Cuando en su día abordé la problemática del maltrato a los menores mencioné una forma sutil que se da en los procesos de divorcio: la alienación o interferencia parental. Una forma de maltrato descrita por el psiquiatra Richard Gardner en la década de los 80. Es un trastorno infantil que surge casi exclusivamente en el contexto de disputas por la custodia de los niños. Un progenitor transforma la conciencia de sus hijos con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro, hasta conseguir que lo odie y rechace. En términos coloquiales: un lavado de cerebro a los hijos, por el progenitor que tiene la custodia. Lo cierto es que la idea de que un progenitor manipule a sus hijos con intención de predisponerlos contra el otro puede resultar difícil de aceptar.

Sin embargo, la controversia no está tanto en el maltrato en sí mismo, que también, sino en el hecho de denominarlo síndrome. Ahora bien, si nos detenemos a pensarlo fríamente, cuando se está hablando de la Interferencia Parental nos referimos a un cuadro psicológico y a un conjunto de síntomas vinculados con uno o varios problemas de salud. En definitiva, esa es la definición de síndrome. Sin embargo, los detractores dicen que no existe tal síndrome porque no está reconocido por la OMS. Supongo que esas personas dirían que el sida no existió hasta que Gallo y Montagnier lo pusieron sobre la mesa o si hubieran vivido en la época de Pasteur habrían esgrimido lo mismo en relación a los microbios: no existían. De todos modos, parece que la OMS reconoce ya la Alienación Parental, como el impacto emocional sufrido por los niños que se vuelven huérfanos de padres vivos, tras la separación de sus progenitores. Se engloba dentro de los factores que influyen sobre la salud y en relación a las dinámicas dadas en las relaciones filoparentales. La Alienación Parental (AP) se recoge en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) en su versión CIE-11, que se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud de mayo de 2019 para su adopción por los Estados Miembros, y entrada en vigor el 1 de enero de 2022.

Son niños temerosos de mostrar sus sentimientos delante de su progenitor. Como coger la mano a su padre cuando están cerca de la casa de su madre o hablar por teléfono con la madre estando su padre presente

No obstante, no considero que sea necesario el reconocimiento oficial ni ser un experto en psicología/psiquiatría para percatarse de la existencia de la AP. Son niños que dan respuestas preparadas y con un lenguaje que no les corresponde por su edad, entre otros comportamientos. Además, magnifican aspectos del progenitor que creen negativos y a su vez les cuesta reconocer aspectos positivos. Son niños temerosos de mostrar sus sentimientos delante de su progenitor. Como coger la mano a su padre cuando están cerca de la casa de su madre o hablar por teléfono con la madre estando su padre presente. Tienen miedo a hacer daño con sus sentimientos. Incluso en las situaciones más duras llegan a interiorizar abusos que no se dieron. Aun así, a los incrédulos les animo a leer a Mamadrasta y otros tantos padres y padrastros que relatan los periplos que viven con #SuMadreQueSoyYo y #SuPadreQueSoyYo.

Un maltrato negado

Mientras estos niños son manipulados por uno de los progenitores, y hay equipos psicosociales que sí lo reconocen, también hay grupos reaccionarios del feminismo y de los poderes fácticos que están ejerciendo gran fuerza social para que la AP sea considerada una herramienta de lucha contra la mujer, en lugar de un maltrato infantil. Esto viene dado porque casi la totalidad de las custodias las sustentan las madres y, por lo tanto, son quienes suelen infligir más este maltrato en sus hijos. Parece ser que no se puede denunciar el maltrato perpetrado por estas madres, ya que se les presupone una actitud intachable en ellas. Como si ser madre y mujer las convirtiera de inmediato en una víctima inocente sin más.

Lo cierto es que reconocer que una madre puede hacer tanto daño a sus hijos revuelve los cimientos de nuestra sociedad. Aun así, estos grupos reaccionarios, junto con una parte de la comunidad científica, consideran que este maltrato infantil es usado como una amenaza para disuadir a las mujeres de abandonar a su pareja cuando hay violencia de género. De hecho, lo consideran una forma de “violencia de género” contra la mujer, pues “argumentan” que es una argucia usada para quitar la custodia a las mismas. Pero la realidad es que la AP es un maltrato que pueden ejercer tanto madres como padres. No es una cuestión de géneros sino de progenitores que ponen por delante su odio y exigencias, dejando a un lado los derechos y necesidades de sus hijos.

Estamos en una sociedad que no quiere reconocer que se manipula a los niños y se deteriora de forma irreversible el vínculo con su padre o su madre

Tampoco se puede negar que estamos en una sociedad que, mientras reconoce los efectos perniciosos de la violencia íntima de la pareja (contra la mujer heterosexual) no quiere reconocer que, siendo el apego y la confianza claves para el desarrollo, se manipula a los niños y se deteriora de forma irreversible el vínculo con su padre o su madre.

La interferencia parental más cruel: el secuestro

Ahora bien, si ya manipular y coaccionar a un menor para ponerlo en contra del otro progenitor es grave, imposibilitar el contacto del menor con su padre o su madre puede resentir su equilibrio emocional e incluso de forma permanente y teniendo secuelas. Pues se impide, obstaculiza y destruye los vínculos afectivos con el progenitor.

El traslado ilícito de menores es un modo de interferencia parental indirecta con el que se priva la relación afectiva entre padre e hijo, aun cuando no se da la manipulación y la coacción. Es decir, no hay acción sino omisión. Para que se entienda la negligencia por omisión, pensemos en un niño secuestrado que no tiene recuerdos (apenas) de su padre y su madre no le habla de él (ni bien ni mal). Omite cualquier imagen del padre. En definitiva, le está privando de recuerdos y como consecuencia destruyendo el vínculo. Dándose así una interferencia parental por omisión. Dependiendo de la edad, ese niño no recordará a su padre o vivirá la ausencia como un abandono. Al igual que ocurre con la manipulación y la coacción, el secuestro es perpetrado mayoritariamente por la madre (67% frente al 27% por el padre y 6% por los abuelos), tal y como informa la Convención de la Haya.

