Aunque la historia sea todavía más vieja, en la cultura contemporánea venimos asistiendo a un notable incremento del prestigio de lo que se ha dado en llamar relatos, especialmente, aunque no solo, en el ámbito de la política. Probablemente el prestigio reciente de esta clase de retóricas se debe a un libro ya vetusto (1980) de Lakoff y Johnson, Metaphors We Live By, y tal vez no deba separarse del influjo de otro hit todavía más notable de la historia intelectual contemporánea, el famoso libro de Thomas S. Kuhn (The Structure of Scientifical Revolutions, 1960) que puso en los supermercados el término “paradigma”, hasta un punto tal que abundan los testigos presenciales de la desesperación del autor, en sus últimos días, por afirmar que él no era kuhniano.

Reducido a su más perversa y frecuente versión, el nervio del asunto lleva a afirmar que solo importan las verdades de fondo, robustas, sólidas, algo que pueda entender todo el mundo, aquello que pueda contarse suscitando una emoción básica, que los detalles son alpiste, ganas de despistar. A poco que se repare, nos encontramos con una epistemología de la credulidad: basta estar en el lado correcto de la batalla para tener siempre razón, sea lo que fuere de lo que se discuta. No suele decirse, pero el procedimiento señala un camino dorado para la beatitud, porque si aciertas a instalarte en el lado luminoso, las multitudes te darán la razón, siempre tendrás a tu disposición una porción suculenta de verdad apetecible, y nunca te sentirás solo.

Las nuevas religiones, sus relatos y la filosofía de Goebbels

Desde el punto de vista del receptor, la estrategia de primar el ‘relato’ antes que la argumentación supone una apuesta clara por el conformismo y la comodidad

Resulta curioso, aunque tal vez no tanto, que esta forma de valorar la comunicación, de enfrentarse a las cosas, se haya podido imponer al tiempo que circulan abundantemente hipótesis bastante contrarias: que la realidad es compleja, que la información disponible tiende al infinito, o que todo es “relativo”. Desde el punto de vista del receptor, la estrategia de primar el relato antes que la argumentación supone una apuesta clara por el conformismo y la comodidad, una reafirmación de los prejuicios de cada cual sobre cualquier posibilidad que nos arruine nuestra buena y complaciente conciencia. Tal vez lo más curioso del caso es que abunden los relatos que pretenden ser embajadores de alguna supuesta “ciencia”, olvidando la sanísima conseja del gran Feynman, que, por lo pronto, la ciencia comienza cuando dejamos de creer en lo que se nos cuenta.

Los argumentos no llaman a la sensibilidad sino a algo más trabajoso, a la racionalidad crítica, y eso tiene bastante mala prensa en los ambientes en que tienden a imponerse los forofos, la gente que domina el relato coherente, la consigna dura, el epíteto contundente. Los relatos apuntan siempre a un mundo perfecto, nos explican el malestar que padecemos y nos señalan con nitidez al malo de la película, por ello nos mueven a actuar y nos hacen sentirnos protagonistas además de que siempre parecen dar bastante más de lo que nos piden (lo que para un público semiavisado debería ser automáticamente indicio de sospecha).

Argumentar es algo más exigente que contar historias, de la misma forma que escribir una gran novela es algo ligeramente más arduo e inhabitual que emborronar trecientas páginas

Argumentar es algo más exigente que contar historias, de la misma forma que escribir una gran novela es algo ligeramente más arduo e inhabitual que emborronar trecientas páginas en plan X (póngase el autor plomo y pedante de su preferencia). Así sucede que cuando está preferencia por lo sentimental penetra en la política, y es inevitable que lo haga, las propuestas inteligentes desaparecen y los argumentos con peso ceden el paso a cualquier cosa fácil de sostener y que se ofrezca con una melodía euforizante.

Da igual el nombre que se le ponga al fenómeno (mi predilecto es peronismo, pero no pretendo convencer a nadie), porque lo que acaba sucediendo es que esa clase de munición termina por convertir a la política en una pura contienda, le arrebata su función civilizadora y la priva del arma decisiva, de la palabra y el argumento, de la reflexión, de comparar la realidad con lo que se nos cuenta, de tomar la medida exacta a los desmanes y aquilatar el esfuerzo y el precio que habría que pagar por los supuestos remedios. Se llega así al paroxismo, a que importe más el triunfo de los buenos de la película que la paz civil, a que se valore más la majeza que la responsabilidad, a que se difumine cualquier clase de límites en aras del éxito del relato, porque ¿cómo vamos a consentir que la realidad, la ley o el respeto a los demás nos priven de realizar nuestros sentimientos sin los que parece que no se puede vivir?

