Cuando los técnicos de la NASA se pusieron a recopilar imágenes del planeta durante la noche y compusieron la famosa imagen “Earth at Night” seguro que no pensaban en que su obra se iba a convertir en icónica, un “best-seller” en el mejor sentido de la palabra.

Algunos ven en esta representación de nuestro mundo la evidencia de la dinámica con que la humanidad se ha extendido por todo el planeta. Otros, muchos, se estremecen, porque ven en ella la destrucción temeraria de la naturaleza a manos del ser humano y comparan el patrón de puntos brillantes con el crecimiento de cultivos bacterianos en una placa Petri. Considero que ambos puntos de vista deben ser desterrados al reino del sentimentalismo mágico porque ninguno de ellos resiste una evaluación racional.

Después de 200.000 años de existencia, después de 10.000 años de agricultura, después de 250 años de revolución industrial, el Homo Sapiens permanece principalmente recluido en las latitudes medias del hemisferio norte

De hecho, lo que la imagen muestra es simplemente cuán desolada y vacía está la tierra. Dejando a un lado los océanos, llama la atención la enorme extensión continental que permanece casi completamente sumergida en la oscuridad durante la noche. Después de 200.000 años de existencia, después de 10.000 años de agricultura, después de 250 años de revolución industrial, el Homo Sapiens permanece principalmente recluido en las latitudes medias del hemisferio norte, limitado a las regiones costeras y a lo largo de los principales ríos.

Por definición, la compatibilidad de la civilización con el mundo natural y salvaje es extremadamente baja y, a pesar de todas nuestras hazañas científicas y técnicas – desde el aterrizaje a la luna, pasando por la fisión nuclear, hasta la manipulación de la información genética-  el hombre no ha logrado extenderse significativamente más allá de las áreas de condiciones razonablemente aceptables. Y así, las regiones heladas en los polos, la tundra y la taiga, las selvas, los desiertos y las altas montañas permanecen en gran parte intactas, deshabitadas y sin uso. Y no pienso que esto vaya a cambiar por el momento. Porque no hay razones ni necesidad para que cambie.

El espacio que utilizamos actualmente es suficiente para los aproximadamente 7,4 mil millones de habitantes de la tierra. Partiendo de una densidad de población de 230 habitantes por kilómetro cuadrado (la de Alemania en la actualidad), toda la población humana podría establecerse fácilmente en África. Todo el continente americano, Asia, Australia y Europa no serían en absoluto necesarios. No, el espacio no es un factor limitante al crecimiento de la población del Homo sapiens. Además, la velocidad con la que crece nuestra población está reduciéndose a pasos agigantados.

Es probable que la humanidad alcance su máximo de “capacidad de carga” a mediados del siglo veintidós, pero por debajo de doce mil millones de individuos

El siguiente gráfico se basa en los datos del sitio web “Our Wolrd in Data” de Max C. Roser y muestra la evolución de la humanidad desde 1700 (unos 600 millones de habitantes) hasta nuestros días (alrededor de 7,4 mil millones), complementada con una proyección de la ONU según la cual alcanzaremos los 11,2 mil millones a finales de este siglo, siempre que se mantenga un ratio global de dos hijos por mujer. Y luego sigue pronto el máximo. Es probable que la humanidad alcance su máximo de “capacidad de carga” a mediados del siglo veintidós, pero por debajo de doce mil millones de individuos. La explosión demográfica del siglo XX, marcada por una triplicación de la población mundial, desaparece. El crecimiento anual de la población alcanzó su punto máximo en la década de 1960, con más del dos por ciento. Desde entonces se ha reducido a la mitad y continúa disminuyendo.

Cuando Thomas Robert Malthus publicó sus ideas sobre la “catástrofe” de la población en 1798, el número de sus contemporáneos era de alrededor de mil millones. Predijo dificultades masivas para una población en crecimiento en dos ensayos famosos, en los que describía cómo los avances en productividad, especialmente en la producción de alimentos, no podían competir con la tasa de reproducción humana. Malthus estaba tan equivocado como pocos eruditos lo habían estado antes.

No, no hay ningún problema con el suministro alimentario de siete mil millones de personas, y no habrá ninguno si se sumasen otros cuatro o cinco mil millones. En la época de Malthus, el 95 por ciento de la población vivía en la pobreza extrema, hoy en día apenas el 10 por ciento vive en condiciones de pobreza similares a las que conoció el británico. No hay datos útiles sobre la situación alimentaria en el siglo XVIII, pero según los cálculos de la FAO, el número de personas subnutridas ha disminuido del 37% en 1970 al 11% en el presente. Y no importa qué datos analicemos, – la esperanza de vida o la mortalidad infantilacceso al agua potable o a la atención médica o a la electricidad– en todas esas áreas encontraremos tremendos progresos. En la época de Malthus, nadie tenía acceso a la electricidad, hoy son seis mil millones. Efectivamente, no todo es bueno todavía, ni perfecto, pero estamos mejorando rápidamente en todos los sentidos… a pesar de que cada vez somos más. O, tal vez, precisamente por ello.

