Como todas las mañanas, Soichiro, el menor de los tres hijos del herrero de un pueblecito cercano a Shizuoka (Japón), caminaba hacia la escuela, cuando un extraño artefacto, que se desplazaba sin la ayuda de animal de tiro alguno, le sobrepasó emitiendo un sobrecogedor traqueteo metálico. Ante aquella visión estremecedora, todos los viandantes quedaron paralizados. Sin embargo, Soichiro, irreflexivamente, echó a correr detrás de aquel artilugio. “Alcanzarlo fue para mí lo más importante del mundo“, contaría más tarde.

Ese día, tras toparse con uno de los primeros automóviles que circularon por el Japón de principios del siglo XX, Soichiro Honda empezó a perseguir su particular sueño. Y ya no se detendría hasta alcanzarlo. Con tan solo veintiún años abrió su propio taller y siguió progresando hasta que, años más tarde, fundaría una de las marcas de automóviles y motocicletas más importantes de Japón.

Por qué hoy a Steve Jobs le habrían cerrado el garaje

Muchos darían por supuesto que, para alcanzar semejante éxito, Soichiro Honda había estudiado ingeniería. Pero en realidad era un simple tornero, ni siquiera completó la educación primaria, al igual que Matsushita Konosuke, creador de Panasonic,Hayakawa Tokuji, fundador de Sharp.

Caso similar es el de Steve Jobs, que abandonó la universidad el primer curso porque, según dijo, “allí no iba a aprender lo que quería” o el de Bill Gates que no acabó sus estudios. Por su parte, el sueco, Ingvar Kamprad, dueño de IKEA, apenas pisó un aula, y el español Amancio Ortega, fundador de Inditex (Zara), no finalizó la educación primaria. Esto son sólo los casos más sobresalientes, pero existen otros muchos ejemplos desconocidos para el gran público.

Hasta no hace mucho, que personas sin apenas estudios alcanzaran un enorme éxito no era una rareza, sino algo muy habitual

Hasta no hace mucho tiempo, que personas sin apenas estudios alcanzaran un enorme éxito no era una rareza, sino algo muy habitual. La educación formal proporciona conocimientos, por supuesto, pero existen otros factores, otras cualidades personales que podrían contribuir todavía más que los títulos académicos al progreso de las sociedades.

Y, sin embargo, de un tiempo a esta parte los títulos se han convertido en el salvoconducto indispensable para acceder a los puestos más elevados de la Administración, de la industria o de los negocios, cerrando el paso a aquellos que, como Soichiro Honda, poseen cualidades excepcionales pero no un título superior. ¿Cómo se produjo esta evolución y qué consecuencias podría tener?

El mérito esencial

El historiador norteamericano Joseph F. Kett  intentó responder a estas preguntas en su libro Merit: The History of a Founding Ideal from the American Revolution to the Twenty-First Century (2013), donde distinguió dos conceptos importante: el “mérito esencial” y el “mérito institucional”. El “mérito esencial” consiste en el carácter de un individuo, en sus valores, en una inteligencia peculiar, en su calidad como persona, unas cualidades que finalmente se reflejarán en su estilo de vida, en sus logros concretos como, por ejemplo, levantar de la nada un conglomerado empresarial.

Los clásicos ya lo expresaron con el conocido aserto: “lo que la naturaleza no da, Salamanca no concede

Sin embargo, el “mérito institucional” no se basa ya en los valores de las personas, en una inteligencia difícilmente medible, en el carácter ni en los logros objetivos, sino en la certificación de los conocimientos mediante pruebas estandarizadas. Este mérito se acredita a través de un título emitido por determinadas instituciones o establecimientos especializados, como por ejemplo una universidad.

Aunque puedan solaparse, existen diferencias sustanciales entre ambos tipos de mérito. Sus cualidades no son intercambiables. Ambos pueden coincidir en una persona, que tenga un carácter virtuoso, una inteligencia peculiar, grandes logros en la vida y, además, se encuentre acreditada por un título universitario. Pero también existen sujetos que poseen sólo uno de los dos tipos de mérito: un título. Los clásicos ya lo expresaron con el conocido aserto: “lo que la naturaleza no da, (la universidad de) Salamanca no concede“.

