¡Es terrible! No solo nosotros con nuestros combustibles fósiles provocamos la catástrofe climática, nuestras vacas no hacen sino empeorar la crisis. Esta, al menos, es la impresión que la gente aterrorizada podría obtener –de hecho, muchos lo hacen- en estos días cuando escuchan en las noticias diarias los mensajes de los Salvadores del Clima Mundial.

No se preocupe estimado lector: no hay casi nada de cierto en ello. Empezando con que el ganado emite su metano casi exclusivamente a través de la boca. Las imágenes y los mensajes (casi consignas) sobre vacas emitiendo flatulencias son pura propaganda alarmista, que carece de todo fundamento. Algunos hechos indiscutibles nos ayudan a poner algunas cosas en su sitio: la humanidad mantiene 1.400 millones de cabezas de ganado, es decir, una res por cada cinco personas. La gran mayoría de esas reses se usan exclusivamente en la producción de uno de los alimentos más saludables: la leche y todos sus derivados. La parte más pequeña de la manada se dedica a la producción de hamburguesas y una parte aún más pequeña la consumimos en forma de filete. Recuerde: aproximadamente un tercio del valor de la producción agrícola mundial total está directa o indirectamente relacionado con la producción de lácteos.

Más cosas indiscutibles: el ganado se alimenta de hierba, que contiene relativamente pocos nutrientes. Además, hablamos de un alimento de difícil digestión. Para facilitarla, estos ungulados tienen un sistema digestivo altamente especializado y en simbiosis con ciertas bacterias, como resultado de lo cual se produce una gran cantidad de gas metano. Cualquiera que se limite a medir la carga real de gas metano en este punto (tras la digestión) tendría razón en la siguiente consideración: el gas metano emitido contribuye al efecto invernadero en la atmósfera.

Su renuncia personal a la carne beneficiará principalmente a sus mascotas, pero no supondrá ni una sola vaca menos en el mundo

Esta idea es la que justifica la afirmación de que la ganadería representa una parte significativa del efecto invernadero, casi lo mismo que toda la flota de automóviles del mundo, tal y como nos acaban de contar desde el Panel Intergubernamental de Cambio Climático del IPCC. Y esa misma idea es en la que se basa la recomendación de comer menos carne para proteger el clima. Cuantas más veces nos acomodemos en esta lógica, más lejos estaremos de lo que en realidad ocurre. El ganado no eructa ni pedorrea el calentamiento global. Por el contrario, el ganado, si es que es relevante para el clima, no forma parte de un ciclo biogeológico esencial que caliente el clima, ¡lo enfría! Esto ocurre de dos maneras, que describiremos a continuación y dejan una cosa clara: renunciar a la carne no afecta el efecto invernadero en absoluto.

El secuestro de metano

El primer efecto de enfriamiento: las vacas que deambulan por los pastos están removiendo el suelo con sus pezuñas. Esta labranza natural da como resultado una biosfera más activa y, en particular, promueve una capa de bacterias metanotróficas en la tierra que se alimentan exclusivamente de metano y producen proteínas a partir de él. Estas proteínas son absorbidas por otros organismos y conducen a una biodiversidad más alta y más estable. (Ver citaciones científicas al final del artículo, por favor)

No hay duda de que el ganado emite metano, pero al cultivar el suelo también contribuye significativamente al secuestro de metano por parte de las bacterias metanotróficas. La cuestión sobre si los dos efectos se neutralizan está sorprendentemente poco investigada. Solo unos pocos estudios realizados en Australia, Austria, Rusia y China han tratado de encontrar una respuesta. Lo poco que se puede deducir de esto es que las bacterias metanotróficas en el suelo absorben más metano del que emiten las vacas, y lo hacen en tales cantidades que compensan incluso las emisiones de metano de las reses en régimen de estabulación.

Que existe este efecto no es discutido por la mayoría de los investigadores climáticos. Pero lo habitual es que se ignore por completo de entrada, o se declare en una nota al pie de la sección de metodología como una magnitud desconocida para luego ser ignorada. Es inexplicable por qué no hay más estudios sobre este mecanismo de secuestro de metano iniciado por los ungulados. Después de todo, se trata de cómo podemos salvar el clima. ¿O acaso se trata realmente -únicamente- de una campaña contra el consumo de carne?

