Del mismo modo que nadie había imaginado que Donald Trump pudiera llegar a la presidencia de Estados Unidos, Jair Bolsonaro ganó el balotaje en Brasil con alrededor de 55% de los votos. Sí, el candidato que ha sobresalido por reivindicar militares que torturaron, que promete mano dura y armas para todos, que ha anunciado un programa de ajuste neoliberal, que ha tenido infelices declaraciones de carácter racista, homofóbico y misógino, y que ha anunciado un programa de ajuste neoliberal, ha recibido casi 58 millones de votos.

Antes de cualquier análisis, eso sí, no se puede obviar que Bolsonaro ganó unas elecciones en las que el candidato que lideraba las encuestas quedó imposibilitado de presentarse por una resolución judicial. Si bien todos sabemos que los contrafácticos no son ni verdaderos ni falsos, no hay duda que Lula como candidato hubiera presentado un escenario distinto.

Otro elemento del contexto que no puede pasarse por alto es que el gobierno de Michel Temer, producto del impeachment que se cargó a Dilma Rousseff, llega a su fin con números de impopularidad alarmantes, pues al plan de ajuste y empobrecimiento, se le agrega una población que observa que Temer está lejos de ser un sinónimo de transparencia.

Si bien habrá que ver cuántas de esas promesas se cumplirán en el ejercicio de la presidencia, es difícil que algún votante de Bolsonaro pueda decir dentro de unos años que se ha sentido engañado

Dicho esto podría indicarse que lo que más sorprende de un candidato que hasta los medios de centro derecha presentan como “ultraderechista”, es que más allá de algunos matices propios de campaña, en principio, no ocultó lo que era ni lo que viene a hacer. Si bien habrá que ver cuántas de esas promesas se cumplirán en el ejercicio de la presidencia, es difícil que algún votante de Bolsonaro pueda decir dentro de unos años que se ha sentido engañado.

Por otra parte, y seguramente tras el fracaso del gobierno de Temer, se debe tomar en cuenta que Bolsonaro ocupa el espacio y el espectro ideológico de una derecha que carecía de candidato y que se enfrentaba a una izquierda del PT implosionada que, hasta último momento, especuló con la posibilidad de algún vericueto legal para que Lula pudiera presentarse.

Cabe indicar también que es difícil sostener que Bolsonaro, de formación militar, sea un outsider de la política, pues lleva treinta años de carrera ocupando diferentes cargos y ha sido varias veces reelegido como diputado. Quizás la confusión se da porque Bolsonaro, al igual que los outsiders, suelen tener discursos antipolítica pero no será ni la primera ni la última vez que un dirigente que lleva años ocupando cargos pregone la antipolítica. Al fin de cuentas, vivimos tiempos en que nadie puede exigir nada a nadie. Menos aún coherencia.

Pero detengámonos un momento aquí para subrayar dos cosas al menos. En primer lugar: el contexto de la antipolítica es el caldo de cultivo para personajes como éstos, que prometen darlo vuelta todo, y que en un principio parecen una broma digna de consumo irónico hasta que un día se transforman en tu presidente.

En segundo lugar, una vez más, la historia enseña a los espacios socialdemócratas, populares y de centro izquierda que las crisis de las derechas, no derivan necesariamente en el regreso a un voto de izquierdas sino que suelen derivar en opciones a la derecha de la derecha. Y esto a pesar de que Bolsonaro no ha sido el candidato de los medios y del establishment, al menos hasta que los medios y el establishment entendieron que podía ganar. En todo caso, sí podría decirse que los medios y el establishment hicieron todo lo posible para destruir al candidato del PT sea quien fuere, pero sería injusto decir que hicieron campaña directa en favor de Bolsonaro.

Las ‘fake news’ es el último invento de la progresía iluminista para explicar la derrota de sus candidatos

Sin medios a favor, ¿fueron las fake news las que llevaron a Bolsonaro al triunfo? Seguidores del PT denunciaron una campaña sucia y mensajes viralizados con mala fe, lo cual ha sido cierto, pero tenemos que tener en cuenta que la referencia a las fake news es el último invento de la progresía iluminista para explicar la derrota de sus candidatos. Así, aparentemente, si gana Trump, se quiere abandonar la Unión Europea y gana Bolsonaro, se trata de un resultado que se explica porque la gente es tonta y es engañada por unos muchachitos muy inteligentes que comparten aviesamente contenido falso detrás de una computadora. Y las fake news existen, se utilizan cada vez más en las campañas electorales pero no son determinantes. Si decir que se perdió una elección por las fake news consuela a los derrotados…allá ellos… pero sería deseable que al menos en privado se miraran al espejo.

