La madre naturaleza es bastante chapucera, no suele trabajar de manera muy precisa. Tomemos un ejemplo: antes de cada división celular, el ADN del material genético debe duplicarse, de lo contrario se perdería información con cada división. Esto ocurre en la llamada “fase de síntesis” del ciclo celular entre dos divisiones celulares a una velocidad de, digamos conservadoramente, alrededor de 1000 enlaces de nucleótidos por segundo, lo que es bastante rápido y, por lo tanto, causa errores. Estos errores (“mutaciones espontáneas”) generalmente son identificados por las células y existen mecanismos para “repararlos” en un segundo paso.

Sin embargo, esta reparación no es total, por lo que cada “descendiente” presenta entre 50 y 100 de esas mutaciones que lo hacen diferente de sus “progenitores”. Evidentemente, estos procesos afectan a todos los seres vivos, incluidas las plantas. De lo contrario no existirían los cultivos, pero tampoco la biodiversidad o, si me apuran, la evolución.

En el caso de las plantas existen además otros mecanismos asociados a la aparición de nuevas especies. En primer lugar, no hay barreras para el polen. El polen de la mayoría de las plantas se distribuye mediante mecanismos arbitrarios: polinización por insectos o aves y el viento hacen que la herencia genética de una planta pueda “caer” en cualquier sitio. Si la planta receptora es de alguna manera compatible, del cruce casual puede surgir una nueva especie, como la colza, que es un cruce natural entre la col silvestre y la planta crucífera Nabina.

El monstruoso alarmismo contra la modificación genética

Rodeados de mutantes

Cuando los genomas no son compatibles, los híbridos de nueva creación recurren a un truco genético duplicando los respectivos genomas, lo que permite la formación de gametos fértiles. En el caso de nuestro trigo esto ha sucedido incluso dos veces: primero por hibridación de dos gramíneas, dando lugar a un tetraploide – es decir, equipados con cuatro juegos completos de cromosomas – llamado trigo duro.

Más adelante se unió a la orgía evolutiva una herbácea con su genoma y apareció nuestro trigo superfértil, un hexaploide con seis juegos de cromosomas. De tres genomas diferentes apareció una nueva especie. Hace más o menos diez mil años algunos humanos inteligentes se dieron cuenta de los beneficios de esa nueva especie, y aprendieron no solo a usar ese trigo, sino que fueron tan valientes que intentaron “imitar” lo que habían observado con el fin de conseguir mejores especies vegetales.

Efectivamente, tuvimos que esperar mucho tiempo hasta el descubrimiento de las leyes de Mendel, pero el cultivo científico y la mejora de las plantas que usamos para alimentarnos no ha cesado hasta llegar a nuestras variedades modernas de alto rendimiento.

La Madre Naturaleza no respeta nuestras inmovilistas definiciones de lo que constituye una especie y lo que no

¿Qué aprendemos de todo esto?: la Madre Naturaleza no respeta nuestras inmovilistas definiciones de lo que constituye una especie y lo que no, y además le encanta ir más allá de los límites de una especie para, sí, lo han adivinado: evolucionar. Podríamos decir que el verdadero motor del reino vegetal es la promiscuidad. Nuestras plantas son eminentemente promiscuas y lo prueban todo, lo que funciona y lo que no. Lo que no funciona, se olvida y desaparece en el pozo de la inadaptación. Lo que funciona puede convertirse en una nueva especie de planta que no existía antes.

Las mutaciones son, por lo tanto, perfectamente naturales y, como se sabe desde hace tiempo, un elemento esencial de la evolución. Es por eso por lo que las mutaciones espontáneas o inducidas están excluidas de las leyes que regulan la Ingeniería Genética en Europa. Y por esa misma razón, términos como “ADN extraño” o “gen alienígena”, que tanto les gusta usar a los oponentes de los “Organismos Genéticamente Modificados” (OMG), de alguna manera suenan como aquellas rancias leyes de la raza de la Nuremberg nazi.

Las mutaciones son perfectamente naturales y un elemento esencial de la evolución

Desde hace ya algunos años, y con la aparición de las técnicas de „edición del genoma” disponemos de métodos de biología molecular para la modificación dirigida del material genético de plantas, animales y humanos. CRISPR / cas y TALEN son dos técnicas que se derivan directamente de la comprensión de los procesos naturales. Con estos métodos, es posible generar mutaciones específicas, siendo importante remarcar que estos cambios genéticos en el genoma no difieren de los generados en procesos naturales.

