El comienzo de los terribles sucesos de los últimos diecisiete meses está en un modelo informático. Los expertos que asesoraron al gobierno británico en marzo de 2020 utilizaron hipérboles más extravagantes de las que se pueden encontrar en un diccionario común e instaron al gobierno a hacer lo que nunca antes se había hecho, intentado o sugerido: cerrar la sociedad. Urgente y brevemente, al principio, pero luego más de lo que nadie podría haber imaginado, como es la tendencia de las políticas gubernamentales temporales.

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La importancia del tecnócrata erudito, por tanto, no puede subestimarse.

Modelar, planificar y manipular la sociedad siempre estuvo ligado a la idea del «experto», un sabio que sabía cosas que los demás no sabían; un boffin capaz de descubrir los misterios del mundo y ponerlos en “buen” uso. Con suficientes de ellos, podemos mover las palancas de la sociedad y obtener los resultados que desea el legislador.

Un nuevo libro del profesor Erwin Dekker, de la Universidad Erasmus, detalla la vida y las ideas de Jan Tinbergen, el economista y econométrico holandés que es más famoso por ser el correceptor del primer Premio Nobel de Economía en 1969, y podría haber sido el primer gran experto en el nuevo Estado tecnocrático. Su nombre perdura en la literatura económica y en la política monetaria, particularmente como el requisito de tener más instrumentos que objetivos. («regla de Tinbergen»): no se pueden alcanzar dos objetivos separados con un solo instrumento (sugerencia, mandato de la Fed y problemas de la curva de Phillips).

Formado como físico en la década de 1920, se sumergió en la economía con un fuerte deseo cultural-socialista de cambiar la sociedad. Quería estabilizar el ciclo económico que observaba a su alrededor, mejorar la vida de sus compatriotas y planificar y ordenar la sociedad hacia un mundo mejor. Su pasión política por el socialismo surgió «de una conciencia de las diferencias sociales y un compromiso emocional para erradicar tales diferencias».

Escribiendo y trabajando en un momento en el que precisamente las cualidades que poseía aumentaban de valor, trazó un mapa de la industria de construcción naval holandesa, trabajó para la Liga de Naciones sobre cómo domesticar y controlar el ciclo económico internacional, y asesoró a los gobiernos de todo el mundo sobre cómo manejar mejor sus economías. Durante la ocupación de los Países Bajos, incluso ayudó a los comandantes nazis con su planificación durante la guerra. Siete décadas antes de la revolución Nudge y el Behavioural Insights Team del gobierno del Reino Unido, Tinbergen trató de dar a sus líderes políticos lo que necesitaban, siempre con el objetivo de organizar la economía de manera que pudiera ser dirigida y controlada por un científico erudito.

Dekker escribe en el prefacio del libro: la mejor posición para este nuevo experto económico «no está en el trono, sino justo al lado».

La vida de Tinbergen estuvo llena de ironía y contradicciones: un pacifista, salvado por la campana de ir a la cárcel como objetor de conciencia, terminó favoreciendo a un gobierno mundial con su propia fuerza «policial». Un físico cuantitativo, que vio mejores oportunidades para influir en el mundo dentro del campo de la economía. Un economista que fue pionero en los modelos matemáticos y la medición esgrimió repetidamente preocupaciones institucionales y culturales en objeción a sus compañeros cuantitativos. Un joven, estricto y activista socialista que vio el cambio como un proceso ascendente para llevar una vida ejemplar, dedicó su carrera a planificar economías enteras desde arriba. Aunque obsesionado con las mejoras personales y culturales del hombre, su labor política allí por donde pasó se centró en gran medida en las ganancias materiales:

«Se opuso ferozmente al fascismo, pero intentó analizar su sistema económico sobre bases puramente técnicas. Creía profundamente en las cualidades transformadoras y emancipadoras de la educación, pero modeló la educación en términos de años de escolarización. Creía que la economía tenía que ser una ciencia cuantitativa, desprovista en lo posible de ideología y discusión cualitativa, pero era visión y perspectiva lo que ansiaba desarrollar en su economía».

Al igual que el modelo informático (ya hecho trizas) que convenció al primer ministro británico Boris Johnson y a sus asesores del cierre en marzo de 2020, la precisión o el realismo no cuentan mucho en la visión del experto a la hora de lograr resultados en un sistema que él cree que controla. La idea, tan tentadora para quienes están en el poder y tan reconfortante para quienes quieren creerles, es que un experto con las credenciales adecuadas puede ver a través del misterio del mundo y, con la ayuda del poder del gobierno, controlarlo. Dekker escribe que fue la promesa de que la economía podría servir a la sociedad lo que condujo a Tinbergen hacia el papel de experto económico: «la principal responsabilidad del Estado es estabilizar y dirigir la economía en la dirección socialmente deseada».

