No debe caber ya duda alguna de que es imposible la existencia de un monopolio sin el concurso de la fuerza del Estado. De hecho, las organizaciones estatales no son más que el monopolio de la fuerza en una zona determinada. Sin el apoyo de la fuerza y la coacción, concentradas en unos pocos, íbamos a pagar muy pocos impuestos – pocos contribuyentes y poca cantidad de impuestos, se entiende – o ninguno. Es más, probablemente muchos de los servicios que se ofrecen desde empresas estatales habrían desaparecido ya.

Podemos estar tentados de pensar que enviar una carta cuesta lo que nos cobra la empresa estatal pero no debemos olvidar que las cuentas de Correos están dentro de los Presupuestos Generales del Estado, por lo que los precios de franqueo que se nos ofrecen son totalmente ficticios y en absoluto comparables con los de cualquier empresa de paquetería. Aun así, existiendo una empresa cuyo precio está adulterado a la baja porque ya se encargan los esbirros del poder de cobrarlo por adelantado y de múltiples maneras, florecen alrededor innumerables competidores que acaban por acaparar su parte de cuota de mercado, compitiendo desde el minuto primero en inferioridad de condiciones, al menos en cuanto a precio se refiere. La eliminación de la burocracia y el mejor desempeño de la empresa privada redundan en una mejor calidad del servicio que el usuario acaba por requerir. Donde no llega el Estado, allí llega el mercado.

Yo no sé qué pensarán Sabina o Perales de las dichosas rimas del anuncio que ha hecho Correos, para, supongo, celebrar el 12 de octubre. No esperaba la Canción del Pirata ni el Blowing in the Wind, pero hasta para pagar favores a estómagos agradecidos habría que tener un poco de elegancia

Correos es un servicio público a la deriva con peor calidad cada día, en la qué poco importa la atención al usuario y que solo se mantiene debido al uso que hace el propio Estado de la misma, utilizando sus funciones como parte de la burocracia oficial, y a las inyecciones de capital de los presupuestos. Existen otros. Seguro que conocen AENA o ADIF y les sonarán tanto como la Agencia EFE o RTVE. Existen unas cuantas empresas participadas en mayor o menor medida por el Estado que desde el momento en que se abre mínimamente el mercado al que pertenecen tardan pocos años en convertirse en una rémora. Correos y Televisión Española son paradigmáticas en este sentido.

Puede pensarse que otras empresas, cuyos servicios son más particulares, como puede ser el caso de las ferroviarias RENFE o ADIF y lo cierto es que la titularidad pública de las redes de ferrocarril les proporciona una gran ventaja, pero los competidores existen y la apertura comienza, por lo que las cosas estarán mucho menos claras en los próximos años.

No tenemos más que fijarnos en el sector privado. Por mucho que exista una gran preeminencia del buscador de internet de Google, otras empresas siguen proponiendo el suyo. En todos los demás campos, el gigante californiano tiene competidores de igual a igual. No hace demasiados años parecía complicado que alguien pudiera al menos hacer sombra a la plataforma de videos de YouTube, aun hoy líder. Hoy se utiliza Twitch para cada vez más transmisiones de los más diversos contenidos. Es evidente que ambos servicios son distintos, pero es en la diferenciación y en la competencia donde se ganan los clientes y donde los usuarios acaban por salir beneficiados.

En el lado opuesto, servicios inútiles que retroalimentan la burocracia. Ni siquiera es imprescindible ya Correos para enviar un burofax. Las audiencias de las televisiones públicas están por lo suelos, siendo imposible que compitan, ya no con las plataformas de televisión a la carta como Netflix o HBO, sino siquiera con las plataformas digitales que tenemos desde hace años y que rápidamente se han puesto al día con eso de dar servicio conforme lo requieren los tiempos. El Estado, necesariamente llega tarde. No existe un solo burócrata creativo y, si existe, no puede desarrollar su creatividad porque no se puede redactar el procedimiento administrativo para algo que aún no se ha creado.