Pero aun cuando la ley dice que impedir el contacto de un niño con uno o los dos progenitores es un delito, no se aplica siempre las medidas y ayudas pertinentes para evitar este tipo de maltrato. Una muestra de esa doble vara de medir es el caso reciente de Zaragoza, en el que el padre no entregó a su hijo a la madre y en cuestión de 1 semana había denuncia pertinente y orden de búsqueda. Por el contrario, peor situación vive Carlos Salgado, que desde septiembre de 2016 no ve a su hija porque su expareja la secuestró, llevándosela a Kirguistán (país que contempla el secuestro de mujeres como forma de obtener una esposa).

Todo esto ocurrió aun cuando la justicia le dio la razón a él, otorgándole la patria potestad y la custodia en exclusiva. Aun así, y ante los avisos de Carlos sobre la posibilidad elevada de secuestro, la justicia no dispuso las medidas necesarias para evitarlo. Es más, a esta inoperancia de la justicia se suma que, tras el secuestro, el Juzgado sigue sin adoptar ninguna medida. Ni localizan a su hija, ni solicitan detención para su exmujer (habiendo una Orden Internacional de Detención de Interpol contra ella). Tampoco actúa la justicia kirguisa al no haber sido emitida la requisitoria pertinente por la justicia española.

Los poderes públicos encargados de este tipo de Interferencias Parentales, como es el secuestro, faltan al artículo 39 de la Constitución Española

Es evidente que los poderes públicos encargados de este tipo de Interferencias Parentales, como es el secuestro, faltan al artículo 39 de la Constitución Española, siendo partícipes del deterioro de las relaciones paterno-filiales que se encuentran en esta tesitura. Entonces, cabe preguntarse ¿quién garantiza los derechos del menor? ¿Qué tiene que decir nuestra justicia al respecto? ¿Es una cuestión de falta de recursos o de negligencia?

La semántica no cambia el problema

Es vergonzoso que no se aborde esta problemática por incomprensión e ignorancia de la sociedad. Que no se aborde jurídica y psicosocialmente (salvo excepciones). Que no se aborde por denominarlo algunos Síndrome de Alienación Parental. Sinceramente, si no quieren llamarle SAP, que le llamen como quieran, pero es un problema que tenemos como resultado de lo mal que se resuelven los conflictos de parejas con hijos. Que el CIE-11 lo reconozca es un gran paso que permite establecer políticas de prevención, facilitar su tratamiento y tipificarlo como un delito contra la infancia. Pero mientras se haga de esta cuestión semántica un campo de batalla para la guerra de géneros no se ayudará a los niños y solo servirá para enmascarar lo que hay de fondo: un maltrato hacia un menor de edad y respaldado por el propio sistema.

Foto Hermes Rivera

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Soy Cuca, para las cuestiones oficiales me llaman María de los Ángeles. Vine a este mundo en 1986 y mi corazón está dividido entre Madrid y Asturias. Dicen que soy un poco descarada, joven pero clásica, unas veces habla mi niña interior y otras una engreída con corazón. Abogo por una nueva Ilustración Evolucionista, pues son dos conceptos que me gustan mucho, cuanto más si van juntos. Diplomada en enfermería, llevo poco más de una década dedicada a la enfermería de urgencias. Mi profesión la he ido compaginando con la docencia y con diversos estudios. Entre ellos, me adentré en la Psicología legal y forense que me llevó a realizar un estudio sobre "La violencia más allá del género". He tenido la oportunidad de ir a Euromind (foro de encuentros sobre ciencia y humanismo en el Parlamento Europeo), donde asistí al encuentro “Mujeres fuertes, hombres débiles”. En estos momentos me encuentro inmersa en la formación en Criminología y dando forma a mis ideas y teorías en relación a la violencia, para recogerlas en un libro. De momento me podéis leer por aquí y también en Twitter. Otros medios y redes para saber más sobre mí.

19 COMENTARIOS

  1. MÁS DE CIEN TÁCTICAS DE ALIENACIÓN PARENTAL
    “La Alienación Parental es un proceso mediante el cual un hijo es programado para conseguir que acabe odiando a uno de sus padres. Cuando el síndrome se acaba instalando en el menor, éste acaba actuando de forma autónoma y contribuye por su cuenta a la campaña de denigración del padre alienado”.
    Por Carlos Aurelio Caldito Aunión.

    En los procesos de Alienación Parental el papá alienador o la mamá alienadora pueden recurrir a comportamientos muy diferentes, de lo más diversos y “creativos”; las manifestaciones y los síntomas pueden ser innumerables…

    Los siguientes ejemplos son conductas alienadoras, una lista de más de cien, cuantas más de estas iniciativas, tácticas, se lleven a cabo, por parte de un padre o de una madre para tratar manipular a un hijo, o hija, mayor será la probabilidad de que se produzca, instale, y consolide la Alienación Parental.

