Recuerdo con bastante nitidez la imagen televisiva de Carlos Arias Navarro, entonces presidente del gobierno de la dictadura, informando de que Franco había muerto. Su tono fúnebre y su semblante afligido provocaba en muchos españoles desasosiego. Pero a diferencia del afligido presidente, las expresiones de nuestros padres no eran de pena sino de una profunda preocupación por el futuro. ¿Qué iba a pasar ahora?, era la pregunta que estaba en todas partes.

Es difícil para las generaciones actuales, criadas en un mundo donde se da por supuesto que la seguridad y la libertad son bienes que nos vienen dados, hacerse una idea del miedo que muchos españoles sintieron a la muerte del dictador. Todos los fantasmas de un pasado tremendo, y aún demasiado cercano, cobraron vida. Entonces, nada se daba por supuesto. La libertad era escasa y la seguridad estaba estrechamente ligada a la supervivencia del régimen. Con la muerte de Franco esa seguridad quedaba flotando en el aire. De ahí la gran pregunta “¿qué va a pasar ahora?”

Dar demasiadas cosas por supuestas

Hoy aquel periodo de incertidumbre se contempla desde la perspectiva que proporcionan los hechos consumados, como si lo que sucedió estuviera perfectamente planificado y no hubiera existido la posibilidad real de que el azar o la mala fe de algunos escribieran una historia muy distinta. Y, sin embargo, el peligro existió. Había un plan, desde luego, pero los riesgos eran muchos y las posibilidades de un desastre, bastantes.

Afortunadamente, el miedo a una nueva guerra civil actuó como oportuno cortafuegos antes los excesos que algunos alentaban. Pero más que a la guerra, en el final de la década de 1970, nuestros padres temían a la posguerra. Fue el miedo al hambre y a la pobreza severa lo que permitió, de mejor o peor manera, transitar de la dictadura a un régimen más abierto sin que corriera la sangre, o al menos sin que corriera de forma abundante, porque lamentablemente alguna sangre fue derramada. Pero, más allá de los incesantes asesinatos de ETA, se trató de episodios contados.

Hemos ido perdiendo esa conexión con el pasado que nos mantenía atentos y vigilantes, sin que diéramos por supuesto que la libertad y la seguridad son bienes que nos vienen dados

Entre la España de hoy y la de entonces hay muchas diferencias. Ni que decir tiene que en la actual se vive mucho mejor y hay bastante más libertad. Doy fe de ello. Y además hemos disfrutado del periodo de prosperidad más impresionante y prolongado de nuestra historia. Pero, poco a poco, hemos ido perdiendo esa conexión con el pasado que nos mantenía atentos y vigilantes, sin que diéramos por supuesto que la libertad y la seguridad son bienes que nos vienen dados. Y sin creer que lo que sólo afecta a unos no terminará por afectar al resto.

Conforme se ha ido consumando el relevo entre los “baby boomers” y los “millennials”, ese precavido temor de nuestros padres al desastre (ahora sus abuelos) ha ido perdiendo vigencia. Y por debajo de la pátina de modernidad que hoy lo cubre todo están floreciendo infinitas formas de tribalismo, algunas insospechadas.

Peligrosamente tribales

Como explicaba el sociólogo Jonathan Haidt, los seres humanos somos en esencia primates tribales. Esta característica intrínseca, que nos ha acompañado desde nuestros orígenes, nos hace poco aptos para la vida en democracias seculares grandes y diversas. Por esta razón, el desarrollo de una vida política estable sólo es posible si en las democracias existen mecanismos finamente ajustados capaces de asegurar el buen funcionamiento democrático frente a las pulsiones sectarias.

Pero esos mecanismos por sí solos no son garantía suficiente. La sociedad puede decidir desmontarlos voluntariamente, de golpe o gradualmente, siguiendo procesos que, en apariencia, resulten escrupulosamente democráticos. Por eso, a título individual, cada sujeto debe estar “bien educado” y ser consciente de que el tribalismo, en cualquier forma y por sutil que sea, está contraindicado en democracia. De no ser así, ningún mecanismo de control podrá evitar que la sociedad abierta deje de serlo y se fragmente en grupos cerrados y enfrentados entre sí, con las graves consecuencias que a medio y largo plazo esto siempre supone.

