Hillel Neuer es un abogado internacional, escritor y activista, y es el director ejecutivo de UN Watch, ONG de derechos humanos y organismo de vigilancia de la ONU con sede en Ginebra, Suiza. También es el presidente fundador de la Cumbre de Ginebra por los Derechos Humanos y la Democracia, una coalición de 25 ONG de todo el mundo.

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¿Cuándo se funda UN Watch y por qué?

UN Watch fue creada hace más de tres décadas, en 1993. Su fundador fue un gran estadounidense, Morris B. Abram, líder de los derechos civiles que trabajo muy estrechamente con Martin Luther King y que ayudó a crear el borrador contra el racismo que se adoptó en la ONU en los sesenta. Como experto en derechos humanos y representante permanente de Estados Unidos ante las Naciones Unidas en Ginebra, vio lo que no funcionaba en la ONU y tuvo la idea de crear un grupo externo e independiente que vigilase a la organización para que no abandonase sus principios y cumpliera su noble propósito de compromiso con los derechos humanos universales, incluyendo combatir el antisemitismo y la utilización de Israel como chivo expiatorio, algo que la ONU hace a menudo. Esa es la historia y la razón de ser de UN Watch.

A pesar de lo que está ocurriendo en Irán, han pasado tres semanas para que se realice una convocatoria del UNHRC (Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas). ¿Cómo es posible tanta inacción?

La posición de la ONU respecto a Irán es vergonzosa desde cualquier prisma y es una muestra de lo retorcidas que están sus prioridades. Entre los miembros del UNHRC están Catar, China y Pakistán, países aliados de la República Islámica de Irán. Y la razón para que se llevase a cabo la reunión del día 23, es que 21 países democráticos, como Francia, Alemania o Japón, firmaron una petición. La pregunta es: ¿Por qué todos estos países occidentales no lo hicieron antes? Desgraciadamente, esto evidencia que para estos países también existen otras prioridades, y lo mismo podemos decir de medios de comunicación como la BBC, que lleva dos años preocupadísima por lo que pasa en Gaza y no presta atención a las miles de personas asesinadas en Irán.

La posición de la ONU respecto a Irán es vergonzosa desde cualquier prisma y es una muestra de lo retorcidas que están sus prioridades

En un tweet señalaba que 82 de los 87 expertos en derechos humanos de la ONU aún no se habían manifestado sobre Irán, pero que al mismo tiempo se anuncia una visita de un inspector a Europa para investigar sobre minorías, lenguaje de odio, etc. ¿La ONU está más preocupada por las agendas ideológicas que por los hechos?

Absolutamente. Hay dos categorías de actores en la ONU. Por un lado, tenemos a los Estados miembros, 193 países que mantienen distintas posiciones en función de los intereses políticos de sus  gobiernos, lo que es entendible. Y luego están los que trabajan para la ONU, y aquí hay otras dos categorías. Primero están los que cobran un sueldo y responden ante el Señor Gutiérrez y la burocracia de la ONU. Aquí ha habido un enorme silencio, empezando por Gutiérrez y su jefe en derechos humanos, el austríaco Volker Türk. Y cuando han hablado no ha sido con una aparición en el consejo de seguridad, sino mediante débiles declaraciones. Gutiérrez ha sido horrible y parece ser parte de una alianza, o al menos se apoya en ella, de países antioccidentales. Durante la guerra de Gaza, en algunos casos legitimó las narrativas de Hamás. Condenó los ataques, pero los justificó en cierta medida.

Hay que entender que para alcanzar un puesto importante tienes que ser muy cuidadoso con a quién condenas. Si condenas a Israel, condenas al capitalismo e invitas a Greta Thunberg, te haces muy popular porque criticas a Occidente, y haces feliz a 120 países, a Rusia y a China. Y también haces feliz a muchos académicos e intelectuales occidentales. Por eso no critican ni a Rusia, ni a China, ni a la República Islámica de Irán. No obstante, es espantoso lo débiles y callados que han estado Gutiérrez y su equipo.

