Peter Sloterdijk auguraba un buen porvenir en Europa a “la revolución conservadora” en 1993, debido a “la terrible crisis de las clases políticas”.[1] Esa revolución puede haber comenzado en Francia.  La ley de la anakyclosis, la muerte y renovación de todas las cosas humanas, es tan inexorable como la ley de hierro de la oligarquía.

1.- El vanidoso enarca Giscard d’Estaing, uno de los personajes más nefastos para Francia y la Unión Europea pero premio Carlomagno, inició la marcha hacia la irrealidad política en 1974.[2] Ciclo que puede haber concluido con la sustitución del inefable Hollande, un tonto político, por Macron, también premio Carlomagno. Diagnosticado como un “psicópata que trabaja únicamente para sí mismo por el psiquiatra italiano Adriano Segatori (vid. Internet) -a quien se acusa, sin discutir el diagnóstico, de ser de extrema derecha, lo que, naturalmente, le descalifica como psiquiatra-, ha suscitado lo que puede ser una revolución -los gilets jaunes o chalecos amarillos-, no sólo contra el gobierno, sino contra el Estado-Nación. Instituido por la revolución francesa e imitado por doquier, Carl Schmitt pensaba en 1963, que estaba en las últimas. Aquejado de elefantiasis, ¿está en la agonía, o quizá en coma?

Es prematuro hablar de revolución política. Pero lo que está ocurriendo en Francia recuerda al motín de Reveillon

2.- Es prematuro hablar de revolución política. Pero lo que está ocurriendo en Francia recuerda al motín de Reveillon (hay ya muertos), que, según bastantes historiadores, fue la causa impensada de la de 1789. El pueblo natural sumiso a las clases dirigentes protesta contra el tren de vida de las castas que parasitan la estatalidad.

El Estado fue inventado para dar protección y seguridad a la Sociedad. Pero la anquilosada oligarquía política-financiera-económica-mediática ha convertido los Estados en enemigos de la sociedad, llamada “civil” para distinguir la parte del pueblo libre, teóricamente, de la soberanía estatal. En Alemania, decía hace siete años Gabor Steingart, para quien, por cierto, «la situación actual no es fácilmente teorizable», «der Staat hat seine Bürger verzwergt» (el Estado ha jibarizado a sus ciudadanos).[3] Y en Francia, el pueblo natural ha pasado a la acción como pueblo político –la Nación-  ejerciendo el derecho de resistencia. Menos contra los abusos de la oligarquía dirigente que, diría Ortega, contra sus usos, que es mucho más grave. El mayor, que vive separada del ciudadano común –para el Estado el súbdito contribuyente- por la frondosa burocracia dirigida por los “enarcas”, los apparatchiks tecnócratas de la nomenklatura que desgobierna el orden político establecido en Francia.

3.- Las concausas -los agravios- del movimiento son infinitas. Pero como suele ocurrir, la resistencia ha comenzado por una cuestión de impuestos: No taxation without representation era el santo y seña de los rebeldes norteamericanos. Francia padece desde hace unos cincuenta años una crisis fiscal, que hace del Estado el mayor infierno recaudatorio de los existentes en Europa. El detonante fue el vídeo de una mujer que decía lo que pensaban muchos: “¿Por qué más impuestos? ¿Qué hace Macron con nuestro dinero?”.  Los impuestos suelen ser siempre la causa material hasta que se convierte en moral: lo que mueve a los gilets es ya el sentimiento de humillación de la Nación, el pueblo, del que se mofa la dirigencia todos los días. Ça suffit!, ¡Basta ya!  (o ¡hasta aquí hemos llegado) resume Alain de Benoist.[4] El ateiólogo Michel Onfray, rescatando una palabra inventada por Babeouf, llama “populicida” a Macron; para Guy Millière es un ejemplo máximo del impostor político;  Enmanuel Todd le retrata como un “gamin mal élevé, vicieux (pilluelo maleducado, vicioso),… una autoridad invertida”, el tipo perfecto de presidente “anticarismático”, pues quien decide políticamente debe tener algún carisma. Es el problema de casi todos los presidentes europeos, reflejo desde hace tiempo de la decadencia moral e intelectual de las élites y sus oligarquías. «La función de un gobierno libre, escribe Millière sobre la dictadura del gamin, consiste en el derecho a buscar la felicidad, no en encerrar a la población en el malestar, y un pueblo laminado por gobernantes indignos y tiránicos tiene el deber moral de derrocarlos».[5] Como en Fuenteovejuna, el pueblo defiende su honor: el honor de Francia.