Aquí, la naturaleza peculiar de la argumentación de los eco-alarmistas se vuelve manifiestamente irracional: dado que las mutaciones espontáneas o clásicamente inducidas por, por ejemplo, la radiación ionizante o por ciertas sustancias químicas ocurren aleatoria e indirectamente, se consideran “naturales” y, por lo tanto, “seguras”. Pero si un científico creativo se da cuenta de cómo funcionan los mecanismos por los que una variante mutada de una planta mejora su resistencia frente a un agente patógeno y aprovecha este conocimiento para mejorar una especie cultivable, entonces estamos ante algo “antinatural” que debe estar sujeto a una regulación especial o incluso la prohibición.

La invasión de los mutantes

Otra propiedad de nuestras plantas que contribuye a su evolución es que se trata de “sistemas abiertos”. Piensen en sus estomas, a través de los cuales normalmente capturan CO2 y liberan O2, y que suponen un flanco abierto para los microorganismos de todo tipo. Estos no sólo se acomodan en la superficie de las plantas, pueden colonizar su interior.

El monstruoso alarmismo contra la modificación genética

Como las plantas carecen de un sistema inmunitario comparable con el nuestro (ellas regulan estas cosas de manera diferente a través de sus metabolitos-tóxicos- secundarios), los virus, las bacterias, los hongos, las algas o incluso los insectos pequeños campan a sus anchas en su interior. Siempre y cuando estos invasores mutantes no causen ningún problema, los humanos les llamamos “Mutualistas”. Si son dañinos, les llamamos patógenos o parásitos, pero si son útiles, entonces los elevamos a la categoría de simbiontes. ¿Y eso es todo?

Hasta cuatro dotaciones genéticas bacterianas se integraron en el genoma del boniato y dieron forma a una planta cultivable

La proximidad física de las células vegetales y los microorganismos puede incluso provocar que las células vegetales no solo incluyan el ADN de los microorganismos en su entorno inmediato, sino que lo utilicen en su propio beneficio. Algo similar debió haber ocurrido hace unos 8.000 años con la batata, cuando hasta cuatro dotaciones genéticas bacterianas se integraron funcionalmente en el genoma del boniato y dieron forma a una planta cultivable. Esta invasión mutante es un magnífico ejemplo de transferencia horizontal de genes.

El ataque de los clones

Otra peculiaridad de las plantas es que muchas células vegetales tienen la propiedad de “totipotencia”, es decir, pueden regenerar órganos enteros a partir de partes vegetativas. ¿Quieren un ejemplo? Si coloca ramas de sauce o avellano en un jarrón, después de unos días verá aparecer raíces en las partes más bajas de la ramita, de manera que usted podrá plantar en el suelo la ramita cortada.

Todas las variedades de frutas se conservan y multiplican mediante un sistema de clonación

Acaba usted de culminar con éxito una “clonación”, algo que se viene practicando hace siglos, aunque el término pueda perturbar todas las almas ecologistas ahí fuera. Por cierto: todas las variedades de frutas que ustedes conocen se conservan y multiplican mediante este sistema. Lo verdaderamente interesante del asunto es que si una de las células a partir de la cual se produce esta regeneración (clonación) lleva una mutación o ha incorporado ADN bacteriano en el genoma, esta propiedad se transfiere a la descendencia sexualmente reproducida. Y todo ello sin necesidad de que ningún malvado científico al servicio de los intereses de una multinacional intervenga en el proceso.

La definición de “organismo genéticamente modificado” (OMG) que suelen manejar los llamados “anti-OMG” no es sostenible desde el punto de vista científico

Y esas son, entre otras, las razones por las que afirmar que un OGM es: “un organismo cuyo material genético ha sido alterado de una manera que no ocurre en condiciones naturales por cruzamiento o recombinación natural”, no es sostenible desde lo que la ciencia nos enseña hoy. La naturaleza, en sus prisas chapuceras, ¡ya lo ha probado todo!

Prohibicionismo post-factual

El movimiento anti-OMG nace de una ideología basada en la perpetuación de una cultura prohibicionista, radicalmente conservadora, aunque disfrazada de progreso, en absoluto preocupada por los hechos. Para lidiar con esa flagrante incompetencia en este mundo de hechos alternativos, y desde mis muchos años de experiencia, les doy un consejo de esos “gratuitos”: desconfíe siempre frente a cualquier cosa que los ecologistas prediquen.