Probablemente Malthus, de haber sido realmente tan genial como afirman sus fieles seguidores, debió haber sido capaz de prever todos estos desarrollos. Por supuesto, los detalles le habrían permanecido ocultos, pero las tendencias que controlarían el curso general del futuro ya empezaban a manifestarse. Malthus, sin embargo, no quiso percibirlas, se obligó a la ceguera, porque su imagen moral del hombre no le permitía lo contrario. De hecho, no se basó en hechos y consideraciones racionales al escribir su profecía de perdición, sino en un juicio de valor moral sobre el hombre mismo, ese ser egoísta que vive solo a costa de los demás. Creía en un ciclo en el que, inevitablemente, todas las personas que ya no pudiesen ser atendidas serían asesinadas por el hambre y las epidemias, que inicialmente reducirían el tamaño de la población a un nivel soportable antes de que volviera a aumentar para regresar a la trampa de la superpoblación. Sus propuestas para salvarnos del apocalipsis poblacional incluían un control de la natalidad estricto a través de la abstinencia y el matrimonio tardío.

Las ideas de Malthus siguen siendo populares hoy en día. Sirvieron de guía a los gobiernos británicos en el siglo XIX, quienes no tomaron las medidas necesarias durante las grandes hambrunas en Irlanda e India, reconociendo en ellas la necesidad de corregir la sobrepoblación. Fue el verdadero padrino espiritual del movimiento eugenésico que hizo campaña por la esterilización forzada a principios del siglo XX para prevenir la proliferación de individuos “indignos”, algo que es parte de la vida cotidiana en la India desde la década de 1970.

Desde la eugenesia surgen conexiones personales e ideológicas que nos llevan a los orígenes del movimiento ecologista moderno

La política china de un solo hijo, que se implementó entre 1979 y 2015, fue otro crimen público contra la población inducido por los ideólogos neomalthusianos. Desde la eugenesia surgen conexiones personales e ideológicas que nos llevan a los orígenes del movimiento ecologista moderno, como lo demuestra Matt Ridley en su libro “La evolución de todo“. Obras inspiradas en Malthus como “Los límites del crecimiento” de Dennis Meadows et al o “La bomba de la población” de Paul Ehrlich constituyen la base dogmática del ecologismo hasta el día de hoy, que nos atormenta con ideas absurdas sobre” protección del clima” y “transición energética “precisamente porque considera necesario limitar al hombre tanto en su número como en sus posibilidades.

Parafraseando una famosa frase del economista Julian Simon, “algo debe ser erróneo en una ideología que considera cada bebé un problema”. El hombre no es solo un consumidor, también es un diseñador. Crea y diseña, construye, produce y comercializa. Cada recién nacido es, ante todo, una fuente de nuevas ideas, nuevas soluciones, nuevas oportunidades. El objetivo no debe ser dejar que este potencial se seque. Más bien, se deben crear condiciones marco en las que todas las personas en este planeta puedan usar su creatividad.

Foto: NASA Earth Observatory


Disidentia es un medio totalmente orientado al público, un espacio de libertad de opinión, análisis y debate donde los dogmas no existen, tampoco las imposiciones políticas. Garantizar esta libertad de pensamiento depende de ti, querido lector. Sólo con tu pequeña aportación puedes salvaguardar esa libertad necesaria para que en el panorama informativo existan medios disidentes, que abran el debate y marquen una agenda de verdadero interés general. No tenemos muros de pago, porque este es un medio abierto. Tu aportación es voluntaria y no una transacción a cambio de un producto: es un pequeño compromiso con la libertad.

Ayúda a Disidentia, haz clic aquí

Muchas gracias.

38 COMENTARIOS

  1. Con la pereza que me da a mi registrarme en los sitios para comentar y por la calidad de posts y comentarios, cuyo nivel es muy alto en esta pagina, estoy escribiendo ahora para agradecer el post y los comentarios de Brigante que son excepcionales. Efectivamente, los rousseaunianos jamas, ni Juan Jacobo, se aplican el cuento. “Denuncian” mucho, pero que no les quiten sus Ipads y demas adminiculos. Y por supuesto, son ellos, y sus mentes preclaras, los que dictan “soluciones” a problemas que no existen. Son los que estarian mas satisfechos con un 95% de pobres…siendo ellos el otro 5%. No quieren ver los hechos, ni los datos, y si es necesario los sacan de contexto, porque no consienten que la realidad les estropee sus teorias.

    • El “jamás se aplican el cuento” y las otras acusaciones -graves, pero sin fundamento alguno- que Vd aplica a quienes Vd. cree que vienen definidos uniformemente por una supuesta y concreta ideología, pertenecen más a una charla informal en la barra de un bar que a un debate que Vd. ha calificado previamente como de alto nivel.

      Las generalizaciones del calibre que Vd. gasta a menudo resultan ofensivas, pero en este caso, para mí, se quedan en irrelevantes, por mucho que Vd. crea que ve la realidad y los demás vivamos en teorías.

      A mi me han parecido extraordinarias las intervenciones de Diego T., y las he releído con mucho interés. Ya ve, siempre hay alguien de quien aprender.