Nadie es inmune

Ocurre, sin embargo, que cuando aludimos a los tribalismos que ponen en riesgo la estabilidad política, rápidamente no fijamos en los ejemplos más descarnados, como el nacionalismo secesionista, que es sin duda la quintaesencia del tribalismo más peligroso. O también en los tribalismos sectarios inasequibles al diálogo que se reproducen a ambos extremos del eje ideológico. Pero abundan además otros tribalismos más sutiles y aseados que solemos pasar por alto, porque no los consideramos tales, sino prístinos ejemplos de asociación espontánea que no constituyen grupos cerrados. Pero que, sin embargo, actúan como tales.

¿No sería también una ofensa grosera, digna de la celosa censura de Twitter, calificar a la cultura española de genocida?

Recientemente hemos podido comprobar este extremo a propósito de la polémica surgida con las suspensiones de cuentas de Twitter. Polémica que no es nueva, sino de larga trayectoria. Y en la que existen abundantes indicios de que el problema no sólo tiene que ver con algoritmos francamente mejorables, sino con sesgos sospechosos, en la medida en que a menudo son usuarios alejados de las ideologías de izquierda o de la corrección política los perjudicados, cuando lo cierto es que burradas se escriben a cientos todos los días y desde todos los flancos; incluso insignes tuiteros “progresistas” se despechan a gusto en esta red social sin que sufran la más mínima consecuencia.

Si nos pusiéramos tan exquisitos como esos insufribles calvinistas que pueblan las redes, ¿no sería acaso ofensivo y, por lo tanto, contrario a las políticas de Twitter, insinuar o incluso afirmar que la mitad de las personas, por el simple hecho de nacer varones, son violadores en potencia? ¿No sería también una ofensa grosera calificar a la cultura española de genocida? ¿No sería ofensivo acusar a toda una sociedad, como la israelita, de estar constituida por bárbaros y asesinos? ¿Acaso no sería ofensivo afirmar que los españoles se valen de la violencia para someter a Cataluña?

Y, para terminar, ¿no sería incitar al odio que un diputado, cuyo apellido hace justicia a su estatura moral, se despachara en Twitter contra un ministro escribiendo: “Hacia hooligans mentirosos, ningún respeto, ningún perdón”?  Aunque todas estas ofensas personalmente me resbalan y detesto la censura de cualquier signo, así es como están las cosas desde hace bastante… para el que quiera verlo, por supuesto.

Sin embargo, según parece, determinado grupo de liberales ha estado mirando para otro lado durante todo este tiempo. Una actitud que ahora justifican alegando que Twitter es una empresa privada y que, como tal, puede establecer sus propias reglas. Y si no te gustan, dicen, estás en tu derecho de largarte, pero en ningún caso puedes exigir contravenirlas y que no haya consecuencias. Y rematan el argumento con un redoble de tambores, reconviniendo que no se deben pedir regulaciones externas para meter en cintura a Twitter, lo que equivale a ponerse la venda antes que la herida, porque nadie, que yo sepa, ha pedido tal cosa.

Las reglas que poco a poco imponen las redes sociales no son fruto de la política libre e independiente de una empresa privada, son el resultado de la presión cada vez más asfixiante de burócratas y activistas

Olvidan, no obstante, que las reglas que poco a poco se imponen en las redes sociales no son fruto de la política libre e independiente de una empresa privada, son el resultado de la presión cada vez más asfixiante de burócratas y activistas, empeñados como están todos en que se fiscalicen los sentimientos y se legislen como precrímenes hasta determinados pensamientos.

Así que, por ese lado, hay mucha tela que cortar antes de llenarnos la boca con los principios de la libre empresa. Ahora hay una nueva invención que rompe las reglas del juego y que sirve para coaccionar la autonomía empresarial: es la “corregulación“, un término envenenado, una puerta trasera que el burócrata se ha fabricado para imponer su moral a las empresas desde dentro.

Cada día hay un caso que evidencia está dinámica perversa. Una víctima reciente es Meghan Murphy, a la que Twitter ha baneado por decir que “un hombre es un hombre y no una mujer”. De este nuevo abuso se ha hecho eco Christina Sommers que, como todos sabemos, es una persona muy poco liberal, hosca y con propensión a los excesos, por supuesto.

