Transexual, transgénero, hermafrodita, intersexual, etc. son vocablos que aparecen en diferentes momentos históricos y con diferentes cosmovisiones. Pero todos expresan rupturas con el sexo biológico, la expresión, corporalidad o identidad de una persona. Cabe preguntarse el porqué de este frenesí lingüístico, pero es una terminología que hay que entender con la distancia y la necesidad de reconocer que no tienen la misma trayectoria y enraizamiento en todos los países.

Se sabe que la sexualidad no es un camino lineal, sino que constituye un complejo movimiento de ensamblajes y articulaciones provenientes de diversos estratos de la vida de la persona y de la cultura, que obliga a una delimitación nueva y renovada en la llamada constitución de la identidad para permitirnos abordar cuestiones tan complejas como las diferencias sexuales y la diversidad.

Antes de adentrarme en la transexualidad, creo conveniente aclarar un par de problemas conceptuales que se dan en torno al tema. Pues la gente suele confundir sexo y género. Cuando nos referimos al sexo hablamos de la variable dicotómica biológica que se expresa en 5 niveles: cromosomas, hormonas, genitales externos, estructuras reproductivas accesorias internas y gónadas.

Se confunde transgénero con transexualidad, disconformidad de género o disforia

En lo que respecta al género es un concepto que de base está mal definido/traducido. Lo empleamos cuando hacemos alusión a la división de las personas en la categoría de hombre y mujer en relación con los aspectos socioculturales transmitidos. Es decir, y en palabras de la American Psychological Association (APA)

“El sexo viene asignado de nacimiento, hace referencia a la condición biológica del individuo como masculino o femenino y se asocia básicamente a atributos físicos como los cromosomas, la prevalencia hormonal y la anatomía externa e interna. El género hace referencia a los roles construidos, conductas, actividades y atributos que una determinada sociedad considera apropiados para niños y hombres o niñas y mujeres. Estos aspectos influyen en cómo las personas actúan, interactúan y se sienten consigo mismas. Mientras que los aspectos del sexo biológico son similares en diferentes culturas, los relativos al género pueden diferir.”

También se confunde transgénero con transexualidad, disconformidad de género o disforia. Mientras que el concepto de transgénero engloba a todas las personas que se comportan o se sienten diferentes al género dado, la transexualidad hace alusión a los transgéneros que se realizan cambios corporales para encajar en el género sentido. La disforia surge cuando se da ansiedad, angustia y depresión por la discordancia entre género y sexo. Por último, la disconformidad de género hace alusión a quien se comporta de manera contraria a las normas específicas del género al que corresponde su sexo biológico (hombre afeminado, mujer masculina).

No obstante, relacionar el sexo sólo con lo biológico y el género con lo social no es acertado, pues no son categorías excluyentes.

Todo son problemas

Ya es una norma ver las problemáticas como falsas dicotomías, y la transexualidad no iba a ser menos. Nos encontramos con los que rechazan esta situación, pero no comprenden o ignoran que la biología es compleja y gradual, encontrándonos con casos como el de una mujer embarazada con juego de cromosomas femeninos y masculinos o con personas con insensibilidad completa a los andrógenos, por ejemplo. En el otro extremo, nos encontramos a quienes defienden la fluidez del género o rechazan el binarismo. Sea como fuere, hay personas que, en mayor o menor grado, están disconformes o no sienten una concordancia entre sexo y género y por ello no se puede negar o destruir las concepciones en torno a la sexualidad, sino que más bien debemos comprender las excepciones a la conducta típica independientemente de los estereotipos sobre qué conductas son adecuadas para cada sexo.

Otra dicotomía falsa es el hablar de la transexualidad como algo natural o antinatural. Noah Hariri lo explica con sencillez

“En verdad, nuestros conceptos ‘natural’ y antinatural’ no son tomados de la biología, sino de la teología cristiana. El significado teológico de ‘Natural’ es ‘de acuerdo con las intenciones del Dios que creó naturaleza’. Los teólogos cristianos argumentaron que Dios creó el cuerpo humano, con la intención de que cada miembro y órgano sirviera a un propósito particular. Si usamos nuestros miembros y órganos para el propósito previsto por Dios, entonces es una actividad natural. Usarlos de forma diferente a lo que Dios quiere es antinatural.”

Igualmente, la evolución no tiene ningún propósito. Es más, nos ha dado cosas tan naturales como las epidemias, la mortalidad, los depredadores, etc.

¿Existe el cerebro transexual? La respuesta es que no

Otro problema a tener en cuenta es que no hay consenso en los estudios en lo que se refiere a la frecuencia. Por ejemplo, Thomas Bevan, en The Psychobiology of Transsexualism and Transgenderism, estima que hay un 1% de mujeres transgénero y un 0,5% de hombres transgénero.

Parece que todo son problemas y pocas respuestas clarificadoras. Entonces, ¿existe el cerebro transexual? La respuesta es que no. Pero sí parece existir un cerebro transgénero con características masculinizadas o feminizadas que conforman un fenotipo distinto a los cerebros de hombres y mujeres. Las evidencias al respecto son múltiples: Frank Kruijver, Alicia García-Falgueras, Ai-Min Bao o Jiang-Ning Zhou, entre otros, que encuentran diferencias en la corteza cerebral, diferencias en el tamaño del cuerpo calloso o diferencias relacionadas con la autopercepción corporal. En resumen, las personas transgénero tienen su propio fenotipo cerebral, con áreas relevantes masculinizadas o feminizadas.

De lo que sí tenemos evidencias es que el rechazo de la condición transgénero sin duda es una construcción social. Pues nos encontramos con otras culturas que, además de aceptar la disconformidad, contemplan más categorías de género que la dicotomía de nuestra sociedad (hombre/mujer), llegando a tener cuatro o cinco géneros. Eso sí, todos esos géneros se encuentran dentro del espectro masculino/femenino. Sean dos o cinco géneros, es más que probable que el género sea un proceso de retroalimentación entre biología y cultura, con sus propias variaciones genéticas y epigenéticas.

¿Y los niños?