Los europeos han empezado a darse cuenta de que están en manos de clases dirigentes “cristalizadas” decadentes y corrompidas

4.- Los europeos han empezado a darse cuenta de que están en manos de clases dirigentes “cristalizadas” (W. Pareto) decadentes y corrompidas. Gobiernan solamente para sus intereses y sus caprichos, ocultos bajo la prédica de la “justicia social” y el velo del bien-être: el bienestar del Estado y quienes lo patrimonializan. La defensa del honor de Francia por les enfants de la Patrie –los gilets jaunes cantan La Marseillaise e invocan consignas de la Gran Revolución- puede polarizar rápidamente la situación prerrevolucionaria de Europa diagnosticada por Sloterdijk y otros observadores independientes. Bastantes gilets jaunes invocan a Trump: “we want Trump!”. Y, por cierto, su imitador Bolsonaro empieza a mandar en Brasil enfrentado, asimismo, a sus corrompidas élites bolchevizantes.

Lo que hace algo más de seis semanas parecía un motín, revuelta o jacquerie en una Francia exprimida por el capitalismo de Estado –se dice que Francia es “la URSS que ha tenido éxito”-, tiene el aire de ser la premisa y la promesa de una revolución que podría extenderse por toda la Europa sovietizada. Vladimir Bukowski dixit en 2006: «la Unión Europea es la nueva Unión Soviética». Muchos están de acuerdo. ¿Se trata del comienzo de la implosión de la socialdemocracia, aplazada desde la de la URSS en 1989?

5.- Precedido por los populismos defendidos por Chantal Delsol,[6] el primer aviso importante de la rebeldía contra la impudicia de las casta, la amenaza de islamización –der Islam gehört Deutschland, el islam pertenece a Alemania (Angela Merkel)- apoyada sorprendentemente por el Papado y la sovietización de Europa en el trasfondo proseguida paradójicamente como “neoliberalismo” desde la implosión de la Unión Soviética, fue el triunfo del movimiento “Cinco estrellas” en Italia. Que se gestó, recuerda Benoist, en un día de cólera. Lo mismo que en Francia, amenazada, además, igual que Suecia o Bélgica, por una guerra civil si se sublevan los inmigrantes musulmanes;[7] aliados tal vez con la izquierda enragé, puramente ideológica, que les ve como el nuevo proletariado, pues el de Marx y Lenin hace tiempo que no existe.

En Alemania, Suecia, Bélgica, Holanda, España, Portugal y otros países de la Unión Europea concurren las mismas causas que en Francia con distintos matices. Se salvan, al menos relativamente, Hungría y los países eslavos vacunados contra las maravillas del socialismo soviético. Si ha saltado la chispa en países de cultura católica, se debe seguramente, a que no les afecta la obligación moral de los luteranos de obedecer pasivamente a la Obrigkeit, a los que mandan, por el directo origen divino que atribuía Lutero a su autoridad excluyendo al pueblo. Pues sus ciudadanos no están menos humillados o jibarizados por sus nomenklaturas. Si la protesta prende en Francia, el resto de la Unión Europea seguirá el mismo camino.

Los “gilets jaunes” es una rebelión popular, con la que simpatiza la mayoría de los franceses, aunque la propaganda oficial y los media hacen lo posible para ocultarlo y desprestigiarlo

6.-  El movimiento de los gilets jaunes es inconfundible con una lucha entre oligarquías por el poder –no tienen líderes-, ni con los populismos alemán, austríaco y otros que van en la misma línea, pero sin rechazar frontalmente a la clase dirigente ni la organización estatal. Menos aún con las numerosas manifestaciones rituales partidistas y sindicales para hacer creer que no son burocracias explotadoras sino parte del pueblo, o con un divertimento de estudiantes y gentes desocupadas o reivindicativas de cualquier cosa, como derechos humanos inéditos o de los infusorios, que animan la sociedad del espectáculo del totalitarismo “liberal” socialdemócrata. Es una rebelión popular, con la que simpatiza la mayoría de los franceses, aunque la propaganda oficial y los media hacen lo posible para ocultarlo y desprestigiarlo. El movimiento recuerda la de la plebe romana contra los senadores retirándose al Aventino para conquistar la libertad política colectiva y las de la bourgeoisie contra las Monarquías despóticas.

