Es fascinante como las leyes de la física pueden aplicarse en multitud de casos en la vida. La tercera ley de Newton establece que siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre un segundo objeto, el segundo objeto ejerce una fuerza de igual magnitud y dirección opuesta sobre el primero. Es decir, a cada acción siempre se opone una reacción igual. Esta ley puede aplicarse perfectamente en el día y día. La aplicamos al sonreír a alguien que nos sonrió primero, por ejemplo; lo mismo sucede cuando insultamos. Así resulta interesante que, actuando las leyes a diestro y siniestro, pocas veces nos detengamos a pensar que nuestros actos pueden provocar una reacción, ya sea agradable o desagradable.

En esa tesitura de acción-reacción nos encontramos con el Feminismo y el Masculinismo. Dos movimientos, filosofías o llamadlos equis (por economizar el lenguaje diré “movimientos”) que se supone tratan los problemas de mujeres/hombres frente al género y analizan la construcción de la identidad y los roles asociados. No obstante, parece que han ido mutando en movimientos extremistas y reaccionarios donde atacan al otro sexo y a cualquier persona que cuestiona y critica sus dogmas. La deriva de ambos, por medio del odio al sexo contrario, se ha convertido en una guerra de sexos. Más bien, guerra de sexismos.

Nos encontramos en un entorno social donde ni hombres ni mujeres están satisfechos social y biológicamente. Están atrapados entre demandas sociales conflictivas y motivaciones biológicas

Esta batalla sexista es hasta cierto punto comprensible, que no justificable. Nos encontramos en un entorno social donde ni hombres ni mujeres están satisfechos social y biológicamente. Están atrapados entre las demandas sociales conflictivas y las motivaciones biológicas. Ese dualismo, ese vínculo entre lo biológico y lo sociológico, lleva unas veces a no considerar como aptos para las relaciones estables al otro o a tener solo “parejas sexuales”.

Según David Buss y Todd Shackelford, si los hombres optan por seguir las normas sociales pueden obtener una “compañera de relación”. Sin embargo, debido al dualismo, estos mismos hombres pueden no ser atractivos. El mensaje que reciben es que socialmente deben ser cooperativos y, además, por el interés sexual, deben mantener una personalidad atractiva. Eso genera múltiples tácticas ambivalentes muchas veces consideradas sexistas (abrir la puerta a una mujer, por ejemplo).

Y en ese devenir social, el mundo occidental se ha convertido silenciosamente en una civilización que subestima a las mujeres (victimizándolas) y a los hombres (criminalizándolos). Ante consignas feministas de “los hombres son violadores en potencia” o “los hombres son malos por naturaleza”, estos hombres parecen hartarse de las mujeres. Pero, como dice Kay Hymowitz, no se les puede culpar cuando desde un colectivo de mujeres les exigen igualdad solo en los supuestos que les interesa. En esa disonancia cognitiva, aparece variantes del Masculinismo. Grupos de hombres que no solo se centran en cuestiones y derechos masculinos.

Las dos caras de la misma moneda

A lo largo del tiempo, han aparecido diferentes comunidades masculinas, como The Red Pill, que sostiene que los hombres son quienes han sido socialmente privados de sus derechos y consideran al feminismo perjudicial. Alegan que la opresión femenina es un mito y que al ser hombres y mujeres intrínsecamente diferentes, cada género debe cumplir su función designada en la sociedad. No deja de ser curioso que utilicen la misma argucia que el Feminismo, pero a la inversa. Es decir, ambos movimientos sostienen que el origen de sus problemas está en el otro sexo y que son las víctimas. Una explicación maniquea que rechaza la multicausalidad de los acontecimientos.

En el mismo estilo que esa comunidad, surgen otras como los Incel, los Return of Kings o los MGTOW (acrónimo inglés de Hombres Siguiendo Su Propio Camino), entre otros. En mayor o menor medida comparten ideas, más o menos sexistas y/o extremistas. En cierta forma, se presentan como una filosofía de vida, un medio de superación personal y liberación ideológica. Pero sus conversaciones, al menos las que se obervan en las redes sociales y medios digitales, suelen estar centradas en la crítica a las mujeres y también en estrategias para atraerlas y aumentar la elegibilidad sexual del hombre. Toda una contradicción que opinen negativamente sobre las mujeres y, sin embargo, quieran atraerlas.