      Y aprovecho, para corregir un dato que aporté: En Nigeria el crecimiento anual de la población es del 2,6%, siendo el 4% la tasa de natalidad. Un problema que no existe, ¿verdad?…

  2. Un análisis excesivamente simplista, sorprendente viniendo de un científico.
    Asociar la ocupación humana del planeta a los espacios iluminados es absurdo, pues solo reflejan los núcleos mas dénsamente poblados, y además obvia totalmente las enormes extensiones de terrenos agrícolas y ganaderos necesarios para mantener a esas poblaciones. No digamos los efectos “no visibles” en mares y océanos, con infinidad de caladeros que hace cuarenta o cincuenta años estaban casi sin explotar, y en la actualidad medio esquilmados.
    La lista de efectos asociados al incremento de población sería infinita: tasa de desaparición de especies animales y vegetales, de deforestación de selvas tropicales, grandes mamíferos marinos que están empezando a aparecer muertos por la ingesta accidental e inevitable de los plásticos cuya acumulación en los océanos aumenta de forma exponencial etc.. etc……
    Por encima de teorías, ideologías o folosofías, están las realidades, y si es cierto que que hay menos hambre y mucha mayor población que en tiempos pasados, via avances tecnológicos y capacidad de explotar más eficiéntemente los recurso, también lo es que estamos dejando un planeta que no lo va a reconocer ni la madre que lo parió.
    No es cuestión de ser Malthusianista o Ecologista, sino de ser Realista, y decidir que tipo de mundo prefiere uno habitar, y sobre todo, dejarle a las futuras generaciones.
    Cualquier tipo de población no humana (bacterias, conejos..), en ausencia de factores limitantes, crece sin parar hasta la aparición de algún factor que la detenga. El problema es que la aparición del factor limitante a veces provoca la muerte en masa, como es el caso de un cultivo bacteriano cuando se queda sin alimento……….afortunadamente los humanos somos más inteligentes que las bacterias, o eso dicen.

    • Iba a opinar sobre el artículo en parecidos términos, pero lo ha hecho Vd. mejor de lo que yo hubiera logrado.

      Solo me queda añadir que la alusión del autor a la”criminal” política de natalidad china parece una broma: En los años que duró el “embargo” de nacimientos, China ha pasado de ser un país de hambrunas a ser la primera potencia económica mundial. Un crimen contra la población, ¿verdad, Don Luis?
      Vea el autor del artículo y opine sobre lo que está sucediendo en países como Nigeria donde nacen 5 millones de niños cada año ¡Un 4% de crecimiento anual!!!, y sobre dónde y cómo tendrán que acabar emigrando los más fuertes y capaces del continente africano. Cada bebé no es un problema, pero su multiplicación incontrolada ha demostrado que sí lo es. Vaya a países como Bangla Desh o Indonesia y nos cuenta lo maravilloso que es dejar la natalidad en manos de la providencia.

      Señores de disidentia.com: “La disidencia por la disidencia” acaba conviertiéndose en ocasiones como ésta en una simple anécdota contestataria y en eco distorsionado de ideologías y teorías que, si ya no se siguen es sobre todo porque están obviamente superadas.

      • “Malthus, sin embargo, no quiso percibirlas, se obligó a la ceguera, porque su imagen moral del hombre no le permitía lo contrario. De hecho, no se basó en hechos y consideraciones racionales al escribir su profecía de perdición, sino en un juicio de valor moral sobre el hombre mismo, ese ser egoísta que vive solo a costa de los demás. Creía en un ciclo en el que, inevitablemente, todas las personas que ya no pudiesen ser atendidas serían asesinadas por el hambre y las epidemias, que inicialmente reducirían el tamaño de la población a un nivel soportable antes de que volviera a aumentar para regresar a la trampa de la superpoblación”
        Me temo que el articulista ha caído en la misma ceguera que le atribuye a Malthus, porque su sesgo moral e ideológico sobre estas cuestiones no le permiten escribir lo contrario. Por ello, ni siquiera se ha dado cuenta que esa “previsión errada” de Malthus se ha cumplido con creces en muchos puntos del planeta que están en un nivel de subdesarrollo permanente y cuya población que no puede ser atendida por los iluminados del primer mundo es asesinada por el hambre y las epidemias.
        Saludos,

    • Lo que ocurre es que por ahora la realidad ha desmentido las predicciones apocalípticas debidas al aumento de la población. Los efectos que usted señala, no tienen que ver con una mayor o menor población sino con un tipo de sociedad consumista. El alarmismo poblacional también suele ser impulsado por organismos internacionales que responden a determinadas ideologías y que buscan la disminución de la población mundial. Consecuencia de estas medidas es la aceptación del aborto como un derecho y en breve la aceptación de la eutanasia
      En cualquier caso la cuestión de fondo es ¿Quién decide cuántos hijos puedo tener? Primero creamos la alarma y luego tomamos las medidas de control que justifican que Leviatán nos diga el número de hijos que cada individuo puede tener…

    • Kurt Godel, una de las mentes más brillantes del siglo XX y considerado uno de los grandes de la Lógica junto a Aristóteles, Spinoza o Leibniz, murió de hambre porque pensaba que si iba a un restaurante o alguien venía a cocinarle en casa le iba a envenenar. Murió creyendo que iría al Cielo, como dice el Evangelio, pese a que estamos hablando del hombre que a los 26 años revolucionó la epistemología y Albert Einstein consideraba sus charlas con él lo mejor de trabajar en Princeton.

