Algo que solemos escuchar con cierta insistencia es que en la vida nada es blanco o negro, sino que existe una amplia zona gris donde, dicen, se encuentra la verdad. Y puede que sea cierto, ya que tantas personas lo repiten cada vez que hay que abordar una cuestión espinosa.

Sin embargo, cuando la zona gris amenaza con engullirnos y silenciarnos, la única alternativa es actuar de forma binaria, es decir, recapacitar y simplemente preguntarnos qué es lo correcto y qué lo incorrecto. Porque sucede que la mayoría de las veces ese vasto espacio grisáceo no es más que un mar de justificaciones, de excusas, de razones interesadas donde intentamos confundirnos con el paisaje para no afrontar nuestra responsabilidad.

De ese vasto mar gris de medias verdades, o mentiras completas, bebe el manifiesto “Las periodistas paramos”

De ese vasto mar gris de medias verdades, o mentiras completas, bebe el manifiesto Las periodistas paramos, cuyo enlace añado a continuación aquí. De todo lo apuntado en este manifiesto, sólo destacaré una de sus “denuncias” por resultar especialmente molesta: “De la misma manera denunciamos la inestabilidad laboral de las compañeras freelance y de las falsas autónomas, una situación de precariedad que se ha hecho habitual en los últimos años”. En realidad, se sabe bien dentro de la profesión que esa práctica nos penaliza a todos, no sólo a las mujeres.

El problema del periodismo no es el machismo, es el sectarismo

Una huelga política para rematar al sector

Diría más, la precariedad es una realidad que, tras la Gran Recesión, afecta a muchas actividades profesionales, no sólo al periodismo, y perjudica a mujeres y hombres de manera indiscriminada. Si acaso en el periodismo se ha manifestado con súbita crudeza por ser un sector que, como el inmobiliario, alcanzó durante los días de vino y rosas una sobredimensión que, a la vista está, era completamente irreal. Hemos aterrizado sobre la dura realidad de una economía renqueante, donde el viejo modelo de negocio de los diarios y, pronto también de las televisiones, no tiene demasiado futuro.

Si queremos agravar la crisis del sector, nada mejor que seguir añadiendo regulaciones, reglamentos, auditorías de género y demás excesos burocráticos

Además, por si no lo sabían las convocantes, cuantas más reglas se imponen a quienes sí están dispuestos a emprender, menos incentivos tienen para hacerlo. Y eso nos empobrece a todos. No lo digo yo, lo dicen los estudios. Así que, si queremos agravar la crisis del sector, nada mejor que seguir añadiendo regulaciones, reglamentos, auditorías de género y demás excesos burocráticos. Como no hay suficientes trabas a la actividad económica, lo mejor es hacer una huelga para exigir que pongan unas cuantas más y enviar, así, a otro numeroso grupo de compañeros a la calle.  

Hacia la “inmersión de género”

No es el machismo sino una legislación laboral delirante y la hiperregulación los factores que más inciden en la precariedad. Sin embargo, quienes más dicen amar a los trabajadores y más apoyan esta huelga, y las que vengan, son quienes con más vehemencia se niegan a afrontar esta situación por culpa de prejuicios ideológicos. Y también, sospecho, porque en el fondo esperan obtener su parte del botín, su particular enchufe sumándose con entusiasmo a una causa politizada.

La igualdad de representación que exigen no es más que una nueva barrera de acceso

Al fin y al cabo, la igualdad de representación que exigen no es más que una nueva barrera de acceso, que perjudicará a unos y beneficiará a otros de manera injusta. Lo que se propone es una “inmersión de género”, muy similar a la inmersión lingüística que tanto daño ha hecho. Y no es eso, no, queridas colegas huelguistas.

Menos quejarse y más emprender

También diría a esas mujeres periodistas que tan discriminadas se sienten que, en vez de tratar de imponer la igualdad de representación, probaran a crear su propia empresa periodística. Porque quizá donde está el mayor desequilibrio sea precisamente ahí, en la escasa vocación emprendedora de quienes constantemente se lamentan de la falta de oportunidades. Y es que adosado a este feminismo de salón hay una mentalidad funcionarial que es incompatible con el periodismo, mucho menos en estos tiempos de profunda transformación, donde sólo la injerencia política está frenando, de manera interesada y perjudicial, una reconversión completa de la profesión.