De un tiempo para acá surgen noticias varias en torno a la infancia y el sentimiento de esos niños de ser transgéneros. Con todas las repercusiones que conlleva esto. Hasta la política ha decidido tomar partido y algunos partidos políticos incluso creen conveniente imponerse por encima de los padres, alegando que lo hacen por el bien de esos niños que están disconformes con su género. Lo cierto es que está contraindicado hormonar a los niños, pero se puede aplicar el  retraso hormonal de la pubertad. Este es un tratamiento clínicamente necesario, en muchos casos, y reversible.

Esta técnica de retraso hormonal se aplica con la idea de que ese menor pueda tomar con calma la decisión o no de seguir con el proceso de transexualidad y sin dar pie a una disforia. Piensen un momento en lo que podría suponer a un niño que se siente niña y su voz comienza a volverse grave, más masculina. Múltiples estudios sugieren que esta supresión reversible es razonadamente segura cuando está bien indicada.

No obstante, lo realmente recomendable para con los niños es una transición social. Es decir, permitirles ser niños y que expresen sus preferencias como más gusten mediante el apoyo de familiares, profesionales y la sociedad en conjunto. Les invito a que se ponga en la piel de una personita de apenas unos años de edad de vida, que no entiende su cuerpo, sus sentimientos y sus pensamientos. Una personita que está aprendiendo a conocerse biológica, psicológica y socialmente y a partir de esas 3 esferas a diseñar su persona. Y ahora a esa ansiedad por aprender y descubrirse, sumarle que personas adultas les bombardeen con mensajes que dicen cómo tienen que ser, cómo tienen que pensar y cómo tienen que sentirse. Luego nos sorprende que se sientan unicornios.

¿Una cultura en transición?

Me gustaría pensar que nos encontramos en una transición, pero lo cierto es que mientras que unos estudios hablan de situaciones desastrosas, de personas trans que viven en la calle o se suicidan, otros estudios muestran indicadores objetivos (estudios universitarios) y subjetivos (mediciones psicométricas) iguales o superiores al de la población general, mostrando un bienestar similar o mejor que otros adultos jóvenes de la misma edad. Lo que sí es cierto que vivir en secreto, disimulando su identidad, genera fatiga mental y física. Pues vivir calculando mentiras y cambiando la ropa para que no se sepa les lleva a sentir una profunda pérdida de autenticidad personal. Es más, lo que indican las personas trans es que al “salir del armario” se debilitan sus relaciones, por el rechazo e incomprensión.

Tal vez, la sociedad deba preguntarse qué tipo de comportamientos son saludables y cuáles socavan a las personas, en lugar de querer imponer su visión de la vida a los demás

Son realidades complejas que, por un lado, tocan emociones y, por otro, desafían tabús, tradiciones, dogmas. Todo ello polariza a la sociedad. Tal vez, la sociedad deba preguntarse qué tipo de comportamientos son saludables y cuáles socavan a las personas, en lugar de querer imponer su visión de la vida a los demás. Quizá sea más importante dar con las herramientas con las que las personas puedan llegar a asumir el género que le sea más cómodo y afín, en lugar de negarles cómo se sienten porque aceptarlo confrontaría con las creencias de uno mismo.

Y no, no me refiero a dar lugar a un libre albedrío. Sino que me refiero a evaluar situación por situación, brindar una transición social y los apoyos necesarios de una sociedad comprensiva para que, llegado el momento, esa persona pueda proseguir o no con el camino para encontrarse bien consigo mismo.

Resistirse a los cambios bajo la consigna de dogmas arraigados, como lanzarse a cambios arbitrarios por el gusto de pertenecer a un colectivo progresista sólo polarizan esta problemática y las personas que realmente viven esta tesitura no son escuchadas, menos aún comprendidas. Personalmente, que un grupo tenga una prevalencia del 42 al 46% de intentos de suicidio, en comparación con el 4,6% de la población en general, me parece motivo suficiente para replantearme esta problemática y abandonar uno y otro bando. Las personas transgénero, al igual que cualquier otra persona, deben ser libres de vivir y trabajar sin ser estigmatizados, acosados o violentados. Si el género es binario, un espectro, o si hay 42 géneros, no marca absolutamente ninguna diferencia.

Foto: Brandon Wong

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Soy Cuca, para las cuestiones oficiales me llaman María de los Ángeles. Vine a este mundo en 1986 y mi corazón está dividido entre Madrid y Asturias. Dicen que soy un poco descarada, joven pero clásica, unas veces habla mi niña interior y otras una engreída con corazón. Abogo por una nueva Ilustración Evolucionista, pues son dos conceptos que me gustan mucho, cuanto más si van juntos. Diplomada en enfermería, llevo poco más de una década dedicada a la enfermería de urgencias. Mi profesión la he ido compaginando con la docencia y con diversos estudios. Entre ellos, me adentré en la Psicología legal y forense que me llevó a realizar un estudio sobre La violencia más allá del género. He tenido la oportunidad de ir a Euromind (foro de encuentros sobre ciencia y humanismo en el Parlamento Europeo), donde he asistido a los encuentros «Mujeres fuertes, hombres débiles» y «Understanding Intimate Partner Violence against Men». En estos momentos me encuentro inmersa en la formación en Criminología y dando forma a mis ideas y teorías en relación a la violencia, para recogerlas en un libro. De momento me podéis leer por aquí, en Espacios Inseguros y también en Twitter. Otros medios y redes para saber más sobre mí.

43 COMENTARIOS

  1. “Mientras que el concepto de transgénero engloba a todas las personas que se comportan o se sienten diferentes al género dado, la transexualidad hace alusión a los transgéneros que se realizan cambios corporales para encajar en el género sentido. La disforia surge cuando se da ansiedad, angustia y depresión por la discordancia entre género y sexo”

    En base a esta clasificación se puede establecer un debate que trate de exponer las dos posturas enfrentadas entre lo biológico y lo cultural, al tiempo que puede referirse la evolución en nuestras sociedades occidentales con estos fenómenos o en su transición de lo puramente biológico al constructo puramente cultural y por tanto sujeto a modas y la ideologías dominantes del momento. El tema es complicado, Cuca, y se agradece su valentía al exponerlo y expresar su punto de vista, sabiendo que no tomar partido por una u otra postura le va a hacer merecedora de reproche en el debate.
    En realidad, personas que se comportan o se sienten diferentes al género dado han existido desde siempre, en todas las culturas y civilizaciones, y en todos los estratos sociales, sin que ese sentirse y comportarse de forma diferente al género dado constituyese un problema insalvable o un estigma social que hiciese su vida insoportable.
    Al menos, en nuestras sociedades occidentales el hecho de comportarse o sentirse diferente al género dado no tiene por qué provocar ningún trauma, a no ser que estos constructos culturales productores de “identidades sexuales” se sobredimensionen artificialmente, se expandan irresponsablemente causando daños irreversibles o se magnifiquen innecesariamente complicando y confundiendo más si cabe la “identidad sexual” de uno.

