“Yo tendría tres o cuatro años; no estoy seguro de la fecha precisa, pero fue un episodio decisivo en mi vida. Mis primeros años fueron muy difíciles porque mi brazo estaba pegado a mi cuerpo, los tratamientos eran muy dolorosos. Mi madre me dijo: ¡Tienes una suerte increíble! Te librarás del servicio militar. Esa conversación cambió mi vida. Era extraordinario que pudiera decir algo así. Pude empezar mis estudios superiores dos o tres años antes que mis coetáneos”. Relata George Steiner en una entrevista con Laure Adler.

Es obvio que se trata de una época en la que no se daban palmaditas y aspirinas. Steiner tuvo que aprender a atarse los cordones de los zapatos a pesar de que había zapatos con cremallera. No es nada fácil, aunque los que tengamos dos manos hábiles no lo apreciemos. Y tuvo que aprender a escribir con la mano izquierda aunque se negara, dado que su madre se la puso a la espalda. ”Escribirás con la mano mala”. Y le enseñó.  Ante lo cual, reflexiona Steiner: “Se trataba de una metafísica del esfuerzo. De la voluntad, de la disciplina y sobre todo de la felicidad, considerarlo un enorme privilegio; y lo ha sido a lo largo de mi vida”.

Walt Disney perdió su trabajo en un periódico porque “le faltaba imaginación” y “no tenía buenas ideas”

Es un testimonio que no anda solo, Beethoven era sordo, Sócrates muy feo, Nietzsche tenía horribles migrañas, Walt Disney perdió su trabajo en un periódico porque “le faltaba imaginación” y “no tenía buenas ideas”. Joanne Rowling fue madre soltera y vivía de la seguridad social, hasta doce veces le devolvieron el manuscrito de “Harry Potter” y sólo una pequeña editorial londinense apostó por su publicación. Steven Spielberg intentó dos veces entrar a la escuela de cinematografía pero su currículum fue rechazado por “faltarle talento”, fue víctima de acoso escolar por parte de sus compañeros, y era disléxico. Y podríamos seguir y seguir con una larga lista, no solo de celebridades y famosos, también de muchos triunfadores anónimos, a pesar de las dificultades y limitaciones.

Como acostumbraba a recordar con frecuencia Gustavo Bueno, definamos de qué estamos hablando para poder hablar. Se trata de la resiliencia,  esa capacidad  que tienen los seres humanos frente a la adversidad, bien para superarla o incluso salir fortalecidos  de la experiencia. Parece que no es fácil identificarla, apreciarla, y menos ejercerla. Con frecuencia, la etimología de las palabras también ayudan a su comprensión. El término proviene de aquellos materiales que absorben y almacenan energía de deformación para después recuperar su forma original. Dicho de otro modo, es el ser el que sufre, el que se adapta y el que continua. Nada que ver con el tener y el parecer que impera en lo efímero y superficial.

Hoy solo se recuerda a los triunfadores, grandes deportistas, artistas que parece que han llegado sin más. Ni el tiempo (su falta), ni el ruido (su exceso), ni los rankings sociales, sus redes y sus algoritmos dejan hueco para conocer el camino, el proceso, labrado de esfuerzo, voluntad y constancia. Aunque de vez en cuando, algunas crónicas sociales y deportivas, y algunas memorias mencionen la dificultad para llegar a los objetivos buscados, la sociedad del primer plano y la portada, el culto al yo, y el egocentrismo facilón ocultan la prosaica realidad.

En una tutoría con una madre y su hija de dieciséis años, me tocó ver como en un momento determinado la hija le levantaba la mano a su madre, que atemorizada bajó la mirada

Hace ya un tiempo en una tutoría con una madre y su hija de dieciséis años, me tocó ver como en un momento determinado la hija le levantaba la mano a su madre, que atemorizada bajó la mirada. No es un caso aislado, ni una situación puntual, a la cual se ha llegado después de un largo camino de ausencia de límites y consentimiento. La familia y la escuela han creado un parque infantil permanente. Los padres y madres delegan  sus funciones en los maestros, con frecuencia muy presionados para satisfacer las aspiraciones de sus padres, de los innecesarios y de los diluidos contenidos curriculares de las instituciones. Muchas madres se quieren parecen a sus hijas adolescentes, en sus maneras y modos de hablar y vestir. Los padres y madres pretenden ser colegas y amigos de sus hijos.