Y este punto se enlaza con que el triunfo de Bolsonaro expresa también el gran fracaso de los discursos de centro izquierda que provienen de los laboratorios onanistas de las universidades y que desprecian inquietudes de la gente en tanto “agenda de la derecha”. Es que para los espacios populares y progresistas, la inseguridad de los ciudadanos, en especial vinculada a los ataques contra la propiedad, es agenda de derecha. Esto lleva a que no se ofrezcan políticas de seguridad razonables y alternativas a las propuestas punitivistas y lo único que se termina haciendo es pontificando desde un pedestal que la responsabilidad individual en los delitos no existe y que todo es fruto de la desigualdad social.

Tampoco hay alternativa para el discurso transparentista del oenegismo lo cual genera, o bien que los espacios populares, de centro izquierda, hagan un seguidismo bobo a ese tipo de discursos, o bien que los desprecien completamente y presenten que los controles y la eficiencia estatal son políticas de derecha. Sería bueno que los intelectuales populares expliquen que la desigualdad no tiene que ver con que un gobierno robe un poco más o un poco menos sino con los modelos económicos que llevan adelante estos gobiernos pero que también se debe avanzar hacia una propuesta de Estado inteligente y eficaz.

Por último, ha sorprendido cómo el tema de la supuesta necesidad de recuperar los valores de la familia tradicional contra lo que, incluso en un spot que circuló por la web, aparecía explícitamente como “ideología de género”, fue eje de la campaña. Esto se explica no solo por la fuerte tradición cristiana que tiene Brasil sino especialmente por la conservadora variante protestante pentecostal que lleva años ganando adeptos y ocupando espacios de representatividad política.

No hay que enojarse ni indignarse sino comprender el lugar que ocupa la religión especialmente en los sectores populares y el trabajo social que realizan las iglesias

Frente a esta situación no hay que enojarse ni indignarse sino comprender el lugar que ocupa la religión especialmente en los sectores populares y el trabajo social que realizan las iglesias evangélicas allí donde el Estado no aparece. Si frente a este escenario, la solución que propone la progresía es avanzar en la separación definitiva de la Iglesia del Estado y entender Brasil releyendo a Max Weber mientras se acusa de conservadores fanáticos a los protestantes, lo que podremos ganar son unos votos en un centro de estudiantes universitario pero una elección nacional en un país como éste la perderemos por escándalo incluso frente a un candidato “fácil” como Bolsonaro.

Por último, muchos se preguntaron con indignación cómo un negro puede votar a un racista, cómo un gay puede votar a un homofóbico y cómo una mujer puede votar a un misógino. La respuesta no es simple pero está a la vista, aunque les incomode a los que dicen ser referentes de la reivindicación de los derechos de las minorías. Es que la identidad de un negro no se reduce a su condición de negro, ni la de gay a ser gay ni la de una mujer a ser mujer. Pensar que es así supone subestimarlos. Porque los individuos pertenecientes a determinados grupos minoritarios, al igual que los individuos que pertenecen a grupos denominados “mayoritarios”, tienen un sinfín de dimensiones que van más allá del color de piel, el objeto de deseo o el género.

Entonces, en vez de decirle a un gay que es un idiota porque votó a un homofóbico habría que pensar que un gay puede votar por otras razones además de la de ser gay. Quizás cree que es más importante que la clase política deje de robar y considera que Bolsonaro es la persona adecuada para acabar con la corrupción; quizás trabaja haciendo delivery en bicicleta y en el último año le robaron cinco veces, y cree que la solución es armarse y poner más policías. Desde mi punto de vista, ese votante está equivocado y no está allí la solución pero ¿quién soy yo para decirle que esas no son razones para votar?

En síntesis: ganó Bolsonaro y hay motivos para preocuparse. No solo por lo que puede hacer sino porque quienes se oponen a Bolsonaro en Brasil y en el continente parecen no querer entender las razones por las que alguien como él pudo haber llegado tan lejos.


