No bajen la guardia. Tenemos que mantener niveles altos de miedo. La cuarta ola se acerca. Ojo con las vacunas. Las cosas pueden ponerse peor, siempre. Éstos son los lemas que parece guiar a los políticos en la evaluación de la pandemia y la comunicación hacia el gran público. Probablemente el mejor ejemplo en este momento nos lo proporcione una mirada crítica sobre cómo nos han ido informando sobre la nueva variante del virus, la B.1.1.7, que apareció por primera vez en Inglaterra en septiembre de 2020.

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La variante “británica” del virus se nos presentó como mucho más infecciosa y causante de un aumento de infecciones en Inglaterra de seis a ocho veces más rápido que con el virus original. La comunicación política se basa otra vez en el peor de los casos, incrementando así la sensación de peligro potencial de la pandemia, presentando un nuevo escenario de horror que pueda justificar cualquier tipo de medida a adoptar… para nuestra protección.

Surge la pregunta, ¿qué evidencia real hay para esta visión distópica del futuro? Debe aclararse lo siguiente: 1. ¿Se puede transmitir el virus más fácilmente? ¿Se infectan más personas que con el tipo de virus original? 2. ¿Es esta nueva variante de virus más mortal?

En Gran Bretaña se ha formado el llamado Grupo Asesor de Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes (Nervtag son las siglas en inglés) para abordar esas cuestiones. En diciembre de 2020 estaban disponibles tres estudios sobre la velocidad de propagación del nuevo tipo de virus. Con base en estos estudios NERVTAG estaba convencido de que la nueva variante B.1.1.7 tiene una tasa de propagación entre un 30 y un 70 por ciento más alta que el virus convencional. Eso significa que las infecciones se propagan más rápido. Sin embargo, al valorar tales hallazgos, debe tenerse en cuenta que fueron recolectados bajo ciertas condiciones que limitan su generalización (sesgo de muestra). En el presente caso, los datos se recopilaron en el período de noviembre a diciembre de 2020, durante el cual el número de personas que dieron positivo por Covid-19 (en cualquiera de sus variantes) aumentó drásticamente en Gran Bretaña. Los datos más recientes sobre la propagación del virus B.1.1.7 entre los infectados en hogares privados en Gran Bretaña muestran una imagen diferente: la proporción del virus B.1.1.7 entre los que dieron positivo en la prueba disminuyó en enero de 2021, si bien aquí debemos ser también prudentes, puesto que los resultados de Irlanda, Escocia y Gales están sujetos a una gran incertidumbre debido al bajo número de casos registrados. Sí podemos afirmar que esta tendencia a la baja continúa.

Otro estudio sugiere que la infecciosidad del nuevo virus tipo B.1.1.17 es limitada. Se evaluaron comparativamente los contactos de las personas infectadas, es decir, las infectadas con el nuevo tipo de virus y las infectadas con el tipo de virus no mutado. Los resultados con respecto a los contactos directos (incluidos los físicos) fueron éstos: los infectados con el virus mutado tipo B.1.1.7 infectaron a 1299 de sus 8399 contactos directos, es decir, un 15,5 por ciento de sus contactos. Aquellos con el tipo de virus no mutado infectaron a 1193 de sus 10.088 contactos directos, es decir, un 11,8 por ciento. Eso supone una diferencia del 3,5 por ciento. Para los llamados contactos cercanos (a una distancia de aproximadamente 1 a 2 metros) hubo un aumento del 2,3 por ciento.

El comité asesor de Nervtag resumió y evaluó los datos sobre la mortalidad por la variante del virus B.1.1.7 el pasado 26 de enero de 2021. Sobre la base de estos datos preliminares, es posible concluir que hay un aumento de la tasa de mortalidad. La mortalidad podría, en comparación con el virus original, ser un 91 por ciento más alta, pero, como muestra uno de los estudios evaluados, también igual, incluso más baja. Por tanto, la gama de estimaciones es amplia. Además, las estimaciones se basan en muestras pequeñas, que solo permiten extraer conclusiones limitadas sobre un aumento de la tasa de mortalidad debido al nuevo tipo de virus en la población.