    La alienación parental es una forma cruel de maltrato a la infancia que niegan todas las asociaciones “feministas de género”, generalmente denominadas FEMINAZIS, por la sencilla razón de que si aceptaran que existe, significaría reconocer que la violencia no tiene sexo, y que las mujeres no son unas benditas pacifistas, madres abnegadas a las que solamente mueve el amor por sus hijos… Nada más lejos de la realidad, en más del 60 por ciento de las situaciones de maltrato, abandono, y desamparo las autoras son mujeres, en el resto de los casos hombres, así lo demuestran todos los estudios serios acerca de violencia intrafamiliar…

    Vean a continuación una lista de más de cien tácticas empleadas para tratar de manipular a un hijo, o hija, contra su padre o madre…

    Poner obstáculos a las visitas, tiempo de estancias y comunicación con el padre no custodio, incluso aunque el hijo lo pida de forma insistente…

    Denigrar al otro padre delante de cualquiera que escuche, incluidos los niños, incluida la familia extensa, o los abuelos, tíos, primos,… o nombrando al padre de manera despectiva delante del niño.

    La presentación de denuncias de malos tratos y/o abusos contra el progenitor no custodio, y hacerle comparecer ante los tribunales constantemente acusándole de que no cumple con su deber de manutención infantil o el abono de la pensión alimenticia.

    Impedir por todos los medios cualquier contacto de la familia extensa del otro progenitor con los hijos, o de amigos que no tomen partido por el progenitor alienador…

    Obstaculizar por todos los medios a su alcance la comunicación con los niños, incluido el boicot para impedir que el progenitor no custodio acceda a la información referente a la estancia de los hijos en los centros de estudio, y reuniones y eventos de toda clase, que tengan relación con los hijos.

    Impedir las visitas y estancias cuando el ex cónyuge no puede pagar la manutención de los menores, o se produce alguna demora en el pago.

    Constantes manifestaciones de odio y de venganza respecto del ex-cónyuge, en presencia de los hijos.

    Negarse a revelar su domicilio.

    Negarse a informar al otro progenitor –el no custodio- sobre cuestiones médicas o de salud referentes al hijo.

    Referirse continuamente al niño como exclusivamente suyo, y no de los dos padres…

    Impedir las visitas, estancias, comunicación con el progenitor no custodio, con el pretexto o argumento de que el hijo no quiere ir con el otro progenitor, y utilizar la excusa de que no van a ir a la fuerza…

    Obstaculizar o incumplir cualquier orden de los tribunales, sea cual sea la resolución judicial de que se trate (generalmente el progenitor alienador suele contar con la “complicidad-condescendencia-tolerancia del tribunal de familia…”)

    Mudar a los niños de su domicilio habitual, para ponerlos lo más lejos posible de su padre, de manera relación con él, y el régimen de comunicación y estancias sea casi imposible.

    Llamar por teléfono a la casa del progenitor “alienado”/víctima multitud de veces al día, o bien dejar mensajes desagradables o simplemente “perturbadores”.

    Presentarse por sorpresa, los días que el hijo le corresponde estar con el otro progenitor –el no custodio- en un lugar público y zarandear, empujar, humillar, o simplemente tratar de intimidar al padre delante del niño.

    Hacer que el niño se sienta emocionalmente responsable de la felicidad de los padres, para que el niño tome una actitud de protección (y tome partido, provocando así un conflicto permanente de lealtades…) respecto del adulto, haciendo que el niño vea al progenitor alienador como víctima del otro padre,…

    Mentir constantemente a los niños acerca de todo lo concerniente a las cuestiones judiciales referentes al divorcio, la separación de bienes, liquidación de gananciales, custodia de hijos o cuestiones semejantes.

    Hacer que el niño se sienta incómodo cuando tenga que hablar acerca de sí mismo, de su relación con sus padres, etc. delante del mediador familiar, o cualquier funcionario.

    Nombrar al padre de su hijo por su nombre de pila, y no referirse a él nunca como papá o mamá…

    Impedir que los hijos puedan hablar por teléfono con el progenitor no custodio, llegando a estropearlo, cambiar el número de teléfono, decir que ya están durmiendo, o que no están casa, etc.

    Hacer participar a los hijos en las disputas ente los tribunales, hacerlos comparecer ante el juez, etc…

    Obligar a los niños a que llamen al nuevo compañero o compañera (según se trate) del padre alienador “mamá o papá”.

    Predisponer, manipular, maliciosamente a los hijos cuando el padre no custodio inicie una nueva relación…

    Procurar que los niños nunca llamen a un padre (no custodio) “mamá” o “papá”.

    Colgar el teléfono –en presencia de los hijos- si la conversación no sigue el cauce que el papá alienador desearía…

    Escuchar y espiar al hijo cuando habla con el progenitor no custodio, instruyendo a los niños sobre qué deben decir y cómo deben responder al progenitor no custodio,…

    Premiar a los hijos cuando cumplen con sus órdenes respecto al “maltrato” que debe recibir el progenitor no custodio…

    Evitar la presencia del progenitor no custodio, en las actividades de los niños, sea en el colegio u otros lugares…

    Negarle al otro progenitor cualquier clase de comunicación e información, sea a través de fax, correo electrónico o carta, para que el mismo esté lo menos informado posible en todo lo concerniente al hijo…

    Esperar hasta el último momento para informar al otro padre de la necesidad de cambios en las visitas, o los turnos de estancias, vacaciones, etc.

    Manifestar constantemente que él/ella es el único que posee el derecho a decidir sobre las estancias y visitas de los hijos con el otro progenitor, a la vez que insiste (todo ello en presencia de los hijos, por supuesto) en que los niños deben ser devueltos con absoluta puntualidad, y con la amenaza permanente de denunciarlo si el hijo es devuelto con retraso…

    No proporcionar ninguna información a los padres acerca del día a día de los hijos, a la vez que se insiste en saber con exactitud todo lo concerniente a los hijos cuando están con el otro progenitor…

    Optar por pagar a otras personas para que cuiden a los hijos, o contratar algún servicio de guardería, en lugar de recurrir al otro progenitor que sería más adecuado para todas las partes.

