Dios no existe, no hay más allá, esto que ves es todo. Así pues, si no hay un paraíso al otro lado, si no hay vida más allá de esta, el sufrimiento y la adversidad dejan de ser entendidos como episodios que nos redimen y fortalecen, y se convierten en agresiones y ofensas que deben ser evitadas. Así lo entendemos todos, no sólo los adversarios. Por eso el mundo se vuelve antagónico a la libertad y la responsabilidad. Por eso también es falso que la izquierda tenga superpoderes, simplemente expande su imperio de la corrección política sobre el desierto de los ideales contrarios.

¿Mérito y esfuerzo?… Nadie se lo cree, tampoco los conservadores y liberales porque prácticamente desaparecieron. Fueron arrastrados con todo lo demás por la corriente arrolladora de un desesperado nihilismo. En la actualidad, ser libre y responsable es un desiderátum y la independencia, la muerte social. Todos buscamos con desesperación una tribu, un grupo o simplemente una banda en la que alistarnos. Por eso medimos cada una de nuestras manifestaciones públicas, cada mensaje, incluso una simple declaración o la ocasional reseña que hacemos de un tercero, porque si nos descuidamos podemos liberar una crítica inconveniente que, como un neutrón separado de su núcleo, provocará en nuestro círculo una reacción en cadena que pondrá demasiadas cosas en duda, y eso arruinaría nuestros planes.

No sólo en la izquierda, sino en todos lados, ser tenido en cuenta exige una lealtad a toda prueba, un aplauso permanente, un servilismo libre de cualquier sombra de duda. De esta forma se consigue el salvoconducto para ingresar en el pelotón de la carrera hacia la relevancia. Pero esta relevancia carece de verdadera utilidad, menos aún tiene algún sentido trascendente. Al contrario que nuestros antepasados, ya no creemos en la inmortalidad. Pero no nos hemos parado ahí, hemos ido más lejos: tampoco creemos en la importancia del legado. Tenemos prisa por alcanzar el falso ideal de la seguridad y no queremos equipaje porque, aunque la palabra muerte sea tabú, nuestro conocimiento es básicamente conocimiento de la muerte: sabemos que hoy estamos vivos pero mañana ya no.

Aunque se insista en la responsabilidad de colegios y universidades a la hora de producir sujetos con una inmadurez crónica, el origen de esta deriva está también en los hogares

La búsqueda de la recompensa inmediata ha degenerado en un presentismo que se derrama de arriba abajo para, luego, rebotar de abajo arriba generando un círculo vicioso. Así, como el ciclo del agua, la mentira del mundo feliz cae sobre nosotros como una lluvia fina y persistente que cala hasta los huesos, y, después, mediante el inevitable desencanto de cada uno, regresa a las alturas en forma de microscópicas partículas que, sumadas unas a otras, dan lugar a las tormentas.

Los que atribuyen la responsabilidad de esta pérdida de referencias a la escuela, o a la universidad, tienen razón, pero sólo en parte. El problema es mucho más complejo y profundo: nuestra visión del mundo es por lo general intranscendente y estrecha, se ciñe al presente inmediato y a la autosatisfacción. Por eso el mérito y el esfuerzo ya no sirven para alcanzar la relevancia. Prima la pertenencia al grupo, los contactos, las relaciones personales; no el talento ni la honestidad.

Para Richard M. Weaver, da igual que llamemos a este fenómeno decadencia de la religión o pérdida de interés en la metafísica, el resultado es el mismo, puesto que ambas son núcleos integradores que, cuando ceden, generan una dispersión inabarcable que sólo cesa cuando la cultura ha sido reducida a escombros. Y, quizá, esté en lo cierto, porque Occidente parece ir camino de convertirse en un inmenso patio de colegio gobernado por los caprichos y ocurrencias de seres infantiles.

Sin embargo, aunque se insista en la responsabilidad de colegios y universidades a la hora de producir sujetos con una inmadurez crónica, el origen de esta deriva está también en los hogares. Muchos padres —bien es verdad que animados por la opinión de los expertos— llegaron a la conclusión de que ser severos y exigentes con los hijos mermaba sus fuerzas y convertía su fugaz paso por el mundo en un suplicio innecesario. ¿Por qué debían sufrir si su existencia era intrascendente y breve? Había pues que actuar en sentido contrario, evitándoles contrariedades y sufrimientos, y engordando su autoestima. Así, los padres renunciaron a su autoridad para convertirse en amigos de sus hijos, en cómplices cuyo deber era eliminar obstáculos y proporcionar una autoestima artificial que ya no procedía de la experiencia, de las duras lecciones de la vida, sino de la potenciación del ego.

