Ver las Torres Gemelas arder y minutos después desplomarse fue un enorme shock. Esos dos edificios eran mucho más que dos rascacielos. Eran el símbolo de la civilización impreso en el skyline de Nueva York. Su desaparición bajo la colosal nube de polvo que envolvió Manhattan fue como un despertar al revés. No transitamos de un sueño de pesadilla hacia la tranquilizadora recuperación de la conciencia, sino que fuimos empujados fuera de la burbuja de nuestra cotidianeidad para amanecer a un mundo pavoroso.

Publicidad

El terrorismo islamista no era un fenómeno nuevo, pero para la mayoría de los occidentales, puesto que solía manifestarse en lugares demasiado lejanos, no terminaba de percibirse como una amenaza real. Y su apoteósica irrupción en el corazón de Manhattan supuso un cambio radical de esta percepción. Cuando se pregunta a las personas qué sintieron al contemplar aquel terrible acontecimiento, muchas responden que miedo. En mi caso, lo recuerdo bien, sentí sobre todo inquietud.

La prensa norteamericana ha sido invadida por una generación de egresados universitarios educados en la intolerancia; las empresas, especialmente las grandes tecnológicas, están infectadas de dogmatismo ideológico; y la antaño glamurosa industria audiovisual estadounidense se ha convertido en una tediosa máquina de propaganda que exuda corrección política por los cuatro costados

Hasta ese fatídico día se habían dado por supuestas demasiadas cosas, entre ellas que el orden demoliberal había triunfado y que su destino inevitable era propagarse a lo ancho y largo del planeta. Nada más lejos de la realidad. Veinte años después, menos de dos docenas de democracias, algunas de ellas bastante maltrechas, y todas en alguna medida debilitadas, es el balance del supuesto triunfo. La vigorosa reacción inicial de los Estados Unidos frente la ignominiosa agresión del 11S ha devenido dos décadas después en la atropellada huida de Afganistán y, en general, el repliegue sistemático de esa nación de los escenarios conflictivos, a excepción del Pacífico.

Con el encierro interior de los Estados Unidos y con Europa, a efectos geopolíticos, hace tiempo desaparecida, el modelo demoliberal occidental no sólo no gana aliados sino que sus detractores crecen en número y atrevimiento. Allí donde Occidente retrocede no faltan potencias de primer o segundo orden dispuestas a ocupar su lugar y avanzar hacia nuevas conquistas. De entre todas, sobresale China. Y no sólo por su creciente poder económico y militar, también y muy especialmente por su menosprecio de los derechos humanos y su cínica tolerancia de las tiranías. Su argumento es que Occidente quiere imponer su sistema en el mundo, sus valores, con el diálogo siempre vinculado a los derechos humanos. Y los dictadores chinos se preguntan sin rubor porqué ha de ser así y no al contrario, es decir, porqué los países antiliberales no deben prevalecer, si el sistema occidental está ya caducado.

Pero la amenaza no sólo es externa, es también interna. Los pilares del orden demoliberal, la prensa libre, el espíritu crítico, la libertad de expresión, la autonomía individual y la búsqueda del conocimiento, están siendo socavados desde dentro.

Así, el periodismo en buena medida ha degenerado en un activismo de dirección única, de tal suerte que los editoriales conjuntos, síntoma de un monoteísmo ideológico incompatible con el pluralismo democrático, no son la excepción a la norma sino manifestación de la nueva norma imperante. La libertad de expresión ha evolucionado hacia la imposición de las expresiones “correctas”, instaurándose una suerte de tribunales populares de la opinión pública, donde cualquier espíritu libre o, simplemente, cualquier incauto puede ser condenado a la muerte civil sin que medie ningún juez. También la libertad individual ha sido devaluada moralmente y, lejos de percibirse como algo positivo e indisociable del progreso, se contempla como una amenaza para la seguridad y la paz social.