El movimiento anti-OMG nace de una ideología basada en la perpetuación de una cultura prohibicionista

Si los ecologistas están a favor de algo, agricultura orgánica, homeopatía o antroposofía, tenga mucho cuidado y no dude en aplicar racionalmente el principio de precaución: sea prudente y escéptico. Si los ecologistas quieren prohibir algo, entonces puede asumir justificadamente que el objeto de su obsesión prohibicionista puede ser perfectamente inocuo, puede incluso tener aspectos buenos o positivos. Infórmese y sea crítico.

Debemos exigir de la política y de la prensa que alimenta el mainstream que reconozcan los resultados de la ciencia y se fundamenten en ella. No podemos ofrecer nuestro conformismo a corrientes de pensamiento o medidas legales nacidas desde la pereza populista, las mentiras postmodernas y las tergiversaciones de ecologistas y sus mendicantes ONG’s asociadas.

Por cierto, también necesitamos una discusión fundamental sobre el papel de estas organizaciones, a menudo eufemizadas como “sociedad civil”. Se han vuelto incontrolables porque han aprendido que intimidar a sus oponentes a través de campañas de difamación da resultados. Ningún político se atreve a enfrentarse a ellos. Pero ese es otro tema.


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8 COMENTARIOS

  1. Es una ventaja que las semillas modificadas geneticamente aguante bien el glifosato. Asi luego nos ponemos hasta las trancas de ese mismo glifosato. Ademas hay un dicho que cogido por los pelos aplica a este asunto: a todo cerdo le llega su San Martin. O sea, mientras el cerdito come y come y no rasca bola, la vida le sonrie, todo va bien, un dia tras otro. Pero esta en su propio destino que llegue San Martin. Y viene cogido por los pelos porque basta un error, un solo error, para que se ponga en peligro TODA la cadena de la vida. Y está en la naturaleza de la modificacion genetica ese error.

  2. No entiendo nada de biología, ni de química, ni de disciplinas similares, pero sí creo que las modificaciones genéticas influyen tanto en el organismo como en la naturaleza.
    Vengo de una familia de agricultores de generaciones, mi infancia y adolescencia la he pasado entre los campos conociendo todos los procesos desde la preparación de las tierras, la siembra, la recolección, el almacenamiento e incluso el proceso de preparación de harinas, piensos, vinos, quesos, pan …y la cría y uso de ganado y todo lo relacionado con ellos

    Bien dicho esto le doy la razón en que en el campo hay clonación, muchas veces la propia naturaleza y otras veces la mano del hombre, un peral se puede injertar sobre un espino o un castaño sobre un roble y un mismo árbol como puede ser un manzano puede dar distintas variantes de manzanas por medio de injertos, las vides se pueden injertar con distintas variedades. La mula no deja de ser un híbrido.

    Pero ¡ay las semillas transgénicas! la inmensa mayoría de ellas no se reproduce, mi familia siempre guardaba las semillas de los cereales, de las hortalizas, verduras e incluso de las aromáticas para sembrar en la siguiente cosecha, nunca hubo problema en su reproducción y no le hablo de pequeña huerta o campos, todo lo contrario. Cuando llegó la moda de comprar la semilla, incluso tocaban a domicilio los comerciales vendiendo las altísima rentabilidad de las cosechas, ciertamente la producción era más alta se empezó a comprar sobre todo cereal, trigo, maíz e incluso la patata, bien pues el primer año daba bastante producción, pero la semilla recogida de esa cosecha no servía para sembrar en la siguientes, el segundo año aún obtenías algún rendimiento pero los siguientes nada y los agricultores quedaron en manos de las multinacionales.

    Le cuento todo esto porque aunque no tengo conocimientos sobre biología o ciencias similares en la práctica si he visto que las modificaciones genéticas tienen consecuencias en la agricultura, de hecho un tema que me parece muy interesante es la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega. Ese Banco Mundial de Semillas como otros proyectos que existen en marcha para conservar las semillas sin modificación es por algo, más cuando hay gente que invierte en ello, y más que gente fondos de inversión, pero de ello poco se habla en los medios.

    En cuanto a los ecologistas la inmensa mayoría no tiene ni idea ni como se cultivan lechugas y mucho menos que son plato predilecto de los caracoles y claro si dejas al caracol a sus anchas no tienes lechugas en la mesa.

    • Gracias por comentar!

      Europa debería utilizar los conocimientos técnicos sobre ingeniería genética verde como motor para las generaciones futuras. Asegurar la innovación a largo plazo. Especialmente, los enfoques de investigación más nuevos merecen un mayor apoyo, por ejemplo, la mejora en la composición y eficiencia de los nutrientes, la optimización de los cultivos para los países en desarrollo y emergentes, la producción de plantas con productos farmacéuticos relevantes …

      El cultivo de variedades genéticamente modificadas también puede contribuir a la conservación de los recursos y del medio ambiente en comparación con los cultivos convencionales, al requerir menos herbicidas e insecticidas y permitir mejores y más abundantes cosechas con el mismo o menor cambio en los usos del suelo.