      La razón y la sinrazón vienen siempre de la mano; mira Isaac Newton, que pasaba las noches en vela intentando descifrar códigos ocultos en la Biblia para descubrir cómo fabricar la Piedra Filosofal (luego resultó que estaba en la Cámara de los Secretos del castillo Hogwarts).

      Lo importante no es el muro que nos ha puesto el articulista delante, sino los ecos que nos permite producir. ¿Qué propone usted concretamente para salvar el tipo de Biosfera que permite vivir al ser humano y los otros seres que amamos?

  3. “Obras inspiradas en Malthus…constituyen la base dogmática del ecologismo hasta el día de hoy, que nos atormenta con ideas absurdas sobre” protección del clima” y “transición energética “precisamente porque considera necesario limitar al hombre tanto en su número como en sus posibilidades”

    Claro que sí, Luis I., para qué poner límites al hombre, a su producción y a su reproducción en pleno siglo XXI, cuando los recursos y las posibilidades tanto de explotación como de habitabilidad en este planeta son exponenciales e infinitas. La naturaleza es sabia y hace bien en no creerse esos cuentos chinos sobre “la protección del clima” y la “transición energética”. Qué sabran esos sabiondos presuntuosos que en representación de 195 países firmaron un pacto mundial contra el calentamiento global, en el “Acuerdo de París”, en el año 2015. Nada. Debe ser por eso que el mismo Trump, presidente de los EE.UU se desmarcó del acuerdo, decidió quedarse fuera y no cumplir con los compromisos acordados, porque igual que usted creía que eso eran cuentos chinos para frenar sus posibilidades de expansión y crecimiento económico. Claro que, también puede ser que usted y Trump, hagan suya la copla del primo de Rajoy, un catedrático y científico librepensador de la universidad de Sevilla, que se despachaba de esta forma hace unos años y se sigue reafirmando en ella:

    “He traído a 10 de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado qué tiempo hará mañana en Sevilla. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?

    Si es que los metereólogos les pasa como a Malthus, que no suelen dar ni una y si aciertan es de rebote. Fíjese sino en el tiempo despejado y soleado que anunciaron para estos días en Cataluña y Mallorca, ni un solo paragüas en el mapa del tiempo. Por ello, se agradecen las aportaciones a la ciencia de librepensadores como el primo de Rajoy, como Trump o como usted mismo: fuentes de nuevas ideas, nuevas soluciones, nuevas oportunidades. No habría que dejar que ese tremendo potencial se seque. Más bien, se deberían crear condiciones marco en las que todas las personas en este planeta pudieran usar su creatividad, en la forma que lo hacen ustedes: “a su libre albedrío, sin filtros y sin frenos”

    • ¿Y quién decide cuántos hijos puedo tener?
      Lo del exceso de población siempre me recuerda aquellas viejas películas de los años 60 y 70 del siglo pasado, donde nos mostraban un mundo futuro superpoblado con los recursos limitados, la gente muriéndose de hambre….el mundo futuro era finales de los 90…y aquí seguimos. Hay una muy buena, se la recomiendo si no la ha visto: “Cuando el destino nos alcance” aunque su título original era ” Soylent Green” con Charlton Heston. Magnífica
      Respecto del llamado calentamiento global, algunos comentarios. En el caso de que se esté produciendo, que no digo yo que no, hay que preguntarse ¿es perjudicial? Durante la Edad Media la temperatura en Europa era más alta que la actual, el llamado óptimo climático medieval, y trajo como consecuencia un aumento de la población y del bienestar. Ahora es probable que estemos asistiendo al final de la Pequeña Edad de Hielo que comenzó en el XVII. Dicho esto nadie ha demostrado todavía que el llamado calentamiento global esté causado por el hombre. Puede ser, pero nadie lo ha demostrado científicamente, más aún se ha demostrado que muchos datos aportados por el famoso Panel son falsos como el gráfico del palo de hockey. Lo que también parece que está demostrado es que este fenómeno, real o no tanto, está siendo aprovechado por determinados organismos y poderes globalistas para aumentar su control sobre las naciones soberanas, con exigencias de regulaciones.
      Por terminar respecto de su alusión a la metereología. La meteorología no es una ciencia exacta, se basa en previsiones y además a corto plazo, normalmente aciertan pero también pueden fallar. Lo que ha ocurrido en el Levante español, con las consecuencias desgraciadas, es muy viejo. Se llama “gota fría” y a mí me lo enseñaron en el colegio, hace ya algunos años, demasiados para mi gusto. No tiene nada que ver con ningún calentamiento global, y no tiene la culpa nadie, ni siquiera los romanos (o Trump)

      • Creo que sufre el efecto Dunning-Kruger. Necesita usted estudiar estos temas en profundidad para tener una mejor medida de su ignorancia, y así no engañar a su mente creyendo que su opinión es certera. A todos nos pasa, es una fase del aprendizaje en cualquier materia, yo sólo me he dado cuenta porque he tropezado más veces que usted en este tema; y me gustaría advertirle.