Con todo, lo peor es la toma de las universidades por los postulados antiliberales, por cuanto es ahí donde se forman las generaciones que habrán de liderarnos en el futuro. En palabras de la penúltima víctima de esta deriva, el filósofo estadounidense Peter Boghossian: “Se ha transformado un bastión de la investigación libre en una fábrica de justicia social cuyos únicos productos son la raza, el género y la victimización y cuyos únicos resultados son el agravio y la división”.

Esta tendencia es más notable en el mundo anglosajón, aunque es de temer que no tardemos demasiado en alcanzarles. Y puesto que allí la universidad está muy estrechamente relacionada con el devenir de la sociedad —bastante más que en España, desde luego—, los efectos están siendo desastrosos. La prensa norteamericana ha sido invadida por una generación de egresados universitarios educados en la intolerancia; las empresas, especialmente las grandes tecnológicas, están infectadas de dogmatismo ideológico; y la antaño glamurosa industria audiovisual estadounidense se ha convertido en una tediosa máquina de propaganda que exuda corrección política por los cuatro costados. Aunque formalmente los Estados Unidos sigan siendo a día de hoy la democracia occidental más emblemática, interiormente expresan cada vez más tics propios de las tiranías. Y si esto está ocurriendo en un país secularmente aferrado a la soberanía del individuo, ¿qué no sucederá en sociedades más dóciles y acostumbradas a consentir los abusos de poder?

Pero no todo es pesimismo. También se observa en numerosos países una creciente contestación popular a la imposición de este nuevo absolutismo. Cada vez más personas toman conciencia de que todo esto no trae nada bueno, que la libertad y el bienestar van de la mano, y que es preferible la incertidumbre de un futuro en libertad a la certeza de un porvenir gris y opresivo. Además, es de esperar que esta tendencia contestataria vaya en aumento según las imposiciones de los dogmáticos se traduzcan en el empobrecimiento que siempre acompaña a la pérdida de libertad.

La cuestión es que, en democracia, para que las preferencias mayoritarias se sustancien necesitan de la representación política. Y aquí nos encontramos con un cuello de botella, porque los políticos occidentales, además de carecer de coraje, parecen inasequibles a la razón cuando ésta compromete mínimamente sus intereses. Este es el quid de la cuestión, y de cómo se resuelva dependerá el curso de la historia. Que esta sana rebeldía se sustancie o no en una verdadera representación determinará si el duro despertar del 11S fue el principio del fin o el final del principio. Yo me aventuro por lo segundo. Porque la historia ni terminó entonces, en el sentido que apuntó Fukuyama, con un triunfo incontestable de las democracias liberales, ni terminará ahora de forma justamente contraria.

Foto: Willem-Jan Huisman.

11 COMENTARIOS

  1. Otro articulo que aporta luz sobre el asunto Taliban/Afgano es el firmado por Maleeha Lodhi en The Economist 9 de Septiembre.

    Maleeha era la embajadora en Wahsington en el año 2001. Nos cuenta el asunto desde el punto de vista Pakistani.
    Cuando Bush en estado de shock baja del avion presidencial que lo habia mantenido en el aire como medida de seguridad durante los atentados a las Torres Gemelas, el Pentagono y no se sabia qué mas, dijo ante las camaras de TV de todo el mundo: «I am a man with one task’, puso en marcha la maquinaria militar americana para localizar a Bin Laden y Al Quaeda.

    La ex-embajadora nos cuenta de los esfuerzos de altos cargos pakistanies para convencer a la administracion USA que una cosa era Afganistan, otra los Talibanes, otra Bin Laden/Alqaeda, otra los Señores de la Guerra.
    Pakistan, aliado de siempre de USA, le recomendaba no invadir Afganistan y negociar con los Talibanes.
    Evidentemente no les hicieron caso. Esto produjo un movimiento en las alianzas.
    Pakistan pensaba que a largo plazo los Talibanes tendrian el poder, como vecinos les conviene estar a bien con ellos. Cuando la estrategia americana comienza a faller, Pakistan se distancia progresivamente de USA.El punto mas bajo en las relaciones se alcanza cuando un operativo militar USA comandado por Obama en persona mata a Bin Laden en suelo pakistani, sin haber informado al gobierno pakistani de la operacion. Probablemente Obama pensaba que si informaba al gobierno pakistani de la operacion, este ayudaria a escapar a Bin Laden.

