Ahora que parece que los españoles vamos a ser llamados de nuevo a las urnas para intentar resolver una situación enrevesada que los políticos se muestran incapaces de gestionar –el fin del bipartidismo, para simplificar y entendernos-, surge una pregunta recurrente a la vista de las previsiones y los datos de las encuestas: ¿cómo es posible que el actual presidente del gobierno en funciones pueda ser de nuevo -y de lejos- el más votado, o sea, el preferido por los españoles? ¿Nos hemos vuelto locos?

Como no pretendo hacer aquí un alegato partidista, debo aclarar que no es mi intención descalificar ideologías. No se me ocurriría hacer el planteamiento de las líneas anteriores si el candidato socialista fuera un Josep Borrell o incluso (¡fíjense hasta dónde estoy dispuesto a llegar!) un García-Page. Quiero decir con ello que el problema en el caso de Pedro Sánchez, desde mi punto de vista, no es de orden ideológico, sino puramente personal: cómo un personaje tan transparentemente arribista, vacuo y mendaz puede concitar la adhesión de millones de españoles.

Aunque la cuestión arriba planteada se presta a respuestas simples y expeditivas –como exabruptos de barra de bar- creo que en cierto modo es obligación de los analistas tomarla en serio porque todos los indicios apuntan a que nuestras democracias están abocadas a este tipo de paradojas: cuanto más arduos son los problemas a los que nos enfrentamos en este mundo globalizado e hipertecnificado, más tendemos a elegir para que nos resuelvan la papeleta a sujetos inanes, esos que antes se llamaban charlatanes de feria. A veces, literalmente: ya son varios los payasos que han ganado elecciones en diversos países.

Tendríamos que hablar más que de paternalismo, de Estado maternal, aspiración irrenunciable del socialdemócrata de manual. Todo esto estaría muy bien si no fuera porque a uno se le ocurre la reacción de Josep Pla ante el lujo de París: y todo eso, ¿quién lo paga?

Reconozcamos por de pronto que no es un problema nacional. Basta alzar la vista más allá de los Pirineos y mirar lo que está sucediendo en la política británica, italiana o estadounidense, por mencionar países con los que nos unen vínculos profundos y no citar ahora otros casos más lejanos pero igualmente significativos. No obstante, debo precisar también que la explicación que voy a ensayar aquí se corresponde básicamente con las coordenadas nacionales. No es específica de España en sentido estricto pero sí es cierto que en España se dibuja con particular nitidez. Me explico inmediatamente.

A riesgo de promover algunas malinterpretaciones, expresaré con absoluta rotundidad mi hipótesis explicativa, que luego trataré de argumentar: aunque el PSOE presentara como candidata de gobierno a Belén Esteban –sustituyan si lo prefieren este nombre por cualquier otro, siempre que sea en ese nivel de estadista y preparación intelectual- seguiría siendo el partido hegemónico en un escenario de relativa normalidad, es decir, a menos que se produjeran circunstancias excepcionalmente desfavorables, como una corrupción insoportable o una brutal crisis económica después de una gestión nefasta.

Obviamente, cito estos dos casos no por causalidad sino porque fueron las razones que propiciaron el fin del ciclo de Felipe González (1996) y la abrupta caída de Zapatero (2011). Si no se dan estas circunstancias, la normalidad que debemos tomar como punto de partida o, por lo menos, la normalidad que muestra hasta ahora el devenir de nuestra joven democracia, es la del triunfo natural del PSOE. Me remito a los hechos. Desde 1982, con la implosión de un partido centrista, la UCD y la configuración de un bipartidismo imperfecto, hasta la crisis de este en 2015, el PSOE gana 6 elecciones generales (1982, 1986, 1989, 1993, 2004 y 2008) y el PP la mitad (1996, 2000 y 2011).

En otras palabras, el PSOE gobierna grosso modo unos veintiún años, por unos doce del PP. Es verdad que las elecciones de 2015 las vuelve a ganar el PP, pero no le sirve de nada y hay que volver a las urnas al año siguiente (2016) para configurar una insuficiente mayoría que termina con el éxito de la moción de censura de Pedro Sánchez (2018). Del mismo modo en ese ínterin se produjo una circunstancia insólita, la posibilidad de que el PSOE perdiera la hegemonía de la izquierda a manos de Unidas Podemos, pero el célebre sorpasso fue tan solo una amenaza que no llegó a consumarse y que hoy parece muy lejos de repetirse.

Así las cosas, la realidad es tan obvia –tan tozuda, como dicen algunos- que desde hace tiempo circulan explicaciones más o menos fundamentadas o sofisticadas. Quizá la más certera en su aparente sencillez es la que señala que el PSOE se ha logrado mimetizar con la España real hasta el punto de que es con diferencia el partido en el que más se reconocen los españoles, por la sencilla razón de que, con sus virtudes pero también con sus defectos, es el que más se parece a España en su conjunto.

No siendo despreciable el argumento, a mí me parece insuficiente, quizá porque creo que las cosas por lo general no suelen ser producto de la casualidad y esto de los parecidos sin más me resulta algo sospechoso. En política en particular se cosechan triunfos cuando antes se ha sembrado, no por generación espontánea. Si lo antes expuesto es cierto, lo es en la medida y resultado de una paciente labor de propaganda ideológica que no se reconoce como tal, una lluvia fina que cala cual fenómeno natural en el conjunto de la sociedad española. Algo por otra parte no muy distinto de lo que hacen los nacionalismos vasco y catalán.

Como ustedes sabrán, recientemente se publicó el Estudio Europeo de Valores 2019 de la Fundación BBVA. Apenas hay novedades relevantes en cuanto a los resultados respecto a años anteriores. Por simplificar y atendiendo a lo más notable para lo que aquí se argumenta, los españoles se reconocen mayoritariamente en un 4,4 en una escala del 0 (extrema izquierda) al 10 (extrema derecha). Socialdemocracia pura. Puro PSOE. De modo complementario, se puede resaltar que entre el 0 y el 5 se sitúa… ¡el 68% de los encuestados!