    Pretextar que el niño está demasiado enfermo para evitar que vaya con el padre no custodio, o evitar que éste lo visite.

    Repetir constantemente que el otro progenitor no es capaz de criar al niño, ni educarlo “adecuadamente”

    Hacer que el niño se sienta culpable por querer ver a su otro progenitor

    Impedir por todos los medios a su alcance, que el otro progenitor tenga contacto con “profesionales” que guarden relación con el hijo o con él/ella mismo.

    No permitir a los niños a participar en actividades, en las que pueden entrar en contacto con los niños que tengan relación con el otro progenitor.

    Dar “instrucciones” a la escuela para que el otro progenitor no sea tenido en cuenta, “porque el otro papá no es de fiar”; o dar información falsa acerca del convenio regulador, o sembrar dudas acerca del otro progenitor, o decirle a la dirección del centro de estudios que el otro padre les ha mentido acerca de las visitas y estancias con el hijo,…

    Dar información falsa o engañosa, si el progenitor alienador se ve acorralado y se siente obligado a proporcionar la información que le sea solicitada por las autoridades, o por los tribunales, o por los Servicios de Protección a la Infancia.

    Supervisar, tutelar, tomar el control absoluto de la “vida social” de los hijos.
    42. Obligar en exceso a que los hijos mayores cuiden a sus hermanos más pequeños, incluso cuando no son del mismo padre, para así poder tener un pretexto para alejarlos del padre biológico, y evitar que vayan con él, o boicotear las actividades que el padre no custodio tenía programadas.

    Contar a los niños detalles que son ‘obviamente’, descaradamente falsos acerca de la separación / divorcio, de forma que el niño se sienta inmerso en un conflicto de lealtades, disminuya la capacidad de amar al otro padre,… Contarle embustes tales como que papá gasta todo su dinero en sus amigas, así que, luego no puede permitirse el lujo de llevar a su hijo de campamento.

    Involucrar a los niños en todos los aspectos relativos a la separación, el divorcio, y sobre todas las cuestiones legales, con el argumento de que el niño tiene “derecho” a saber todo lo que está sucediendo

    Afirmar allí donde sea posible, que el ex cónyuge está procurando establecer y mantener una relación de dependencia para así seguir victimizando al padre o madre alienador… Decir que está constantemente espiando, acechando, abusando, entrometiéndose en su vida privada, e incluso forzar las cosas hasta el extremo de lograr la colaboración de la policía… Presentación de falsas denuncias de abusos, falsas denuncias de acoso y en repetidas ocasiones a los organismos de protección infantil, la policía, etc.

    Alentar a los niños para que apoyen su versión, y mientan ante las autoridades, sobre la forma en que son tratados cuando están con el otro progenitor,… sobre todo, cuando los malos tratos, el descuido, la “mala educación”, el desamparo, a la inversa.

    Empujar al niño a que tenga una actitud desafiante, “se ponga en huelga”, no obedezca al otro progenitor, no cumpla con las normas más elementales cuando está en presencia del otro progenitor.

    Organizar “actividades” de manera premeditada, especialmente atractivas para los niños, en los momentos previos a la llegada del padre no custodio, y así poner en conflicto a los hijos, y forzarlos a decir que no desean ir con su padre… O con la familia extensa del padre…

    “Sobornar” a los hijos para evitar que los niños tengan la tentación de ir con su padre, a la vez que se consigue que el niño se sienta culpable por querer estar con el padre no custodio…

    No permitir que los niños tengan en casa, fotos u otros objetos que les hayan sido proporcionados por el otro progenitor.

    Llegar a destruir cualquier clase de regalo que le haya hecho el padre a su hijo… especialmente cuando el niño regresa de haber estado con su padre y vuelve especialmente contento por el regalo que ha recibido, y los buenos ratos que ha pasado con su padre…

    Negarse a que el hijo lleve a casa los regalos que le hace el padre no custodio…

    Rechazar, también, los regalos que provengan de la familia extensa del otro progenitor… argumentando que no son buenas personas, o que son “demasiado baratos” o que no son de buena calidad, que no valen para nada, que son estúpidos…

    Manifestar delante de los hijos que el padre “pretende comprar su afecto, su amor, haciéndoles regalos”…

    Cambia el apellido (e incluso el nombre) del hijo cuando aparece “un nuevo padre”, el nuevo o la nueva compañera del padre alienador… Todo ello, sin pedirle permiso, o informar al padre biológico…

    Negarse a levantar / descolgar el teléfono cuando el niño le llama desde el domicilio del otro progenitor, cuando al hijo le corresponde estar con el otro padre…

    Insistir en que cuando el niño está con el ex cónyuge, él/ella tiene todo el derecho del mundo a mantener contacto telefónico con el niño, y sin embargo, por el contrario no permitir que el padre no custodio lo tenga, cuando está en su domicilio habitual…

    Cambiar el número de teléfono, o desconectarlo, sin avisar al progenitor alienado…

    Decirle al hijo que le puede pasar “algo” cuando vaya con su otro progenitor, insinuarle maliciosamente que puede ocurrirle cualquier cosa si permanece con él…

    Exigirle al padre no custodio que pague determinados “gastos extraordinarios” supuestamente relacionados con la crianza y la educación de los hijos, gastos que en realidad son un lujo, un capricho, o simplemente innecesarios…

    “Mal informar” a los niños de que no pueden tener ‘llaves’ u otros objetos esenciales, imprescindibles, por culpa del otro progenitor, que es el que debe costear tales gastos, y no está dispuesto a pagar por ello.