Estos grupos de hombres afirman que no rinden su voluntad a las expectativas de las mujeres y de la sociedad porque son hostiles hacia ellos y su masculinidad. ¿No les suena? Desde el Feminismo dicen no rendirse a las expectativas sociales de los hombres porque siempre han sido sus opresores. Fíjese, querido lector, si son similares ambos movimientos que hasta han creado sus propias jergas distintivas. Han generado un vocabulario especializado, casi un lenguaje, para aludir peyorativamente al otro. Desde el feminismo encontramos términos como “mansplaining” (hombre que explica condescendientemente algo a una mujer) y en la otra cara de la moneda hablan de “the wall” (momento en la vida de una mujer donde su ego y autoevaluación de su valor en el mercado sexual exceden su valor real). Estos términos y otros muchos podemos encontrarlos tanto en las derivas sexistas del Feminismo como del Masculinismo.

Los MGTOW afirman que vivimos en una cultura ginocéntrica, institucionalizada gracias al Feminismo y a los medios de comunicación que demonizan al hombre

Pero las similitudes no terminan aquí. Desde los MGTOW y compañía afirman que vivimos en una cultura ginocéntrica, institucionalizada gracias (en parte) al Feminismo y a los medios de comunicación que demonizan al hombre. Es decir, para ellos vivimos en una cultura que establece reglas para las relaciones de género que benefician a las mujeres a expensas de los hombres. En cierto sentido no van mal encaminados, pues desde que se han ido instaurando políticas de género se ha ido dando forma a diferentes medidas para reorganizar la vida de las personas. Por ejemplo, a través de eufemismos como “discriminación positiva”, que no deja de ser una discriminación inversa (ajuste de cuentas). Lo interesante es que desde el Feminismo defienden la necesidad de esas políticas de género porque, afirman, vivimos en una cultura falocéntrica.

Los actuales movimientos sociopolíticos transforman tanto a mujeres como a hombres y generan o potencian la hostilidad mutua

Sea como fuere, los actuales movimientos sociopolíticos transforman tanto a mujeres como a hombres y generan o potencian la hostilidad mutua. Y las diferentes medidas no admiten la existencia de hombres y mujeres: masculinidad y feminidad en vías de extinción. Es más, las políticas de género incluso destruyen el erotismo.

Es cierto que ambos movimientos responden con datos con los que pretenden mostrar sesgos institucionales, pero que no deja de ser una cortina de humo para justificar su odio mutuo. También es cierto que las asimetrías penales, el hecho de querer que los piropos sean delito, diseñar leyes en torno al consentimiento sexual, que no se pueda mirar más de unos segundos a una compañera de trabajo, etc., son medidas para limitar la libertad de la mayoría de los hombres (heterosexuales). Pero esto no justifica el “ojo por ojo”, ni los revanchismo ni escarnios que promueven estos movimientos masculinistas.

¿Hacia la equidad o la inversión de roles?

Es evidente que tanto el Feminismo como el Masculinismo son movimientos de amplio espectro, como ocurre con cualquier ideología. No me cabe duda que algunas personas parecen genuinamente interesadas en sus filosofías como forma de mejorar su posición social. Pero otros, los más ruidosos, con sus ideas fundamentalistas sobre el sexo, la política y la sociedad hacen temblar, no solo a sus adversarios, sino a toda la sociedad en general. En realidad, la situación es injusta para ambos sexos y estos movimientos están acelerando el declive y la división de la sociedad. Y los costes de esta fractura recaerán sobre las generaciones venideras.

Estos movimientos están acelerando el declive y la división de la sociedad. Y los costes recaerán sobre las generaciones venideras

Hay muchas razones que explicarían por qué los hombres están cambiando, pero tal vez la razón fundamental es que perciben una creciente hostilidad hacia ellos. No obstante, la guerra entre sexos tiene muchas dificultades y, como decía José Carlos Rodríguez en este mismo medio, se resumen en una sola: es falsa.

Ya va siendo hora de dejar de lado los puntos de vista reaccionarios y extremistas; abandonar la militancia llena de odio por el sexo contrario y comprender la complejidad de la realidad: que el género humano es diversamente rico en matices y por ello hay que liberar al individuo de los roles sociales que le vienen impuestos para poder construir su individualidad sin exigencias ni constricciones sociales; además de recuperar la cordura para impedir que dividan a la sociedad en dos bandos que se someten mutuamente.

