De las muchas cosas buenas que se podrían decir de la ley, tal vez la más importante sea la idea que se remonta a Aristóteles, que es mejor ser gobernado por reglas que por la voluntad de nadie, por sabio que éste pueda ser, es decir, que lo que llamamos soberanía ha de descansar en la ley.

Esta idea no es incompatible, más bien al contrario, con lo que se da por sentado en las democracias, que es el pueblo quien, ejerciendo su poder y velando por su conveniencia establece el orden y la legalidad vigente. Se trata de ideas que casi nadie contradice en la teoría, pero que en ocasiones se pretenden esconder y tergiversar en vista de algún bien que se considera superior. Sin embargo, la mayoría de las veces, ese supuesto bien que requeriría doblarle el espinazo al orden legal es una mera disculpa de quienes querrían disponer de un poder sin límites, para imponer su voluntad a todas horas.

Las leyes sólo pueden modificarse mediante reglas bien conocidas, que anidan en un ámbito al que se suele llamar Constitución

Ese es el razonamiento, absolutamente falaz, que está por debajo de quienes defienden que los conflictos políticos están por encima de la ley, que pueden y deben resolverse sin el recurso a ellas. Es verdad que la política existe, entre otras cosas, para cambiar civilizadamente de leyes y que las leyes no pueden considerarse eternas e inalterables, pero esa evidencia no puede emplearse contra lo fundamental, que las leyes sólo pueden modificarse mediante reglas bien conocidas, que anidan en un ámbito al que se suele llamar Constitución, a las que se debe un respeto absoluto, procedimental y moral.

El significado mismo de la palabra “rebelión” remite, precisamente a esa verdad esencial: quien incurre en rebelión es el que declara que no obedecerá las leyes contrarias a su designio, que se levanta contra ellas porque solo vale el imperio de su voluntad volviendo así a una violencia primitiva (lo que en latín se llama bellum, guerra) al saltarse alegremente las convenciones esenciales que permiten la convivencia, la paz, cosa que se hace, aunque no haya inicialmente ningún derramamiento de sangre, al declarar que ninguna Constitución les afecta porque su decisión está por encima de ella.

Esta disposición a vulnerar sistemáticamente las leyes y a desconsiderar absolutamente lo que establece la Constitución es la raíz misma de la guerra. La guerra no debiera confundirse con los estragos que provoca, es algo previo, aquello que, por ejemplo, incita a los cobardes a la rendición.

En el caso español, los secesionistas pretenden hacer precisamente un tipo de guerra que, al menos inicialmente, no requiera violencia excesiva, un conjunto de desplantes que busquen la rendición del contrario, que la Nación española acepte las amputaciones que los infatuados y supremacistas rebeldes tengan a bien imponerle. Lo paradójico es que cuando se les acuse de rebelión traten de excusarse con argucias extraídas del orden constitucional que pretenden destruir, pero lo que raya en el delirio es que obtengan el amparo de quienes juraron defender la Constitución y la ley y evitar por todos los medios a su alcance que los enemigos de la libertad y de la ley obtengan cualquier clase de ventaja con sus acciones.

¿Cómo vamos a dejar sin castigo a quien ha querido derribar la Constitución y se ha ciscado en centenares de leyes?

La diferencia entre la guerra y la paz consiste, precisamente, en que los conflictos y los delitos no se resuelven con bombas y crímenes, sino que quedan en manos de jueces imparciales que deciden las penas que correspondan a quienes han burlado las leyes comunes o se han rebelado contra el orden constitucional. Es mucho mejor resolver así las cosas, cuando se puede, que mediante la destrucción violenta del que ha desafiado a la ley. Pero de ninguna manera se puede dar un premio de supuesta misericordia a quien haya intentado imponerse por las bravas, incluso cuando su cobardía y debilidad no haya logrado la parte esencial de lo que pretendía, cuando su rebelión no ha sido coronada por el éxito.

¿Cómo vamos a dejar sin castigo a quien ha querido derribar la Constitución y se ha ciscado en centenares de leyes, y lo ha hecho, además, tras recibir múltiples avisos de que lo que estaba intentando era ilegal y no podría llegar de ninguna manera a buen fin? Cualquiera que usase de esa especie cobarde de supuesto apaciguamiento estaría incitando a repetir el delito cometido, sería como si mostrásemos al delincuente la manera de evitar eficazmente el castigo para que a la siguiente oportunidad tuviese mejores opciones de llevar a cabo su propósito criminal.