Lo que no tiene sentido es que en una profesión donde la precariedad es abrumadora, se entable ahora una guerra de sexos entre pordioseros

Entiendo que es bastante más cómodo imponer a los demás nuestras exigencias que cargar con ellas sobre nuestros propios hombros, pero el refranero, que es muy sabio, nos lo advierte: si quieres que algo se haga, hazlo tú mismo. Así que adelante, probar suerte y emprender, queridas huelguistas. Cuantas más iniciativas, más probabilidades habrá de acertar y “salvar” este oficio en beneficio de todos, hombres y mujeres. Lo que no tiene sentido es que en una profesión donde la precariedad es abrumadora, se entable ahora una guerra de sexos entre pordioseros.

Activismo y ganancias particulares

También puede ser que esta sea una lucha por el poder en la cima de la pirámide, una movilización de una parte interesada que pretende emular el movimiento #MeToo, que al final, una vez pasada la tormenta mediática, ha servido para que algunas actrices “discriminadas” cobren seis millones de dólares por película, en vez de los cochambrosos cuatro millones de antes. Los demás trabajadores de la industria, los curritos y curritas, siguen como estaban. Pero a lo mejor me equivoco. Y no es más que altruismo, equivocado pero altruismo.

Entiendo que es mucho más fácil imponer a los demás la igualdad de representación, con todo lo que esto implica en costes de transacción y pérdida de talento, que llevarla a la práctica uno mismo, con tu propio negocio, arriesgando no ya tu dinero sino posiblemente tu patrimonio, poniendo todos los huevos en un único cesto. Pero lamentablemente esa es la única manera de comprobar qué hay de verdad y qué de dogmatismo en nuestras dignísimas exigencias. Todo lo demás es disparar con pólvora del rey.

Sacar adelante una empresa poco o nada tiene que ver con el género y sí mucho con el sacrificio, la capacidad de trabajo y la gestión del talento, que ha de ser por fuerza enemiga de cualquier tipo de discriminación

Puedo asegurar por propia experiencia que sacar adelante una empresa poco o nada tiene que ver con el género y sí mucho con el sacrificio, la capacidad de trabajo, la gestión del talento (que ha de ser por fuerza enemiga de cualquier tipo de discriminación), el acierto en la definición del proyecto y del producto y, claro está, la suerte, que, nos guste o no, siempre es un factor relevante.

Sin un mercado más abierto no hay futuro para nadie

Se ataca mucho al mercado, como si fuera una deidad omnipotente y maligna, pero resulta que de todos es el entorno más impersonal y, en consecuencia, más feminista que cabe imaginar. Puede que para alguna organización jurásica aún no sea así, no lo discuto, pero al mercado no le importa el sexo. Le da igual si eres hombre o mujer, alto o bajo, delgado o ancho de cintura, amarillo o naranja, simplemente premia las buenas iniciativas y, por su puesto, penaliza las malas. Cuando esto no sucede así, suele ser porque alguien desde el poder lo estropea, aunque sea con la mejor intención.

En definitiva, si lo que uno persigue es la igualdad de oportunidades, no hay otro juez más imparcial que el mercado. Así que salid ahí fuera y deslumbrarnos con vuestra iniciativa, asombrarnos con vuestro talento… no con lamentos y quejas.

Lo que nos acosa y agrede es un sectarismo atroz

Si por un momento quienes viven obsesionados por el género pudieran ignorar que soy varón, les diría con total franqueza que el problema del periodismo, entre otros muchos, no es el presunto machismo sino un sectarismo atroz. No es ser mujer lo que puede arruinar o minusvalorar una carrera sino la independencia, es decir, no alistarse en ningún bando o facción para asumir y defender acríticamente todos y cada uno de sus dogmas. Esto también lo sabemos en la profesión, aunque estaba prohibido decirlo… hasta hoy. Pero para eso algunos, en vez de lamentarnos, nos hemos liado la manta a la cabeza, para romper tabúes y silencios. Hechos son amores y no buenas razones, queridas colegas huelguistas.

¿Para cuándo un manifiesto contra el sectarismo, la discriminación ideológica y en defensa de la libertad de pensamiento dentro de la profesión?