Los datos son todavía más significativos si introducimos criterios comparativos internos y externos. Con respecto a los primeros, por ejemplo, los españoles que se autoperciben en la extrema izquierda (de 0 a 2) casi duplican (20%) a los que se posicionan en el extremo opuesto (11%). Con respecto a los segundos, las comparaciones internacionales, el susodicho porcentaje de extrema izquierda (uno de cada cinco españoles) es exactamente el doble del resto de países analizados (Reino Unido, Alemania, Francia e Italia), que se sitúa en el 10%.

No doy más cifras sino que resumo: los españoles en su conjunto quieren verse como progresistas, solidarios y tolerantes (otra cosa es que en realidad lo sean, pero no estamos hablando de eso). Aquí tratamos de valores y su traslación al campo político. Cualquier iniciativa que se ampare bajo el manto del progresismo tendrá siempre ventaja en el mismo punto de partida. Por el contrario, cualquier grupo o partido al que se moteje de conservador (no digamos ya reaccionario o fascista) o simplemente xenófobo, tendrá que hacer un esfuerzo suplementario para explicarse y con mucha probabilidad su esfuerzo será baldío.

El corolario de todo ello es la valoración de la protección estatal como objetivo superior, si no supremo, es decir, la interpretación del Estado del bienestar como ilimitada fuente asistencial y benefactora, proveedora inagotable de pensiones, prestaciones sanitarias, subvenciones, indemnizaciones y toda suerte de ayudas para “colectivos desfavorecidos”, que cada vez resultan ser más: niños, jóvenes, estudiantes, mujeres, enfermos, inmigrantes… A tono con los tiempos, tendríamos que hablar más que de paternalismo, de Estado maternal, aspiración irrenunciable del socialdemócrata de manual. Todo esto estaría muy bien si no fuera porque a uno se le ocurre la reacción de Josep Pla ante el lujo de París: y todo eso, ¿quién lo paga?

Pero en una campaña electoral ningún candidato va a ser tan tonto como para plantear esa pregunta y sí, en cambio, intentará seducir a los electores ofreciendo más y mejor socialdemocracia, ideal u objetivo en el que convergen tanto la derecha (socialdemocracia liberal-conservadora) como la izquierda (socialdemocracia progresista). En esas coordenadas se entenderá perfectamente lo que antes pudo pasar por una boutade: en condiciones de normalidad, lo normal es que el PSOE, el partido que más se parece a España y los españoles, siga conservando su posición hegemónica. Con Sánchez o con el lucero del alba.

Foto: Edwin Andrade


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Rafael Núñez Florencio
Soy Doctor en Filosofía y Letras (especialidad de Historia Contemporánea) y Profesor de Filosofía. Como editor he puesto en marcha diversos proyectos, en el campo de la Filosofía, la Historia y los materiales didácticos. Como crítico colaboro habitualmente en "El Cultural" de "El Mundo" y en "Revista de Libros", revista de la que soy también coordinador. Soy autor de numerosos artículos de divulgación en revistas y publicaciones periódicas de ámbito nacional. Como investigador, he ido derivando desde el análisis de movimientos sociales y políticos (terrorismo anarquista, militarismo y antimilitarismo, crisis del 98) hasta el examen global de ideologías y mentalidades, prioritariamente en el marco español, pero también en el ámbito europeo y universal. Fruto de ellos son decenas de trabajos publicados en revistas especializadas, la intervención en distintos congresos nacionales e internacionales, la colaboración en varios volúmenes colectivos y la publicación de una veintena de libros. Entre los últimos destacan Hollada piel de toro. Del sentimiento de la naturaleza a la construcción nacional del paisaje (Primer Premio de Parques Nacionales, 2004), El peso del pesimismo. Del 98 al desencanto (Marcial Pons, 2010) y, en colaboración con Elena Núñez, ¡Viva la muerte! Política y cultura de lo macabro (Marcial Pons, 2014).

26 COMENTARIOS

  1. Yo creo que el PSOE gana con más frecuencia las elecciones porque ha conseguido el monopolio político y cultural, unido al control que ejerce sobre los medios de comunicación. Todo ello logrado por incomparecencia del adversario. En cualquier caso creo que hay que aclarar varias cuestiones, desde mi modesto punto de vista. El Estado del bienestar, creación en España por cierto de un señor llamado Francisco Franco creo que natural de El Ferrol, está condenado a la desaparición por efecto de la globalización y del globalismo que no son lo mismo. Respecto de la globalización, nosotros, los españoles, al igual que el resto de occidentales formamos parte de los perjudicados por la globalización. Los charlatanes que tampoco gustan al autor del artículo, de derechas siempre por supuesto, son los que han señalado este pequeño problema (hoy he intentado comprar naranjas española en cuatro supermercados, misión imposible, todas sudafricanas y además bastante caras ¿quién es el perjudicado?) Supongo que señalar que el político español está para defender los intereses del ciudadano español y no del agricultor sudafricano es un acto de charlatanería.
    Y después tenemos el globalismo, que es la verdadera ideología de la PSOE (y del PP y de Ciudadanos, Podemos, todos menos parece ser Vox que son los charlatanes hispanos), una ideología que defiende un mundo unido bajo la forma de un gran mercado mundial integrado por individuos aislados que solo se relacionan a través de la producción y el consumo, en una situación cada vez más precaria por cierto. Este mundo de consumidores es absolutamente incompatible con el Estado del bienestar. Pensemos en las famosas pensiones, un sistema de solidaridad nacional intergeneracional que necesita que los españoles tengan hijos, y luego una buena instrucción y luego trabajo con sueldos que les permitan formar una familia…y pagar las pensiones de sus padres con su contribución y así sucesivamente. Pero claro un mundo sin familias, sin hijos, solo de individuos que consumen como zombis todo lo que el mercado les echa encima, pues es incompatible con este modelo. ¿Esto lo sabe el votante del PSOE? Pues evidentemente no, porque es inundado de propaganda que le dice lo contrario, como por ejemplo que un inmigrante ilegal poco o nada cualificado le va a pagar su pensión, a él iluso progresista con alta cualificación profesional y que confía en percibir la pensión más alta del sistema.