    Negarle al hijo cualquier petición que haga de pasar más tiempo con su papá, sea cual sea el motivo, e incluso aunque se trate de una “ocasión especia”…

    Negarse a enviar al niño al colegio, en determinadas ocasiones, para eventos de los que el padre no custodio tenga conocimiento, y los que tenga intención de asistir…

    Desviar parte de la pensión de manutención de los hijos, o incluso la totalidad del dinero, para gastos que nada tienen que ver con los niños.

    Decirle al hijo, de forma premeditadamente maliciosa, que no debe comportarse tal como se comportan otros niños, y dejar caer que así es como se comporta, también, su otro progenitor…

    Hacer especial hincapié en los rasgos físicos en general y los rasgos faciales en particular que son similares a los del padre custodio y los de su familia de origen, e ignorar o negar cualquier parecido con las características del otro progenitor y su familia extensa… E incluso denigrar lo que es evidente, e innegable, cuando son similitudes o afinidades con el padre no custodio.

    Criticar que el padre no custodia tenga alguna mascota, hacer observaciones maliciosas respecto de la relación del otro papá con los animales, y por el contrario mostrar contento por tenerlas en su propio domicilio, o manifestar que está dispuesto a tener alguna mascota…

    Cambiar de domicilio, sin proporcionar detalles al otro progenitor antes de la mudanza.

    Ocultar al otro papá el trasladado y negarse a proporcionar detalles al otro padre, si éste acaba pidiendo información.

    Permitir que el hijo vaya “con malas compañías”, o frecuente a personas respecto de las que el progenitor no custodio no ha dado su aprobación, permitirle a determinadas personas tener contacto con el niño, especialmente cuando el otro progenitor tiene motivos razonables para estar preocupado, sea por ser sospechoso de violencia doméstica, abuso demostrado, o conducta calificable de algún modo como delictiva…

    Someter al niño a intervenciones quirúrgicas innecesarias, sin el consentimiento previo, o sin el consentimiento del otro progenitor, cuando hay pruebas de suficiente peso que recomiendan lo contrario…

    Coaccionar al otro padre, intentar chantajearlo, mediante amenazas de todo tipo, extorsionarlo, para obligarlo a firmar determinados documentos judiciales, de manera que se excluya al progenitor no custodio de la vida del hijo, o para obtener alguna mejorara/ventaja en las disputas en los tribunales, sea por la custodia, sea para restringir las estancias y la comunicación con los hijos, sea en el reparto del patrimonio acumulado durante la convivencia…

    Manifestar abiertamente, en presencia de los hijos, que su mayor deseo sería que su padre estuviera muerto, o sufriera algún tipo de desgracia, algún accidente…

    Lo mismo que lo anterior, pero respecto de la familia de origen del otro progenitor, de sus amigos, etc. Expresar sin tapujos que se alegraría enormemente si se accidentaran y quedaran malheridos o con alguna secuela importante.

    Presionar a los hijos para tratar de convencerlos de que cambien de religión, o tratar de evitar que practiquen el culto en el que hasta entonces habían sido educados.

    Decirle al niño que no puede ver al otro progenitor, o ir con él en el periodo previsto, ya que se ha retrasado en el pago de la pensión de manutención.

    Ser injustamente grosero/a, no tener trato cordial y negarse a colaborar con el nuevo compañero, o la nueva compañera del ex cónyuge, aún a sabiendas de que esto ira en perjuicio del niño…

    Negarse a proporcionar apoyo en todo aquello que tenga relación con la salud mental para del hijo, pese a que haya pruebas suficientes que apoyen la idea de que el hijo necesita algún tipo de atención especializada…

    No permitir que el hijo participe los fines de semana en actividades deportivas, o de otra clase, para “castigar” de esa manera al progenitor no custodio, u organizar actividades coincidentes con el tiempo de estancias con el otro progenitor, para así provocar conflicto de lealtades, y restarle tiempo de estar con el otro papá.

    Manipular, o influir de todas la manera a su alcance sobre funcionarios, especialistas y profesionales para que actúen en una determinada dirección (contraria a los intereses del otro papá) o para que informen a su favor para perjudicar a la otra parte… Incluso desfavoreciendo a los hijos.

    Engañar, mentir u ocultar información o pruebas para conseguir su beneficio, y castigar de paso al otro padre, aunque perjudiquen de paso a su propio hijo.

    Falsificar, alterar o manipular documentación oficial para perjudicar al otro progenitor, y en beneficio propio, o para lograr ventajas procesales..

    Presentar declaraciones falsas y engañosas a la policía para perjudicar al otro progenitor

    Mostrar ira, humillar, maltratar de forma verbal al otro padre en presencia del niño y/o de un tercero.

    Obligar al hijo a que redacte algún escrito denigrando o perjudicando a su padre..

    Alentar a los niños para que denuncien a su padre, para así conseguir ventajas procesales en las disputas por la custodia o para limitar las estancias o la comunicación con el padre no custodio..

    Amenazar o intimidar a los hijos, para que permanezcan en silencio respecto de incidentes de los que los niños hayan sido testigos, para conseguir que se le conceda la custodia exclusiva, o se restrinja o limiten las estancias y la comunicación con el otro papá.

    Amenazar o castigar al niño cuando dice cosas positivas acerca del otro padre.

    No permitir que al niño se le realicen pruebas de ADN, cuando lo solicite el otro progenitor.

