Como cabría esperar por nuestro anquilosado sistema laboral, que venimos arrastrando desde los tiempos del Generalísimo, y este torpe y profundamente ideologizado gobierno que nos mira desde las alturas monclovitas como si la cosa no fuera con ellos, mientras muchos de los países de nuestro entorno europeo y de la OCDE comienzan a desperezarse económicamente y dan pequeños pasos en la dirección del crecimiento, en España mantenemos unos guarismos desastrosos que hacen prever que la profunda crisis que arrastramos se alargará más de lo deseado por todos. No se podía saber, pero fuimos muchos los que lo aventuramos.

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No deja de ser tan curiosa como indignante la cerrazón mental de los que están llamados a poner coto a la sangría de parados que se sucede mes tras mes. Como alguna vez hemos comentado, no se trata de ser el primero de la clase, basta con echar una mirada a nuestro alrededor. Partidos de toda índole y condición gobiernan o han gobernado países como Dinamarca, Estonia o Suiza, por poner tres ejemplos, pero hay muchos más, demostrando que para que el montante del paro no supere el 5% de la población en edad de trabajar hay multitud de recetas, que además se pueden pintar del color político que ustedes gusten. No estamos hablando de países donde las condiciones laborales rayen la esclavitud, al contrario. El mundo está lleno de países con contextos laborales tan buenos o mejores que el español y con sistemas mucho más eficientes en lo que a colocar o recolocar trabajadores se refiere. No hay que buscar demasiado, muchos de ellos están bien cerca. Incluso en varios de ellos gobiernan partidos socialistas.

La fatal arrogancia de aquellos que se sienten tocados por la vara divina y creen que pueden organizar el bendito caos siempre trae consecuencias indeseadas. Es contraproducente. Como la Biblia, acaba con un Apocalipsis y como todo Apocalipsis que se precie viene con su Conquista (dicen ellos que social), con su Hambre, su Guerra y su Muerte

Bajo estas premisas solo cabe achacar a nuestros gobernantes ignorancia supina o supina maldad. Cada cual que diseñe su receta y sus proporciones al respecto, pero lo bien cierto es que sobran ejemplos que arrojen luz sobre lo que conviene aplicar para conseguir un mercado laboral saludable, activo y rocoso, capaz de absorber las vicisitudes del destino sin incrementar el desempleo de forma alarmante.

Como es costumbre en España, donde las redes clientelares y el amiguismo son proverbiales, esta ceguera testicular no es patrimonio exclusivo de los que encabezan listas electorales. Rodeados los de la bancada azul por la habitual turba de palmeros paniaguados, todos juntos repetirán las mismas letanías que cualquiera que haya pasado los treinta y haya leído dos periódicos es capaz de recitar sin torcer un ápice el renglón. Se echan balones fuera, culpables que no pueden tener culpa porque no tienen cargo, circunstancias sobrevenidas o imprevistos de última hora y, por obra y gracia del comunismo chino o de la OMS, o de quienes ustedes gusten, este año también contaremos con la participación de un minúsculo, pertinaz y criminal virus asesino, de tan anchas espaldas que cargará con esa responsabilidad que ni el gobierno, ni los sindicatos, ni la prensa que los jalea, son capaces de asumir.

Se ha olvidado convenientemente que un sistema laboral deseable no es aquel en el que nadie pierde su trabajo. Las personas cambiamos de ocupación por múltiples circunstancias vitales. Unas veces por decisión propia, otras empujados por los hechos. Lo que se precisa, por lo tanto, es un esquema que permita encontrar trabajo rápidamente cuando uno lo pierde o desea cambiarlo. Como apuntábamos hace unas líneas, las fórmulas son variadas, sin embargo, todas ellas comparten, sin duda, una mayor flexibilidad normativa y burocrática si las comparamos con en el sistema español. Tanto se han afanado por borrar todo resto de la dictadura franquista de nuestras leyes, cualquier bondad si es que la hubo, que no se explica uno como no han suprimido de un solo golpe una legislación laboral que nos empuja una y otra vez a un paro superior al 20%.