Nietzsche decía que “quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, éste mira dentro de ti”. Y no le faltaba razón, pues tanto unos como otras, con su lucha, están enturbiando las posibles acciones loables con agrias polémicas que impiden a hombres y mujeres relacionarse correctamente.

Sé que hoy en día, en las sociedades humanas es más importante ganar discusiones que establecer verdades, pero pregúntense tanto los militantes del Feminismo como del Masculinismo y sus derivas reaccionarias si realmente están peor que otras personas. Al fin y al cabo, como apuntó David Testal, colectivizar no suma fuerzas, suma debilidades. Nada debilita tanto como creer que necesitamos homogeneizarnos para ser más fuertes. Y, además, toda esa enemistad crece a expensas de la humanidad que compartimos todos.

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Soy Cuca, para las cuestiones oficiales me llaman María de los Ángeles. Vine a este mundo en 1986 y mi corazón está dividido entre Madrid y Asturias. Dicen que soy un poco descarada, joven pero clásica, unas veces habla mi niña interior y otras una engreída con corazón. Abogo por una nueva Ilustración Evolucionista, pues son dos conceptos que me gustan mucho, cuanto más si van juntos. Diplomada en enfermería, llevo poco más de una década dedicada a la enfermería de urgencias. Mi profesión la he ido compaginando con la docencia y con diversos estudios. Entre ellos, me adentré en la Psicología legal y forense que me llevó a realizar un estudio sobre La violencia más allá del género. He tenido la oportunidad de ir a Euromind (foro de encuentros sobre ciencia y humanismo en el Parlamento Europeo), donde asistí al encuentro «Mujeres fuertes, hombres débiles». En estos momentos me encuentro inmersa en la formación en Criminología y dando forma a mis ideas y teorías en relación a la violencia, para recogerlas en un libro. De momento me podéis leer por aquí, en Espacios Inseguros y también en Twitter. Otros medios y redes para saber más sobre mí.

27 COMENTARIOS

  1. Buenos días, señora Casado.
    Quizá haya que abandonar las referencias a la física newtoniana y empezar a abrazar la física cuántica para poder abordar la complejidad de las relaciones humanas. De todas formas, siguiendo su argumentación acción-reacción, es el masculinismo reacción al feminismo. Seguro?. No conoce usted textos clásicos bien misóginos?.
    No entiendo por qué insisten en suponer aquello que está recogido en la ley como cierto y existente, y les parece tan ridículo señalar que tales asertos no se dan en la práctica con suficiente abundancia como para no poner en duda si se están implementando las medidas necesarias para que esas aseveraciones se hagan realidad. Dicen, la ley nos dice iguales, por tanto, no existe el machismo, no somos una sociedad machista porque si lo fuéramos tendríamos otras leyes. Me parece muy ingenuo su planteamiento. Admito que coincido con su argumento de que la legislación no se debe modificar, si está correctamente redactada, porque se corre el peligro de generar injustas asimetrías legales. Pero es importante reconocer que las asimetrías no son necesariamente injustas y pueden responder a realidades que la ley debería tener en cuenta para alcanzar la igualdad teórica. Algunas de ellas, a mi entender, deben ser permanentes, como es el caso de la proporcionalidad entre renta e impuestos, y algunas de ellas deben ser temporales, como pueden ser las cuotas, los incentivos o las becas a aquellas personas que están iniciando alguna actividad.
    En resumen, no coincido con su visión idealizada de inexistencia del machismo. Si quiere añadir el masculinismo como reacción “natural” a los excesos del feminismo, hágalo, pero no distraiga la vista del origen del problema que, aunque la ley pretenda y consigne su abolición, sigue dándose con demasiada frecuencia en nuestra civilizada cultura, al igual que el racismo y otras tendencias muy naturales en el ser humano pero no por ello justificables éticamente.
    Un saludo

    • Buenas,

      Dime dónde niego la existencia del machismo.
      Hago uso del comentario de FNogales “Al igual que el feminismo es consecuencia del machismo, el masculinismo emergente es consecuencia directa del feminismo. Y si el feminismo se convirtió en hembrismo, el masculinismo tendrá como objetivo convertierse en un feminismo a la inversa. En qué nivel lo lograrará está por ver”.

