Mi lucha por la mujer tiene comienzo en 1978. Los códigos civiles y penales otorgaban a la mujer una situación de dependencia que técnicamente requería la aprobación de un tutor para cualquier cometido que desempeñara pese a tener mayoría de edad.

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Esto es: suponiendo que existiera una separación, una viudedad, los hijos tendrían que tener un tutor: la madre no era considerada “capaz”: tendría la tutela pero rara vez la patria potestad. Esto no significaba que el tutor se hiciera cargo de ellos… en última instancia, si el padre no existía o no satisfacía las necesidades de la prole, la madre costearía su manutención aunque el tutor tomaba decisiones: cambio de colegios, incluso para pedir un teléfono en un domicilio, cosas así, lo que a las mujeres de hoy día les sonará a chiste o irrisorio.

De ninguna manera puede atribuirse tal mérito el PSOE o no en exclusiva tal como pretende afirmar Carmen Calvo. ¡Ni mucho menos! Ya que fue una labor comprometida y conjunta

Habitualmente esa misión la desempeñaba un familiar directo de la mujer: padre, hermano, tío. Había que reformar las leyes. Sólo recordar que hasta el año 80 no existe el divorcio en España. Se forman los partidos políticos y con ellos el largo camino de creación de la Constitución del 1978. Comienza el “murmullo”. El ansia política del conocer lo que siempre tuvimos vedado y debimos investigar.

Tengo la impresión de que Carmen Calvo está en un formidable error. ¿El feminismo y la incidencia del PSOE en su creación y lanzamiento? Con todos mis respetos, tuvieron mucho que ver otras circunstancias. Está claro que el PSOE estaba entre los primeros gobiernos ya demócratas del país pero aún no había movido ficha o no del todo. UCD (Unión de Centro Democrático) toma las riendas del gobierno en la transición con un importante problema sobrevenido: la crisis del petróleo y ajustar los cientos de miles de problemas paralelos.

En las sedes de los partidos hubo Secretarías de la Mujer (incipientes); más bien “reuniones de la mujer”, poco más. Era mucho más activo el Partido Comunista en estos temas; sobre todo desde su legalización por Adolfo Suárez. El “murmullo femenino” comienza a dejarse oír en todas las sedes de todos los partidos y puedo aportar numerosas anécdotas que sirvieron para convencer a los más reticentes de la necesidad de que la mujer estuviera representada y tuviera razón de ser en la política.

¿Alguien recuerda a Soledad Becerril? Pues fue la primera ministra de cultura desde la II República en España y por un partido de Centro: UCD; ocupando distintas responsabilidades sucesivas. ¿Alguien recuerda a Isabel Tocino? Esta mujer fue Vicepresidente del Partido Popular con Fraga (entonces Alianza Popular). Altos cargos, sin duda, no ocupados en los partidos que se llaman “feministas” de la época y que algunos comienzan a incluir con posterioridad.

¿No es curioso que estos puestos de responsabilidad fueran ofrecidos por partidos que (hoy) llamarían de “derechas”? [y que en aquella época, los que la vivimos, quisimos denominar “conservadores” para liberarnos de la marca del franquismo… y casi se consigue, hasta que llegó Zp y volvió a configurar el estigma de las heridas y antiguas denominaciones].

En honor a la verdad, en el Partido Comunista existían personas como Cristina Almeida y creo que también Lidia Falcón a quienes conocí con posterioridad por algo que voy a relatar.

¿Carmen Calvo? Sinceramente, de ella no tenía conocimiento. Tal vez sea más joven que yo o al menos en esto. Si Carmen Calvo hubiese ido a los orígenes del feminismo y su relación con el socialismo no haría manifestaciones como que fue el socialismo quien promovió el feminismo porque no fue así, y en todo caso el socialismo en España asumió el resultado de una lucha conjunta entre varias formaciones políticas, cuando al término de las labores preparatorias gobernaba el PSOE, por lo que no cabía más que su implantación logística, pero el trabajo fue previo, consensuado, y no cabía otra posición ni para el PSOE ni para ningún otro partido.

