El diario The New York Times ha comenzado un proyecto con nombre de cuarto centenario: 1619. Es el año en el que entraron los primeros esclavos a las colonias británicas en el continente. El proyecto busca reinterpretar la historia de los Estados Unidos como si toda ella estuviese marcada por la “peculiar institución”, como se le llamaba a la esclavitud en aquellas tierras. “Ningún aspecto que haya tenido lugar en el país ha quedado incólume a los años de esclavitud que siguieron” a ese año, dice la web que alberga el plan.

Todo, comenzando por la democracia. Un ensayo escrito por Nikole Hannah-Jones, dice que los ideales plasmados en la Declaración de la Independencia y la Constitución de los Estados Unidos son falsos, pues están transidos por la violencia entre lo que expresan (“todos los hombres son creados iguales” y “están dotados por el Creador de ciertos derechos inalienables”), y la realidad de una servidumbre, cruel en muchas ocasiones, en la que se llegaron a encontrar doce millones de personas secuestradas y esclavizadas.

La libertad económica, o como prefiere llamarlo Matthew Desmond, el “capitalismo”, es otra institución contaminada por la esclavitud. Es más, la economía de los Estados Unidos de hoy es consecuencia, y sólo puede serlo, de cómo se explotaba el algodón en varios Estados del sur del país.

Y se siguen así, ensayo tras ensayo, los mensajes que 1619 inculcará en las conciencias de los urbanitas progresistas de los Estados Unidos. La esclavitud tenía una base pseudocientífica en unas diferencias entre razas que hoy defienden cuatro gatos, a los que Linda Villarosa otorga un papel decisivo en la cultura del país. El sistema político se fundó sobre el supuesto de que sólo ciertas personas tienen derecho a ocupar el poder, dice Jamelle Bouie. La música negra estaba prohibida, y hoy todos la roban. No hay sanidad universal por las injustas políticas impuestas tras la Guerra entre los Estados.

¿Por qué se encamina el New York Times en un intento de diseminar una grosera mentira histórica por todo el país? Por el fracaso de la gran conspiración rusa. El gran argumento que iba a arruinar la presidencia de Donald Trump e iba a cimentar su recusación se ha quedado en nada

The New York Times no está solo. Colabora en el proyecto el Centro Pulitzer (CP), que no sólo premia a periodistas que han alcanzado fama gracias a sus grandiosas fabulaciones, sino que tiene un proyecto educativo, en el que filtra a los periodistas en las aulas. El CP ha desarrollado un curriculum sobre la base de los ensayos del proyecto, que le permitirán al profesor intoxicar a los alumnos con todas estas ideas.

El liberalismo, o si me lo permiten la civilización, había desnudado a las personas de sus características físicas, y le había otorgado un valor estrictamente moral. Las caprichosas combinaciones del ADN, los lentos pero imprevisibles juegos de la evolución, hacen que la especie humana sea una en sus características esenciales, pero tan variada como el número de personas que hayan existido. Esa variedad sin término nos hace iguales, pues no hay un criterio que sirva para igualar a dos personas. El hecho de ser distinto a todos los demás es, pues, común e igual para todos. Y esa individualidad, hasta que llegue la clonación, nos hace dignos. Consecuencia de todo ello es la igual dignidad moral de las personas que, insisto, es uno de los grandes hallazgos de la civilización.

Eso no se entiende así en la redacción del New York Times. Así, Nikole Hannah-Jones no ejerce de periodista, sino de periodista-mujer-negra. De modo que sus análisis sobre las mujeres y sobre la realidad histórica o social de los negros en los Estados Unidos tienen valor, diga lo que diga, mientras que otras personas que sean de otra raza no pueden aportar nada de valor. Por eso los autores de los ensayos con los que comienza el proyecto no son representativos de la distribución de razas en el país, en la ciudad de Nueva York o en la redacción del NYT. El racismo como criterio para dilucidar lo verdadero de lo falso es la última gran contribución del progresismo a la historia de la infamia.

Es la consecuencia lógica de asumir, como en cualquier diario socialdemócrata (qué vieja se ha quedado esa palabra), que lo personal es político. Si es así, la condición racial, el sexo, la edad, son argumentos más poderosos que la obra intelectual o política de quien los posee.