    Una identidad sexual que sea la que sea, nunca debería ser más importante ni estar por encima de la identidad como persona. Pero para algunos grupos de presión parece que identificar esa “identidad sexual”, además de focalizar todos los problemas en ella y convertirla en el centro de la existencia, es una obligación ineludible que debe ser expresada y satisfecha con todas sus consecuencias si no quiere devenir en trauma.

    Que personas adultas decidan libremente y bajo su responsabilidad dar el paso de cambiar su sexo y convertirse en transexuales no reviste mayor problema, pero que aumente de forma alarmante la cifra de personas que optan por esta medida drástica o que se meta en la misma ecuación a los niños inmaduros y manipulables, se les etiquete como “transgénero” y que se les dirija y se les anime a ser futuros transexuales es de una irresponsabilidad y un desvarío que clama al cielo.

    Con estos mimbres, no me sorprende que además de aumentar la presión innecesaria y la confusión sobre la identidad sexual hayan aumentado de forma paralela los estados de ansiedad, angustia y depresión, incluidos los suicidios o los intentos de suicidio, que alcanzan su máxima expresión en el “paraíso” sueco. Lo típico, los mismos que crean y generan un problema innecesario, luego se erigen en “salvadores” que buscan remedio para paliar tanto trauma.

    https://es.gatestoneinstitute.org/6846/suecia-cambio-sexo-menores

  2. Probablemente debería estar callado en este tema. No me siento seguro y tengo mas dudas y preguntas que respuestas.

    Dejenme que les resuma lo que he entendido.

    Antes de nada, decir que todas las personas deben ser respetadas por ser persona sin atender a características especiales.

    Los seres humanos nacen con un sexo reconocible objetivamente por sus órganos genitales. Los varones tienen pene, las mujeres vulba. Existen malformaciones en los genitales como con otras partes del cuerpo: cojos, ciegos, sordos,…

    El género de una persona no se puede definir objetivamente, es algo subjetivo. Es decir, me pueden presentar a una persona, preguntar por su genero y responder mal porque no se lo que subjetivamente piensa esa persona. Los rasgos externos que caracterizan a los hombres no son garantía de que la persona se ‘sienta’ hombre. Lo mismo pasa con los rasgos externos de las mujeres.

    El problema es la subjetividad. No sabemos el género de una persona hasta que esa persona lo hace público.

    Resulta que la izquierda-progre ha encontrado un nuevo filón definiendo un grupo (cluster) de personas que no se sienten a gusto con sus rasgos externos y que su ‘genero’ no coincide con ellos. Estas personas son objeto de derechos especiales y se legisla con discriminación positiva para que no se sientan mal.

    Con la misma lógica, ese estado debería localizar al grupo (cluster) de ciudadanos que pensamos que el nivel de impuestos es confiscatorios, lo que nos produce alteraciones del sueño, angustia y demás. Y proceder a resolvernos nuestro problema. Aunque el nivel de impuestos actual es objetivamente confiscatorio, siempre habrá alguno que diga que es una apreciación subjetiva. Incluso aceptando que es subjetiva esa apreciación, no deja de ser igual de subjetiva que la del género que una persona dice o cree tener. Porqué el grupo (cluster) de los que no tienen coinicdencia sexo con género reciben discriminación postiva del estado, y los del grupo (cluster) que no estan de acuerdo con los impuestos confiscatorios no.

    Al rededor de esto, pienso que hay demasiada política, demasiado interés de avance social para vender gato por libre. El estado debería estar lejos de este asunto, dejando liberatd para que cada uno se sienta como quiera subjetivamente. Aunque a la hora de tomar decisiones, todo sobre lo que es objetivo, controlable y medible.

    Me parece peligroso bombardear a los niños con preguntas sobre su sexo, o el genero al que pertenecen. Primero porque hay que explicarles qué es el género que no es fácil de definir. Segundo porque puede haber niños que no gustandoles el futbol porque de pequeño sus hermanos les daban balonazos, empiecen a dudar si son varones o hembras. Si caen en manos de algun experto en género estará perdido. Le puede meter en la cabeza que lo suyo es ser mujer, que está en cuerpo equivocado y llegar a la conclusión que yenemos un problema de genero. Pero a lo mejor no es ese el problema, a lo mejor es gay-pasivo, que se puede confundir con un rol femenino…

    En fin, no me hagan caso. Quede claro que solo tengo dudas. Y sobre todo, respetemos a todas las personas, sean del sexo o del genero que sean. Pero habrá que buscar algún metodo que no sea puramente subjetivo…