En resumen, se puede decir que los peligros de esta variante del virus se han visto únicamente a través de los lentes del pesimista. Es sensato y aconsejable prestar especial atención a los riesgos potenciales de nuevas variantes del virus, pero no es aconsejable adoptar siempre y únicamente un esquema de comunicación que nos provoque, de entrada, hiperventilación por pánico.

¿Cómo debe, pues, la política comunicar los riesgos?

Lo primero que se debe hacer es definir y delimitar con precisión los niveles de incertidumbre sobre aquello en lo que se está trabajando y que se quiere comunicar. Curiosamente, una de las mejores guías publicadas últimamente al respecto nos la ofrece el IPCC en su “Guía de Incertidumbres” para comunicar asuntos relacionados con el clima (luego muchos comunicadores no la usan nunca, pero eso es otro tema).

Luego nos teneos que encargar de analizar los llamados efectos marco (framing-effect). Estos son los efectos que se producen en función de la presentación o «encuadre» de un tema. En particular, la percepción del riesgo y las decisiones en condiciones de incertidumbre son altamente sensibles a los efectos marco. Por ejemplo, no es lo mismo presentar algo como una victoria (250 de 500 vidas salvadas) que presentar eso mismo como una pérdida (250 de 500 vidas perdidas). Siempre se deben proporcionar ambas piezas de información para el riesgo de infección y el riesgo de mortalidad. Cuántos se infectan / mueren, cuántos no se infectan / sobreviven. Además, los aumentos y disminuciones del riesgo nunca deben expresarse únicamente en términos relativos. Porque afirmaciones como “50 por ciento más contagioso” o “30 por ciento más fatal” siguen siendo imprecisas (¿50 o 30 por ciento de qué total?) y fomentan la sobreestimación del riesgo. Por lo tanto, es aconsejable proporcionar información absoluta siempre que sea posible: p. Ej. B. de cada 100 contactos de una persona infectada se infectan en promedio 15. Y además: 85 contactos no presentan infección.

El mal uso de los efectos marco lo estamos viendo ahora con el asunto de las vacunas Astra-Zéneca. No sólo no tenemos aún evidencia cierta de que la causa de los procesos trombóticos se deba a la vacuna, sino que, además, se suspende la aplicación de la vacuna debido a un número de casos fuera de la relación que le corresponde: ¡estamos hablando de unos 25 casos entre los más de 17 millones de vacunados!

Alguno de ustedes se preguntará: ¿y el principio de precaución?

Primero sobre el contexto: Se podría argumentar que el principio de precaución no tolera ningún retraso en la acción, incluso si solo existe una sospecha de peligro. Sin embargo, debe haber sospechas fundadas. La Comisión de la UE es muy clara sobre este tema en un documento de trabajo: “En general, las medidas tomadas de acuerdo con el principio de precaución son, en última instancia, para limitar la incertidumbre de la evidencia científica lo mejor posible. La decisión debe basarse en un conocimiento que sea lo más completo, confiable, preciso y actualizado posible”. Se mencionan los siguientes criterios:

  • La selección, el desarrollo y el uso del trabajo científico para el asesoramiento de políticas debe realizarse en un proceso abierto y transparente que sea accesible para todos.
  • La pluralidad de conocimientos especializados, incluida la inclusión de perspectivas de minorías académicas, es fundamental.
  • La calidad de los informes, es decir su excelencia científica, así como su relevancia política y social, debe estar garantizada.

Y aquí es dónde se abre el turno de preguntas. Transparente, accesible y plural: dónde está, ¿quiénes son los expertos que aconsejan al gobierno? ¿Es realmente una comisión -si existe- plural? ¿Dónde están publicados los informes actualizados en los que podamos consultar las evidencias científicas que muestren la efectividad de las medidas adoptadas?