Los satélites no mienten

Las imágenes satelitales muestran claramente dónde se acumula el metano en la atmósfera y en qué estaciones del año lo hace. Allí donde se encuentran la mayoría de los rebaños de ganado vacuno hay muy poco metano. En cambio, las imágenes satelitales muestran altas concentraciones en las zonas donde predominan otros productores de metano conocidos como el arroz, los bosques tropicales, las tuberías de gas natural y los motores de combustión interna.

Y son también las imágenes y mediciones satelitales las que nos dan las pistas sobre el segundo efecto de enfriamiento de la actividad de nuestros ungulados. Un fenómeno que no es exclusivo de nuestro ganado, también es propio de los rebaños de animales salvajes en África. Los ungulados, ya sean rebaños de ganado en Argentina, Brasil, Estados Unidos u otras especies de ganado, o los rebaños de millones de ñúes y cebras en África, son una parte esencial del ciclo biológico de la estepa, la sabana y los paisajes forestales.

Los pastos requieren un corte regular por parte de los ungulados, ya que pastos y ungulados han evolucionado conjuntamente durante millones de años. Sin ungulados, las estepas se secan y devastan, como sucedió en la pradera de América del Norte después de la desaparición de las grandes manadas de búfalos, o en las vastas estepas de Asia desde Hungría hasta Mongolia, o en África. Dondequiera que el ser humano haya diezmado los rebaños de ungulados salvajes, las regiones se secan. La deshidratación priva a estas macro-regiones del ciclo del agua; sin esta hay menos nubes, y sin nubes, hace más calor durante el día y más frío durante las noches. (Vuelvo a indicarles que al final del artículo encontrarán una amplia sección de bibliografía)

Sin embargo, los pastizales y las sabanas gestionados adecuadamente, con la ayuda de nuestras hoy denostadas reses, por ejemplo, probablemente revertirían el proceso de devastación en muchas áreas, restablecerían el ciclo del agua y enfriarían el clima actual. Y tendríamos además el efecto secundario de producir muchos alimentos saludables.

Al final lo comerá su gato o su perro

Si a pesar de lo leído hasta ahora todavía siente que quiere renunciar a la carne de ungulado para salvar el clima, permítame que le cuente brevemente porqué su gesto será absolutamente en vano. El ganado -el vacuno especialmente- es dedicado principalmente para la industria láctea, la carne es más bien un subproducto. Ya hay una oferta excesiva de carne en los mercados occidentales, que no es adquirida por los consumidores. Piense que prácticamente apenas comemos más que filetes o hamburguesas, pero de una res se obtienen muchos más tipos de carne, entrañas y despojos. Cada vez más personas no consideran a estos últimos comestibles. Por lo tanto, cantidades cada vez mayores de carne y subproductos de res se procesan en comida para perros y gatos. Este es el mercado de carne de más rápido crecimiento en el mundo. En conclusión: siempre y cuando no limite significativamente su consumo de leche (y mantequilla, helado, tarta, queso, yogur, etc.), y por lo tanto ponga en peligro su salud, su renuncia personal a la carne beneficiará principalmente a sus mascotas, pero no supondrá ni una sola vaca menos en el mundo.

Literatura:

Estudios sobre bacterias metanotróficas:

www.nature.com/articles/srep04444

www.nature.com/articles/srep40857

iopscience.iop.org/article/10.1088/1748-9326/11/7/075001/meta

onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1758-2229.2009.00078.x

Imágenes satelitales de la ESA, Methan:

www.esa-ghg-cci.org/?q=node/116

Efecto de ungulados sobre la estepa:

https://link.springer.com/article/10.1007/s00442-007-0689-z

Impacto de la industria de comida para mascotas:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5540283/

Foto: Mike Anderson


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32 COMENTARIOS

  1. Sí, PERO la mayoría de explotaciones son intensivas, esto solo se le aplicaría a las vacas de pasto (que son muy pocas).

    Otro problema que veo es que su contribución al calentamiento global no es solo por el metano, es por todo lo que conlleva producir carne de esa manera, utilización de suelos, etc.

