La opinión de que el ciudadano común es demasiado estúpido para entender y juzgar correctamente la política evidencia un profundo desprecio por la gente en general, pero, sobre todo, sirve para endosar la responsabilidad del malestar que se propaga por muchas democracias a un electorado ignorante, sin que los principales responsables hagan autocritica y asuman su culpa.

Lo cierto es que, si desde alguna parte se ha animado la estupidización de las sociedades, ha sido desde la política y su entorno, medios de información incluidos. Gobernantes, asesores, expertos y prensa han puesto durante décadas un gran empeño por degradar las discusiones políticas hasta convertirlas en pura pantomima, espectáculos de peleas en el barro aptas sólo para electores incondicionales y acríticos.

El nivel de lenguaje empleado por los sucesivos candidatos se ha desplomado a lo largo del tiempo

En lo que respecta al ámbito de los políticos, para muestra, vale un botón. Un estudio The Princeton Review demuestra que el nivel de lenguaje empleado por los sucesivos candidatos de los Estado Unidos se ha desplomado a lo largo del tiempo.

Esta inquietante conclusión se obtiene después de analizar los debates de Gore-Bush de 2000, el debate Clinton-Bush-Perot de 1992, el de Kennedy-Nixon de 1960 y el de Lincoln-Douglas de 1858. En cada caso se analizaron las transcripciones y el vocabulario empleado para determinar el nivel educativo que era necesario para entender a los candidatos.

En los debates de 2000, Bush empleó una oratoria comprensible para un estudiante de sexto grado, mientras que la de Gore era apropiada para un séptimo grado. Clinton, en 1992, utilizó un lenguaje comprensible para un séptimo grado, mientras que Bush, al igual que Perot, no superaba el sexto grado.

En todos estos casos, el nivel fue muy inferior al de los debates Kennedy-Nixon de 1960, donde ambos emplearon un lenguaje accesible para estudiantes de décimo grado. Y a su vez, su nivel es bastante bajo si lo comparamos con el lenguaje empleado por Abraham Lincoln y Stephen Douglas.

El estudio no ofrece datos más actuales, pero no parece muy descabellado aventurar que el lenguaje empleado por Trump y Hillary durante la última campaña difícilmente superó el nivel de un parvulario.

La limitación en el número de caracteres no es un invento de Twitter, sino bastante anterior. Es un invento de los políticos

Si este estudio se realizara en otros países, con los sucesivos candidatos a lo largo del tiempo, probablemente comprobaríamos que ha sucedido exactamente lo mismo. Hoy, el lenguaje con el que los políticos se dirigen al público, no ya durante la campaña electoral, sino en general, resulta extraordinariamente infantil. Y diríase que la limitación en el número de caracteres no es un invento de Twitter, sino bastante anterior. Es un invento de los políticos.

Este abrupto descenso en el nivel del debate, en vez de generar alarma, se ha asumido por los expertos como un hecho positivo. A pesar de que los problemas complejos no puedan explicarse con un lenguaje propio de parvulario, que los políticos se expresen como los niños resultaba más “inclusivo”. Se trataba, pues, de igualar a los electores por abajo, para que nadie quedara excluido. Ciertamente, este argumento suena a patraña. Más bien parece que las “élites” prefieren un público con la capacidad mental de un bebé que otro que piense por sí mismo.

Como todo es susceptible de empeorar, ahora ya no sólo es que los políticos renuncien a explicarse adecuadamente, de manera que uno no sabe a qué atenerse a la hora de votar: están sustituyendo los debates por participaciones en programas de entretenimiento, donde los candidatos demuestran sus habilidades como improvisados bailarines, cantantes, cocineros o músicos, ahorrando así al espectador el más mínimo esfuerzo intelectual.

No se entiende tanta polémica con los máster y los doctorados, cuando en realidad lo que debería tenernos en ascuas es si nuestros presidentes y ministros dominan la samba o saben cocinar un bacalao a la vizcaína como es debido.

Esta transformación del debate de ideas en programa de variedades tal vez sirva para llamar la atención de un determinado tipo de votante, pero resulta evidente que aleja a todos los demás. De ahí la desafección hacia una clase política cada vez más pueril.