    • Pues, señor Brigante, no coincido con usted. El PSOE gana por circunscripciones y el sistema de recuento de votos. España, es tan roja como azul, en términos cuantitativos. Pero lo del victimismo, ya sabes por aquí que es cosa sólo de rojos.
      Franco, ese señor gallego, por poco no inventa el fuego. El sistema de pensiones, no necesita de un dictador para crearse. Mire a su alrededor, que no su ombligo. Los logros de franquismo, son innegables. Cualquier dictadura los tiene. Hasta Corea del Norte, puede ser elogiada por sus bonitos desfiles.
      Charlatán, no tiene color en su definición.
      Y ahora, al grano. Las naranjas patrias, se consumen fuera de nuestras fronteras. Leyes de mercado. Las mismas que justifican que nosotros hayamos de conformarnos con las sudafricanas. Y pregunte a sus amigos por el libre mercado. Ellos son los expertos.
      La hispanidad de Vox, no lucha en ningún frente contra el globalismo, al menos, no más que el resto de los partidos. Defienden en igual medida o más, el mercado global, la inversión extranjera, esa que debe ser protegida porque si les exigimos que paguen impuestos proporcionales a sus ganancias huyen del país. La hispanidad de Vox, su patriotismo, es de postín. Por eso señalan a los inmigrantes, aman la privatización de lo que es de todos y protegen a los que nos lo roban. Y a los hechos me remito para aseverarlo. Sus socios en los gobiernos que han alcanzado profesan una cultura de enajenación de lo de todos para beneficio propio que cualquier patriota debería señalar. El mismo Santiago Abascal ha vivido siempre del cuento, sin oficio ni beneficio conocidos, a parte de montar a caballo, claro está. Muy español, muy hidalgo.
      Un sistema de solidaridad nacional, requiere en primer término, solidaridad. Lo de las familias, está por ver. Con datos en la mano, la contribución al erario público se distribuye lógicamente entre aquellos que conforman la base de la sociedad, los que trabajan asalariados, con niveles de renta bajos y medios, sean españoles o extranjeros, blancos, mestizos o del color que a usted le dé la real gana. Además de éstos, están los trabajadores autónomos, de esta franja, vuelve a ser la de ingresos bajos y medios la que más colabora. Son una parte nada desdeñable de todos ellos, inmigrantes. Vaya a la frutería a buscar naranjas y comprobará que una importante cantidad de ellas son pequeños negocios llevados familiarmente por personas de origen ultramarino, muchos de ellos con generosa descendencia y de cultura cristiana, que no católica.
      Los que consumen como zombies, además de los progres, son los que en sus barrios tienen las tiendas de delicatessen, de alta moda, de joyería y agencias de viaje de lujo, no se engañe. Esos que pueden consumir para llenar el guardarropa porque se lo han ganado con el sudor de su frente, o la de sus padres o abuelos.
      Tener hijos hoy en día, suele ser más difícil para aquellas personas que aspiran a tener un trabajo en la parte alta de la pirámide social y si no se implementan medidas que permitan conciliar ambos objetivos, pues, mire usted, la natalidad necesariamente descenderá. Anteriormente, no era necesario, prácticamente la mitad de la población estaba destinada a ese servicio social de traer almas al mundo, pero gracias a Dios, eso ha cambiado. Hablando de hijos, tengo la sensación de que por estos lares son escasos los opinadores que los tienen.
      La cualificación profesional no tiene necesariamente relación con lo que se cobra y la pensión que se hubiera de recibir. Pregúntele al señor Abascal por su pensión y su salario, y después observe su cualificación. Al señor Casado también puede preguntarle, y si anda cerca Rivera, extienda la pregunta, que si les surgen dudas en el momento de responder, se acercarán al señor Sánchez para aclararlas.
      Eso sí, el ínclito Rajoy, fue número uno de su promoción de registradores, como el resto de sus hermanos. Un portento de familia. Gallega, como el dictador.
      Para que pueda mantenerse el sistema de pensiones, en resumen, debe haber solidaridad, contribuciones conformes a renta, igualdad de oportunidades para que los que valen puedan medrar, menos rentistas y más inversión en tejido productivo, trabajo y, sobretodo, honradez y transparencia. La corrupción es lo menos patriótico que hay y con ella si que se rompe cualquier nación.
      Con Franco, señor Brigante, la corrupción y el favoritismo, como en cualquier dictadura, fue moneda común. Los factureros de guerra, enchufados sin valía pero con expediente de cercanía ideológica, fueron norma, no excepción.
      Y en relación a lo que es sostenible o no, reflexionen con esa perspectiva suya, cómo es posible que la Iglesia Católica española no haya colapsado financieramente; cada día tienen menos feligresía y, sin embargo, les salen las cuentas. Quizá sea importante reflexionar, al hilo de ello, las prioridades presupuestarias de la nación, en qué y cómo, gastamos el dinero de todos.
      Un saludo

      • Vaya chasco señor cucurruqui, y yo que creía que íbamos a estar de acuerdo en mi defensa del Estado del bienestar y mi crítica a los efectos negativos de la globalización capitalista. Pero no, me dice usted que me aguante que resulta que esos perjuicios son cosas del “libre mercado” ¡qué le vamos a hacer!. El problema es que el agricultor europeo no compite en condiciones de igualdad con agricultores de otros continentes. El agricultor europeo está sometido a regulaciones, que influyen en los costes, que el agricultor europeo no tiene. En cuanto a las pensiones, el sistema de reparto y de seguridad social, está pensado para una sociedad formada por familia numerosas (informe Beveridge) por lo tanto con la estructura social actual no ya sin familias numerosas sino sin familias pues veo bastante difícil su sostenimiento. Y por cierto creo que usted desconoce como funciona el sistema contributivo. Una persona con alta cualificación profesional, como es la generación del baby bomm que empieza a jubilarse y la de sus hijos que serán los siguientes), tendrá un trabajo acorde a su cualificación, estará bien retribuido y cotizará en consonancia, cuando se jubile tendrá la pensión más alta del sistema. Pero su pensión se financiará con cargo a las contribuciones de los trabajadores en activo, por lo que si tenemos un alto número de jubilados con la pensión más alta necesitamos contribuyentes con empleos cualificados. Parece bastante obvio ¿no? Por eso nos están mintiendo cucurruqui cuando nos dicen que necesitamos inmigrantes para pagarnos las pensiones, porque esos inmigrantes si cotizan lo harán por empleos no cualificados y además tienen el efecto perverso, no buscados por ellos por supuesto pero si por determinadas élites, de que precarizan el empleo nacional. Así que estamos fastidiados, pero bueno mientras tengamos el comodín de Franco y el de la Iglesia Católica no hay problema ¿verdad?