La imposición del mérito burocrático

El crecimiento exponencial de las sociedades llevó aparejado un cambio sustancial. Mientras que en pequeñas comunidades era relativamente fácil para la gente identificar las cualidades de cada persona, esto no era ya tan sencillo en comunidades mucho más grandes donde la gente no se conocía. Así, con el tiempo, el mérito esencial fue perdiendo relevancia, dando paso a un mérito institucional que tenía su lógica y su razón de ser.

Sin embargo, el problema no es que surgieran los títulos o que la gente estudiara en la universidad, algo que, se supone, siempre aporta conocimientos útiles. Lo preocupante es que el mérito institucional se convirtió en un elemento excluyente.

El paso de un tipo de mérito a otro como valor predominante refleja el tránsito de una sociedad capitalista y competitiva a una sociedad tecnocrática

Joseph Kett identifica el mérito esencial como uno de los valores fundamentales que impulsaron la Revolución Americana, como el criterio que mantuvieron los Padres Fundadores: cada persona valía por sus cualidades y por su esfuerzo, no por su posición en una jerarquía dinástica o nobiliaria.

En definitiva, mientras el mérito esencial es reconocido por la comunidad, el institucional lo certifican determinadas instituciones y expertos. Por tanto, el predominio del mérito institucional implica un traslado del poder desde los ciudadanos hacia una determinada burocracia.

El tránsito de un tipo de mérito a otro como valor predominante refleja la transformación de una sociedad capitalista competitiva en una sociedad tecnocrática. Se otorga así a ciertos burócratas la potestad de acreditar a las personas, casi siempre con el concurso del Estado, que es quien reconoce y certifica estos títulos, incluso los concibe y diseña.

La decadencia meritocrática

Cuando el “mérito institucional” es excluyente pierde gran parte de sus ventajas: se convierte en una traba, en una barrera, en una versión degradada del ideal meritocrático porque acaba excluyendo a muchas personas válidas. Tan sólo cuentan los certificados, que constituyen una medida imperfecta de la inteligencia, la capacidad, el esfuerzo, la creatividad o los conocimientos. El mérito institucional evalúa títulos más que logros, promesas más que hechos reales, aptitudes para poder alcanzar el resultado, más que el resultado mismo.

El sistema burocratizado ha devaluado la acreditación y la ha convertido en una barrera de acceso

Además, la supremacía del mérito institucional induce a los individuos a desarrollar un comportamiento estratégico: si el criterio para ascender en la jerarquía son los títulos, hay que adquirirlos a toda costa. De ahí la masificación de las universidades, la inflación de acreditaciones, la devaluación de los títulos y la necesidad de realizar carreras académicas cada vez más prolongadas para diferenciarse de los demás.

Por qué hoy a Steve Jobs le habrían cerrado el garaje

Al final, el sistema burocrático degrada la acreditación, convirtiéndola en una barrera de acceso a muchos sujetos con talento. De hecho, hoy día, a Steve Jobs los burócratas le habrían cerrado el garaje donde comenzó su actividad, o arruinado a base de multas y sanciones. Y a Soichiro Honda lo habrían sacado de su taller y enviado a estudiar algún curso de Formación Profesional.

El regreso a la sociedad estamental

En realidad, el deterioro del verdadero mérito y su sustitución por un sucedáneo es algo recurrente en la historia. Los sistemas meritocráticos tienden a deteriorarse, a degenerar en oligarquía. Se trata de una aplicación concreta de una idea que desarrolló el sociólogo germano-italiano Robert Michels, denominada la “ley de hierro de las oligarquías“: existen fuerzas que empujan a toda organización, por muy democrática, meritocrática y representativa que sea, a convertirse en oligarquía porque los que están arriba se acostumbran al poder y buscan mantenerlo o incrementarlo aun a costa de renunciar a los viejos ideales.

La degradación del mérito institucional y la exclusión del mérito esencial está suponiendo el regreso a la vieja sociedad estamental

Por su parte, el sociólogo Daniel Bell explica en On Meritocracy and Equality (1972) cómo hoy día los padres de clases altas intentan traspasar su posición a sus hijos, bien a través de la influencia o de las ventajas culturales que poseen. Tras una generación, “la meritocracia se convierte en una clase social pétreamente establecida“, es decir, en una posición en gran medida hereditaria.