7.- Extendido rápidamente por toda Francia al margen de los partidos y los sindicatos, a la verdad contra ellos, surgió espontáneamente como una rebelión de las provincias –y el campo- contra la capital, resucitando la revolución parisina de 1789 en sentido inverso: por primera vez en la historia de Francia, Macron, adoptando una actitud monárquica, ha cerrado París, el centro de irradiación del Estado, al pueblo francés. Los que protestan son gentes corrientes sin objetivos políticos concretos: hombres y mujeres de clases medias altas, medianas y bajas que viven de su trabajo y están hartas del intervencionismo, las prohibiciones, el dirigismo y de que las castas políticas, sindicales, administrativas y sus amigos que patrimonializan el Estado, les traten como idiotas y staatliche Tiere, animales estatales, como decía Federico el Grande de los campesinos: Los protagonistas son gentes anónimas: agricultores, artesanos, empresarios e industriales medianos y pequeños, profesionales, asalariados, gente acomodada y gente tirando a pobre, amas de casa, jubilados, personas mayores y jóvenes, incluso inmigrantes,…  No distinguen entre la derecha y la izquierda políticas, consensuadas en torno al Estado -el Estado de Partidos (Parteistaat) del que se han adueñado. Derecha e izquierda son sólo matices del marxismo-leninismo cultural,[8] transfigurado en el “neoliberalismo” capitalista  de las oligarquías y sus clientelas (crony Capitalism, capitalismo de amiguetes) que impone al resto el bienestar del colectivismo con el señuelo de la justicia social. Los gilets se rebelan contra la variante europeísta del socialism Corporate mundialista.

8.- El malestar más o menos consciente se ha trocado en cólera con trasfondo existencial: Tú, Macron y tus cohortes, o Yo, el pueblo. Es un movimiento más político y moral que económico, que es como lo interpreta el gobierno, al que le importa sólo el Presupuesto del que vive muy bien. “Los manifestantes han comprendido que la fuente del malestar económico es la realidad política, la falta de democracia, que no funcionan las instituciones”.[9]  Su debilidad es la falta de líderes. Carencia que es también su fuerza moral: demuestra la unidad de la Nación Histórica frente al estatismo sovietizante. El “Gran Artificio” estatal, el deus mortalis de Tomás Hobbes, se apoderó de ella en 1789 ocupando el lugar de los monarcas absolutos. La revolución contra la Monarquía devolvió la libertad política solamente a una minoría entonces muy minoritaria, el tercer estado, la bourgeoisie: la Nación Política. Pero hoy, la sociedad francesa y prácticamente todas las europeas son sociedades de clases medias, la médula de las Naciones y la democracia política. Víctimas de las nomenklaturas, incluida la de la Unión Europea, están en trance de proletarizarse o convertirse en nuevos siervos de la gleba en el Estado Servil entrevisto por Hilaire Belloc en 1913.[10]

La protesta o revolución en marcha reivindica la ‘Republique’ como ‘res publica’, la cosa común, no la ‘res’ propiedad de unos pocos

10.- Significativamente, la protesta o revolución en marcha reivindica la Republique como res publica, la cosa común, no la res propiedad de unos pocos. Parece una contrarrevolución para completar la Gran Revolución extendiendo la libertad política colectiva a la Nación entera, la Histórica. Empezó, como suelen comenzar las revoluciones, en un ambiente hacía tiempo muy cargado agravado por el deterioro de los servicios públicos que creaban la sensación de bienestar.[11] La causa inmediata ha sido la guerra de los poderes públicos contra el automóvil particular, un medio de trabajo para mucha gente incluidos los menos favorecidos, sobre todo la que no vive en ciudades: prohibiciones como la de circular a más de 80 kilómetros, restricciones a la circulación en lugares elegidos caprichosamente, la cuestión de si el diésel, la gasolina o el coche eléctrico, la antigüedad de los vehículos aunque estén en perfectas condiciones, etc. La chispa fue la subida del precio de los carburantes como tasa ecológica, una moda fiscal, para “luchar” –en teoría- contra el cambio climático: es decir, contra el sol, la luna, las galaxias, en fin, contra las leyes que rigen el cosmos. Tasa que va a parar a las arcas del muy desacreditado gobierno de Narciso-Júpiter, que es como se conoce popularmente al presidente del desgobierno-antigobierno, que, igual que la Unión Europea y los demás Estados, centros de Negocios de las oligarquías consensuadas, aprovecha el menor pretexto o invento, mejor si es cientificista, para robar legalmente al pueblo. El desgobierno del gamin-presidente, quien atribuye el terrorismo yihadista al cambio climático (en Hamburgo, en una reunión del G-20), del que ha oído hablar, se preocupa únicamente de las minorías que le mecen y canturrean: homosexuales, feministas, ecologistas, abortistas, musulmanes e inmigrantes de culturas ajenas a la europea, arribistas, etc. En este momento, el presidente-bebé está sólo, asustado y balbuciendo en su cuna, le Palais de l’Élysee, con su esposa-mamá y pide a personajes como el expresidente Sarkozy, que le expliquen qué pasa.