    El caso es que los Talibanes encuentran refugio en las montañas de Pakistan ante los ataques de USA/señores de la guerra. Cosa que disgusta y distancia a USA.

    Por otro parte, desconfiar de Pakistan hace que USA estreche relaciones con India, enemigo historico de Pakistan. India ocupó en 2019 un territorio que Pakistan considera suyo. Las relaciones india-pakistan son muy tensas.
    Por su parte India apoyaba las operaciones de USA/Señores de la Guerra contra los Talibanes protegidos por Pakistan.

    Ademas encontramos en el teatro de operaciones grupos resto de Alqueda, ISIS y otras organizaciones cuyo objetivo trasciende a Afganistan y patrocinan terrorismo internacional.

    Todo este lio, justifica la ex-embajadora, hace que Pakistan se haya volcado en la cooperacion China. Pakistan ejerce un cierto padrinazgo sobre los Talibanes. Y Pakistan es la punta de lanza china en la zona. China esta financiando grandes obras en el marco de la Belt and Road Initiative . Putin/Rusia tambien quiere tener influencia en la zona, aunque no esta claro como la conseguira.

    Pakistan apoya a los Talibanes porque cree que le conviene. No obstante, abomina de los grupos terroristas como Alqaeda, ISIS y demas, porque ademas de ser un problema para sus relaciones internacionales, cometen actos terroristas en su suelo.

    Desconocemos muchas cosas del asunto USA/Afganistan. Cuando se convence USA que no puede vencer a los Talibanes por el apoyo que estos tienen de parte de la poblacion? Cuando se da cuenta USA que esta luchando al lado de los Señores de la Guerra, que son mas odiados por la poblacion afgana que los mismos Talibanes.?

    USA afirma que lleva gastado mas de 3 trillones. Sin embargo, mas del 80%del dinero se ha utilizado en pagar equipo militar, pagar mercenarios de forma que no ha llegado a la poblacion afgana. El 20%restante ha servido para pagar a los corruptos, ladrones y saqueadores de las facciones de la Alianza Norte (Señores de la guerra), solo una pequeña parte ha ido a mejorar la vida de los afganos.

    Podemos entender que una parte de la poblacion prefiera Talibanes a Alianza Norte, aunque los medios de aqui lo presentan de otra forma.

    Debemos recordar que los Talibanes aunque brutales, no son corruptos. Y en cierta medida garantizan un orden, donde los Señores de la Guerra saquean, roban, abducen y matan.

    Comprendemos que el presidente Afgano haya salido huyendo cuando los americanos se iban. No queria terminar colgado de un semaforo como su antecesor puesto por los rusos.

    Todo esto nos debe hacer pensar como nos pueden afectar los movimientos futuros posibles.

    La retirada USA se negocio unilateralmente entre Trump y los Talibanes. Los aliados de la OTAN no decidieron nada.
    No sabemos los extremos del acuerdo, pero bien podrian ser:» yo me voy, te dejo el terreno libre pero te aseguraras que ningun grupo atenta contra USA o sus intereses en el mundo».
    Los Talibanes, brutales pero no corruptos, tienen lazos de hermandad con otros grupos terroristas arabes que les han ayudado.

    No sabemos si los Talibanes continuaran protegiendo a Alqaeda, ISIS y demas, siempre que estos no atenten contra USA y sus intereses. Es decir, los ataques a EU no estarian cubiertos por el acuerdo. Trump es capaz de esto y mucho mas.