Como consecuencia, la movilidad social, una de las bases fundamentales de cualquier meritocracia, se reduce. En The New Ruling Class (2016), Helen Andrews comprueba que, mientras en 1985 menos del 50% de los estudiantes de las universidades de élite de EEUU provenían de familias del cuartil superior de ingresos, en 2010 este porcentaje había aumentado al 67%. En definitiva, la degradación del mérito institucional y la exclusión del mérito esencial implica, de algún modo, el regreso a la vieja sociedad estamental.

Falsa meritocracia y deterioro político

En el pasado, Platón soñó con filósofos convirtiéndose en reyes y reyes convirtiéndose en filósofos. Hoy, mediante la ingeniería de la acreditación, se ha entregado el poder político y cultural a una élite del conocimiento, teóricamente para hacer realidad el sueño de filósofo griego. Lamentablemente, la meritocracia institucional no sólo no ha logrado cumplir los deseos de Platón, sino que ha resultado ser en buena medida antagónica al ingenio, la inventiva y la iniciativa personal.

No puede darse por sentado que un incremento de los títulos académicos, cuya homologación imponen y controlan los burócratas, hará a las sociedades automáticamente más eficientes y brillantes

Nadie discute la conveniencia de estudiar ni de reciclar nuestros conocimientos de manera periódica. Sin embargo, no puede darse por sentado que un incremento de los títulos académicos, cuya homologación imponen y controlan los burócratas, hará a las sociedades automáticamente más eficientes y brillantes. Aún así, la soluciones que ofrecen invariablemente los gobernantes e intelectuales oficiales es “más educación” y, en consecuencia, “cada vez más acreditación”.

El concepto de mérito esencial no es una reliquia del pasado, es algo extraordinariamente valioso. Refleja un tipo de inteligencia compleja, difícilmente medible, pero con una enorme capacidad de adaptación. Un elemento imprescindible en un mundo en constante y vertiginoso cambio, donde cada persona debe tener la oportunidad de  sacar lo mejor de sí misma.

No se trata de eliminar el mérito institucional, producto de los tiempos modernos, sino de hacerlo compatible con el mérito esencial. Y esto sólo se consigue eliminando muchas barreras, que impiden prosperar a las personas con talento… pero que carecen de los correspondientes permisos de una élite de gobernantes, intelectuales, técnicos y burócratas, cada vez más degradada.


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26 COMENTARIOS

  1. “El sistema burocratizado ha devaluado la acreditación y la ha convertido en una barrera de acceso”

    Que duda cabe que es así. En el momento que ese acceso a esa formación superior se masifica (especialmente en algunas disciplinas académicas) la acreditación en el mercado de trabajo se devalúa y surgen nuevos “retos y estímulos” intelectuales, en forma de master para marcar la diferencia con los que se han quedado con el simple título devaluado. El negocio y la burbuja de la formación debería ser también objeto de debate, porque donde el empleo no llega, llega la oferta formativa dispuesta a ampliar el horizonte laboral, como una nueva barrera o reto a superar. En fin, qué deprimente resulta hablar de esta rueda de hamster.

    En otro orden de cosas, Benegas y Blanco, decir que:”Hasta no hace mucho, que personas sin apenas estudios alcanzaran un enorme éxito no era una rareza, sino algo muy habitual”, yo creo que son más la excepción y no la regla. Los ejemplos que señalan son raras avis, en las que se conjuga una mezcla de indudable talento, esfuerzo y de la suerte que pasaba por allí en ese momento. En realidad, si todo dependiera solo del talento o del esfuerzo o del dominio de una o varias parcelas de conocimiento, la mitad del planeta estaría poblado de Steve Jobs, pero no lo está ni se espera que lo esté. Y da igual que el modelo de sociedad prevalezca el mérito institucional o el mérito esencial.