La infantilización invade todas las esferas sociales, como señala J.M. Blanco, inmersos en la incontenible infantilización de Occidente “los dirigentes han contribuido con todas sus fuerzas a difuminar la responsabilidad individual. A sumir al ciudadano poco avisado en una adolescencia permanente. El discurso político se simplifica, dogmatiza, se agota en sí mismo, se limita a meras consignas, sencillas estampas.”

Los viajes se convierten en un conjunto de postales, como si viajar no exigiera ciertas destrezas en la gestión de recursos y cierta disposición en la mirada, o no fuera incómodo y cansado.  Hasta los espacios de trabajo están al servicio de un diseño, con una decoración de oficinas, en particular las empresas tecnológicas, que convierten sus lugares de producción en una vistosa y colorida guardería para niños grandes. Sorprende que la economía y la industria de un país hayan quedado relegadas, y que los grandes centros de ocio concentren la actividad productiva en una economía de servicios. Sol y playa, es el plato seguro en España y otros países mediterráneos, donde los grandes centros de trabajo y producción se han convertido en “no-lugares”, donde se miran escaparates y se compra.

Memoria, entendimiento y voluntad, que a lo largo de los siglos han descrito el funcionamiento del alma, hoy son denostados o ignorados. La primera nos permite determinados procesos mentales, que de otro modo no podemos ejercitar, como son codificar, almacenar y recuperar información útil. No hablo de “algo externo” a nosotros mismos, y no me refiero a una repetición mecánica, que conduce a la fácil expresión “aprender de memoria”, aunque tiempo y esfuerzo sí requiere, por tanto voluntad. En cuanto al entendimiento, convendrán conmigo en que los eslóganes, titulares, portadas y consignas simplifican cualquier mínima complejidad,  como podemos observar con el éxtasis de infantilismo en los populismos políticos.

La madurez exige adquirir un juicio, diferenciar la estética del exhibicionismo, el bien del mal, y entender (entendimiento) que lo que hacemos, incluso lo que no hacemos tiene consecuencias. El sentido de la responsabilidad apenas tiene hueco en muchas agendas familiares, políticas, sociales. A cambio, los medios de comunicación en general y sus amplificadores, las redes sociales en particular, mueven constantemente las voces plañideras del victimismo (de género, de etnias, de religiones (aunque solo algunas).

Las riendas de nuestro presente y futuro las forjamos en la voluntad del día a día

Tuve un amigo, que había estado en un colegio de curas, y que siempre que recordaba el pasado, atribuía todos sus males a la represiva, rígida y violenta educación que había recibido. Me cuesta creer que exista tanto trauma infantil debido a una “mala educación,” como predican los psicólogos y expertos en esto de la naturaleza humana. Permítanme creer que las riendas de nuestro presente y futuro las forjamos en la voluntad del día a día, y que nuestra capacidad para superar dificultades, incluso seleccionar los recuerdos (no siempre negativos) es bastante amplia y diversa.

Como se afirma en El omnipresente culto al yo, el infantilismo social imperante dibuja el perfecto escenario en el que muchos padres se sienten desbordados por sus hijos que ven y sienten frágiles y necesitados de protección. Muchos maestros carecen de autoridad, bien por la presión social, institucional, familiar, o dejación propia. Fuera de la familia y de la escuela un escaparate mediático en el que las emociones son un constante ejercicio de compraventa de audiencias y deseos, en el que el esfuerzo solo se vende en la sonrisa de los vencedores.

Foto: Thought Catalog


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10 COMENTARIOS

  1. Recuerdo una viñeta publicada durante aquellos ya lejanos días de la Transición. En ella se veía al político de turno sobre su estrado, arengando enérgicamente a la masa que le escuchaba. “Días vendrán -peroraba- en que cada uno podrá hacer lo que le venga en gana. Y si no quisiera… ¡le obligaremos!” Camino de eso vamos…

  2. Todo está escrito. Damien vive hoy en cada hogar. Cualquier deseo del niño es satisfecho en el acto. El mal que habita en él no es conocido ni sospechado. El mal de lo que se esboza en tanteos que no son más que anuncios de una vida que jamás alcanzará la plenitud de una madurez para siempre prohibida.