    Provocar alienación entre los hermanos cuando alguno aún apoya al otro padre, o no se suma a la labor denigratoria promovida por el padre alienador…

    Decirle al hijo que su padre que no lo quiere, que no le tiene amor, o que el otro papá desearía que no hubiera nacido…

    Hacer partícipe al niño de detalles íntimos relacionados con el matrimonio, detalles inadecuados para su edad, con la clara intención de predisponerlo contra el otro progenitor, y que al fin y al cabo acabarán desequilibrando al hijo…

    Negarse a administrarle al hijo los fármacos que el médico le había recomendado, si el niño enfermó cuando le tocaba estar con el otro padre…

    Insistir de forma machacona, con reiteración en que la familia extensa del ex cónyuge, no son buenas personas, y que su única y verdadera familia es la suya…

    Decirle al hijo que desde que su padre, se echó una nueva novia, dejó de ser importante, dejó de amarlo…

    Decirle al hijo que su otro papá ama más a sus “otros hermanos”, a los hijos habidos en su nueva relación, y que él ocupa un lugar secundario…

    Denigrar todo lo que el otro papá diga respecto a cuestiones convivencia les, de disciplina, etc. y las actividades que su otro papá organiza o emprende con el hijo…

    Insinuarle de forma maliciosa al hijo, que si sigue yendo con su otro padre, los hijos de la nueva relación, o la nueva compañera de su papá acabarán haciéndole daño…

    Denunciar falsamente, que cada vez que el hijo va con su papá, y los hijos de la nueva relación, regresa con lesiones leves (o no tan leves) golpes y contusiones.

    Criticar el corte de pelo, cuando quien llevó al hijo a la peluquería fue el otro progenitor,..

    Solicitar intervención médica para enfermedades menores (exigir, por ejemplo, el uso de antibióticos para simples resfriados) e incluso provocar lesiones mayores.

    No tener en cuenta los consejos de los profesionales médicos que no simpatizan con “su causa”.

    Enviar al hijo con la ropa dañada (cortes, desgarros o manchas) cuando va al encuentro del progenitor no custodio…

    Permitir que el hijo realice, tras la separación, determinadas actividades a las que anteriormente se negaba, y responsabilizar al otro papá de que el hijo no pudiera realizarlas…

    Impedir que el hijo asista a fiestas de los hijos de los amigos del otro padre.

    Decirle al hijo que su papá está loco, o tiene algún problema de salud mental,…

    Decirle al hijo que su padre tiene antecedentes de abuso o maltrato a otros niños…

    No permitir que el hijo se someta a cualquier clase de evaluación médica o psicológica, sin estar él o ella presente.

    Decirle al hijo que vino a este mundo pese a la oposición del otro progenitor, y que su papá se opuso al embarazo, y que presionó para que abortara

    Insistir en que la familia del papá se opuso al embarazo, que no aceptó nunca que viniera a este mundo, y que presionó para que abortara…

    Culpar al otro progenitor de que desde la separación haya disminuido la calidad de vida de ella y de sus hijos, y que es culpa de papá que los alimentos sean de inferior calidad, la casa menos confortable, etc. pese a que el papá no custodio cumpla escrupulosamente con sus obligaciones de manutención…

    Añadir a lo anterior, que para más desgracias, su papá tiene una nueva compañera, y nuevos hijos que les están robando alimentos, confort, etc.

    Mostrar enojó cuando el hijo expresa deseo de ver a su papá, o hablar con él por teléfono.

    Mostrar enfado cuando el niño informa a la madre / padre de que en el colegio se van a realizar actividades que de algún modo se centran en el otro progenitor (día del padre, día de la madre, trabajo del padre, trabajo de la madre, o cosas similares)

    Enfadarse cuando el niño expresa su deseo de que su papá tenga más contacto con la escuela, los maestros, amigos, etc

    Cambiar al hijo de colegio, y apartarlo de su grupo de amigos, sin causa de ninguna clase, para alejar al niño de su padre…

    Decirle al hijo que su papá es más feliz desde que ya no vive allí, que representa una carga para su papá…

    Decirle al hijo que su papá no lo quiere, y que no va a volver a verlo nunca más…

    Acusar al hijo de causar divisiones entre los papás, y de ser el causante de la ruptura del matrimonio.

    Acusar al otro progenitor de infidelidad en presencia del hijo.

    Escribir cartas dirigidas al hijo, simulando que el remitente es el otro progenitor…

    Engañar a los niños, haciéndoles creer que su papá se ha despreocupado por completo de ellos, hasta tal punto de que no envía cartas, ni regalos, ni dinero

    Insistir en que el niño se refiera sólo al otro padre utilizando términos despectivos e insultantes

    Negarse a proporcionar información médica vital relativa al hijo, poniendo de este modo dificultades para que el niño sea atendido con prontitud, y de la forma adecuada: ocultar que el hijo está recibiendo algún tipo de tratamiento, o es alérgico a algún medicamento…

    Atribuir el fracaso en las actividades escolares y estudios a la mala influencia, o a la desatención del papá no custodio

    Acusar al otro progenitor de tener descuidado a su hijo.

    Consumir drogas, cigarrillos, alcohol, etc. y culpar al ex cónyuge de las adicciones, por supuesto en presencia del hijo

    Impedir que los hijos tengan muestras de afecto cuando se despiden de su papá, al terminar sus visitas o las estancias, o impedir que digan adiós después de recibir una llamada telefónica, o que sean cordiales…

    Permitirse lujos, caprichos que se le niegan al hijo, y culpar al padre no custodio de “sus problemas financieros”..

    Hacer gestos o comentarios despectivos delante del hijo, cuando el otro progenitor está presente.

    Acusar al otro papá de estar incurriendo en alienación parental, con su comportamiento.

    Acusar de abuso o de maltrato a la nueva compañera de papá

    Ampliar las acusaciones de abuso a la familia extensa del otro progenitor.