La única manera de evitar que en el futuro se puedan cometer, con mejor o peor fortuna, intentonas similares a las que hemos padecido, es aplicar la ley con frialdad y rigor, y hacerlo con los medios que las sociedades civilizadas han establecido al respecto, leyes claras, jueces imparciales y procesos con garantías.

Las condenas serán las que fueren y se podrán recurrir mediante las diversas instancias que ha previsto el ordenamiento legal español y por las cortes supranacionales que pudieren resultar competentes, en su caso. Lo que no cabe hacer es chapucear con lo esencial, con las condiciones mismas de la convivencia pacífica que se expresan en la separación y limitación de los poderes y en el respeto absoluto a lo que, en tiempo de paz, dicten los tribunales de Justicia, porque, en efecto, negar ese acatamiento es lo esencial en una declaración de guerra, ya que guerra es oponer la fuerza a las razones de la ley.

Y el argumento no se invalida por mucha que sea la fuerza ni porque pretenda disfrazarse de pacífica manifestación de una voluntad que no puede considerarse popular porque es, descaradamente, un intento de imposición de una parte contra el sistema en el que se enmarca pacíficamente el conjunto de la sociedad española, la única Nación que el mundo entero reconoce, como se acaba de mostrar sobradamente, y que es la realidad histórica y moral que ha adoptado y establecido la Constitución a la que todos hemos de someternos.

Muchos de los que defienden pasar página y mirar para otro lado están comprometidos con una posibilidad nada remota de derribar todo el régimen constitucional para que del caos subsiguiente pueda derivarse su poder omnímodo

Apenas puede haber alguna duda de que si se preguntase a los españoles, en especial a los de izquierdas, si son partidarios de alguna clase de privilegios, contestarán con una rotunda negativa, y es incluso probable que se sintiesen agredidos por la mera pregunta. Y, sin embargo, algunos de los que dicen oponerse a cualquier privilegio, pretenden ahora que se haga una excepción con los cabecillas de una rebelión que podría acabar costándonos insoportablemente cara, tanto a ellos como a nosotros, a todos.

Se trata de un caso espectacular de disonancia cognitiva, de defender una cosa en la teoría y preconizar la contraria en la práctica, aunque esta interpretación podría ser excesivamente benevolente, al menos en algunos casos. No hay que olvidar que muchos de los que defienden pasar página y mirar para otro lado están comprometidos con una posibilidad nada remota, con la esperanza, que hay que esforzarse en que resulte vana, de derribar todo el régimen constitucional para que del caos subsiguiente pueda derivarse su poder omnímodo, el privilegio infinito de los vencedores, el poder absoluto para los liquidadores del orden constitucional.

Ese es el objetivo común de los supremacistas catalanes y de quienes les bailan el agua. Y su éxito pasa necesariamente por abolir el imperio de la Ley y la Justicia y la independencia de los jueces. Luego vendría el derrocamiento del Rey y, seguramente, las milicias populares, los escuadrones del nuevo orden. No soy pesimista, no creo que lo vayan a conseguir, pero es preocupante que ahora mismo tengamos un Gobierno que parece creer esa monserga de que la política puede librarnos de aplicar la ley cuando convenga.


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11 COMENTARIOS

  1. Poco puedo decir sobre el preciso artículo y los comentarios.

    Este fín de semana, el telediario nos ha mostrado a un líder podemita indignarse porque a los chicos de la ‘manada’ solo les han condenado a 9 años, mientras que a los golpistas se les piden 25 años. La noticia me produjo profunda indignación.

    Efectivamente, unos chicos que van a ‘follar’ a Pamplona en las fiestas de San Fermín tienen la desgracia de encontrarse con una chica -observen que no pongo adjetivos-. Mientras que imagenes y grabaciones de todo tipo suben al telediario, las imagenes de la violación no. Los medios y los políticos cargan y condenan a los chicos. El tribunal, en cuestion, falla en contra de los chicos bajo una presión inmensa de medios y políticos.
    Personalmente, tengo la impresión que me están engañando. Los mismos hechos pueden construir un relato totalmente diferente, como imagino ustedes ya tienen.