La contribución más importante de Tinbergen fue «mostrar a los políticos cómo pueden lograr lo que esperan lograr, y muestra a los científicos cómo se puede utilizar su conocimiento».

Hoy en día, gran parte del aura de admiración por los expertos está menguando y las grietas en la sociedad están comenzando a aflorar. La primera víctima en la nueva guerra contra los expertos fue probablemente el Brexit, seguido rápidamente por la elección de Trump como presidente. Los expertos uno tras otro asesoraron (economistas del Tesoro del Reino Unido, comentaristas económicos en los EE. UU., Think tanks, juntas editoriales de los principales periódicos y los expertos del propio Banco de Inglaterra, expertos en diplomacia y derecho internacional, expertos en regulaciones y gobierno). Es más, instarón al público británico a no abandonar la Unión Europea y al público estadounidense a no elegir a un magnate inmobiliario estrafalario. Y, aun con márgenes estrechos, los votantes optaron por no seguir el consejo de los expertos.

Incluso antes de la pandemia, más de un tercio de los encuestados afirmaba que casi nunca confían en el gobierno británico. Si bien los británicos generalmente confían en los científicos y los médicos, existe una profunda división entre los grupos ricos y bien educados, que confían más y apoyan la información de los científicos, y los grupos menos ricos y educados, que predominantemente no confían. También la confianza de los estadounidenses en los funcionarios públicos y los medios de comunicación siempre fue bastante baja, pero al menos antes de la pandemia se salvaban los científicos y los médicos. Luego, esta confianza se deterioró (aunque menos entre los demócratas) y parece que ha empeorado bastante desde entonces. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, referidos como CDC, por sus siglas en inglés, se llevan la palma.

Una de las principales líneas divisorias de nuestro tiempo es la cuestión de si la gente puede gobernar sus propios asuntos o hasta qué punto los expertos pueden gobernarlos por ellos. Esa cuestión no solo está lejos de resolverse, sino que se ha agravado en los últimos años por los conflictos sociales sobre Brexit, Trump y Covid-19.

Este asunto está en la base de la política, porque la política es la batalla por el Estado y el Estado es la institución que emite este tipo de órdenes generales. Fue en el siglo XX cuando nació el Estado como la institución principal de la sociedad, después de dos guerras mundiales, no por casualidad, se podría agregar. Desde entonces llevamos siete décadas de economías fuertemente planificadas. En medio de esta violenta transformación se encontraban los expertos: los tecnócratas, los científicos y los eruditos que se creían equipados con las cualidades y habilidades necesarias para mejorar nuestras vidas.

El experto, introducido en la política bajo la marca de científicos altamente capaces y motivados como Jan Tinbergen, ha estado aquí durante mucho tiempo. La cuestión ahora es si van a quedarse para siempre.

*** Joakim Book, Economista.

Foto: Sebastian Dumitru.


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14 COMENTARIOS

  1. Me voy a arriesgar a hacer una predicción nada tecnócrata,

    Sánchez tiene pensado convocar elecciones a la vuelta del verano, en estos momentos el ejército de tecnócratas en la sombra del PSOE trabaja a destajo en el máximo secreto.
    Más le vale a la oposición estar preparados para una sorpresa electoral antes de marzo de 2022.

    Es sólo una predicción, cuando Sánchez se agazapa siempre prepara alguna sorpresa.

    • Podría haber elecciones en unos meses y lo que se puede estar preparando es un pacto entre el PSOE y el PP para dejar a Vox sin margen de maniobra en las instituciones.

      • No tenga ninguna duda que será así, el PP ha preparado una campaña para enfrentarse a VOX sabiendo que eso le resta votos. La idea es seguir la doctrina dictatorial globalista a pies juntillas y VOX no encaja en el asunto, al menos de momento.

        Calculo que VOX obtendrá setenta escaños mínimo. Michavila sigue los pasos de Texanos y hasta la radio del tío Federico le hace ojitos al totalitarismo posmoderno.

  2. Cómo debo ser un pobre poco educado que no confía en nada ilógico, incoherente o ignorante que pueda decir un político cuando leo algo así:
    «la mejor posición para este nuevo experto económico «no está en el trono, sino justo al lado»

    Aparte de acordarme de «el Despeñado» como ejemplo, la traducción inmediata que me viene a la cabeza es, éste tío es un soberbio irresponsable, cree que puede arreglar el mundo escondido tras las cortinas, pero es que a «el Ejemplo» le gustaba asomar la cabeza, y se la cortaron, claro.