  3. No tenía intención de comentar aquí mi opinión, pero toda vez que veo que persistes en defender cuestiones que son pura fantasía te dejo lo que te expresé vía twitter:
    Usted dice: Igualmente, la evolución no tiene ningún propósito. Es más, nos ha dado cosas tan naturales como las epidemias, la mortalidad, los depredadores, etc. (…) Respondo: La evolución tiene un propósito bien claro: adaptarse a un entorno cambiante para mejorar los genes a través de la selección natural derivada de la supremacía de los más fuertes. Si su afirmación fuese cierta, ¿para qué habrían nuestros antepasados bajar de los árboles? ¿Cómo explicaría entonces los cambios de color en la piel y ojos, las desigualdades evidentes entre distintos humanos en función del entorno dónde se hayan desarrollado etcétera. Las epidemias, los depredadores y todo lo que nos rodea son los factores que nos han hecho evolucionar, por eso la evolución es imprescindible o no hubiésemos sabido cómo hacer frente a todas esas vicisitudes.
    También dice: Tal vez, la sociedad deba preguntarse qué tipo de comportamientos son saludables y cuáles socavan a las personas, en lugar de querer imponer su visión de la vida a los demás (…) Respondo: Tal vez cada individuo deba hacerse responsable de sus actos prescindiendo de la aprobación del resto de la sociedad, y, por supuesto, sin imponer al resto su visión de la vida ni dejando que se la impongan.
    Añade- Si el género es binario, un espectro, o si hay 42 géneros, no marca absolutamente ninguna diferencia. (…) Respondo: Perdone, sí marca una gran diferencia. ¿Por qué 42 y no 127 o 1585 o 1.234.599 o los que se quiera? ¿Dónde se marca lo razonable y quién lo marca? Sobre el dato de suicidios está claro que será mayor dentro de colectivos que se sientan frustrados, marginados o excluidos por la sociedad, ¿Sabe cuántos suicidios se dan entre varones adultos separados, divorciados o en trámite de ello, y cuántos por estar acusados de violencia de género bajo una ley absolutamente abominable y abyecta que los condena al repudio social sin juicio previo ni presunción de inocencia? ¿Por qué no habríamos de brindar una “transición” social a esos hombres y sí hay que brindársela a esta otra gente? Es más, ¿Por qué habríamos de brindar apoyo colectivo a lo que es una decisión personal ampliamente rechazada por la misma sociedad y que se nos trata de imponer en contra de nuestra voluntad?
    Más de Usted: Las personas transgénero, al igual que cualquier otra persona, deben ser libres de vivir y trabajar sin ser estigmatizados, acosados o violentados. (…) Respondo: Correcto. A su vez no pueden exigir de nadie que los reconozcan como algo que vaya en contra de sus creencias y de lo que nos dicta la biología:
    Esta sí que es buena: “…En resumen, las personas transgénero tienen su propio fenotipo cerebral, con áreas relevantes masculinizadas o feminizadas…” Respondo: De momento no se puede hablar de consenso científico sobre ello. Pero todos los artículos que se pueden consultar son más o menos idénticos al que Usted enlaza en su artículo. Es más, su propio artículo, no digo que al milímetro, es coincidente con otros muchos que se pueden encontrar en internet, como este: Transexualidad ¿Degeneración moral o naturaleza?
    Publicado por Ivan Beisel el 20 de Mayo de 2018: https://liberaciondegeneros.wordpress.com/2018/05/20/transexualidad-degeneracion-moral-o-naturaleza/

    • Buenas, Lysander Spooner.

      La evolución no tiene propósito u objeyivo en tanto en cuanto es un proceso continuo de adaptación. Si no, ¿cuál es el objetivo de la existencia de los virus? ¿Qué ha hecho evolucionar a las epidemias y los depredadores?

      Si supieses un poco de mi trayectoria y de lo que escribo, sabrías que ya abordé la problemática del suicidio en su momento, resaltando las cifras cuando de hombres se refiere y de la suma de factores que inciden en ello. Es más, si te hubieses detenido a leer el último comentario que aporto a este diálogo con los que comentan, habrías visto que facilito tres referencias y una de ellas es el artículo que enlazas y que como te dije en Twitter bien conocía.

      Aprovecho para resaltar algo muy común o al menos que se repite en los comemtarios. Dices, decís, “no pueden exigir de nadie que los reconozcan como algo que vaya en contra de sus creencias y de lo que nos dicta la biología”, bien. ¿Qué tal si en lugar de verles como colectivo les veis como individuos? Porque no todas las personas trans están de acuerdo con que un colectivo (que exige al resto de la sociedad lo que bien denuncias) hable por ellos. Como no todas las mujeres están de acuerdo con que el feminismo hable por nosotras o como no todos los hombres con que el machismo os defina per se. Porque si lees de nuevo, mi crítica va tanto para detractores como para los que están a favor de la ideología de género, tanto para los que se aferran a dogmas arraigados sin permitir(se) un cambio/evolución, como para los que se aferran a dogmas progresistas y fluidos.

      Un saludo.

      • No voy a entrar en un debate sobre lo que hayas escrito antes porque no viene al caso. No voy a entrar en un debate sobre cuestiones que no tienen que ver con tu artículo porque tampoco vienen al caso, y creo que las lanzas para desviar la atención. No voy a tratar a los demás como te dé la gana porque tengo plenas capacidades para decidir por mí cómo debo tratar estos asuntos, y puesto que no se está hablando de una persona en singular, con nombre y apellidos, trato el tema desde la perspectiva del plural, que es como se suelen tratar los temas cuando detrás hay grupos reivindicativos de algo. Quien no quiera o no se vea afecto puede expresar su no pertenencia a grupo alguno. Doy por no contestado mi comentario puesto que en realidad no me has contestado.

        PD- Lo de dogmas “progresistas y fluidos” es otro invento para rellenar de conceptos vacíos diálogos de besugos.

      • Por cierto…”La evolución no tiene propósito u objeyivo en tanto en cuanto es un proceso continuo de adaptación”

        Pues has definido sin darte cuenta que el “objetivo” de la evolución es exactamente tal y como yo lo he dicho una adaptación al medio y circunstancias que nos rodean. Sin esa adaptación, o sea, evolución, hace miles de años que nos hubiéramos extinguido como especie. El desierto del Sahara en su día fue un vergel, Australia un continente frondoso lleno de vegetación etcétera, y a medida que el clima y otras circunstancias obraron los cambios en el terreno, nos hemos ido adaptando a ellos, o sea, evolucionando. Honestamente, creo que en los medios habéis demasiados escribiendo muy a la ligera sobre temas de los cuales no tenéis ni base de conocimiento ni la humildad necesaria para reconocerlo.

  4. Pues si que es muy respetuoso terminar una conversación de esta manera “No tengo nada más que dialogar con quien dice “son inventos, y en el caso de que sean reales son absolutamente minoritarios””. Es como suelen terminar todos los ideólogos de género, indignados ante el que les lleva la contaria, ante quien osa cuestionar estudios que tarde o temprano se demuestran falsos, muy ofendidos, ¡no hay nada más que hablar! Tomo nota Cuca, no te preocupes que no volveré a intervenir en tus artículos.
    Saludos cordiales

    • Brigante,

      Siempre estoy abierta a dialogar pero es imposible con quien termina diciendo lo que dijiste: son inventos, y en el caso de que sean reales son absolutamente minoritarios. ¿Cómo dialogar con alguien que su parecer es ese? Es imposible y de ahí no seguir dialogando.
      No obstante, creo que el ofendido aquí eres tú y no comprendo la razón.

      Un saludo.

