Paradójicamente, sociedades que se tienen a si mismas por empáticas y extremadamente sensibles ante el abuso, la injusticia, la opresión y la victimización, parecen desconocer lo que es el perdón. Así, más allá de enemistades insuperables, donde el conocimiento personal puede exacerbar el rencor, las personas tienden a constituirse en juzgadores impávidos, jueces ante cuyas sentencias no cabe la apelación y tampoco a la redención. Y no ya asuntos mayores, sino una simple desavenencia o una vulgar descortesía dan lugar demasiado a menudo a condenas perpetuas. Basta herir el orgullo de quien se tiene a si mismo en muy alta estima para hacerse acreedor a una condena sin posibilidad de perdón ni expiación…

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Sociedades sin perdón 

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1 COMENTARIO

  1. Enlazo este vídeo por desprender sensatez, no sé si ésta es.producto del conocimiento o viceversa.

    Bastaría que diez doctores de similar sensatez fueran protagonistas en las televisiones para acabar con la idiotez dominante.

    Se lo dedico a Feijoó, Bonilla y demás aprendices insensatos de cacique globalista.

    https://youtu.be/ou4KDbWFKB0

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