Si este circo político supusiera una verdadera ganancia, la puntuación que la sociedad concedería a los diferentes líderes no sería tan catastrófica como lo es en la actualidad, donde ninguno alcanza siquiera el aprobado. Al contrario, genera rechazo y un creciente desinterés por los procesos electorales. Lo que, como guinda del pastel, pretenden paliar generando burdas polémicas y polarización.

Con una política cada vez más infantilizada, no se entiende la sorpresa de las élites ante sucesos como el Brexit, la victoria de Donald Trump o el nuevo gobierno de Italia

Sin debates que pongan de relieve diferencias importantes entre candidatos y programas, y se pueda deducir pérdidas o ganancias en la futura acción de gobierno, la gente cae en esa apatía sobre la que Margaret Thatcher ya advirtió hace tiempo: There Is No Alternative.

Con una política cada vez más infantilizada, no se entiende la sorpresa de las élites ante sucesos como el Brexit, la victoria de Donald Trump o el nuevo gobierno de Italia. Pero ¿cómo explican los expertos que la gente elija aparentemente perjudicarse a sí misma? La respuesta que ofrecen es tan mema como el lenguaje político actual: los votantes son estúpidos.

Resulta asombroso que, en la era del conocimiento, donde las nuevas tecnologías han revolucionado el acceso al saber, el lenguaje discurra en dirección contraria, otorgando cada vez menos valor a la inteligencia. El libre debate ha sido reemplazado por ideas simples, infantiles, correctas… absurdas. Es como si las élites vieran en la democracia deliberativa una forma de intimidación.


Disidentia es un medio totalmente orientado al público, un espacio de libertad de opinión, análisis y debate donde los dogmas no existen, tampoco las imposiciones políticas. Garantizar esta libertad de pensamiento depende de ti, querido lector. Sólo con tu pequeña aportación puedes salvaguardar esa libertad necesaria para que en el panorama informativo existan medios disidentes, que abran el debate y marquen una agenda de verdadero interés general. No tenemos muros de pago, porque este es un medio abierto. Tu aportación es voluntaria y no una transacción a cambio de un producto: es un pequeño compromiso con la libertad.

Ayúda a Disidentia, haz clic aquí

Muchas gracias.

31 COMENTARIOS

  1. Que mal se escribe con el móvil.
    O”
    Creo que desde la maldita frase ,en España , hemos perdido libertad. Como añoro los años anteriores a la muerte de Franco y los de la transición. Se hablaba de todo y con todos. Nadie se molestaba ni se sentía ofendida como ahora.
    Tengo muchos años y no creo que vuelva a ver tanta libertad como entonces.
    Saludos disidentes.

    • Tiene usted un sentido de la libertad bastante peculiar para elogiar una dictadura como ejemplo de la existencia de aquella.
      Un saludo

        • Tengo que haberla vivido?
          Ha vivido en la Unión Soviética de Stalin?
          Conoció el régimen birmano?
          Vivió la expansión nazi?
          Conoció a Nerón?
          Su experiencia no necesariamente debe modular mi opinión…las dictaduras y la libertad, ¿cómo decirlo desde mi inexperiencia?, no coexisten de forma armónica.
          Quizá usted viviera con libertad durante la dictadura franquista, usted y muchos, no se lo niego, incluso sin ser severamente afectos al régimen, pero eso no modifica un ápice el sentido de mi comentario. La idea de libertad o su sentido en una sociedad no puede ser validado únicamente por unos cuantos de sus miembros. Debe ser, cuando menos, accesible a todos para poder ejercerla.
          Escribo de pensamiento propio y lecturas, incluso creo que la Tierra es redonda. Prefiero el médico al chaman a pesar de no haber coincidido con Pasteur.
          Disculpe por no haber nacido en el momento oportuno
          Un saludo

  2. Siempre que puedo comentó que el desinterés por la política empezó el día que Alfonso Guerra fijo su lapidaria frase ” QUIEN SE MUEVA NO SALE EN LA FOT

  3. “…malestar que se propaga por muchas democracias a un electorado ignorante..”

    Muchas democracias?? Con una mano me sobran dedos para contar.