  5. Un problema serio es creer que lo que dice la APA es como una verdad revelada.

    “El género hace referencia a los roles construidos, conductas, actividades y atributos que una determinada sociedad considera apropiados para niños y hombres o niñas y mujeres.”

    Así que una asociación de psicólogos se mete en sociologías baratas y construye nada menos que un sujeto abstracto como “la sociedad” como responsable de tantas cosas… que, claro, hay que cambiar a la sociedad. Ahí tenemos el problema totalitario.

    • El género es una construcción ideológica, y como tal ajena a la realidad. Es una abstracción creada por algunos, presuntamente racional, y con la peculiaridad de que al ser el último desmadre ideológico, sus autores estaban todos muy mal de la cabeza. Lo que en síntesis defiende el “género” es que no hay diferencias entre los sexos, más aún hay tantos sexos como uno quiera, y que las presuntas diferencias son imposiciones de algo mítico llamado heteropatriarcado. Así que si un niño juega al fútbol y una niña a las muñecas, o un niño lleva pantalones y una niña faldas, no es porque hombres y mujeres seamos diferentes y por ello complementarios, sino porque sus padres, agentes encubiertos del heteropatriarcado, o la sociedad se lo imponen. Todo esto por supuesto va contra la realidad, y es una gran estupidez, por eso es imprescindible imponerla, y cuando se trata de imponer algo lo primero es el lenguaje. Cuando Naciones Unidas, prinicpal propagador de este engendro, aceptó la terminología del género, estos locos regados de millones empezaron a ganar la guerra.

    • Buenas, Catlo.

      Lo que dice la APA es una referencia de múltiples que hay al respecto y en la misma sintonía para explicar qué es el sexo y qué es el género. Hay una ilustración muy graciosa de una galleta en la que se explica las diferencias entre el sexo, la orientación sexual, la expresión e identidad de género.

      No obstante, es curioso cómo en otras sociedades no occidentales también hablan de género e incluso describen más de 2 tipos. Eso sí, como indico, todos en torno a la masculinidad y feminidad. Esa existencia ya da pie a comprender que es algo que va más allá de lo social y por ello caer en determinismos es un error. Determinismos totalitarios tanto los que hablan desde lo social como algo fluido o progresita como los que hablan desde lo biológico como inamovible.

      Personalmente, no creo que sea cuestión de cambiar la sociedad sino de salirse de los colectivos y ver personas, con sus complejidades y problemáticas y no hacer caso a esos colectivos que dicen hablar por (inserta aquí cualquier categoría) y anulan al individuo.

      Gracias por comentar, un saludo.

      • Uno de los grandes problemas con este disparate es que se pretende equiparar una explicación puramente científica: qué es el sexo, con otra puramente abstracta y dogmática: qué es el género. Si de lo que se trata es que aceptemos que cada cual se defina (sexualmente) como le dé la gana al margen de lo científicamente correcto podemos debatir en base a esa premisa y que cunda la locura. Pero si de lo que se trata es de ser rigurosos y organizarnos de forma científica, incluso diría que natural para usar un término más correcto, entonces no hay más cera que la que arde: los seres humanos somos biológicamente varones o hembras en el 99’9999999% de los casos, y en los restantes hermafroditas, que al ser porcentualmente residuales la ciencia no se atreve a declararlos como de un tercer sexo sino de una anomalía genética. Porque ello equivaldría a decir, por ejemplo, que los terneros/as son de dos clases: los de una cabeza y los bicéfalos, puesto que efectivamente se dan casos de terneros/as que nacen con dos cabezas. Lo mismo si se quiere aplicado a los seres humanos cuando dos individuos nacen unidos. El género es un invento, como decir que llueve de lado o tantas otras insensateces que se pretenden colar como realidades cuando no son más que humo interesado.

  6. Hola Cuca, enhorabuena por tu artículo, me ha ayudado a entender conceptos como el de Disforia de género, que consideraba equivalente a transgénero.
    Aún así, sigo teniendo una duda mayúscula en este tema, que te dejo
    Aquí:
    En el artículo hablas de “un niño que se siente niña”. Es una expresión muy común hablando de estos temas, y sencillamente no la llego a entender. ¿Qué significa ‘sentirse’ niño o niña? ¿Imaginarse teniendo órganos sexuales distintos a los que se tiene? Entiendo perfectamente no sentirse masculino o femenino, ya que esa construcción tiene mucho de cultural, pero no soy capaz de entender lo otro. Yo, por ejemplo, no me ‘siento’ hombre. Simplemente, lo soy. No me planteo siquiera si me gusta o no, no le veo el sentido.
    Aparte, me pregunto, ¿hay límite para está argumentación? ¿Qué pasa si alguien, por ejemplo, se siente negro cuando es blanco, o perro cuando es humano? ¿Tiene eso sentido más allá de lo que parece un problema de tipo psicológico, que requeriría tratamiento médico, no político?
    Espero no haberme enredado mucho con la pregunta, ya que es un tema ya de por sí retorcido.
    Un saludo

    • Buenas, Carodmolina.

      A tu pregunta sobre los niños no tengo respuesta. No sé hasta qué punto ese sentimiento que transmiten los niños hace referencia sencillamente a que se sienten identificados con las diferencias obsdrvadas con respeto a otro niño o, como algunos adultos quieren imponer y hacer creer, es un sentimiento trans. No lo sé, pero es común o habitual en niños decir sentir o identificarse con lo diferente. Común y normal porque se están conociendo y están aprendiendo a conformarse como personas. Por ello mismo, insto a dejar a los niños ser niños y que se conozcan y conformen sin la manipulación de los adultos.

      En cuanto a los límites, creo que los hay pero no sé donde establecerlos ni cómo. Es más, considero que hay que ser cautos a la hora de establecer esos límites y se necesita analizar y reflexionar multidisciplinarmente para llegar a comprender estas complejidades.

      Me gusta eso de “no me siento hombre, simplemente lo soy” y coincido en ello. Sentirse hombre o mujer necesita de la contraposición de sentirse mujer u hombre y yo no sé lo que es ser hombre, luego no sé lo que es ser mujer. Esto me recuerda un artículo curioso que leí hace tiempo, en el que la autora concluía diciendo que <a href="https://rebeccarc.com/2015/07/26/soy-cisgender/"Soy una mujer. Pero no porque, en el fondo, me sienta mujer; sino porque, en el fondo, simplemente me siento persona.