Conviven también en la sanidad y la educación lo público y lo privado. Por mucho que se empeñan en meternos con calzador esa falaz universalidad de sus oxidadas joyas de lo público, adornada además con el más falaz si cabe “todo gratis”, aguantan las empresas privadas y todo aquel que se lo puede permitir acaba por rendirse ante la eficacia del que tiene que mantener a sus clientes – y a los chupópteros de lo público, quiera o no quiera – o si no, no come todos los días. Los propios políticos cada vez que eligen nos dan a entender que prefieren para ellos lo que no recomiendan para el resto, obligándonos a sufragar y sufrir un pésimo servicio.

Por cierto, que todo esto no era más que una introducción, que me sirve de pretexto para escribir lo que realmente quería contarles. Yo quería decirles que soy un tipo tolerante y tranquilo. Suelo estar siempre de bueno humor, sonrío más que grito y me cuesta mucho enfadarme. Pese a lo que pueda parecer por lo que escribo, soy una persona de buen conformar y puedo llegar a perdonar prácticamente todo, incluso ciertos tics del colectivismo, pero lo que se me hace totalmente insufrible es la absoluta destrucción de la Cultura, en mayúsculas, que produce. La convierte en algo zafio, infantil, cutre y banal. A veces cursi. Demasiadas veces.

Yo no sé qué pensarán Sabina o Perales de las dichosas rimas del anuncio que ha hecho Correos, para, supongo, celebrar el 12 de octubre. No esperaba la Canción del Pirata ni el Blowing in the Wind, pero hasta para pagar favores a estómagos agradecidos habría que tener un poco de elegancia. No se equivoquen, esto no es porque me esté haciendo viejo. Ya de joven me indignaban estas cosas. Solo que ahora puedo expresarlas aquí. Cuanto más colectivista es una sociedad, más asco da su música. Se puede ser lo que uno quiera en esta vida, pero convendrán conmigo que la cursilería trasnochada es uno de los pecados capitales de nuestros tiempos. Y como es uno de los pilares fundamentales de la comunicación y la cultura del colectivismo hay también que denunciarla.

Foto: Cojvgpt


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José Luis Montesinos
Soy Ingeniero Industrial, me parieron autónomo. Me peleo con la Administración desde dentro y desde fuera. Soy Vicepresidente del Partido Libertario y autor de dos novelas, Johnny B. Bad y Nunca nos dijimos te quiero. Escribí también un ensayo llamado Manual Libertario. Canto siempre que puedo, en cada lugar y con cada banda que me deja, como al-Andalus Rock y The Gambiters.

5 COMENTARIOS

  1. Cuando yo era pequeño, es decir cuando Franco, Correos y los carteros eran instituciones respetadas pues garantizaban la comunicación por carta. Todos confiábamos a Correos nuestros mensajes más personales, nuestras cartas de amor. Ahora, cuando paso ante una oficina de Correos sólo me acuerdo de alguna bronca con algún funcionario malhumorado y procuro evitar tener que usar sus servicios.

    Correos es ahora todo lo contrario a la confianza en el estado que el franquismo construyó.

  2. Correos es un buena referencia de partida para comprender en profundidad como desempeña el actual.gobierno..

    A mi me gusta analizar la política con pequeños detalles que pasan desapercibidos a la mayoría, es por eso que tras la moción de censura y unos pocos pequeños detalles consideré que el objetivo de este gobierno, si no era quebrar la nación si era darla por quebrada, y que por lo tanto todo aquel que se dejara arrastrar hasta la quiebra estaría actuando como en la crisis del 2005 que los más tontos del lugar vieron y sufrieron en 2011.

    Cuando el gobierno llega al poder tras la moción de censura comienza a ejecutar un plan perfectamente trazado, nombramientos de fieles y sumisos sin la preparación adecuada para el cargo, confiscación de cualquier resto o fleco de cualquier partida presupuestaria y el asalto de cualquier institución o empresa pública del estado.