¿Para cuándo un manifiesto contra el sectarismo, la discriminación ideológica y en defensa de la libertad de pensamiento dentro de la profesión? Porque mucho me temo que el prejuicio ideológico y el gregarismo, además de alejar a los diarios del público, y convertir a los medios en parte del problema de la polarización social, es responsable de infinidad de injusticias laborales, acosos, agresiones, precariedades y despidos. Digámoslo claramente: hoy en el periodismo no hay profesionales sino tribus. Y ¡ay! de aquel que pretenda trabajar sin contemporizar con alguna de ellas, cuando no directamente convertirse en un activista incondicional, capaz de pervertir hasta la más noble causa.

 

37 COMENTARIOS

  1. No podría estar más de acuerdo con Ud. Sr. Benegas; ha hecho una exposición que tanto vale para el periodismo como para cualquier otro rubro de la actividad laboral.
    Antes de entrar en la biblioteca desde la que escribo, pasó una furgoneta atronadora mencionando exclusivamente la precariedad de las mujeres; supongo que sería para ese acto de masturbación ideológica que tienen montado para el 8 M.
    Entiendo las motivaciones de los que promueven ese acto de ruptura, lo que ya me cuesta un poco más, es entender el seguidismo irreflexivo de los que esperan que con esa iniciativa que divide a los trabajadores, consigan algo con una movilización sectaria y despreciativa del mundo masculino.
    Sé que pretenden que los hombres se sumen a esta convocatoria parcial para hacer de palmeros, al menos, en la locución de la mujer que sonaba en la furgoneta parlante, se mencionaba de pasada a los hombres para apoyar este esperpento; yo no lo haré, y supongo que mucha otros varones, tampoco lo harán, porque ya empieza a sonar un run run de hartazgo ante este tipo de iniciativas hembristas.
    He leído una página en la que un hombre hablaba claramente de esto

    http://llpaparazzo.blogspot.com.es/ El título era: 8 de Marzo, día de la ruptura.

    Todos los alérgicos a moverse por su cuenta, tanto hombres como mujeres, se darán un festín de mocos, aún consiguiendo entrar en una lista cremallera para trabajar en lo que sea; ¿aceptarían las mujeres que la educación infantil se encarase en las mismas condiciones que pretenden para el periodismo u otras labores en las que pintan poco?
    Deberían preguntarse el porqué no tienen protagonismo en muchos ámbitos en lugar de exigirlo como un derecho humano. En la globalización, la mente de asalariado, es garantía de precariedad, y aquellos que sean incapaces de brillar lo suficiente para que le busquen y se lo disputen, se verán abocados a la inestabilidad o al becariado ad eternum.

    Por cierto, “asombradnos”, “deslumbradnos”

    • Muy humano, real y valiente “Ese día de la ruptura” que nos ha dejado en el enlace, Luzbel. Un saludo,

    • Leches!, a ver si vamos a ser la “avant garde”, los “ground- brakers” que dicen por ahí y B&B no se han coscado todavía.

      A veces me pregunto si Vd. hubiera tenido redaños de comprar acciones de una empresa como lo hizo en 1962, Warren Buffett, que compró acciones de Berkshire Hathaway, ya sabe, la textil que hacía medias, (cuyas carreras cuando se deterioraban mi tía se ganaba la vida “se cogen puntos a las medias”), suficientes para cambiar la dirección de la empresa y pronto él controló la compañía. ¡Lo que es la vida!

      Buenas tardes.

  2. buenos días Don Javier

    hay una frase en la que no se ha reparado “…Y es que adosado a este feminismo de salón hay una mentalidad funcionarial ..”

    La pregunta fundamental es, ¿En el funcionariado cual es el % de hombres y mujeres? porque me parece que ganan ellas por mayoría, pero por mucho.

    Lo siguiente es contraponer precariedad y funcionariado.

    O sea que las que tienen su puesto asegurado, y blindado, se ponen a “luchar” por las “precarias” . Y una miércoles que dirían en algún sitio.

    Luchan por lo suyo, para que la rigidez sea tal que la imposibilidad de que proyectos que estén libres de funcionariado puedan prosperar, y que de su prosperidad se pueda (podamos) establecer una comparación entre su coste y su eficiencia, de deonde sea fácil concluir que esas primeras, las ( y los) del puesto fijo son unoas (unos) getas de la leche.

    un cordial saludo

  3. Benegas sabe de lo que habla, supongo, por experiencia propia.

    Yo no sé nada del mundo periodístico, ni siquiera del mundo a secas, pero la simple observación ayuda mucho a salir de la ignorancia.