Precisamente y con anterioridad, el socialismo no contribuyó mucho con las reivindicaciones feministas y aún menos respecto al sufragio: ¡el derecho al voto! El motivo era su creencia de que la mujer, se dejaría llevar por la familia e iglesia hacia un voto más conservador. Eso, en los orígenes; y más o menos todos conocemos la pugna histórica entre Victoria Kent (socialista) y Clara Campoamor (conservadora –o lo que hoy llaman “de derechas”—, aunque fuera republicana) y ahí tenemos otro de los grandes errores y equivocaciones. Victoria Kent (socialista) denegó el voto a la mujer y fue la conservadora Clara Campoamor la que después de grandes luchas y enfrentamientos lo consigue para la mujer española y es a ella a quien se debe este hito.

Sólo después de la Constitución de 1978 se movilizó el PSOE y doy fe porque estuve en esos debates dentro de las distintas Secretarías de la Mujer de los distintos partidos que había en España con implantación nacional (por lo que yo conozco): Partido Comunista, CDS (que emerge con Adolfo Suárez después de la debacle de UCD), PSOE y Alianza Popular (que después se llamaría Partido Popular).

Con la llegada en 1982 el PSOE y ya hechas una mayoría de las reformas, propició la creación del Instituto de la Mujer con Carlota Bustelo y tuve mucha relación con muchas mujeres del momento aunque no fueran de ese partido; como dije no recuerdo a Carmen Calvo, aunque sí a muchas otras, y por supuesto a Cristina Almeida, que tampoco era del PSOE. De hecho varias reuniones tuvieron lugar en Tirso de Molina, sede del antiguo PCE.

Al margen de mi implicación feminista con el tema de la modificación de los códigos civil y penal para acomodarlos a la Constitución, me movió la situación de la doblemente discriminada mujer gitana en su día y ahí tuve una estrecha relación con Almeida. Fue un hallazgo fortuito pues en aquel momento luchaba por la discriminación femenina en el seno del CDS, donde alegaba que la mujer, entonces, más que discriminada legalmente, estaba “difcriminada” (por difícil) siendo una de las ponencias que se presentaron en el Partido CDS al respecto, haciendo alusión a la dificultad que encontrábamos para alcanzar nuestra cota en la sociedad, cuanto más una mujer gitana implicándome en el impulso a su asociacionismo a través de distintas acciones. Hoy veo que todo lo que se hizo tuvo su fruto incipiente entonces y hoy bastante maduro: la escolarización fue la premisa. Recuerdo una frase que me impactó mucho de una de mis compañeras del grupo CDS: «Mujer, que no te recorten» y el diseño del cartel era un antiguo juego que en mi generación conocíamos como “recortables” donde poníamos distintos vestidos de papel a los muñecos. No puedo citar su nombre ni el cartel que presentó, parecido al de la imagen pues pasaron muchos años; una pena pero sí añado que la idea no fue mía.

Del PSOE sí recuerdo y muy bien, a Cristina Alberdi, Matilde Fernández, a Mª Patrocinio de las Heras (que inicia una gran labor social desde la creación del Instituto de Bienestar social y Servicios Sociales) y todas ellas son de mi generación. No quiero pecar de engreída pero que a estas alturas de mi vida y con mi trayectoria me vengan a hablar de feminismo  me molesta profundamente.

Realmente dan palos de ciego, porque todo cuanto hacen es basándose en subvenciones alegando ideas peregrinas que no resuelven los problemas reales referidos a la mujer, para quienes teóricamente trabajan. En nuestro caso, todo cuanto hacíamos tenía un objetivo definido y claro, incluso antes de tomar forma en los partidos. Se hacía con aportaciones voluntarias, mucha decisión y compromiso personal. Sobre todo hasta la formación del Instituto de la Mujer y el Instituto Nacional de Bienestar Social antes mencionados.

Digamos que a las actuales «se les dio hecho» todo el trabajo y a mi juicio no están dando la talla y bien lo siento. Nuestra primera gran tarea fue acomodar los códigos civil y penal a la nueva situación planteada con la democracia y la incipiente movilización que supuso el divorcio en nuestro país. Todo eso llevó años, sin que ninguna de nosotras percibiera ni un plus ni un salario pues todo era voluntario con cesión de nuestro tiempo personal, movidas por la ilusión de llevar a cabo una meta.