Si comunicas miedo, corres el riesgo de caer en la trampa del pastor y el lobo. El empeño de los políticos por mostrar permanentemente nuevas amenazas futuras debilita la voluntad de los afectados de enfrentar la pandemia con un comportamiento significativo y perspicaz. La resignación se empieza a hacer palpable. Los políticos harían bien en abandonar su obsesión por el “worst case” y adoptar una comunicación de riesgos equilibrada, que no exagere, pero que tampoco pase por alto nada, con el fin de fortalecer la motivación para hacer frente a la pandemia y sus consecuencias, más allá de las sanitarias.


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13 COMENTARIOS

  1. La comunicación del gobierno sigue siendo pésima, Luis. Y eso que la nueva ministra de sanidad es más tolerable que Illa. Al menos, desaconseja los eventos masivos que siempre son los que puede tener más impacto. También se agradece que Simón salga menos. Algunas restricciones y cierres perimetrales siguen siendo un despropósito con o sin variantes. Y más cuando se fletan aviones de turistas alemanes a nuestras islas o de otros países que tampoco están para tirar cohetes.

    No me parece mal que muestren reservas con la vacuna de Astrazeneca. No olvidemos que las vacunas se han validado en un tiempo record y no es tan extraño que alguna, pese a estar autorizada por la agencia del medicamento, pueda ocasionar más efectos indeseables de los previstos.
    Aunque el mensaje «tranquilizador» de la comisión europea se limite a informar de que: «Los beneficios son mayores que los riesgos». Ya, claro, pero estando sano y sabiendo que puede producir trombos, aunque sea en un porcentaje ínfimo, a nadie le gustaría estar en ese porcentaje.
    El único programa que puede verse y que aporta información interesante y actualizada sobre el virus es el de Iker Jiménez en la cuatro. Los invitados son científicos y expertos independientes que distan mucho de la información que ofrecen otras cadenas. Y sí, hay cierto cansancio con el tema que nos condiciona y nos limita. Cuando nos digan que viene el lobo de verdad estaremos más desprevenidos que antes de la primera ola.

  2. Todo el cuento del virus está basado en una farsa: las pruebas PCR.

    La prueba de la PCR no vale para diagnóstico de una enfermedad. Es inservible. No se ha secuenciado el genoma del coby, la PCR amplifica solo fragmentos de genoma conocido, luego si no se conoce no se puede identificar, ampliar ni iluminar. La PCR amplifica cualquier fragmento de nucleótido que puede estar incluido en múltiples tejidos, es una palabra que como en un libro puede estar incluida en miles de libros.

    Los test de PCR sólo incluyen a buscar 3 fragmento de unos 100 nucleótidos cada uno (tres palabras), un virus tiene más de 30.000. Cada fabricante de PCR incluye los fragmentos que estima cree que pueden ser los más comunes al virus (¡virus que no ha visto ni secuenciado!) y cada país compra según está el mercado.

    Nuestro sistema respiratorio esta «infestado» de cientos de virus y bacterias. Si desarrollamos un test PCR para identificar y amplificar fragmentos de cualquier genoma, por ejemplo del ADN/ARN de Neisseria gonorrhoeae o Mycobacterium tuberculosis o de cualquier virus respiratorio, tomamos una muestra en un hisopo de la nariz o de la faringe o del culo, seguro que somos «positivos asintomáticos» de gonorrea, tuberculosis y de cualquier virus ad hoc.