11.- Con motivo o pretexto del absurdo, antipolítico e inmoral Pacto Mundial por la Migración de Marrakech, promovido por la ONU, que hace suya cualquier causa para justificar su existencia, y bendecido por el Papa, un grupo de militares –¿la punta del iceberg?- acusa a Macron de “estar quitando soberanía” a Francia, de proporcionar “razones adicionales” para que “un pueblo ya maltratado” se “revuelva”, de negar la democracia y de traicionar a la Nación. ¿Agoniza la V República?

Sería muy divertido, que fuese “la mayor mentira jamás contada” (Nils-Axel Mörner, especialista de renombre en la materia de la Universidad de Estocolmo) -el apocalipsis climático vendido como ecológico-, el detonante de un apocalipsis político en Europa. El movimiento nacional de los gilets jaunes ha traspasado ya, igual que en 1789, las fronteras de Francia. Empieza a estar activo en Bélgica, Holanda, Alemania, Suecia. Let’s wait and see.

[1] En el mismo barco. Madrid, Siruela 1994. 3, p. 75. Cf. G. Millière, Voici revenue le temps des imposteurs. París, Tabernis 2014.

[2] B. Martoia, “Les françaises ont créé leur misère et creusé sa tombe à partir de 1974”. dreuz.info (29. XI. 2018)

[3]  Das Ende der Normalität. Nachruf auf unser Leben, wie es bisher war. Munich/Zurich, Piper 2011.

[4] BoulevardVoltaire.com (27. XI. 2018). Vid. J. J. Esparza, “Lo que está pasando en Francia no se puede decir”. gaceta.es (9. XII. 2018). Francia es hoy el país de la Unión Europea en que hay menos libertad de expresión.

[5]  “Macron, l’imposteur absolu”. dreuz.info (29. XI. 2018).

[6] Populismos. Una defensa de lo indefendible. Barcelona, Ariel 2015

[7] En Francia, hay 6556 lugares de culto islámico (más concurridos que las iglesias cristianas) y se calcula que unos 4.000.000 de musulmanes están predispuestos a la yihad.  Sobre la islamización de Francia, Ph. de Villiers Des cloches sonneront-elles encore demain? París, Albin Michel, 2016. J.-F. Poisson, L’Islam à la conquête de l’Occident. Paris, Eds. du Rocher 2018. En naciones europeas con gran inmigración musulmana podrían sobrevenir cruentas guerras civiles. Lo advierten en Alemania Udo Ulfkotte o Thilo Sarrazin. El mayor peligro del Califato, el ISIS o DAESH, hoy prácticamente destruido en Siria gracias a Rusia (Trump lo da por hecho) era para Gillaume Faye su capacidad de contagio. Pero sus partidarios están en todas partes. Es notorio, que los ejércitos sueco y francés están preocupados.  Sobre el peligro de guerra civil en Europa por diversos motivos, vid. la entrevista al historiador belga David Engels, http://www.krone.at/welt/historiker-buergerkrieg-ist-nicht-zu-vermeiden-warnung-an-europa-story-552009 (02.02.2017).

[8]  B. Kaiser, Kulturmarxismus. Mühlenbecker Land, Seuse Verlag, 2018.

[9] S. Touati “France-Macron: on ne gouvere pas contre le peuple”. dreuz.info (11. XII. 2018).

[10]  El Estado Servil. Madrid, El Buey Mudo 2010. Vid. también F. A. Hayek, Camino de servidumbre (1944), que debe bastante al de Belloc. Hay varias ediciones en español. A Hayek no le fue ya fácil encontrar editor para este libro antisocialista, sobre el que le dijo privadamente Keynes, que estaba completamente de acuerdo.