    En todo caso, el asunto de la ‘manada’ que tanto indigna al lider podemita, se trataría de una horrible violación. Algo que nuestras leyes con sus atenuantes y agravantes deja en 9 años. El alcance del daño a corregir se limita a un ciudadano español -la víctima-.Sin embargo, el descaro del líder podemita no conoce límites y se permite comparar el daño que los agentes de la secesión pueden hacer a 47M de españoles.

    La actuación de los agentes de la secesión contribuyeron a terminar con la segunda República. Exactamente como ahora pretenden terminar con el sistema constitucional. La actuación del Frente Popular contribuyó a amenazar vida y hacienda de media España. Ahora estamos presenciando la re-edición de aquel Frente Popular: Socialistas, Comunistas junto con agentes de la secesión imponiendo su ‘agenda’ que no es más que la de la división, violencia y rotura de la convivencia.

    Ya vimos que en la Segunda República aquello terminó con centenares de miles de españoles muertos, familias destrozadas y produjo heridas que aún hoy supuran.

    Todo lo anterior para decir:
    1. Contrariamente a lo afirmado por el indignado líder podemita, el daño que a la convivencia y al bienestar de 47M de españoles producido por los agentes de la secesion es infinitamente mayor que el de los cinco ‘tontos del culo’ de la manada.

    2. Estamos asistiendo a un proceso de manipulación masiva a través de TV y otros medios por el cual se pretende relativizar el daño causado por los agentes de la secesión. Esto es inmoral, injusto, una desverguenza, inaceptable, totalmente indignante.
    Para el telediario y los miembros del actual Frente Popular, el gravísimo atentado contra la constitución y la convivencia de los españoles es algo ‘normal’, ‘democrático’, ‘conveniente’, y hasta ‘creativo’.

    Si España con su sistema demócratico y sus leyes no reacciona y se libera de estos políticos que trabajan por y para los agentes de la secesión, terminará siendo destruida. Por el bien de todos los españoles, nos convendría que el sistema político actual reaccionara y nos defendiera de la acción conjunta de ‘agentes de secesión’, PSOE y Podemos y otros nacionalistas.

    El reto al que se enfrenta España y sus instituciones es ‘existencial’, o pone orden, aplica las leyes como dice el autor del artículo con frialdad y yo añado con sentido de estado, o España perecerá por incapacidad para asegurar un futuro mejor para todos…

    • Es urgentísimo quitar el gobierno a Sanchez-PSOE.

      Sanchez y el PSOE son traidores a España y sus intereses como los hechos lo demuestran:

      1. Accede al gobierno tras negociaciones con Podemos y los agentes de la secesión. Vease la cena en casa de Roures entre el líder podemita y ERC.

      2. Nada más llegar al gobierno entrega la custodia de los pocos agentes de la secesión encarcelados a los propios agentes de la secesión que controlan la Generalidad. Tienen transferidas las competencias de prisiones. Esto es algo absolutamente inaceptable, que un agente de la secesión como Torras, custodie a otro agente de la Secesióncomo Junqueras.

      3. Hace unos meses el gobierno de España les envió 2000M euros adicionales para que puedan reconstruir lo pcoo del aparato secesionista que Rajoy desmontó (vease embajadas y tal). Por supuesto, los 2000M fueron quitados de alguna cuenta que afecta a otras comunidades. Esto al PSOE y a los podemitas se la bufa.

      4. El gobierno rebaja la clasificación de los delitos cometidos por los agentes de la secesión. Esto es desfachated, recochineo, cachondeo y se están ciscando en los intereses de los españoles.

      5. El gobierno y su socio podemita negocian los presupuestos generales del estado con unos delincuentes, en prisión acusados de los mayores crímenes que se pueden cometer contra una sociedad.

      6. El gobierno via telediario pretende manipular al opinion pública tratando de vender como ‘normal’, ‘democrático’, ‘oportuno’ y ‘conveniente’ en gravísmo atentado contra la convivencia que supone la ruptura del ordenamiento constitucional

      7. El gobierno esconde que los libros del sistema educativo en Cataluña, denigran a ESpaña y lo español. Y lo aprueban. También aprueban que el español sea finalmente expulsado de las aulas catalanas.