    Atribuir la acusación de maltrato, o de abandono, o desatención al hecho de que papá tiene una nueva compañera y nuevos hijos…

    Incitar y empujar al niño a que se niegue a dar regalos, o a que no muestre las notas de clase, o mostrar sus dibujos/ pinturas / cartas a su papá, la nueva pareja, los hijos de la nueva pareja, o a la familia extensa….

    Este tipo de actuaciones es ya un instrumento muy usado para ganar la custodia en España. Una madre que obstruye o interrumpe la comunicación y las estancias con el otro progenitor incurre en delito de desobediencia, y podría ser sancionada. No hay precedentes de que esto llegue a ocurrir nunca en nuestro país, el Juzgado dirá que esta medida no beneficiaría al niño… Para evitar problemas, la madre dirá que “El chico no quiere ver a su padre”. Un funcionario del Juzgado (del Gabinete Técnico Psico-social, por ejemplo) entrevistará al hijo e informará que él ha confirmado que no quiere ver al padre. Los deseos del chico serán tomados en consideración y se pararán las visitas. La madre estará salvada, el juzgado dispondrá de una “coartada legal”.

    El padre perderá probablemente el contacto durante muchos años, hasta que el chico sea lo suficientemente mayor para ser independiente de la madre.

    – Para saber más: “S.A.P. HIJOS MANIPULADOS POR UN CÓNYUGE PARA ODIAR AL OTRO”, José Manuel Aguilar Cuenca, Edit. Almuzara. 2004.
    https://es.slideshare.net/Castuo/ms-de-100-ejemplos-de-alineacin-parental

    • Vaya con las feminazis, qué lío tienen. Por un lado, dicen que la violencia dentro de la pareja, apoyándose en ridículas estadísticas, la ejercen los hombres mayoritariamente. Pero, por otro lado, son incapaces de ver que en cuestión de alienaciones parentales, se llevan la palma, esta vez sí, con las estadísticas buenas.
      Menuda manera de utilizar el argumento que se quiere rebatir. Ha de darse usted cuenta de que si no le parece válido que otros apliquen una estructura lógica no debería utilizarla usted tampoco.
      Me parece que ustedes están menos preocupados por el maltrato infantil de lo que parece pero es un buen tema para volver a atacar la ideología de género, su verdadera némesis.
      ¿Qué opinan de que, en caso de separación de progenitores, uno de ellos quiera que sus hijos estudien en un colegio católico y el otro quiere que sea en un colegio laico?. ¿Existe alienación en este supuesto?¿Quién la ejercería? Es más, si los padres de una criatura profesan una fe, ¿tienen derecho a inculcarle la misma a sus hijos o les están alienando?
      Si les cuento a mis hijos que el islam, bajo mi punto de vista, es una fe incorrecta, ¿los estoy indisponiendo para que puedan ejercer su derecho al libre culto?
      Si a mis hijas les cuento que las feministas son unas feminazis, ¿las estoy indisponiendo ideológicamente? Si a mis hijos les digo que el 60% de los casos de alienación parental, son las madres las ejecutoras, ¿los estoy indisponiendo contra las mujeres?
      Hago todas estas preguntas, y muchas me guardo, porque en temas complejos de relaciones entre personas me surgen más preguntas que respuestas y viendo su preclaridad de pensamiento a lo mejor pueden ayudarme a iluminar mi escaso juicio.
      Un saludo

  2. Un brillante artículo con el que estoy de acuerdo totalmente.

    Desde el respeto hacia usted, respeto que se ha ganado sacando a la luz verdades incómodas, me atrevo a sugerirle que sea más cuidadosa con las afirmaciones que no están respaldadas por evidencias científicas. Me refiero a su afirmación de que Gallo y Montagnier pusieron al Sida sobre la mesa.

    Ninguno de los dos aisló el virus VIH según los protocolos científicos, y mucho menos demostraron que el virus era capaz de infectar a personas sanas. El VIH/Sida es uno de los grandes timos de la medicina oficial, y usted como profesional del ramo no debería respaldar esa mentira criminal que se ha llevado miles de vidas por delante.

    Si quiere podemos debatir científicamente los estudios que lanzaron al estrellato la estafa más grande de la historia de la medicina, y le demostraré que carecen de evidencias científicas y los mínimos controles que se requieren para afirmaciones tan grandilocuentes.

    • Buenas, Francisco.

      La verdad, cuando alguien para disentir con un aporte u opinión hace uso de mi profesionalidad me pregunto si realmente cree que todos los profesionales de la salud somos una mente colmena unísona. Es más, como bien indico en el artículo, hay profesionales que discrepan con la existencia de la alienación parental pero no les diría un “como profesional del ramo no debería respaldar esa mentira criminal que se ha llevado miles de vidas por delante”.

      En cuanto a la cuestión del VIH y tu discrepancia, el negacionismo del VIH/SIDA está basado en teorías conspirativas, razonamiento defectuoso, cherry picking y tergiversación de datos científicos en su mayoría obsoletos. Con el rechazo de estos argumentos por la comunidad científica, el material de los negacionistas está actualmente dirigido a un público científicamente menos sofisticado y se difunde fundamentalmente a través de internet. Además, que alguien me niegue la existencia del virus y sus consecuencias, tras haber trabajado 10 años en urgencias, como poco me es ofensivo. De todos modos, en este artículo hablo de la alienación parental y no quiero desviarme a otras cuestiones. Con los ejemplos que puse de Pasteur y el sida quería constatar que esa excusa de que “si no es oficial no existe” no se sostiene y que si el problema es una cuestión de semántica sólo enmascaran el problema real: la existencia de una serie de síntomas, dolencias, trastornos, síndromes y efectos.

      Un saludo.

      • Me ha encasillado usted como negacionista, cuando yo no he negado nada.