Las nuevas religiones, sus relatos y la filosofía de Goebbels

Las ‘nuevas religiones’ no parecen dispuestas a aceptar ese sanísimo retiro al ámbito de lo privado y pretenden imponer una nueva teología de la ecología, del feminismo, o de la causa que se prefiera

En nuestra historia común el relato máximo se ha llamado siempre religión, y la historia de la democracia liberal puede contarse como el intento exitoso de separar la política de la religión, pero las “nuevas religiones” no parecen dispuestas a aceptar ese sanísimo retiro al ámbito de lo privado y pretenden imponer una nueva teología de la ecología, del feminismo, o de la causa que se prefiera. Como el ámbito de los relatos, siempre crédulos y acríticos, tiende a separarse de la racionalidad, ocurre que acaba por no importar en absoluto que lo que efectivamente se hace sea contrario a lo que se afirma, como cuando unos pacifistas la emprenden a mamporros y pedradas con la policía, por ejemplo.

Decía, con fina ironía, Bertrand Russel que la lógica era el arte de no sacar conclusiones, pero esa exigencia de rigor suele ser demasiado para los que demandan a toda hora relatos, esas formas de ver el mundo en las que, mágicamente, las conclusiones preceden a las premisas. En esto consiste la filosofía de Goebbels, el milagro demoníaco de que la repetición de una mentira, su conversión en relato, la convierta en verdad.


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29 COMENTARIOS

  1. “Así sucede que cuando está preferencia por lo sentimental penetra en la política, y es inevitable que lo haga, las propuestas inteligentes desaparecen y los argumentos con peso ceden el paso a cualquier cosa fácil de sostener y que se ofrezca con una melodía euforizante”

    Qué duda cabe que es así, Quirós. El problema de la propaganda gobbeliana (uni y bidericcional) que invade los telediarios, las redes y los programas de debate televisivos es que muchas de las imágenes que proyectan, impactan en la emoción. Lo mismo que sus mensajes reiterados en forma de consigna calan en la audiencia e influyen sobremanera porque se procesan de forma automática, sin prestarles mucha atención.
    Por desgracia, esos mensajes llegan a la gran masa que es la que vota en la urnas y la que se sirve más de estos heurísticos para tomar decisiones al respecto.

    Decir también que, para llegar al fondo del bosque y no perderse por las ramas distractoras de lo esencial, se necesita un tiempo que no siempre se tiene; que por lo común, la sobrecarga informativa nos impide procesar todos los aspectos o detalles relevantes de la cuestión; que en ocasiones, se carece del conocimiento suficiente para hacer un análisis más racional o se cae en el error de manejar una sola teoría (herramienta) para diseccionar la realidad.
    Incluso el racionalismo kantiano nos prevenía contra la tendencia a definir categorías y emitir juicios de acuerdo a nuestros idelales. En este sentido, Maslow advertía que cuando la única herramienta (o teoría) que disponemos es un martillo, infinidad de objetos (de análisis) cobran forma de clavos.

  2. Estupendo artículo y brillante análisis Sr. Gonzàlez Quirós.

    Por poner una salvedad, le diría que si bien es ajustada la utilización de ”Peronismo” como paradigma del forofismo acrítico, probablemente confunda a quienes, por edad o lejanía política, no conozcan la realidad Argentina ni su historia.
    Mi enhorabuena por este artículo.

  3. El artículo es correcto, cierto y bien construido, pero peca de indefinido, de etéreo, de no concretar las causas de esta cierta situación actual y sus consecuencias, gravísimas.El problema crucial de Occidente, que nos va a llevar a una gravísima regresión social y política de consecuencias nefastas se llama tiranía marxista de lo políticamente correcto.