    • Pero “su contribución al calentamiento global” ¿es de ahora o desde el neolítico? Yo creo que una vuelta al mundo nómada de cazadores y recolectores solucionaría todos los problemas. Greta no podría ir en yate sostenible pero seguro que sería feliz vagabundeando por las praderas esperando a que los depredadores nos dejasen los restos de sus presas para poder comérnoslas

  2. Apuntar, las vacas de carne (a diferencia de las de leche) suelen estar en régimen extensivo no estabulado (generalmente rubia gallega en Galicia). Explotación por la cual el agricultor-ganadero-empresario recibe cuantiosas ayudas (PAC,…),….,

    La superficie forestal aumenta año a año en Europa,…, lo cual incluye Galicia, sus vacas y sus masas forestales.

    Ese penitente abducido llamado Europa; después del lavado de cerebro general del Estado Liberal (bajo directrices “progres”); pretende inferir que somos responsables de todo lo que pase en el mundo.

    Lo que está claro es que el Estado es muy dado al refranero:
    -“pagar justos por pecadores”.

    En esa inversión secular del cristianismo,…, donde dibuja “la culpa tribal” para pagar por el pecador.
    La locura,…

    El Estado y sus brazo (la UE), hace tiempo que está fuera de control.

  3. Un placer leerle, Luis. Que los falsos profetas del clima pongan en su punto de mira a las pobres vacas, ya es demasiado. Al margen de la literatura científica que siempre ayuda a armar y justificar ciertas propuestas; por mero sentido común, nadie en su sano juicio puede creerse que las vacas estén empeorando la crisis climática.

    Quiero decir que bajo la presión y financiación de los lobbies de turno se pueden emitir dictámenes disparatados y justificados en base a sesudos estudios científicos que la gran mayoría de los mortales somos incapaces de comprender, pero de los que conviene fiarse, cuando es algún organismo supra o internacional el que lo avala.
    Lo que no se puede confundir es el civismo del ciudadano común que se adpata a su hábitat urbano a regañadientes o como buenamente puede cumpliendo las normativas que regulan al respecto, con la credulidad excesiva del ciudadano común como parte de un rebaño que acepta sin bagajes las restricciones impuestas a su dieta.
    No se puede confundir el civismo del ciudadano común sensibilizado y concienzado con el medio ambiente que contribuye con su granito de arena al reciclaje de los materiales de deshecho o a contaminar el ambiente en la menor medida posible, con ese pastoreo abusivo y continuo al que someten al cívico ciudadano que, evidentemente, por mero sentido común, no traga con toda la bazofia que le echan y que pretenden hacer pasar como un manjar exquisito.

  4. “cantidades cada vez mayores de carne y subproductos de res se procesan en comida para perros y gatos”

    “su renuncia personal a la carne beneficiará principalmente a sus mascotas, pero no supondrá ni una sola vaca menos en el mundo”

    Efectivamente, esta mañana leí por encima el artículo y cuando he dejado un comentario diciendo que al final algunos animales pasarían a ser sólo parte de los zoos, pues no, ciertamente hoy muchos de ellos son comida para perros y gatos y sus dueños más de una vez son los de las nuevas corrientes ecológicas salvadores del planeta.

    Este lunes salía de un supermercado y me encontré a 9 perros atados a la entrada del mismo, los he contado, en el tramo de acera me encontré con dos personas.
    Últimamente me da por contar perros y carritos de niños por goleada ganan los primeros

  5. Los impactos del ganado vacuno en el medio ambiente son el gran consumo de agua y la tala de bosques para hábitat y producción del grano. Sigo sin entender como los burócratas usan la teoría del metano, la cuál es difícil de mantener y demostrar, y no el gasto hídrico y superficies deforestadas anualmente, que son facilmente y objetivamente medibles. Posiblemente porque entrarían en conflictos con sus casas en el campo con pisicna.

  6. Aunque evidentemente no iba a volver a comer carne ya que sigue sin parecerme etico matar a un animal para alimentarme, el articulo me estaba pareciendo muy interesante hasta el último parrafo en el que se dice que no comer lácteos es poner en peligro la salud. Hay millones de veganos en el mundo que demuestran que eso es totalmente falso habiendo incluso muchos deportistas de élite que siguen una dieta estrictamente vegetal como Novak Djokovic, mejor tenista del mundo.

    • Lo más curioso de la dieta vegetariana o vegana es que si el ancestro del ser humano hubiese adoptado esa dieta hoy no estaríamos teniendo esta conversación.
      En cualquier caso mi respeto absoluto para quien elige alimentarse con esa dieta, siempre y cuando no nos la impongan a los demás ni nos llamen asesinos a los que nos ha dado por comer carne.