        • Pues hombre no sea malo, ya que es tan caritativo que no quiere que tropiece, ilústreme en que me equivoco, no me deje en la ignoracia. No dejeque engañe a mi mente por favor, mi mente y yo nos llevamos bien, o eso creía, siempre hemos estado en armonía…claro que tampoco sabía que eramos dos en uno.
          A lo mejor no existió el óptimo clímático medieval, ni la pequeña edad de hielo, ni la gota fría es un fenómeno propio del otoño en Levante y la meteorología es una ciencia exacta capaz de predecirque día tendremos el 16 de marzo de 2019. Si es así me gustaría que me lo explicase. En cualquier caso en mi ignorancia yo no he hecho ninguna afirmación categórica simplemente he opinado. Usted que tras errar ha alcanzado la sabiduría ya que se permite el lujo de corregirme como el maestro a su discípulo, haga el favor de ilustrarme.

          • Gracias por la ironía, me gusta mucho la ironía. En primer lugar, su mente y usted no son la misma cosa, por supuesto. Los egipcios dividían al ser humano en cinco sustancias, y aunque los principios eran errados, la observación general era atinada y confirmada por la Ciencia. El modo consciente, o espacio, es una pequeña parte del todo de usted, que no abarca siquiera la propia generación de pensamientos. Punset dijo que llegaba la década del cerebro, y ha resultado ser verdad, lo que ocurre es que los descubrimientos no han penetrado la opinión pública. Cuando usted dice “soy” habla sólo el portavoz de una entidad mental y física bastante compleja, multinivel y mayormente, fuera de nuestra supervisión consciente.

            No puedo cubrir sus lagunas en temas ecológicos en una respuesta. Mire que le hablo de usted por educación, no por guasa, como señal de respeto; el respeto y la consideración es lo que me ha incitado a advertirle de su ignorancia aparente en Ecología, Teoría de Sistemas Complejos, Climatología, Biología, Antropología y Teoría del Caos. Yo no soy un experto en ninguno de esos campos, ya digo que sólo me he asomado al abismo de mi ignorancia, pero ya es bastante para saber que no tiene lo que hay que tener (conocimientos) para comprender el tema del artículo. Espero que un día sí y nos dé sopas con onda a todos.

          • Oiga pues nada si soy un multinivel ya convocaré una reunión entre todos mis niveles para aclararme.
            A pesar de todo y ya que me sigue llamando ignorante, me gustaría que refutase las opiniones que he vertido y me explique por qué soy un ignorante y usted sabe mucho.
            ¿Existió el óptimo climático medieval?
            ¿Existió la Pequeña edad de hielo?
            ¿hay científicos que sostienen que no está demostrado que el calentamiento global esté provocado por la actividad humana?
            ¿Es la meteorología una ciencia que se basa en previsiones y por lo tanto tiene un margen de error?
            ¿Es correcto el gráfico del palo de hockey?
            Fíjese que sencillo es, no hay que sacar a Punset a pasear, a los egipcios y a todos mis yos ni mis multiniveles. Tengamos un debate “racional” como a usted le gusta….

          • Ojalá pudiera, y también convencer a un terraplanista que la Tierra es una esfera, como escribió Aristóteles, sin necesidad de subirlo a un cohete. Puedo decirle que la meteorología funciona con las matemáticas del Caos, que son completamente deterministas e inapelables. El hecho de que no se pueda predecir el clima futuro con seguridad se debe a que no tenemos suficiente información para conocer las variables que condicionan el desarrollo de un sistema caótico, que como sabrá son nimias, lo del efecto mariposa. Sin embargo, los ordenadores pueden acotar un rango de escenarios posibles y probables. El principio de Precaución, exige que las medidas de previsión sean directamente proporcionales al daño posible. Por ejemplo, si tengo una entre tres posibilidades de que si robo un beso a una chica hermosa ella me corresponda, adelante con ese beso ya que tengo un buen seguro legal; pero si tengo una pistola en la cabeza y hay una entre seis posibilidades de que al apretar el gatillo me mate, pues mejor le digo al malo dónde está el dinero. Incluso si las posibilidades fuesen de una entre veinte, todavía cantaría como un canario flauta mire usted. Pues esto es el Principio de Precaución, que seguro conoce pero tenía que traer a colación. Si lo que está en juego es la supervivencia de millones de especies incluida la nuestra, y las probabilidades de que el cambio climático sea catastrófico son del 1%, ya es para tomarlo muy en serio, tanto como un cometa con un 1% de chance de estrellarse contra la Tierra.
            Sin embargo, las probabilidades son mucho más del 1% en caso del cambio climático, ya que conocemos qué pasa con el clima cuando es perturbado en la medida en que lo está siendo ahora. Hace sólo siete mil años ocurrió el Dryas Joven, que en cuestión de meses cambió el clima mundial radicalmente, con una edad de hielo en el norte y sur, desertificación del Sahara y otras regiones, inundaciones bíblicas y terremotos que acojonarían a Richter. Todas las personas del mundo somos descendientes de los supervivientes de aquello, sea lo que fuese lo que lo provocara. Muchas especies no cruzaron ese umbral. Si eso puede ocurrir en dos meses, esto le puede dar idea de lo frágil que es el clima, a pesar de la labor de homeostasis que hace la Tierra para conservar la temperatura en una franja muy delgada. Es decir, no se trata de cambios graduales “que los ves venir”, sino reacciones en cadena que lo primero que se llevarían por delante sería el subsistema más precario, la costra de la Civilización humana. Claro, habría supervivientes y bases subterráneas, pero el mundo no sería nunca igual, y la pérdida de biodiversidad en los últimos siglos significa que la Tierra tiene muchos menos recursos para hacer frente a una crisis. El Dryas Reciente le pilló a nuestra Madre Tierra todavía con un gran esplendor de diversidad, pese a la enorme acción destructiva de nuestros antepasados prehistóricos quemando bosques y cazando la megafauna hasta la extinción en buena parte del globo. El propio Dryas acceleró esta situación, al concentrar a las poblaciones supervivientes en deltas y cuencas de ríos y haciendo que superaran la capacidad de carga de estas regiones reservorio de biodiversidad, dando lugar a que tengamos caries y gripe y tifus y demás enfermedades de origen animal, porque ya no pudimos volver a vivir de la caza y la recolección. Lo que llamamos “revolución Neolítica” con tanto orgullo, fue en realidad la claudicación de una Humanidad que ya no pudo escapar de cultivar trigo para comer pan, y no para hacer cerveza como antes, y a vivir hacinados con animales estabulados, y su plétora de gérmenes. El Dryas pasó, el clima volvió a lo suyo, pero las consecuencias, la memoria que dejó en la Tierra (especialmente en el Homo Sapiens) fueron permanentes, irreversibles, y no fueron para bien;
            o al menos no lo vivieron así cientos de generaciones, que llaman a la cosa con nombres como “El Gran Diluvio” o “La Caída”.