En opinión de Hanna Arendt, era en la crianza y educación de los niños donde la autoridad en el sentido más amplio siempre se consideró un imperativo natural. Se exigía tanto por las necesidades naturales, como es la indefensión del niño, como por una evidente necesidad política: la continuidad de una civilización sólo podía perdurar si sus vástagos asumían el mundo preexistente y aceptaban que debían madurar, es decir, alcanzar cierta edad y sabiduría, para ocupar un sitio en la mesa de los adultos. Sin embargo, Arendt añadía ya en 1950 que la Autoridad no había entrado en crisis, sino que era una causa perdida.

Un buen amigo sostiene que el principio de autoridad no ha desaparecido, simplemente se habría trasladado de las figuras tradicionales, como podía ser el maestro, el cura o el médico, a otras nuevas, como los “influencers” de Instagram. Pero discrepo de esta idea. El principio de autoridad clásico, aunque evolucionara de forma progresiva, era bastante estable, no se mostraba voluble ante las reacciones del público porque estaba incardinado en la tradición y en un marco común de entendimiento que trascendía a la persona, esto hacía que el principio de autoridad, por lo general, no se plegara a los estados de opinión del momento o a modas pasajeras.

Es la masa quien domina al influencer, ejerciendo sobre él no ya una cierta y paradójica autoridad, sino un voluble e imprevisible autoritarismo. Por eso el influencer sólo expresa aquello que, estima, agradará al público, no lo que debe ser dicho

El influencer, en cambio, gira a la deriva en el remolino de las tendencias, está sometido al arbitrismo del público y el espejismo de su autoridad se desvanece tan pronto como contraría a sus seguidores. En realidad, es la masa quien domina al influencer, ejerciendo sobre él no ya una cierta y paradójica autoridad, sino un voluble e imprevisible autoritarismo. Por eso el influencer sólo expresa aquello que, estima, agradará al público, no lo que debe ser dicho. Como los padres con sus hijos, alimenta la autoestima de sus seguidores.

En un demoledor artículo sobre la izquierda actual y la propensión al totalitarismo de buena parte de la juventud, Gonzalo Garcés apunta a las universidades y se pregunta “por qué la democracia tiene tantas dificultades para defenderse de un virus ideológico que ni siquiera atinamos a nombrar: ¿política identitaria? ¿Social justice? ¿Posmodermismo? ¿Teoría crítica?” Pero si los universitarios de hoy no saben quién fue Aristóteles, mucho menos sabrán qué es la Teoría crítica. Pueden reconocer determinadas expresiones, términos y consignas, pero son incapaces de vincularlas a argumentos elaborados.

Han aprendido a odiar a Occidente, pero no saben razonarlo; menos aún son capaces de confrontar sus opiniones con otras distintas porque su ánimo no obedece a teorías ni razonamientos, sino a un hipertrofiado sentimiento de amor propio que ha sido alimentado con devoción por el entorno. Por eso cualquier argumentación contraria desata su furia, porque no pone en cuestión una determinada idea u opinión sino su propio ego.

A este respecto, apuntaba Margaret Thatcher en la década de los 60 del pasado siglo que uno de los efectos de la rápida difusión de la educación superior había sido equipar a las personas para criticar y cuestionar casi todo. Y añadía que algunas de ellas parecían haberse detenido allí en lugar de pasar a la siguiente etapa, que consistía en llegar a nuevas convicciones o reafirmar las antiguas. Así, recordaba la noticia en la prensa del momento en la que se reseñaba que el líder estudiantil Daniel Cohn-Bendit había sido premiado por un trabajo extraordinario. Sus examinadores justificaban el galardón en que había planteado una serie de preguntas muy inteligentes, a lo que Thatcher añadía: “¿Significativo? Hubiera sido más feliz si él también hubiera encontrado una serie de respuestas inteligentes.” Pero el tiempo no pasa en balde. Desde entonces hasta hoy las universidades se han degradado bastante, y los activistas universitarios ya ni siquiera plantean preguntas inteligentes, las han sustituido por dogmas.