      Gracias por tu comentario, un saludo.

  7. Coincido con algún comentarista. Solo hay dos sexos. Ni un solo genetista, ni un solo biólogo afirmará lo contrario. La ciencia es clara: solo hay dos sexos, no hay más no le den más vueltas, nacemos hombres o mujeres, así hemos sido diseñados, ya sea por Dios o por la evolución o por los extraterrestres…y el invento no ha salido mal. La existencia de malformaciones géneticas o enfermedades, que pueden ser tratadas, que afectan a porcentajes mínimos de seres humanos, no altera la naturaleza humana, concepto por cierto que no es de la teología cristiana como se dice en el artículo, siglos antes de que existiese esa teología todo habitante bipedo y pensante y no pensantede este planeta conocía el gran secreto: o eres hombre o eres mujer, y la unión sexual de ambos sirve para perpetuar la especie. Todo esto de la ideología de una género es un disparate mayúsculo. Todos sus ideológos principales acabaron en frenopáticos o con serios problemas con el alcohol y las drogas. Solo se ha podido imponer por su inmenso poder financiero y apoyo de las élites globalistas que lo ven como un magnífico instrumento para destruir uno de sus principales enemigos, la familia natural.
    El ser humano no puede autoconstruirse e ir en contra de la naturaleza, es así de sencillo. Pero en fin estamos asistiendo a la última gran rebelión de la modernidad o quizá ya de la posmodernidad. Primero nos rebelamos contra el orden, luego contra Dios y ahora contra nosotros mismos.

    • Buenas, Brigante.

      Menos mal que comienzo aclarando conceptos como sexo y género, menos mal.
      Francamente, leyéndote aprecio lo mismo que esos colectivos progresistas que defienden la fluidez en la sexualidad: miráis para vuestro ombligo y os da igual que haya una sola persona viviendo una realidad tan compleja como es la transexualidad.

      Un saludo.

      • Estás muy equivoda. Realidades complejas hay muchas, muchísimas, y no se trata de si me da igual o no. Se trata precisamente de que para ayudar, si es que es necesario ayudar, lo primero que hay que hacer es reconocer la realidad de las cosas. Un transexual tiene un problema, una persona que no se siente que pertenece a su sexo biológico tiene un problema. Y desde luego como no se le ayuda es decirle que no solo no tiene un problema sino que su situación personal es lo “normal”.

          • Eso de los bandos díselo a los defensores de esta historia del género, no a mí. Son ellos los que han creado, como buenos totalitarios, la dicotomía BIen (ellos), Mal (los demás). Son ellos los que dicen que defienden los derechos humanos, la dignidad y la bondad y por lo tanto todos los que no piensan como ellos son seres malvados.
            El género no existe, es un invento, ….aparte de un gran negocio

          • Brigante,

            Es lo digo a todos, a detractores y no, a los defensores y no, a los que rechazan y no, a los que niegan y no.

            ¿Sabes? Por desgracia, los colectivos hablan por las personas; el feminismo por las mujeres, el colectivo lgtb por los trans (entre otros), el colectivo BDSM por personas que practican sadomasoquismo, las religiones por la humanidad, los ideólogos por las sociedad y así un sinfín de colectivos que anulan al individuo. Y mientras tanto, las personas no son escuchadas, no son comprendidas, no son respetadas porque hay jn colectivo que dice hablar por ellos y se les estigmatiza, discrimina, condena, cuestiona.

            Dejad de mirar la paja en el ojo ajeno.
            Un saludo.

        • Me sigues incluyendo en alguno de esos supuestos colectivos que anulan al individuo, y no se a santo de qué. La realidad objetiva existe no es opinable, ahora mismo es de día en España, esto es un hecho no una opinión, y si alguien dice lo contrario hay que decirle que está en un error y no decirle que su identidad temporal es fluida, y eso no es estigmatizar a nadie, ni discriminar ni condenar. En clave de humor y para no dramatizar te remito a la magnífica escena de la Vida de Brian donde los Monthy Pyton se adelantaron a esta locura que estamos viviendo. Recordarás que en ella uno de los integrantes varones del Frente Popular de Judea quería ser mujer para tener hijos, y el lider del grupo decía que eso era imposible, ¡no me oprimas! le rebatían (no estigmatices). Al final llegan al compromiso de que el deseo de ser mujer sea un símbolo contra la opresión, a lo que el lider contesta que es un símbolo contra la realidad.

          • Brigante,

            Desde el momento que calificas o dictaminas que el sexo es así, que el género no existe, que los otros son los malos por decir que son los buenos, entras en esa dialéctica agotadora de “yo-tú”, “ellos-nosotros”.

            Fíjate que mi queja es para esos bandos, tanto para los que dicen hablar por (inserta cualquier categoría) como quienes niegan a esas personas. Para los que hablan de fluidez como para los que afirman lo inamovible de lo establecido. Y me cito textualmente “Resistirse a los cambios bajo la consigna de dogmas arraigados, como lanzarse a cambios arbitrarios por el gusto de pertenecer a un colectivo progresista sólo polarizan esta problemática y las personas que realmente viven esta tesitura no son escuchadas, menos aún comprendidas”.

            Un saludo.

        • Estamos entrando en un diálogo sin salida. El sexo es lo que es y viene determinado por la biología, es una realidad científica. Que haya situaciones absolutamente minoritarias, que han sido diagnosticadas como malformaciones géneticas o enfermedades, no altera la naturaleza de las cosas, ni resta un ápice de dignidad a las personas que sufren esos trastornos. Que el ser humano sea un ser cultural ¡hombre claro ya lo se! no implica que uno puedas alterar su naturaleza biológica a su gusto y que no existan diferencias evidentes determinadas por la biología entre el hombre y la mujer. Son precisamente esas diferencias las que según la teoría de la evolución, nos permitieron sobrevivir como especie.Una persona podrá creer o sentir lo que considere oportuno, pero seguirá siendo un hombre o una mujer, y esta realidad es lo que el género niega.

