Imperiofobia y pasadofobia: la religión obligatoria del olvido

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Desear una feliz navidad Navidad es cosa del pasado, un pasado que además no es cierto. Jesucristo en realidad fue un tipo del que nada se sabe más allá de que, según nos dicen, fue el marido de María Magdalena y poco faltó para que su matrimonio se celebrara en un casino de La Vegas. Hoy lo propio es felicitar el Solsticio de invierno porque el paganismo es lo políticamente correcto. No ya ser católico sino sencillamente conservar determinadas tradiciones es pecado, como también lo es escribir libros sobre la España Imperial, eso también es inaceptable, un ejercicio de nostalgia franquista (Elvira Roca Barea es franquista, palabra de Arturo Pérez Reverte). Debes renegar de tus raíces, de tus orígenes, porque nada de lo que sucedió ha ocurrido como te lo contaron. Es mentira. Asume que la sociedad a la que perteneces se ha de construir partiendo de cero, porque ya somos lo suficientemente sabios como para recrear el mundo. Vivimos en un presente continuo, sin pasado ni futuro, sin trascendencia alguna: es el adanismo que marca a fuego nuestra época.

Nueva entrega de la serie sobre corrección política e ingeniería social que el programa El Quilombo, dirigido por el periodista Luis Balcarce, Jefe de Redacción de Perdiodista Digital, produce semanalmente. Esta serie cuenta con la participación de Javier Benegas, Editor de Disidentia.

2 COMENTARIOS

  1. A un español, extremeño y nacido en la calle Hernán Cortés lo que diga Pérez Reverte le importa una higa. Estoy seguro que su Alatriste nunca escaló la fachada de una catedral hasta alcanzar las gárgolas, poco niños éramos los capaces. Tampoco habrá reptado entre jaras ni atravesado un zarzal, ni habrá volado como como un mono de palmera a palmera.

    Ni una bruja he visto en mi vida, menudo miedo nos tienen a los niños extremeños.

    Yo a Reverte solo le reprocho una cosa, no haber sido consecuente cuando dijo que no estaba preparado para ser académico.
    Anda Arturo, hazme un favor y arreglame el significado de la palabra «Intuición».
    Porfa Arturo, arregla por lo menos esa palabra antes de irte de la Academia, hay mujeres por ahí presumiendo de intuitivas. Luego ya si eso hablamos de las guerras de las que mi amigo militar no quiere hablar, y de las que mi amigo soldado aún sufre recordando cuando dudaba en socorrer a una mujer con un bebé en brazos que reclamaba ayuda por si acaso era una trampa. Primero arregla «intuición» y luego hablamos de la guerra, pero antes el latín y la sabiduría transmitida por el nombre que define la cosa.
    Que la intuición no es una albóndiga, Arturo.

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