    “si desde alguna parte se ha animado la estupidización de las sociedades, ha sido desde la política y su entorno, medios de información incluidos”

    Al que es estúpido no hace falta animarle.

    “Es como si las élites vieran en la democracia deliberativa una forma de intimidación”

    La democracia (sin apellidos) para las élites es el enemigo por eso inventan los partidos para secuestrar la democracia a la nación

  4. “La opinión de que el ciudadano común es demasiado estúpido para entender y juzgar correctamente la política evidencia un profundo desprecio por la gente en general, pero, sobre todo, sirve para endosar la responsabilidad del malestar que se propaga por muchas democracias a un electorado ignorante, sin que los principales responsables hagan autocritica y asuman su culpa”

    En total sintonía con este punto y en general, también con lo expuesto en el artículo, Javier. En realidad, tanto políticos como medios utilizan como escudo a la misma “masa acrítica” a la que se dirigen y dividen, con profundo desprecio, para justificarse y defenderse de las críticas. A la misma “masa acrítica” a la que, sin ningún rubor, pervierten y desinforman con objeto de saciar su sed de poder, dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias, caiga quien caiga.

    Pero como bien dice, tomar por tontos a los votantes y rebajar el nivel del debate no les hace salir bien parados en las encuestas de opinión ni tampoco hace que les perdonen las frecuentes trampas puestas en evidencia. De hecho, ese lenguaje pueril, a modo de consigna, es un arma de doble filo que puede volverse en su contra, porque las mismas consignas y trampantojos que utilizan para dividir, polarizar, justificar o “convencer” a la “masa acrítica” de una determinada postura o de la comisión de un pecadillo venial, son las mismas consignas y los mismos trampantojos que esa “masa acrítica”, por iniciativa propia, también utiliza para conducir a los infiernos o quemar en la plaza pública a quien los profiere. Por sorpresa, de forma repentina o sin previo aviso. Y en la mayoría de los casos, por una cuestión “menor” que en otros tiempos, cuando el nivel de debate mediático y parlamentario era más aceptable, hubiera pasado desapercibida o al menos, no hubiera determinado la supervivencia política o mediática de ningún personaje público. Porque su trayectoria o su buena labor demostrable en otros ámbitos compensaban esos detalles menores que ahora cobran gran relevancia y se han convertido en la mayor arma de destrucción masiva de políticos.
    De manera que, ese lenguaje para tontos y esas consignas calculadas se revuelven contra nuestros poderes políticos y mediáticos como un boomerang que amenaza con llevárselos por delante a la primera de cambio y sin mucha contemplación.

    Dicen que la máxima de un político es saber persuadirnos de que la realidad es la que a él le gustaría que fuera, mientras que la máxima de un periodista sería la de contarnos la realidad tal como es. Actualmente, ninguno de los dos colectivos consigue persuadirnos ni cumplir mínimamente este cometido. Y no es que sean tontos por marcar goles en su propia portería, es que se pasan de listos y los ciudadanos, eso sí que no lo perdonan. Cuando el político pierde su esencia o esa “virtud” para lo que está diseñado que no es sino su capacidad natural para pasar la mentira y el engaño por verdad, está perdido. Su destino político es estar permanentemente en la cuerda floja y a pesar de sus juegos malabares para mantener el equilibrio, al menor empujoncito o a la mínima corriente de aire, se cae, sin remedio.

  5. Sr. Benegas se me está vd. poniendo de un cenizo de tanto escarbar en las fuentes de Jordan Peterson…. Va a tener vd. que encontrar un catalizador de optimismo. No ve al propio Jordan como sale victorioso de todo ese psicologismo deprimente?

    No digo que se convierta vd. en la alegría tonta de la huerta, pero mañana sale el sol tan seguro como que no se le va caer la coleta a Pablo Iglesias a corto plazo.

    Fuerza y Honor ….copón!!!

  6. Noam Chomsky, punto 5, manipulación de masas: “Dirigirse al público como criaturas de poca edad.”

    Comparar España con EE.UU parece bastante equivocado. Cualquier día nos sorprendemos comparando el régimen de poder en España con el de Suiza. Tanto en EE.UU como en Suiza hay asambleas y referendos, en España eso es populismo.