    Al parecer, en “Sin Complejos”, en la tertulia de Luis del Pino de los sábados, el buen hombre se movía con excesiva libertad de palabra y pensamiento, y enunciaba tímidamente peligrosas tesis no oficiales no suscritas a partidos establecidos, por lo que, a manera de censura preventiva, le han cortado las alas pero le han hecho crecer en las espaldas, como salida de la cabeza de un Zeus, una Atenea rubia de armas tomar, que ocupa todo el espacio de opinión con el consabido argumentario del “complejo de la derecha”, ante lo cual toda discusión seria queda desarmada y reducida a lugares comunes.

    “Tribus” periodísticas y bípedos implumes con fuentes de confianza y otros sobresueldos bien adquiridos, sin duda. Se expide la credibilidad de partidos borrosos como se remiten lechugas de invernadero al mercado central de Berlín.

    La prensa, toda la prensa, está integrada por un cuerpo de guardia de funcionarios que “registran” la opinión en el mismo sentido en que unos ladrones poco competentes “registran” un domicilio particular: dejan demasiadas huellas dactilares en todo lo que tocan.

    Uno se pregunta si la política española es del género retórico e intelectual ínfimo porque la prensa así la retrata con aviesa intención o bien la prensa es de calidad tan precaria porque no tiene en qué hincar el diente: los discursos, los personajes y las expectativas de la población no dan para más.

    En cualquier caso, es un maridaje perfecto en el que raramente se producen infidelidades y adulterios, tanto es el miedo de unos y otros a que cualquier atisbo de claridad mental pudiera emerger de entre las miasmas emitidas por ambos cenagales y se descubriera con horror la verdad.

    • Recuerdo aquella aparición, creo que somos mas de los pensados los que escuchamos otrora radio “Federica”, según versión del Sostrecillo Caliente, y ahora radio de liberacion nacional, ver aparecer a la Atenea rubia con vozarrón y ademán de chicarrona del norte inquiriendo sobre las contradicciones del insulso y opurtunista de tendencias politicas ribereñas, fue toda una apertura de compuertas del estado de partidos que anegaron las tierras fértiles donde crecen las margaritas y me temo que tambien los Margaritos.

    • Imagino que os referís a Isabel Donosti. Buena tía. Me cae bien…pero no hay dios que la aguante en una tertulia. La única que escuchaba era la de Pepe García Dominguez la tarde del jueves y hasta aquí…

      • La discusión comenzó por que Benegas dudaba de la radicalidad de Ciudadanos a la hora de enrentar al nazionalismo catalán e Isabel saltó como una pantera, Benegas trataba de razonar pero Isabel poseida por la verdad..

        La revancha se la tomo Benegas cuando publicó aquí el artículo con la foto de Pokemón dandole la mano a Rivera.

        Venía a ser un “ve cómo no lo soñé Doña Isabel, ahí tiene la foto”

        La verdad es que muchas veces parece tan metida en su bola (ella) que no sabe con quien está hablando (en el mejor sentido de la palabra) y confunde a un tertuliano razonable con cualquiera sacado de una Secta Noche, por ejemplo.

        o así lo oí yo

      • A mi también me cae bien, es una mujer con personalidad y caracter, pero a veces cuando a las mujeres le cae bien un hombre aunque sea un sinverguenza le defienden hasta que les rompe el corazón. En el caso de las madres es peor, defendió a Rivert como si este fuera su cachorrillo.

  4. No es habitual que suscriba sus artículos de la A a la Z, Javier, pero hoy debo felicitarle por esa exposición de los hechos tan real, tan meridiana y tan bien fundamentada. Y además, en uno de los sectores con mayor peso para influir en la sociedad y con más responsabilidad con la “verdad” que se cuenta y tambiñen con la “diversidad” capaz de representar todas las posiciones ideológicas, en igualdad de condiciones, en relación a los temas que priorizan y se abordan. Pero en realidad, no es así. Las posturas disidentes con las doctrinas imperantes que marcan el paso, ya no es que no sean bien recibidas, es que se desligitiman, se excluyen y se marginan sin dar posibilidad de altavoz a la réplica.