      • La autosuperioridad moral de los vegetarianos es vergonzosa. Yo como carne máximo tres días a la semana (roja no más de 150 gr.) y la compro en una granja cercana a mi casa y no me considero mejor persona que alguien que coma carne todos los días del super. Allá él con su salud.

    • Yo como lo que me sienta bien, todo aquello que me produce satisfacción al comerlo y es imperceptible al digerirlo. Pocos son los alimentos procesados industrialmente que cumplan estas dos premisas, los productos veganos no cumplen ninguna de las dos.
      Yo fui educado con los negritos que pasaban hambre y por lo tanto decir “yo no como eso” es para mí hacer una ofensa a los hambrientos del mundo.
      Yo a un vegano le haría una prueba de supervivencia al estilo de la fuerzas especiales del ejército. Creo que unos días se les quitarían todas las tonterías. Hágame caso, usted se comería una serpiente orgulloso.

    • Diffor dice usted “no iba a volver a comer carne ya que sigue sin parecerme ético matar a un animal para alimentarme” ah y entonces usted que come?, que yo sepa hasta para criar lechugas hay que matar los caracoles que se las comen. No le digo la de animales que ya no existen en los arrozales o en los trigales por la cantidad de granos incluso que van envenenados al ser sembrados para que mueran los pájaros que van en busca de tan preciado manjar incluso antes de que el grano reviente y salga la planta.
      Puedo entender que a una persona le guste más las verduras que las carnes o los pescados pero están bien equivocados cuando alegan que no matan animales con ese tipo de alimentación. Le aseguro que mueren muchos más, sea porque hay que proteger las plantaciones de ellos o se necesita muchísima más tierra cultivable si aumenta el número de veganos y ello conlleva a la desaparición de muchos bosques con su correspondiente fauna y si nadie come carne, ni cerdo, ni cordero… al final serán animales de zoo. Indirectamente se contribuye a la muerte de muchas especie. Ese alegato no es válido se lo aseguro, sólo hay que pasar una temporada cultivando una huerta para saber la de bichos que matamos para poder tener verduras, frutas y hortalizas en condiciones, pero claro esos animales parece ser que no cuentan en el plato de un vegano.

        • Por desgracia la inmensa mayoría no ni idea del mundo del campo. Nos hemos vuelto demasiado urbanitas que dan la espalda a la realidad de la naturaleza y muchos nuevos ecologistas, veganos y vegetarianos se consideran salvadores del planeta, el resto asesinos de animales y ni se plantean que para comer las almendras , avellanas ,nueces , olivas que pagan a precio de oro el agricultor tiene que lidiar con las “encantadoras” ardillas , por no hablar de esos simpáticos conejos que ni unas buenas vallas respetan y les encantan los granos, sobre todo de la cebada, no le digo los destrozos que hacen en los viñedos comiendo los sarmientos y sobre todo el raspón de la uva y adiós cosecha. Encima la temporada de caza se abre tarde y mal , por supuesto, pobres cazadores asesinos de lindos conejos.
          Ah y ese “monstruito” del jabalí que ataca patatales y todo tipo de cosechas.
          Qué decirle hasta de los lindos ciervos que les encantan las hojas de los frutales y rascarse contra el tronco de los mismos terminando por destrozar el árbol

          Esto por poner un par de ejemplos que hay miles, tantos como animales en el campo a los cuales hay que combatir para llenar de verduras, frutas y hortalizas las estanterías de las tiendas y supermercados.

          En fin, cada uno que coma lo que quiera pero que no denigren a quienes optamos por todo tipo de alimentos en nuestra dieta, sea verdes , de agua o de cuatro patas. Yo, si hago un caldo de verduras le juro que si no le pongo un hueso de ternera me sabe bastante insípido.