    Lo mejor de esta epidemia es ver el trabajo que cuesta envainársela a tecnócratas y satélites.

    ¿A qué no hay nadie que pueda enumerar las contradicciones del discurso oficial pandémico? ¿A qué no?

    Esta gripecilla de mierda que no le llega a la «gripe española» ni a la suela de los zapatos, aquí se puede comprobar.

    https://www.epdata.es/defunciones-ocurridas-espana-1900/d1fec921-3674-4e24-895c-7251f8f9cb10

    ver gráfico, ni a la suela de los zapatos, se ha enredado hasta la locura por la sencilla razón de no aceptar desde el principio cien mil muertos, algo inevitable una vez que el virus se había extendido entre la población desde octubre de 2019.

    Al final ha pasado como aquello de la guerra, por no aceptar las muertes inevitables tendremos epidemia, más muertes, ruina para rato y sobre todo idiotez a diestra y siniestra hasta el fin de los tiempos. Que Cruz.

    Yo sigo aquí, con las dos mascarillas que tenía en la caja de herramientas en marzo de 2020, sin haberme hecho un solo test, sin vacunarme y sobre todo sin haber dejado de hacer lo que me place en ningún momento y para colmo no pago impuestos gracias a que Sánchez me dio más miedo que el virus. El virus lo acepto a Sánchez no. Que ojo tuve sin tecnocracia alguna.

    P.D. hemos tenido los mismos muertos anuales que en la guerra civil, debe ser la maldición de «FrancoKamon», es cierto que entonces había menos españoles, es cierto, pero el titular no deja de ser inquietante, «El social-nacionalismo sanchista causa las mismas muertes que la guerra civil» dato histórico irrefutable, ahí está el gráfico. Digo.

  3. Excelente artículo.

    Simplemente inisistir en ese concepto de «Estado» tan del XX… muy alejado del Estado Moderno pre y post Rev Francesa.. muy ligado al concepto de nación.

    A estos burócratas el concepto nación (la trasposición moderna de patria) les sobra. Y les sobra porque es la ligazón necesaria con el pueblo, con la patria. De ahí su necesidad de «escalarlo», por un lado a a entidades supranacionales y por otro «jibarizarlo» apostando por Taifas, regiones y demás.

    Es mas que un despotismo ilustrado (todo para el pueblo pero sin el pueblo), porque aquí el concepto pueblo sobra. Es un despotismo a secas.

    Su precedente es el Poder temporal de la Iglesia Católica. Que con un estado reducido y poder militar escaso tuvo un poder real muy fuerte sobre los usos y costumbres en los reinos donde era la religión «oficial».

    De ahí su lucha contra la Iglesia, porque ese poder sólo se puede ejercer desde el monopolio. Sólo puede quear uno.

    El problema añadido es que la Iglesia y su Poder Temporal no se basaban en querer organizar los temas técnicos científicos.. aunque quisieron hacerlo sus «herramientas» (que se habían corrompido por el uso arbitrario de ese poder en su propio benefico) eran insuficientes.

    El poder de los burócratas basado al principio en el método cientifico, y la verdadera ilustración… se demostró mucho mas útil. Hasta que toparon con aquello donde la religión de verdad imperaba. Y primero quisieron obviarlo liquidando a Dios de la ecuación…

    Pero al serles imposible, prefierieron convertir la ciencia en un dios menor, donde ellos como sumos sacerdotes okuparían el lugar donde hasta entonces una corrupta Iglesia Católica había mandado. Usando as mismas herramientas «globalistas» y de represión intelectual que la misma Iglesia había usado, pero que en esas manos ya no eran operativas.

    El drama es que la Iglesia actual, mandada por completos perdedores de poca Fe, ha preferido pasarse con armas y bagajes al enemigo con tal de conservar una pequeña parcela del poder que tuvo antes. En vez de combatir ideólogicamente a tan diabólico enemigo.

    Algo que en España está mas que constatado. No hay mas que ver como un defensor de la nación católica fetén como Franco ha sido maltratado por la misma Iglesia que que el contribuyó a salvar.

    Un cordial saludo.

    PS Espero que se me haya entendido. Lo expuesto a matacaballo me daría para páginas y páginas, pero era demasiado.

    • Una lástima la degeneración de la Iglesia, el argentino Paco no deja acercarse a Dios a leprosos o apestados sin el certificado Covid..
      ¡¡!Que Cruz!!!

      • Hasta ha dicho que lo «crecer y reproducíos» no hay que tomárselo al pie de la letra…, no vaya a ser que la Pachamama se agote, lo que nos faltaba por oir.

