Dentro del concepto de subvenciones cabe de todo, desde las ayudas para obra civil, pasando por las subvenciones agrarias (el PAC por sí solo supone unos 5.000 millones de euros), hasta las concedidas a diarios y medios de información (quizá sea por esta razón que las subvenciones suelan quedarse en las tinieblas informativas) o, incluso, subvenciones para la conservación de la “gallina chulilla” o para impartir cursos sobre cómo masturbarse con maestría




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30.000 millones en subvenciones. La locura

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En Disidentia, el mecenazgo tiene como finalidad hacer crecer esta comunidad de lectores inquietos, que quieren saber más allá de la noticia.

Este no es un medio para intelectuales, aunque muchos de ellos encontrarán aquí ideas potentes e interesantes; mucho menos un lugar donde adular a expertos y políticos o, en su defecto, actuar como correa de transmisión de sus intereses y luchas partidistas. Nuestra vocación es trabajar por y para el público. Fieles a este compromiso, pedimos tu patrocinio, para garantizar la calidad e independencia de las ideas y contenidos publicados.

Es absurdo creer que el actual paradigma informativo puede cambiar, y con él España, si el público sigue dejando en manos de los escasos grandes anunciantes, de la publicidad institucional (política) y de las subvenciones discrecionales, así como de las operaciones financieras en los despachos, la supervivencia de un medio de información, porque quien paga manda. Pensamos que el lector puede romper este círculo vicioso integrándose por fin en la ecuación financiera y convirtiéndose en un nuevo y verdadero contrapoder con sus pequeñas aportaciones.

Para eso, en nuestra comunidad de mecenas encontrarás no sólo contenidos muy elaborados, podcast que tratan cuestiones clave a fondo y que no son tratadas en los medios convencionales, también vamos a organizar grupos de debate a nivel nacional, donde cada ciudadano, resida donde resida, pueda aportar sus ideas, trabajar con los demás y juntos construir mucho más que un medio. En definitiva, queremos reconstruir esa sociedad civil que la política y los partidos han arrasado.

Si crees en la causa de la libertad, súmate a nuestra comunidad. Serás bienvenido.

Muchas gracias.

8 COMENTARIOS

  1. Siendo patreon desde hace muchos meses ya, ¿por qué no puedo leer este artículo, estando logueado? ¿Es porque no llego a un mínimo?

  2. Interesante artículo.

    Una locura el despilfarro de dinero para subvencionar lo inverosímil.
    En cuanto al subsidio para parados de larga duración y mayores de 52 años, pues sí, es una forma de comprar votos aunque luego no sea posible cobrarlo, pero de momento puede que consigan unos miles de votos a cambio de una promesa con futuro incierto.

    Manipulación tras manipulación

  3. El Estado moderno es ya solo un eufemismo que sirve de cobertura fáctica a una oligarquía parasitaria, que con avidez insaciable se come ya, aquí mismo, el 67% de los impuestos directos e indirectos que generan los frutos del trabajo y la empresa.
    Los llamados “estados del bienestar”, año a año, han devenido en un sistema despótico depredador del esfuerzo de la gente, con la coartada de su devolución vía servicios, políticas asistenciales, o bien en acciones reguladoras de desequilibrios de las economías capitalistas.
    Mentira.
    En los mas de los casos prolongan, con respiración asistida, la vida de sistemas obsoletos fruto de la concatenación de de ineficiencias y corrupciones.
    Los mas picaros de la sociedad, los buscadores profesionales de subsidios, encuentran aquí una transferencia de rentas fruto del hurto que, por su cuenta, realiza el Estado a quienes las generan. Estos tipos gozan de la asesoría, a comisión, de “conseguidores” que les enseñan las trampas y las argucias que han de fingir para obtenerlas, entre ellas la ocultación de sus rentas desviándolas a la economía sumergida.
    A ello hay que sumar la burocracia llamada a controlarlas, las mas de la veces, ocupada en saber, callar y cobrar.
    Pero la democracia purulenta, compra con esto el sufragio de una casta extractiva que vende su voto pestilente a cambio de templar la calle, liderada, organizada y proyectada por sindicatos, ONG,s, y prensa complice y subvencionada.
    Son tan letales para la moral publica y la economía que organizan sistemas piramidales para pagar la orgía, tales como la Deuda soberana, a sabiendas que están condenando el futuro de las siguientes generaciones. Y lo saben.
    Ademas, perturban con tal dopaje, la formación de precios, base medular de la economía global, atrayendo de tal manera, otra aberración como son los aranceles.
    O se anulan todas, y esto ya es política ficción, o bien se destinan a sectores productivos innovadores y con retorno tasado a la sociedad.
    Lo demás es robar y eso se llama así.

  4. Errado gravemente algún comentario, por aquí, que sostiene no ver el agua clara, siendo claro como ella que el sistema autonómico es una tara para la nación que aún se denomina España.