      Qué más tiene que pasar para que los españoles se planten y dejen de tragar con las acciones de un gobierno impuesto por los agentes de las secesion. Acciones que dejan claramente a la vista de todos que Sanchez-PSOE gobierna contra el interés de los españoles, traicionando el juramento que le habilita, y a favor de ‘agentes de la secesión’

      • Un análisis certero si bien es necesario comprender que llegados a este punto la única manera de expulsar del poder al gobierno de Sánchez es derribando el Régimen.

        La vuelta de tuerca a la que se está sometiendo a la sociedad española es irreversible de modo que ante la tiranía solo cabe sumisión o rebelión.

  2. Su último párrafo encierra el objetivo de lo que está pasando en España:

    “Ese es el objetivo común de los supremacistas catalanes y de quienes les bailan el agua. Y su éxito pasa necesariamente por abolir el imperio de la Ley y la Justicia y la independencia de los jueces. Luego vendría el derrocamiento del Rey y, seguramente, las milicias populares, los escuadrones del nuevo orden. No soy pesimista, no creo que lo vayan a conseguir, pero es preocupante que ahora mismo tengamos un Gobierno que parece creer esa monserga de que la política puede librarnos de aplicar la ley cuando convenga”.

    También dudo de que lo puedan conseguir, al menos por las buenas, pero como digo ese es el objetivo.

    Además que no se nos olvide el aviso de Calvo sobre las opiniones y hechos de Sánchez

    “Ahora es el Presidente”, es decir ahora hace y hará lo que le dé la real gana. Las leyes para Pedro Sánchez no existen Sr Quirós, si gustan bien y si no gustan, como Presidente con ínfulas de dictador, se las pisotea o se dan órdenes para que se hagan otras, más acordes a sus deseos y a su vanidad.

    • Yo no estoy tan seguro de que no lo puedan conseguir. Estamos asistiendo al acto final de una gran mentira, una mentira que ha durado 40 años, a saber, la reconciliación política entre los españoles fruto de la transición. Y fue una gran mentira por dos razones, la primera porque los españoles ya estaban reconciliados, y por ahora seguimos reconciliados aunque hay signos preocupante. Y la segunda y más importante es que la izquierda política, no digo el ciudadano que se identifica con la izquierda sino el político y el intelectual de izquierdas, nunca quiso la reconciliación, nunca ha aceptado que el poder en España pueda ser detentado por otros que no sean ellos. España tiene que ser como ellos quieren que sea y no hay alternativa, y para conseguirlo exige como primera medida la desaparición de España como nación, como comundiad política, para recrearla a continuación a la medida de la izquierda, de ahí su alianza con el separatismo sea del signo que sea, porque comparten el mismo objetivo. Y en ello están y no van a renunciar a ello. Así que el futuro no es nada halagüeño, porque o lo consiguen, cosa que no lo veo improbable, o se produce la siempre tardía reacción de la derecha. Pero ojo cuando la derecha española se siente realmente amenazada la reacción suele ser dura, porque sabe que se está jugando su existencia. El frentismo está en marcha y de nuevo ha sido creado por la izquierda española.

  3. Una iluminación hermenéutica casi inocente por vía analógica y también un poco anagógica, procesos mentales de los que estamos muy necesitados, ante el acoso de contextos pragmáticos demasiado reductores para el ejercicio de la libre imaginación, lo único libre que nos queda.

    Sin duda, en España, bajo las condiciones políticas presentes, hay Ley y leyes, lo cual es sorprendente, hay que reconocerlo. Pero inmediatamente uno piensa en “La isla del Doctor Moreau” de H.G.Wells y la evidencia se torna neblinosa y una burla, entre el sarcasmo y la amargura, se insinúa en la comisura de los labios, mientras los ojos, ahítos de palabras flotantes, repasan este artículo, tan bien intencionado que se diría inverosímil, si no supiéramos que habitamos un universo político perfectamente quijotesco.

    El personaje de Wells, filántropo humanista y animalista a la vez, gracias a su superior saber biológico, ha trasformado en hombres casi racionales a animales salvajes, sobre todo carnívoros peligrosos, y ahora se reúnen pacíficamente en una Casa de la Ley para dirimir sus disputas y “diferencias de pareceres” sobre aborrecibles conductas “animales”, de las que algunos animalillos de hosca catadura son sospechosos, más que nada porque llevan las caras, o los morros, dicho sea con todos los respetos, impregnadas de la deliciosa sustancia roja de los herbívoros, seres bondadosos pero desprevenidos y de cortas entendederas, que pacíficamente beben agua de los riachuelos y arroyos en la paradisíaca isla.