      Menos mal que el artículo 14 de la Constitución Española dice que Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Menos mal.

      Un saludo.

      • No lo niega, sencillamente lo desvincula del término masculinismo que ofrece como reacción al feminismo, y de alguna manera hasta lo justifica (“no van del todo mal encaminados”). Esa frase nunca la ha utilizado usted para el feminismo.
        Su artículo pretende igualar, por extremistas, las posturas del feminismo y el masculinismo. Pero así como señala la relación reactiva del segundo con el primero, evita relacionar este último con la existencia del machismo, de manera que convierte a todo el feminismo en un sinsentido pataletero, fruto de una mala digestión victimista, y eso, por mucho que pueda usted no coincidir con algunas de las reivindicaciones feministas, no tiene sentido.
        El feminismo tiene vigencia porque todavía somos machistas, diga lo que diga la ley. El masculinismo es el verdadero victimismo de aquellos que no siendo capaces de reconocer la igualdad de derechos arremeten contra el grupo que supuestamente les está mermando los propios. No existe simetría entre una y otra postura, como usted señala.

        • Bueno, está claro que entre que pones en mi boca cosas que no digo y sacas de contexto frases, acabas concluyendo lo que te viene en gana y encima afirmando qué es lo que pretendo o no.

          Por cierto, a los que decís “todos somos machistas” qué forma de diluir las culpas que sentís quienes sois machistas.

          En fin, un saludo.

          • Tiene razón, somos esa panda de amigos que nos decimos machistas para diluir culpas inexistentes porque el machismo, como usted sabe, no existe en nuestra sociedad ya que, como usted señala, artículo tras artículo, el feminismo que lo señala está confundido.
            También creo, sin serlo, que somos una sociedad cristiana. Quizá también en este aspecto me confunda pero seguro que su agudo sentido crítico podrá iluminarme, negándolo y diciendo que vivimos en un estado aconfesional por ley.
            Un saludo

  2. No puedo estar de acuerdo con todo el cuerpo del artículo, pese a que coincida en muchos aspectos. En otros, mi opinión es radicalmente distinta:

    Si tomamos como que la igualdad plena se consiguió en el 78, con la Constitución y sus artículos 1 y 14, por ejemplo, el feminismo es un cáncer desde el inicio. A fin de cuentas, si somos iguales ante la ley, la creación de leyes específicas para las mujeres indica bastante claramente que vivimos en una ginocracia. Y basta con seguir la lógica: Si una persona discrimina a otra por su sexo, hay leyes para eso. Del mismo modo, si se ejerce violencia, sea del tipo que sea.
    No se quiere la igualdad, sino una sumisión (Y en algunos casos, exterminio, como dice Dworkin).

    Continuando, es bonito pedir que se abandone la creciente animadversión de los hombres hacia las mujeres… Pero nadie se pone en el lugar de un hombre que quiere iniciar una relación, y se puede enfrentar a denuncias falsas, destrucción mediática, cárcel, violencia unidireccional… En cualquier momento que una mujer decida, puede arruinarle la vida al completo.
    No es una cuestión de abandonar actitudes más o menos recelosas: Se llama supervivencia. Si intentar ligar con una española se convierte en una lotería, pues no lo haces. Y vivimos en una ginocracia, porque aunque no intentes ligar, con las nuevas leyes, cualquiera puede denunciarte si le sale de ahí, sin importar absolutamente nada. De hecho, resulta que el 50% de la población no tiene presunción de inocencia. Toma ya.

    El Muro. No puede negarse que las mujeres tienen un reloj reproductivo mucho más corto que los hombres. Del mismo modo, la maternidad es algo que tira, un impulso que conscientemente se niega. Tomando en cuenta que – desde mi punto de vista – el fin último de una familia es la reproducción en un ambiente seguro para la descendencia, tirar por una mujer de 40 años, posiblemente con hijos, que puede que haya entregado su juventud a probar todo lo probable, y que es posible que no sea capaz o no quiera darte hijos a ti, no lo veo inteligente. Y sí, soy de esos cavernícolas que dicen a las claras que no se alimentan las crías de otros.
    ¿Son todas las mujeres maduras así? No, claro que no. Pero ese es el punto de los MGTOW. Por eso se ven muchas corrientes que dicen que, si vas a montar una familia, lo hagas con una mujer joven y que NO sea occidental. Y desde el punto de vista más frío y conservador, se ve como lo más seguro.