  2. Ud. constituye el modelo de persona de izquierda que no sabe como justificar las idioteces de la misma. Su comentario solo merece una lectura diagonal, mucha palabreria, mucha frase hecha, mucho discurso circular, para no decir practicamente nada. Le puedo ayudar para concretar su sublime pensamiento de extrema-izquierda a ver si contesta a lo siguiente: ¿Quién paga el déficit del abultado e insostenible estado de bienestar español? ¿Cómo se amortizará la deuda de más del PIB? ¿Por qué todas las administraciones de la sanidad pública registran listas de espera casi por pares de años? ¿Cómo se pagaría la sanidad pública si todo el mundo hiciera uso de la misma? Le informo que en mi comunidad autónoma una tercera parte de la gente tiene un seguro privado, métalos en la pública y verá lo que pasa. Por otra parte le recuerdo que las pensiones públicas de Cuba, uno de los sistemas de su predilección son de ocho dólares/mes.
    La sociedad socialdemócrata funciona mientras hay dinero, en nuestro caso gracias al dinero de los alemanes, holandeses, daneses,…
    ¿Qué recortaría Ud. para evitar el gran batacazo que nos viene encima, agravado por la insensata política electorera de Sánchez? No me venga con aumentar los impuestos a los “ricos”, Ud. ya sabe que ésto no funciona.
    Con respecto a los socialdemócratas europeos ¿Por qué todos los partidos socialistas-socialdemócratas han quebrado? ¿Por qué aún no han quebrado en España?

    • No se preocupe usted tanto.
      Para ser breve, le contestaré, utilizando su discurso; la socialdemocracia funciona mientras hay dinero. Por tanto, se trata de hacer dinero y compartirlo. No de robarlo.
      Si con el dinero europeo se hubiese hecho una inversión algo más diversificada y no hubiese metido mano hasta el Tato, quizá no tendríamos que hablar de recortar nada.
      El cortoplacismo, la adopción de doctrinas económicas chicaguianas, la milagrería económica sin reinversión para tener contante, la loca (no tan loca, ha resultado) predisposición bancaria al crédito sin garantías, la euforia financiera que no aporta demasiado pero que ha puesto en jaque a la socialdemocracia europea y la necesaria confabulación corrupta entre políticos, banqueros, registradores, promotores, notarios y sistema judicial, son los elementos que a mi juicio más peso tienen y han tenido en eso que usted ve desmoronarse.
      Bajo mi punto de vista, el extremismo liberal, que no el socialista, de la simbiosis ideológica que la socialdemocracia representa, ha tenido mucho más que ver en su destrucción.
      Le recuerdo que la crisis económica no deviene de una mala gestión de la inversión en las pensiones, ni en la sanidad, ni en la educación, por poner tres ejemplos en los que la citada crisis ha resultado devastadora, siguiendo ese mantra suyo de que en algo habrá que recortar, como bálsamo mágico para todos los males económicos.
      Bajo mi punto de vista, se debe premiar el buen comportamiento. No el malo.
      Pero los gurús económicos que no supieron señalar el incendio mientras echaban más leña al fuego, siguen siendo los que se ofrecen a encendernos el cigarro, y han ganado el relato.
      Las pensiones en Cuba, son una salida de tiesto en cualquier reflexión sensata a cerca de la socialdemocracia. Si quiere reflexionar sobre el sistema de salud en un país rico pero muy poco socialdemócrata, eleve la mirada al norte. Allí no hay listas de espera, ni se las espera, porque el sistema público de salud es tan básico que es mejor no caer enfermo. Nada admirable o deseable, aunque perfectamente posible, sin duda. Claro que su PIB y nivel de empleo no tiene parangón con el patrio, y no necesariamente porque sean radicalmente liberales, que en China, no lo son, y pueden competir con ellos.
      En resumen, la deuda se puede revertir o equilibrar, casos peores se han dado (fíjese en Alemania). Las listas de espera, invirtiendo en sanidad y concienciando de un uso adecuado del sistema, se pueden reducir. La riqueza, se puede generar y se debe compartir y reinvertir para seguir creando más riqueza y oportunidades. No se debe robar. Y es necesario reconocer tanto los errores como las virtudes, ajenos y propios, para poder mejorar y sostener un sistema social, político y económico que ha dado el más fructífero periodo de paz y prosperidad en Europa de la historia.
      Un saludo

