como los 10-15 céntimos de “impuesto verdes” al diésel, que no es verde ni parecido), tasas, cánones y demás palabros inventados por la castuza para justificar el expolio.

    • Hace años que llevó pensando que Matrix es mucho más real de lo que pudiéramos creer

  5. Al Deep State, con el patron oro o dollar, tenían mas cuidado de no matar a la gallina de los huevos de oro. porque este sistema obliga, según que profesiones, a que no interese trabajar mas, recortando el nivel de vida. Ahora con el QE sin límites le da igual y se han concentrado y especializado en el estado policial de estrujar mas a las masas, sin tener en cuenta las consecuencias. Además se han dado cuenta que las masas aplauden el descabezamiento de aquellos que destacan en propiedad o poder adquisitivo con lo que son sus aliadas.

    • Exacto. Eso también se fomenta, el odio al exitoso por mucho trabajo y sacrificio que le haya costado. La fábula de la cigarra y la hormiga en su expresión más cutre y lamentable.
      Pienso en esto y me acuerdo del chaletazo en La Navata. Es que después de reírse en la cara de sus votantes, ¡¡¡muchos aún son capaces de justificarlo!!!
      ¡Claro! Él es el líder, un ser de luz, ¡él sí que se merece vivir allí! ¡Amancio Ortega no, que es un negrero explotador que desayuna sangre de bebés!

  6. Excelente artículo, aunque es una desgracia que esto pueda parecerle novedoso a alguien.
    Hay una razón muy clara por la que no hay ninguna asignatura en todo el ciclo educativo obligatorio que muestre esta visión del expolio fiscal al que nos someten las “élites políticas” en este y en todos los países a lo largo y ancha de este mundo: que seguramente generaría un gran rechazo en la inmensa mayoría de la población a continuar con esta servidumbre.
    La cosa se agrava en este nuestro tanto país, ya que tenemos la desgracia de que prácticamente no existe en todo el arco político un partido dispuesto a rebajar la carga, ya que a todos, absolutamente a todos los políticos les interesa que esta carga no solo no disminuya sino que aumente paulatinamente.
    Es decir, la inmensa mayoría de la población estamos abocados a una especie de comunismo forzado para sustentar a la oligarquía política y sus redes clientelares; es prácticamente una suerte de esclavitud.
    Me genera un sentimiento de entre rabia y estupor escuchar a los asalariados decir “esa parte la paga la empresa” cuando se habla de lo que papá estado nos roba a través de nuestras nóminas en una connivencia perversa con los empresarios.
    Y lo que es aún peor es casi nadie se indigna lo más mínimo cuando les informas de ello; todo el mundo lo asume con una naturalidad aplastante. Hay que reconocerle a la castuza su mérito en este sentido: ¡¡¡han conseguido que al huésped no le importe tener parásitos!!!

    Y no solo eso, sino que esos mismos trabajadores encima ¡se ponen a intentar justificarlo!

    Algunos, solo unos pocos, tuercen el gesto y muestran un atisbo de entre asombro e incredulidad cuando les haces los números con su salario y ven a cuánto asciende la factura, lo que estamos obligados a pagar vía IRPF y seguridad social. Ese gesto algunas veces se tuerce otro poco más cuando les recuerdas que de lo que les queda para ellos hay que estar IBI, tasas autonómicas, del ayuntamiento, IVA, rodajes, impuestos especiales, etc etc etc, y se dan cuenta de que el porcentaje final que supone expolio alcanza entre el 70 y 80% del salario completo (es decir, incluida la parte “que paga la empresa”).
    Lo que me genera mayor desasosiego es que cuando les digo que todo esto es un ultraje me miran con cara de “eres un insolidario”, y “me obligan” a tener que explicarles un concepto tan básico como que la solidaridad impuesta no es solidaridad ni nada, y que yo preferiría cobrar el 100% de lo que produzco y poder elegir por ejemplo tener un seguro médico privado u otro antes que contribuir a sostener la estafa piramidal que es la seguridad social, la cual representa el mayor agujero negro del estado, absorbiendo todos los recursos que le llegan, o poder gestionar la parte que quiero dedicar a mi jubilación, etc etc.

    Todo esto prueba lo bien que está montado el chiringuito: el ‘asalariado tipo’ normalmente no es consciente de nada, y además, cuando lo aprende o no le importa o, lo que es peor, lo asume como normal e incluso justificable.

    Después les explico que todos, TODOS los partidos políticos españoles en particular y de todo el mundo en general son socialdemócratas, que en España no existe ni parece que existirá jamás “la derecha” ni el liberalismo, y que lo único que hacemos cuando votamos es elegir quién nos va a robar, ya que lo único en lo que se distinguen es en a qué dedicarán una pequeñísima parte de lo robado puesto que la mayoría se emplea en sostener las propias estructuras estatales y sus réplicas autonómicas, provinciales, locales, etc etc

    Yo lo que me pregunto es lo siguiente: ¿cómo es posible que las empresas no muestren ningún interés en que sus trabajadores sean plenamente conscientes de este atraco??
    La única razón que se me ocurre es que estos empresarios obtengan algún beneficio de ello.
    En realidad también hay otra explicación posible: que muchos de los hoy empresarios fueron asalariados durante el tiempo suficiente como para haber asimilado todo ello como natural.

    Para poder cambiar algo sería necesario que todo el mundo tuviera que hacer el papel de empresario durante un cierto tiempo y ver las cuentas que ha de hacer la empresa, teniendo que ver cuánto dinero del generado con el negocio ha de ser engullido por la administración a cambio de unos servicio que, como poco, son muy mejorables.
    Un ejemplo sencillo equiparable que se me viene a la cabeza es que es como si fuéramos a un bar, pidiéramos una cerveza y el camarero nos la sirviera a la media hora mientras esperamos al sol en pleno mes de agosto con 45°C y encima nos la pusiera caliente y en un vaso sucio, y a la hora de pagar nos dijera “la cerveza son 10 céntimos y el servicio 2,90€”. Todos pondríamos el grito en el cielo y nos negaríamos a pagar 3€ por esa cerveza, ¿verdad?

    A algunos les explota la cabeza cuando, después de contarles esta peli de terror, se enteran de que soy miembro y presidente de un comité de empresa, y que estoy afiliado al primer sindicato que no es comprado por el gobierno a través de las subvenciones.

    • “La parte que paga la empresa” es su salario, porque así lo computa su empresa y con razón, porque forma parte del costo del puesto mde trabajo.
      Lo increible, es lo del “destope” de la cotización máxima (45.000€) a la S.S. para contizar por todo el salario y recibir la misma mierda de pensión. Eso es para esa sociedad de clase media alta “progresista”, que son los que esta gentuza considera “millonarios”. ‘Patri’ Botin es una pobre de solemnidad.

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