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25 COMENTARIOS

  1. Hola,

    Soy brasileño afincado en España desde hace 22 años. Es un buen artículo pero hay dos puntos que cabe o bien explicar mejor o al menos matizar.

    1 – Más que una “sentencia judicial”, el principal motivo de que Lula no pudo ser candidato es por que está cumpliendo una condena de 12 años por corrupción, y todavía tiene juicios pendientes de otros casos.
    2 – Cito “Seguidores del PT denunciaron una campaña sucia y mensajes viralizados con mala fe, lo cual ha sido cierto”. Es completamente falso que que la campaña de Bolsonaro viralizó mensajes con mala fe, como les acusó la Folha de São Paulo sin ninguna prueba incriminatoria. Por mí parte, recebí un WhatsApp de un numero desconocido, pero hacía campaña CONTRA Bolsonaro.

    Os dejo un enlace de un artículo que escribí yo.
    https://docs.google.com/document/d/1-jiWJPromXHbjPCZathJ0U9bEuOTA3se_wtlgoGVz-g/edit?usp=sharing

  2. ¿Bolsonaro es la antipolítica? Se podrá decir de todo, pero los movimientos de reacción que se ven por todo el mundo de la órbita cultural de occidente, no son otra cosa que el rechazo y hartazgo de la antipolítica. Las dos últimas legislaturas en España, una del PP y otra del Psoe, se inauguraron con un pomposo “pacto de Estado” contra “el terrorismo machista” o “violencia de género”. Esto es lo antipolítico, consistente en convertir en político cualquier ocurrencia, asunto menor o problemática planteada por grupos de presión que a nadie representan, como puedan ser el feminismo radical, el “lobby gay”, “la memoria histórica”, el igualitarismo radical o el “calentamiento global”, olvidando que lo político consiste esencialmente en salvaguardar el orden espiritual, jurídico y material de la comunidad. El resto son milongas, desviaciones antipolíticas de la política decadente, que ante la incapacidad de gobernar, intenta construir otros objetos políticos, que o bien se sitúan en horizontes temporales suprahumanos o simplemente son imposibles.

  3. Brasil necesita abordar un plan para reducir la población: el derecho a reproducirse no puede ser ilimitado, como no lo son los demás derechos. Y también debe estar vinculado al deber de dar educación y crianza mínimas a los niños. Si una familia sin recursos o donde se consume droga en casa no pueden adoptar pensando en los pequeños, ¿por qué la vía natural te legitima a tener los que quieras aunque no puedas hacerte cargo de ellos? En España muchas familias tienen familias numerosas viviendo en la marginación o siendo de determinada religión porque cuentan con externalizar ese coste, es decir, que se va a hacer cargo el Estado. Entonces, si el Estado asume las obligaciones, que asuma también los derechos, y dé esos niños en adopción. No todo en la vida es comer a mediodía o ponerte vacunas: si tu ambiente familiar es nefasto igual crecerás para ser marginal y repetir el ciclo. Esto no es castigar a los pobres, ni a los inmigrantes, sino pedirles las mismas responsabilidades que al resto de la población para con sus familias y con la nación. No se pueden tener hijos para que los alimenten y eduquen otros; cuando hay parejas que no tienen ninguno porque con los altísimos impuestos y los bajos salarios no se lo pueden permitir. El cristianismo está muy bien si eres Jesús y crees que el Fin del Mundo está a la vuelta de la esquina; pero si se trata de evitar precisamente la llegada del Apocalipsis, hay que pensar de manera responsable y a largo plazo. Eso sí es solidaridad, y no premiar la falta de compromiso de las familias que tienen hijos sin poder tenerlos.

    Si Brasil controlara la demografía, habría dinero para invertir en desarrollo, y poco a poco se podría ir re-protegiendo la Amazonía que es de todos, no sólo de Brasil.

    • “el derecho a reproducirse no puede ser ilimitado,”
      Por supuesto, para eso esta papá Estado, bueno ya no, sino la gobernanza mundial onusiana, que le dirá al rebaño cuantas crías puede tener.
      “Entonces, si el Estado asume las obligaciones, que asuma también los derechos, y dé esos niños en adopción.” Joder quitar a los niños a sus padres ya directamente, según se va leyendo su deposición, uno ve a un oficial de la Policia del pensamiento de 1984 mándándote a la habitación 101.
      En fin no sigo….no he leido un comentario más totalitario en mucho tiempo, hay que reconocerle que es usted sincero. Lo dicho sería un digno funcionario de la Policía del Pensamiento

    • No he entendido su comentario Diego.
      De hecho me he perdido en él y como Brigante me he quedado con la boca abierta con eso de que el Estado dé los niños en adopción de las familias que no pueden mantenerlos.