    En nuestro país, uno de los mejores ejemplares de éxito sin estudios es Amancio Ortega, y bajando de nivel tenemos a innumerables políticos u otros personajes pintorescos como Ruiz Mateos, Jesús Gil, Belén Esteban..así que, no conviene perder de vista que cuando se conjugan el mérito esencial con la falta de estudios y de expectativas laborales, la sociedad produce y fomenta otras formas de éxito, en las que solo unos pocos “afortunados” saldrán triunfantes.

    Las posiblidades de negocio que se ofertan en la red, los juegos del hambre que proponen los departamentos de recursos humanos, los castings de Gran Hermano, Operación Triunfo y otros realitys… son el mayor cebo para que unos pocos elegidos alcancen ese “enorme éxito” y para que después puedan jactarse de no saber hacer la O en un canuto.

  2. Gran artículo, sí señores.

    El éxito está en ver donde otros no ven y para eso no son necesarios estudios; para eso es necesario ver donde otros no ven, seas catedrático o pastor.

    El mérito de Albert Einstein no fue en ser un gran físico, de hecho su expediente académico no es nada del otro mundo, su éxito fue reconocer una línea de investigación que le condujo a lugares hasta entonces insondables. El éxito de Amancio Ortega exactamente el mismo, el de Jobs el mismo…

    El trabajo es fundamental, pero lo que marca la diferencia en el mundo real, es ser capaz de ver las cosas desde donde nadie las ha visto.

  3. Hoy son las súper empresas tecnológicas iniciadas en los garajes las que están impidiendo el ascenso de las nuevas startups. Los 5 gigantes Amazon, Apple, Google, Facebook y Microsoft han creado un ecosistema que se auto enriquece con base en las ideas innovadoras de las startups, ejerciendo presión para debilitar los derechos de las patentes, dificultando a los innovadores creativos patentar y conservar los derechos de sus invenciones.

    • Nadie espera que los innovadores de ayer no aprovechen en su beneficio su posición de poder recién adquirida….está en la naturaleza de las cosas.

      • Máxime cuando apoyados y ayudados por la oligarquía estatal. Hay que tener en cuenta que el sistema de patentes de EE.UU. modificado por la administración Obama en 2011 con la instauración del PTAB y la introducción del Inter Partes Reviews (IPRs) en 2013 ha contribuido a crear un ecosistema que recompensa a las grandes tecnológicas y que ha consolidado el poder de mercado de los operadores tradicionales a expensas de las nuevas y pequeñas empresas.

        Si las empresas emergentes no pueden obtener patentes en ciertos sectores tecnológicos, como sucede cada vez más con el software y ciertas innovaciones relacionadas con la biotecnología, o si obtienen patentes que luego son invalidadas a través del sistema IPR de obstrucción, tienen enormes dificultades para atraer inversiones de capital de riesgo, lo que hace que su éxito sea cada vez menos frecuente.

        La realidad es esta: los únicos beneficiarios de un sistema de derechos de patentes débiles son los grandes del mercado.

        • La normativa de patentes también es un tema interesante. Los españoles tenemos/teníamos la OEPM que con el criterio “franquista” tenía una de las mejores oficinas de patentes del mundo, algo así como la supervisión del Banco de España hasta que llegó la burbujita famosa, creo que andan ahí en luchas entre la vieja y la nueva “escuela”
          Hace un par de años que no estoy al tanto de la legislación de patentes, un día de estos me actualizo. ¿A ver qué sorpresas me llevo?

        • La normativa de patentes también es un tema interesante. Los españoles tenemos/teníamos la OEPM que con el criterio “franquista” tenía una de las mejores oficinas de patentes del mundo, algo así como la supervisión del Banco de España hasta que llegó la burbujita famosa, creo que andan ahí, en luchas entre la vieja y la nueva “escuela”
          Hace un par de años que no estoy al tanto de la legislación de patentes, un día de estos me actualizo. ¿A ver qué sorpresas me llevo?
          Un saludo

    • El ingenio no se puede patentar, ni copiar, ni comprar. ¿O acaso piensa usted que cuando Jobs empezó no había grandes multinacionales tratando de impedir que les pisasen el terreno?