  3. Leo siempre con interés los comentarios de los lectores, en especial, naturalmente, cuando hacen acotaciones a algunos de mis artículos. Parto de la base de que ni yo ni nadie tenemos el monopolio de una supuesta verdad: expresamos simplemente opiniones, aunque tratamos de fundamentarla en la realidad, en los datos conocidos o en los hechos que tenemos a nuestro alrededor. En este sentido, un artículo de las dimensiones de los que aparecen en Disidentia es solo un esbozo que no puede aspirar a la solidez de lo que debemos exigirle a un ensayo.
    Viene esto a cuento en esta ocasión porque alguno de mis lectores plantean algunas cuestiones muy interesantes que no se podían incluir en el artículo por obvias limitaciones de espacio. Mi reflexión, como señalo explícitamente, se basa en el Estudio Europeo de Valores 2019 de la Fundación BBVA. Nada que me haya inventado yo. Se trata de un estudio que se viene publicando año tras año, dando resultados básicamente similares. Como todo, se puede cuestionar su metodología, enfoque y conclusiones, pero ni más ni menos que otros grandes estudios sociológicos.
    Los datos que arroja dicho estudio darían para varias monografías comparativas. Yo me he limitado a una relación más que sucinta, absolutamente elemental, porque no tiene sentido escribir tres folios con una cascada de datos. En este sentido, hay un sesgo indudable: he escogido aquello que me interesaba, pero no con una determinación apriorística, sino simplemente para resaltar algunos factores que me parecían significativos una vez examinadas las conclusiones -o algunas de las conclusiones- del mencionado trabajo de campo.
    Establecer una comparación cultural, social y política entre los países incluidos en el estudio es una tarea tan apasionante como hercúlea y, en definitiva, siempre abierta a múltiples perspectivas no siempre coincidentes. ¿A quién nos parecemos más? La respuesta es más complicada de lo que parece y dependerá mucho de los parámetros que manejemos. Hay cosas que nadie o casi nadie discutiría, como por ejemplo, las obvias diferencias entre españoles y alemanes. En cambio, a bote pronto, la similitud entre italianos y españoles es una tentación difícil de evitar.
    Pero ¿en realidad se parecen tanto Italia y España? Estamos en lo que antes decía: aquí no puedo desarrollar una argumentación pormenorizada sino esbozar una conclusión provisional, que vendría a ser que Italia y España se parecen como en las lenguas. ¡Cuidado con los false friends, que dirían los traductores! Dicho más claramente, la similitud aparencial resultaría ser a la postre, con un estudio profundo, menos obvia y sobre todo menos real de lo que en principio estaríamos dispuestos a admitir.
    En todo caso, fuera ya de las comparaciones nacionales, hay unas tendencias comunes en todos los países analizados, derivadas de dos factores fundamentales: que vivimos en la misma época, con todo lo que ello implica (globalización, desarrollo tecnológico, etc.) y que vivimos en el mismo espacio común, la unión europea, una de las zonas más estables y desarrolladas del planeta. Eso fuerza una convergencia en valores, entre los que destaco la valoración del Estado del bienestar como aspiración social y política por antonomasia en todas las naciones estudiadas.
    Por ello mismo, cuando hablo de “triunfo de la socialdemocracia y del Estado maternal” no me refiero, ni mucho menos, a un asunto específico de España. ¡Faltaría más! En esto España apenas se diferencia del resto. La diferencia española, en todo caso, está en la articulación concreta de los medios para llegar a ese objetivo de Estado benefactor. Como nadie discute la crisis actual del modelo en el conjunto europeo, lo único que señalo es que la crisis española presenta unas características específicas, para lo bueno… pero también para lo malo.
    Aquí criticamos mucho el populismo demagógico que se enseñorea de muchos países cercanos, cultural o geográficamente, sin reparar en que aquí nuestra demagogia populista tiene rasgos propios, pero no por ello es menos acusada que en otros lares. Del mismo modo, vemos la paja en el ojo ajeno, cuando hablamos de crisis del sistema representativo, sin atender adecuadamente a la profunda crisis del sistema político español. Y así podría seguir desgranando determinadas especificidades. A pesar de lo que defiende nuestro presidente del Gobierno (véase su último discurso en Naciones Unidas) no estamos en condiciones de dar lecciones a nadie.
    Por el contrario, echo de menos, aquí, como en otras partes, una reflexión acerca de las posibilidades de mantenimiento del Estado del bienestar tal como hoy lo seguimos concibiendo. Eso es lo que en el fondo he tratado de señalar, ese mal que no es exclusivamente español, ni mucho menos, pero que aquí y ahora, con la nueva campaña electoral que se avecina, será el secreto mejor guardado, la evidencia que nadie quiere reconocer, como en el traje nuevo del emperador: esto del igualitarismo y del Estado maternal suena muy bien pero, en serio,, ¿cómo vamos a seguir manteniéndolo?

    • Muchas gracias por su atenta y extensa respuesta, señor Núñez.
      La evidencia, el nuevo traje del emperador, si no le entiendo mal, es que el estado de bienestar no es posible.
      ¿Cómo lo podemos mantener? No tengo ni idea. Es usted el que asevera que no es posible y sin embargo lleva sucediendo en los últimos cincuenta años. Cincuenta años de consenso alrededor de la idea de que las ideas liberales y socialistas podían convivir.
      No sé, harán falta un par de guerras para volvernos algo más razonables, parece ser.
      Si como liberal es incapaz de aceptar bondades en el cuerpo intelectual contrario, y el contrario, a su vez, peque de lo mismo, señor Núñez. Pues es bastante probable que tenga usted razón. Es lo que tienen las profecías, que al profeta lo encumbran…ya os lo decía yo, mediante.
      Yo no tengo tan claro que la sociedad de bienestar no se pueda mantener. Desde luego, es importante querer mantenerla, en primer término, y en segundo, ponerse a ello.
      Diciendo que falla, que falla, fallará porque no hay esfuerzo ninguno en que no lo haga y, de premio, se lleva uno la razón, que no es poca cosa. No confunda con reflexión el augurio, y menos si éste es partidista o ideológico.
      La socialdemocracia, para poder subsistir requiere de generosidad argumentativa y reconocimiento de los logros ajenos. La defensa a ultranza de una posición ideológica, elimina cualquier posibilidad de reflexión. Ya no digamos, la absoluta parcialidad de juicio de los defectos propios, que parecen no existir de inmensos los ajenos.
      La sopa boba que todo el mundo critica, es ciertamente criticable. Al espíritu humano, lo afloja, salvo contadas excepciones. El problema es, tal como yo lo veo, que como es tan fácil de criticar, tan bien es demasiado humano pensarse que en el caso propio, la sopa, no es boba; sino sudada y peleada con esfuerzo, tenacidad, capacidad, leal competencia y un montón de emocionantes y épicos atributos. Así, es muy fácil cultivar amistad citando la sopa boba entre los que comen caliente tres veces al día, no gustan de pagar impuestos, disfrutan de vacaciones, propiedades, educación y agenda. Todos sienten que lo merecen y además tienen amigos que les explican que la justicia no existe más que para defender su sopa, que desde que el hombre es hombre es así, no te engañes, que no somos todos iguales (confundiendo intencionadamente igualdad de derechos con igualdad genómica) y un montón de ideas semejantes que tranquilizan la conciencia y permiten a los amigos sentarse a una buena mesa.
      Un saludo