En todo el conjunto de la modificación de los códigos se eliminaron muchas incongruencias y recibimos el decidido soporte de los hombres que, una vez conscientes de las repercusiones de las antiguas leyes, nos brindaron su apoyo al comprobar que había graves desatinos en los Códigos, tanto civil como penal. Y eso no puede ni debe olvidarse. Es por ello que las antiguas feministas no aceptamos ni aceptaremos la criminalización del hombre por el hecho de serlo. Nuestro propósito era claro: conseguir la igualdad de derechos y oportunidades, pero no se pretendía convertirnos en hombres ni actuar como tales. No se pretendía sustituir la digna lucha por un “machismo de mujeres”.

El resto de las acciones, en aquel momento, se llevaron a cabo por una mayoría de nosotras, muy concienciadas respecto al futuro, y procedentes de distintas formaciones políticas en las que todas hablamos como una sola voz. En consecuencia, de ninguna manera puede atribuirse tal mérito el PSOE o no en exclusiva tal como pretende afirmar Carmen Calvo. ¡Ni mucho menos! Ya que fue una labor comprometida y conjunta.

Hay una mujer a la que debo mencionar aunque no llegué a conocerla y sin duda, habrá muchas otras, me refiero a María Belén Landáburu González; a ella debemos la equiparación de la mayoría legal de la mujer a la del hombre a los 21 años y no a los 25 y fue la única mujer que formó parte en la ponencia de la Ley para la Reforma Política de 1977.


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25 COMENTARIOS

  1. Bueno pues como yo no soy devoto de la cofradía de la Santa Transición, voy a recordar a dos mujeres de bandera, y lo de bandera va con toda la intención. No militaron en la PSOE, partido que se negó a conceder el voto a la mujer en la República con el argumento de que las mujeres votarían lo que les dijesen los curas, ni en el PCE, ni en la AP-PP, ni en la UCD-CDS, no, militaron ni más ni menos que en la Falange Española y de las JONS: Mercedes Formica y Pilar Primo de Rivera.

    • Yo tampoco soy devoto porque la viví en primera persona y con información de primera mano. La transición fue posible porque una gran mayoría de españoles ya estaban sociológicamente en ella.
      Ese fue el único misterio de la transición, los españoles estaban mucho allá de la transición y el PSOE volvió a imponer una dictadura oligárquica de partidos corrupta camuflada de libertad.
      Las maletas del Ábalos yo las conocí en 1976 cuando llegaron a España igual que las de Delcy para financiar al PSOE, el pago del PSOE a Carlos Andrés y Cisneros en lugar de con fondos europeos se hizo con el robo prostitucional de Galerías Preciados, se vendió por dos mil millones y se revendió en un mes por treinta mil millones. Negocio Redondo, es lo único que perdura de la transición.

    • Muchas gracias por la información. No lo sabía. Por tanto sólo pude remitirme a lo que conocí en vivo y en directo. Saludos.

  2. «Esto es: suponiendo que existiera una separación, una viudedad, los hijos tendrían que tener un tutor: la madre no era considerada “capaz”: tendría la tutela pero rara vez la patria potestad. Esto no significaba que el tutor se hiciera cargo de ellos… en última instancia, si el padre no existía o no satisfacía las necesidades de la prole, la madre costearía su manutención aunque el tutor tomaba decisiones…»

    Admiro el valor de su reflexión, Paloma. Realista, ponderada y muy conveniente por dos motivos:
    1- Por destapar la infamia política de las que se auto-proclaman feministas de pata negra.

    2- Por dar a conocer la realidad social y jurídica de las mujeres en nuestro país, que suele pasar desapercibida para los hombres más críticos con los desvaríos del feminismo de tercera ola.
    Sin duda, consigue ambos objetivos, a pesar de las resistencias que puedan mostrar algunos «alocados» comentaristas del sexo opuesto.

    A nivel nacional, la discriminación social y jurídica de la mujer era una realidad normalizada , injusta y tradicionalmente instaurada en nuestra sociedad, sin que muchos varones elevaran queja o protesta por esa enorme desventaja y limitación de la mujer en la vida civil. Si no eran dueñas de abrirse una libreta de ahorros y necesitaban un tutor, cuántas producciones en el campo del derecho, de las letras y de las artes debieron quedar sepultadas bajo la supremacía masculina.
    Con la excusa de que mandaba el tío Paco, pocos intelectuales y juristas elevaron la voz para señalar esa discriminación machista. Una realidad que vista con retrospectiva, consiguió revertirse hace solo cuatro décadas.
    Y si pudo revertirse, como bien dice, fue por la lucha y contribución de mujeres comprometidas, libres, valientes y de distinto signo político al de la ministra Calvo.