  4. Comparto lo mejor que he leido sobre lo que es religión ultimanmente y su relación con otras formas de conocimiento.
    The organized forms of intellectual knowledge are: science, based on observation, calculation and experience, and philosophy, based on the speculative method of reasoning and deduction.
    The organized forms of emotional knowledge are: religion and art. Religious teachings, taking on the character of ‘cults’ and thus departing from the original ‘revelation’ upon which they were founded, are entirely based on the emotional nature of man. Majestic temples, the gorgeous vestments of priests and clergymen, the pomp of religious rituals, processions, sacrifices, singing, music, dances – the aim of all these things is to incite a certain emotional state, to evoke in mancertain definite feelings. Religious myths, legends, stories of the lives of godsand saints, prophecies, apocalypses, when they lose their original purpose of serving knowledge, pursue the same aim -they all act on imagination, on feeling.
    The purpose of all this is to give man a God, to give him morality, that is, to make accessible to him a definite knowledge of the hidden side of the world. Religion may deviate from its true aim, it may serve earthly interests and aims. But its origin lies in the search for truth and for God.
    Art serves beauty, i.e. a particular kind of emotional knowledge. Art finds this beauty in everything and makes a man feel it and thus know. Art is a powerful instrument for the knowledge of the noumenal world: mysteries, one deeper and more amazing than the other, become revealed to man’s vision if he holds the magic key. But the mere thought that this mystery is not for knowledge but for enjoyment destroys all the enchantment. As soon as art begins to enjoy the beauty already found, instead of seeking new beauty, all progress is checked, and art becomes transformed into a useless aestheticism surrounding man with a wall and preventing him from seeing further. The search for beauty is the aim of art, just as the search for God and truth is the aim of religion. Like art, religion no longer progresses when it ceases to seek God and truth and begins to think that it has found them. This idea is expressed in the Gospels: ‘Seek . . . the kingdom of God and his righteousness. . . .’It does not say you will find, but only, seek.
    Science, philosophy, religion and art are forms of knowledge. The method of science is observation, calculation, experience; the method of philosophy is speculation; the method of religion and art is moral or aesthetic emotional suggestion. But science, philosophy, religion and art really begin to serve true knowledge only when they begin to manifest intuition, i.e. the sensingand finding of some inner qualities in things. Actually one may say -and perhaps it will be most correct – that the aim of even purely intellectual scientific and philosophical systems is not at all to give men certain information, but to raise man to a height of thought and feeling where he himself can pass to the new and higher forms of knowledge, to which art and religion are closest.
    Moreover, it should be borne in mind that the very division of science, philosophy, religion and art shows their incompleteness. A complete religion embraces religion, art, philosophy and science; acomplete art embraces art, philosophy, science and religion; complete science, complete philosophy will embrace religion and art. A religion contradicting science and a science contradicting religion are equally false.

  5. Muy interesante QUIRÓS, como es habitual.

    Tiene ud razón, si bien es mucha ambición que estas coñitas posmodernas compitan con la religión. Me temo que los limitados códigos de chamanes contemporáneos que reaparecen en estas fechas para dar satisfacción a este neotribalismo sin horizontes son a la religión lo mismo que a las grandes civilizaciones una caca pinchada en un palo…

    CODA: le hago ver que la ilustración que acompaña al artículo sería más efectiva visualmente si la axila de la activista luciese una señora mata de pelundramen, como es propio a esta regresión ética y estética…

  6. No se puede vivir o pensar fuera de un relato, porque conocer o pensar es representar en la mente. Los relatos son necesarios, útiles e inescapables. Sin embargo, podemos poner en comunicación nuestro relato, nuestro mundo, con otros mundos. El pensamiento lógico-matemático y el empirismo constituyen el lenguaje universal que nos permite establecer esa comunicación. De esta forma, co-creamos una representación de la realidad e invitamos a la Realidad a dar su visto bueno. El problema de las nuevas y viejas religiones es que no aceptan ni este lenguaje ni a esta árbitro. Sólo quieren imponerse por la fuerza.

  7. Comparar y asimilar a las vulgares ideocracias actuales para uso de los funcionarios de los Estados de Partidos con cualquier antecedente histórico (mito, religión o ideología política) no deja de ser una majadería propia de un pensamiento muy muy débil que ni osa entrar en el problema de la jerarquía de valores.

    Si se parte de la premisa de que la Humanidad occidental actual ha alcanzado la plenitud, es decir, ha realizado todos sus «ideales modernos», afirmación implícita en toda la corriente de pensamiento de descendecia nietzscheana más pura, frente a la tendencia inaugurada por Marx y amplificada por la Escuela de Frankfurt que afirma la «utopía de la esperanza» y la vocación por las «promesas incumplidas de emancipación» del «proyecto ilustrado», entonces habría que declarar como vencedora en este combate intelectual a la corriente nietzscheana, por ser la descubridora de la grosera mentira fundacional de la Modernidad: la vida no es una comedia que acaba en la felicidad universal sino una tragedia que acaba mal, en el plano individual y colectivo. Cierto que la vida siempre sigue su curso, pero a costa de ser una vida disminuida, mutilada, empobrecida.