    USA se retira rapido de Afganistan cuando cree que le conviene. Necesita el dinero y los militares en otros asuntos

    La retirada USA abrira un nuevo capitulo en la historia. Lo que no sabemos es si los Talibanes/Pakistan romperan todos los lazos con las organizaciones terroristas o les seguiran dando proteccion y ayuda.

    Sobre el impacto en Europa del asunto Taliban hay tambien un articulo muy interesante de un embajador de la UE en la ONU. Algunas preguntas:1. puede Europa prescindir de la cobertura militar USA? 2. Sigue siendo la OTAN util a los intereses europeos o españoles? 3. Debe Europa construir una defensa conjunta. 4. Debe cada pais construir la defensa que crea que le interesa?5. Debe una politica comun exterior ser anterior a crear un ejercito compartido? 6. UK y Francia eran los dos unicos paises europeos que tenian armas atomicas y daban cobertura frente a Rusia. UK parece que se aleja de Europa tras el Brexit. La sola cobertura atomica de Francia nos proteje o somos mas vulnerables.
    No debemos olvidar que la Rusia de Putin es tan imperial como la de los zares o la comunista. Por el momento solo hace bulling a los paises limitrofes y ocupa Crimea (donde los jerarcas rusos tenian sus dachas…). Tambien apoya cualquier cosi contra los americanos.

  2. Mucho se ha escrito últimamente sobre USA, los Talibanes y el futuro de las relaciones internacionale.

    Un relato diferente me ha llamado la atención, no puedo evitar traducirselo en modo libre -faltan algunos párrafos-. Nos dan una mejor idea de lo que has pasado en Afganistan que los telediarios habituales.

    Un articulo muy interesante y esclarecedor ha aparecido en 1843Magazin (The Economist) firmado por Payenda Sargand, periodista de origen afgano que trabaja en UK.
    El articulo se titula: “We had never heard of bin Laden. How was this linked to us?”: what 9/11 was like for Afghans. –“Nunca habíamos oído hablar de bin Laden. Cómo se vinculó estó con nosotros.?” Cómo fue el 11/09 para los afganos.

    El artículo empieza: Cuando los Talibanes colocaron su bandera en Kabul el último mes entré en estado de shock. Aunque a medida que el 20 aniversario de la caída anterior de Kabul se acerca, me doy cuenta que debería haber prestado más atención a la historia.

    Los Talibanes entran en Kabul por primera vez en 1996.
    Kabul está acostumbrada a ver nuevos gobernantes ocupar la ciudad: Afganistan ha vivído en estado de agitación violenta la mayor parte de las cuatro últimas décadas. Analizar los equilibrios/balances de poder entre las diferentes facciones es un pasatiempo nacional. Pero siempre que Kabul cambia de manos pilla a la gente por sorpresa.
    Tenía 14 años cuando viví el primer cambio de régimen. Muhamma Najibullah dirigía el país. Había sido instalado como presidente por los soviéticos en 1980. En 1992 fue desalojado por un grupo de Señores de la Guerra que se llamaban a sí mismos “mujahideen” o “guerreros santos” que estaban financiados por la CIA.
    Muy pronto los Señores de la Guerra se dividieron en facciones rivales que atacaron a Kabul con miles de cohetes tratando de conseguir el control. Dejé de ir a la escuela, la gente dejo de salir de casa. Mi vida se redujo de pronto a una pequeña vecindad de 500 familias al norte de Kabul.
    No era solo el fuego con cohetes lo que impedía a la gente salir de sus casas. Los Señores de la Guerra lo saqueaban todo: propiedad privada, bancos, el museo nacional. Se rumoreaba que incluso secuestraban chicas jóvenes e incluso chicos.