    En realidad, socialismo, feminismo y libertad no combinan bien. De hecho, casan mal. Y ahí está la historia para confirmarlo. No solo por la posición paternalista de la Kent respecto al voto femenino, sino por la añoranza del socialismo actual con esa visión protectora y paternalista de la mujer. La quieren más víctima, más dependiente de su nuevo «tutor» estatal y menos libre.
    Por eso han invertido los términos de la realidad jurídica y social que por mucho tiempo discriminó en exceso a la mujer y ahora discrimina en exceso al varón.

    Las razones que dio la socialista Kent para impedir el voto femenino desvelan una distorsión cognitiva de clase que pasa desapercibido y que han perpetuado sus sucesoras políticas. La defensa de los derechos de la mujer se reduce a una lucha desencarnada de unas pocas elegidas por alcanzar un estatus que creen usurpado por los hombres. Las demás serían como ganado lanar que no sabe, que no entiende y que pueden ser conducidas e instrumentalizadas para sus fines, sin escatimar en medios.
    El feminismo socialista de pata negra, tanto para Kent como para Calvo solo sirve para privilegiar y empoderar a una clase de mujeres muy minoritaria. Las demás, en sentido literal, no tendrían voz ni voto.

    • No me voy a remontar a Beatriz de Bobadilla o a Santa Teresa de Jesús, pero en los oscuros tiempos de los machirulos franquistas, destacó por ejemplo como jurista Mercedes Formica que se fue a hablar ni más ni menos que con el «tío Paco», y éste va la recibe, la escucha y la hace caso, y como literata a Carmen Laforet y también Concha Espina aunque ya era célebre con anterioridad. Y no puedo evitar recordar que el mejor gobernante que ha tenido España en cinco siglos, fue una mujer, Isabel de Castilla
      En fin cada época es cómo es y hay que verla en su contexto.
      Por cierto ¿de verdad las mujeres han salido ganando con la liberación sexual? Porque toda esta historia va de esto, de la liberación sexual.

      • No, Brigante, hace muy bien en remontarse a Santa Teresa de Jesús, Isabel de Castilla y por destacar también otras excepciones a la norma escrita y no escrita de invisibilización de la mujer en ciertos contextos culturales.
        ¿»Toda la historia va de la liberación sexual»?
        No, la historia de Paloma va de derechos civiles fundamentales que le han sido negados a la mujer por sistema.

        • En Occidente nunca se ha «invisibilizado» a la mujer, y mucho menos en España donde nos hemos peleado con todo el mundo defendiendo la Inmaculada Concepción de una mujer. Hoy eso no importa una higa pero en una época donde la salvación del alma era lo único que contaba, era bastante….ahora me viene a la mente según escribo, María Pita, Agustina de Aragón e Isabel Zendal…y la pobrecita Manuela Malasaña
          En cuanto a lo de la liberación sexual, no lo decía por el artículo. Mi reflexión es que al final, la emancipación de la mujer se ha convertido en un tema sexual, y en ese campo siempre gana el hombre ¿por qué? por el compromiso. ¿Sabían ustedes que las primeras feministas eran antiabortistas? Claro, ellas sabían, de que iba la historia. Les importaba poco la cuenta corriente en el banco o el éxito laboral, ellas sabían lo que realmente importaba: el compromiso.

    • Silvia, ese párrafo es falso, ojalá hubiera sido verdadero, más que nada porque yo me quedé huérfano y no vi ningún tutor por ningún lado mientras mi madre despilfarraba la fortuna familiar con una alegría extraordinaria sin cortapisa alguna, mientras, yo me encargaba que los hermanos pequeños fueran al colegio y estuvieran atendidos. Me encargué de la educación y necesidades de cinco hermanos desde los diez años, así que digo como Zoe Valdés,»si quieres te cuento mi vida»

      Menos lobos femeninos y feministas.
      Hay mujeres responsables y hay mujeres que son un verdadero peligro, yo no las confundo. Ya es hora que las mujeres aprendan a hacer lo mismo si quieren ser iguales a los hombres en lugar de quejarse.