            Ahora la enfermedad opera sobre un sistema planetario debilitado, capaz de sobrevivir al cambio climático desde luego, pero con un reinicio equivalente al del Cretácico o incluso al del Cámbrico. Cierto, la tecnología podría hacer que algo de nosotros sobreviviera, quizá todavía humano, pero el precio es inasumible. No podemos seguir disparando el gatillo.
            La economía mundial está financiarizada y movida por bots que operan en corto y sirven a personas dispuestas a llegar al límite porque en días se puede ganar mucho dinero; el bien que más se compra y vende con diferencia es el porvenir, el mercado de futuros mediado por contratos de deuda. Los bots y los especuladores miran a muy corto plazo. Pero la especie humana necesita mirar a largo plazo, pensar en que dentro de diez mil años siga habiendo personas, loros, cebras, ríos, primavera. No tenemos derecho a destruir el producto de millones de años de evolución.
            Y paro de escribir porque sé que escribo en el viento y por un oído le entra y otro le sale; ya sabe, lo del Dunning-Kruger.

          • DIegoT eres muy presuntuoso y un pelín maleducado. A pesar de lo que crees, lo que pones en tu comentario no entra por un oído ni me sale por otro. Desconozco en que te basas para realizar semejante afirmación, salvo tu prepotencia ya manifestada y desprecio hacia los que no comparten tu opinión, los ignorantes ya sabes frente a tu sabiduría, ya que hasta ahora no has debatido conmigo por lo tanto no puedes saber si hago caso o no a lo que dices. Así que como vas un poquito sobrado y presumes demasiadas cosas, cierro el tema
            Por cierto no has contestado a mis preguntas.

          • La opinión que tiene de mí no es realista, está condicionada por las cosas que digo a mi manera. Soy consciente de que sueno arrogante, pero no lo soy, a veces presumo de mis méritos, pero es por compensar que son pocos. Lamento que nos hayamos desencontrado así, ya verá como algún día coincidimos en otro debate y nos entendemos mejor. Buen puente!

      • “¿Y quién decide cuántos hijos puedo tener?”
        Aparte de su santa voluntad a nivel íntimo y personal, en todas las sociedades, los límites a la reproducción los pone siempre la producción. En condiciones medioambientales favorables puede aumentar el tamaño de la población sin disminuir el nivel de vida de la gente, pero no de forma indefina, solo durante un tiempo.
        Convendrá conmigo que existe un límite a la capacidad de los bosques, de los océanos y de la atmósfera para absorver todas las porquerías y residuos industriales que generamos. Si a esto le sumamos que nuestra capacidad para producir energía no es infinita y depende de medio natural que habitamos, si sumamos que se producen cambios en las corrientes oceánicas y en los glaciares, junto con el agotamiento de los suelos, si sumamos todo esto, convendra conmigo que el crecimiento de la población, además de elevar el precio de la energía y todo lo que de ella se deriva, también puede contribuir a acelerar el deterioro del medio ambiente y a hacer más insostenible nuestro hábitat.

        Por ello, son de agradecer, en la actualidad, los esfuerzos que hacen las sociedades para reducir la contaminación del aire y del agua, y para frenar a los que de forma irresponsable contribuyen a envenenar el medio ambiente, con el egoismo propio de los que ni miran a la largo plazo ni les importa lo que encuentren las siguientes generaciones ni que lo que pase dentro de 300 años, como decía el primo de Rajoy. Cómo no estaremos aquí para verlo, verdad, para qué hacer caso de las peroratas de los cenizos que solo quieren fastidiar y poner trabas a nuestra creatividad y crecimiento.