    En 1996 había oído hablar muy poco de los Talibanes, un grupo surgido al sur del país. Sabíamos que sus soldados eran religiosos que prohibían la fotografía y la música. Tenían fama de brutales pero no corruptos. Se contaban historias que decían que bajo control taliban podias dejar la tienda abierta porque nadie la robaría ya que los Talibanes los castigarian severamente. Tenía ganas de que los Talibanes entraran en Kabul y nos libraran de los Señores de la Guerra.
    Al poco de llegar las camionetas con los guerreros del turbante, se corrió un rumor: Najibullah el antiguo presidente que en 1992 se había refugiado en el edificio de las Naciones Unidas, había sido colgado en la plaza Aryana. Cómo no podía creerlo, cogí la bicicleta y me fui a verlo. He visto muchas cosas peores en mi vida, pero nunca olvidaré la imagen del presidente colgado de un puesto de control de tráfico de hormigón. Alguien le había colocado en las manos unos billetes, para hacerle aparecer un personaje corrupto de cómic. Después de ver aquello ya no era tan optimista sobre el gobierno Taliban.

    Tal y como esperábamos los Talibanes gobernaron de forma estricta. Podías ser latigado si te encontraban con un cassette. Un amigo que regentaba un video club ilegal fue detenido y desapareció tres meses. Como los nuevos dirigentes no entraban en las casas de la gente, continuamos escuchando música con mucho cuidado en el interior de las casas.

    A los pocos meses de tomar Kabul, los ciudadanos de Kabul se encontraron con amenazas más serias. Los Señores de la Guerra (Mujahideen), se agruparon en la Alianza Norte y empezaron a luchar. Los Talibanes detenían a cualquiera sospechoso de ayudar a los enemigos.

    Ambos bandos utilizaban la etnia como un sustituto de la lealtad. Afganistan está compuesto de múltiples grupos étnicos: Los Tajiks controlaban la Alianza Norte, mientras que los Talibanes eran principalmente Pushtun. Esto complicaba las cosas en mi familia. En 2001 cuando parecía que la Alianza Norte volvía a controlar Kabul, mi padre se preocupaba de lo que me podía pasar por ser Puhstun, aunque mi madre era Tajik. Cualquiera de los dos bandos podía detenerme. Mi padre se puso tan nervioso en el verano de 2001 que acordamos que me iría a vivir con un amigo a Peshawar (Paquistan). Allí me encontraba el 11 de septiembre de 2001, por lo que pude ver por televisión en directo los sucesos, cosa que mi familia no pudo un Kabul porque los Talibanes habían prohibido la TV.

    Todo lo que veía aquel día me dejaba estupefacto: aviones volando hacia edificios, y con los que en cierta medida se nos relacionaba. Había rumores de que había Arabes en Afganistan que estaban ayudando a los Talibanes a luchar contra la Alianza Norte, pero nunca habíamos oído hablar de bin Laden o Alqaeda. Incluso cuando Busch dijo que America estaba planificando invadir Afganistan nadie creía que podía ocurrir. Creiamos que estábamos demasiado lejos para americanos como para preocuparse por nosotros, una olvidada nación que las superpotencias habían dejado en manos de Paquistan.

    En Octubre de 2001 los americanos cumplieron su amenaza e invadieron. Cuando volví a Kabul en diciembre de 2001 ya controlaban la ciudad. Era algo extraordinario ver toda aquella gente con uniformes blancos, como si alienígenas procedentes de Marte hubieran aterrizado en Kabul.

    No sabíamos si querer o odiar a los americanos. Entraron en la ciudad en compañía de los Señores de la Guerra de la Alianza Norte, lo que no produjo buena impresión. Incluso esos Señores de la Guerra tenían miedo de los americanos. Recuerdo a alguien comentando que los americanos habían bombardeado un pickup Taliban en una calle de Kabul con tanta precisión que el vehículo quedo totalmente destrozado, mientras que no se había dañado nada a su alrededor. Esta gente podía hacer cualquier cosa a cualquiera.
    Tambien recuerdo la imagen de las barbas cortadas que se apilaban en las calles. Las barberías habían abierto pero no estaba en marcha el servicio de limpieza. Resultaba extraño ver afeitados a todas mis amigos. Algunos descubrieron que les sentaba mejor la barba y se la volvieron a dejar. La cuestión en 2001 era que aquella barba había sido impuesta por los Talibanes y ahora se liberaban de la obligación.