[11] Una breve descripción que puede valer, con las debidas matizaciones, para otros países europeos: «70 années d’application du « Traité de Rome et autres traités subséquents se soldent par soixante dix années d’augmentations continues, démentielles, des recettes et des charges publiques ; par neuf millions de personnes vivant sous le seuil de pauvreté, c’est-à-dire disposant de moins de 700 euros par mois pour vivre ; par la perte de la moitié du potentiel industriel ; par plus de 5 millions de chômeurs ; par un déficit chronique de la balance commerciale ; par un endettement public record ; par la décomposition de l’Education nationale ; par l’échec de l’intégration d’une masse importante d’immigrés, essentiellement musulmans ; par une montée du terrorisme islamique ; par une police démoralisée; par une justice inefficace qui ne sait plus punir ; par une explosion de la violence ; par une déculturation massive…par la perte de territoires entiers livrés à la canaille islamiste ; par plus de cinq millions de fonctionnaire noyés sous le flot ininterrompu de l’inflation législation”  S. Touati, “France: la révolte des Gilets Jaunes contre la République du mensonge  et l’Europe supranationale” dreuz.info (2. XII. 2018)


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16 COMENTARIOS

  1. La Francia enferma o la antítesis de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Todos esos principios fueron parasitados por la socialdemocracia, el neoliberalismo y el centralismo idolatra. Los franceses son confesos absolutos del Estado. El Estado les da, pero les quita mucho más. Aún así, el Estado encubre todas esas crisis que él mismo ha venido provocando, lo que le hace ser un perverso gorrón y muy coñazo. Francia tuvo que pedir socorro en las dos guerras mundiales. De ahí que el bufón Macron haya solicitado la creación un ejercito europeo para que lo financien, sobre todo los países de su entorno. Esa decadencia moral e intelectual (Fillon, Macron, Valls, Lagarde, Strauss-Kahn, Bachelot, Hidalgo) se ha trasladado al FMI, a las instituciones de la UE, y a esa ciudadanía carente de espiritualidad y frescura, drogada con anestesia mediática. El pueblo francés mayoritariamente se informa por los mono-medios corporativos. Ésto hizo que el travieso banquero Macron fuera muy votado en las presidenciales. Los bancos a su vez, están desconectados con la libertad económica, no cambian ni su propios billetes de euros, en cambio, no tienen reparo en obedecer los consejos de la corrupta OCDE con sede en París.

    El pueblo francés no es tan diverso. Diversas dictaduras de comportamiento y corrección política lo confirman (Bonjour, table pour deux, non monsieur, non madame, c’est fermé…). Los museos públicos no suelen contar con cafetería, sin embargo, sus mejores metros cuadrados quedan patrimonializados por restaurantes privados de 80-120 € el cubierto. A excepción de alguno como “Le Georges”, sólo abren al público a partir de las 08.00 PM. Se hace muy difícil mantener conversaciones interesantes con estudiantes universitarios y otros homólogos. La sociedad está desconectada. Y que decir del deterioro de la oferta privada o los servicios públicos, de la SNCF…

  2. Me gusta el artículo.
    La ausencia absoluta de líderes es preocupante, en España en concreto es alucinante tener a un personaje como Sanchez de presidente. Después de Zp yRajoy, es demoledor.
    Europa, intelectualmente, es un erial.
    Política de salón y absoluto desinterés de los políticos por algo que no sea mantenerse en la poltrona.
    2019 incorrección política! Disidencia continua! Hay que destrozar la idea única y las políticas/ideologías bastardas.