    La hipergamia es el equivalente femenino de la poligamia masculina. Del mismo modo que el hombre por programación genética está creado para inseminar a cuantas hembras sea posible, la mujer lo está para elegir el mejor macho disponible para la reproducción. Ambos factores no tendrían más importancia, dado que todos esos impulsos los constreñimos con reglas sociales… Salvo que… Salvo que la poligamia se considera algo horrible, y la mujer tiene a su disposición unas leyes maravillosas que le permiten divorciarse cuando quiera, de una forma beneficiosa y segura, y la sociedad y el feminismo imperante le motivan a disfrutar de lo que los MGTOW llaman el CC y en términos no insultantes se le llama “disfrutar de la juventud”. Sumemos eso al reloj biológico, y se puede entender gran parte de las premisas del movimiento MGTOW.

    ¿Comparto todas estas premisas? No. Estoy felizmente casado con una mujer de mi edad (Rozando los 40), esperando una hija y perfectamente tranquilo con mi familia. Pero puedo mirar a mi alrededor, y se que mi mujer tiene la opción de destruirme la vida, dejarme sin ver a mi hija y quitármelo todo cuando quiera. Hace falta mucha confianza hoy día para, viendo lo que se ve, meterse a montar una familia si eres un hombre.

    En todo caso, lo peor está por llegar. Comparto contigo que la termodinámica se puede aplicar a las normas sociales, pero en este caso no será la misma fuerza, sino toda la acumulada. Es el momento en que las mujeres dejen de callar e ignorar los problemas, y empezar a enterrar el feminismo en occidente, antes de que esas “adalides” que tanto berrean en las redes nos traigan una sociedad rancia donde la mujer sea un simple florero.

    • Pues iba a escribir un comentario, pero creo que McClellan me lo ha ahorrado, puesto que dudo que yo fuera capaz de resumirlo mejor. Coincido totalmente con su planteamiento, nada que añadir.

    • Buenas, McClellan.

      Bueno, ya dejo claro que en cierto sentido no van mal encaminados desde esos movimientos masculinistas al decir que vivimos en una cultura ginocéntrica desde que se han ido instaurando políticas de género con las que se ha ido dando forma a diferentes medidas para reorganizar la vida de las personas y con las que son aparentemente beneficiadas las mujeres. Y digo aparentemente porque todas esa políticas de género no son beneficiosas para las relaciones íntimas y, por lo tanto, menoscaban a mujeres y hombres.

      Personalmente, todos esos movimientos (feminismo y masculinismo) están transformando tanto a mujeres como a hombres y generan o potencian la hostilidad mutua. Además, están acelerando el declive y la división de la sociedad y los costes recaerán sobre las generaciones venideras.
      No es cuestión de echar culpas a unas y a otros sino de asumir responsabilidades y ser conscientes de que están siendo marionetas del sistema.

      Gracias por tu aporte, un saludo.

      • Cuca, sin duda.

        Pero estamos en las mismas. A mi me sirve de poco saber perfectamente que las nuevas leyes lo que hacen es convertir a las mujeres en unas lloronas, si en el camino lo que hacen es destrozar mis derechos – hasta ahora – constitucionales.
        No hay comparación, por más que digas que ambos sexos estamos siendo sometidos a unas tensiones extremas (Que así es, de hecho). Y cualquier mujer que se de de cuenta de que lo que hace todo esto es considerarla inferior, también se da de cuenta de que sigue pudiendo destruir la vida de un hombre cualquiera con una sola llamada a la policía, falsa o no. No, no es lo mismo.

        En todo caso, el masculinismo como tal, sin variantes, lo único que quiere es tratar los problemas de los hombres. Los problemas reales, como que el suicidio sea una de las principales causas de muerte junto con los accidentes, que un divorcio te pueda enviar a la cárcel, que la mayoría de los sin techo sean hombres y a nadie le importe, que cada guerra masacra miles y miles de hombres (Y no falta una estúpida diciendo que las auténticas víctimas son las viudas y los huérfanos, Hillary Clinton dixit), etc.
        Llamar a los múltiples movimientos MGTOW “masculinistas” me parece arriesgado. Se centran en un tipo de problema específico, con una solución radical: Si las mujeres no saben ser mujeres/personas, lo mejor es alejarse de ellas.