    Entre los primeros asaltos estuvo Correos y el CIS, y casi seguido una ley que modificaba el control y el voto por correo. No quiero sacar conclusiones pero son obvias.

    Luego tuvimos una campaña para amariconar los buzones de coreos con el dinero de todos los españoles, y ahora tenemos un insulto subvencionado con la pasta que nos expolian para desvuar hasta el último céntimo hasta sus bolsillos mientras aprovechan para hacer publicidad política. El anuncio lo emitirán las radios de derechas y de izquierdas que critican la prevaricacion.

    Los anuncios del estado deberían ser gratuitos y obligatorios, y solo en casos excepcionales,

    Yo no tengo ninguna duda que se está utilizando una empresa pública para desarrollar las campañas publicitarias de Iván Redondo, al tiempo que se enriquecen los círculos del gobierno, no hay que prestar atención a la.compra de material sanitario.

    Coreos lo mismo le sirve al gobierno para un roto en el gasto que para un descosido en una saca con votos,.que para iniciar la campaña de desprestigio de la nación el 12 de Octubre.

    Como digo a mi me gustan los detalles, y por lo tanto no tengo ninguna duda que este anuncio de Correos es el inicio de campaña diseñada para crispar a los españoles el 12-O.

    Ya lo advertí hace unos días en un comentario, no creo que sea la única acción prevista para crispar y enfrentar a los españoles, me temo, ya lo veremos qué hay muchas más ofensas preparadas, seguro que alguna le toca al Rey.

    Me había propuesto no caer en las trampas de Iván Redondo, pero es que estoy seguro que el día trece de octubre toda España estará hablando de la última ocurrencia miserable

  3. Correos es una empresa desastrosa, en la que más del 30% de los envíos sin certificar se pierden o son robados por sus empleados, sobre todo si son discos. Luego están los incumplimientos de plazos. No es una opinión, sino el resultado de mi experiencia con Correos durante muchos años. Y cada vez ha ido a peor, hasta el punto que hoy prefiero pagar el doble o el triple en UPS o DHL, donde las cosas son serias. Correos medio funciona en los envíos certificados, con retrasos injustificables, pero al menos sin pérdidas ni robos. Encima, como no tienen un sistema real para informar al receptor de la situación del paquete y de cuándo te lo entregarán, al primer intento fallido, tienes que ir a recogerlo a la oficina de Correos. Pero entonces ya se pone casi al precio de UPS o DHL, en donde el sistema de seguimiento del paquete es en tiempo real y las posibilidades de entrega múltiples.

    Para música la que toca ese pseudo pianista amigo de Sánchez llamado Rhodes. Es un insulto a la música y a los músicos llamar a ese tipo pianista. Toca como el niño más torpe de 5 años, el tonto de la clase. Y encima presume de tocar Bach, Beethoven y cosas así. El gobierno lo saca en esas estúpidas sesiones de propaganda como la del día 7, lo que da idea de la cultureta de los Sánchez y compañía.

  4. Dice el autor, «…pero lo que se me hace totalmente insufrible es la absoluta destrucción de la Cultura, en mayúsculas, que produce.»

    A mi me sucede lo mismo, para muestra basta una simple Jota de Pablo.

    https://youtu.be/1RgXTQ9hWbE

    Y compararla con la otra jota de Pablo.

    https://youtu.be/TB68rin_TrQ

    Yo creo que no hace falta comentar más, entre estas dos jotas existe la misma diferencia que entre la España que podría ser y la que es, para nuestra desgracia por mucho tiempo si no lo remediamos pronto.

  5. No sé al autor del artículo, pero las empresas de mensajería privadas dan un servicio solo un poquito mejor que correos, pero solo un poquito eh. Algunas ni eso. Pero son muchooooooooo más caras. La verdad es que la relacion calidad-previo solo compensa en muy pocas ocasiones.