    Porque lo que realmente está en juego es la dominación de un principio del mal, que se disfraza de valores y disvalores para mejor confundir a esos pobres adultos que cohabitan en las últimas reservas burguesas del sentido común. Suena fuerte, pero sólo las hipótesis fuertes son verdaderas.

    Creso, rey de Lidia, inundó de prostíbulos las ciudades de las ricas ciudades griegas que conquistó. Hoy hay televisiones, redes, cines, escuelas, universidades y otros centros de entrenamiento para un ocio ocupacional eternizado y también ahí se prostituye todo, pero eso es todo lo que queda de la cultura llamada “occidental”.

    Un mal con rostro de niño no puede ser reconocido por tal y avanza sinuoso por los recovecos banalmente psicologizados de un mundo hecho a medida de unos deseos irrefrenables. La única aportación metafísica profunda del catolicismo es lo poco que en él se ha conservado del maniqueísmo antiguo a través del catarismo medieval.

    Es curioso que las películas de terror psicológico de inspiración vagamente maniquea (“La semilla del diablo”, “El exorcista” y “La profecía”, entre nosotros “¿Quién puede matar a un niño?”) digan más sobre la sociedad occidental actual que los superfluos discursos académicos de las Ciencias Sociales, un laboratorio menor de nuestro pequeño Mefistófeles doméstico.

    Quizás por eso se produzca hoy una extraña confluencia entre el Estado y la Ciudad de los Niños y las Mujeres, en la unidad equívoca de algo indescriptible en que ya se ha convertido un Occidente en fase irreversiblemente regresiva,regresión bifurcada a la vez en una impotente senilidad del cuerpo y una puerilidad salvaje de la mente, categorías antropológicas fundacionales de un futuro que ya está aquí.

    “Cuando los judíos regresen a Sión,
    un cometa surque el cielo
    y el Sacro Imperio Romano renazca,
    entonces tú y yo moriremos.

    Del mar eterno surgirá,
    aquel que creará poderosos ejércitos,
    y volverá al hombre contra su hermano,
    hasta que ya no exista más.”

    Richard Donner, “La profecía” (1976), guión de David Seltzer.

  3. Las familias han dejado la educación de sus hijos en manos de no sabe muy bien quien. En la sociedad prima lo chabacano, lo vulgar , los malos modales, el no saber estar en cada momento, en cada lugar y en cada situación. Sí, por supuesto, hay familias donde a pesar de lo complicado que es, hoy en día, tanto educar a los hijos como intentar dar unos valores en casa mínimos de respeto, intentan ir contracorriente de lo que prima en la sociedad.
    Es un cúmulo de circunstancias, por la forma de vida las familias pasan poco tiempo juntas, los niños están sobrecargados de actividades fuera del colegio, en muchas casas los horarios tanto de comidas, cenas y hora de acostarse brillan por su ausencia o no son los más adecuados para que un niño pueda rendir al día siguiente, si añadimos el tiempo que pasan enganchados a las nuevas tecnologías, horas y horas e incluso algunos hasta altas horas de la madrugada, pues la agresividad y el fracaso escolar son pan de cada día.
    Luego también está el problema de lo pronto que los adolescentes, niños muchas veces, salen de fiesta por la noche, hay críos que con 13-14 años están de fiesta hasta las tantas de la madrugada, siempre hay una excusa, la fiesta de fin de curso, la fiesta de antes de navidad, la fiesta de halloween, las fiestas de carnaval, el cumpleaños de no se quien, las fiestas de verano…y la mayoría de las veces con las bolsas de los supermercados llenas de alcohol para ir de botellón.

    Sí muchísimos niños y adolescentes no tienen normas de comportamiento, los padres han delegado la educación y ellos mismos no le dan importancia a determinados comportamientos de sus hijos, si están enganchados al móvil es igual, así no molestan, si en cama no apagan la luz hasta las tantas da lo mismo le llega el tiempo para dormir, si quieren salir hasta que se cansen pues también da lo mismo van con los amigos y todos los hacen.