La perífrasis lo indica claramente. Si el marco suele ser incomparable o la ovación cerrada, la fe tiende a ser, por desgracia, ciega. Abandonado todo atisbo de racionalidad por Sánchez, Iglesias y los suyos, solo quedan creencias místicas o mágicas. Si existe un socialismo menos socialista, más pragmático y beneficioso para los intereses de los españoles, no es el que estos infames practican. El Consejo de Ministros lleva décadas convertido en un aquelarre donde nadie se quiere percatar de las múltiples formas en las que otros han solucionado estos problemas. Esto no es nada nuevo, pero ahora escuece más. Se mezcla ojo de tritón y un par de subvenciones multimillonarias y desaparecen siete millones de personas que no consiguen ponerse a trabajar.

De la misma manera en que el Estado se separó de la religión, al menos formalmente y en occidente, hace unos siglos, es necesario que vaya alejándose también de cualquier otra forma de espiritualidad, mane esta de la Biblia, del Corán o de la regulación laboral española. Devolver competencias a la sociedad civil tiene mucho de esto y cada vez resulta más acuciante.

Cuanto menor es la participación burocrática en el mercado laboral más rápidamente éste maniobra en coyunturas desfavorables. Más allá de resolver cuitas y desacuerdos, el aparato del Estado debe quedar fuera del mercado laboral. Todo lo que exceda de estos máximos no puede calificarse sino como devoción, como fervor, como celo religioso de quienes regulan y, como tal, debe quedar al margen del buen gobierno. La intervención en estos menesteres debería quedar proscrita de una vez por todas. La fatal arrogancia de aquellos que se sienten tocados por la vara divina y creen que pueden organizar el bendito caos en el que nos movemos siempre trae consecuencias indeseadas. Es contraproducente. Como la Biblia, acaba con un Apocalipsis y como todo Apocalipsis que se precie viene con su Conquista (dicen ellos que social), con su Hambre, su Guerra y su Muerte.

Foto: Everton Nobrega.


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17 COMENTARIOS

  1. «…nuestro anquilosado sistema laboral, que venimos arrastrando desde los tiempos del Generalísimo, y este torpe y profundamente ideologizado gobierno que nos mira desde las alturas monclovitas…»

    El caso es que el artículo comienza con una declaración ideológica de antifranquismo para acusar al actual gobierno de «torpe» y de «ideologizado». Me temo, como vengo diciendo hace un tiempo, que la ideología liberal está resultando muy poco perspicaz para el análisis de lo que está sucediendo.
    Y porque este gobierno está muy idelogizado por el comunismo no es en absoluto torpe en la ejecución de un plan que es un golpe de estado. Para que el golpe tenga más probabilidades de triunfar, el gobierno aprovecha todo lo que tiene a mano y a desmano y todos los días para destruir el empleo que sostiene a una clase media con ciertos niveles de libertad. La clase media que creó Franco y que ha permitido resistir los embates del PSOE contra la democracia debe ser destruida. Y en eso están.

  2. A que no hay huev..a echarle la culpa a Franco del paro en España, sujétame el cubata….Le recuerdo a nuestro libertario que con el sistema laboral del Generalísimo España era una potencia industrial, no una economía de servicios que no aguanta ni un constipado, así que imagínese una crisis. Pero como digo siempre, ¡alégrese hombre! ¡si en dos telediarios tenemos el mercado mundial integrado por individuos que se autodeterminan cada mañana y se relacionan mediante contratos libremente aceptados! Si el Estado va a quedar reducido a ser el mero mamporrero de ese mercado mundial ¿dónde está el problema?
    PD: con el sistema laboral de Franco se tardaba una media de diez años en adquirir mediante hipoteca una casa para una familia numerosa con el sueldo del marido. Creo que hoy se tarda un poquito más con dos sueldos, menos niños y menos metros cuadrados

    • Sus comentarios aportan un contrapunto necesario en el debate, amigo Brigante. La observación de su PD es real hasta cierto punto. Sí que se construía bastante vivienda oficial, las cajas de ahorrro se distinguían de los bancos, haciendo obra social y dando un buen servicio financiero al ciudadano que depositaba sus ahorros. También se creó entonces un sistema de salud y seguridad social que sigue vigente hoy en día. No lo inventaron ni lo trajeron los socialistas en la democracia. Eso está claro.