    Pareciera pretender el susodicho que las autonomías, corruptamente hablando, palabro al canto, dieran lo mismo que un estado centralista. Y no es eso, no es eso y también es eso. Las autonomías son cáncer porque suponen romper la unidad de decisión en el rumbo del país con lo que conlleva: duplicidades y despilfarros para armonizar los previamente desarmonizado.

    Por poner por caso: Tenemos 17 consejerías de salud, que tienen 17 centros de compras que impiden un ahorro de costes siquiera por economía de escala. A esto hay que sumar por puro disparate el consejo interterritorial de salud que trata de aunar posturas que previamente se desaunaron. Cada CA con su tarjeta de Seguridad Social, que gracias a cómo entiende el concepto de igualdad la PSOE no es la misma en todo el territorio nacional. Ambulancias que dejan enfermos en el límite territorial. Tratamientos que no pueden expedirse en una farmacia fuera de la taifa de residencia.

    Pero es que yendo a más a más, en cuanto a corrupción queda bastante claro lo que ocurre. Cada autonomía se conforma en torno al ideario regionalista que le es propio. Así el preboste tiene carta de naturaleza para cometer cuanta arbitrariedad estime oportuna, en nombre de la regionalidad. ¿ Pueden así crearse organismos regionales de censura de cuentas que sean independientes ? No. El “nacionalismo” regionalista es un credo y conlleva la adhesión inquebrantable, sin importar las corruptelas que a borbotones manan del poder autonómico.

    ¿ Y si hablamos por ejemplo de la guerra del agua, donde cada región-nación se atribuye para sí en su estatuto-constitución la propiedad del río que pasa por su término ? ¿ No es eso suficiente para llevar al paredón de la infamia a todos los políticos que han posibilitado la actual deriva ?

    Las autonomías fueron un reparto político del poder. “Vosotros mandais en vuestro territorio y yo en “madrit””. Se trataría de darle una patá pa’lante al balón para que comenzara el juego de la transición y décadas después, cuando ya se viera el entuerto, lejos quedaría la asunción de responsabilidades de los padres del bicho.

    Un sistema provincial, con descentralización administrativa, sería más que suficiente y más en los tiempos de las TICs. Los ayuntamientos serían los grandes órganos de intermediación con el ciudadano y se mancomunarían en aquellos casos en que lo necesitaran.

    Esto lo ven hasta los niños de pecho, libres aún de la ideologización del régimen del 78 que trajo para cada españolito ración y media de comida de tarro pro-autonosuyas.

  5. Una respuesta a mi admirado Enrixav. Vamos a ver, la situación de Francia, en la que no hay ni rastro de autonomías, es tan mala o peor que la de España en lo que se refiere a deuda, déficit, despilfarro e ineficacia pública (puede verse, por ejemplo, https://www.elmundo.es/economia/macroeconomia/2019/04/01/5ca0dc0dfdddffdd528b4631.html#). Yo tampoco soy un entusiasta loco de la s autonomías, pero detesto los malos argumentos. Aquí, sin autonomías y con el mismo régimen de partidos (una herencia mal disimulada del caciquismo y la corrupción nacional, pasada por la cultura política autoritaria del franquismo y aderezada con los abundantes restos el carácter cainita) tendríamos el mismo problema, ni m´s ni menos. Lo malo no está en las autonomías, que al fin y a la postre proporcionan un cierto límite al absolutismo de las cúpulas partidarias, una cierta poliarquía) sino a la forma en la que hemos hecho los partidos, en lo que les seguimos consintiendo, en Madrid como en Cataluña. ¿O es que son las autonomías las responsables del laberinto financiero y del sistema engañabobos de supuesta transparencia que describe Benegas? Yo ese argumento no lo voto.

    • Estimado Beramendi,

      Muy de acuerdo contigo en que la partidocracia es un mal endémico en España. Pero ese mal viene agravado por el pulpo multitentacular instaurado en 1978 que ha llevado a su zénit el sistema clientelar. Suficiente con hacer unas sencillas cuentas para darse cuenta de la total inviabilidad de un modelo de Estado con nuestra estructura autonómica.

      El volumen de la masa funcionarial se ha multiplicado por cuatro desde 1978, hoy hay más de 3,2 millones de funcionarios en paralelo con 13 millones de asalariados del sector privado que los tienen que mantener. Imposible de financiar, amén de su ineficiencia de gestión, amén de las desigualdades entre españoles de distintas regiones con distintas leyes para los que tenemos el mismo DNI, amén del caciquismo multiplicado por 17, amén de una asimetría separativa dando sustentáculo a la nación de naciones.

      Puede que todo esto sean malos argumentos, pero es que a mí no me parecen tan malos.

      Un cordial saludo.

    • Creo que las autonomias son el resultado más claro y evidente de un sistema que no funciona.

      La Constitución del 78 se recibió con mucha alegría, con la esperanza de que los problemas históricos y de retraso economico-social se resolverian. Probablemente en aquel momento no se podía haber hecho mejor. La constitución era abierta en el sentido que dejaba abierta la puerta para una gestión descentralizada via autonomias.