    No es extraño que el periodismo se haya subido al carro del machismo para desviar la atención del sectarismo. La huelga del 8 de marzo es una oportunidad demasiado buena como para dejarla escapar. Si le soy sincera, andaba estos día un poco desmoralizada, no solo por no saber defender bien mis posturas en ocasiones, también después de ver el debate del domigo de la sexta que organizó Ana pastor con la presencia de varias representantes políticas.
    No se salvó ni una, ni siquiera las que no se congraciaban con todos los postulados de la huelga supieron defender con valentía por qué se quedaban al margen. Carmena, quizás por tener más edad o estar más curtida en estas lides, reprocho a sus colegas ese afán por “querer vender su libro” y dar al debate y a la huelga (“esa cosa tan bonita”) un sentido más “transversal”; pero claro, cómo se puede ser transversal cuando afirmas con rotundidad que “la violencia es solo cosa de ellos”, de los hombres, que solo hay que ver “las cárceles llenas de delincuentes”, y que nada tiene que ver con la forma de manejarse las mujeres. Silencio en la sala, todas lo dieron por supuesto.

    Cómo puede pretenderse una huelga feminista transversal cuando aprovechas que el Pisuerga pasa por Valladolid, para extender la reivindicación feminista a la precariedad laboral que sufren los trabajadores en todos los sectores, tal como recordó y reconoció Colau: “la precariedad afecta a todos los trabajadores”. Claro, Y si afecta a todos los sectores, ¿por qué queréis hacer esa precariedad exclusiva de las mujeres en una huelga feminista? ¿será por la misma razón por la que os arrogáis ser las víctimas exclusivas de la violencia? ¿introducir el postulado anticapitalista no es una manera descarada de politizar la huelga y de enmascarar el prejuicio con otras mujeres que no tienen vuestra visión “integradora”, no es eliminar el supuesto sentido “transversal” que se le quiere dar?

    Pero bueno, viendo la encuesta publicada por el país, ese engañoso objetivo de transversalidad parece que se ha conseguido. Ya sabemos que la opinión pulsada sobre el tema a 1500 personas no puede representar ni mucho menos condicionar la opinión de 35 millones de ciudadanos, pero cuando uno se ve reflejado en tan escasos márgenes de disidencia no puede dejar de preguntarse: ¿”estaré contribuyendo a perpetuar las estructuras machistas de la sociedad o estoy realmente traicionando a las de mi género, colaborando activamente con el patriarcado”?

    • Esas dos preguntas del final de su comentario, me las hago yo las últimas semanas Silvia, cuando en mi vida me he planteado las mismas. Hay mujeres que no estamos de acuerdo con nada de esto pero nos están acusando en distintos bandos, esto va de bandos últimamente.

      No voy a secundar la huelga voy a abrir mis dos negocios, de sectores diferentes, bien pues alguna mujer que me ha preguntado me dijo que vivía en un pedestal y en el mundo de snoopy y una persona, hombre, miembro de un sindicato también me lo preguntó, se sorprendió que le dijese que no y me dijo que era demasiado altiva para apoyar a las de mi género, era una capitalista nazista y que personas como yo sólo ponían trabas a la igualdad.

      Vamos que el jueves día 8 me encontraré los piquetes delante de la puerta, ¿o serán piquetas?.

      • Para Silvia y Emme: Tenéis todo mi apoyo. Esta cuadrilla de “cuenta billetes” que eso es lo que son, no pueden, no se las debe, dejar representar a todas las mujeres españolas, sería darles un premio que no se merecen ni estas, ni tampoco “El geriátrico de “Me Too”.
        Tenemos que ir a por todas o nos harán la vida imposible. Saludos.

        • Amigo mesnadero, no sé si son todas unas “cuenta billetes” o calificaría al movimiento “Me Too” de geriátrico, pero es evidente que la “infinita misericordia” de estas féminas por librarnos del yugo masculino que impide el camino de nuestra “liberación” resulta un tanto sospechosa si consideramos que en el mundo profesional y en otros ámbitos de la vida social son las que con más saña critican, desprestigian, torpedean u obstaculizan el paso de otras mujeres. No necesitan a los hombres para actuar en perjuicio de su género. Créame si le digo que ocasiones se bastan ellas solas (fíjese en las azafatas de la Fórmula 1) y lo peor de todo es que ser las peores enemigas de las mujeres en ocasiones es otro tema tabú que no están dispuestas a poner en la mesa de debate.