    • Pues esa pregunta también nos las hacemos muchos, como las que se hace el forero Concerned pero nadie se plantea medidas para afrontar el deterioro económico que tiene España, no producimos lo suficiente, hemos quedado obsoletos en tecnología, tanto en lo privado como en lo público, en ese sector sobran puestos de trabajo pero no invierten en tecnología para seguir manteniendo y creando puestos que no sirven para nada. No hay inversión suficiente pero claro tampoco hay políticas de atraer capital, todo lo contrario se penaliza. Continuamos con un sistema educativo que no se ha modernizado, no estará orientado al nuevo mundo laboral y para mi eso es esencial.
      Nuestro crecimiento era en sectores muy concretos, construcción y turismo y éste muy orientado al sol cuando tenemos un país envidiable tanto en patrimonio material como inmaterial.
      El envejecimiento de la población va a ser un factor complicado de asumir por el Estado pensiones, sanidad cada vez más saturada, dependencia, centros para cuidados y más en un país donde las industrias cada día escasean más y los sueldos no son precisamente para echar cohetes. Añadamos las pensiones no contributivas, las ayudas sociales y todo aquello que conlleva el llamado Estado del Bienestar, desde colegios, carreteras, seguridad, sanidad…
      La clase media está agotada y su capacidad para mantener ese Estado del Bienestar ya no da más de sí. El subir impuestos conlleva más ajustes en las familias y llega un momento que aquí sólo se fabrican pobres.

    • Estaba pensando como en el chiste de Gila si meterme o no meterme.
      Yo creo, de creer, no de saber, que si, que el estado de bienestar se puede mantener sin dificultad, no desde luego con la gestión política actual ni con el abanico de ofertas que nos llevará, sino no lo estamos ya, a un estado fallido.
      La mayoría de la riqueza en España es creada por pequeñas empresas y trabajadores que producen la suficiente para mantener a sus padres.
      Mantienen muchos mas millones.de seres improductivos que jubilados hay en España. Desde las embajadas catalanas a una oficina de turismo en el extranjero o el chiringuito para viajar a países en desarrollo desde las comunidades autónomas y pegarse la vida padre, todas ellas absurdas y prescindibles.
      Si se puede mantener el estado de bienestar en España, yo me atrevo, eso si, todos los funcionarios prescindibles y cualquier empresa, fundación o chiscón que cobre del estado por una entelequia social hay que suprimirla, tendríamos de repente dos o tres millones de personas que necesariamente tendrían que ponerse a crear riqueza.
      Poderse mantener, se puede, pero la limpieza que se necesita es una tarea que no está al alcance de los políticos actuales.
      Hacer un estado efectivo y sobrio liberaría tanta riqueza en España que podríamos hasta subir la las pensiones y repatriar a nuestros médicos y enfermeras. Esa es mi creencia e incluso me atrevería a ejecutarlo, dudo que algún político español se atreva, antes preferirá federalizar España, romperla al gusto de los caciques regionales hasta el estado fallido, ese es el único impedimento para el estado de bienestar.

  4. Es una pregunta necesaria que al parecer no nos hacemos todos sino una minoría insuficiente.
    La respuesta es imposible, la lucidez individual puede señalar al por menor causas exactas que se diluyen en la sociología de masas.
    Yo me preguntaría cuantos millones de pobres hay en España, cuantos profesionales se han marchado fuera, cuantos inmigrantes subvencionados o no, votan, cuántas mujeres viven plenamente. ¿Qué espera el votante mayoritario del partido que vota?
    No tengo ninguna duda que los sociólogos que trabajan para el PSOE tienen las respuestas.
    El voto en España es visceral y pasional o rutinario. Ningún partido ha sabido vender un discurso que haga sentirse satisfecho por si mismo al votante.
    Ya no hay izquierdas o derechas, solo hay matices a la hora de debilitar naciones.
    El hombre corriente no sabe de política, muchos políticos de medio pelo tampoco. Una conversación con un político español puede llegar a ser desesperante y hasta horripilante, da igual el partido. Ni una idea, y si la tengo es para hacer una fundación corrupta.
    En cualquier lugar de la administración que deposites la mirada observas la ineficiencia, los obstáculos innecesarios, la perversión de la función y la corrupción.

    La respuesta como siempre la tienen los clásicos.

    Demos una vuelta por el “Gran Inquisidor” del compañero de fatigas Dostoyevski.

    “…Cristo dijo: No tardaré en volver” y cuando vuelve…
    El inquisidor le explica a Cristo que no es necesario, que está demás,

    “Comprenderán al cabo el valor de la sumisión”
    “Le predicaremos la humildad, no como Tú, el orgullo”
    “Nosotros, entonces, les daremos a los hombres una felicidad en armonía con su débil naturaleza, una felicidad compuesta de pan y humildad”
    “Les probaremos que son débiles niños…”
    “Hasta les permitiremos pecar, y como les permiteremos pecar, nos amarán con amor sencillo.”
    ” Nos lo dirán todo” incluso a Tezanos ” y según su grado de obediencia, les permiteremos o les prohibiremos vivir con sus mujeres o sus amantes y les consentiremos o no les consentiremos tener hijos. Y nos obedecerán muy contentos.”
    “…Y nosotros decidiremos en todo y por todo; y ellos acatarán, alegres, nuestras sentencias, pues les ahorrarán el cruel trabajo de elegir y de determinarse libremente.”

    Buen momento para leer al maestro Dostoyevski, aunque solo sea este capítulo de los “Hermanos Karamazov”.

      • Yo no sé si usted es consciente que el papel de “Gran Inquisidor” en la España política actual corresponde enteramente al PSOE y a Podemos, un poco menos al PP, y bastante a Feijo, Maroto o Alonso.

    • “Yo me preguntaría cuantos millones de pobres hay en España”

      Se habla de más de cerca de un 30% de pobres en España.
      Sin hogar Cáritas atiende a más de 40.000, pero las cifras de las que habla el gobierno son de la mitad

      Los sin techo en la era Carmena, en Madrid aumentaron más de un 25%. Personas que colapsaron los albergues en invierno pero en verano dichos albergues están cerrados y duermen en las calles.