        Como punto extra, asignar masculinismo y feminismo como pocos opuestos… No. El feminismo actual, como bien sabes, es el de 3ª ola. Lo cual viene siendo llorar mucho, exigir más, y dar 0 soluciones, dado que las 2 olas anteriores fueron las que impulsaron todos los cambios que hoy día permiten esta “3ª ola”.
        El masculinismo – de momento – solo muestra los problemas de los hombres que están siendo sistemáticamente invisibilizados. No tiene nada que ver.

        Así pues, no es echar culpas o asignar responsabilidades. A día de hoy, el feminismo (Y todas sus corrientes aledañas) es cáncer, y debe ser purgado de cualquier sociedad que aspire a ser sana. No se para ti, pero para mi, el “muerto el perro se acabó la rabia”, es una solución. Cuanto más tarde, más explosión habrá en el futuro.

        Un saludo y gracias por responder.

        • Buenas,

          No, claro que no son lo mismo ni digo que lo sea. Digo que todo esto nos afecta tanto a hombres como mujeres y como digo en el artículo, a las mujeres las victimiza y a los hombres los criminaliza. Entrar en disputas de quién sufre más, de para quién es peor la situación, me parece mezquino y no deja de ser una burda justificación usada por unas y otros para existir tales movimientos.

          Disculpa, todas esas derivas (MGTOW, Incel, Hembrismo, etc.), nacen de esas lucha por los derechos de los hombres o de las mujeres. ¿Qué tal luchar por los derechos del ser humano? A mí, personalmente, todas las olas del Feminismo, así como el Masculinismo y sus variantes son movimientos ideológicos que, aun teniendo de base una buena causa -los derechos-, se han ido polarizando hasta ser facciones extremistas donde culpan al otro sexo de sus problemas. Insisto, toda esta lucha es a costa de la humanidad que compartimos.

          Los papás Estados y sistemas imperantes se tienen que estar relamiendo viendo cómo las personas se dividen por razón de sexo en una lucha sin sentido.

          Gracias por tus aportes.
          Un saludo.

    • Mcclecan, estupenda exposición la que haces de denuncia del feminismo (para mi todo él, totalitario). Ánimo en tu lucha.

    • Ya que es usted tan observador, a la par que afortunado, se habrá dado cuenta de que también es posible hundirle la vida a una mujer, ley mediante, separándola de sus vástagos, haciéndose cargo a un tiempo de su manutención. La ley lo contempla igual que contempla la igualdad entre personas.
      Pero a usted eso no le basta, quiere que la mayoría estadística corrobore esa igualdad y como agudo observador, no le cuadran las cuentas; en la mayor parte de los casos parece que los tribunales dan a las mujeres la custodia legal y física de los hijos y obligan a los hombres a su manutención.
      Sólo quería recordarles a todos los que defienden la igualdad de hecho, porque la ley así lo reconoce, que no es lo mismo que algo esté recogido en un código a que sea una realidad. Esta sencilla reflexión que aplican machaconamente para atacar al feminismo (a todo el feminismo y en todo momento) es la que impulsa a muchas personas a defenderlo.

  3. Que el feminismo como acción política más pronto o más tarde acabase generando como re-acción el masculinismo, es algo que no hacía falta ser profeta para asegurarlo. Y todo indica que ese momento ya ha llegado.

    Los que estamos pensando en una alternativa a la teoría feminista no estamos pensando en el masculinismo, pero negar su aparición no sería realista. Al igual que el feminismo es consecuencia del machismo, el masculinismo emergente es consecuencia directa del feminismo. Y si el feminismo se convirtió en hembrismo, el masculinismo tendrá como objetivo convertierse en un feminismo a la inversa. En qué nivel lo lograrará está por ver.

    De momento lo que si sabemos, es que el feminismo ha logrado, primero separar a la mujeres entre ellas y segundo, unir a todos los hombres en la desconfianza y miedo hacia las mujeres (incluso entre los feministos existe una clara conciencia de los abusos de poder de las feministas para con los varones).
    Es tarde para frenar el masculinismo como re-acción al feminismo y por tanto, es cierto lo que afirma la autora “Y los costes de esta fractura recaerán sobre las generaciones venideras”.