      Me parece muy fuerte eso ¿no? Como eres pobre te quito a tus hijos. Uffff en el S.XXI leer eso en países que se supone democráticos me pone los pelos de punta

    • Completamente de acuerdo con el comentario de DiegoT.
      Pero no solo en Brasil deberían limitar el derecho a reproducirse de los incapaces de ocuparse de sus vástagos.
      Sin ir más lejos eso mismo deberíamos hacer en España.
      Un ejemplo concreto: mi pareja ha trabajado en una ONG de esas que se dedican a cuidar niños “desamparados” (es decir, que su labor o negocio, consiste en hacer, a cambio de dinero estatal, el trabajo que el propio Estado (o la Iglesia) hacía antes en orfanatos.
      Entre los niños a su cargo, estaban tres hermanos de unos 15, 13 y 11 años con deficiencias psíquicas y con ninguna posibilidad de ser adoptados, hijos a su vez de una deficiente psíquica incapaz de hacerse cargo de ellos.
      Pues bien, mi pareja me contaba escandalizada que esa madre deficiente acaba de tener un nuevo hijo, que al igual que sus hermanos ha acabado en el mismo centro que sus hermanos.
      Por lo tanto no se trata de quitar los hijos a los pobres, como demagógicamente se ha dicho, sino de no permitir tener (más) hijos a los que han demostrado sobradamente que no pueden o quieren hacerse cargo de ellos, sean ricos, pobres o mediopensionistas.

      • Añado para los que se escandalizan de la idea de limitar el derecho a reproducirse de los incapaces, que los cuatro hermanos de mi comentario anterior (y a lo peor algún hermano más que esté ya de camino) están a la espera de que algún “buen samaritano” los adopte.
        Desgraciadamente, parece ser que los únicos buenos samaritanos que abundan son los de boquilla.

  4. En síntesis: ganó Bolsonaro y ¡no!hay motivos para preocuparse. Repito no se desasosiegen por los siguientes hechos comprobables, contrastables y demás ables:

    Jair Bolsonaro está casado en segundas nupcias con Michelle, hija de Paulo Negao, nacido en Crateús cerca de Barbalha donde nació mi esposa, estado de Ceará, nordeste brasileño, que como su nombre indica “negao” o es negro o pardo y al que cariñosamente se refiere Jair a su suegro. Tienen una hija de 8 años y en puridad es caboclo como mi hijo de 14 años cuya madre, mi esposa es parda y Kariri.

    Mi cuñado, policía militar, no poli federal, que ganan una pasta, en Brasil me cuenta que hay que rebajar la edad penal de los 18 años a 16 por el daño que está haciendo muchos de esos rapaces que se enganchan al crack y matan por unos “reais” por estar Brasil gobernado no por el presidente Temer sino por el Comando Vermelho y otras dos bandas rivales. Véase la peli “Cidade de Deus” o en el noticiero como abaten un helicóptero de la poli desde la favela Rocinha. De hecho el ejército aún anda patrullando para combatir a esos “malucos”.

    La prima de mi mujer en la ciudad cearense antes mencionada tiene 5 hijos y cobra del gobierno unos mil reales en concepto de bolsa familia y bolsa escola. 954 reais es el salario mínimo que lo cobran, por ejemplo, un obrero de la construcción al mes; un maestro dos salarios, un profe se secundaria tres a lo sumo; mi cuñado tres salarios y medio unos 3.500 reales; un médico cinco o seis y un diputado unos 20 salarios contando ayuditas para secretaras, viajes, alojamiento en Brasilia, donde está Planalto, y otros “perks”. Redondeando un euro es hoy 4 reales brasileños.

    En Madrid donde votó mi esposa brasileña en la Casa do Brasil en primera vuelta, hay doble nacionalidad, votó a Bolsonaro como el 50% de los inscritos, el resto a Haddad 18% y a Ciro Gomes otro tanto, ambos bajo el patrocinio de Lula da Silva. que tenían que tener la cartilla electoral, pues es obligatorio votar en los comicios, si no te multan si no lo haces, por ejemplo, no permitiendo presentarte a unas oposiciones a funcionario.