  3. ¡Pero si lo que quieren los políticos es transmitir miedo! los políticos y los medios de comunicación, mamporreros oficiales del «gran reseteo». Pedir racionalidad en esta historia es absurdo, «¡raciocinio te has refugiado entre las bestias, y los hombres han perdido la razón!» Si no fuese porque hay muertos todo esto movería a la risa. Doña Ciencia (Pedro Barbadillo dixit) nos dijo que la cepa británica era supercontagiosa….y no fue asi ¿alguna rectificación? ¡qué va! Hace un mes unos jueces en el País Vasco, de los pocos jueces que quedan en Berlín, anularon el cierre de la hostelería porque no había ningún informe técnico que lo avalase…¡cómo les pusieron! Un mes después hay 441 ingresados y 95 pacientes en UCI para una población de 2 millones de personas. ¿Alguna rectificación? Nooooo, porque hay que mantener el miedo para que la dictadura sanitaria continúe y proceder al gran reseteo.
    Por cierto si relativizamos el número de fallecidos presuntamente por la llamada vacuna de AstraZeneca en relación con el número total de vacunados, hagamos lo mismo respecto del número de fallecidos atribuidos al COVID en relación con la población mundial.
    Descansen en paz todos los fallecidos por la enfermedad.

  4. La gran mentira y pandemia ha sido el covid socialista. Jamás el covid 19 ha sido pandémico.
    La mal llamada Gripe española tuvo 50 millones de muertes y las anteriores pestes diezmaron las sociedades.

    Sin embargo el covid socialista quiere convertir a la sociedad en un gran hospital haciendonos creer que de esta pandemia ya no se sale pues ha venido para quedarse en una permanente mutación (cepa-vacuna-cepa…).

    El covid socialista ha convertido la política en biopolíitca. El socialismo es la verdadera pandemia….hasta el presente incurable, permanentemente mutable y con millones de muertos.

    • De socialismo nada de nada, globalismo de las altas finanzas, de las grandes multinacionales. Los socialistas son mamporreros del gran capital nada más

  5. La gran mentira y pandemia ha sido el covid socialista. Jamás el covid 19 ha sido pandémico. La mal llamada Gripe española tuvo 50 millones de muertes y las anteriores pestes diezmaron las sociedades.

    Sin embargo el covid socialista quiere convertir a la sociedad en un gran hospital haciendonos creer que de esta pandemia ya no se sale pues ha venido para quedarse en una permanente mutación (cepa-vacuna-cepa).

    El covid socialista ha convertido la política en biopolíitca. El socialismo es la verdadera pandemia.

  6. La epidemia ha sido un cachondeo político desde el primer minuto.
    Tengo la impresión que es la primera vez en la historia de la humanidad que los hombres dejan de vivir por un virus.
    El cachondeo político y científico que se gastan ofende a cualquier persona con un mínimo criterio.
    Las epidemias han existido siempre, jamás se ha dejado de vivir o perder la libertad por ese motivo.
    Jamás se ha culpado a nadie de ser responsable del contagio. Siempre se han seguido unas reglas básicas que son las mismas que podríamos seguir ahora con la mayor normalidad. Si una familia tenía la mala suerte de tener algún contagiado vulnerable solo le quedaba cuidarle o llorarle. Ya está. Siempre ha sido así. Todo lo demás es literatura fantástica

    Las medidas que se están tomando desde marzo de 2020 en occidente no evitarán la propagación del virus. No se han dejado de decir disparates oficiales desde entonces.
    Aún recuerdo los peros a la vacuna rusa, las comparaciones de contagios en distintos países de occidente que habían actuado igual, algo absurdo como se ha demostrado pasados los meses, el virus se propaga igual en todos los países y más o menos todos acabarán con el mismo número de víctimas hagan lo que hagan si el virus está propagándose libremente cómo es el caso de Europa. Tampoco es para tanto.

    Si tuviera que enumerar los disparates que he escuchado en boca de políticos, personal sanitario, locutores de radio o televisión, periodistas, etc sería incapaz de recordarlos todos, pero de memoria podría poner más de cien ejemplos vergonzosos, acientíficos y del todo punto irracionales e ilógicos.