    He afirmado siempre que los males que se han generado a lo largo de varias generaciones feministas (olas lo llaman ellas), como mínimo costará las mismas generaciones solucionarlos (si es que se solucionan). Si mañana despareciesen de un plumazo todas las leyes feministas de discriminación del varón, no por ello desaparecerían los recelos e incluso los odios hacia ellas inoculados en los hombres.

    Pero repito, los que desde hace décadas estamos en generar una alternativa teórica a la ideología feminista, seguiremos en el mismo objetivo. El masculinismo no es una alternativa al feminismo, simplemente es una re-acción.

    Y el masculinismo ha llegado para quedarse, otra cosa es cuan larga vida tendrá y lo peor, la capacidad de seducción que podrá llegar a demostrar para lograr el apoyo de los Estados (como lo ha logrado el feminismo). Y si algo tenemos claro los que somos antiestatistas, es que el Estado siempre está favor de quien le garantice más poder.

    Y el modelo de poder político de los Estados occidentales post Segunda Guerra Mundial que le sirvió al feminismo para alcanzar el poder que tiene, está cambiando a marchas aceleradas. Pero ese ya es otro ámbito de analisis….

    • Buenas, fnogales.

      Con tu permiso voy a hacer mía tu explicación acertada de que “Al igual que el feminismo es consecuencia del machismo, el masculinismo emergente es consecuencia directa del feminismo. Y si el feminismo se convirtió en hembrismo, el masculinismo tendrá como objetivo convertierse en un feminismo a la inversa. En qué nivel lo lograrará está por ver”.

      Concuerdo con todas tus matizaciones y sin duda alguna, aunque hoy se eliminaran todas las políticas de género necesitaríamos tiempo (generaciones seguramente) para recuperar cierta armonía entre hombres y mujeres.

      Muchísimas gracias por tu aporte, un saludo.

      • Gracias a ti por tus reflexiones, las mías están ahí para que sean usadas por quienes crean pueden serles de utilidad. Te animo a seguir escribiendo en estos temas.

  4. Políticas de género, sexismo, peculiaridad identitaria, etc. Pura retórica.
    La relación entre los sexos -sólo hay dos, hombre/mujer, femenino/masculino- es, efectivamente muy compleja. Las corrientes actuales manqueas y reduccionistas son un invento del totalitarismo imperante e intrusivo.
    LGTBI exige un reestudio y análisis previo a su archivo. Es un reconocimiento meramente indicativo de unas tendencias que, a lo mejor, Freud nos podría explicar…siempre se van los mejores.
    Para maniqueos yo: hombre/mujer, homo/heterosexual. Todo lo demás son ganas de confundir y marear.
    Como con otros temas, me cabrea la afición puntillista que anima a clasificar todo con una exactitud incompatible con la biología y el intelecto, que son algo más flexibles.
    Personalmente creo que los roles biológicos son bastante determinantes, aderezados por la esfera instintiva.
    La humanidad se aburre a pesar de los múltiples problemas tan pedrestres que tiene; simplemente saber si mañana va a poder comer. El primer mundo es frívolo.
    Me gusta su artículo y que comparta conmigo/nosotros lo que piensa acerca del “sexismo” y otras cuitas y que lo haga desde el punto de vista de una mujer. Gracias.
    Disidencia y un prudente grado de anarquía.

  5. De la fracción a la anécdota,…

    Algo que hace muy bien el régimen de poder actual, tenernos discutiendo continuamente pero sin poder solucionar nada. Esta esterilidad intelectual, ese desgaste social parece ser la norma de la modernidad. Carecemos de poder formal (esto no es una democracia) y cacareamos por aquí por allá, nos quejamos, discutimos desde nuestra propia castración. Pero somos estériles políticamente,…, en cierto modo es una forma de sociedad del consumo, masturbación intelectual, dado no hay resultado social. Además, casi un 50% de los recursos que generamos están administrados por ese mismo poder. Es como alimentar a la bestia que nos devora.
    En algunos países sí existe asamblea, Suiza.