      Sin embargo, la etapa franquista también pecó de un exceso de proteccionismo estatal que perjudicaba especialmente a los propietarios que decían arrendar su vivienda y que prácticamente les ataba a sus inquilinos de por vida. Ya conocerá aquel famoso decreto de renta antigua que décadas después ha supuesto un lastre y enorme perjuicio al propietario que no encontraba la manera de echar a sus inquilinos.

      De forma paradójica es similar a la reforma que pretende Podemos. Y respecto a lo que sugiere al final de su post, si se tardaba menos en adquirir una casa mediante hipoteca, se debe en parte a que entonces se manejaba mucho más dinero en negro que ahora. Es decir, el sueldo declarado sería el del marido, pero la mujer, aparte de llevar la casa, contribuía a la economía familiar trabajando en lo que podía, sin cotizar a la seguridad social y sin que esa labor sea reconocida oficialmente.

      Como bien apunta Catlo, la mejor manera de destruir la clase media que tanta estabilidad y equilibrio aporta a una sociedad democrática es obstruir sus fuentes de empleo e ir anegando todas las salidas. Solo una clase media fuerte puede garantizar el avance de una sociedad democrática y mantener la paz social. Arruinarla tendrá consecuencias terribles, incluso para sus promotores.

      Es una pena, como apunta Rabo, que esa dependencia de la administración, que se impone de una forma u otra (especialmente en estos tiempos), nos aboque a este conformismo servil, asfixiante y engañoso, al pensar que sin esas ayudas o migajas en muchos casos, económicamente, todavía podemos estar peor de lo que estamos. Para el sustento de una familia sin recursos es el peor chantaje estatal que puede haber.
      Puede que tenga razón en uno de sus comentarios, Brigante, cuando dice que vamos a retroceder de lleno al siglo XIX.

      • Es cierto lo que dice sobre el proteccionismo estatal pero tenga en cuenta el contexto social cuando se establecieron esas medidas de protección del inquilino. De lo que se trataba era de garantizar el techo a todos los españoles por razones de justicia….y para garantizar la paz social. No olvide que la política de vivienda del franquismo iba dirigida a la propiedad de la vivienda no al alquiler. En mi opinión la evolución lógica de esa política hubiese sido, una vez garantizada la paz social y el surgimiento de la clase media, la flexibilización del arrendamiento garantizando los derechos del inquilino. De todos modos la okupación por razones obvias no era un problema en el franquismo. No creo que un okupa durase más de lo que tardase en llegar la policía para desalojarlo….con mandamiento judicial incluido.
        En cuanto al dinero negro en la adquisición de viviendas, no le digo que no lo hubiese, pero no creo que fuese la generalidad de los casos. Simplemente tenemos que asumir que hemos perdido calidad de vida en el conjunto de la sociedad. Al menos es la percepción que yo tengo en mi experiencia personal y familiar.

        • Desde luego que la pérdida de poder adquisitivo es notable y ha ido creciendo en las dos últimas dos décadas. Pero en relación a la «calidad de vida» que es un concepto más amplio, por muy mal que vengan dadas, a ninguno nos gustaría retroceder en el tiempo a la dictadura franquista ni a la pérdida de libertades, aunque en los tiempos actuales la democracia esté degenerando a pasos agigantados a una dictadura encubierta y nuestras libertades conquistadas vuelvan a estar en peligro y corramos el riesgo de perderlas.
          Por otra parte, como bien apunta «la okupación, por razones obvias, no era un problema en el franquismo». Los okupas de ahora no tendrían nada que hacer. Tampoco los botellones y alborotos públicos tendrían mucho recorrido. La función del sereno de noche es bien conocida.