    En efecto, lo que hoy constituye todos los relatos y discursos públicos de las Oligarquías que detentan el poder en los Estados occidentales en su fase de adaptación a la mundializacion de los Mercados es una versión amplificada de la «promesa de felicidad» y todos los relatos son relatos de emancipación para consumo sectorializado de masas desnacionalizadas.

    Esta verdad histórica, la de una utopía que al realizarse pierde su sentido y por ello ha de sobreactuarse (es el cansino papel atribuido a la «izquierda» en los hiperburocratizados Estados de Partidos) es el estado de cosas que los artículos de «Disidentia» intentan esclarecer dando golpes de ciego en el vacío.

    Pero para deshacer el entuerto, basta pensar que el relato antiguo produce a Ulises y La Odisea como arquetipo de la aventura humana mientras que el relato posmoderno produce a Pablo Iglesias en un plató de televisión hablando con autoridad académica acreditada de los «males» y «necesidades» de la llamada abstractamente «sociedad»: prototipo de la aventura «espiritual» de la utopía realizada de la felicidad estatalizada defectuosilla.

    • Comparar y asimilar a las vulgares ideocracias actuales para uso de los funcionarios de los Estados de Partidos con cualquier antecedente histórico (mito, religión o ideología política) no deja de ser una majadería propia de un pensamiento muy muy débil

      SUSCRIBO.

      …aunque IDEOCRACIA viene, según Fernández de la Mora, a superar el ‘patetismo’ de las ideologías.

    • Ya lo dijo Pablo Iglesias, “Okuparé el cielo por asalto”. Había oído en clase de “politología” que “Dios había muerto” y tuvo la idea de Okupar su casa, y allí que se fue con unos amiguetes de facultad y de cama. Ahora por lo visto intentan amueblarlo con trastos viejos encontrados los vertederos del saber.

  8. Desde luego hay nivel, mucho nivel.

    Yo desde la modestia de un 2ªB me atrevo a comentar lo siguiente. No se como funcionarán el orden político mongol o zulú.. el nuestro viene muy condicionado por el cristianismo y los clásicos griegos-romanos, por decirlo de alguna manera. Pero pesando mucho el cristiano.

    Y que se nos dice desde el Evangelio, pues que “mi reino no es de este mundo” y que hay que dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.. O sea que se presume que hay dos mundos, dos esferas de Poder.. aunque no se “entretiene” en detallar donde está el mundo de cada uno, y que es lo que es del Cesar y que es lo que es de Dios.

    Y esa indefinición es lo que me parece mas interesante y lo que lo diferencia del judaismo o del islam, donde todo esta reglamentado y mezclado, parece que a exprofeso. Desde el cristianismo se nos exige precisamente un reflexionar sobre quien es soberano de que y donde..

    La influencia del mundo clásico al respecto me parece menor porque no creo que en los pilares del mundo clásico (a excepción de los mitos, la versión épica del relato del que nos habla el señor Quiros) desde los presocráticos a los últimos romanos (de occidente) hubiera un gran respeto por la religión de los Zeus o Júpiter y todo el elenco familiar respectivo, bien fueran 100% dioses o mixtos.

    Se los usaba como ejemplos, no se los ofendía gratuitamente para no meterse en problemas pero me da que en el fondo eran una pandilla de ateos de tomo y lomo y sólo el pueblo se podía creer semejantes pantomimas.

    La debilidad del modelo religioso clásico se hizo tan evidente que el Imperio Romano en sus estertores se vió obligado a adoptar el cristianismo como religión oficial para aguantar unos años mas.

    Precisamente el tan criticado poder temporal de la Iglesia deviene de ese pacto de intereses entre el imperio y los primeros obispos.

    Pero al menos tuvo la ventaja de que Cesar y Papa estaban separados, aunque necesitaran cada uno del otro para sobrevivir. Algo que no ocurre con el mundo islámico, donde además se mezcla que Alá tuvo numerosos hijos de numerosas mujeres lo que enreda (insisto que no por casualidad) aún mas el asunto de la separación de poderes.

