La llegada de Donald Trump al poder ha revalidado la actualidad del racismo. Si bien, según los medios de comunicación, cualquier líder del partido de Abraham Lincoln es automáticamente racista, en el caso de Donald Trump, con un discurso que desborda la pretensión de que la inmigración sea legal y ordenada, se ha ganado el epíteto por sí solo.

Los escribidores más avispados apuntan a la derecha alternativa, un movimiento ciertamente abominable y que tenía puestas sus esperanzas en la llegada al poder del candidato Trump. He de reconocer que, más allá del manejo del lenguaje de internet, con sus piezas mínimas de comunicación, sus mensajes sencillos e impactantes, no sé qué relevancia social tiene. Pero quien le dice a la realidad cómo es en verdad son los medios, y éstos han decidido que es un movimiento poderoso y muy peligroso, pues legitima el racismo.

Ser un hombre o una mujer de progreso exige hacer unas renuncias muy importantes, graves incluso, como la de dimitir de cualquier capacidad crítica. Una vez acallada, el maná progresista es mucho más fácil de asumir, pese a sus contradicciones.

Si ha de haber una discriminación positiva, ¿cómo no ha de haber un racismo positivo?

Verbigracia, el racismo. Por un lado debemos rechazarlo. Por otro, forma parte de esa nueva moral que todos debemos aprender y asumir. Si ha de haber una discriminación positiva, ¿cómo no ha de haber un racismo positivo? Es más, necesitamos abrazar con espíritu de progreso, moral por supuesto, un nuevo racismo que fije una prelación de razas, un orden moral genético que nos sirva de guía a la hora de discriminar de forma científica. La propia expresión, discriminación positiva, exige que concurran dos criterios: uno taxonómico (en este caso, la raza), y otro moral (de ahí lo de positiva). No sólo hay que distinguir a los individuos según la categoría a la que pertenecen por su ADN, sino que es necesario aplicar a cada grupo un valor moral de tal modo que la discriminación sea positiva, que cada acto legal discriminatorio nos sitúe en un estadio superior de moralidad pública. En caso de duda, basta con aprender que en esa prelación la última de las razas ha de ser la blanca; con eso es suficiente para ir tirando.

El diario The New York Times, canon de esta nueva moral, ha vuelto a dar muestras de por dónde van los tiros. El NYT vive un momento maravilloso desde el punto de vista comercial. La llegada de Trump al poder ha hecho que aumenten las suscripciones al contenido del periódico, que vive la crisis de la prensa desde una cómoda bonanza. Esta situación le permite ampliar su plantilla, y el lunes 30 de julio incorporó a Sarah Jeong. Jeong es una periodista especializada en tecnología. Ha pasado por Vice, The Verge, The Guardian o Forbes, que entre sus numerosas listas tiene una para los menores de 30 que destaquen en su industria (30 under 30), incluyó a Jeong en la lista del año pasado de medios de comunicación.

“Todos los blancos están predispuestos genéticamente a quemarse más rápido bajo el sol, de modo que desde el punto de vista lógico sólo son adecuados para vivir bajo tierra, como humildes gnomos”

Tiene un currículum brillante, y con Jeong el NYT quiere reforzar su sección de tecnología. Ahora bien, el medio ha sido criticado por la decisión de contratarla, y no es por su pericia periodística, sino por su ideología. Sarah Jong es conocida por su izquierdismo y por su racismo igualmente militantes. The Federalist ha recabado varios de los juicios morales de Jeong, que no dejan lugar a dudas: “Todos los blancos están predispuestos genéticamente a quemarse más rápido bajo el sol, de modo que desde el punto de vista lógico sólo son adecuados para vivir bajo tierra, como humildes gnomos”. Desde el punto de vista racista, este tuit es irreprochable, pero es cuestionable que una periodista volcada a la información tecnológica no tenga en cuenta que el hombre ha arbitrado infinidad de ingenios para protegerse del sol.

Para resarcirse de esa metedura de pata con la ciencia, Jeong recoge también un gráfico que mostraría una correlación entre ser blanco y ser horrible (“awful”). Aunque, reconozcámoslo, el gráfico no responde a más realidad que a la mente progresista y racista de la propia periodista del NYT.