Aunque les gusta que creamos que ellos dan forma al mundo, a lo sumo están contribuyendo a destruirlo. Pero sobre las ruinas no podrán edificar el sistema totalitario que añoran, porque el caos que están ayudando a desencadenar es una fuerza ciega que lo arrollará todo a su paso

En este proceso, los ideólogos han actuado como los belicistas del pasado, utilizando el ansia por significarse de la juventud para promocionar sus guerras. Han asimilado los impulsos irreflexivos de los jóvenes a teorías que no están en el origen de los delirios narcisistas, sino que surgen a colación de éstos. En realidad, no son los artífices, simplemente, como el “influencer” de Instagram, seducen al público diciéndole aquello que quiere oír. Su trabajo consiste, pues, en avivar el fuego. Aunque les gusta que creamos que ellos dan forma al mundo, a lo sumo están contribuyendo a destruirlo. Pero sobre las ruinas no podrán edificar el sistema totalitario que añoran, porque el caos que están ayudando a desencadenar es una fuerza ciega que lo arrollará todo a su paso, a ellos también.

Las guerras —también las culturales— se sabe cuándo empiezan, pero no cuándo terminan ni tampoco cómo acaban. El problema añadido en el presente es que los ideólogos y políticos carecen de la autoridad que sí tenían los viejos gobernantes. Van a remolque de los acontecimientos, no controlan su deriva. Corren apresuradamente para colocarse en la cabeza de la manifestación, pero no la gobiernan, la masa les arrastra mediante la gratificación de la relevancia… y la promesa del poder.

En los años 70 del siglo XX algunos pensaban que el enorme deterioro de la Autoridad abriría una nueva era de mayor libertad individual. Otros creían, por el contrario, que conduciría a la anarquía social y al caos moral. Robert Nisbet apuntó, sin embargo, que el vacío dejado por la Autoridad sería llenado por un ascenso irresistible del poder. La pregunta medio siglo después es: ¿qué poder será ése?

Sea cual sea la respuesta, debemos tomar conciencia del peligro y entender que lo que cada uno haga o deje de hacer importa y mucho, que salvaguardar la libertad no sólo depende de las leyes o del Estado de derecho, que no existe un modelo político, por óptimo que sea, que por sí mismo la garantice y evite el auge irresistible del poder sobre el que advierte Nisbet.

La libertad es un valor trascendente, lleno de significado, por lo tanto, es incompatible con la creencia de que nuestros actos individuales son intrascendentes. Puede que la existencia sea un suceso fugaz, sin embargo, lo que hacemos tiene consecuencias. Así pues, debemos asumir nuestra responsabilidad y aceptar determinados sacrificios. No podemos abandonar a los jóvenes porque, en el colmo del cinismo, hemos concluido que son una causa perdida; tenemos que hablar con ellos, aunque hacerlo implique contrariarlos. Es crítico ayudarles a entender aquello que dijo Orwell, que, si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír. Ningún colegio, universidad, gobierno o Estado hará esto por nosotros.

Foto: Mika Baumeister


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16 COMENTARIOS

  1. Muchas gracias por el artículo que aplaudo del principio al fin, pero de todo él, algo me ha marcado especialmente y es esta frase: «La libertad es un valor trascendente, lleno de significado, por lo tanto, es incompatible con la creencia de que nuestros actos individuales son intrascendentes.»
    Si fuésemos conscientes de cada uno de nuestros actos y la repercusión que tiene en otros, tal vez fuésemos más responsables.
    Siento agredida mi libertad y es algo que pienso defender con uñas y dientes y voy a reaccionar ante la manipulación que estamos viviendo y en la que, de modo inconsciente, estamos participando.
    Gracias por permitirme pensar. Un saludo.

  2. Sólo por incordiar:

    Desconozco el ratio (%) respecto del PIB que se dedica en cada pais de dinero público a alimento de ONGs y similar sobre los que pivotan influencers e ingenerias sociales varias.

    Pero me juego lo que sea menester a que ahí también estamos en la champions.

    Muy posiblemente si disminuyera ese maná de manera radical la necesidad de enfrentar una realidad «verdadera» dejaría a esa ¿izquierda? con mucho menos poder.