    Nuestra —democracia televisiva— (ver origen de los candidatos) es infinitamente mejor, no sé de que se quejan,…, puro vicio, cosas de “la masa”, “las muchedumbres” quejumbrosas,…

    • Amigo Colapso2015, en la cuestión que nos ocupa, no veo que sea equivocado comparar a España con EE.UU. De hecho, esa “democracia televisiva” a la que se refiere, es pionera en EE.UU y no en España. Como sabrá, los debates televisivos entre candidatos norteamericanos determinan en una alto porcentaje el triunfo de uno u otro. Es decir, los candidatos se la juegan literalmente y cualquier torpeza, movimiento o error puede arruinar perfectamente una candidatura. Vaya que, no creo que los ciudadanos norteamericanos lean los programas electorales con más profundidad y detalle de los lo hacen los ciudadanos españoles. Saludos,

      • Llamar democracia a lo que hay en España es un insulto a la inteligencia.
        Este bipartidismo ampliado es el resultado de unos cuantos medios de comunicación.
        ¿Pero qué broma es esta?

        En EE.UU. es justo al revés, lo medios estaban (y están) EN CONTRA. Es decir, el establishment se escindió en dos, por una parte Trump. La diferencia de matiz es importante.

        Estados Unidos de América tiene separación de poderes (estilo Montesquieu) entre otras muchas cosas.
        Y no, España NO ES parte del Imperio anglo, EE.UU. y España no se parecen en nada en lo político.
        Ni hoy, ni nunca.

        Y aunque aquí se vea mucho lo que pasa en EE.UU. y ahora en China,…., España no aparece en el mapa, a pesar de estar justo en el centro. Ciertamente es embarrar hablar continuamente de EE.UU.….,

  7. Partimos de presuposiciones, cosas de libros, de impresiones, de rumores. Uno debiera simplemente detenerse a observar el mundo actual tal como se le presenta y olvidarse de lo que se cuenta, se dice o se quisiera creer.

    ¿Qué se percibe ya a primera vista? Algo perfectamente comprensible: la política no le interesa a nadie y, en realidad, no tiene por qué interesarle a nadie, al menos no tiene por qué interesarle más que un soneto de Garcilaso, un madrigal de Monteverdi, una sonata de Beethoven, un claroscuro de Caravaggio o una escena de Brueghel el Viejo.

    Cuanto más se ha extendido desde hace apenas un siglo el derecho al sufragio (la Modernidad es la extensión a todos de cosas sólo valiosas y apreciadas para unos pocos: la escritura, la lectura, los goces estéticos de la vida…: “democratización”, “nivelación”, “americanización” son las etiquetas más comunes para describir este proceso que Nietzsche definió como un “abaratamiento del Hombre” en la cultura europa), más se ha propagado la indiferencia política y es justo, lógico y pertinente que así sea.

    Por una muy sencilla y humana razón: la política, tomada en serio, con toda su gravedad, como el arte o el amor, es una cosa muy complicada, una cosa en la que el hombre se expone al destino, a la toma de decisiones, al combate con el tiempo por la perduración de la obra, a un sí o un no radicales sobre su propia existencia histórica colectiva.

    En otras palabras, sólo puede hablarse en serio de la política como un verdadero arte cuando algo muy valioso del hombre entra en juego para producir una obra del espíritu de cierto rango y entidad. Un griego o un romano quizás habrían entendido este discurso, incluso en el Renacimiento habría resultado comprensible y estimado como “verdad”; para el hombre contemporáneo, nada de esto tiene sentido, porque la política es una realidad de rango espiritual menor, apenas una contingencia administrativa del mercado, de la que incluso hombres vulgares de un término medio muy apocado pueden ocuparse sin mayores complicaciones.

    La sociedad burguesa, capitalista, moderna, “democrática”, materialista es lo más radicalmente opuesto que pueda concebirse a cualquier idea elevada y noble de la política, del arte o del amor, tres realidades categoriales de lo humano mucho más emparentadas de lo que nadie imagina. De ahí el estado de postración de todas las pasiones “nobles” en el mundo actual: ni pasión de poder en cuanto voluntad de construcción de un orden colectivo y existencial perdurable, ni pasión de crear y dejar huella, ni pasión imaginativa de poseer la belleza de lo pasajero.