Los expertos que usted menciona, de los que sólo cinco han firmado declaraciones contra la represión en Irán, corresponden a la última categoría: los voluntarios. Estos expertos son conocidos como relatores especiales, siendo la más famosa Francesca Albanese, aunque hay muchos otros. Desgraciadamente, todos son designados por el Consejo de derechos humanos, y la gente que es elegida son aquellos cuyo principal interés es condenar a Occidente, al colonialismo, al capitalismo.

Entonces, lo que prima es acatar la ideología y vender su narrativa.

Sí, son una ideología y una narrativa muy fuertes. Si sigues esta narrativa, serás elegido, mantendrás tú posición y estarás protegido. El sistema de Naciones Unidas fomenta a esta gente y, hablando sobre Irán, aquí se da lo contrario a esta narrativa. Es el pueblo iraní el que se opone al régimen islámico; no son blancos europeos, sino musulmanes, y aquí no vale el discurso de opresores y oprimidos. Lo que está pasando en Irán revienta la fantasía de esta ideología.

Por eso, es muy conveniente para estos expertos, para la BBC, o incluso para grupos como Amnistía Internacional, que finalmente se pronunció porque era demasiado vergonzoso, ignorar este asunto. Consulté el perfil de “X” de la directora de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, varios días después del inicio de la revuelta en Irán y había 16 tweets y retuiteos desde ese día. Sus publicaciones condenaban a Israel, apoyaban a Francesca Albanese y defendían a un egipcio encarcelado en su país que fue liberado cuando se le concedió la ciudadanía británica. Luego se descubrió que había dicho cosas horribles, como que odiaba a la policía, a los británicos, a los blancos, a los judíos, y que había que matarlos a todos… Y ella le estaba defendiendo mientras callaba sobre Irán. Todos son parte de esta narrativa y están relacionados. La propia Callamard fue anteriormente una relatora especial, y cuando Estados Unidos mató al terrorista Soleimani apenas tardó horas en condenar el ataque por violar la ley internacional, pero ahora, cuando el régimen islámico mata a su pueblo, permanece callada.

Después del escándalo de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo) y su colaboración con Hamás, ¿ha habido algún cambio dirigido desde la ONU en esta organización?

Este caso es indignante y no hay otra agencia de la ONU que haya tenido cientos de terroristas o partidarios del terrorismo trabajando para ella. De los 30000 empleados de UNRWA -¡30000!- en Gaza, Líbano y Jordania, el 99% son palestinos y menos del 1% restante son el personal internacional: alemanes, suecos, estadounidenses, etc. Estos últimos son la cara visible y los que consiguen el dinero, y cuando les preguntas por la presencia de miembros de Hamás tienen dos respuestas. La primera es que no lo sabían, y que en el momento en que se les presenten pruebas se encargarán de ello. Esto no es cierto, ya que hemos elaborado informes desde hace diez años y no han mostrado ningún interés. Y la segunda es que admiten la presencia de gente de Hamás porque son parte de la sociedad palestina y Hamás es una de las facciones principales.

No hacen nada porque no les importa ni les ha importado lo más mínimo. Por ejemplo, nuestro informe del año pasado, señalaba a los líderes del sindicato de profesores en Gaza y Líbano como dirigentes de Hamás reconocidos por la propia organización terrorista, pero parece que todo el mundo lo sabia excepto la ONU.

Todo esto daña la reputación y la imagen de la ONU, e incluso Donald Trump ha hablado en varias ocasiones de abandonar la organización. ¿Hay alguna forma para que las Naciones Unidas vuelvan a merecer la pena?

La ONU está en un punto muy bajo y desafortunadamente no parece ir a ningún lado, aunque todos los países europeos la siguen apoyando. Trump está creando una “Junta de paz”, y puede que algún día eso reemplace a la ONU, pero no a corto plazo. La ONU está ahí y tiene influencia, y debemos asegurarnos de que nuestros gobiernos hagan todo lo posible para que la ONU sea un lugar menos dañino y más como se supone que debería ser.

Foto: Frederic Köberl.

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