    Supongo que la inmensa mayoría de la sociedad tiene muy pocos objetivos en su vida de crecer en valores, ello requiere unas normas y un esfuerzo y lo más cómodo es poner la tele para estar todos enganchados a lo que sale por la pantalla, tirarse en el sofá para cenar o hacerlo tirados en el suelo (eso también ocurre) o llamar día sí y día también a telepizza en vez de preparar una comida decente en casa…

    Por no hablar de lo que lloran, algunas familias, 15 euros para un libro de lectura infantil o lo que cuesta un mero tebeo, pero no lloran el comprarle al niño iphone último modelo porque sus amigos también lo tienen.

    Son muchos factores que hoy influyen en el vulgarismo social pero el delegar o simplemente el no tener unas mínimas normas de comportamiento familiar pues conlleva a muchos problemas, tanto en los propios chavales como en las propias familias.

    • Totalmente de acuerdo con su comentario.
      Creo que hay dos factores fundamentales en la consagración de la chabacaneria y la mala educación. El primero es la pérdida de la autoridad en todos los ámbitos de la vida. La patria potestad, la autoridad de los padres hacia sus hijos es cosa del pasado y está mal vista. Que decir de la autoridad del maestro, el antiguo transmisor de sabiduria a sus alumnos que obviamente estaban en una posición de subordinación, es un vago recuerdo. El segundo factor es la televisión, propagador de las porquerías más nauseabundas. La televisión evidentemente es un divertimento pero también forma la opinión y las costumbres sociales. Por poner un ejemplo tonto pero para mí significativo. Cuando yo era pequeño en televisión española, la única que había, pusieron una serie de dibujos animados que todos los de mi quinta recordarán con nostalgia, D’ Atarcan y los tres mosqueperros, era una serie dirigida a un público infanti, pero transmitía a los niños dos cosas importantes: en primer lugar la serie es la adaptación de una novela clásica lo que servía para introducir a los niños en la lectura y en segundo lugar´pretendía transmitir a los niños “dos virtudes que nunca se deben olvidar: el Honor y la Amistad” el propósito declarado de la serie. Hoy a los niños en la tele y en la escuela les enseñan a masturbarse. Esa es la diferencia

      • Pues sí Brigante, creo que tanto series, como dibujos o cualquier programa de televisión, incluso el mundo virtual están transmitiendo demasiada violencia, vulgarismos, conductas poco éticas y no acordes, la mayoría de las veces, a las edades de los receptores.
        Héroes son las personas y familias que intentan salirse de las vías educativas que priman hoy en día.

        Saludos

  4. Pues si Don José Antonio

    Sólo que no creo que esto pase por casualidad.

    Le pongo un enlace a una crítica sobre la película “Gosnell”. Producción independiente (nadie quería financiarla) de granéxito, que realta el juicio contra el abortista “Gosnell”. Mas que abortista criminal en serie..

    https://www.actuall.com/criterio/vida/gosnell-la-pelicula-exito-retiran-la-salas-generar-opinion-provida/

    Le copy-pego unos párrafos de la crítica porque me parecen muy claros respecto del tema que usted trata y el si hay una mano negra que lo impulsa:

    “Miren, no es que haya una conspiración que domine el mundo de la cultura para vendernos la llamada ‘Cultura de la Muerte’ y todos los horrores esperpénticos de la ingeniería social progresista, es el mercado, ¿entienden? Hay una oferta porque existe una demanda; si la demanda fuera otra, la oferta cambiaría para adaptarse y ya está. Si las películas son como son, es porque el público las demanda. Haz una buena película, que atraiga público, y verás como no hay pegas.

    Solo que todo lo que acabo de decir es mentira. Una mentira que he creído casi toda mi vida, eso de que todo es dinero, que todo se mueve por dinero, y más en una industria como la cinematográfica. Hasta que leí al crítico cinematográfico americano Michael Medved y quiso comprobar esa hipótesis, que no le cuadraba con diversas experiencias personales.