Así las cosas, no extrañará que en los ensayos que cimentan el proyecto orwelliano que busca reescribir la historia de los Estados Unidos contengan gruesos errores, que han sido señalados por especialistas en los temas. Si bien son tan gruesos que pasan fácilmente el control periodístico del New York Times, pero sumergen ante lo que pueda observar un recién licenciado en historia.

Vamos con la cuestión de la esclavitud. Leyendo los ensayos del 1619 parece que la esclavitud fuese una institución que pertenece esencialmente a los Estados Unidos, salvando el grosero error de considerar las colonias británicas como la misma realidad política de aquél país, que se independizó en 1776.

La esclavitud es anterior a la historia, sus orígenes se pierden en la nebulosa del pasado sin relato, y ha acompañado al hombre principalmente como botín de guerra. Remitió lenta pero inexorablemente de Europa por la influencia del cristianismo. Las sociedades islámicas, sin embargo, mantuvieron vivo el comercio de esclavos, pero lo que le dio el golpe de gracia fue el capitalismo. El trabajo esclavo, muy poco productivo, no puede competir con el trabajo libre. Y coincidiendo con la emergencia histórica del capitalismo se fue eliminando país por país… con la excepción de los Estados Unidos.

Por eso se convirtió allí en una “peculiar institución”. Pero también en los Estados Unidos daba signos de agotamiento, y los representantes diplomáticos de los confederados aceptaron ante las exigencias de Francia y Gran Bretaña acabar con la esclavitud si les ofrecían su apoyo en la guerra contra el gobierno de Abraham Lincoln.

Los principios asentados en la Declaración de Independencia, escritos por un un hombre que poseía esclavos, han inspirado a varias generaciones de estadounidenses para acabar con la presencia de esclavos en la sociedad. Nikole Hannah-Jones confunde de nuevo la persona con las ideas.

Miente cuando dice que lo que motivó la guerra de la independencia fue el intento de los poderosos dentro de las colonias de mantener la esclavitud. Es una idea que no se sostiene en ninguna prueba.

¿Por qué se encamina el New York Times en un intento de diseminar una grosera mentira histórica por todo el país? Por el fracaso de la gran conspiración rusa. El gran argumento que iba a arruinar la presidencia de Donald Trump e iba a cimentar su recusación (impeachment) se ha quedado en nada. Sólo queda obligar a la sociedad estadounidense a que asuma que las próximas elecciones no se debaten entre Trump y unos candidatos que están a la izquierda de la izquierda estadounidense, sino que ha de entenderse como una oposición entre el racismo de Donald Trump y el del New York Times. Y dejar claro que el lema Make America Great Again no tiene sentido, porque su historia nunca fue grande, y porque su historia está marcada, curiosamente, por el gran argumento político del NYT contra Trump.

Foto: Comfreak


Por favor, lee esto

Disidentia es un medio totalmente orientado al público, un espacio de libertad de opinión, análisis y debate donde los dogmas no existen, tampoco las imposiciones políticamente correctas. Garantizar esta libertad de pensamiento depende de ti, querido lector. Sólo tú, mediante el pequeño mecenazgo, puedes salvaguardar esa libertad para que en el panorama informativo existan medios nuevos, distintos, disidentes, como Disidentia, que abran el debate y promuevan una agenda de verdadero interés público. 

Apoya a Disidentia, haz clic aquí

15 COMENTARIOS

  1. Se me antoja imposible llegar a entender porqué los “identitarismos raciales” se esfuerzan tanto en contradecir a sus máximos exponentes históricos. Que el sueño de Martin Luther King fuese un mundo donde se valorase a las personas por sus actos y no por su color de piel, es del todo antagónico al movimiento actual, que valora la raza por encima de cualquier acto, de cualquier argumento y de cualquier mérito. Pero lo que más me preocupa de todas las noticias similares a esta, es la deriva de la valoración empírica en cualquier campo de estudio, en beneficio de opiniones ideológicas que nada tienen que ver con las pruebas o los datos.

    Estas son las nuevas religiones, pero con mismos los patrones de comportamiento y control de antaño.