        Me he limitado a afirmar que los estudios de Gallo y Montagnier no cumplen los protocolos científicos, y mucho menos demostraron que el virus era capaz de infectar a personas sanas. Si disiente de esta afirmación puede enlazar las referencias primarias de dichos estudios y los analizaremos científicamente.

        En ningún momento he hablado de ocurrencias que difunden por Internet los teóricos de la conspiración, sólo me he referido a los estudios científicos que deberían haber demostrado la existencia del VIH y su potencial para contagiar el Sida, pero no lo hicieron, aunque a uno de ellos le otorgaran el premio Nobel (parece que querían darle un empujón a las ventas con la publicidad del Nobel).

        Hay dos motivos que me han empujado a hacer el anterior comentario. 1) que este medio se llama Disidentia. 2) el respeto que siento por su trabajo y que usted ha malinterpretado.

        He leído las mismas afirmaciones en cientos de medios y nunca he dicho nada, pues no me gusta predicar en el desierto.

        • Haré uso de sus palabras: si disiente de mi afirmación puede enlazar las referencias. Pero no enlace nada que no tenga que ver con el tema de la publicación. Sólo quería hacer evidente con sus propias palabras que exige lo que no se aplica.

          De todos modos y como le comenté anteriormente, en este artículo hablo de la alienación parental y no quiero desviarme a otras cuestiones.
          Un saludo.

  3. Un artículo que me toca de cerca, gracias, Cuca.
    En mi caso, después del divorcio de mis padres, durante 3 años mi madre me enseñó a odiar a mi padre. Con 12 años, tuve que hacer frente a toda la comida de cabeza que había recibido para irme con él, y comprobar que sí, tiene sus defectos, sin duda, pero es una persona que hace lo que puede con un preadolescente que poco menos era un delincuente.
    Asimismo, pude ver cómo había dejado el divorcio a mi padre. Como simple ejemplo, mi madre, sin carnet de conducir, forzó para quedarse con el coche y venderlo, pese a que sabía que lo usaba para trabajar.

    Eso, en mi caso, que por suerte había conocido a mis padres antes del divorcio y tuve algo a lo que agarrarme. Mi hermana no tuvo esa suerte, y la última vez que intenté verla, ni siquiera yo pude hacerlo: Ya no era simplemente un secuestro, sino haber nacido poco antes del divorcio y haberse criado durante años con una imagen parcial e interesada del resto de la familia (Incluida la materna, no tan solo la familia del padre).

    Me parece una aberración darle a un niño una infancia donde todo está polarizado y se les enseña a odiar desde pequeños. Yo aprendí a aceptar que las cosas no son lo que parecen, y madurar (Es ridículo negarlo, no es por hacerme el listo) pero tantos otros no conocieron siquiera a su padre, conociendo solo la imagen de pesadilla que sus madres les han inculcado.
    Ningún niño se merece algo así. Y las madres son culpables, pero también el estado, que lo permite, ampara e incentiva. Me pregunto también, hasta que punto la tecnología es causante de la deshumanización de la sociedad actual, muchos de los adultos de ahora son niños criados en ese ambiente malsano.

    • Buenas, McClellan.
      Agradezco que compartas tu historia, es dura y una prueba de ese maltrato.
      La tecnología y la llamada digitalización son parte de todo este proceso social y humano que vivimos. La inmediatez, la necesidad por encima de todo del reconocimiento del grupo, la exposición, etc., son factores a tener en cuenta en estos cambios y decadencias.

      Un saludo.

  4. Agradezco mucho su artículo, señora Casado. Una llamada de atención sobre un asunto al que, desgraciadamente, no se le da el espacio y la importancia que merece. Los niños sufren mucho con este tema. Les han dicho que su padre les abandonó y se produjo la ruptura de la pareja. No saben si fueron ellos los causantes. No se sienten queridos más que por la madre y su entorno. Olvidan la convivencia con el padre y la familia paterna por mucho que se luche por complacer sus gustos e ilusiones. Y llegan a la adolescencia con un ala rota, no sabiendo acercarse con cariño a su padre y familia paterna. Son utilizados como informadores por la madre, limitados en su comunicación telefónica y presencial. Es prácticamente imposible recuperar una relación familiar normalizada. Es de una crueldad infinita.

    • Así es, Cibeles1. Si se menoscaba el apego y la confianza en los niños, que son claves para el desarrollo, se deteriora de forma irreversible el vínculo con su padre o su madre y a largo plazo dificulta cualquier vínculo con otras personas. Los niños son el futuro del mañana y si se les utiliza y maltrata de ese modo tendremos un futuro muy oscuro.

      Gracias por comentar, un saludo.

  5. Apreciada Cuca

    Quien se excusa se acusa. El no querer aceptar que existe la Alienación Parental, que a priori podría darse por padre y madre, porque perjudica a la madre; simplemente nos revela la verdadera situación.

    Los niños, como es habitual, son los clásicos rehenes del feminazismo imperante.

    Muchas gracias por atreverte a denunciar estos temas, y de cómo el feminazismo, o sea feminsmo vendido al Estado, en el que delega como macho alfalfa, mientras degrada a la mujer a menor de edad mental, a costa de una subvención y de una palmadita en la espalda de las mafias de los Soros, fundaciones Ford y demás nos manipula y maneja provocando enfrentamientos arbitrarios.

    Un muy cordial saludo

    • Buenas, Pasmao con lo que no pasa.
      Así es, buscar excusas y rechazar la existencia de esta forma particular de maltrato contra la infancia es un signo relevante de la situación actual. Y como es habitual, los niños son utilizados y menoscabados sus derechos y necesidades.

      Gracias por tomarte tiempo para participar con tus comentarios.
      Un saludo.