    Las conductas “peculiares” de hombres y mujeres son anécdota y no regla.
    Pero debido a que muchos varones y mujeres, personas, se han dado con atino a la esterilidad intelectual y política guardan mayoritariamente silencio. El resultado de este silencio es el griterío de ciertos sectores minoritarios,…
    La diferencia entre “masculinismo” y “feminismo” es que este último tiene detrás al Estado.
    Para entender mejor las reivindicaciones del “masculinismo” le recomiendo ver el documental “The Red Pill”.

    Por otra parte, puntualizar, siempre ha habido una guerra de sexos. Dentro del mismo sexo (competencia) y entre sexos (seducción).
    No se si es bueno o malo, pero el ADN humano cuenta esa historia,…

    “El amor” queda muy bien para explicar el origen divino de la vida y del mundo (ideológico, religioso,…). Pero en este aspecto soy puramente pagano (empirista, realista,…), …, antes del “sentido” del amor están todos los demás sentidos.

    • Buenas, Colapso2015.

      Poco que añadir a tu parecer. Quizá sí un matiz, cuando hago mención a una guerra de sexos y sexismos no me refiero a la competición intra e intersexual sino a esa guerra absurda de ver al otro como el culpable de todo.

      Y gracias, ya vi en su día el documental The Red Pill.

      Un saludo.

  6. “…construir su individualidad…”

    Esa construcción no puede ser otra cosa que construcción social. Sorprenden estas majaderías a estas alturas.

      • Si la realidad es muy compleja, como bien reconoces, a qué viene esta simplificación que recuerda tanto a los proyectos totaliarios sobre el hombre nuevo: “construir su individualidad sin exigencias ni constricciones sociales”.
        No existe el grado cero del ser humano a partir del cual crear grados de individualidad. Desde que nace, si se le deja nacer, claro, es un ser dependiente de un entorno social, es decir de afectos.

        • Catlo,

          Es que no niego la complejidad como tampoco niego las constricciones sociales. Pero hay un matiz importante y es imponer al individuo esas exigencias por ser de un sexo, de una raza, etnia o clase. Permitir a la persona ser más allá de esas exigencias, quien quiera que las asuma con libertad pues lo totalitario es imponerlas.

          Un saludo.

          • Cuidado con sacar punta a las palabras y llevarlas a los extremos… lo mismo que hacen el feminismo y el masculinismo: sólo ver blancos y negros y radicalizar las ideas.

            Un saludo.

  7. Yo esto del “Masculinismo” es la primera vez que lo oigo, pero uno ya no se sorprende de nada…cosa curiosa y espero que absolutamente minoritaria porque me parece una soberana estupidez como el “feminismo”. No, por favor, no me refiero al feminismo clásico que luchaba por la igualdad de derechos y que ya no existe, entre otras razones porque cumplió sus objetivos. Me refiero a eso que llaman feminismo de nueva ola que es uno de los disfraces de la siniestra ideología de género, que es la verdadera causante de todos los problemas que directa o indirectamente se denuncian en el artículo, si es que se denuncia algún problema. Cuestión esta que no tiene mucha profundidad, simplemente se trata de trasladar la lucha de clases al sexo, no a eso que llaman género por favor, al sexo, eso de los cromosomas que parece que ya nos hemos olvidado de ello. En definitiva marxismo cultural. La dualidad obrero explotado patrón explotador se traduce en mujer explotada hombre explotador, y al igual que existía la vanguardia del proletariado existe ahora la vanguardia de la mujer, que son las llamadas feminazis. Uno de los objetivos de esta ideología es la destrucción de la familia, uno de los enemigos tradicionales del marxismo. Pero claro esta ideología es tan absurda que presenta otras variantes dignas de frenopático, pero como el artículo se centra en la guerra de sexos me quedaré solo en este aspecto.
    Por cierto los ideólogos del género estarán absolutamente de acuerdo con esta afirmación: “hay que liberar al individuo de los roles sociales que le vienen impuestos para poder construir su individualidad sin exigencias ni constricciones sociales”…también lo estaría un marxista.
    Un saludo

    • Buenas, Brigante.

      Para mucha gente es algo nuevo, pero basta darse un paseo por las redes para ver cómo está llegando el Masculinismo a España (desde EEUU).

      Estoy contigo, tras estos movimientos está un sistema, una ideología como es la de género que estimula esa aniquilación.
      Y sin duda a los ideólogos de género les gustará esa mi afirmación pero con un matiz: ellos exigen imponer sus constricciones.

      Gracias.
      Un saludo.

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