  3. Habría que añadir el riesgo que supone ahora, para tener un puesto de trabajo, la posibilidad de perderlo por «significarse».

    Hay mucha mas gente que se caya por ese «no meterse en política» ahora que hace 50 años. Me temo.

    El trabajo es ahoara algo tan escaso y tan dependeinte al final de la Administración (es posible que esa empresa privada dependa de una subvención) que la necesidad de asentir con lo políticamente correcto para no perderlo lo hace aún mas asfixiante.

    Si hubiera un 5% de paro, y con sueldos decentes, y sin depender de los BOE o las subvenciones; no tengan duda de que el personal opinaría con mucha mas libertad.

  4. Comparto el realismo de su reflexión, José Luis. También la de apreciados comentaristas habituales por estos lares.
    La situación sanitaria lleva eclipsando un año los informativos sin dejar espacio a la otra epidemia del hambre que cada vez alcanza a más españoles, como si de una posguerra se tratase. Y eso que ni siquiera hemos inaugurado la etapa post-covid.

    Los más de cuatro millones de parados sin contar los ERTE que están en suspenso y sin cotar la precariedad insostenible de más de tres millones de autónomos y Pymes, a los que se va alargando la agonía con aplazamientos de pagos, subidas indecentes de impuestos y trabas burocráticas que complican cualquier trámite, dejan un panorama desolador. Pero no escucharán muchas tertulias hablando de estos problemas y marrones que tenemos encima.
    En el momento en que salen las cifras brutales de desempleo, los bufones de la corte se entretienen con las vacunas que las hermanas del rey Felipe se han puesto en Abu Dabi. Esa parece ser la mayor preocupación de la opinión pública.

    En otro sentido, la preocupación de numerosos colectivos y colegios profesionales es la de controlar y regular legalmente los aspectos más inverosímiles de la profesión en su práctica privada, cuando esas propuestas tan «urgentes» deberían estar orientadas a mejorar la eficiencia pública, eliminar trabas burocráticas y regular en todo caso el acceso de los políticos ignorantes a la función pública a los que una vez instalados no se les exige titulación, competencia profesional para ocupar su cargo ni responsabilidad en sus funciones.

    Si se piensa bien, los que están manteniendo la actividad y sosteniendo el soberbio edifico público que dirigen estos incompetentes e impresentables, cada vez son menos. Aparte que, la administración del Estado ni está preparada, ni funciona ni esta respondiendo como debiera ante una situación cada vez más límite. Se están cargando el sector privado de forma negligente, cuando no, con nocturnidad y alevosía.

    Y lo peor es que la gran mayoría de ciudadanos que nos ubicamos en el sector privado, de todos los colores políticos, parecemos indiferentes a la que se nos viene encima. No les sancionamos ni les exigimos un décima parte de la responsabilidad que ellos nos exigen a nosotros, para todo. Al contrario, no solo les perdonamos todo lo imperdonable, es que les seguimos pidiendo permiso para trabajar, mientras dejamos que se reafirmen en su negligencia. Y de paso, les damos vía libre para que arruinen nuestro futuro, a discreción.

  5. Cualquier hombre digno saldría del gobierno de España cagando leches.
    Si aparte de digno no fuera idiota jamás habría entrado en el mismo.

    Dice el autor entre otras muchas cosas que comparto:
    «No se podía saber, pero fuimos muchos los que lo aventuramos.»

    Yo creo que sí se podía saber, es más, se hizo evidente en julio de 2017. Qué el PSOE era cómplice de los golpistas era algo tan fácil de comprobar como los obstáculos que puso para aplicar el Art..155 con toda la contundencia. Si alguien necesitaba más pruebas o se pierde en análisis políticos es que es idiota. Hay líneas que no se deben traspasar nunca, y en España el PSOE y el PP las han traspasado todas.