    El animal intérprete de la Ley apela a la autoridad de la Ley, redundancia autotélica que es toda la exquisitez vetustense de los “Estados de Derecho”, kelsenianos o no, establecida por la superior sabiduría jurídica del Doctor Moreau, quien debe comparecer en acto y persona durante la diligente reunión de los nuevos especímenes, recién ingresados en los hábitos de la sana racionalidad humana, ajena a esos hábitos alimenticios tan vituperables, pues la proscripción del canibalismo entre animales es la máxima neokantiana del imperativo categórico que las rudas creaciones bio-experimentales del Doctor, metido a Legislador universal en la isla de su propiedad como Autócrata preconstitucional, deben respetar bajo pena de castigo corporal e incluso la muerte.

    Creo que todo el mundo conoce el final. El hábito animal de consumir carne cruda prevalece sobre la juiciosa abstracción moral de respetar las leyes y el propio Doctor Moreau es muerto y presumiblemente devorado por sus propias creaciones, como nuevo Jesucristo trasustanciado. El espíritu de la rebelión animal se extiende por toda la isla y un pavoroso incendio consume las precarias huellas de la “civilización”, que el Doctor Moreau intentó crear como modelo de una nueva naturaleza, en la que todos los animales quedarían hegelianamente reconciliados, al abolir la barbarie criminal de la depredación carnívora.

    Así que en España hay Ley y hay leyes, pero tal vez sean obra todas de ciertos doctores Moreau de entendimiento muy menguado y torcidísimas intenciones. Por lo demás, el rol de los herbívoros y carnívoros es aquí bastante obvio y no hace falta decir quiénes son unos y quiénes son otros, porque cada uno sabe lo que le concierne en su fuero interno. Pero lo que parecerá seguro es que la paradisíaca isla española sufrirá el mismo destino que su modelo alegórico y nuestros filantrópicos doctores Moreau yacerán en cómodas tumbonas bajo el sol de los trópicos, consumiendo monótonamente interminables daiquiris y piñas coladas… mientras observan apáticos el horizonte llameante… y recuentan las comisiones con cargo al Presupuesto de los Ministerios de Defensa y Exteriores o procedentes de democracias populares y/o de despotismos de beduinos modernizados.

    Entre tanto, los herbívoros pueden seguir un día más bebiendo, sin miedo a las asechanzas, el agua clara de sus arroyos, pero el Dios de los animales buenos y pacíficos no los reconocerá por suyos cuando llegue la hora procrastinada de la carnicería, porque tampoco su Reino es de este mundo y la Ley del Doctor Moreau ya no estará vigente para protegerlos.

    ¿No han visto acaso que, cuando se cruza la frontera de los Pirineos camino hacia España, junto a la bandera nacional, moqueada o no, se exhibe un enorme cartel anunciador de bienvenida, en el que se puede leer “España: coto privado de caza”?

    ¿Quién no desearía vivir, orgulloso y libre como un herbívoro cualquiera, en semejante “reserva” protectora?

  4. Estando de acuerdo en lo esencial con el contenido del artículo, me gustaria hacer una pequeña apostilla. La ley debe respetar unos límites, y esos límites no están en la Constitución, aunque la nuestra recoge algunos. Esos límites son o deberían ser fundamentalmente el derecho natural y la dignidad de la persona, pero también la realidad previa de las instituciones naturales que no puede ser alterada o mutada por el capricho del legislador por muchas elecciones que haya ganado. Los aplicadores e intérpretes de la ley deben respetar igualmente esos límites.
    En cuanto a la rebelión de los separatistas catalanes solo en un mundo postmoderno manipulado por los medios de comunicación de masas se puede poner en duda que estamos ante un rebelión. Desde el gobierno se nos pretende hacer creer que no existe rebelión porque no se ha seguido el manual. El manual más conocido de cómo dar un golpe de estado, es el de Curzio Malaparte llamado precisamente “Técnica del Golpe de Estado”. El doctor fraude y la analfabeta de Calvo desconocen evidentemente este libro, pero quieren hacernos creer que hay unas reglas precisas para perpetrar un golpe de estado, reglas que fijan ellos con posterioridad al hecho claro pero que no encajen en lo sucedido en Cataluña el pasado año…y no es así. Les recomendaría que viesen la magnífica película de “Siete días de mayo” dirigida por John Frankenheimer e interpretada ni más ni menos que por Kirk Douglas, Ava Gardner y Burt Lancaster. Esos golpes silenciosos y sin que parezca que lo son también son rebeliones.