    Con el tiempo y gracias a la Ilustración se avanzó bastante en que en el mundo del Cesar las cosas no ocurrían por magia potagia, y al mirarnos en el espejo como especie los humanos tampoco podíamos ponernos a tirar cohetes. La ventaja de la Ilustración es que nos obligó a pasar a todos por el aro de cierta racionalidad y empirismo. Y cuando digo todos es a todos, entre catalanes/vascos/andaluces no había hechos diferenciales porque los Volkgeist de turno no habían llegado aún, por suerte.

    Curiosamente coincidía con el cristianismo donde al ser todos hijos de un único Dios nadie tenía el derecho de sentirse superior. Y si se toleraba que alguien se arrogara esos derechos era para preservar el poder temporal de esa Iglesia amparada en ser exreligión oficial del Imperio Romano (y sustituta de los mitos clásicos que también fueron su religión oficial previa).

    La cosa involucionó precisamente con el Romanticismo. Que ansiando un poder para el estado que proviniera de la religión y no de la Razón apoderó de la religión mas mítica, la del Volkgeist y de la necesidad de perfeccionarla a través de la perfección de la raza nos dio el nazismo, o de la necesidad de tener un Estado Fuerte que permitiera la salvación no individual si no social se salvaban los proletarios (aunque en ellos hubiera h.d.p) se quedaban en un purgatorio infinito los burgueses y se condenaba al uego eterno al Capital.. esa religión se llamó Marxismo.

    Marxismo y Nazismo coexistieron y coexisten, y no es por casualidad.

    Actualmente se han refundido en esa cosa de lo políticamente correcto. La nueva religión para ese nuevo orden mundial.

    El problema es que el Estado derivado de ese abusivo Poder no tiene contra quien evidenciar su legitimidad degenerará y a saber que nos puede dejar, una edad Media 2.0 extendida a todo el planeta es posible.

    un cordial saludo y perdonen el royo.

  9. En el listado de nuevas religiones creo que le ha faltado incluir a la medicina actual. Como usted bien dice, la ciencia comienza cuando dejamos de creer en lo que se nos cuenta. La medicina nos cuenta que está basada en la evidencia, pero muchas veces comete fraudes científicos. Se puede decir que actua como una nueva religión basada en la fe de los pacientes. Esta afirmación se basa en la siguiente comparativa entre medicina y religión:

    – Tanto la religión como la medicina moderna se basan en dogmas de fe que no hay que demostrar: hay que tener fe en que el VIH existe, aunque nadie lo haya aislado. Hay que creer que la quimioterapia cura el cáncer, aunque la terca realidad demuestre lo contrario. Hay que acatar lo que dicen los libros de medicina, aunque los hechos los desmientan. Y una larga lista de etcétera.

    – Las dos instituciones celebran ceremonias y rituales sin mediar motivo que los haga necesarios: chequeos, mamografías, analíticas, revisiones ginecológicas, etc.

    – Los ministros de ambas religiones usan una ropa que los distingue del público cuando están oficiando. También procuran usar un lenguaje ininteligible para que los no iniciados queden al margen (durante muchos años estuvo prohibida la traducción de la Biblia a las lenguas vulgares para que sólo el círculo cercano de iniciados tuviera acceso y, sobre todo, para que el vulgo tuviera que creer lo que le decían sin poder comprobarlo).

    – Las dos censuran e impiden la libertad de expresión en las épocas en las que se les permite. El poder que ha perdido la Iglesia en esa parcela lo ha recogido y lo detenta ampliamente la medicina dirigida por la industria.

    – Los creyentes de una peregrinan a Tierra Santa o a Lourdes; los de la otra van sumisos a inmolar sus ahorros a Houston. El porcentaje de curaciones es similar, el coste no.

    – Ambas se nutren de seguidores, debido al miedo a morir de sus prosélitos. Y aunque una de ellas ofrece una vida más larga, no puede competir con la otra que promete una vida eterna.

    • Excelente comentario. El hombre o cree en esto o en aquello, pero pensar en un hombre estrictamente racionalista es el error de la modernidad y su ataúd. Las creencias de hoy son destructivas por irreales.

      • Está haciendo usted propaganda de la teoría crítica, o sea, del marxismo cultural de los padres de la Escuela de Frankfurt, Adorno, Horkheimer y Benjamin, entre otros. Hágaselo mirar.