      • Eso, Henry, le pasa por elevar la anécdota de su experiencia familiar a categoría. «¿Su madre despilfarraba la fortuna familiar con alegría extraordinaria?»
        Me encantaría conocer la versión de su madre. Seguro que no coincidía con la suya. Mire que reproducir ese tópico infame de la mujer manirrota. En fin

        • Quizá muchos tópicos están ahí por algo. O, al contrario, quizá son el equivalente a los bulos de Internet actuales. En cualquier caso, decir «ese tópico infame» no es un argumento válido para desmentir tal tópico. Por supuesto, que de un caso particular no se puede generalizar, pero cuando oímos de muchos casos similares, cuando el río suena, agua lleva…

        • Silvia, le puedo asegurar que mi vida ha sido y sigue siendo bastante divertida, y francamente si de algo se es de mujeres. Por supuesto que mi madre contaría otra versión, es lo normal, siempre intentamos justificar nuestras acciones y es probable que en la mayoría de las ocasiones tengamos razón al no haber sabido hacer lo conveniente.
          Hacer lo conveniente siempre es complicado porque lo primero que tendríamos que saber qué es lo conveniente, y eso siempre es una elección que puede estar equivocada.
          Cualquier decisión en la vida tiene sus pros y sus contras, por ejemplo, pasar de vivir en un palacio con varias personas de servicio a tener que vender las tuberías del gas para comer es un cambio interesante, te quita las tonterías de repente, si de algo puedo presumir es de haber tenido una madre moderna y libre que hizo lo que le vino en gana a pesar de leyes, jueces, familia, hijos o amantes.
          Si contara su biografía las feminazis la canonizan seguro.
          Uno de los primeros divorcios de la transacción fue el de una tía mía, fundadora de un partido regional y diputada de UCD, las mentiras que se inventó fueron de tal magnitud que su hijo mayor vino a pedirme consejo, le había pedido que corroborara frente al juez las.mentiras contra su padre, al final como era norma desde el principio la custodia se la dieron a la madre, pero este hijo al tener catorce años pudo elegir quedarse con su padre. Desde entonces la relación con su madre es «complicada». El único mal de mi tío fue ser demasiado confiado y que su mujer llevaba dos años liada con un compañero de trabajo. Como ve desde mi tía hasta «Juana está en mi casa» nada ha cambiado, y nunca cambiará. Cambiamos nosotros si somos capaces de hacer el trabajo pero no el conjunto de los hombres.
          Ni un brote psicótico se puede evitar por ley como pretenden los idiotas, ni ninguna mujer va ser más feliz o plena por muchas leyes que hagan pensando que la favorecen.

          Todavía estoy esperando escuchar que España era el país con menos crímenes pasionales del mundo y que España el machismo siempre ha sido vulgar y de boquilla. Si no se parte de la realidad es imposible mejorar nada.
          Lo masculino y lo femenino solo alcanzan la plenitud cuando comprenden al.opiesto, y eso solo se puede hacer individualmente, no hay ninguna fórmula para enseñarlo.
          El discurso feminista que da paso a las sufragistas nace en un entorno intelectual masculino donde mujeres inteligentes participan de la creación literaria y artística. Toda la sociedad está cambiando, esas mujeres se sienten más preparadas que muchos políticos, y es cierto, lo están, por lo tanto piensan que ellas deben votar para eliminar a los idiotas, como puede comprobar ni con el voto femenino los hombres idiotas desaparecen de la política sino al contrario, suman mujeres de idénticas capacidades.

          Acerté con Arrimadas, eh, hizo todo lo que yo dije que haría, también con Biden, está haciendo lo mismito que el mismo Sánchez, y en Murcia qué, ya gobierna Ciudadanos con Podemos.

          Las ventajas de tener que madurar demasiado pronto es que tienes que conocer a las personas antes que ellas mismas se conozcan, las desventaja es que te sabes la vida de antemano y es mucho más aburrido que equivocarse.

          Un saludo.

    • Muchísimas gracias, Silvia. El mío es un relato vivencial de circunstancias que me tocó vivir e hizo que me concienciara con mayor rapidez que otras mujeres de la época, tal vez.
      Está claro que no abordo todo, pero me muevo en los márgenes en los que se acometen cambios dentro de los partidos políticos aunque existieran muchas mujeres valiosísimas que no pude hacer constar.
      Un saludo.