      Vamos que la radiografía es tremenda pero eso que más da, sean sin techo, o no tengan trabajo, o sea un trabajo miserable todos pueden votar y votan y la inmensa mayoría a quienes les dicen que les van solucionar la vida. Mire en las pasadas elecciones municipales en la zona donde vivo, el alcalde del PSOE “contrató” el reparto de la publicidad casa por casa (además de la que llega por correos) a la comunidad gitana de la zona y a gente que atiende servicios sociales.

      ¿a quien considera que han votado?. Es vergonzoso

      • Los sin techo en la era Carmena no son resultado de la política de Carmena, precisamente, señora Emme. La inversión en ayudas sociales, entre ellas a centros confesionales, se aumentó en la medida que se pudo, Montoro mediante.
        En Madrid, no sé a quién habrán votado, pero a Carmena, no. Ni a los socialistas.
        Vergonzoso es si es cierto lo que usted dice, lo haga un socialista, un podemita o quién lo haga. No confunda el pecado con el pecador. Los falsos votos y los votos comprados, salpican al PP, a Ciudadanos, a Vox y al PSOE.
        ¿A quién creé que vota la feligresía cuando los buenos sacerdotes tienen a bien entrar en política?
        ¿Quién, hay constancia de ello, acerca a residentes de geriátricos sin capacidad de decisión a consignar ¿su? voto?
        Señora Emme, hechos y razones. Su pasión desdibuja cualquier posible reflexión sobre la corrupción. Siempre mala, venga de donde venga.
        Un saludo

        • Ah pero estamos reflexionando sobre corrupción, oh vaya pues que yo sepa en la vida he defendido a un corrupto, sea del color que sea.

          En cuanto a eso que dice: ” La inversión en ayudas sociales, entre ellas a centros confesionales, se aumentó en la medida que se pudo, Montoro mediante”

          ¿Me lo explica?

  5. “¿cómo es posible que el actual presidente del gobierno en funciones pueda ser de nuevo -y de lejos- el más votado, o sea, el preferido por los españoles? ¿Nos hemos vuelto locos?”

    Eso me lo pregunto yo todos los días. Sus diálogos están tan vacíos y son tan simples que me sorprende que la gente pueda votar a alguien que simplemente ni sabe hablar.

    Fue un proceso lento y seguro, la ignorancia abunda en España, en generaciones de nuestros padres y abuelos a pesar de que el índice de analfabetismo era altísimo la gente pensaba, y dentro de su ignorancia valoraba los buenos discursos y a la gente preparada. La ciudadanía usaba la mente para salir adelante y ganarse el pan, hoy España está llena de gente burrísima, somos el país de la UE con mayor tasa de abandono escolar, además de la cantidad de ayudas sociales que hay por no hacer nada, ciertamente miseria pero esa miseria acompañada a la falta de preparación conlleva dependencia de ese estado maternal y supongo que llega un cantamañanas de buena presencia que se llena la boca diciendo que un gobierno progresista siempre estará al lado del que más lo necesita pues ya está, urnas llenas de votos para su persona.

    Supongo.

    El 10N veremos que pasa. Si se confirma otra vez que el Sanchismo (no el PSOE) gana las elecciones entonces no sé si España se ha vuelto loca pero que la miseria y la ignorancia dan votos, quedará bien claro. Sálvese quien pueda, de momento estar dentro de la UE nos puede evitar el caos pero ojo, tampoco tengo claro por donde van los tiros en el proyecto de la UE y a lo mejor tampoco les importa tener un par de Venezuelas dentro

    • Usted, no supone, usted, cree.
      “Fue un proceso lento y seguro, la ignorancia abunda en España, en generaciones de nuestros padres y abuelos a pesar de que el índice de analfabetismo era altísimo la gente pensaba, y dentro de su ignorancia valoraba los buenos discursos y a la gente preparada. La ciudadanía usaba la mente para salir adelante y ganarse el pan…”
      Su discurso, muy emotivo, por otro lado, citando a padres y abuelos, es muy malo y tendencioso. Un falso elogio de la humildad, contradictorio con la cita al abandono escolar (¿en qué quedamos, analfabetísmo beatífico, o abandono escolar, como parte de la solución o como parte del problema?).
      Si ha de valorar el discurso político, sea franca, aquellos a los que usted vota tienen un discurso bueno y denota preparación por parte de los que lo proclaman. ¿Santiago Abascal, está preparado o tan siquiera tiene un buen discurso? Por favor, señora Emme.
      Citar a Venezuela no es patente de corso discursiva.
      En Madrid, donde ahora gobierna, por fin, los del buen discurso y la sobrada preparación, el gobierno saliente bolivariano, no ha dejado ningún tipo de Venezuela. Bien al contrario, ha saneado las cuentas públicas, sin necesidad de okupar las viviendas de nadie. Puede usted y quien quiera ver en qué ha gastado el dinero de todos y quién se ha reunido con quién. Madrid, no ha colapsado, ha quedado bien lejos de colapsar, de hecho, a pesar de los augurios de los iluminados, siempre preocupados por Venezuela, Irán, la inmigración, el feminismo y los reyes magos.
      Aténgase a los hechos, no a suposiciones.
      No sé que veremos el 10N, pero yo espero ver dentro de cuatro años, lo bien que le habrá ido necesariamente a Madrid. y entretanto, observar cómo se cierran los casos de los ERE, Púnica, Gurtel, etc que esos personajes de discursos llenos sapiencia y preparación nos han tenido a gracia regalar, pero que, no hay problema en apoyar, si los nuevos de irisado discurso, necesitan seguir viviendo de su esfuerzo y conocimiento.
      Ojalá gane Vox, para que ese gran hombre que lo dirige nos ilumine con su sapiencia y experiencia, y para que pueda seguir cobrando un sueldillo de supervivencia, ya de paso, que no está el horno para bollos.
      Un saludo

      • No si sapiencia la suya Sr Cucurruqui, el problema es que yo seré muy burra porque no entiendo nada de lo que usted dice en sus comentarios, demasiado complejos para mi se lo aseguro, no sé si sube o baja, o en que escala de colores usted se encuentra, Simplemente me pierdo y no tengo ni idea que quiere decir cada vez que escribe.
        Ah eso sí, a todo lo pone pega, la leche , que hombre tan complejo y antitodo ufff demasiado para mi.