  2. Esto de contar la Historia a cachitos y de manera interesada se ha convertido en una costumbre de la progresía.
    El panfleto neoyorkino retuerce las cosas, como de costumbre. Y no recoge, por ejemplo, que fue un presidente republicano, Lincoln, el que abolió la esclavitud, y que a ello se opusieron los demócratas sureños.
    En la misma línea pueril del diario cabría afirmar entonces que el partido de Trump luchó y consiguió la abolición de la esclavitud, mientras el partido de Clinton y Obama (dios mío, de raza negra) se opuso a ello por las armas.
    Es una burrada, sí. Exactamente igual que la del New York Times.

  3. Me parece muy interesante el debate sobre si la esclavitud desapareció en occidente por influencia del cristianismo o por la irrupción del capitalismo. En mi humilde opinión sin duda fue el cristianismo. Por ejemplo la esclavitud estaba en vías de desaparición en la América Hispana antes de la irrupción del capitalismo pero de repente volvió a emerger con fuerza en Cuba en la época de desarrollo capitalista.

    • El tema es interesante pero no es tan fácil estimado Brigante, el cristianismo que siempre , por mucho que lo vilipendien, siempre se ha adelantado a muchas corrientes , muchas de sus enciclicas marcaron un adelanto en derechos sociales, la del Papa León XIII a finales del S XIX denunciando las condiciones laborales de los trabajadores levantó en su momento más de una ampolla.
      También desde sus inicios valora el trabajo manual, Cristo era hijo de un carpintero y a él mismo, la tradición le da esa profesión, buscó sus primeros seguidores entre gente artesana, pescadora y no en los grandes palacios, eso fue otra revolución como la igualdad en la institución de los sacramentos. Creo que el cristianismo humanizó al ser humano en sus relaciones con otros, independientemente de la condición social pero el proceso de eliminar la esclavitud tiene demasiados factores. Puede ser que el cristianismo consiguiera el paso de esclavo a siervo que al menos no podía ser vendido, ni separado de la tierra que trabajaba y tenía una serie de derechos , pero no siendo un esclavo la condición de hombre libre dependía también de muchos otros factores.

      También, hay que tener en cuenta, en Europa, la época de la peste negra , el S XIV fue devastador para la población, de todas las clases sociales. Empezó a hacer falta una mano de obra que escaseaba, incluso muchas tierras quedaron sin dueño y trabajadas por los que antes eran siervos, e incluso estos sabiendo de la necesidad de mano de obra empezaron a tener jornales decentes. De ésa época poco a poco pasamos al mercantilismo, la era de los descubrimientos etc. Sí creo que el cristianismo humanizó las relaciones pero no diría que fue la causa principal de la eliminación de la esclavitud , introdujo igualdades antes impensables e incluso como digo sus encíclicas fueron antecedentes de derechos humanos y sociales o de temas que luego se vuelven actualidad y que decir de nuestras Leyes de Indias tan olvidadas, ay claro nos las dio la Revolución Francesa sino unos Reyes Católicos tan criticados por tantos

      • La gran revolución del cristianismo fue la proclamación de dignidad de la persona humana. Todos tenemos un valor por nosotros mismos, porque todos somos hijos de Dios y todos sin excepción podemos salvarnos. Hoy en día hablar de la salvación del alma debe sonar ridículo, hasta la Iglesia parece más preocupada por lo terrenal olvidando lo que nos enseñó Jesucristo “¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?” (Marcos 8.36). Pero este mensaje tan sencillo y que suena tan raro hoy en día, cambió el mundo para siempre. La dignidad del ser humano impregnó a la civilización clásica y desde ese momento la esclavitud estaba condenada a desaparecer. La prueba es evidente, la esclavitud desaparece en las naciones de origen cristiano. El capitalismo, no confundir con el libre comercio, es un sistema de producción. El capitalismo solo se mueve en el campo de los costes y beneficios, le da absolutamente igual la cuestión de la dignidad de la persona, le es más rentable tener trabajadores libres que esclavos, aunque en ocasiones los primeros han estado, o están, peor que los segundos. Para el capitalismo lo único que importa es cuánto produces y cuánto consumes, nada más. Antes de la Rerum Novarum las citadas leyes de Indias, de inspiración católica, prohibían el trabajo de los niños en las minas (así como a las mujeres), mientras que el floreciente capitalismo británico mandó a los niños a trabajar a las minas. Esa es la diferencia.