    Las ONGs, influencers y amigos del choyo dedican gran parte de su tiempo a «ventear» (cómo ciervos en berrea) de donde va a caer la subvención..

    Un ejemplo claro lo tenemos con el «Simón» y los homenajes variados que se le han organizado. Son el termómetro perfecto para que desde el poder se sondee hasta que punto están de «comprometidos» los acólitos de la subvención.

    Sólo así se entiende esa fiebre por promocionarlo con merchandaisings diversos. Supongo que copn los nazis pasaría algo parecido.

    Un cordial saludo y buenas noches

  3. Tras leer el artículo de D. Javier me ha venido a la cabeza San Agustín.

    «Este maestro asume una actitud radical, revolucionaria. Declara que el hombre debe destruir los puentes que le unen a su pasado histórico; proclama el advenimiento de la nueva Era, debiendo la Humanidad entera liberararse, en tanto que sociedad espiritual, de los lazos que proceden de la sociedad natural; predica una renovación total, renovatio ab imis, que no debe tener en cuenta ningún calculo histórico o temporal.»

    «El estado, dice Agustín, nunca se haya fundado sobre el libre consentimiento. Según él siempre es producto de la violencia o el fraude, un efecto de la rapiña y de la avidez, y, a veces de un crimen mayor. El ejemplo del Estado romano, cuyo origen atribuye la leyenda a un fratricidio, sería válida para todos los Estados de la tierra. Por ello, la mala calidad del Estado como tal hace deseable que quede limitada su expansión; pues los crímenes del Estado se hacen tanto más numerosos y más graves cuanto más se engrandece el mismo. Por ello san Agustín deplora el desmesurado crecimiento de un solo estado…»
    Extracto del libro «Las grandes aventuras espirituales» de William Mackenzie.

    Es interesante leer a Agustín en estos tiempos, podemos encontrar claves que nos serán familiares. Aunque nosotros todavía no estemos ni mucho menos en una nueva era sino en el desastroso final de un período histórico, podemos apreciar que mientras Agustín dice,
    «La ciudad terrestre pertenece a aquellos que se contentan con las ilusiones de este mundo y viven al margen de la fe. La Ciudad celestial está formada por quienes viven ex fide; los ciudadanos de ambas viven codo con codo en la tierra; y hasta se da el caso que sus preocupaciones sobre ciertos puntos son comunes, o cuando menos se asemejan. Pero mientras unos se contentan con las apariencias de la paz terrestre y no miran más allá, los otros, sin desdeñar por ello en absoluto los beneficios de la sociedad civil, aspiran a un objetivo supraterrestre y ponen su ideal y su esperanza en el reino celestial, confusamente presentido y hasta presente ya.»

    El Estado Global que pretenden imponer aspira a que solo exista una parte de esa sociedad, eliminando, acallando o apartando de la misma a los individuos más dotados intelectual, espiritual o artísticamente.

    Naturalmente esto es una solemne estupidez que solo puede conducir a un grave conflicto, y no de negros o moros, precisamente.

    No hay duda que los idiotas fracasarán, como dice Agustín, «El Estado, creación del hombre-ciudadano, es la expresión de la naturaleza inferior y mala de éste».

    Y añado yo que el Estado Global está desatado esparciendo la idiotez, es por tanto imposible que aquello que pretenden imponer se pueda sustentar en la Imbecilidad absoluta o la fuerza. No es posible. En realidad todo el proyecto «globalista» es una deconstrucción de lo preexistente sin ninguna propuesta fundamentada, no hay que ser muy listo para darse cuenta que está destinada al fracaso dando paso a algo nuevo que aún no llegamos a vislumbrar.
    Al final, como siempre, los malos están haciendo el trabajo gratis al bien, y encima no se están enterando.