    Por no aburrir a la peña no doy más datos, podría seguir así con ejemplos en la educación o en la Sanidad brasileña donde te puedes morir en la sala de espera sin haber sido atendido.

    • Hola Reliable,

      ¿Te parece probable la salida de Brasil del MERCOSUR y su posible paso a la órbita económica yanqui integrándose en la Alianza del Pacífico junto a Chile, Colombia, México y Perú?

      Es evidente que Brasil va a tener un papel geopolítico importante con el esperado apoyo de EEUU, se habla incluso de su ingreso en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro permanente, su entrada en la OTAN como contrapartida del permiso del establecimiento de una base militar en la Amazonia (proyecto Amazonlog 17) comandada por el Pentágono.

      Pero el futuro de Bolsonaro se va a jugar en el campo económico, se espera un conjunto de medidas que permita mantener el dólar a la paridad de 3 reales y el interés a largo por debajo de los 10%. La duda que tengo es si toda esta movida incluirá un desplazamiento satelital al otro bloque, lo que estrecharía el cerco sobre Venezuela y los demás regímenes izquierdistas de la zona, incluso Argentina que no lo es.

      ¿Tú qué opinas?

      Un abrazo.

      • 1.- En Agosto estuve en el pueblo de mi esposa y en este foro le comenté a Derondat que el “troco” € /real bajaría muchísimo porque me daba el palpito que ganaría Jair Bolsonaro. Estaba a 4,85 por € y hoy está a 4,20, seiscientos cincuenta reales menos cuando cambias 1.000€. Una pasta, vamos. Atención turistas españoles. Lo de los 3 reales por € es posible, siempre y cuando…

        2.- … siempre que recoja todas lar armas cortas ilegales, incluyendo subfusiles, en manos de los tres grupos que controlan la droga en Brasil, aún estando muchos de sus dirigentes encarcelados pero que gracias a los móviles (celulares) y el acojone a funcionarios de prisiones y policía siguen detentando la manija y el gobierno de Jair las fundan en un Alto Horno de fundición en la plaza pública, es decir, que lo vea todo el mundo en la tele.

        3.- Si algo funciona bien en Brasil son los jueces véase Barbosa o Moro. Recuerde que Lula da Silva: 12 años por un -“triplex” (“cobertura” en portugués, pero de la leche, so to speak) y regalitos de la Petrobras. Si a Moro lo nombran ministro de Justicia, el pueblo brasileiro volverá a creer en sus instituciones. Debe ser un rearme moral. Se acabaron los “jeitinhos”.

        4.- La Amazonía tiene unas reservas de crudo y gas nunca desveladas. Prefirieron las bolsas de petróleo presal, cercana a Rio por razones que desconozco- dicen los geólogos Clevelan Jones y Hernane Caves que las reservas del presal pueden superar los 273.000 millones de barriles

        5.- De nada vale que un negro o un pardo entre en la universidad, por lo de la cuota como en EE.UU, después de haberse dejado los codos superando el “vestibular”, nuestra selectividad, allí mucho más dura que en España, si después al estudiar la carrera aún sigue a rebufo de los estudiantes blanquinhos, mejor preparados, que desde la infancia han ido a colegios públicos carísimos que solo se los pueden costear la clase media alta.
        Otra trola véanse los egresados de universidades en Brasil por razas.

        6.- La última consulta a mi suegra a un doctor privado le costó 400 reales solo para decirle que tiene riesgo de ictus si no camina más y deja de hacer “bolos” bollos de macacheira, puba, de milho, harina normal, pan de lo, ciquilhos, etc. para venderlos en el vecindario. Una consulta en la sanidad pública, sí, gratis, “complicado” como dicen ellos.

        Finalmente, respecto a la pregunta de tu primer párrafo, solo sé que con Argentina tienen que ir de la mano por los años que se han beneficiado industrialmente.

        Jair ha anunciado que habrá 16 carteras ministeriales en vez de las 25 hasta ahora. Por algo se empieza. Buenas noches.

          • Gracias Reliable por tan buena información y gracias Enrixav por esas preguntas igual de buenas.

            Es un placer leerles.