        • Puede que tenga usted razón Brigante y tenga más influencia en el fin de la esclavitud el cristianismo que el capitalismo. Lo analizaré con calma, es un tema que me interesa.

          Saludos

  4. Éstos del New York Times han perdido el norte. No creo que se trate de hacer “justicia” con los descendientes de los esclavos en EEUU. Sencillamente pienso que hay un sector del periodismo, de la intelectualidad y de la política que ha enloquecido. Han entrado en un proceso de histeria colectiva y eso es muy peligroso, porque la psicopatía puede ser altamente contagiosa, máxime cuando se apela a emociones, a agravios históricos y al rencor de siglos. La esclavitud existió al menos desde el Neolítico (sino antes). La tierra si no tienes gente que la cultive no vale para nada, a no ser que vivas en el paraíso terrrenal, donde todo crece solo y exista un número muy escaso de habitantes. Después, cuando ya tienes a gente esclavizada como cultivadores o cuidadores de rebaños, la puerca condición humana da otra vuelta de “tuerka” y buscas que te sirvan como mulas de carga, servidores domésticos, sujetos de placer sexual o para los experimentos más abyectos.

    Estos tipejos del New York Times (a los que no puedo darles el nombre de periodistas, sino de activistas) no les interesa entrar en las razones históricas de la esclavitud (en las que los árabes musulmanes se pueden considerar como los mayores tratantes de ganado humano de la historia, como ya han dicho otros comentarios), sino en buscar culpables, sancionarlos, castigarlos, que acepten su culpa y hagan escarnio público, aunque no hayan tenido nunca esclavos ni en 20 generaciones. Solo aspiran a sembrar odio, rencor, crear división social, generar suspicacias, alentar el racismo antiblanco. Por claro, los negros nunca tuvieron esclavos ni los estados del sahel africano (los Imperios de Ghana, Mali, Fulani, Kanem, Ife, los estados Yuruba, etc.) no eran esclavistas y ni organizaban campañas de caza de esclavos, ni esclavizaban a sus vecinos para venderlos y explotarlos. Se trataba de estructuras politicas activistas contra el racismo y ewl cambio climático, unos tipos la mar de simpáticos.

    Solo me queda decir una cosa: estos tios del New York Times, como otros de su cuerda, son simplemente gentuza.

  5. Sumeria, Babilonia, Asiria, Persia, India, China Egipto, Grecia, Roma, ¡oh Roma…!

    La perfección de la esclavitud se alcanza en el siglo XXI, la esclavitud se vuelve voluntaria, todo un logro en el comercio de seres humanos.
    El esclavo del siglo XXI es el más dócil de cuántos ha conocido civilización alguna.
    Ya no son necesarias las batallas, ni los piratas, ni los mercaderes, el esclavo busca amo voluntariamente, cada uno elige la plantación donde someterse, no duda en invertir su escasa riqueza en encontrar amo, tampoco escatima en esfuerzos físicos para besar la tierra que pisa su futuro dueño.
    Su ilusión es contratar un barco negrero que le lleve a puerto esclavo, vadear un río o sufrir penalidades en el camino hacia la plantación.

    Los esclavos residentes les reciben con los brazos abiertos, bienvenidos, aquí os enseñaremos las normas de la plantación, compartiremos nuestro mísero plato y podréis robaros y mataros entre vosotros mientras no lo hagáis en la casa principal.
    Eso si, debéis seguir las normas del amo, sobre todo las políticamente correctas, de no hacerlo seréis puestos en la picota de un telediario o un periódico.

    El amo educará a tus hijos, dispondrá del cuerpo de la mujer esclava a su antojo, te dirá que comida te conviene, respetarás a los animales como el amo te respeta a ti, no leerás ningún libro que hable mal de las normas de la plantacion, en lugar de comida se te dará una soldada de subsistencia que podrás intercambiar previo pago al amo de un porcentaje por comida,
    No pierdas el tiempo en construir tu país en libertad, la vida es corta y el tiempo político pasa muy deprisa, se esclavo, no lo dudes, contrata tu barco negrero cuanto antes.