          • Estimada Silvia: Como jubilado que soy tengo bastante tiempo para pensar. Hoy precisamente estaba recreando en mi mente una conversación con algunas de mis jóvenes compañeras de clase nocturna de idiomas.
            Como son bastante radicales las pensaba decir que si tanto odian al sexo masculino a partir de ahora tuvieran sólo hijas. Así algún día en la tierra sólo habría mujeres.
            Y las iba a recomendar que se hicieran oculista pues tendrían el futuro asegurado.
            Te ruego que lo tomes con un poco de broma maliciosa. Saludos

      • Pues tal como están las cosas, Emmee, no me sorprende que le preocupe lo que pueda ocurrir el día 8 de marzo. Como comentaba, ya se han preocupado de ampliar sus reivindicaciones y postulados para dividir más a la sociedad y obligar a retratarse a las mujeres y a que tomen partido por una u otra posición. Una forma de señalar y quitarse de encima a las féminas “peligrosas” que no se solidaricen con su “buena causa”, la cual, según populares presentadoras de televisión es la misma que cuenta con un apoyo masivo e internacional. Así qué fíjese como está el nivel de perversidad y manipulación.
        En cualquier caso, no crea que sea la única que abra su negocio o que no secunde la huelga. Estoy convencida que que existe una mayoría silenciada de mujeres que no comulgan ni de lejos con este feminismo de nuevo cuño, que harán lo propio. Un cordial saludo,

    • Me ha fascinado su respuesta, también la de Emme, no sabia yo el grado de penetración del lavado de cerebro de la “idelogía de género” hasta el punto qiue alguien pueda imaginar siquiera que lo femenino y lo masculino son bandos; yo siempre había pensado que eran opuestos que se complementaban. Claro, que luego me he dado cuenta que eso no se puede comprender sin comprender al opuesto, de manera que es normal que la incomprensión del opuesto genere enfrentamiento hasta comprender. Hecho en el cual se basa toda la manipulición de los opuestos convirtiéndolos en bandos para la fustración permanente de los bandos construidos y la ideologización de la masa.

      • Son bandos Henry ni lo dude, llevo tiempo pensando en ello, pero una vez comprendido empiezo a ver bastantes ventajas en ello, (le he leido a usted el otro día y aún me lo hizo ver con más claridad). Bando mujer, bando hombre, bando colectivos LGTBI y bando personas. Le aseguro que saldrán adelante los del último bando, los demás pasarán la vida llorando y pendientes del político de turno que solucione su día a día.

        Eso sí, una vez analizado y comprendido el tema mejor como dice usted en otro comentario huir de ello como de la pólvora. Puede resultar complicado pero es como la crisis, en sus inicios nos iba la vida en ello y hoy por hoy, no es que las cosas vayan mucho mejor, pero ya ni nos acordamos de aquella prima que día sí y día también nos cortaba la respiración.

        • Es un asunto complejo y peligroso, lo peor de todo es que lo único que producirá toda esta historia es mas frustración en todos lo prosélitos, y más terrible aún, todos los seguidores de estos teóricos payasos y payasas están renunciando a su “Si Mismo” voluntariamente, o quizás con toda su ignorancia, aplazando todo atisbo de plenitud en sus vidas.

      • Es que la “ideología de género” no hubiera podido prosperar sin hacer esa distinción categórica de los sexos, Henry. Esa ideología no entiende de “complementariedad” de opuestos”. Lo que persigue es la transformación completa de los roles masculinos y femeninos asignados tradicionalmente. Muchas de ellas son cerebros masculinos en un cuerpo de mujer y por eso ven natural que todas las mujeres aspiren en la vida como ellas a ser directivas. No comprenden que pueda ser de otra forma y acaban reproduciendo los mismos tics intolerantes del machismo y las mismas estructuras asimétricas del patriarcado que dicen combatir. El movimiento feminista en nuestro país, al incio del periodo democrático tuvo su razón de ser como contrapeso al machismo imperante, pero su evolución ha degenerado en un extremismo radical e intolerante muy poco edificante.

        • El problema es que lo femenino y lo masculino no se puede cambiar, por lo tanto es algo que está destinado al fracaso tras haber causado un daño absolutamente innecesario.

  5. Buenos días Sr. Benegas (y a todos en general).

    Solo hacerle una puntualización: Como ha dicho anteriormente la forera Emme, esto que ha escrito hoy se puede aplicar a TODOS los sectores productivos de este país, hasta ahora llamado España.