  4. Lo que ocurre no es nuevo. Los colectivismos siempre tuvieron claro que había que atacar la educación. En todo el mundo casi, se han tratado de infiltrar en el sistema educativo de muchos países para deformar la mente de los más jóvenes. Desde escuelas hasta universidades. El terrorista peruano Abimael Guzmán, en los 60 hacía de profesor universitario y cuando fue capturado en el 92 decía que no le importaba ser capturado pues durante décadas había sembrado ideas en muchísimos jóvenes que seguirán con su «obra». El asesino Guzmán dejó, durante años, decenas de miles de muertos a su paso. Se consideraba a sí mismo como la cuarta espada del comunismo (luego de Lenin, Stalin y Mao); y era seguido por jóvenes que hacían su revolución, y al igual que con los jóvenes de ahora, eran gente manipulable por su casi nula formación de casa que los hiciera inmunes a la necesidad de pertenencer a cualquier colectivo. En la universidad en la que éste asesino enseñaba, habían jóvenes que sí eran inmunes al asalto de ideas de su lamentable maestro, y se cambiaban de universidad y no le hacían frente pues al ser Guzmán maoísta, seguía una línea particularmente violenta de imposición y ejecución de ideas. Perú tuvo que sufrir por décadas secuestros, torturas, mutilaciones y asesinatos de personas y explosiones de bombas; en una escalada de violencia que ocurría en provincias como en la capital. La sociedad peruana hoy repudia estas ideas y su rechazo a las mismas la ha hecho inmune hasta cierto punto a tanto progresismo tan de moda en el mundo. ¿Necesitan el ser humano aprender por el camino difícil, aquello que no aprendió en su hogar para no caer en esta decadencia de ideas y de valores? Parece que sí. El problema actual es que el colectivismo de hoy no trae tanta violencia como el que llevó Guzmán a Perú como para que la sociedad lo repudie claramente. El colectivismo de hoy disfruta de las bondades del capitalismo y lo utiliza para hacer su labor destructiva. Es un enemigo más refinado y camaleónico, suficientemente astuto para captar las mentes más descuidadas de una sociedad. El origen del problema es el hogar con escasa formación en valores y sentido común, lo cual abunda. El colectivismo de hoy lo sabe, por ello busca atacar también a la familia, y así tratar de evitar incluso que los hogares sólidos en valores, cimiente en sus hijos lo necesario para que sean inmunes a ideologías que tanta destrucción y muerte han traído y siguen trayendo a la humanidad.

    • Efectivamente, doy fe, yo andaba por el Perú por esas fechas del principio de los noventa y lo viví. Ojalá sea como dice que: «la sociedad peruana hoy repudia estas ideas y su rechazo a las mismas la ha hecho inmune hasta cierto punto a tanto progresismo tan de moda en el mundo», ya hace que no he vuelto y no sé como andan las cosa por allá, pero aquí en España hemos sufrido una situación similar de «décadas secuestros, torturas, mutilaciones y asesinatos de personas y explosiones de bombas; en una escalada de violencia que ocurría en provincias como en la capital», pero no hemos aprendido nada y menos nos hemos inmunizado, es más, los asesinos han sido votados para que ocupen escaños en el parlamento, todo un ejemplo de la ignorancia y perversión de este pueblo.

  5. A propósito del auge del poder, debemos tener en cuenta que desde la izquierda se ha empleado la recomendación engañosa del «empodérate» como ariete contra la libertdad individual y contra la democracia como sistema de controles del poder. Si uno quiere ser reconocido como empoderado debe esclavizarse a alguna secta feminazi, antifa, racista disfrazada, anticapi, ecologista, o de orgullosas mariquitas y así.

    Las estrategias de empoderamiento, con apoyo en las redecillas sociales que atrapan gente, son esas ilusiones rizomáticas de los tarados del 68 como Castells vendidas como ciencia de la liberación social. Con estas estrategias, lo que ha ocurrido es que son los dueños de las redes y de las tecnologías de la información y comunicación los que han acumulado más poder.

    Ahora, con el 5G, al sistema de control social lo llaman «internet de las cosas» pues las personas ya son sólo las unidades que prestan su tiempo y su energia -hasta pagamos el recibo de la energia eléctrica- a cambio de ilusiones de trabajo, de reconocmiento, de realidad confortable en burbujas frágiles. Como todo es frágil e ilusorio, la culpa de que no funcione se le echa a la gente, es decir al escalvo.