  4. Francamente bueno, como es habitual en el tándem, denunciando la regresión a la nuevas formas de sociedades estamentales. Viejos enemigos de las libertades y nuevas versiones de adaptación a los vicios oligarquicos. El asunto es importante y lejos de ser una anécdota está dando forma en occidente a un tipo de sociedad burocrática y hereditaria (los tribunales de las oposiciones ya han sido patrimonializados para facilitar la trasmisión familiar de puestos, alejando cualquier criterio neutro de selección). Una nueva clase aparte, de naturaleza anti económica, que vive de los recursos públicos, incapaz de generarlos, pero que los cree suyos, que será IMPUNE de sus negligencias o prevaricaciones y cohechos gracias al mismo sistema de regulación laberíntico diseñado para la INSEGURIDAD JURÍDICA de los ciudadanos devenidos en ilotas.

    Este modelo, que en efecto parece extraído de alguna distopia de Platón, Moro, Meslier etc…con sus élites de semidioses al servicio del Estado, entiéndase, usufructuarios y beneficiarios de sus recursos, es una de las pestes más complejas de tratar, pues los Estados modernos necesitan de una burocracia moderna, técnicamente solvente.

    Leía hace poco la propuesta de que el jurado se imponga en todos aquellos casos que afecten a los funcionarios, con el fin de volver al equilibrio entre ciudadanos y administradores, y evitar la impunidad ‘de facto’ de jueces, fiscales, y altos funcionarios, sometidos al laxo escrutinio de sus iguales, y así armonizar en alguna medida la relación de dominio y control entre contribuyentes y rentistas públicos. No deja de tener su lógica.

    • Siempre que en el Jurado no haya funcionarios, que sean todos de lo privado, mayormente autónomos o si son con nómina que sean de los que hayan pasado por 30 empleos temporales en el último año o bien de un atller de Pepe cn 5 operarios. No se admiten gentes de a mas 50.000 € en enprsa del IBEX y aledaños.

      • Hola estimado Pasmao…basta con que nuestro severísimos e implacables funcionarios con los ciudadanos sean juzgados cuando proceda por un jurado para terminar con la impunidad de la que disfrutan.

  5. Qué difícil es escribir con el aparatito del Jobs, donde esté un folio en blanco esperando su futuro que se quite la inmediatez. Que ansia por precipitarse con un comentario más, la nube debe estar a rebosar de tonterías a punto de descargar sobre nuestras cabezas. Voy a ver si me doy un paseo y luego con la mente despejada escribo algo.
    Es un placer leer Disidentia, enhorabuena a todos sus colaboradores.

  6. Sí y no. Estoy de acuerdo con el artículo y a la vez disiento. Gallega tenía que ser.
    Creo que hoy en día cualquiera de las personas de éxito nombradas en el artículo no tendrían futuro con su negocio, a lo mejor con otro sí. En el mundo digital hay multimillonarios bien jóvenes sin estudios universitarios, Mark Zuckerberg es un ejemplo.
    En cada época hay unas oportunidades de negocio y quien sabe aprovecharlas y adelantarse a otros es quien triunfa. Hay mucha gente inteligente que no triunfa, más de una incluso vive en la miseria absoluta, además de tener buenas ideas hace falta ponerlas en práctica. De poco vale tener dos carreras universitarias si son de sectores donde no hay trabajo o no hay motivación o perseverancia suficiente para trabajar.
    Todos conocemos gente con unos expedientes académicos envidiables y a la hora de llevar esos conocimientos a la práctica son un puro desastre y al revés, gente con expedientes regulares y con tesón salen adelante e incluso triunfan en lo que se proponen. En la vida hace falta arriesgarse y no tener miedo al fracaso e incluso si se fracasa hay que levantarse otras tantas veces. Dudo que los multimillonarios tipo Amancio Ortega tuviesen un camino de rosas.

    Qué vivimos en un mundo de titulitis sí, que montar un negocio puede ser complejo tanto por trabas administrativas como por lo duro que puede ser también pero tengo muy claro que quien quiere puede.

    Triunfar sin estudios es posible pero creo que cada vez vamos más a una era del conocimiento y quien no lo tenga va a tenerlo muy complicado pero igualmente quien lo tenga y no le lleve a la práctica de poco le va a servir.