        Y es cierto que no debe subestimarse la adaptación de los ecosistemas humanos a las crisis ecológicas en forma de inundaciones, sequías, heladas o epidemias, tal como se constata a lo largo de la evolución, pero tampoco conviene sobrestimar esa adptación en la forma en que lo hace el articulista, con bastante irresponsabalidad y sesgo ideológico. La creencia de que las sociedades industriales como la nuestra con un nivel sofisticado de tecnología en los modos de producción está por encima del medio ambiente es tan falaz como peligrosa.
        Saludos,

        • Creo que conviene aprender todos sobre teoría de sistemas complejos no lineales, que suena a chino pero son cosas que hasta un niño puede comprender, matemáticas aparte. Por eso sé un poco yo claro, las matemáticas no se me dan bien. Si es un niño chino más, porque es lo que decían los maestros taoístas a su manera sospecho. Aprender teoría de la complejidad, cómo emergen los niveles de información en la realidad es crucial para entender lo que está pasando en la Tierra.

    • De acuerdo contigo Silvia, como ser racional que soy al igual que tú. Silvia es un nombre muy eufónico y bien traído, por lo de bosque. Lo que me preocupa es que hay personas que, como yo, creemos, o comprendemos, el valor de la individualidad y la creatividad personal, y por tanto no podemos ser de izquierda, que es totalitaria y ve la individualidad como un problema a erradicar. Pero tampoco queremos comprar este credo propio de una plaga bíblica y no de seres humanos que se impone a los jóvenes estudiantes de economía. ¿No está permitido ser liberal y creer que la Tierra debe sobrevivirnos? ¿Cómo lo resuelves tú?

      • “¿No está permitido ser liberal y creer que la Tierra debe sobrevivirnos? ¿Cómo lo resuelves tú?”

        Entiendo su preocupación y su dilema sobre esta cuestión, Diego. Y claro que es compatible y está permitido ser liberal y creer que la tierra debe sobrevivirnos. En mi opinión, el problema está en ubicar todo lo que huela a ecologismo o medio ambiente en la izquierda y en anteponer esos criterios morales e ideológicos que ella representa, antes que los naturales que obligan al cuidado y mantenimiento de nuestra planeta en las mejores condiciones. No se me ocurre otro tema que pueda ser más transversal en el sentido de aglutinar voluntades y compartir el objetivo común de cuidar nuestro hábitat. Los humanos somos seres extraños, contradictorios e imperfectos y no llevamos muy bien eso de que nos pongan límites, especialmente los que se encuentran en las antípodas de nuestra creencias. Pero habría que apartar esas ramas para no perder de vista lo esencial del bosque. Quizás en esa distracción perniciosa influya esa vieja máxima que dice que la naturaleza acerca e iguala a los hombres y en cambio la educación y la cultura los clasifica y los separa.
        Saludos,

  4. La apelación a las luces nocturnas, solo son el reflejo del miedo cerval que tiene “la civilización” a la naturaleza. En su huida religiosa hacia la trascendencia sobrenatural piensa que dejará atrás la naturaleza, como algo primitivo y despreciable.
    Un gran paso del humano sobrenatural lo fueron las armas de fuego (de la cultura de guerra origen del productivismo actual) que después de matar a parte de “la humanidad” permiten además matar al animal sin ningún rito; sin invocar a los espíritus buenos. Esos espíritus malos y buenos que como horda satánica se han metido todos en el Estado.
    El animal cae asépticamente, como si de una cosa se tratase, ídem para “la humanidad” “mala”. Las bombas, drones, armas robóticas son otro paso más para cosificar “la humanidad”. Algo típico de esa cosificación es el trato –cuantitativo– de “la humanidad”.

    En ello, el señor articulista parece deducir que la muy molesta luz nocturna es civilización, en especial la 6500K. Y donde no ilumina habitan las alimañas, la oscuridad frente a la ilustración.
    Creo recordar, en una comuna de Suiza no aprobaron (con buen criterio) el alumbrado público simplemente porque no les daba la gana. El alumbrado nocturno 6500K y el ruido (y contaminación) ,ese zumbido molesto permanente de 365 días al año de fábricas (a kilómetros de distancia), que toca sufrir en “la civilización” lo podrían meter por salva sea la parte. Especialmente a las 3 o 4 de la madrugada, con los pitidos de marcha atrás de las excavadoras …

    Los datos del “progreso” indican que las sociedades “avanzadas” están en extinción,…, sin ir al quinto pino de “la humanidad” solo debe mirar los de España. Y eso no lo provoca ni Malthus, ni el ecologismo, sino el nuevo “liberal–marxismo-capitalista”. Es decir, la ideología productivista y globalista dominante,…

    Le recomiendo mirar un mapa de “la civilización” quizá aún más interesante, el de las trazas de mercurio ppb superficial.

    • el articulista sufre un auto-engaño llamado deformación profesional y algunos más problemas perceptivos y cognitivos que le impiden abordar el tema con un mínimo realismo y racionalidad. Lo importante es saber que a los demás también nos ocurre, y aprender del que cae delante nuestro a andar con más cuidado. Entre todos quizás nos ayudemos a alcanzar la masa crítica de racionalidad para salvar esta Encrucijada.

  5. 80 efectivos y siete vehículos del III Batallón de la UME (Unidad Militar Española) con base en Bétera (Valencia) van camino de las Islas Baleares para no “limitar al hombre tanto en su número como en sus posibilidades” en esa Comunidad todavía española.

    Tiene que aparecer la temperie en su forma más cruel en forma de lluvias torrenciales en las torrenteras produciendo muertes para poner a Torrent presidente de la Generalidad y a Torra en “perspective”.