    Sabiamos que mucho dinero llegaba a los Señores de la Guerra pero al principio parecía algo soportable. Durante los dos o tres primeros años pensaba que finalmente Afganistan iba a salir del círculo interminable de la guerra. Los Talibanes había sido vencidos y los ejércitos de más de 40 paises estaban allí para imponer la paz.

    No nos enteramos de lo que estaba pasando en Uruzgan y en Kandahar hasta que fue muy tarde. En estas provincias, los Señores de la Guerra habían engañado a los americanos, logrando que mataran a sus rivales asegurando que eran enemigos insurgentes. Las muertes de civiles se multiplicaron por los bombardeos indiscriminados y los ataques nocturnos, dando origen a un nuevo soporte hacia los Talibanes.

    A medida que los americanos perdían las ‘buenas intenciones’, los Talibanes se agrupaban en Pakistan. En 2010 era evidente que el gobierno afgano no podía mantener el control sin la ayuda del ejercito americano. Solo era cuestión de tiempo que los americanos se largaran y los Talibanes volvieran. Por entonces conseguí un trabajo en UK y cada vez que volvía a Kabul la situación era peor.

    Normalmente se puede pulsar el estado de ánimo en Kabul escuchando la conversación en taxis compartidos. Cuando esta pasada primavera volví, se hablaba de que los Talibanes volverían. Aunque la gente no se lo esperaba tan rápido. La mitad de los pasajeros del taxi estaban furiosos con las prisas de los americanos por irse, lo que consideran era entregar Kabul a los Talibanes. La otra mitad del taxi pensaba que el gobierno taliban no podía ser peor que la corrupción del gobierno actual.

    Ahora podemos ver cual de los dos tenía razón. En cierta medida, la toma de Kabul por los Talibanes es ahora muy distinta a la anterior. Afganistan no puede retroceder 20 años. La gente a probado la democracia y la prensa libre. Los medios sociales han cambiado las cosas también: circulan videos de Talibanes pegando a mujeres que salieron a protestar en Kabul, y el nuevo gobierno talibán no lo puede impedir.
    Y sin embargo algunas cosas son muy familiares. El súbito cambio de poder, las intenciones desconocidas de los nuevos, el riesgo de estar en el sitio equivocado en el momento equivocado, la sombra de pasadas asociaciones y apoyos. Ahora me preocupo por mi padre, de la misma manera que el se preocupaba por mi .

    Esto pasa una vez y otra vez a los afganos: gente castigada por vivir en un cierto sitio. Sin embargo, la gente que perpetúa la guerra continúa ganado apoyos. Han pasado 20, 30 40 años y no aprendemos la lección.

    Conviene saber que la población de Afganistan en 2021 es de 40M de personas, en 2001 21M, en 1980 13M. Aproximadamente un tercio de la población actual tiene menos de 20 años.

  3. Cuando vi el edificio en llamas lo primero que me vino a la cabeza fue una conversación que había mantenido días atrás con un buen amigo pintor, este me decía que iba a crear el moviendo artístico talibán para demoler el arte como los taliban habían demolido los Budas.

    Aquella conversación entonces inocente se volvió peligrosa. Una broma artística se convertía en otra cosa.

    Yo que no pienso como mi amigo, el es más creativo, cuando vi la demolición de los Budas pensé lo mismo que cuando comenzaron a publicitar el primer intento de pandemia fallido, pensé que nos estaban publicitando y presentando a unos desconocidos que nos darían el próximo disgusto.

    Como apunta «rabo e pasa» la única medida enérgica que se tomó fue restringir nuestra libertad, algo bastante parecido a lo que se está haciendo con el virus.