      • Un vegano montando un huerto es algo así:

        Su imaginada conciencia ecológica proyecta un edén en su jardín repleto de manjares de múltiples colores… arándanos, fresas, lechugas, tomates, albahaca y oregano alegran la recolección imaginaria sostenible y ecológica dotando al agricultor de las fantasías de superioridad humana necesarias para pertenecer a un rebaño.
        Una vez imaginado el huerto se pasa a la segunda fase, documentarse a través de internet de los artilugios que venden tiendas al triple del precio de mercado, estas tiendas no suelen vender azadas ni arados, por lo que la herramienta en miniatura de bonitos colores proporciona una tarde de alegres, responsables y contaminantes compras para que no falte de nada.
        Los problemas comienzan al cargar la tierra del vivero, aparte de manchar, pesa. Se plantan las semillas, se instalan los últimos inventos que controlan el riego y avisan por al móvil de cualquier sufrimiento de la planta que aún no ha crecido, y a la que espera como final una despiadada amputación. Los bichos comienzan a llegar. Me olvidé la red de protección para los pájaros, dice el vegano agricultor, luego vienen las babosas e incluso en algunas ocasiones las ratas.
        El huerto se pone mustio hasta convertirse en montículos de tierra seca repleta de malas hierbas. El vegano se deprime cada vez que pasa frente aquello que pudo ser y no fue por lo que se apunta a un “Domund vacacional” más conocido como ONG’s para la lavar su conciencia de fracaso agricultor y seguir perteneciendo al rebaño de moda donde los los bebés de clase-A traen un certificado de humano ecológico bajo el brazo. En la etiqueta se puede leer, incubado sin neuronas artificiales ni aditivos nocivos para la perfección humana.

        • jajajajaja Henry, muy bueno pero cuidado con la red que como venga algún grupo ecologista o tenga alguna denuncia al Seprona le puede caer la del pulpo. Las redes son perjudiciales para los pájaros, pueden quedar en ellas atrapados, así que cuente que se va a quedar sin cerezas, los pájaros que tontos no son ya no van a los campos grandes de cerezos ,allí ya se ocupan los agricultores de ponerles mil artilugios para “fumigarlos” y que se den a la fuga o mueran en el intento entonces se dedican a los cerezos de particulares o de pequeños consumidores “ecológicos”. Ni se le ocurra una red, la multas son cuantiosas.

          Conocido con dos hermosos cerezos pero que los últimos años no podía probar una cereza, los pájaros se montaban en ellos el festín, pues el verano pasado puso la red….uffff Seprona, apareció por la zona….. multa al canto, creo fueron unos 600 euros. Del cabreo que se pilló cortó los cerezos , ayyyy su perdición, otra multa, por cortarlos sin pedir permiso

          Eso del Domund vacacional le ha quedado bárbaro

          • Yo creo que lo único que sucede es que los estados se han dado cuenta que es mucho más fácil invitar al pueblo a cazar gamusinos ecológicos que gamusinos de toda la vida. Lo que no ha cambiado es el protagonista, siempre son los tontos que faltan por espabilar en el pueblo.

  7. Cuando era joven, por las noches paseaba por los caminos, podían verse unas “guirnaldas luminosas” color verde fluorescente, miles. Hoy, en similar recorrido, se cuentan con los dedos de las manos. Seguramente sea porque alguien juega al cinquillo o al subastado fumando un puro….

    El régimen liberal (militar-productivismo) da “fenómenos” tecnológicos: —“los desarrollistas”, la ciencia nos salvará de todo—. Teniendo en cuenta que el origen de estas revoluciones (volver al inicio) es generalmente una quiebra del Estado (por ejemplo en España y Francia) por deudas, cualquiera sabe.

    Por una parte tenemos a los liberales y por otra los progresistas (los “progres”); ver a un liberal rebatir a un progre se asemeja al misterio de aquellas miles de luces (fotoluminiscencia natural) como espectáculo; pero desde luego carece de magia alguna.

    Ningún chupatintas va a prohibirme comer carne, aunque dicen que los insectos son buenos (algunos he comido), no le encuentro forma de aprovechamiento racional por el momento.

    El ser humano ha modificado el clima (microclima) desde el origen de los tiempos, no es malo ni bueno, es un hecho. Simplemente sembrando A o B modifica la biosfera, cambiando el cauce de un rio, etc.
    Por ejemplo, la tala de árboles y el arado, libera grandes cantidades de CO2 a la atmósfera.
    Una hectárea de bosque produce decenas de toneladas (sobre 40) de materia orgánica al año; aunque mucha es descompuesta (nuevamente en CO2) una parte pasa al suelo. Esta materia orgánica en el suelo es como una esponja, los bosques alteran el régimen de lluvias (provocando la lluvia).