    Otra ocurrencia más de la Factoría Kunta Kinte para proyectar al aire libre tras la recogida de algodón.

  6. Buen articulo, describiendo una nueva campaña de prensa para empujar a la Presidencia los que perdieron el poder. ¿ Quien lo pagará esta vez?.

  7. “El liberalismo, o si me lo permiten la civilización….”
    El argumento subjetivista e individualista, el cual comparte ontología con el socialismo, pone al individuo en el centro de la locomoción. Aparte de ser contradictorio consigo mismo y sus principios de selección social (competencia) es completamente anti-civilizatorio. Al disolver el hecho humano, la creación de la persona (que prodigan como “individuo”, aunque no es la misma cosa) al impulsarlo al aparato legal como ser ahistórico, no constituido y constituyente (futuro) del cuerpo constitucional (conjunto de instituciones). Un socialista y un liberal son la misma cosa desde distintos y avarientos puntos de vista. El colectivo para el primero y el individuo para el segundo.

    “El trabajo esclavo, muy poco productivo, no puede competir con el trabajo libre.”
    El esclavo es un activo en sí mismo, por lo cual, lo de “muy poco productivo” solo tiene sentido en las mentes abducidas por la idea del progreso (liberales y “progres”); en lo relativo a la manufactura como hecho de configuración humana. Y no, por ejemplo, en la captura de mujeres núbiles para harem, como pasó en la península. Que, por cierto, eran esclavistas contra trabajo libre y ganaba el primero durante muchos siglos.
    La industria del lino con trabajo libre de Galicia cedió cuando tenía que competir con las telas inglesas y el algodón (–origen esclavo–) de EE.UU., todo lo demás historietas.

    Los blancos han sido esclavos tanto o más que los negros; de ahí por ejemplo la palabra esclavo (eslavo).
    En otro orden de cosas, pocas localizaciones del planeta han sufrido tanto la esclavitud como la península ibérica. Debido entre otras cosas al contacto milenario con el Islam; cuyo significado es obediencia/sumisión. Los moros, han sido esclavistas eficaces en la península; millones de hispanos han sido privados de su libertad y su vida. En mi opinión, no ha sido el cristianismo quien ha acabado con la esclavitud sino –la acción “del hierro/acero”, tanto en su versión de arma civil como herramienta civil–.

    Que la Monarquía Hispánica, se mostrara bastante reticente a tener esclavos en gran número no fue por el catolicismo (el cristianismo institucionalizado) sino por la trayectoria cultural hispana.
    La imposición del “asiento de negros” (Tratado de Utrecht) concedido en monopolio a la “South Sea Company” 1711; unas de las primeras empresas capitalistas* de la historia. Como capitalista que es, está participada por el Estado de una (capital) u otra manera (legislación). Y bien agradecida que era, dado que compró bonos del Estado (10 millones libras). En ella , perdió 20000 libras de aquella Sir Isaac Newton.

    El capitalismo (es decir, el resultado de la acción del Estado capitalista*) aparece ligado al colonialismo de forma recurrente. Hoy día tenemos el “Estado de Bienestar”, que igualmente usa el “asiento de negros” disfrazado con los “derechos” humanos (tan liberales), el “bien” y la “felicidad”. Como si la población siempre debiera algo al Estado, al mundo,…, a la humanidad. Los “progres” son como La Corona (de la modernidad), prioriza sus objetivos sobre los objetivos de quien los mantiene.

    El mundo liberal es un mundo de espíritus, hay espíritus por todas partes; realmente todo se vuelve un espíritu incluso el individuo**. Uno de ellos es la compañía participada, la Sociedad Anónima, que si bien el espíritu lo conforma el capital (accionistas) y los administradores (tecnoestructura); el cuerpo realmente lo conforma el Estado (el músculo legal/policial/militar). Otro hito del espiritismo liberal es la representación política, donde el cuerpo eclesiástico (original de la representación, junto al Espíritu Santo) es sustituido por las diferentes hipóstasis del tercer estado (el espectro, o fantasma, político).
    Que en último término configuran algo parecido a una orden militar,…,

    Lo que pase en EE.UU. ellos se lo guisen, ellos se lo coman.