En cualquier caso, criticar públicamente las pésimas políticas de una empresa es una cosa y otra muy distinta pedir auxilio a los “poderes públicos”. De hecho, es muy liberal que la sociedad espontáneamente proteste cuando cree que la ocasión lo merece. Y también es de lo más liberal del mundo dar la razón a quien la tiene, sin importar si es Agamenón o su porquero. Lo contrario, darla o no darla dependiendo de quién sea el perjudicado, es propio de ese tribalismo que envilece la democracia.

No siempre más vale tarde que nunca

Pese a todo, este grupo habría seguido de perfil si, tal y como era de prever, el “mal funcionamiento” de Twitter no hubiera terminado por ajusticiar a uno de los suyos. Entonces sí, entonces clamaron al cielo. Y lo hicieron con tal intensidad y de manera tan corporativa que parecía que Twitter había atacado a un sindicato. Pero no, se trataba de una sola cuenta. Y, además, en este caso, Twitter rectificó con una rapidez que habrían querido para sí otros muchos “inocentes”.

La línea que separa el libertarismo del hedonismo es, en ocasiones, inexistente

Pero esta celeridad en la subsanación del agravio no fue impedimento para que, días después del “malentendido”, siguiera la indignación muy viva y un conocido liberal firmara un alegato en un medio de campanillas. Alegato que, todo sea dicho, debiera haber escrito mucho antes y hacer extensivo a muchos otros agraviados. Pero tal vez, y sólo tal vez, no quiso porque en realidad esta historia va de defender a los tuyos. Los demás que pidan amparo a su tribu. Y si no tienen, que no incordien.

Este triste episodio sirve para demostrar que el tribalismo es un problema creciente que adopta formas diversas, algunas aseadas y sutiles. Sin embargo, no escribo este post para hacer escarnio de nadie, aunque inevitablemente la verdad a veces escuece. Lo escribo para recordarles a los millennials que no deben dar por supuesto que la libertad y la seguridad son bienes permanentes. Que la línea que separa el libertarismo del hedonismo es, en ocasiones, inexistente. Y que, cuando le cierran la boca al vecino y miran para otro lado, es cuestión de tiempo que se la cierren también a ellos. En definitiva, que la libertad lo aguanta casi todo, incluso el exceso verbal. Lo que acaba con ella es el silencio.

Foto: George Hodan

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17 COMENTARIOS

  1. Al hilo de expulsiones de diferentes medios, y habiendo sido expulsado de EC y VP, me pregunto donde está la cacareada libertad de expresión de los medios no subvencionados desde el poder.

    En VP los medios para echarte eran mucho mas zafios. Entraban dos o tres nicks cuyo único cometido era insultarte de modo muy grosero, y por supuesto, con referencias a mi condición sexual ( en eso, poco hemos cambiado desde hace setenta años).

    Como no tenía inconveniente en responder de la misma forma, un buen día, una tal Marylin Gonzalo, que ya se fué de VP, me comunicó el baneo por reportarme de modo grosero en los foros. Excusa falsa, porque entonces deberían de haber hecho lo mismo con los que me insultaban.

    En VP, en la actualidad, ni los de derecha pueden sentirse cómodos. Quizá alinearse con posiciones de ultraderecha xenófoba y racista pueda dar dinero a determinados medios, no lo sé, pero, vuelvo a lo de antes, la libertad de expresión no es bien recibida, cuando debería ser el instrumento necesario para poder escaparse de la influencia de los medios oficiales.

  2. Excelente Texto, Javier. Mis felicitaciones por tu defensa de la libertad y denuncia de los silencios complices de no pocos de los llamados “liberales”.

    Hace ya algunas décadas (desde la caída del muro de Berlín” que la guerra de los socialistas de todos los partidos contra el capitalismo pasó de ser frontal a ser “una guerra a través del capitalismo”. Hecho que está convirtiendo a miles de empresas privadas en baluartes del ataque a la libre empresa (muy en concreto las empresas de medios de comunicación y redes sociales).

    …..si lo sabremos en España con las “puertas giratorias”, esperando a colocar en sus Consejos de Administración a socialistas burócratas salidos del gobierno para infectar a las empresas de socialismo a cambio de dichas empresas conseguir millonarias subvenciones.