  3. Comparto todo lo que señala la autora salvo algunas cosas, aunque de lo que estoy seguro es que Carmen Calvo exceptuando alguna mentira y algún disparate no ha inventado nada en su vida y menos aún el feminismo, cosa tan antigua como el machismo o la mujer.

    En 1975, antes de la muerte de Franco, mi hermana mayor cumplió los dieciocho años, acompañada por mi madre solicitaron su mayoría de edad ante un juez, a partir de ese momento se independizó, obtuvo su pasaporte, cuenta corriente, alquiló su casa y sin tutela alguna viajó por toda Europa. Mis tías o abuelas tenían sus cuentas corrientes y más de un bancario se llevó un paraguazo cuando le solicitó la firma del marido. Las mujeres que yo he conocido podían manejar todas las cuentas pero pobre del hombre que tocará la suya.

    Hay mucha leyenda negra sobre una moralidad enmohecida en algunos estratos de la sociedad de aquella época que a pesar de mi juventud viví intensamente, primero como antifranquista clandestino y al poco como adolescente democrático sin derecho a voto, aún no tenía la edad. La política me había gustado desde niño por lo que no perdía detalle, y nada más abrirse la primera sede del PSOE en una antigua casa del pueblo en la calle ministriles de Madrid me afilié. La verdad es que no estaba muy convencido, cuando vi los carteles de la guerra civil en las paredes aquello me empezó a oler mal por lo que duré poco en el PSOE, cuando ganaron las elecciones me di de baja definitivamente, ya sabía lo que darían de si.

    Es cierto que en la sociedad flotaba cierta moralidad agobiante pero yo no creo que fuera determinante en nadie nacido en los sesenta.

    Supongo que el feminismo y el machismo de aquella época solo podían reclamar conjuntamente el divorcio, y la mujer la abolición de aquellas leyes que podían impedir si topaban con un/una idiota hacer determinadas cosas

    Yo siempre me he considerado un machista, poco, pero machista, pienso que el machismo es aquello que le falta a un hombre para ser perfecto masculino, de la misma manera pienso que el feminismo es aquello que le falta a la mujer para ser perfecto femenino.
    Cuando el obstáculo para la perfección femenina radica en asuntos externos como las leyes es indudable que hay que cambiarlas,.desde el momento en que las leyes son idénticas para hombres y mujeres el feminismo externo no tiene ningún sentido y es totalmente incongruente y contraproducente.

    Quizás yo fuera una excepción, que no lo creo, jamás vi en mi familia o familias cercanas a ninguna mujer que no hiciera lo que le diera la gana.

    El feminismo actual es machismo del feo feo encubierto, es una nueva forma de someter a las mujeres menos capaces alentando sus propias carencias personales impidiéndoles su desarrollo personal y emocional.

    • Nota para jóvenes desinformados:
      En 1975 la mayoría de edad era a los veintiún años tanto para hombres como para mujeres, pero legalmente se podía obtener antes si tú padre o madre lo solicitaban ante el juez.

    • La famosa historia de la apertura de cuentas, se refería a mujeres casadas, no a solteras. Hay mucho mito, mucha trola y muchas historias sacadas fuera de contexto

    • Muchas gracias por la respuesta.
      Lamentablemente no fue exactamente así. En muchos casos, algunas mujeres «saltaban» el obstáculo pero… porque ningún familiar varón ponía trabas. De lo contrario las cosas no eran tan «fáciles».
      De hecho yo viajo a Londres «sin permisos» un año y medio antes de la muerte de Franco. Pero porque mi padre no puso objeción alguna y la policía hacía «vista gorda». Por ley, no podría haberlo hecho. Mientras nadie pusiera objeciones… todo iba bien.
      La apertura de cuentas bancarias, poner números telefónicos a tu nombre, ya dependía de cada organismo. Si salía alguien quisquilloso ¡nada que hacer!
      Todo esto en caso de separación o divorcio ¡¡¡es que era impensable!!! Y es que era bien distinto «la tolerancia» hacia ciertos derechos de tener el derecho mismo.
      La situación de las personas separadas ¡¡¡ya era muy diferente!!!
      Un saludo.