          • Y por finalizar no son equiparables las dos posturas, no todo es admisible o válido, sino caeríamos en el relativismo más absoluto y destructivo, y es lo que le pasa a nuestro mundo que es hijo del Veritas quid est veritas de Pilatos…y así nos va…en todo

  8. El sexo es lo que hay entre las piernas. No tiene vuelta de hoja. El ser masculino o femenino es una cuestión que pertenece a lo imaginario del ser humano, no a lo biológico. Y depende de dos factores, cada uno con su aspecto positivo y negativo. Lo primero que entra en juego en el niño es el ser activo o pasivo. Activo es masculino y corresponde a una identificación con el padre; pasivo es femenino o sea lo mismo con la madre. Posteriormente, sobre los 4 años, entra en juego la cuestión del falo. Hasta ese momento y aunque cueste creerlo los niños creen que todo el mundo tiene pene, más o menos grande o chico, escondido o no etc. Cuando descubren que hay personas con pene y personas sin, sienten una gran angustia unos por el miedo a perderlo y otros por no poseerlo, pero finalmente todo se resuelve de manera imaginaria y el poseerlo o no, no tiene que ver con la realidad. Por ejemplo un homosexual masculino imagina que no lo tiene y por eso lo desea.

  9. Es curioso que todos se dedican a tratar de darle solución a los problemas que tienen las personas transgénero, pero nadie se molesta en identificar la causa del aumento de estos problemas en las últimas décadas.

    El aumento de estas personas con problemas de identidad de género o sexo se debe fundamentalmente a dos causas perfectamente identificables:

    1 – El aumento exponencial de miles de productos que contienen disruptores endocrinos. Estas sustancias químicas que inundan los estantes de los supermercados tienen la facultad de suplantar a las hormonas en el cuerpo de todos los seres vivos, incluyendo a los bípedos. Estas hormonas falsas vuelven loco al organismo que las toma por verdaderas, y la persona ya no sabe si le gustan las mujeres, los hombres, los dos a la vez, o un día con cada uno.

    2 – La utilización de hormonas en la cría del ganado que acaban en el estómago de los niños es la otra fuente de baile de hormonas.

    Hace años que se está investigando este asunto, y los científicos han llegado a la conclusión de que las siguientes enfermedades y problemas son debidos a estos compuestos químicos que suplantan a las hormonas dentro de los organismos vivos incluidos los humanos:

    – Una creciente frecuencia de anormalidades genitales en los niños, como testículos no descendidos (criptorquidia) y penes sumamente pequeños.

    – Aumento de los tumores malignos en mama, ovarios y útero (los casos de cáncer de mama aumentan anualmente).

    – Aumento de los casos de cáncer de testículo y de endometriosis (una enfermedad que a principios del siglo pasado era casi desconocida).

    – Aumento espectacular de casos de próstata.

    – Masculinización de las hembras y feminización de los machos de algunas especies animales.

    – El estudio realizado por un equipo danés encabezado por el doctor Niels Skakkebaek y publicado en el British Medical Journal en septiembre de 1992, descubrió que la cantidad media de espermatozoides masculinos había descendido un 45 por ciento, desde un promedio de 113 millones por mililitro de semen en 1940 a sólo 66 millones por mililitro en 1990. Al mismo tiempo, el volumen del semen eyaculado había descendido un 25 por ciento, por lo que el descenso real de los espermatozoides equivalía a un 50 por ciento. Durante este periodo se había triplicado el número de hombres que tenían cantidades extremadamente bajas de espermatozoides del orden de 20 millones por mililitro.

    En España se ha pasado de una media de 336 millones de espermatozoides por eyaculación en 1977 a 258 millones en 1995. El descenso amenaza la capacidad fertilizadora masculina. De continuar la tendencia actual, dentro de 50 años los hombres podrían ser incapaces de reproducirse de forma natural.

    Les recomiendo la lectura del libro “Nuestro futuro robado”, de Theo Colborn, Dianne Dumanoski y Pete Myers.

  10. Siempre leo con interés los artículos de Cuca Casado, hoy también, y no voy a rebatir nada de lo que dice, es más me parece un enfoque buenista y respetuoso.
    Yo pertenezo a una extensa familia numerosa formada a la par por mujeres y hombres, mi primera decisión importante en la vida fue dejar de jugar con mis hermanas mayores, no había cumplido los tres años y mis hermanas jugaban conmigo como si yo fuera un muñeco, en un momento determinado sentí que esos juegos no eran masculinos por lo que a partir de ese mismo instante decidí sintiendo un gran satisfacción interna no volver a jugar a cosas de niñas.
    Si a los dos años de edad decidí apartarme de los juegos femeninos para poder ser yo lo único que pido a estas alturas de la vida es que nadie me diga a qué juegos me conviene jugar. Que cada cual juegue a lo que quiera pero que nadie pretenda decir cuál es el juego correcto.
    La masculinidad y la feminidad son valores mayoritarios en sí mismos, valores que llevan el implícitos el respeto a los demás pero no obligan ni muchos menos a compartir el juego que nos degrada.

    • Muy buenas, Henry.

      La verdad, tu ejemplo me sirve para responder a otras personas. Pues es lo que intentaba transmitir y no sé si se entendió. El que no se obligue a jugar a una determinada cosa e imponerlo como verdad y como lo correcto.

      No sé, cuanto más me meto en este tema menos entiendo que haya posturas tan firmes y enfrentadas. Y como es habitual, olvidando a las personas que se encuentran en esta realidad tan compleja y, además, utilizadas por determinados colectivos activistas y partidos políticos.

      Muchas gracias como siempre.
      Un saludo.

  11. Desde mis años en la asignatura de Biología en Preuniversitario. Sólo hay dos sexos en el hombre lo determina el par cromosomático XY y en las mujeres el XX. Todo lo demás es falso. Aunque pasen por quirófano para “cambiar” de sexo, tal cosa es imposible. Pues el para de cromosomas no se puede cambiar. Las cosas tienen género, pero sólo los animales son definidos por el sexo masculino o femenino, macho o hembra. De momentos no podemos cambiar de XX a XY. No hay más por mucho que se empeñen en la pseudociencia o la charlatanería psicológica.

    • Buenas, JRA.

      Pues francamente, quizá deberías repasar la asignatura de biología antes de aseverar ciertas cosas. Hay estados intersexuales (XXY o XO, por ejemplo) y además pongo enlaces a la bibliografía al respecto. No obstante, tu comentario es el claro ejemplo de lo que critico en el artículo. Y te animo a leer las variadas y enfrentadas referencias que incluyo que son de todos los campos, desde la Psicología y la Psiquiatría, pasando por la Antropología y Neurobiología.