    • Cuando dije que dudaba “que hoy en día cualquiera de las personas de éxito nombradas en el artículo no tendrían futuro con su negocio”, me refería a sus inicios. Hoy un Amancio Ortega de repartidor de camisas o cosiendo batas de guata acolchadas sería un indigente.

      Fue como otros muchos un adelantado a sus tiempos, como hoy lo son otros que tienen buenas ideas y las llevan a la práctica, los de las criptomonedas se están forrando y creo que tienen estudios básicos.

      Trabajo, trabajo y trabajo y no tirar la toalla por muchas piedras que aparezcan en el camino.

  7. Mi reflexión sobre Jobs es que siempre ha estado dentro del establishment aunque le han vestido con un punto de inconformismo para hacerlo mas vendible pero de hecho su sistema operativo es mas oscurantista que windows respecto a codigos. Y respecto a Gates tabien se le inventa la circunstancia del garaje pero con el tiempo se supo que sus padres estaban muy bienrelacionados con la Cia y altas esferas. Por no hablar de Zuckerberg etc, et…

    • La diferencia entre Jobs y Gates, o como otro a quíén nadie recuerda ya: Gary Kildall. Deberían ver la película “Los piratas de Silicon Valley”. Jobs era un genio, pero un autentico desastre de gestor y fue despedido por su propia empresa. Al final Apple estuvo a punto de desparecer. ¿Saben quién la reflotó con la condición de que volviera Jobs? Pues fue Microsoft. Metió mucho dinero, pero sin entrar en la dirección. Si Apple desparecía, la ley Sherman podría aplicarsele a Microsoft y ser troceada. William Gates nunca fue un informático ni lejanamente brillante. Pero si fue un gran empresario con una visión comercial de anticipación mucho mejor que la mayoría, capaz de ofrecer coas que funcionaban en las máquinas del momento. El único error fue creer inicialmente, que Internet sería un fracaso. Luego rectificó y se lanzó de cabeza a la red de redes, reconociendo su error. En tercer lugar está Gary Kildall un gran informático y un mal empresario. Su empresa “Digital Research” había creado el sistema operativo CP/M para microcomputadoras. Sabía que IBM necesitaría un sistema operativo para su futuro IBM-PC. Esperó que le llamaran de IBM. Llamada que no se produjo, porque El Sr. Gates se le adelantó y le vendió a IBM el MS-DOS, que ni siquiera tenía. De vuelta a Seattle, compró un sistema operativo a una pequeña empresa y de ahí al cielo. Gary Killdall pudo ser y no fue. Quedarse sentado a que llamen a tu puerta no es una buena política. y CP/M era bastante mejor que MS-DOS

  8. Buenos días apreciados B&B

    Es que ese tipo de meritocracia (que también existió en la URSS con el que inventé el Kalasnikov y otro que le pegó el arreón a su carrera espacial, previo paso por le Gulab..) se toleraron a este lado del muro durante mucho tiempo por algo muy simple:

    Se necesitaba del genio y de la iniciativa personal para poder conciliar los cañones y mantequilla que derrotaran a los del otro la del muro.

    La mantequilla también se toleró, en forma de una solcialdemocracia viable (sin inventos de la cosa ecologeta, del género o pactos con el islam…)

    Ello tuvo dos efectos:

    Los mandantes (ese sanedrín , no necesariamente judío) que nos tutela y ordeña se arriesgaban a tener que tolerar a dar cabida a una nueva clase (la derivada de esa genialidad individual) en el club, y además lo de dar mantequilla a los currelas los podía mal acostumbrar.

    El control de las transferencias de tecnológia y know how fue fundamental durante la guerra fría. La URSS sobrevivió gracias al pirateo de dicha tecnología en sus últimos años. El desconocido caso Farewell

    https://en.wikipedia.org/wiki/Farewell_Dossier
    http://www.mundohistoria.org/revista/mh-magazine-12/esp-caso-farewell

    y no la guerra de las Galaxias de Reagan hundió la posibilidad de seguir la carrera a la URSS y consiguió su colapso.

    Esas tecnologías donde tanto habían tenido que ver toda esa pandilla de frikies que un mundo reglamentado lo habrían tenido mucho mas complicado.