Y así podríamos seguir poniendo un ejemplo tras otro. Como ese tuit en el que dice: “En teoría no se puede ser racista contra los blancos, pero jajaja cómo describir el extraño rumor del olor a perro”. La referencia al olor de los blancos es de primero de racismo, pero lo interesante es lo primero que dice: “En teoría no se puede ser racista contra los blancos”. O, dicho de otro modo, puedes dividir a las personas en función de su raza y mostrar tu odio hacia los que pertenecen a una en particular, siempre que sea de raza blanca; en ese caso, no es racismo. Es la misma concepción que hay detrás de la expresión “ser una persona racializada”. Alguien “racializado” es quien no sea blanco. Y, por tanto, tenga una identidad racial portadora de agravios históricos y de unos derechos que van más allá de la vieja concepción liberal de la persona. El derecho, por ejemplo, a ser discriminado a su favor.

The New York Times no tiene mayor problema con el racismo alegre y desenvuelto de la periodista Sarah Jong

El diario The New York Times ha defendido su derecho a contratarla. Lo tiene en plenitud. Y ha defendido la profesionalidad de Sarah Jeong, que en realidad nadie pone en duda. El diario no tiene mayor problema con el racismo alegre y desenvuelto de la periodista. Cabría pensar que, puesto que son opiniones que nada tienen que ver con la tecnología, el NYT simplemente se pone de perfil, pero no es el caso.

Muy recientemente el diario despidió a otra periodista, Quinn Norton, también de la sección de tecnología, por su relación con el racismo. Es una relación indirecta, ya que el diario no cita ninguna opinión de Norton que sea racista. Lo que alega el diario es que ella ha reconocido ser amiga de Andrew Auernheimer, que trabaja para el diario neonazi The Daily Stormer.

En una sociedad abierta se entiende que dos personas sean amigas, o tengan cualquier tipo de relación personal, comercial o profesional, aun cuando tienen formas distintas de pensar. Sensu contrario, ser amigo de una persona que no piensa como tú no la convierte en alguien indeseable. Excepto, claro, para el NYT que explicó en una nota que al conocer la relación entre ambos “sobre esta base, hemos decidido ir por caminos separados”.

Si el NYT tiene escrúpulos por relacionarse con una amiga de un racista, pero no los tiene contratando a otra, ambas para la misma sección, es evidente que el diario asume uno de los racismos como indeseable, pero el otro como perfectamente asumible.

Es la vuelta a la barbarie moral, revestida de progresismo.

Foto LoboStudio Hamburg

9 COMENTARIOS

  1. VIII:
    “Et incasa de infancione de Nagara non debet ullus posadam pousare”
    Los Infanzones de Najera no estaban obligados a la Albergueria.

    X:
    “Et in domo vidue, aut virginis nemo sit aussus hospitium accipere, nec viduam, nec virginem forciare”

    En casa de mujer viuda o soltera y aun casada que viviese sola, nadie podía recibir ni exigir alojamiento (Albergueria), y se prevenía que nadie se atreviese tampoco a violarlas o forzarlas con tal motivo.

    I:
    “Per homicidum de infanzone velde scapulato, aut de judeo, non debent aliud dare plebs de Nagara nisi ducentos quinquaginta solidos sine sajonia”
    250 “solidus” a pagar por infanzón, clérigo y judio. Pecuniaria germánica en acción.

    II:
    “Per homicidum de homine villano non debet dare nisi centum solidos sine sajonia”
    Estos valen menos de la mitad,…., 100 “solidus” por villano. El habitante de villa está barato.

    Fueros de Nájera.

    Los fueros son usos y costumbres hechos ley, es decir anteceden a la ley.
    A diferencia del liberalismo, la acción del pueblo y no la idea de la élite antecede a la ley.
    La democracia (asamblearia/directa/…), que no el liberalismo (representativa/aristocrática), presenta el mismo comportamiento, si bien prescindiendo del Rey, Dios y Nobleza.
    Soy contrario pues a la “sociedad abierta”. Ejemplo Suiza y su molesta “animalista”, la cual hincó la rodilla (aceptar el valor de las tradiciones) para acceder a la nacionalidad. Depende de una entrevista en el pueblo de naturalización bastante “pueblerina”.
    A la señora asilvestrada por la “sociedad abierta”, Jong , se le podría aplicar la misma medicina.