      El sistema centralizado o descentralizado puede funcionar bien o mal. El problema, en nuestro caso, es que el desarrollo del título VIII de la Constitución se ha hecho mal, a espaldas de los españoles, y siempre bajo la presión de intereses de grupos. El tribunal Constitucional garante de norma Constitucional no ha tenido sentido de estado. Sus sentencias no estaban guiadas por una visión de estado a largo plazo. Estas se acomodaban más o menos a las presiones del gobierno y a los intereses de los partidos con poder. El resultado es un monstruo que ha terminado dando un golpe de estado. Hoy sabemos que Pujol/Roca pusieron muy pronto (sobre 1982-83) una hoja de ruta hacia la independencia que no fué conjurada por el gobierno, el parlamento o el tribunal Constitucional.

      Tenemos muchos problemas, pero si permitimos que las Comunidades avancen su proceso desintegrador, terminaran destruyendonos. Las comunidades son un cáncer que amenaza nuestro futuro. Y con el cáncer, ya sabemos lo que hay que hacer, abrir, cortar y eliminar. De no hacerlo, el cancer termina matando.

      Primero deberemos meter en la carcel a ‘todos los agentes de la secesión’ -no solo a unos pocos-. Luego deberemos resolver poco a poco los problemas. Ahora las autonomias, luego habrá que corregir el sistema de representación político, y el de tributación fiscal,y la iniciativa empresarial, y el de la frontera de Gibraltar (por el Brexit), y la unión europea, y el euro, y el calentamiento global, y el coche electrico, y la factura de la luz…. Son muchas cosas las que tendriamos que cambiar para bien. En la política actual no se ve a ningún político con ‘agallas’ -por ponerlo fino- para ello.

      Se imagina alguien tener que cambiar eso con 17 autonomias, con sus parlamentos, sus politicos. Donde además dos o tres autonomias, que sepamos, juegan a destruir España.

  6. Nadia Calviño le dijo a Moscovici el 6 de septiembre de 2018 en un foro organizado en Madrid por Funcas, que «la reducción de la deuda pública es uno de los objetivos prioritarios del Ejecutivo» (52:06). En cuanto a los Presupuestos Generales del 2019, avanzó que conllevarían «ajustes estructurales» (52:41), «pero, la perspectiva económica y los motores de crecimiento siguen siendo sólidos» (56:01).
    https://www.youtube.com/watch?v=rrk0lVyqwGc

    En la reunión de los ministros de economía de la eurozona en Bruselas el 5 de noviembre, Calviño volvió a la carga sobre «el compromiso del Gobierno con la disciplina fiscal, la reducción de la deuda pública, del déficit público y la voluntad de hacer ajustes estructurales».

    Todo juegos de humo y espejos, lo de Calviño. De risa. O de llanto, según el enfoque, porque el déficit público sigue descontrolado, hasta el punto de que España gastó 31.800 millones más de lo recaudado en 2018 y es el país con más déficit de la Unión Europea.

    Al día de hoy ya tenemos asegurado que el déficit estructural seguirá creciendo y que España sumará su decimosegundo año consecutivo de saldo primario negativo, esto es, los ingresos volverán a ser inferiores a los gastos, sin contar con los intereses de la deuda que aumentarán el déficit en otros 31.000 millones de euros.

    Del atasco político en la UE hemos pasado a la involución y además la panorámica de la economía europea ya pasa de castaño oscuro; esto no es desaceleración es una recesión. La Gran Crisis Sistémica del siglo XXI pegó el primer coletazo hace una década con intervenciones masivas de la banca comercial. La deuda global ha aumentado en 60 billones (millones de millones) de dólares desde entonces dando origen a una recuperación del PIB de 20 billones, o sea 3 dólares de deuda convertidos en 1 dólar de crecimiento. Algo caro salió este negocio. Lo que vendrá ahora será la intervención de los bancos centrales que, con sus máquinas de imprimir billetes sin ningún respaldo, han dado origen a una deuda monstruosa que aumenta cada día que pasa. Y después, ¿quién rescatará a los Estados? El despropósito de financiar déficit con deuda ha elevado esta hasta niveles que resultan ya impagables.

    Abrochad los cinturones, que se extiende la madre de todas las crisis y ya no hay liquidez real, no hay defensas, ni margen de maniobra. En España el problema viene acrecido por nuestra desarrollada inteligencia emocional. «El vicio de los españoles es el sectarismo y el partidismo» [Stanley G. Payne]. España tendría que estar dirigida por tecnócratas, no por políticos. Racionalizar los problemas contaminados por la emocionalidad, con el ojo siempre puesto en la cuenta de resultados. Ya sé que es una utopía, pero es que de seguir así, no hay manera de llevar unas cuentas que le den sustento a un régimen verdaderamente democrático.

    Por eso mi voto lo tiene cualquier partido, el que sea, que declare sin ambages su intención de acabar con el sistema autonómico. No solo es una fuente de desigualdades entre los españoles sino que nos sale muy caro, no lo podemos pagar. Solo lo defienden los que viven de él, los fanatizados ideológicamente o los ignorantes.

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