      Un saludo.

        • Hola, Brigante.

          Léete las referencias que enlazo y tendrás ejemplos de otros doctores en diferentes campos que no opinan como el ejemplo que me enlazas. Entonces, ¿qué hacemos?

          Dejad esa pelea de bandos, de “yo tengo más razón que tú”, “mi verdad es más verdad”.

          Un saludo.

          • El problema estimada Cuca es que no es un problema de opiniones, ni siquiera es un problema filosófico sobre la verdad, es un problema de ciencia. Y la biología humana es muy clara: varón y mujer.

          • Brigante,

            Es un problema biopsicosocial y la negación e ignorancia lleva a reducir la problemática a una cuestión de sexo cuando es una cuestión de identidad de género.

            Un saludo.

        • Perdona Cuca pero no se lo que es eso de “biopsicosocial”…de verdad esto del género está llegando ya a un punto…Me llamas indirectamente ignorante, bueno si tú lo dices será, es verdad no se que es eso de biopsicosocial, soy un ignorante. Pero te voy a contar un secreto desde mi ignorancia: la identidad de género no existe, es un invento de unos señores y señoras que debían ser muy listos y muy sabios, pero que acabaron todos en manicomios.
          Un saludo
          PD sobre palabros científicos de género que suenan muy bien Cristina Losada escribe un artículo muy interesante hoy en Libertad Digital

          • El ser humano es una especie biopsicosocial, somos lo que somos por factores biológicos, psicológicos y sociales. Es un concepto que repite una y otra vez en todos mis artículos. Pues querer reducir a una causa algo que atañe al ser humano es un error. Quien habla desde el determinismo social niega los otros dos; quien habla desde el determinismo biológico niega el valor de lo psicosocial. Y así todos, niegan la complejidad humana.

            Diles eso de la identidad de género a otras culturas no occidentales que, incluso, tienen más géneros que hombre/mujer.

            Te dejo un metaanálisis interesante http://nulliusinverbasite.com/texto-argumentativo/nat/

            Un saludo.

          • Así que hay otras culturas, más allá de la occidental, cuna del heteropatriarcado, que postula que no solo existen hombres y mujeres sino algo más…pues de nuevo desde mi ignorancia ¿me puedes decir cuál? y sobre todo ¿qué otras posibilidades existen aparte de ser hombre o mujer? Porque será por mi cerebro heteropatriarcal infectado por la teología crisitiana pero soy incapaz de imaginarme a un ser humano que no sea varón o mujer. Cuca esta historia ya la conozco, es en esencia la historia (falsa) del buen salvaje, no es nueva.

          • Brigante,

            No sé si me lees pues en el artículo ya digo que “nos encontramos con otras culturas que, además de aceptar la disconformidad, contemplan más categorías de género que la dicotomía de nuestra sociedad (hombre/mujer), llegando a tener cuatro o cinco géneros. Eso sí, todos esos géneros se encuentran dentro del espectro masculino/femenino. Sean dos o cinco géneros, es más que probable que el género sea un proceso de retroalimentación entre biología y cultura, con sus propias variaciones genéticas y epigenéticas”.

            Géneros no-binarios en algunas culturas (Bevan, 2014):
            – “Dos espíritus” (3º género) / Tribus norteamericanas.
            – Winkte (3º género), Hwame (4º género) / Tribus norteamericanas.
            – Hijra (3º gén.) / India y alrededores.
            – Kathoey (3º gén.) / Tailandia.
            – Waria (3º gén.) / Indonesia.
            – Mahu (3º gén.) / Kanak Maoli de Hawai.
            – Fa’afafine (3º gén.) / Samoa.
            – Fakaleiti (3º gén.) / Tonga (Isla del Pacífico).
            – Whakawahine (3º gén.) / Nueva Zelanda.
            – Xanith (3º gén.) / Omán (Medio Oriente).
            – Bakla (3º gén.) / Filipinas.
            – Calabai (3º g.) Calalai (4º g.) Bissu (5º g.) / Bugis de Indonesia

            Te he dejado un enlace en el anterior comentario, además de las múltiples referencias en el artículo. Pero dudo que vayas a leerlo.

            Un saludo.

          • Cuca, no los leo porque ya los he leido antes, me conozco la historia y son inventos, y en el caso de que sean reales son absolutamente minoritarios, no representativos, serían la excepción que confirma la regla.Ya se inventaron la historia de la Polinesia donde existía una sociedad sexualmente libre y maravillosa, libre del heteropatriarcado…..y se demostró que era mentira. No me puedes decir que en la Isla de Tonga se aplican conceptos como el género ideados en las muy progres universidades norteamericanas. No, no fueron a esa isla y descubrieron el género, no, fue al revés, se inventaron el género y se dedicaron a rebuscar por todo el mundo situaciones que se pareciesen remotamente a los que ellos decían. Si está inventado ya todo, si lo mismo ocurrió con el buen salvaje y con los escritos del bueno de Bartolomé de las Casas, que se inventó un mundo que no existía para justificar, en este caso sí, sus buenas intenciones. Es muy vieja la historia, pero en fin

          • Brigante,

            Gracias por todos tus aportes. No tengo nada más que dialogar con quien dice “son inventos, y en el caso de que sean reales son absolutamente minoritarios” ante referencias que no casan con su concepción y creencias. A los que decís “son minorías” es la misma argucia que usan esos colectivos que tanto criticáis.

            Francamente, a mí me da igual si hay dos géneros o 100, me da igual porque a mí lo que me interesa y preocupa es por qué una persona se siente, vive, piensa y actúa de una forma y, sobre todo, cuando lo hace de forma que no casa con la normatividad establecida.

            Un saludo.

          • Pues si que es muy respetuoso terminar una conversación de esta manera “No tengo nada más que dialogar con quien dice “son inventos, y en el caso de que sean reales son absolutamente minoritarios””. Es como suelen terminar todos los ideólogos de género, indignados ante el que les lleva la contaria, ante quien osa cuestionar estudios que tarde o temprano se demuestran falsos, muy ofendidos de que haya seres como yo ¡y que se nos deje hablar! Tomo nota, no te preocupes que no volveré a intervenir en tus artículos.