    Pero una vez ganada la guerra fría toda esa filosofía de progreso, basada en el mérito/tesón individual y de una socialdemocracia viable (para organizar a la manada) resultó poco útil y peligrosa.

    Era necesario un mundo donde primara el control, mas que la creación de riqueza (la poca riqueza ya se la repartirían) y el genio individual.

    El incremento de la riqueza ha ido a parara a naciones no democráticas, vaya casualidad, y la democracia a retrocedido en toda la OCDE.. y lo ha hecho enterrada en toneladas de normativas y papeles.

    Lo que ocurre es que esa pandilla de BURRÓCRATAS no saben manejar el invento. Esa endogamia en sus clases dirigentes de las que nos cuentan B&B.. es una de las causas.. o sea que antes o después volverán a necesitar del génio y tesón individuales.

    Lo que pasará es que son genios pero no tontos.

    Recuerden a Alejandro Magno cortando el nudo gordiano, pues ya saben el próximo nudo gordiano que cortarán.

    Porque no habrá IA que los salve.

    Un cordial saludo

  9. Tiempo pensándemelo el venir acá, a ver si disidentio o no, echado de VP por decir qque Cacho escribía articulillos para vender su panfleto de Asalto al Poder, eso que se inventó a propósito de Mario Conde… ya saben: Noname ha sido cancelada su cuenta ¡pues ué bien, que les den
    B y B siempre me han parecido de los más presentables de la cosa digital y hoy con esto de Jobs lo demuestran una vez más. Bien visto, analizado y escrito; no deja de ser una reflexión que comparto, especialmente lo tocante la mérito (Amancio Ortega, por ejemplo, y sin necesidad de salir de España) pero me parece que este Disidentia, planteado como está, va a tener poca audiencia diaria aunque sea selecta y, en fin, los digitales muy especialmente, viven de ello o de subvenciones… Ya me he puesto a colaborar económica y modestamente pero me parece que esto va a estar muy justo de recursos. Tienen, claro que sí, mérito; pero casi siempre es insuficiente para el éxito que deviene por la suerte, la naturaleza y la constancia. Apadrínenlos.

      • Gracias, Pasmao. A ver si el personal se anima y sin el lastre de los 750 ¡manda cojones! y la libertad que se supone habrá aquí, podemos dar suleta a todas nuestras frustraciones, complejos, desvaríos y por ahí. Un abrazo.

    • Bienvenido, aqui hay paz, reflexión y mujeres guapas, anímese. Una vez que lo pruebas ya no puedes bajar de nivel, es lo que tiene la calidad. Si no hay más remedio siempre podremos refugiarnos en el chiscón a chismorrear sobre la noticia perpetua de los otros digitales.

      • Lo voy a intentar. Para mujeres guapas, que finalmente es aspecto muy secundario en el ser y ejercer de ellas, estoy yo… recién separado -esta vez ha sido la parte contrariaa de la parte contratante- por segunda vez en mi vida y a punto de cambiar de multinacional por lo del sueldillo, los bonus y, según dicen, la trayectoria p carrera que dicen que me ofrecen . No estoy para guapas, ni siquiera para inteligentes y divertidas ue luego me enamoro y la cago.
        Gracias, Henry, me has matado ¡asesino!

        • ¡Oh, el amor! Aún no han tratado el tema a fondo en Disidentia, han pasado de puntillas por esa parte del género, el género es como la bomba atómica, rompes el núcleo y se lía parda.
          Anímo, esas explosiones devastadoras las hemos sufrido todos, al final todo queda en fuegos artificiales maravillosos.

    • Tienen que hacer B&B algo parecido a lo que está haciendo “Readerscope” del New York Times para atraer lectores de otras partes del mundo, en especial el de EE.UU e Iberoamérica con Brasil, claro.

      “The other tool, Readerscope, emerged from the New York Times’ push to expand its readership in countries outside the U.S. The data team built a tool to assess which stories that readers in different countries were interested in, and which topics were popular with different kinds of readers. The Times will offer the tool to advertisers to help them develop targeted branded campaigns.”

      https://www.wsj.com/articles/new-york-times-adapts-data-science-tools-for-advertisers-1518714077

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