    De todas formas se debe subrayar que NYT no es una persona, es una empresa con ánimo de lucro.
    Por lo cual, a una parte hay “capitalistas”, al otro “tecno-estructura”; y el conjunto con el soporte mitológico del Estado adquiere “corpus”. Por lo cual, solamente si una acción afecta —al lucro— entra dentro de la esfera “moral” (de los moradores) de la empresa. Esa es la sociedad abierta,…,
    Esta misma algorítmica liberal también se aplica a los conflictos bélicos, policiales y de todo tipo.
    La sociedad “abierta” es tolerante mientras no se afecten a los principios mitológicos (tribales) del Estado.

  2. Y no contentos con esto, se acusa también de racista y de xenófobo a quien hace críticas de esos colectivos supuestamente maltratados, como, por ejemplo, los musulmanes, cuando resulta que una religión no tiene raza, la raza es algo innato, nace uno con ella, las religiones, costumbres, ideologías, etc., se adquieren o te obligan a adquirirlas, no se nace con ellas.

    Y por supuesto, discriminación “positiva” para el Islam.

    Esto, por fuerza, va a terminar mal, muy mal. Tal y como comenta McClellan, la gente cada vez está mas harta y por fuerza va a llegar un momento en que salte la chispa.

  3. Estos demócratas de baratillo y de la ceremonia de la confusión andan escocidos porque el pueblo americano haya escogido a Trump de presidente. Los centinelas de las ortodoxia, NYT y otros, no han conseguido modificar esta circunstancia y han puesto en marcha el Bertha mediático a ver si “arreglan” en los papeles lo que no consiguieron en los mismos.
    Me gusta que el articulista no utilice la palabra ‘xenófobo’ en su artículo. Phobos, del griego, miedo. La perversión del lenguaje es una de las herramientas más potentes que utiliza la izquierda. Odium est ira inveterata (Cicerón). El miedo puede llevar al odio, pero no necesariamente. Lo que si necesitan es un arsenal de vocablos y jerigonza para confundir al personal.
    El NYT gracias a vivir en un entorno liberal puede ejercer su derecho a contratar a una persona y despedir a otra. Una de marcado carácter neoracista aunque vaya a contarnos las excelencias de algún novedoso sistema operativo y la otra que libremente ha escogido a un amigo con el que no tiene porque compartir ideología. Pueden ser libre y legítimamente injustos porque se lo permite el sistema del que abominan. Paradójicamente la libertad les produce urticaria.
    En su búsqueda de la Arcadia Feliz están produciendo un mundo tóxico y agobiante.
    La disidencia parece saludable.

  4. Más de lo mismo. Ahora todo lo que sea atacar al hombre blanco heterosexual y cisgénero se considera normal, sano y deseable. Y digo hombre, porque todos sabemos que las barbaries cometidas a lo largo de los siglos contra el resto de etnias parten solo de estos hombres, claro. (¿Hay que especificar que la última frase es irónica?).

    Yo me pregunto si toda esa gente se da de cuenta de que Trump ha ganado por el cansancio de la población hacia esas ideas absurdas y victimistas, y que del mismo modo que ha salido alguien así como presidente, cuando la gente normal se harta y polariza, las cosas solo van a peor.
    Y eso, EEUU. Pero en Europa, la vieja Europa, la que se está preparando me parece aún peor. tenemos bastante más historia de invasiones y guerras, y una tendencia bastante potente a las respuestas extremas.

    Se está jugando con fuego, y sumado al alzamiento de potencias nuevas, como India o China, me sorprendería que no viviésemos una 3ª Guerra Mundial muy real.

  5. La confusión no acaba nunca. Unas veces nos dicen que la raza no es importante, otras veces nos dicen que la raza no existe, ¿y ahora nos dicen que debemos considerar las personas en función de su raza y, por lo tanto, la raza es importante nuevamente?

  6. ¿Dónde nos llevará toda esta locura? La criminalización de un colectivo por su color de piel es algo contra lo que el mundo desarrollado lleva años luchando, y antes de conseguirlo por completo, nos hemos pasado de rosca.

    Que se vea bien y se premie este tipo de comportamiento es horroroso, y a algunos nos hace plantearnos si la humanidad está simplemente destinada a vivir siempre entre estos mismos conflicto sociales.