  5. Las órdenes del Gobierno a la Abogacía del Estado de cuestionar la instrucción del juez Llarena rebajando la acusación a los encarcelados y fugados suponen una grave interferencia en la independencia del poder judicial, una entrega frente al independentismo y una afrenta a la unidad nacional.

    Este comentario lo publiqué aquí el 21 octubre, 2018 en la sección de menor visibilidad «El Apunte». Lo repito ahora porque creo que la situación crítica a que ha llegado España por los reiterados ataques al Estado en sus tres pilares fundamentales: territorio, población y soberanía, nos obliga a todos a fomentar una constante reflexión sobre los peligros que representan para la supervivencia de nuestro país la continuidad del actual gobierno. Mis disculpas si a alguien le molesta mi testarudez.

    EL FRENTE POPULAR 2.0

    Asistimos, a la vista de todos y sin ningún disimulo, a los trámites de la creación de un nuevo Frente Popular en Cataluña integrado por PSC, ERC y Podem-En Comú, con el presidente bis actuando de pívot mediador. El procés se ralentiza pero el poder lo garantizan en espera de nueva embestida independentista cuando se cambien las leyes y el caldo de cultivo esté en su punto para favorecer el proceso del desgaje.
    El gran triunfador de esta movida es el mismísimo Sánchez quien se autocolgará la medalla de haber arreglado el problemón catalán. Con la ventaja añadida de que el Frente Popular catalán se replica en Madrid con los mismos actores pero ahora a nivel nacional y con otros añadidos, PNV y adláteres incluidos.

    El guion es manifiesto, ya lo están adelantando por activa y por pasiva: Como primer paso y para evitar cualquier conato de frenada, agenciarles un viaje hacia Suiza con billete solo de ida al inquilino de la Zarzuela y su familia. Ya con los amarres sueltos, suspensión de condena por indulto a los encarcelados y fugados dando vía libre a pactar con los nacionalismos periféricos el proceso que cambie el modelo del estado de las autonomías a una federación asimétrica: Nación de naciones. Genial solución de la insurgencia catalana y homologando idéntica salida para el conflicto vasco, el navarro y el gallego. Cuatro pájaros de un tiro, resuelta la cuadratura del círculo, con lo que el sillón queda garantizado hasta 2030 como poco. Éxito asegurado, cómo diría la otra.

    La pega es que la malvada economía no va a estar de acuerdo en apoyar tan ingenioso plan. La desaceleración ya se nota, las cuentas ya no cuadran, el «gasto social» programado se lo zampa todo. Y por ahí se les va a fastidiar el invento, no va a haber tiempo suficiente para implementarlo antes del batacazo. Una lástima, lo tenían todo tan bien amañado…

    Hay gente muy lista en el cogollo del poder mundial trabajando en la sombra y a quienes a ratos se les ve la patita. Pretenden aplicarle a la España enferma un tratamiento de profunda ingeniería social con la condición sine qua non que la paciente intervenida no aumente el volumen de la deuda y mantenga la capacidad de pagar los intereses con los nuevos tipos que están al caer. Y, qué complacientes son, ni piden la devolución del principal, solo que no tragarán con ninguna morosidad, de eso nada de nada. El chasco es que cuando la «regenta» del FMI se vea forzada a mandarnos los hombres de negro, su gozo en un pozo, se les va a caer el pelo. Y a nosotros también.

    Que quede claro que Sánchez es solo un pelele en todo este contubernio. Su capacidad cognitiva no alcanza a más que pasearse por el mundo acompañado de su señora exhibiendo modelitos o a concurrir a algún concierto de rock, eso sí, viajando en los aviones del 45 Grupo a gastos pagados por todos nosotros, por supuesto.

    Y, con vuestro permiso, termino con una cita del desencanto de Ortega en su discurso conocido como Rectificación de la República: «No era esto, no era esto». Totalmente aplicable, a mi juicio, a la situación del Régimen del 78 que estamos viviendo.