        Saludos.

    • Con todos mis respetos, lo que usted escribe es un disparate; los logros de la Medicina en la mejora de la salud y bienestar de las personas, en la mejora de la calidad de vida y en la reducción drástica de muertes y evitación y cura de enfermedades son evidentes y absolutamente cuantificables. Saludos.

      • Yo sencillamente he afirmado que la medicina es una nueva religión basada en dogmas de fe, en vez de evidencias científicas como quieren hacer creer.

        Si discrepa, por favor enlace el estudio científico que demuestra el aislamiento del virus VIH, y le estaré muy agradecido.

        También sería de utilidad la demostración científica de que el VIH es capaz de infectar a personas sanas.

        Si la medicina no aporta esas referencias primarias necesarias para que hablemos de ciencia, entonces se comporta como otra religión, que impone dogmas de fe sin ninguna evidencia científica.

        Si cree que hablo de un caso aislado, le pondré una lista bastante extensa de casos aislados de dogmas de fe aceptados durante décadas por la religión que oficia con bata blanca.

        • Que no es cierto; las vacunas han erradicado gran cantidad de enfermedades graves y algunas mortales; los medicamentos curan males de muy diversa índole; las técnicas de operaciones mejoran constantemente reduciendo considerablemente los daños al paciente.

          La medicina es una disciplina científica que usa los métodos propios de la ciencia, esto es, la experimentación y observación.

          Saludos.

  10. Yo que soy elemental prefiero definir esos relatos con un epíteto clarificador, imbecilidades.
    Entrar en cualquiera de ellos es anularme como hombre, encerrar a mis pobres neuronas que vagan libremente en una celda de ofuscación no es lo que deseo para ellas, han trabajado intensamente para mí a lo largo de su vida y castigarlas de semejante manera no me parece ser el destino que se merecen. Es cierto que no han logrado mucho y la Verdad que me prometieron no han sido capaces de entregármela, pero lo han intentado, por lo que solo me queda dejarlas morir en paz una vez realizada su tarea.
    La espiritualidad sin embargo sigue ahí, es el parque donde salen a jugar las neuronas recién nacidas y donde pasan la tarde las más envejecidas. Las de edad mediana se dedican a lo cotidiano resolviendo los asuntos de la manduca, a esas, las viejas neuronas las vigilan de cerca, siempre hay alguna que quiere pasarse de lista y traerme la verdad que se ha encontrado en no sé qué lugar donde habitan los hombres, no es que sean malas estas neuronas de mediana edad, es que son demasiado serviciales y quieren a toda costa traerme algo con lo que satisfacerme, pobrecillas, ya aprenderán, la última a la que regañaron las ancianas me trajo la felicidad que había comprado en una tienda china, no tengo que decir que duró poco.

  11. El autor no reflexiona sobre la posibilidad de que política y religión puedan ser un par dialéctico indisociable y que lo que él entiende como el éxito de la “democracia liberal” no es más que un proyecto/fantasía racionalista imposible, que como consecuencia de su fracaso por intentar eliminar la religión pública, es decir política, ha abierto la posibilidad de cualquier cosa opere como religión en las sociedades contemporánea. Primero fueron las ideologías, que una vez agotadas por la historia, se sustituyen hoy por cualquier ocurrencia con pretensión de Verdad trascendental.

    Lo que el autor denomina “democracia liberal”, fueron, y siguen siendo las que funcionan, aunque muy tocadas de ala, teologías políticas fundamentadas sobre hondas creencias religiosas. La norteamericana es la más visible, cuando se estudia con atención.

    Todo orden político, el mongol, el zulú, o el democrático, se asientan en un orden ideal de carácter sagrado que se representa como armonioso y del que emana la Autoridad y su legitimidad armonizando mando y obediencia. Ese orden ideal es verdadero o falso en función de los ideales que postula y no en el orden teóretico de las comprobaciones lógicas.

    Es probable que debajo de esta característica común a todos los órdenes humanos que conocemos, existentes o desaparecidos de la historia, lo que se pueda deducir es que sea una propiedad ontológica del hombre y no un cuestión accidental. Pero esto lo dejo para los filósofos.

    El empeño y fracaso de los sistemas políticos empeñados en separar política y religión, es pensar que las creencias no son constituyentes, sino una circunstancia o incluso un error del hombre cuando éste no ha accedido “todavía” al reino de la Razón.