  3. La “revolución conservadora” es un oximorón, ninguna verdadera revolución busca conservar, más bien el cambio, en tal caso es reaccionar contra lo “nuevo ” impuesto, pero no conservar lo malo, luego el término sería revolución reaccionaria o arqueofuturista. Es un todo y debe ser visto de forma holística, no es solo autores identitarios como Benoist y Gilaume Falle, politólogos como Duguin también ya lo habían adelantado, cuando un perro tiene pulgas le pica y se arrasca, el 15M Francés es este, mezclado con cierto simbolismo revolucionario, muy francés pero con la simbología moderna muy en la línea a una revuelta al pasado que fue mejor, pues se anhela los felices años de De Gaulle, un chaleco reflectante como símbolo de la nueva clase obrera cualificada autóctona francesa, antaño clase media, la cual no está subvencionada ni lleva motivos religiosos, como la inmigración musulmana, de la cual un 63% hombres no trabaja y un 80% mujeres tampoco con una natalidad el triple de grande que en Francia, en un país supuestamente laico por ley.
    Los obrero en fabrica francesa, transportistas u operarios de máquinas llevan chaleco reflectante en muchos casos no pueden permitirse prendas como la americana o el traje ni siquiera bata blanca y mucho menos expresar su religión, el chaleco por tanto es su nuevo símbolo igual que los jacobinos revolucionarios con sus sans culottes, salvando las diferencias. La inmigración musulmana en Francia no solo proveniente de sus antiguas colonias argelinas o senegalesas, ha demostrado estar parasitando el estado social y poco a poco minando el carácter laico paternal de la república, algo ya imposible de tapar y de ocultar por más tiempo por parte de las instituciones públicas corruptas dependientes de los grandes bancos y los medios de comunicación a sus servicio.
    La sociedad civil europea como sucedáneo de lo “popular tradicional rural” actual en verdad siente nostalgia de un mundo que no ha conocido en vida, el mundo de los estados-nación monolíticos de facto y no de forma, ni siquiera sus padres al 100%, aunque sus abuelos y bisabuelos sí.
    Han conocido la competición pacífica/andrógina líquida, comercial como única norma que solo demanda una sociedad laxa y flexible moralmente. Son los hijos y última generación europea de los padres del consumo y la “revolución cultural/sexual” de los 60, la que traicionó los ideales del socialismo de estado y se reveló contra De Gaulle, es decir la generación nacida en la posguerra después de la segunda guerra mundial. Los padres eternos adolescentes que no conocieron la guerra y la muerte y jamás por ello la han enfrentado o mentalizado como hecho natural, es la época del sexo, el dinero, la publicidad y las seudo-religiones.
    Sus hijos y nietos en cambio se revelan contra sus padres, son los grandes desengañados del panorama actual, que se han visto desamparados por sus familias aburguesados progresistas/hedonistas, divorciadas, sin autoridad moral, así como abandonados por la asistencia o apoyo del estado/nación, desarrollando unos sentimientos de identidad y pertenencia a un grupo natural, permanentemente abortados por el sucedáneo del estado/nación habido desde los años 90 hasta ahora, que solo es una especie de aparato burocráticomediático al servicio de los grandes poderes económicos, sin identidad, sin color, sin sentimiento, un estado funcional, gris previo a la mundialización ya preparada tras el fín de la URSS. Esta generación de jóvenes solo ven la inminente proclamación de un gobierno mundial de mega-estados, ante lo cual se revuelven sin necesariamente querer volver a los estados nación de pos guerra o entreguerras. Más bien reclaman buscar identidad en comunidad natural, no en estado al cual ven como la herramienta de las élites, ven a sus padres en el estado/capital a su vez desconcertados con el globalismo y la posibilidad de perder sus trabajos y status quo, conseguidos con la seguridad social, las pensiones etc.
    La actual época es de transición, de claroscuros, acabó el mundo bipolar, pero no acaba de consolidarse el mundo liberal /democrático global homogéneo, en consecuencia la historia no ha acabado y aparecen en las sombras del cuadro, los monstruos que luchan por una síntesis a esa historia escrita con pluma vieja en folio nuevo.

    Hay dos tipos de monstruos los de fuera seducidos por la promesa de una vida material a todo lujo publicitado por el cine sumado a la manipulación religiosa/islamica/ecúmenica de los aliados del globalismo y las guerras provocadas por estos para a su vez desahacer sus estados nación forzandoles a bastardizarse y desarraigarse en Europa y los de dentro, aquellos que han visto o se han dejado afectar por las contradicciones culturales del capitalismo y la sociedad de consumo que este no ha sabido resolver y por el cual no han sabido integrarse, siendo los expulsados, los no “ciudadanos del mundo utilitarios”que se niegan a competir en el mercado para poder simplmente sobrevivir al final del mismo. Todo unido a la mayor represión sexual, amorosa de la historia así como la necesidad de huida a la realidad que da la sobre-exposición a pantallas y tecnología virtual en internet. Una búsqueda de lo auténtico, de lo robado, de la verdadera comunidad no urbana/atomizada, de verdaderas lealtades y lazos humanos naturales, de Identidad occidenteal más alla de los inventos liberales del s XIX que dividían Europa, más allá de naciones/bandera y chovinismos románticos de fútbol y símbolos.
    Europa no caerá de nuevo en la trampa de guerras mundiales/guerras liberales. Es una perspectiva no nacionalista de la lucha, sino una perspectiva global cohesionada por enemigos comunes, con comunes objetivos de destrucción
    No es una cruzada, no es al vuelta del orden viejo romano, roma es parte del problema y no de la solución.
    No tiene remedio ni es reformable, es ecumenismo mundial LAUDATO SI (AGENDA 2030 ONU), más bien se demanda una espiritualidad que vuelva a los orígenes, no tanto una Iglesia reformada o una religión organizada.