    Por nuestra seguridad se nos restó libertad y por el buenísimo totalitario inundamos Europa de enemigos.

    Ir a Afganistán fue una cagada sin sentido, al menos para mí, o se conquistaba exterminando, cosa que occidente no iba a hacer, ni había razones para ello, o la expedición militar se convertiría en saqueo y corrupción, y así fue. Los enemigos estaban en otros lugares y hubiera bastado con no dejarlos entrar en nuestros países ni hacer negocio con ellos.

    La gente comenzó a descalzarse en los aeroouertos y cosas aún más raras, luego empezaron a cortar el cuello a la gente por la calle y algunos a forrarse con su llegada.

    ¡¡¡Welcome refugees!!! que no os quedáis a defender vuestra nación.

      • Como el excelente artículo de Benegas da para mucho más solo resalto este párrafo.

        «Hasta ese fatídico día se habían dado por supuestas demasiadas cosas, entre ellas que el orden demoliberal había triunfado y que su destino inevitable era propagarse a lo ancho y largo del planeta.»

        Nos habíamos quedado sin enemigos y eso no podía ser, hubo que crear otro enseguida.
        Problemas en la vida surgirán siempre, pero es la manera de resolverlos lo que nos define y nos muestra.

        • Yo supongo que sí Joe Biden, Macron, Moreno Bonilla o Feijoó pretenden pinchar obligatoriamente a los demás, los demás tendán el derecho y la obligación de inyectarles a ellos lo que les venga en gana. Digo. Igualdad ante la ley.

          Todo tiene tan poco sentido que es inevitable pensar que ahora que el miedo se ha vuelto vírico no interesa ya meter miedo con los taliban.

          Tienen tantas similitudes las acciones posteriores al virus y al atentado que esto empieza a convertirse en costumbre occidental para restringir derechos y conducir al ganado hacia no sabemos que despeñadero.

  4. Apreciado Sr Benegas

    El problema no fue el 11S… Siendo un gran problema, no se puede negar.

    El problema es previo.

    Tan es así que esa vigorosa reacción que usted dice de los USA tras el atentado no fue en absoluto vigorosa. La nación (la mayoría de los terroristas eran de allí, y la financiación vino de allí…) sobre la que deberían haber caido las bombas, que luego cayeron en Afganistán no sólo se libró si no que acabó reforzada. Y la sociedad USA toleró un represión interna que dejó a huevo que el totalitarismo WOKE se apoderara de la mayoría de los resortes de Poder real.

    Si eso es una reacción vigorosa que baje dios y lo vea… El 11S fue el anticipo de lo que ahora vemos instalado gracias a otro 11S llamado COVID19.

    Pero insisto, el problema es previo.

    1973 (18 años antes del 2001)

    “Sea cual sea el precio de la Revolución China, es obvio que ésta ha triunfado no sólo al producir una administración más eficiente y dedicada, sino también al promover una elevada moral y una comunidad de propósitos. El experimento social en China, bajo el liderazgo del presidente Mao, es uno de los más importantes y exitosos en la historia humana” David Rockefeller, “From a China Traveler”, en el The New York Times, el 10 de agosto de 1973.

    Y apúntense la cita porque cada vez es mas complicado encontrarla en Google.

    Lo de China ya estaba escrito hace tiempo por los verdaderamente poderosos, los que que gracias al 11S y al 11M fueron aún mas poderosos. A costa de nuestra libertad.

    Un cordial saludo

  5. «También la libertad individual ha sido devaluada moralmente y, lejos de percibirse como algo positivo e indisociable del progreso, se contempla como una amenaza para la seguridad y la paz social.»

    Esta gran verdad es cada vez más difícil de transmitir por los canales importantes que son los medios de masas -periódicos, cine, radio, TV, plataformas de vídeo- y el sistema educativo. Por eso es tan imprescindible que haya medios como este.