    Lo que descubrió fue prodigioso. Descubrió que las películas con valores morales, digamos, ‘tradicionales’ solían arrasar en taquilla, mientras que las más inmorales y nihilistas solían ser una ruina. Y, sin embargo, los estudios seguían invirtiendo millones en las segundas y cubriéndolas de premios y apenas tolerando las primeros.

    De hecho, se diría que Hollywood hace a regañadientes películas positivas para conseguir el dinero con el que financiar sus cintas más destructivas de la moral tradicional.”

    Me parece revelador

    Un cordial saludo

    • No, no pasa por casualidad Sr. Pasmao. Sólo hay que ver como han degenerado los medios de comunicación, la televisión se convirtió en la escuela en muchas casas y ya me dirá que sale por esa pantalla que pueda ser mínimamente correcto.
      Por no decir desde los centros educativos, hoy ya no hay escuelas, los planes de estudio que hay o los valores que les están inculcando.

      En una de mis actividades trato con bastantes chavales, el otro día me comentaba una niña, 9 años que tenían que participar en el colegio obligatoriamente en un concurso de dibujo sobre la violencia de género y ella estaba muy preocupada porque no tenía ni idea que dibujar. En su familia además de sus abuelos, eran 3 hermanos,su padre y su madre y siempre estaban contentos, no sabía si dibujar un día que ella se enfadó con sus hermanos y le tiró de los pelos pero claro se querían mucho y era un mero enfado, y no podía inventar que su papá y su mamá se pegaban pero que en el cole le obligaban a hacer el dibujo y que además la profe les dijo que era la violencia de los hombres sobre las mujeres y ella siempre veía a su papá abrazando y cogiendo de la mano a su mamá.

      Vamos, donde no hay un problema lo están creando.

      Entiendo que hay muchos niños que a lo mejor en sus casas sufren malos tratos, pero eso hay que detectarlo de alguna manera que no sea obligando a participar en un concurso sobre violencia de género a niños tan pequeños y que en su vida han visto un mal trato en su familia.

      Se ha incentivado una forma de vida y una determinada ideología que o ponemos remedio o seremos monstruos sociales.

      • Añada los terribles casos de ALIENACION PARENTAL en los que el niño se acaba inventando una mentira que le justifica ante con quien vive (padro o madre, pero suele ser mas bien con la madre) para ganarse su afecto.

        Mentira preconstruida por esa parte.

        Mentira que pesará de manera terrible en la construcción de la personalidad del niño, porque sabe que es mentira, pero también que ha construido su vida sobre una mentira.

        El otro día a unos niños que pensaban llevar la camiseta de la sección española a clase, en un colegio público (sin uniforme) de Mallorca, poco mas o menos que los acusaron de terrorismo.

        https://www.elmundo.es/baleares/2018/10/28/5bd5862fe5fdea7f498b45f5.html

        “Llevar la camiseta de la selección española a clase puede ocasionar «graves disturbios» en Mallorca. Así al menos parece entenderlo la dirección del instituto público de Marratxí que, según aseguran varios padres, ha denunciado ante la Guardia Civil a un grupo de alumnos por planear ir vestidos con la elástica de La Roja. Los chavales, que cursan 3º de la ESO, habían hablado por wasap sobre esta posibilidad para responder a las continuas «provocaciones» de los alumnos y docentes de ideología secesionista, que realizaron un acto de apoyo a los políticos presos catalanes el 1 de octubre en el patio, con el beneplácito de la dirección. ”

        No verá abrir muchos telediarios con la noticia.

        Un muy cordial saludo

    • Disculpen que conteste algo tarde.
      Pues sí, Don Pasmao, no es por casualidad. Una de sus razones conduce a varios siglos atrás, cuando Rousseau, uno de los adalides de la “Santa Ilustración”, publica su Emilio, y empieza el dogma de la bondad humana, ya desde la más tierna infancia. Llegaron los movimientos de renovación pedagógica de diferente índole y hoy estamos con la innovación y la inteligencia emocional como excusas para no abordar no un tema, sino el tema de la educación: sus límites. Pero claro, hace falta tiempo, presencia y ánimo, para afrontar este asunto. En mis casi cuatro décadas en la educación, con padres y sin padres, con hijos, con alumnos, con profes y en su formación, este asunto siempre ha sido el asunto pendiente. Un saludo.