    Y obsérvese que enfatizo en lo de Sectores Productivos, ya que para los improductivos (cierto funcionariado trufado de nepotismo, clases pasivas de toda índole, etc.), pues como que esta matraca del machismo/feminazismo, hasta les viene bien para significarse aún más, y producir aún menos.

    Un cordial saludo a todos.

  6. Se agradece el artículo, ventilar esta España saturada de estupidez nos puede evitar una muerte por inhalación de anhídrido carbónico ideológico sin que nos enteremos. Mi madre y mi abuela tenian la costumbre de ventilar la casa por la mañana, pero aquí no ventila nadie y España huele a pies, a pedo o imbecilidad que tira para atrás.

  7. Este artículo se puede aplicar a cualquier sector.

    Como mujer y por experiencia también le puedo decir “que sacar adelante una empresa poco o nada tiene que ver con el género y sí mucho con el sacrificio, la capacidad de trabajo, la gestión del talento (que ha de ser por fuerza enemiga de cualquier tipo de discriminación), el acierto en la definición del proyecto y del producto”

    ” y, claro está, la suerte, que, nos guste o no, siempre es un factor relevante”. Esto último no lo tengo tan claro, a veces tengo serias dudas si la suerte viene o se busca.

    Desgraciadamente el sectarismo está en todas partes y muchas veces pecaré de incauta, pero en las relaciones laborales tanto con clientes, proveedores, trabajadores nunca en mi vida me he fijado en el género, siempre he visto personas de valía o no valía, y puedo decir que no sólo en las laborales, también en las personales pero últimamente cuesta tener una conversación imparcial sobre la dichos ideología de género tanto con hombres como con mujeres.

    Necesitamos sentido común, por algún motivo da la sensación que ha desaparecido de todos los ámbitos.
    En el periodismo, como en todas partes se necesita trabajar, trabajar y trabajar y ofrecer calidad tanto en las noticias como en artículos de opinión.

    • Es normal que cueste trabajo mantener una conversación sobre la “dichosa ideología de género”, no deja de ser una conversación trampa. Si yo saco un tema de conversación donde expresando mi visión particular de un determinado asunto generalizo haciendo responsable al interlocutor en esa generalización lo normal es que el interlocutor se sienta íncomodo y hasta ofendido.
      En este tema concreto de la ideologia de género que pretende, ni mas ni menos, como el niño de San Agustin vaciar el mar a cubos de agua, donde cada cual cree que su cubo contiene el mar, el conflicto irresuluble está servido.
      Consejo, huir, huir y huir, y después huir, huir y huir del tema.

  8. Excelente, el autor.

    (También predice el fin de las TV tradicionales, y es opinión cualificada debido a su profesión).

    El sectarismo, la nueva religión de la Izquierda, en parte también de la Derecha, que como bien apunta hoy en DISIDENTIA Armando de Armas, “…esa derecha que no es principista sino mercantilista”. Yo diría que casi peronista, no mediopensionista, sino a pensión completa.

    A estas alturas del partido, sólo las mujeres sin talento, y peor aún, sin constancia y capacidad de trabajo, se declaran feministas, y, Oh…casualidad, la mayoría son de Izquierda. Lo mismo ocurre con los hombres que se afirman como “feministos”, que los hay, en serio…

    Será una moda pasajera…

    O no, quién sabe.

    Como se ha dicho aquí tantas veces, desaparecida la lucha de clases, la Izquierda necesita de otras “luchas” (que no huchas, porque se lo gastan todo, porque la hucha, el dinero público no es de nadie).

    Iba a decir que la Izquierda dice sí a la lucha, pero no a la hucha ni a la ducha, ni siquiera son duchos en duchas, en nada, salvo vivir del cuento, pero no sé si es pasarme en tan preeminente lugar…

    O no.

  9. Gonzalo López Alba, plumilla, cronista a pie de obra, como le gustaba que le llamasen, falleció hace un mes a los 58 años.

    Los periodistas páramos y las 6.200 firmantes “periodistas paramos”, ¿algo que decir?

  10. ¡Bravo, Javier! Todo lo que queríamos oír sobre las consabidas miserias del periodismo nacional pero que nadie tenía los huevos de decírnoslo tan claramente.

    DISIDENTIA, a su corta edad, ya es una institución de utilidad pública y de obligada lectura diaria.

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