    Rambla, quebrada, barranco son sinónimos. Disculpen la digresión pero paradójicamente el ejército español ayuda a que no fallezcan españoles en las avenidas*.

    * Aumento repentino e impetuoso del caudal de un río o un arroyo: “las frecuentes avenidas de agua arrasaban las riberas”.

      • Desde luego, amigo Derondat. Si la Historia no se repite, como poco, rima.
        Sigo Disidentia desde el principio. Apenas intervengo porque poco tengo que aportar a sus magníficos artículos.
        Y lo hago ahora porque he visto que me citabas hace un par de días con motivo de varios comentarios sobre lo ocurrido en VP.
        Yo también me las piré en cuanto me confirmaron lo tuyo. Sigo leyendo a alguno de sus periodistas porque dicen cosas interesantes. Pero no intervengo. No puede ser que permitan caño libre a más de un descerebrado deponiendo su basura y a ti, que siempre te has conducido de manera más que correcta, te bloqueen.
        Así que ya sabes, ando por aquí como espectador, al menos, mientras no me vea capaz de aportar algo positivo.
        Un abrazo para ti. Y también para Boswell y otros ex VP, que merodean este predio igualmente.

        • Hola Sergio…me alegra verte. Anímate a comentar que siempre aportabas calidad.

          Gracias por vuestro gesto que aprecio. Aunque me siento algo culpable y he pensado en algún momento, por aquello de no perder contacto con gente estupenda, volver con otro nick…pero se hace uno mayor y cada vez aguanta menos algunos atropellos. Otro abrazo

  6. La forma de pensar de Luis I. Gómez Fernández es del siglo XIX, como el Malthus al que siempre sacan a relucir los defensores del crecimiento sin límites y el negacionismo de la crisis ecológica. Por suerte, la ideología que se pone sobre los ojos Gómez Fernández está colapsando, como lo hacen todas las ideologías cuando la realidad se impone brutalmente. El articulista tiene la suerte de estar en un lugar y posición en el que aún se vive muy bien, lejos del sonido atronador del tsunami, y puede permitirse obviar lo que cientos de millones de personas ya no pueden dejar de ver siquiera cuando sueñan por la noche.

    Me gustaría decir a los lectores de Disidentia que no tomen la pastilla azul de este y otros artículos; no sólo se puede ser liberal y ecologista, sino que son cosas inseparables. El viejo individuo y sus derechos y deberes sólo podrá subsistir en reductos que comprendan el mundo mucho mejor que lo puede hacer este señor, que es hijo de sus influencias y no se le puede culpar si se obstinara en repetir el resto de su vida las ideas grabadas a fuego en su mente y realimentadas por su burbuja de realidad y entorno social.

    Cierto, el ecologismo fue apropiado por la izquierda, como lo ha ido siendo casi toda energía liberada por la destrucción social derivada del crecimiento económico desordenado del capitalismo y el comunismo. Sin embargo, igual que ni las mujeres ni los homosexuales ni el mundo del trabajo son propiedad intelectual del totalitarismo, tampoco lo es el proyecto del planeta Tierra y el futuro de la Humanidad. La necesidad de un orden y control ecológico debe ser reclamada ahora por los liberales, los más jóvenes e inteligentes; los que quieran que sobrevivan los valores más esenciales y “clásicos” del liberalismo. En un mundo masificado y homogeneizado no hay sitio para los individuos creativos, sólo para la Masa, cada vez más uniforme y gris.

    • Hombre puedes dependerá de lo que uno entienda por ecologismo y liberalismo. Yo en sentido estricto no soy liberal, pero me cuesta considerar liberal la siguiente afirmación “La necesidad de un orden y control ecológico debe ser reclamada ahora por los liberales”, claro porque si hay un “orden” y un “control ecológico” alguien tendrá que imponerlo, previa definición de a qué orden nos referimos y qué control….cuestión complicada pero que seguro que trae consigo tres cosas de manera inmediata: regulaciones, limitaciones de derecho……..e impuestos! todo ello muy liberal

      • No existe ningún sistema social sin control. Precisamente, la civilización basada en los valores liberales es fruto de una domesticación y regulación sin precedentes del ser humano, que se aprecia claramente cuando vienen a Europa personas de sociedades ajenas a la civilización liberal y no entienden por qué no pueden orinar en la calle, casar a sus hijas de doce años, o ir por la calle sin pistola o un cuchillo.
        Ser liberal no es hacer lo que uno quiera, sin límites; eso es como viven los chimpancés, y su vida está lejos de ser idílica o libérrima. Muchas libertades adoradas por el liberalismo son fruto precisamente del control, del acuerdo social, que posibilita libertades como abrir una tienda o caminar por la calle sin que te roben.

        • Uy eso del acuerdo social, me suena a contrato social, una de esos conceptos mágicos y abstractos que nunca han existido salvo en la mente calenturienta de algunos personajes nefastos como el amigo Juan Jacobo padre de todos los totalitarismos….y por lo tanto poco liberal. Yo creía que para los liberales los acuerdos eran entre individuos concretos que se relacionaban libremente y que el único “control” que piden es que un tribunal de justicia haga valer en su caso los efectos del acuerdo alcanzado. Pero bueno también es cierto que hay tantos liberalismos como liberales así que todo es posible