      • Quizás he sido demasiado brusco. He leído el artículo con interés y comparto todo lo que dice en pero sin el sesgo feminista,

        Esos años los recuerdo bastante bien, quizás mejor que los posteriores, puedo recordar a finales de los sesenta empresarias sin tutela, sin ir más lejos una de mis abuelas era empresaria autónoma y mi abuelo no pintaba nada en el negocio. La vecina tenía una cadena de lavanderías. Sin hablar de mi otra abuela, una viuda con seis hijos que fue profesora y directora de colegios antes de la republica, durante y después.

        Lo que no voy a discutir es que había una moralidad en el ambiente que entristecía y agobiaba a los más débiles, pero era más social que política, el que quería ser libre podía serlo, siempre que no te metieras en política sin el apoyo de la iglesia, como ETA o Felipe González.

        En mi caso no puedo estar de acuerdo con esa visión feminista al haberme criado en una familia con el mismo número de chicas y chicos, (paritaria) siendo educados exactamente igual y con las mismas responsabilidades. La única diferencia que puedo señalar es que las chicas eran más responsables con los estudios y los chicos más juerguistas. También que ellas debían hacer el servicio social que no se hacía y nosotros la mili que si se hacía.

        Creo que muchas veces las mujeres hablan de su propia familia o de sus propios conflictos .en lugar de una realidad social. Decía Ortega y Gasset que «el hombre es lo que hace y la.mujer lo que le hacen» se que puede parecer machista a simple vista, pero es una frase para meditar que explica el discurso feminista actual totalmente fuera de lugar.
        Yo no puedo entender a las feministas actuales, dicen unas cosas que yo jamás he vivido ni conocido en familia alguna.
        La ministra de igualdad o Carmen Calvo me parecen personas muy antiguas y muy vulgares, las cosas que dicen parecen sacadas más de alguna casa de los horrores que de cualquier familia española.

        Un cordial saludo.

  4. Excelente artículo. En efecto, cuando desde el PCE de finales de los 70, que nada tiene que ver con la actual barbarie comunista, promovíamos los derechos de las mujeres, sabíamos que no podíamos contar con el PSOE. Era más fácil encontrar apoyo en algunos falangistas que habían promovido el desarrollo profesional de muchas mujeres.

    A las chicas jóvenes las están manipulando de forma infame para que odien a los hombres. Resultado: los hombres jóvenes huyen de ellas y, si quieren estar cerca de chicas, fingen ser gays. Esto es lo que están consiguiendo. Es un triste y decadente periodo de una civilización que se suicida.

    • Muchas gracias.
      Por extraño que parezca y aunque para algunas cosas eran bien retrógrados, la Falange respecto al reconocimiento de derechos de las mujeres, se anticipó muchísimo a la época aunque no pudiera cristalizarse en una acción legal concreta.
      La misma Sección Femenina fue una vanguardia, con sus clarioscuros, para la mujer aunque finalmente la concebía como un apéndice de su marido y una relación sumisa ante el matrimonio. Todo hay que decirlo.
      Lo de hoy día… sinceramente, me hace sentir una pena inmensa. La juventud femenina está perdida. Y lo peor es que muchos de los jóvenes varones están más perdidos todavía. No es una casualidad que muchos de ellos prefieran estar con mujeres maduras hoy día. Yo lo atribuyo a la distorsión que se está creando en todos ellos.
      Un saludo.

  5. Un buen artículo con el que estoy plenamente de acuerdo.

    «hasta que llegó Zp y volvió a configurar el estigma de las heridas y antiguas denominaciones»

    Ahí empezó la locura de todos los despropósitos que estamos viviendo

    • Muchísimas gracias Emme:
      Comparto al 100% el hecho de que tras la llegada de ZP se reabrieron heridas, antiguas denominaciones y… el retorno a situaciones anómalas que pudimos habernos evitado.
      La valoración respecto a los despropósitos, es exacta.
      Alguien tendrá que poner coto a todo esto porque se nos fue de las manos.
      Un saludo.

  6. Ciertamente, el feminismo no es cosa exclusiva del PSOE, lamentablemente es una distorsión de la realidad que afecta tanto a conservadores como progresistas, así hoy como hace unas décadas. De aquellos polvos vienen estos lodos.