        Saludos

        • No sé esfuerce, no se entiende ni él. Lo único que podrá deducir de sus comentarios es que detesta la religión, la derecha, y que cree en la evolución del hombre por medio de la modernidad y la cristiandad defectuosa.
          Se parece a Pitita, una que fue a una capilla a enseñarle las tetas a Dios para que le diera su aprobación. La niña apuntaba alto, eso hay que reconocerlo.

          • jajajajaa ay por favor, en fin, cada uno es como es cierto, pero la gente que a todo le pone pega me descoloca. Parecen cabreados con la vida.

            Ni todos tenemos razón siempre, y ni todos somos tan sabios como para no admitir opiniones de otros pero leñes a todo ponerle puntilla es horrible.

        • disidencia
          Del lat. dissidentia.
          1. f. Acción y efecto de disidir.
          2. f. Grave desacuerdo de opiniones.

          ¿Qué esperaba usted encontrar en esta publicación, señora Emme?
          Un saludo y recuérdele a su amigo Killer que su regalada complacencia mutua debe de ser la excepción que confirma la regla de esta página de pensamiento propio.

          • No sé ponga así, amigo mío, estamos en familia, aunque sea conflictiva.
            Me pasa lo mismo que a Emme, leo sus comentarios, pienso que señala problemas verdaderos, pero observo que mezcla: espiritualidad, religión, iglesia y moral en sus comentarios que hacen difícil digerir su conclusión.

  6. Buenos días, señor Núñez.
    Realiza usted un análisis comparativo europeo muy interesante, aunque un poco escueto, y de conclusiones menos deterministas de lo que usted presupone.
    Coincido en el análisis inicial, a Sánchez le vota el que siempre le ha votado, salvo crisis de gran calado, como señala. Olvida sin embargo, que en el espectro azul, pasa exactamente lo mismo. Por tanto, parece cualidad española, de la mayoría española, y eso usted parece olvidarlo y sin embargo, a mi me parece fundamental. Al impresentable de P. Casado, le van a votar ciegamente los que piensan que en la política es como en el fútbol.
    He dicho escueto porque del prolijo informe que cita, parece que sólo le interesan remarcar ese 20% de extrema izquierda, sin embargo, en el promedio, todos los europeos vienen a pensar lo mismo y son tan maternalistas como los patrios, quizá con un poco de excepción en Alemania, donde el promedio (5) baja significativamente y se inclina hacia la izquierda.
    En cualquier caso, tomando los datos de participación e interés político real, no lo que pensamos que somos sino lo que hacemos, realmente somos bastante clavados a Italia, aunque allí, superando el 20% de personas que se autodefinen de extrema derecha, la lluvia fina no ha debido calar.
    Por otro lado, la desafección y confianza en los políticos y los partidos tradicionales, es muy importante en todos los países contrastados y cabría señalar que en España, es mayor entre los que se definen de izquierdas. De éstos, un 62% no se siente representado por un partido como el PSOE, señor Núñez.
    También, y otra vez con Italia, cabría destacar que España es un país que delega su bienestar en el estado, y fíjese bien en las distribuciones de extremos que antes le he señalado entre los dos países. Quizá no se trate de una lluvia fina, o sí, pero de tradición católica, no socialista o progresista, como usted supone. ¿De qué otra manera podemos ser tan parejos con Italia a pesar de tener extremos tan opuestos?
    Es importante también tener en cuenta la capacidad productiva de cada país para no descentrar mucho el tiro. En general, cuanta mayor capacidad productiva, mayor confianza de los ciudadanos en valerse por sí mismos. Es lo que parece desprenderse de los datos del informe. Una pena que no hayan incluido países como Grecia, Rusia, Estonia o Suecia. Pero, en cualquier caso, existe un amplio consenso alrededor de la sanidad pública y las pensiones, curiosamente.
    Es curiosa también, la distribución a razón de ingresos por formación. De nuevo, España e Italia, son los únicos que superan el 30% que considera que los ingresos no deben estar directamente vinculados al nivel de formación.
    Con respecto a la confianza en las personas, volvemos a ser casi calcados a los Italianos, con un 29% de personas que confían más bien poco en el prójimo. Alemania, sin embargo, se sale. ¿Calvinismo versus Catolicismo?. No lo sé, desde luego en confianza en los profesionales, los curas, no salen muy bien parados por estos lares ¿Por qué será? Y los jueces, un poco lo mismo. Los empresarios, sin embargo, tienen una percepción media europea semejante, fíjese usted.
    La confianza en la justicia, es para mirarla también. Otra vez España e Italia de la mano.
    Y ahora, con la guinda, la percepción de la corrupción…tachán, España escala al primer puesto con Italia mordiéndole los talones. Alemaaaania, se queda fuera del pelotón!!!
    Bueno, termino ya, concluyendo de manera un poco distinta a lo que ha hecho usted, por motivo de las causas, que no de las efectos.
    Efectivamente, en España, como en el resto de Europa, vender menos socialdemocracia, es difícil, por ello, ningún partido, salvo los que no creen en lo social ni en lo democrático, lo va a ofrecer en su menú, señor Núñez. En eso no puedo darle más que la razón. Lo que sí puedo darle, son alternativas, una vez expuestos los datos.
    Primera, que ofrezcan transparencia y honradez real. Premien la buena conducta. Nuestra latina connivencia con la corrupción y su institucionalización es probablemente el mayor de los problemas. Una fábrica de malos empresarios, malos jueces, malos políticos, malos periodistas y un montón de personas que no pueden confiar en que su esfuerzo tenga la menor recompensa externa, mientras arrimar la sardina y callar sea la consigna. Es necesario premiar al que lo haga bien, sea de una ideología o de otra. El que roba el dinero de todos debe ser condenado por todos. El que lo gestiona con honradez, premiado y elogiado públicamente.
    Segunda. Independencia judicial efectiva y sin intromisión política.
    Segunda II. Independencia periodística sin intromisión política ni empresarial.
    Tercera. Correspondencia entre méritos y réditos.
    Cuarta. Fomenten la participación.
    Quinta. Inversión productiva y no rentista
    …un buen número más, entre ellos y no menos importante, hacer valer la Constitución, no para ganar votos, sino para poder vivir mejor.
    Un saludo

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