        No lo ha dicho exactamente así, pero es lo que se entiende. Al fin y a la postre es mas jesuita que católico.

  4. Algún experto ha debido concebir que se puede usar a la pobre Grecia para dar lecciones totalitarias al resto.
    En España, el líder del partido nacionalista gallego, una tal Feijóo, ya se ha adelantado porque debe tener expertos cojonudos en la implantación del nacionalsocialismo:

    «Grecia plantea recortar los salarios y suspender de empleo a los profesores que decidan no vacunarse ante el covid»

    https://gaceta.es/actualidad/grecia-plantea-recortar-los-salarios-y-suspender-de-empleo-a-los-profesores-que-decidan-no-vacunarse-contra-el-covid-20210804-0955/

    • Conociendo a los griegos tendremos a multitud de profesores que falsificarán su certificado covid y adelante.

      Grecia (la actual) es un Estado que nació de manos de los ingleses sólo para dar por saco por un lado:
      -al Imperio Austríaco… para que lo que fue la preYugoeslavia no llegara al Egeo en el XIX
      – a los turcos.. para que no mandara en los Dardanelos…

      Y funcionó de la misma manera en que habian funcionado los «estados» piratas liagados a los británcios en todo el mundo. Hasta que pasada la IIGM y perdido el imperio britanico se «rehizo» como frontera «uropea» contra la URSS.

      De ese choyo vivió hasta que USA y UK obligaron a que entrara en la CEE (antes que España siendo una nación de operata) … y de paso en el €, de esa manera que todos sabemos.

      Con esos precedentes cómo para creerse un certificado de vacunación griego.

      ¡Y que coño! Hacen bien.

      Un cordial saludo

  5. El tecnócrata es un señor que se mueve entre campus universitarios, reuniones ministeriales, fondos de inversión, restaurantes de lujo, empresas mal llamadas de «consulting» y grupos dedicados al cabildeo. Un señor del que, en las reuniones de gabinete, dirán que tiene un curriculum impresionante. Nunca es una persona dedicada en cuerpo y alma a la ciencia y a la técnica, porque los que de verdad se dedican a eso huyen del foco mediático (aunque también hay alguna que otra «vedette». El tecnócrata es un señor que le sopla al político analfabeto (la mayoría) lo que tiene que hacer y que decir, y de paso se embolsa una pasta. Lo demás le importa un pimiento.

    Esa es la tiranía que se ha implantado hoy. Además con una sensación de impunidad que da pavor. Los que han provocado esta catástrofe se van a quitar de enmedio, dejándonos la morterada. Ábalos en el Caribe, Redondo desaparecido, Iglesias no se sabe dónde… Sánchez está preparando su «espantá». A ver que nos pensamos a qué ha ido a EEUU su «sanchidad» sin ver nadie de perfil político. Posiblemente a ver a los que le van a echar el salvavidas cuando tenga que salir corriendo de España, porque este felón no se va a presentar para la reelección (eso se empieza a ver muy claro con el desastre que se avecina). Seguro que acaba en BlackRock o en Vanguard de consejero delegado, cobrando un pastizal por haber vendido a España a los buitres. O lo mismo lo ponen de palafrenero de alguna sociedad de Soros. Además de percibir lo que le «corresponde» como ex-presidente. Vergüenza de clase política, que ha hecho un sistema a su medida. Lo mismo, al final al que meten el paquete y la crujida será a Simón, que yo si fuera él, ya estaba poniendo tierra (y mar) de por medio.

    Total, que entre políticos sin escrúpulos y «tecnócratas» aprovechados y especializados en complicarle la vida al ciudadano, así nos va. A lo que se añade la complicidad de los medios de comunicación, donde los verdaderos expertos son sustituidos por «tertulianos», el 99% periodistas. Y mientras los españoles lobotomizados por los medios (y con gusto, oiga). Además, como rebaño lanar que somos, aplaudiendo a las 20:00 h.

    • Yo llegué a onocer a uno de los más de 600 expertos contratados por Zapatero. Efectivamente iba del campus de la Complu al restaurante de lujo y a reuniones con otros expertos en oscuras empresas. Era gilipollas y no lo ocultaba pues no se daba cuenta de que exhibía su indigencia. Tenía carné de la PSOE.

  6. Las mafias que se hacen con el control de los estados tampoco creen en los expertos. Creen en el beneficio inmediato. Por eso estamos en fase caótica y patética. Con la agenda 2030 están intentando sacar todo el beneficio posible ahora mismo pues en 2030 nadie se creerá la patraña del cambio climático y así.

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