    La disidencia ha nacido en Internet, pero no tiene porque morir ahí.

    FENIX COGNITUM

  4. El degaste de la política actual europea ha llegado al corazón de lo político; la legitimidad de la autoridad. Mandar y ser obedecido es el gran misterio de la política. En el fondo, toda legitimidad política proviene de un reconocimiento de superioridad moral al que manda. Otra forma de mandar es la pura fuerza que aunque basta para imperar, si pretende durar, tendrá que legitimarse. Una engañosa forma de legitimar la autoridad hoy, consiste en impersonalizarla tras una legislación estatal, bendecida pseudo democráticamente, por cámaras de representación oligárquica nominadas por los propios partidos.

    Pero ¿quién puede obedecer con consentimiento a esos hombres-niño, a esos burócratas oportunistas o a estos partidos de oligarquías enquistadas en los Estados y sus gigantomaquias internacionales? Unas élites políticas que incapaces de hacer frente a los problemas reales de la política, intentan absurdamente crear temáticas políticas novedosas, –géneros sexuales, gestión del clima de la tierra, indemnización de agravios históricos desde Adán y Eva, etc.- en la estúpida confianza de rellenar el pozo seco de la legitimidad dilapidada. Incapaces de conseguir legitimidad, intentan desesperadamente modificar sus contenidos morales, desenfocados hacia futuros y futuribles como “salvar la humanidad o la tierra” o “erradicar las pasiones violentas”, y otros proyectos para enderezar entuertos o socorrer vírgenes en peligro.

    Pero lo que siempre ha entendido la política europea como “un hombre de Estado”, no tiene nada que ver con un salvador de la humanidad. El hombre de Estado solamente tiene que salvar a su pueblo y en su época. Lo demás es fuga de la realidad.

  5. Me parece un análisis muy optimista ya que esas revueltas en Francia no son en contra del levitán aunque lo parezca, las masas aborregadas y muy bien adoctrinadas por la educación estatal y los medios de desinformación, en realidad lo que quieren es que el tinglado redistributivo les proporcione el bienestar sin trabajar que les han prometido y que este lo paguen otros “los ricos” o directamente se impriman billetes para ello, sin querer entender como dijo Bastiat que «El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo trata de vivir a costa de todos los demás» y al final este acaba redistribuyendo miseria.

    Creo que tendrán que pasar muchas cosas y décadas, pero sobre todo mucha pobreza en medio de algún totalitarismo de esos con fachada democrática de la posmodernidad, para que realmente la sociedad europea entienda que la solución no es ni nunca ha sido el Estado burocratizado, corrupto y clientelar del bienestar antisocial, sino que más bien es su mayor problema y amenaza a mediano pero sobre todo a largo plazo.

    Una vez una sociedad entra en círculo vicioso e inmoral del clientelismo le es casi imposible salir y cuando sale es porque ya no hay nada que repartir y han destruído o arruinado prácticamente todo.

    • Y si usted se ha dado cuenta de lo que sucede que le hace pensar que los demás humanos no sean conscientes de lo mismo. ¿La televisión o El País? No puede pensar que esa misma percepción es la misma que la de otros muchos.
      No es necesario saber la composición del agua con la que te estás ahogando, no es lo mismo ahogarse que degustar un agua de mieralazacion débil.

      • Efectivamente, esa es la clave en política; las percepciones, que pueden estar equivocadas en sus causas e incluso ser erróneas objetivamente, pero que son verdaderas en sus consecuencias. La política no es una ciencia y mucho menos una ciencia natural. Su ejemplo del agua es inmejorable.

  6. Estaba leyendo el artículo desde arriba, sin saber quién lo escribía, a medida que leía me emocionaba: bien utilizados los conceptos “falta de democracia”, “libertad política”, etc. Muy metamoderno, o sea auténtico y verdadero. Y al final la solución Don Dalmacio lo escribía. Gracias. Un Gran Artículo. Feliz año a todos.