    Hace un año hice un comentario en Disidentia donde decía que habría 99.999 muertos por el virus en un año, fue una cantidad que advertía que serían algunos más pero que ese sería el número de las rebajas de primavera de Iván Redondo.
    Me bastó una llamada a un tanatorio y preguntar el incremento de muertes en esos días de la primera ola para calcular una cantidad bastante aproximada. Por ahií debe andar el comentario. Calculé las distintas olas y pienso que España no sufrirá ninguna ola más, a no ser que sea una nueva cepa los contagios irán disminuyendo y las muertes también . Ya debemos haber estado casi todos expuestos o contagiados. Solo aquellos que hayan estado semi recluidos no habrán tenido contacto con el virus.
    Desde mi ignorante punto de vista yo dejaría libertad en Demana Santa para dar el último empujón a la inmunidad de grupo que tiene que estar al caer.

    Del virus no sabemos nada, o al menos si lo saben no lo dicen, todos esos estudios no sirven para nada, todo es excesivo, precipitado e ineficaz.

    No se puede dejar de vivir por un virus, partiendo de esa premisa todo lo demás es irrelevante.

    ¿Se puede esparcir el virus a propósito y conveniencia?

    Si
    No

    A principios de la pandemia los chinos detuvieron contenedores con langostinos congelados procedentes de Ecuador que portaban el coronavirus, eso al menos decía el periódico.

    Siempre dije que si me vacunada sería con la vacuna rusa, sin embargo la publicidad institucional por aquel entonces indicaba que la vacuna rusa era más o menos un juguete peligroso, luego se demostró que era de las más efectivas.logico, Rusia tiene buenos científicos, poca población, es contraria al Globalismo y además tienen la sana costumbre de probarlas en los políticos y científicos. Ahora comparamos con los intereses de los laboratorios occidentales. Me quedo con la rusa.

    Todo ha sido más o menos así, o peor.
    Yo desconecté del asunto desde el principio, no leo ni escucho noticias al respecto del virus, me asombra la falta de lógica que han demostrado la mayoría de personas que hablan al respecto, puedo contar con los dedos de una mano los médicos o científicos sensatos que he escuchado, entre estos estaba un veterinario militar al que se le entendía de maravilla, por algo son especialistas en epidemias.

    De repente es como si todo el conocimiento acumulado de la humanidad hubiera desaparecido por el virus, los veterinarios podrían haber agrupado la cabaña lanar y hacer seguimiento de nosotros, las ovejas, dejándonos pastar libremente, yo al menos hubiera preferido ser pastoreado por un veterinario con experiencia que por Iván Redondo o las consignas globalistas.

    Los registros civiles que funcionaban a la perfección dejaron de funcionar. Hubo nuevas normas para todo, hasta para contar los muertos, si después de lo que hemos visto alguien quiere prestar atención a las noticias en lugar de a la lógica ola experiencia de la humanidad a los largo de los siglos está en su derecho, pero que sepa que en las guerras los primeros que mueren son los cobardes.

    Está España como para preocuparse de virus, quebrada, con los comunistas a las puertas y a Pedro Botero con las llaves del infierno, del voto por correo, de las televisiones y de los jueces.

    Virus a mi que el enemigo es otro.

    • Amén Henry.

      El enemigo no es el virus, no lo fue desde le minuto uno, el enemigo es la calaña política que nos rodea y sus dichosas agendas
      Añado : «Está España como para preocuparse de virus, quebrada, con los comunistas a las puertas y a Pedro Botero con las llaves del infierno, del voto por correo, de las televisiones y de los jueces»

      Es lo más coherente que he leído en los últimos meses

      • Si aún no estás parado, vota PSOE, únete a siete millones de españoles.

        Un cordial saludo, y no haga caso a los lemas de campaña socialista.

    • Efectivamente, el enemigo es otro y el virus es sólo una herramienta.

      A ver si la gente empieza a darse cuenta de que sin libertad no hay salud.

      Hay que apoyar a Ayuso y a Vox pero no al PP. Toni Cantó lo tiene claro, quiere echar una mano a Ayuso pero no al PP.

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