      • el planeta entero está escuchando al tal Jordan Peterson. Es mejor atender a personas menos mediáticas, porque se pueden permitir más flexibilidad y agudeza en sus opiniones. Cuando un lider de opinión habla, no es la persona la que se expresa sino el sistema colectivo que arrastra y del que él termina siendo un avatar.

    • Tiene toda la razón el autor; el avance y progreso de la civilización occidental se ha producido gracias a la separación Iglesia-Estado, pero no como cuestiones ideológicas, sentimentales o morales, sino como estructuras, como organizaciones. El avance de Occidente respecto a las demás culturas, la musulmana en concreto, se debe a esta primordial separación; los judíos, como los orientales avanzados, como Japón, también han progresado respecto a los que no han hecho la separación gracias, precisamente a ésta. El tener a la jerarquía religiosa en el Gobierno y el Estado supone la introducción en éstos de la obediencia sin razón y la imposición de valores morales, en gran parte obsoletos de sumisión acrítica a la autoridad. Un desastre. Saludos.

      • Y la autoridad máxima para la jerarquía eclesiástica es, en nuestro caso, la Biblia, como para los musulmanes El Corán; un libro metafórico, hecho para que los fieles de hace miles de años obedecieran, y redactado con la mentalidad de esa época arcaica.

  12. Diría más bien que son relatos de una misma religión que no es otra que el estatismo o lo que actualmente se ha dado por llamar democracia, es decir la religión de nuestro tiempo; y la realidad de fondo es que gracias al adoctrinamiento político la sociedad ve al Estado como el Dios que todo lo puede solucionar hasta inclusive dejar de fumar, el Estado como herramienta de coacción para hacer realidad las utopías, en fin es la historia de siempre desde que se inventó el maldito Estado crear el hombre nuevo y la sociedad perfecta, aunque al final con tanta ingeniera social, propaganda y manipulación de la realidad les ha terminado saliendo un Frankenstein de sociedad, donde lógicamente nadie quiere asumir responsabilidades ni mucho menos culpar al estatismo de su precariedad y la mejor muestra es que luego de lo acontecido en el siglo XX con las ideologías totalitarias y los cientos de millones de muertos a manos del Estado se sigue venerando con fervor el estatismo, así que veremos muchas sociedades fallidas en el futuro por caer nuevamente en este fanatismo religioso, es decir en el estatismo llámese socialista, nacionalista, humanista, peronista, chavista o animalista.

    Creo y espero no equivocarme pero dentro de un par de siglos el Estado no existirá, al menos no como lo conocemos, ya que desde que el mundo es mundo el ser humano ha conservado las instituciones sociales que les han sido útiles, un ejemplo es la familia o el dinero, el Estado en su corta existencia de la historia humana ha causado más desgracias que alegrías, así que tengan la completa seguridad que acabará desapareciendo o mutando a algo muy distinto como ha sucedido con otros sistemas político-religiosos a lo largo de la historia, por desgracia estos cambios son lentos así que la inminente y necesaria desburocratización y desestatificación de la sociedad muchos de nosotros no la veremos en vida, de todos modos es un proceso que debemos comenzar a andar y sobre todo abrir el debate a nuevos plateamientos e ideas sobre que hacer con el poder.

    • Sus opiniones son fruto también de otro “relato”, de otra “religión”.
      Su demonizado “Estado” tiene unas raices muchisimo más profundas de lo que vd. piensa. Es el reflejo de la jerarquía, que está en todo en la naturaleza.
      Quizá no lo vea, pero piénselo.
      Quizá sea un problema semántico, y a lo que yo llamo Estado vd. le llama sociedad. El Estado Tiránico (aunque sea una tiranía “blanda” en estos momentos)es su “strawman” (su falacia del hombre de paja). Es igual que el que utiliza como “hombre de paja” a la “oligarquía”, el 1%, Bilderberg, Wall Street, el Sistema Capitalista, el White Male Privilege, o lo que se les ocurra a serie de alucinados de la izquierda extrema.

      • efectivamente, el autor del artículo habla desde su propio relato también. Todos lo hacemos, porque no se puede pensar fuera de una narrativa. Lo único que se puede hacer es meditar y respirar profundamente, pero si hablas o te mueves, es dentro de tu relato. Hay que ser consciente de ello, para no terminar de creernos del todo lo que decimos. Los grandes pensadores no son seguidores de sí mismos!

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