El “septiembrazo”. La insoportable carga de todos los septiembres a las familias.

Se estima un promedio de 250-300 euros de coste de nuevos libros de vuelta al cole por niño, cada año. El material escolar y la ropa son otros capítulos que disparan el presupuesto de las familias. En España el uniforme de colegio no es “progre”, pero es mucho más práctico y barato.

En el Reino Unido y en otros muchos países europeos, el coste de la vuelta al cole, salvo el uniforme, es cero, porque los libros pertenecen al centro escolar, están depositados en el aula de geografía, de historia, de física, etc. Los alumnos los usan y están obligados a cuidarlos y respetarlos para los años siguientes.

En el Reino Unido y en otros muchos países europeos, el coste de la vuelta al cole, salvo el uniforme, es cero, porque los libros pertenecen al centro escolar

En Argentina y en otros países latinoamericanos, se estima que la “canasta escolar” (el material básico de trabajo del alumno) cuesta en torno a 40-50 $ US.

Con las aulas temáticas, las familias se evitan el gasto y los estudiantes el transporte de los libros en pesadas mochilas (ahora, con ruedas) de casa al colegio, ida y vuelta, cada día.

Las editoriales, conscientes de lo impopular del “septiembrazo”, promueven que se convoquen becas de libros o apoyan la propuesta de que los presupuestos públicos paguen los libros cada año.

Por otro lado, las editoriales también son víctimas de un mercado intervenido, fragmentado y con legislaciones autonómicas en permanente cambio. Escribir un libro, editarlo, distribuirlo y que sea negocio requiere un mercado homogéneo, seguridad jurídica y previsibilidad. El estado de las autonomías es una máquina que favorece justo de lo contrario.

Cada centro escolar podría ir tomando la iniciativa de organizar sus propias aulas temáticas

En el bucle interminable de reformas educativas, ya casi resulta imposible racionalizar este asunto desde el gobierno, dadas la transferencia de enseñanza a las autonomías, que sin duda es uno de los grandes errores de nuestro sistema político.

Sin embargo, para no esperar inútilmente todo del “Papá Estado”, cada centro escolar podría ir tomando la iniciativa de organizar sus propias aulas temáticas y tendrían los libros gratis: no tienen más que pedírselos a los alumnos del curso anterior.

Hoy un niño de diez años se maneja con una tablet de manera más experta que su padre o su abuelo

El riesgo es que, hábilmente, la Consejería de Educación respectiva, en primavera-verano, se encarga de cambiar y empeorar contenidos, en materias sensibles, con las que torturar al alumno: ideología de género, geografía sólo de su región (nacionalidad), educación para la ciudadanía (igualitarismo socialista), la nueva memoria histórica inventada, etc. etc….

La carga de este gasto para las familias es, además, extemporáneo. Hoy un niño de diez años se maneja con una tablet de manera más experta que su padre o su abuelo. Aulas temáticas y una tablet posibilitan una vuelta al cole mucho menos gravosa. En todos los sentidos.

Foto Scott Webb


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Guillermo Gortázar
Nací en Vitoria en 1951 pero en 1953 mi familia se trasladó a San Sebastián donde realicé mis estudios. En 1970 aterricé en la Universidad Complutense de Madrid. Me interesa la historia y la política. Creo que la Política es la dedicación (temporal) más importante para una sociedad, siempre que se haga con altura de miras y con el objetivo de  un proyecto de libertad sometido a la ley, a la representación y al control de los electores. He sido “político” cinco años contra el franquismo por las libertades, entre 1970 y 1975. Licenciado en derecho y en historia,  después de trabajar tres años en el Banco de Vizcaya, en 1978, gané por oposición una cátedra de Instituto de Geografía e Historia. Disfruté muchísimo dando clases en Vélez Málaga, Las Palmas y Madrid. Poco después obtuve una beca Fulbright, con la que amplié estudios sobre Historia de Europa en el final del siglo XIX y principio del siglo XX. De Madrid llevaba conocimientos; en la Universidad de California, La Jolla, comprendí el secreto de la excelencia universitaria americana y allí me hice historiador profesional. Pasado un periodo de quince años en los que trabajé en banca, enseñanza media y universidad, retorné a la actividad política en 1990, fui diputado en tres legislaturas, hasta  mi dimisión en 2001; inmediatamente después, volví a mi plaza de profesor de historia en la Universidad. El cesarismo y la manía de nombrar los expresidentes a los presidentes terminaron por convencerme que aquello (esto) no terminaría bien. He dedicado buena parte de mi obra reciente a criticar la deriva partitocrática que, a mi juicio, es la base de la crisis política española. Para ampliar estos puntos de vista les sugiero consultar mi página web personal. 

2 COMENTARIOS

  1. Yo no entiendo que, a día de hoy, con la informática tan extendida, no sea obligatorio desde hace tiempo que un libro sea en formato digital: Menos costes económicos, ecológicos, la edición es un momento…
    En serio que no lo entiendo.

  2. Qué hay que cambiar muchas cosas en el sistema educativo sin duda, empezando por el nombre, debería ser sistema de enseñanza, eso de educativo lo veo más como labor familiar. Estamos creando parados y gente muy mal preparada, sin duda

    Pero en España, al menos en Galicia, ya hay colegios que tienen sus propios libros y existe esa especie de aula temática donde los alumnos estudian con los libros de los alumnos de los cursos anteriores. Sí, no está implantado al 100% pero existe.

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