  3. En el artículo nos dice “Es difícil para las generaciones actuales, criadas en un mundo donde se da por supuesto que la seguridad y la libertad son bienes que nos vienen dados, hacerse una idea del miedo que muchos españoles sintieron a la muerte del dictador. Todos los fantasmas de un pasado tremendo, y aún demasiado cercano, cobraron vida.” El texto no da idea de lo que vivimos.
    Dejenme dos enlaces sobre los problemas del momento:
    https://elpais.com/diario/1976/07/02/espana/205106402_850215.html
    https://es.inflation.eu/tasas-de-inflacion/espana/inflacion-historica/ipc-inflacion-espana-1977.aspx

    El primero, sacado de El PAis, nos da una cronologia del periodo de Arias Navarro. Observen varias cosas, hay muchos muertos por el terror de ETA, ese que ahora se trata de ocultar por el PNV, Podemos, PSOE y demás.
    La incertidumbre política con un Franco que sospechabamos mantenido vivo artificalmente por algún interés. Observen el enfrentamiento Iglesia-gobierno, de él contó luego Tarancón que tuvo en su bolsillo la excomunión de Franco o Arias Navarro.

    El segundo nos dice que la inflacción de la época estaba superaba el 25%. Y aún así creiamos que una España mejor era posible. Sí teniamos miedo, pero también ilusión de hacer una España lejos de los herrores fraticidas del pasado…

    Y sobre la censura, prefiero ninguna censura. Libertad de expresión, sin insultar ni dañar a nadie con falsedades…

  4. Como padres protectores nos alertan las cabezas más desarrolladas y nobles de la sociedad sobre el peligro que nos acecha y las consecuencias de nuestro irresponsable comportamiento.
    Pepito, ten cuidado, así no. Cuidado con ese enchufe, mira al cruzar la calle, vas tan alocado; esos amigos no son una buena influencia.
    Lo cierto es que los adolescentes que hemos criado están bastante agilipollados, y algunos mayores aún más.
    Hay algunos podemitas que nacieron muerto Franco y pretenden explicarnos a los revolucionarios de entoces que era el franquismo y como se vivía, yo después de hacer la revolución me iba a Bocacio a tomar una copas, incluso recién salido de la DGS me iba a tomar más copas y eso que tenía quince años, pero el portero del local vestido de librea abría la puerta del local, buenas noches señor, me decía, lo mismo que Rufián a Borrel, y el camarero me regañaba por estropear el mejor coñac con Coca cola, en mi descargo decía que no queria terminar borracho. El dinero lo ganaba haciendo chapuzas sin faltar a clase. Ni un duro me daban en casa y los libros prohibidos o difíciles de conseguir costaban una pasta perdida porque nadie los devolvia. A día de hoy me han hecho facha esos niños malcriados, yo preguntaba a mis abuelos por la guerra, nunca hubiera osado inventarme su experiencia. Hoy me he enterado que en Venezuela no hay ni café y que los adolescentes en general piensan que no hay futuro que el mundo no tiene solución, gracias Errejón por tus sesudos estudios venezolanos. Nosotros, entonces, con Franco, pensábamos en una sociedad mas desarrollada, mas rica, mas libre, mas alegre. Y mira tu por dónde nos acordamos de Neruda. Nosotros, los de antes, ya no somos los mismos y estos cabrones quieren que nos muramos preocupados.

  5. “HOMO LIBER EX OFFICIO”
    O EL VALOR DE LAS PALABRAS (FÁBULA ESPAÑOLA)

    El periodista, recién contratado, se instaló en su cubículo, ante un escritorio con ordenador en cuya pantalla de alta definición un cursor programado se desplazaba automáticamente, registrando sus impulsos cerebrales en forma de palabras, bien articuladas en expresiones llenas de sentido.

    Hoy tenía el deber de “redactar” un artículo dominical de opinión, así que se puso manos a la obra.

    Mientras ojeaba Telva y Cosmopolitan, el cursor, ajeno a censuras, ideas, conciencia, discurso, saber o incluso moralidad, recorría velozmente línea tras línea, con su parpadeo incesante y reiterado, páginas y más páginas, por lo menos dos, hasta que se atascó, dejó de parpadear, se bloqueó justo cuando estaba escribiendo la palabra “libertad”, que se quedó a medias, como mujer casada, en “libert…”, y entonces el periodista consultó su “Léxicon” o jerga del oficio, aún más, osó adentrarse en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua y lo que ya sospechaba se le volvió evidencia y certeza: en todas partes la palabra “Libertad” estaba cortada, demediada, partida y sólo podía leerse “Libert…”.