    La política, mucho antes de practicarse y pensarse, ha de amarse y entenderse en su verdadera dimensión. Allí donde el hombre no ama el riesgo, donde no sabe ni puede ni quiere “lanzar los dados” y tentar al azar o al demonio (pues toda obra humana es una tentativa de imitar a Dios y toda la Modernidad es tan sólo eso en el plano científico-técnico), la política no es más que un juego banal de signos “políticos” (idelogías postizas, referentes flotantes, discursos advenedizos y fatuos), pero nunca pasiones, voluntades o proyectos con fundamento. Hoy la “política” es tan sólo un código comunicativo trivializado, constituido por signos cortocircuitados que se agitan como moscas moribundas en el estercolero mental de una clase prostibularia de individuos que no tienen de “políticos” ni siquiera la mera presunción de aparentar serlo.

    Las cosas así, cómo íbamos a exigirle a la gente “civilizada” del siglo XXI, masa errática que deambula por playas, aeropuertos y grandes superficies, preocupada sólo por la comodidad de unas vidas apacibles y “normales”, que se interesara por un obrar humano envilecido de bajas pasiones, autoexhibidas con halagora seducción, en el que no queda ni rastro de un “obrar en marcha” sino, como mucho, una creciente impresión verosímil de “cobrar sin dejar mancha”…

    • ¿Puede ponernos algún ejemplo histórico de esos modelos de política que contrapone a los actuales? Recuerde que en Roma tenemos a un Cincinato y a una clase senatorial como la que hizo frente a Anibal, o a un Catón…pero también tenemos a un Marco Antonio, a un Catilina, a un Sila….por no hablar de la época imperial

    • Sí, señor/a Der revolutionare Konservative, tiene usted un sentido fino y literario (y muy romántico) de la realidad.
      Bajo mi punto de vista, la sociedad de consumo en la que estamos inmersos, resultado de una única lógica capitalista en la que es necesario vender y es necesario comprar para que el mundo gire, en la que los seres humanos somos condenados a producir y consumir, da como resultado una escaserrima capacidad de atender a otras necesidades humanas.
      La relación entre arte, amor y política, es el ser humano. Ni un ser hueco a rellenar ni un trozo de barro moldeado por divinas manos a su imagen y semejanza.
      Un saludo

  8. Más que votantes estúpidos lo que hay son votantes que se hacen los estúpidos por el mero oportunismo de que los otros le paguen el bienestar social, por eso votan al que le ofrece el paraíso de vivir sin trabajar o soluciones mágicas a todos sus problemas existenciales, en el fondo las élites les han hecho creer a sus votantes que podían vivir como ellos, es decir enchufados a la redistribución de lo ajeno, por lo tanto la sociedad clientelar del bienestar está igual de podrida que la clase política, pero lógicamente no lo va a reconocer ya que como siempre pasa el votante nunca se quiere hacer responsable de lo que vota, inclusive cuando las cosas se ponen feas son los primeros que huyen del país ya que tienen poco que perder.

    El voto debería estar restringido a mayores de 35 años o solo a contribuyentes, por lo tanto niñatos inmaduros, delincuentes y aquellos que no aportan nada al Estado no deberían votar, inclusive todo aquel que ejerza la función pública es decir que vive de los impuestos no deberías tener permitido votar, ya que su voto irá siempre al candidato o partido que le ofrece más mamandurrias.

    • Bueno, estando de acuerdo que el voto tendría que estar restringido no estoy de acuerdo en los requisitos que usted pone, conozco a críos de 16 años con más coherencia y sentido de la responsabilidad que algunos de 35 o más.

      Para votar se tendría que pasar un examen, al menos de cultura general y de cosas básicas como el distinguir unas elecciones municipales, de unas autonómicas y unas generales. Me tocó dos veces estar en una mesa electoral y fue una experiencia impagable, un verdadero ejercicio sociológico, casi diría antropológico.