    Hay un noticia interesante sobre la burrada que se ha cometido con nuestra esclavitud para hacernos más esclavos. Lean: https://www.libremercado.com/2020-06-28/coronavirus-aislamiento-berkeley-mit-cuestionan-estrategia-confinamiento-estricto-que-adoptaron-illa-simon-1276660065/?_ga=2.64097391.1907608990.1589379392-1117640060.1589379392

    • Leí el artículo del enlace y, por desgracia, no me sorprendió. Lo que es penoso es que estos análisis del confinamiento estricto no se hagan eco en muchas personas. Han metido mucho miedo y la mayoría de la gente con la que hablo no aceptaría cuestionar estas medidas drásticas. De hecho, el otro día oí (maldito oído fino) por la calle directamente una intervención: «Pero, ¿para qué protestar? Si nuestro gobierno lo ha hecho mejor que nadie.» Qué tristeza me entró.

  6. Sacrificio vs disfrute. Recolección vs agricultura. Autonomía (Libertad) vs Colectivismo (Estatalismo / Capitalismo).

    No hace falta conocer lo que dice fulano o mengano para tener una visión medianamente aproximada del funcionamiento del mundo (humano).
    Otra cosa es, se tenga la capacidad para esquematizar tal funcionamiento, más allá de la mera intuición de la realidad.

    Alrededor del camino al andar, hay árboles con miles de años de presencia (reproducción). Los árboles cobijan lo místico y poderoso, la eternidad superior de los ciclos, la grandiosidad. Culturas como la celta adoraban los árboles; no es de extrañar dado constituyen todo un submundo. El bosque es un mundo desconocido de casi infinitas relaciones, oscuro, misterioso, protegido de los elementos y lleno de criaturas. Por otra parte, la agricultura, mundana cosa, adoradora del trigo alimenta los cultos humanos a sí mismo. A sus cosas, la domesticación total del medio, donde no se sabe si la planta es esclava o esclavo es el agricultor. Cada cosa lleva aparejado su culto, …, su cultura.

    Los cultos rigen la acción humana; una cosa es no creer en Dios, otra bien distinta, no tener cultos.
    Actualmente uno de los cultos más extendidos es a Mammón (a través de la idea fuerza del Capitalis-mo, “el sacrifico lleva al éxito y posteriormente a la redención, el disfrute”), por ello entre otras cosas no se plantan árboles de los cuales no se obtenga cercano fruto. En eso estamos.

  7. De momento, no hay salvación. Ni está ni se la espera. Pero este caos generalizado es mundial, no solo español. En España tendemos a pensar que somos de otro planeta. Nuestra historia la explicamos totalmente al margen del mundo. Así es nuestra visión, por ejemplo, de la Guerra Civil, como una cosa exclusiva de rojos y fachas locales. Y no fue así. Fue un apéndice lucha que se vivía en Europa entre fascismo y comunismo, de la que la democracia era un convidado de piedra que no hacía ruido. Y tan escasa como el sentido común. Si el comunismo (con el sentido actual de la corrección politica) era la democracia (mentira y gorda), tenemos la visión imperante.

    Por eso el caos es mundial. Decimos frecuentemente: «España no tiene arreglo». Pero, tiene el mundo arreglo? Si echas un vistazo fuera, es para salir corriendo. Pero dudo que este caos que vivimos sea casual, porque en su fondo y forma hay un orden. Estamos viviendo una gigantesca representación teatral, donde la escenografía la ponen los medios. Son los medios los que modelan la realidad. Los que suben y destruyen tendencias y carreras politicas. Los que potencian cosas y noticias irrelevantes a bombo y platillo o condenan a la indiferencia a acontecimientos que tienen su importancia, pero que no están en la agenda. Medios que tiene dueños y que, a final, si rascamos un poco, aparecen poderes financieros y accionistas muy conocidos (junto a otros muy poderosos, pero no tan nombrados). Vivimos un caos interesado y la izquierda y la derecha son solo meros instrumentos al servicio de los mismos intereses.

    • En efecto Argantonio, es global.

      Pero no es casualidad que España esté en el podium de esa idiocia global.

      El que tengamos la mayor tasa de fallecidos por millón de habitantes por la pandemia no es casualidad del mundo. Tampoco que vayamos a tener la peor crisis económica.

      Somos el ejemplo de cómo una población lanar se recrea en su estupidez para ignorar hechos obvios.

      Algo en lo que desde ese 2004, 11M mediante, hemos puesto no una, si no varias marchas mas.