    El Estado aprovechó su oportunidad. Un real decreto restauró la palabra a su antigua pulcritud e integridad, pero como ya nadie recordaba la forma original, la orden reescribió la Historia, porque ahora el Estado mandó escribir “Licet” y desde ahora su “Licet” desplazó incluso el precario “Libert..”.

    Y como ya casi nadie sabía algo de latín, casi nadie se dio cuenta del nuevo “arcanum imperii” recién instaurado.

    Y ahora todos debemos obtener un “”Licet” para imaginarnos “libres” de una “Libert…” prohibida u olvidada, es lo mismo.

  6. Respecto Twiter

    Hay algo que me desasosiega, ¿como es que tantos “pofesionales” de la información se lleven las manos a la cabeza por lo que es y por en que ha devenido.

    Si era algo mas que obvio.

    Yo pasé de ello porque no quiero, aún mas, que mis opiniones estén, aún mas, fiscalizadas y tuteladas. A nadie que no esté ya convencido le va a hacer cambiar de opinión un twet de esos y para perder el tiempo hay actividades mas saludables.

    • Qué va, hombre. Si Simón Pedro negó por tres veces al hijo del jefe y acabó siendo el primer CEO del grupo. Además, lo mejor que se puede hacer frente a la tentación es caer en ella ( o algo así) según ¿Wilde?(seguro que tú lo sabes).
      Yo sigo entrando en VP. Hay algunas buenas firmas. Incluso Cacho me parece a veces interesante y no puedo olvidar los oeufs que le echó cundo publicó “El Negocio de la Libertad”.
      Lo que no hago es comentar. Si no están dispuestos a admitir opiniones divergentes yo tampoco lo estoy a admitir censura alguna, salvo de ofensas o injurias y calumnias.
      Creo que deberíamos ser radicales en esto. Y entiendo que, finalmente, uno pueda picar y terminar volviendo.
      Y, en tu caso, más aún. En mi modesto entender, tus comentarios estaban en el tope de gama de ese digital. Es normal que echaras de menos el reconocimiento que generalmente recibían.
      La tentación era demasiado fuerte.
      Así que déjate de Rocas Tarpeyas y baja al Foro. Hace falta gente como tú dando la vara y removiendo conciencias.

  7. Twitter es voluntario. Un estercolero, según parece, pero voluntario. Yo paso de ese manicomio.
    Esto es como la telebasura. Un asco de teatrillo en el que bípedos parlantes vomitan sus miserias ante todo aquel que disfrute con ello. Basta con no verla.
    Si un producto te parece malo, dejas de comprarlo y punto. Puedes, además, hacer pública tu opinión sobre la porquería que has dejado de comprar.
    No podemos caer en lo que tantas veces criticamos, que es el buenismo regulatorio. La antesala de la tiranía.
    El reciente ejemplo de lo ocurrido con Facebook puede marcar el camino. Porque si se moviliza a la peña para boicotear o, simplemente, dejar de utilizar la red social, se les ponen de corbata. La pela es la pela.
    Yo escribo ahora alguna cosilla por aquí porque dejé de hacerlo en Vozpópuli.
    El motivo fue que censuraron a un habitual de su sección de comentarios. Un tipo brillante y educado que jamás meaba fuera de tiesto. Me pareció intolerable.
    Pues bien, no pocos de los que hicieron lo mismo que yo han vuelto a escribir en esa sección de comentarios. Incluso parece que el censurado ha vuelto por allí (tendría que confirmar esto último, pues no coincide el nick al 100%).
    Y, claro, así nos va.

    • “Pues bien, no pocos de los que hicieron lo mismo que yo han vuelto a escribir en esa sección de comentarios.¿?

      Yo fui uno de los que saltaron de la chalupa de Alba& Cacho cuando supe de lo de Derondat para seguir la estela del “man-of-war” de Disidentia.

      Un ejemplo: Mucho antes, meses antes, de que Bolsonaro, el futuro presi de Brasil, se pusiera de moda en la “media”, intervine en Vozpópuli para pronosticar que su victoria estaba cantada. Le sacó unos 11 millones de votos al contrincante del Partido de Lula.