    • Por lo tanto todas las personas mayores de 35 años, contribuyentes (¿vale con pagar el IVA del café con leche en un bar para adquirir el derecho al voto?), que no sean funcionarios, y que aporten algo al Estado (aportar algo al Estado….Lenin ¡cuántos seguidores tienes que no lo saben que lo son! ¿cómo se mide la aportación al Estado?), son seres virtuosos que elegirán sabiamente a las clase rectora. Su virtud, consustancial a su edad y a su carácter de contribuyente no funcionarial impedirán que voten al partido que le “ofrece más mamandurrias.”
      PD.: Un soldado profesional de 25 años que se juega la vida por ese Estado y paga sus impuestos no tendría derecho al voto en su sistema político ideal.

  9. No creo que el problema sea sólo de estupidez o ignorancia, creo que el origen radica más en una pérdida de gusto, de ética, de valores, de calidad, de estética, de admiración de lo bello, ha triunfado lo chabacano en todos los aspectos de la sociedad desde el comportamiento, la vestimenta a la forma de expresarse.
    Sólo hay que fijarse en las corrientes artísticas que triunfan para darse cuenta a que sociedad representan. Es todo efímero, las creaciones artísticas hoy en día no son producto de la inteligencia, ni de la estética y muchos menos de la ética. Las obras de arte producto de la sabiduría, de la inteligencia, seducen eternamente, y no sólo aquellas que nos transmiten hermosura, no, hay obras que representan las bajezas humanas y son eternas, la picaresca, la sátira, las burlas hechas con inteligencia son admirables eternamente.

    Tal vez estemos en el fin de una época que ya no da más de sí. Hoy somos pocos quienes admiramos las formas, las maneras, las buenas costumbres, las buenas conversaciones, los silencios y hasta los ritos solemnes o protocolos de determinados actos. Hoy todo aquello que sea tradición o solemnidad simplemente produce mofa en la mayoría de la sociedad.

    • No es verdad, no son unos pocos. Lamentablemente, en tiempos convulsos como lo son los actuales, y en eso seguro que estamos de acuerdo, el reaccionarismo es una tendencia muy humana y tendemos con facilidad a preferir lo malo conocido…con sus reyes y sus cosas de piedra labrada.
      El arte, hoy, ayer y mañana, si lo es, aunque efímero, roza siempre la eternidad porque es reflejo de la humanidad que nos habita. Decir que ya no es como antes, es, cuando menos, triste pero sobretodo creo que pone en duda la capacidad de percibirlo por parte de la persona que lo dice o al menos que su olfato está menguando, envejece por dentro.
      Despreciar lo anterior, por serlo, es igual de necio que despreciar lo nuevo, también por serlo.
      Imagínese los primeros maestros que abrieron el gótico, aligerando muros, conduciendo tensiones de manera antes no concebida, escuchando mientras arriesgaban vida, tiempo y prestigio, “Eso no va a funcionar. Se caerá. Así no es como lo hemos hecho hasta ahora…”
      Un saludo

      • Sr/sra Cucurruqui Yo no he dicho en ningún momento que el arte ya no es como antes.

        Lejos de decir yo eso y más en temas artísticos, el arte es una representación de la sociedad en que se vive y cada época tiene sus corrientes artísticas, unas mejores y otras peores. Otra cosa es que el arte rezume inteligencia o simplemente nada, y hoy la inmensa mayoría de las corrientes artísticas no transmiten nada y mire que proliferan “los artistas” como moscas. Hasta muchos de los materiales que se utilizan son de una calidad tan mala que su durabilidad queda en entredicho .
        Sí, que algunas de las obras dentro de un par de siglos puedan ser estudiadas como parte de esa sociedad, no le digo que no, ha sido así siempre. A mi me fascina el Guggenheim, lo que no sé es si dentro de un par de siglos estará en pie.