    Es de notar, sí, que el feminismo de hace unas décadas era algo menos alocado que lo que tenemos hoy en día dirigiendo el Ministerio de Igualdad, pero en lo básico se basaba en la misma visión sesgada de la humanidad: que la mujer ha sido explotada por el hombre para su uso y disfrute y que todos los privilegios de esta sociedad fueron dados a los hombres. ¡Tonterías! ¿Acaso las mujeres de todos los tiempos no han tenido también gran cantidad de privilegios que los hombres no tenían (por ejemplo, no ir a la guerra, que no es un asunto menor)?; pero ni las feministas de antes ni las de ahora se acordaban de mencionarlos y sólo sacaban a colación esas ñoñerías repetidas hasta la saciedad de que si no podían abrir una cuenta bancaria a su nombre, o similares.

    ¿Nuevos derechos adquiridos? Sí, y deberes… y me pregunto cuántas mujeres no estarán maldiciendo en su fuero interno a las feministas por ello. Ni nuestras abuelas tuvieron vidas tan desgraciadas, ni las jóvenes de hoy tienen vidas tan plenas, yo incluso diría que son más las descontentas que las contentas de la imposición de estilos de vida de la mujer actual que la distorsión de la realidad feminista ha impuesto, pero eso no lo veremos claro hasta que no pase esta vorágine ideológica a la que todos se quieren unir hoy, y de la que renegarán mañana. Seguramente, dentro de unas décadas, veremos a muchos decir que el totalitarismo ideológico de género que hoy vivimos no era cosa de ellos sino de otros.

    • Muy buena tu respuesta. El relato feminista desde Atapuerca hasta aquí, sigue siendo el mismo de siempre: la culpa de todos los males de las mujeres la tenemos los hombres (todo feminismo desde su origen parte de este discurso sectario de carácter hembrista). Y con ese discurso ideológicamente totalitario no hay una sola ley feminista que bajo el mantra de la igualdad no sea de «discriminación positiva» para la mujer y de «discriminación negativa» para el varón (y no solo en el ámbito doméstico).

      Jamás el feminismo ha luchado por la igualdad ante la ley, todo lo contrario, en la medida que ha ido ganando poder político mayor ha sido su jurisprudencia antivarón, hasta convertirse en la actualidad en un discurso del odio a la mitad de la humanidad, la masculina.

      Y que no nos venga ninguna feminista afirmando que el actual feminismo con sus abusos de poder no es verdadero feminismo (discurso de las Paglia´s). Las actuales feministas abusan porque han alcanzado el poder político para hacerlo, si lo hubieran tenido las originarias también lo hubieran hecho. El abuso del poder político es siempre consecuencia de la previa ideología que lo sustenta.

      • Muchas gracias por el comentario Fnogales.
        Hoy día podríamos (las de entonces) beneficiarnos de la actual ley y, muy al contrario, seguiremos alzando la voz por la igualdad y de ningún modo para sustentar o apoyar culturas «antivarón» que desde el principio nos parecieron absurdas.
        Para empezar porque las propias «Femen» parten de un varón manipulador al que siguen en un movimiento que nada tenía que ver con las reivindicaciones. De hecho: bochornoso para las que tuvimos la dignidad de buscar la igualdad de derechos y deberes.
        Y ya continuando con la pleitesía a las consignas de Soros, otro varón que nos indica lo que hemos de pensar con la LGTB y muchas otras acciones que en modo alguno tienen nada que ver con nuestras reivindicaciones.
        Por ello estoy en desacuerdo con el último comentario. Las «originarias» jamás habrían buscado el poder para ser «machistas en femenino» sino todo lo contrario. Hablo por mí, pero tengo la certeza de que lo compartimos muchas de nosotras, las de la vieja escuela.
        Un saludo.

    • Muchas gracias por el comentario.
      No obstante estoy en bastante desacuerdo con algunos extremos.
      Es cierto que muchas mujeres que vivían muy bien en el ámbito paternalista, fueron nuestras principales detractoras ya que perdían muchas situaciones de ventaja. Y mucho más si llegaba el caso de una separación; nuestra movilización las instaba a trabajar y repartir la vivienda una vez los hijos se independizaran, por ejemplo.
      Una «asesina» en tiempos del franquismo era «menos asesina», porque se restaba la total entidad de consciencia plena. Y tampoco gustó a algunas esa igualdad.
      Lo que actualmente sucede es definitivamente todo aquello que quisimos combatir entonces. El abuso de poder en un sentido u otro jamás fue lo que entonces se persiguió.
      Y de todo ello doy fe. Al menos en aquellos comienzos.
      Un saludo

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