      Cuando finalmente ganó, entré de nuevo a ese digital, una vez había asegurado a la peña que no volvería a Voz, para aclarar algunos extremos sobre Brasil para los sempiternos de la “extrema derecha” voceros.

      ¿Acaso soy un apóstata?

      • La carne es débil. No soy adivino, pero el digital de Jesús Cacho se va convirtiendo en irrelevevante, hasta que sea uno más en el montón de basura, que pulula por ahí. Y quién sabe a lo mejor su carne es débil y acaba cayendo en las limosnas que reparte el “filántropo” jázaro Soros por ahí para sobrevivir.
        Después del “maravilloso” cambio del software. Pensado para joder a sus lectores comentarista. El infumable refresco de pantalla. Allí sólo se escribe, cuando hay una opinión relevante. La última “depuración” de lectores comentaristas, casualmente los mejores, dejando la morralla y basura, fue el arranque lento del suicidio de ese digital. Durante un tiempo referencia de seriedad.
        El rumbo no se ha enderezado con la vuelta de Cacho a la dirección. Ahora se ejerce una censura nada sutil. Aquelas noticias, que pueden dar lugar a opiniones de comentarios “previsibles”, se cierra la posibilidad de comentar. Algo me dice, que la cosa financiera no debe ir bien.
        Ahí está Pedro J. un diplodocus, que ya sólo le deben dar cancha en esRadio por lástima de otro, que empieza a estar gagá F.J.L. Recientemente me pasé por su chiringuito a ver como iba. La noticia sobre sus cifras de “audiencia” eran estratosféricas. Un autobombo mentiroso. Aquéllo no vale para nada. El caso es que le creí en su “su sinceridad” para enmendarse. Un proyecto que de salirle bien, le hubiera dado la independencia. Compré dos participaciones, de las cuales ya me deshice a 1€. Me costó mucho trabajo. Avisé en tiempo y forma, la no renovación. Siendo accionista y abonado con nombre y dirección, DNI registrado, se me baneaban los comentarios, que disentían cortesmente con la línea editorial. Hasta que pasé a ser baneado por sistema. Lo mandé a un sitio, donde no huele a colonia.
        Este proyecto está muy bien. La aportación es voluntaria (apoquino mis 4$ todos los meses).
        Creo que el futuro y al precio, que se está poniendo la electrónica, emitir TV IP vía You Tube es el futuro-presente. Se echan de menos debates como La Clave. Si hubiese algún empresario mecenas de verdad, alguno puede haber. Que financiara un proyecto de TV por internet sería fantástico. Podrían producirse de cuatro a cinco horas de TV de alta calidad técinca (1080p) semanales. la oportunidad puede llegar, cuando la TV emita por cable exclusivamente. Se piden app para TVs “smart” y ya no es necesario licencias de concesión “graciosa”.

        • No le sigo con sus tecnicismos pero me gusta su discurso. A lo que más llego es a ver series de Netflix, poner los subtitulos en inglés, hacérselo mirar a mi hijo de 14 años, advertirle de como la posproducción de TV1 embrolla, mezcla el sonido ambiente de un hecho relevante de la noticia sobre España con el fin de que no se entere uno de lo mollar del hecho y se fije más en la parte gráfica, vamos, como lo de lo subliminal de antaño con lo de la Coca-Cola pero en versión moderna.

          La “newscaster” Ana Blanco baja el tono y timbre en la TV! y otros peroran a toda leche para hacer del noticiero un Instagram. ¡Sólo imágenes!

          Algún articulista perspicaz debería arrojar luz sobre tal manipulación pues es verificable, contrastable y como hay “podcasts” sólo es ponerse al tajo.

          Es una idea.

          • Yo ya desconecté la acometida de TV. Desde luego cuando reformé la casa mejor me hubiera ahorrado la instalación de puntos de toma de TV.
            No soy de deportes. Eliminé la TV de pago con publicidad y como el mafioso ‘Al’ Pallete alias “Caracortada”, me jodía Netflix, me cambié a los “naranjitos”, que encima me daban datos simétricos y más barato. Netflix, SKY y Amazon Prime TV viéndose perfectamente. La información en los digitales.