      – El nihilismo de romper una nación con Zapatero y su apuesta por el Estatut. Algo que acabó siendo aceptado por el PP.
      – La Ley feminazy LIVG… votada ese mismo 2004 con Zapatero por se mismo PP
      – Las leyes LGTBIhijakmlnñ…
      – Las Leyes de Memoria Histérica
      – La aceptacion de una banda terrorista dedicada de hoz y coz a la destrucción del Estado (eso hacen los terroristas), finaciada desde el Estado; cómo animal de compañía
      – Las leyes que amparan la inmigración descontrolada e ilegal
      -etc,etc

      Todo ello reversible a partir del 20N del 2011 pero en vez de darse marcha atrás se aceleró aún mas, amparadas en en una financiación con unas Leyes fiscales filocomunistas (Montoro mediante) …

      No hay Nación/Estado (ya se que no son lo mismo) en el mundo que haya promocionado con tal entusiasmo tal sin Dios (en el sentido que Benegas ha escrito su excelente artículo).

      Algunas han promocionado uno de los puntos, otras otro, de manera descafeinada y asomando la patita poco a poco varios a la vez..

      Pero cómo aquí, ninguna.

      Eso tiene un precio.

      Y sólo estamos en el comienzo.

      El precio de la idiocia profunda comienza pegándose tiros en el pie, y si no se aprende (y me parece que no), pues se continua hasta que se espicha o se espaibla.

      Lo de la cantidad de muertos de aquí, con la sumisión derivada del lanar (también tenemos el lanar con mas tragaderas del mundo..) no es si no la consecuencia de lo anterior; en lo que con toda seguridad estamos (también) en el primer puesto de la Champions.

      La pregunta siguiente es hasta que punto se nos ha manejado desde afuera para que así sea, o es que nos hemos manejar porque hay tenemos un severo complejo de inferioridad moral y nos promovemos cómo el arquetipo de esa nueva basura que nos espera en busca de una redención masoquista.

      Un cordial saludo

  8. El problema al menos para mí, y estoy de acuerdo en todo lo que ha escrito el Sr. Benegas, es que la derecha Española, o sea La nuestra, ha sido tan zafia, y burda en directamente demostrar que está ahí para robar. Lo triste es que al acabar el baño e realidad del Sr. Gonzalez, es que Lo del Sr´Aznar fue ahora me toca a mí, y a los nuestros, la mas vergonzosa y que hemos pagado con creces fue el desmantelamiento de la sanidad pública. La alfombra roja laos fondos de inversión para los pisos de protección pública, y las residencias de Ancianos, sin pudor alguno. Aparte de la caja B con que se financiaban, directamente. y ahora me quieren hacer creer Que los Señores casado y Abascal que siempre han cobrado de esta organización, con sus masters y monsergas son lo que van a cambiar.?
    Lo siento este país tiene lo que se merece por votar a tanto jeta y sinvergüenza que medra de la política con la colaboración de toda la mas media, escrita de papel digital o en las televisión. A mí ya me ha bastado, no participo más, no hay solución y el último que apague la luz. Seguirá igual, y para que nada cambie eso es España, y así son los Españoles.

    • Ya está participando de la manera más activa, de la única posible, no participando. Ahora solo hace falta que unos cuantos millones más de españoles le imiten, y si aparte procuran no pagar impuestos mucho mejor, creo que desde el uno de enero hasta hoy los españoles han estado trabajando para la corrupción política, a partir de hoy trabajarán para ellos.

  9. Muy buena reflexión sobre un fenómeno que afecta al círculo cultural de Occidente, cuyo desenlace es sombrío. Lo que a finales del S XVIII y en el XIX era una imagen de Mundo que reducía al hombre a un capítulo de una zoología general, como consecuencia de una crítica radical al fenómeno religioso, pero circunscrita al estrecho círculo de personas cultivadas, se ha convertido desde mediados del S XX, en una percepción compartida por amplios sectores de la población. En el siglo XXI, el fenómeno parece alcanzar su zenit, con prácticamente todas las élites gobernantes de Occidente, alineadas con esta imagen de Mundo. La cuestión es si será posible construir un mundo civilizado desde una razón biológica, cuya lógica es necesariamente mortal. Yo creo que no, y de ahí, la permanente mistificación de las figuras en que intenta articularse. El fenómeno es una vuelta al lugar del que tanto nos costó salir; el determinismo de las leyes de la Naturaleza.