        • Excelente análisis apreciado RELIABLE1. Los brasileños no se han vuelto locos, la experiencia socialdemócrata bajo el falso paraguas de la justicia social, solo ha repartido corrupción delincuencia juvenil y desprestigio de las instituciones, el periodo Lula que alcanzó algunos logros iniciales, no obstante al final sucumbió en un régimen de reparto y saqueo, el espejismo del cambio se diluyo entre escándalos y alianzas poco rentables para el pueblo, no es descabellado que los brasileños pretendan recuperar el prestigio de las instituciones empezando por las dos mas fiables la Justicia y el Ejercito, inquietante y peligroso hubiese sido si no lo intentan. Ojalá en España tengamos el coraje de ,por lo menos, sacudirnos la influencia de un régimen criminal, que nos aboca a la quiebra territorial, la ruina económica y lo peor, la miseria moral.

          salú2.

          • Gracias. El testimonio personal también cuenta para que eso de las fake news no caiga siempre del lado de los que militamos en las “Redes Sociales” o como se diga.

    • Leí toda su línea de comentarios y son excelemente formativos e informativos. La América hispana no nos “interesa”, y les hemos dado la espalda, porque ellos, desde sus independencias, no la dieron a nosotros. Pero se nota, que desde el catolicismo conservador político hay un principio de revisión de esa política. Internet quizá “tenga la culpa”. Sigo TLV1 argentina por You Tube y su movimiento “Proyecto Segunda República”, lo veo interesante. Como el canal colombiano “Teleamiga” de la Universidad Gran Colombia” canal católico muy conservador. Algo puede estar empezando a cambiar por allá y con el tiempo, si en nuestro país recupera su identidad nacional, y al otro lado del charco recuperan lo que la masonería inglesa les robó. Puede que volvamos a mirarnos y poner el contador a cero.

  5. Excelente análisis en general.

    “Cumbre” en sus últimos párrafos.

    En mi opinión el pánico por Bolsonaro fuera de Brasil, es porque Brasil puede influir mucho en quitar el protagonismo progre a politicas que han tenido apoyo en Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua.. apoy sobre todo desde fuera de allí. Porque siempre estaba la excusa de que si una nacion en apariencia democrática y progresista (cómo Brasil) las apoyaba es que no debñian de ser tan espantosas.

    Y el que se constate que los Evangelistas tienen mas influencia que los snobs de laboratorio universatario, con todo lo que conlleva de subvenciones en universidades, medios de comunicación, thin tanks, ONG etc por parte de de los que mandan desde mas arriba les ha hundido.

    Haber quien se va a gastar en comprar las “influencias” de esa gente, si no venden un mango.

    Un cordial saludo

    • De acuerdo con usted. Y me atrevo a añadir que lo ocurrido en Venezuela ha influido también. Un millón y medio de refugiados vagando por toda Iberoamérica y contando su desgracia son la mejor muestra de hasta donde puede llegar la locura revolucionaria.
      El miedo es libre.

      • Por eso esa manía en España a ocultar el drama de los exiliados venezolanos.
        Completamente de acuerdo con su post.

        De hecho eso influyó y mucho para que en Colombia entre elegir a Duque o a Petro, ganara Duque.

        Y a nadie mas que a un snob (mamertos los llaman allí) pagado de si mismo, por brillante que sea (cómo es Petro) no se le ocurre otra cosa que hacerse el loco con el tema venezolano.

        Un cordial saludo

  6. Acertadísimo su comentario sobre la aparente paradoja de que un gay vote a un presunto homófobo o un negro haga lo propio con un presunto racista.
    Porque por encima de cualquier otra circunstancia, tanto uno como otro son personas. Es decir, ciudadanos.
    Uno de los problemas de la cosmovisión progre es el de que tiende a creerse sus propios dogmas.
    Su tozuda división entre grupos de agraviados y opresores pierde la perspectiva y olvida que las personas somos algo más que una categoría unidimensional y monocolor. Hay matices, tantos como individuos y tan importantes como cada uno quiera.
    La mayoría de mis amigos gays suelen votar opciones no progres, Valoran su libertad personal, sus espectativas económicas y su visión de lo que deben ser las cosas como les parece, y no como según el catecismo de la santa madre izquierda impone.
    Y para muestra, un botón. En la zona de Chueca, en Madrid, que viene a ser algo así como la meca arco iris, barren el PP y Ciudadanos.