      Yo sólo veo ventajas… pero hay un inconveniente, que ya lo apuntaba antes “pasmao con lo que pasa”: la mojigatería europea impide la seguridad jurídica necesaria para que no se den situaciones de monopolio.
      Saludos!

    • Estimado EMME: Yo tambien he tenido unos inicios muy parecidos, agricultura, ganadería, silvicultura y horticultura.
      Los años 50 y 60 , por hablar de los 40, fueron muy duros comparados con lo que vino después.
      Al día de hoy, jubilado, sólo tengo una huerta para consumo propio. Y no te puedo dar la razón en que las semillas de calidad son caras. ¿Que dependemos de multinacionales?. ¿Acaso puedes fabricante un tractor?. ¿O conseguir una lata de aceite lubricante por tus propios medios? .
      Las semillas de calidad son mucho más baratas que las simples. Tomates resistentes al mildiu. Pimientos que no sufren el asolado. Etc. Un sobrecito de buenos pimientos (30 semillas) te cuesta 6 euros. Producen hasta 10 y mas veces que cualquier pimiento de nuestros abuelos, a 2 euros el kg. interesan y mucho. Mucho más productivos menos enfermedades y mas calidad.
      Hay un dicho que se puede aplicar aquí:” Si quieres tener buena salud, búscate buenos padres”. Si quieres buenas cosechas emplea la mejor semilla que encuentres. Saludos.

      • Buenas tardes Mesnadero

        No he hablado de precio y dije que eran más productivas las semillas genéticamente modificadas, pero todos los años se depende de un proveedor, y cuando hablamos de pequeñas extensiones para uso propio pues bueno el precio a lo mejor no importa pero cuando se hablan de hectáreas vaya si importa.
        6 euros 30 semillas de pimiento siento decirle que es un robo a mano armada, no quiero ni pensar si hay que plantar una hectárea a ese precio, cálculo que al menos en ella entran mínimo unas 50.000 plantas de pimientos y a lo mejor si es una inversión a largo plazo donde no hay que comprar la semilla todos los años es un pase, como un viñedo, pero todos los años poca gracia le va a hacer al propietario pagar la semilla a ese precio ni tan siquiera a la mitad del mismo.

        Un ciento de plantas de pimientos de buena calidad en un buen invernadero viene costando esos 6 euros y ya ni las tiene que sembrar usted.

        No vaya a pensar que estoy contra los avances científicos en el mundo de la agricultura y en ningún otro, todo lo contrario, aunque no me dedico a ello si tengo contacto con ese mundo a nivel de empresas y no tiene que ver la producción de hoy en día a la de hace 40 años en la misma extensión de terreno, pero tal como apunta el Sr Gómez, creo que habría que ir a menos herbicidas e insecticidas pero hace unos meses en la UE se ha vuelto a renovar el uso del glifosato, que según dicen (no lo sé) es de los más cancerígenos que existen.

        Saludos

  3. Es posible Don Luís

    El problema viene cuando existe un oligopolio de hecho que concentra a una gran mayoría de esos científicos ingeniosos que juegan a ser Madre Naturaleza, jueces y parte, de algo tan imprtante como las “cosas de comer” con las que no se debe jugar.

    Si Monsanto&friends supusieran el 5-10% de las Monsantos&friends del mundo, y hubiera muchas compañías de tal manera que no pudiera haber concentraciones de poder, igual si alguna la pifiaba o se pasaba de lista, otra podía sacarles los colores y de paso corregir, de la misma manera que la Madre Naturaleza (por selección natural) dicho comportamiento errado.

    Pero cuando se es juez y parte.. da cierto repelús.

    Ello independientemente de que haya ecologetas muy getas.

    Un cordial saludo

    • Gracias por el comentario.

      Cómo van a surgir nuevas iniciativas empresariales si desde los gobiernos europeos no se ofrece la más mínima seguridad jurídica a los posibles start-ups que quieren ser competencia de los Monsanto&Co ? Cuanto antes dejemos de perseguir una tecnología que claramente ofrece muchas más ventajas que inconvenientes, antes aparecerán proyectos empresariales que pongan en tela de juicio las posiciones cuasi-monopolistas actuales.

      Por cierto, esto que comenta podría perfectamente abrir el debate de las patentes… pero creo que es mejor dejarlo para otro momento 😉
      Saludos!!

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