    *El “capitalismo” como “si-st-ema” es una falacia. No hay capitalismo sin “E-st-ado”, esto es economía política.

    **: De ahí la brujería de la contractualidad, la elección, el sentirse “tal o cual” y por ende … el posmodernismo.

    • Estando de acuerdo en cosas que plantea en su comentario, cuando dice “La industria del lino con trabajo libre de Galicia cedió cuando tenía que competir con las telas inglesas y el algodón (–origen esclavo–) de EE.UU., todo lo demás historietas” eso no es así exactamente.
      Cierto Galicia tuvo una pujante industria textil tanto en el S.XVII como en el XVIII, e incluso en tabaco, salazones ..que todo se vino abajo hacia finales del XVIII produciendo éxodos masivos de población y aunque ciertamente los ingleses hicieron la vida imposible a empresarios flamencos que invirtieron en fábricas de paños en Galicia y era muy difícil competir, también hay que tener en cuenta que la verdadera revolución industrial empezó en Inglaterra y las máquinas producían más que la mano de obra en telares manuales y si contamos que en Galicia no llegó el ferrocarril hasta tarde pues ya tenemos mezclado la caída de la producción, se fue hacia otras zonas más industrializadas y con mejores comunicaciones como pudo ser Cataluña o el País Vasco, piense que el algodón acabó con el lino sí, pero las fábricas manufactureras de algodón se montaron en Cataluña.

      En cuanto al fin de la esclavitud,pues también fue consecuencia de la mecanización del campo, un propietario de plantaciones no necesitaba mantener esclavos en ellas cuando con los tractores producía bastante más. Esa mano de obra pasó a las fábricas donde los derechos sociales también los fue dando el propio capitalismo, cuanto más se producía más necesidad había de tiempo libre para consumir y sin duda produce más gente sana que gente enferma y cuanto más se especializa el trabajo más necesidad hay de personas formadas. Todo es una cadena de necesidades.

      Saludos

      • que todo se vino abajo hacia finales del XVIII *y añado el S XIX con la llamada segunda revolución industrial el destrozo en las zonas a donde dichas revoluciones no llegaron o lo hicieron tarde y mal pues conllevó el fin de la incipiente producción local

    • “como la venta de tegidos de algodon extrangero influyen sobremanera en la decadencia y ruina de la nacion, transcendiendo á la agricultura y comercio,….,Que se prorogue por último y perentorio la venta de los tegidos de algodon extrangero introducidos legítimamente en el reino hasta fin de Diciembre del presente año….”
      “Gaceta de Madrid: 138, de 05/11/1816, páginas 1.218 a 1.220”

      La competencia real la tenían con Inglaterra, que reprimía el ludismo (destrucción de un telar) con pena de muerte, soldados desplegados en Inglaterra, decenas de ahorcados y deportados a Australia.
      Y de EE.UU. y su algodón esclavo para que hablar, materia que utilizaban los primeros.

      Lo de Cataluña y su monopolio otorgado por el Estado Monárquico era cosa al interior de la “nación”.
      Pero la base del argumento trata de rebatir que es más productivo el trabajo libre que el esclavo.
      Dado la productividad no depende en absoluto de la situación política de la mano de obra.

      El ejemplo más claro se encuentra en los ejércitos de combate, donde la eficacia se ve en ganar o perder. Los ejércitos de mercenarios y de esclavos han sido tremendamente eficaces.
      Por citar alguno, los jenízaros (prisioneros de guerra cristianos) y los mamelucos.

      La mecanización (civil) seguía una curva ascendente durante toda la Edad Media, pero no fue con la libertad con la que fue hegemónica sino con la guerra. La mayoría de las industrias nacen al calor del Estado y sus maniobras guerreras. Nada que ver con el “libre mercado” y los “mejores productos”, “más barato” y todas esa cantinelas.

  8. Los progresistas norteamericanos se han sumado al antipatriotismo y leyenda negra que es lo único que le queda a la izquierda y su fracasada ideología como argumento político. De ahí que traten de suplantar a la razón por el victimismo que solo necesita lágrimas y lamentos y no buenos argumentos serios. Si no es por los pobres sin remisión no se comían nada, por eso tratan por todos los medios de aumentar la pobreza.

Comments are closed.