        El arte evoluciona, un ejemplo muy claro son las pinturas prehistóricas, hay verdaderas joyas de la perfección(Altamira por ejemplo) , para terminar derivando a la abstracción absoluta muchos miles de años después como pueden ser las pinturas esquemáticas levantinas o muchos ídolos oculados, pasando por períodos entre unas y los otros de no existir nada o lo mínimo, como si el ser humano artísticamente se hubiese quedado en reposo o lo construido o creado fuera tan efímero que no ha llegado a nosotros. Esa perfección pasando luego a la nada , y vuelta a empezar, se empieza con el esquematismo para continuar avanzando a la perfección griega y así sucesivamente en distintos períodos, de las grandes obras de Roma hemos pasado a períodos turbios, con obras pobres, básicas casi como si la mentalidad humana retrocediese o se quedase parada, a lo mejor primero hay que comer y después dedicarse al arte, llega el románico, el gótico etc etc hoy el arte que triunfa es el llamado emergente, de interacción , hoy triunfa el todo vale y la inmensa mayoría se esfumará, como se han esfumado obras que se creaban sobre materiales perecederos.

        Siempre se llega a un apogeo absoluto para poco a poco ir al declive, sí, no quiere decir que durante las épocas de crisis no surjan nuevas ideas o incluso algunas de épocas anteriores sirvan para salir adelante, en este momento hay muchas ideas en tecnología, ciencia…sin duda, pero en las facetas artísticas poco se salva de la criba, sólo hay que escuchar las voces (musicales) de hoy en día, tan iguales, tan prefabricadas, tan faltas de inteligencia y tan llenas de letras y notas musicales tan pésimas que personalmente no me queda más remedio que acudir a los “viejos rockeros” esos que nunca mueren y así en la inmensa mayoría de las corrientes artísticas, algunas incluso agradables a la vista pero efímeras, como casi todo hoy.

        • Bueno señora Emme, disculpe por poner palabras en su texto que no ha escrito, pero habrá de admitir que su nostalgia y su análisis casi moral de clasificación artística (proto o pre, clásico, barroco) no deja demasiado bien los manierismos ni barroquismos por ser decadentes y tampoco deja demasiado bien a los músicos actuales.
          El realismo pictórico no tiene más valor artístico que la abstracción. Imagínese los mismos parámetros en la música.
          ¿A usted qué le gusta más de la música china, las composiciones de la dinastía Ming o es más de la Yuan, con sus matices naturales y recreaciones de la quietud? Probablemente no tenga una respuesta porque, uno, no conoce las diferencias, dos, no ha desarrollado la sensibilidad cultural para apreciarlas y todo le parecerá semejante o indistinguible del hilo musical de un restaurante cantonés.

  10. No creo tanto en la supuesta infantilización de los electores, esto depende más bien de los países y su historia. Creo que los comportamientos electorales dependen en gran manera de la historia de los países en cuestión.
    En Occidente a mi modo de ver existen varios tipos de electores:
    – Los que llamaríamos racionales, que votan a quieren les conviene, por ejemplo lo vemos en el pasado referéndum de Escocia, en donde se ve que la gente votó por lo que consideraba sus intereses más bien económicos.
    – Lo que desde una determinada racionalidad ven una ganancia en forma de subsidios que pertenecen a clases modestas que votan a demagogos que después incumplen sus promesas. Esto suele ser propio de países más bien del sur como España, Grecia o en menor medida Italia.
    – Los que piensan en su historia reciente, caso de países del este europeo, como Polonia, Hungría,.. que tienen muy presente la tiranía comunista y que ya sabemos a quien votan mayoritariamente.
    -Los que les importa muy poco quien mande porque el sistema es muy maduro, como los EEUU, en donde la abstención es el partido mayoritario.
    – Los populistas hispanoamericanos, que votan a quien les va a dar subsidios sin necesidad de trabajar gracias a la venta de recursos naturales.
    Se podrían enumerar varios tipos de electores, entre ellos a la clase media acomodada que tiene cierta tendencia a votar a quien les promete pagar menos impuestos. La clase intelectual de extrema-izquierda que tiene cierta influencia en la juventud suele votar por los más demagogos y vende-milagros, que sostiene la mayor contradicción al ser la supuestamente más clase más ilustrada que vota a los peores.

    • Vaya, además de clasificación de votantes, el sistema productivo de los grupos geográficos que usted señala, el reparto de la riqueza y su acumulación, la existencia de clases con gran capacidad económica, de recursos, tierras e influencia legal y electoral, y su perpetuación histórica, parece que puede tener algo que ver también en el nivel democrático alcanzado. A su clasificación me remito.
      Un saludo

  11. “los votantes son estúpidos” mala generalización
    “la gente no es tonta, no se deja engañar” otra mala generalización.