    No es la cantidad de vacas lo que modifica el entorno sino la forma de explotación: en masa.
    Algo en lo cual, no van a entrar —“ni el liberal ni el progre”—.
    Solamente son rentables espacios mecanizables, sobre los cuales se vierten centenas de toneladas de purines que contaminan ríos y POZOS con nitratos, el aire con bacterias, mal olor y gases,…, etc.
    Los prados requieren del arado periódico y regado abundante con todo tipo de productos químicos (fertilizantes, pesticidas, herbicidas, fungicidas,…) que alternan el entorno y contaminan de nuevo POZOS , ríos, etc.
    Todo eso se hace con petróleo y favorecido mediante todo tipo de subvenciones directas (dinero) e indirectas (legislación) a la concentración, tanto desde progres como liberales.

    Puede ser, la actividad ganadera modifique el clima mundial, o puede ser que no.
    En cualquier caso, no es lo mismo una defecación de 10x10cm que una de 10×10 kilómetros.
    Los efectos son claramente distintos,…, en la segunda los coprófagos que acompañan las vacas (en extensiva) lo tienen “complicado” para depurar.

    De todas formas, aquello pase a nivel mundial me importa poco. En el caso de los microplásticos solo el 0,5% del total sale de la UE. Otra problema más, dado que si los plásticos resultaran carcinógenos, con la contaminación de los suelos pondría “la cosa de comer” cara.

    Dios proveerá, o en versión moderna, “algo se inventará”. El Estado pervive, los pueblos se extinguen (ejemplo: el geriátrico europeo), …, algo malo para la salud (aunque sea mental) seguro tiene.

    • La bioluminiscencia (que no foto, en tal caso foto “en diferido”) corresponde a la luciérnaga.
      La cual quema el ATP, no para la maquinaria celular sino para producir luz.
      “El bicho” en fase larva come caracoles, babosas y cosas blandas, habitantes –poco amigables– de las huertas.
      Lo cual muestra lo imbricado que está todo, lejos del cientificismo de corte “militar-productivista”; disparamos en A sucede B.
      Esa arrogancia cientificista se manifiesta en todo tipo de estudios de corta y colorea; especialmente en gráficos.

  8. Primero fue la glaciación que no llegaba, después el agujero de ozono que tras una etapa expansiva comenzó a retraerse cumpliendo su función de regulador, más tarde vino el calentamiento global,y por último los pedos de las vacas.
    No hay duda que el capital ha encontrado una fórmula eficiente para redirigir al consumidor a los mercados que se pueden controlar globalmente, el miedo en forma de conciencia ecológica.
    El control de los mercados siempre ha funcionado de la misma manera, primero arruino, después compro barato y una vez dueño del mercado distribuyo las mercancías más rentables. El mercado de la carne es difícil de controlar globalmente, el de las vacas aún más.
    En España ya vivimos esa crisis lechera en los ochenta cuando se arruinaron por medio de leyes pequeñas explotaciones y obligaron a las supervivientes a depender de las grandes envasadoras y distribuidoras.
    Lo que se pretende hacer ahora es exactamente lo mismo globalmente, dar prioridad a los productos que yo comercio anulando a un competidor para terminar justificando leyes que permitan el control a las grandes distribuidoras de alimentos. No es más que una cuestión de pasta al modo usurero global.

      • Somos auténticos supervivientes como lo fueron nuestros saludables antepasados.
        Me contaba mi abuela que en la posguerra española era frecuente ver a los niños lamiendo las paredes encaladas, también beber el agua de la superficie que se obtenía tras apagar la cal. Creo que la gente debería fiarse más de su instinto que de los telediarios o los periódicos a la hora de alimentarse. En fin… ya aprenderán las nuevas generaciones.
        Un saludo.

        • Leyendo su comentario Henry me vino a la mente una visita hace un par de veranos a la ermita de San Pantaleón de Losa , en un pueblo de las Merindades de Burgos y dicho santo fue en sus tiempos médico, hoy es patrón de los enfermos, pues parece ser que durante muchos años, siglos incluso había la costumbre de llevar trozos del supuesto lugar donde estuvo el sepulcro del santo, incluso se raspaba , se conseguía un polvillo y se le daba a los niños para prevenir y curar el raquitismo . Oh milagro con aquel polvillo mezclado con agua los niños mejoraban, claro era polvo de cal de las paredes, y el raquitismo no deja de ser una carencia de vitamina D.

          • Supongo que la intención es esa, vender leches vegetales y cobrar por el polvillo del santo, la cal es barata y abundante pero en formato vegano se puede vender a un euro la cucharita.