  7. LIBERAL Y CONSERVADOR

    Se encuentran un conservador y un liberal españoles en un bar una noche de copas, después de una despedida de soltero.

    El liberal aborda al conservador y le pide fuego. Educadamente el conservador extrae de su vieja casaca roja un mechero de pedernales, chapado en oro de buena ley, y le ofrece se sirva de él a su sabor. El liberal enciende su gran cigarro habano, tabaco importado de lejanas tierras tropicales, en cuyas plantaciones agradecidos esclavos, con inigualable amor al trabajo, se han dedicado con esmero desinteresado a su cultivo y recolección.

    Tras aspirar hondamente una larga bocanada del aromático humo, el conservador le solicitó la devolución de su preciado utensilio chispeante. El liberal, que siempre defendía su mejor interés frente a terceros, e incluso frente a sí mismo y su parte más ligeramente altruista, simuló no conocerlo, pese a su recentísima presentación, y se guardó el objeto en el bolsillo interior de su casaca azul turquesa.

    El conservador, ya mosqueado, no quiso mostrar descortesía, por lo que le preguntó por su esposa en términos harto familiares.

    El liberal, que percibió la oblicua intención, renunció a la defensa de la castidad de la dama. Así que, para disimular un decoro herido, apeló al derecho individual al libre goce del propio cuerpo, tal como estaba de moda en los salones parisinos varios siglos atrás, y arguyó prolijamente sobre la infidelidad y la deslealtad conyugales, concluyendo que, si bien la ruptura unilateral de los contratos civiles le pesaba en el alma, pues contravenía elevados principios morales, el divorcio es una solución civilizada y, en definitiva, poco sangrienta.

    El conservador mostró su acuerdo profundo con estas sinceras reflexiones y, para no llamarlo directamente “ladrón”, dejó correr el tufillo rastrero de este asunto enojoso.

    La insinuación de cornudez no los afectaba, en realidad. Hacía mucho tiempo que ellos también eran infieles. Pero no a sus respectivas esposas, sino a sí mismos: ambos eras funcionarios de partidos del Estado, razón por la cual siempre maldecían al Estado, al colectivismo y a los veganos, pero sólo entre las copas de los after hours de más esquinada reputación de la ciudad, donde solían encontrarse con sus viejos compañeros de francachelas en los prostíbulos del barrio portuario de los rudos estivadores: los “socialdemócratas”, que era el insulto en boca de las ramerillas más tiradas de aquella área reservada al deleite, por supuesto contractual y mercenario…

    Porque uno empieza a entender qué es el Estado, cuando sabe quién paga las copas … y quién se las toma sin pagar.

    • Oye, amigo, «estivador» se escribe con «b», qué te has creído, que porque Santiago Muñoz Machado sea el director de la RAE y Luis García Montero Director del Instituto Cervantes, tienes derecho a destrozar nuestra ortografía, mira que como me quite el cinto te doy tres azotes y se lo digo a Santiago Abascal, un patriota «comme il faut», todo con barbita arreglada y no ese gemelo suyo que es Don Pablillos, el del chalé y la piscina, oye, créeme, Patriota español, los gemelos nos salen muy caros, ponte si eso un ponselo y tal a tu amada enemiga…

  8. D. Dalmacio como análisis “filosófico está muy bien pero personalmente veo la situación muy complicada a parte de la influencia en los distintos movimientos de izquierdas llevados a cabo por la Open Society las imposiciones de la Organización de Cooperación Islámica donde se ha podido comprobar la “unión” entre la Open Society y estos en Marrakech de lo que ha salido aprobado y si a eso le añadimos las provocaciones de USA, OTAN en Ucrania y España la más débil que por Cataluña en cualquier momento podría estallar un conflicto máxime cuando ya los expertos señalan que ya estamos al borde de una crisis mundial, me parece que no cobraremos las pensiones.

  9. Una magnífica sorpresa, o inocentada, el artículo de D. Dalmacio Negro.
    Algo se mueve, no hay duda. ¿Pero qué?
    El diablo ya ha matado con su rabo todas las moscas que revoloteaban alrededor del escremento del correcto globalismo feudal que devora los estados nación. ¿Y ahora qué?
    Bueno, al menos en España podemos estar tranquilos, Albert Rivera nos salvará del oligárquico marxismo cultural despejando el camino con ayuda de Pedro Sánchez el día de los Santos Inocentes.