    Siempre ha habido y habrá listos y tontos, inteligentes y cretinos, así es la Madre Naturaleza.
    Lo preocupante, temible, es que se utilicen los sistemas educativos para incrementar el número de tontos, de ignorantes, de frikis, de bobalicones. En ello está toda la clase política porque están convencidos de que eso es lo que más conviene a sus intereses tanto electorales como de mantenimiento en el poder.

  12. Muy interesante articulo. Tuve la ocasión de presenciar desde Haití y durante varios meses, los debates de la última campaña en US y el leguaje empleado era muy sencillo. Poco sofisticado. Pero muy fácil de entender. Y mientras oía a Trump recordaba escenas del aeropuerto de Houston, (debe haber algún centro de adiestramiento cercano) en que se veían jóvenes de la América profunda, vestidos de militares con uniformes y equipos nuevos, preparados para ir a una guerra. La que fuera. ¿Como no les iba a impactar el mensaje de Trump?. Si les decía que podían tener trabajo en su pais.

  13. buenos días Don Javier

    Interesante columna y comentarios. Sobre todo el de Tamuda acerca de nuestras ¿élites?

    Las sociedades que se saben amenazadas, en peligro, y cuyas élites también lo saben, reacionan con una necesaria evolución o promoción de la excelencia. Hace unos años existían enemigos reales (el Comunismo URSS, el nazismo…) , o una posición (para a nación) donde afirmarse en el mundo (la colonización entre los XVII-XX ).

    Ahora ya no existen amenazas ( y las que hay son mas que prefabricadas desde arriba, y están tan mal prebaricadas que no cuelan), se ganó la guerra fría y no es posible colonizar nada mas. Ergo ya no existe na necesidad de que existan unas élites y que sus ideas se puedan difundir ente una ciudadanía.

    La pasada libertad y democracia sólo fue un medio, no un fin.

    Un cordial saludo

  14. Para empezar una reflexión sobre la democracia y la clase media. La democracia actual, con voto universal nació con la clase media masiva. Cuando era relativamente pobre existía los llamados populismo, que se encargaron de mejorar su condición de vida, p.e. las vacaciones pagadas. Luego todos los partidos se apuntaron, se puede discutir si por la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Fría. Ahora que las condiciones de vida empeoran, las vacaciones pagadas son vacaciones en el paro, vuelven los populismos.

    La democracia posee una belleza perversa, los pueblos tienen los dirigentes que se merecen. Uno no muere de hipotermia porque el termómetro marque -30 ºC sino porque hace frío, el termómetro solo da fe.

    El coeficiente de inteligencia en occidente esta bajando, podría ser una causa biológica, pero también cultural, la enseñanza, perdón por la palabra, quiero decir la educación se halla convertido en una forma de crear cachorros. Los animales domésticos son siempre cachorros, cuando una manada de lobos adopta un perro lo tratan siempre como un cachorro. Ahora puede ser que las clases más humildes, y menos “instruidas” es decir ¿estúpidos? tengan una ventaja.

    • Es que ahora lo guay es exhibir buenas dosis de estupidez con la excusa de ser políticamente correcto. Y como estas aberraciones se han instalado en el sistema educativo, es bien seguro que que los no instruidos por el sistema tienen ventaja competitiva.

  15. Si es que al final de tantas deliberaciones democráticas, pese a que la soberanía pueda residir en el demos, la dirección política precisa de una aristocracia, no necesariamente de sangre sino de espíritu. ¿Qué virtudes aristocráticas adornan a esas “élites” de partidos que pugnan por el poder político en España? Interesante leer las memeces, lugares comunes, simplificaciones ideológicas y superficialidad de los políticos actuales, cuando intentan escribir ¡y firman!, copiando o no, sus tesis y trabajos de posgrado.

    Pero el Estado de Partidos es un mecanismo perverso que monopolizando de facto el acceso a la concurrencia política controlada por los partidos, no puede más que terminar generando estas “élites” discapacitadas para el Gobierno. Y no es una cuestión de títulos académicos sino de virtudes aristocráticas.

Comments are closed.