    Hay gente que aún se sigue engañando achacando al virus la recesión económica española cuando ésta lo único que ha hecho es acelerar el plan que Sánchez traía debajo del brazo.

    Vengo diciendo desde hace más de dos años que el plan de Sánchez -un año antes del virus- era quebrar la nación, se puede leer en muchos de mis comentarios.

    Si alguien necesita pruebas solo necesita recordar los nombramientos de los primeros meses y las primeras decisiones.
    No era un gobierno ni unos cargos nombrados para gobernar, sino para asaltar el estado, desvalijar a los españoles, trincar y afianzarse en el poder.
    Esa era la primera parte del plan tan evidente como nombrar a la Montero de ministra de Hacienda.
    Tan solo con observar los nombramientos podemos hacer una guía al detalle del plan completo y es aterradora.
    Lo malo es que se lleva cumpliendo paso a paso desde julio de 2017 y aún hay idiotas que no se enteran que el objetivo era quebrar la nación, exigir la deuda perpetua o forzar la salida de UE.
    Es cierto que el PSOE no contaba con que el virus aceleraría el plan, pensaban ser más moderados en la deuda y llegar trampeando las cuentas frente Europa hasta las próximas elecciones. Antes de terminar el año tendremos elecciones o una dictadura comunista instalada plenamente. Ya somos Venezuela y el que no lo quiera ver solo ha de conectar el televisor, si tiene huevos, porque yo no me atrevo.
    Quién piense que el dinero de Europa puede solucionar algo es que es idiota, en 2019 se habían endeudado en 70.000 millones aparte de los prevaricados de los presupuestos de Rajoy.

    En España no hay un gobierno, hay una banda criminal, y el que no quiera verlo lo verá más pronto que tarde.

    Si la milagrosa España se salva de ésta será gracias a esos españoles, que como el autor, se desesperan al estar ansiosos por hacer las cosas bien y no encuentran más que obstáculos inventados por los miserables, también españoles, claro.

    Y no rajo más porque acabaríamos todos revolcados de la risa.

    ¿Alguien sabe si las pruebas para ser astronauta sirven para encontrar a personas que opongan menos resistencia que un mono al ser encerrados en una cápsula y enviados al espacio?

    • Totalmente de acuerdo. No entiendo porque los españoles no ven la clase de gentuza que nos ha estado gobernando y la mafia que hay ahora en Moncloa. Lo lamentable es que hay elecciones volverán a gobernar los mismos.

    • Aprecido Henry

      Completamente de acuerdo pero «… Qué el PSOE era cómplice de los golpistas era algo tan fácil de comprobar como los obstáculos que puso para aplicar el Art..155 con toda la contundencia..»

      No fue exactamente así.

      El PP de Rajoy imploró al PSOE que pusiera todos los obstáculos posibles para que el 155 fuera lo mas corto y descafeinado posible. Todo lo que llevo al golpe fué bendecido previamente por Soraya.

      Lo peor de todo es que Rajoy lo hizo en el «convencimeinto» de que así conservaría su puesto hasta las elecciones del 2020; y después, que fuera lo que Sánchez quisiera. Se le quedó una cara de tonto con la moción de censura que aún le dura.

      La moción, que el sabía que iba a existir, y que el podía haber desactivado simplemente convocando elecciones anticipadas antes de que se presentase. O alargando su presentación a después del verano. Para que todos los hijoeput*s que pululaban en torno a Sánchez acabaran peleando y no se pudiera sustantivar. Oción mas arriesgada pero también posible.

      Pero prefirió plegarse al chantaje, hecho por los mimos que posibilitaron su llegada al Gobierno a cambio de no tocar nada de Zapatero en lo que respecta a sus Leyes mas ideólgicas, y fumarse un puro con el futuro de los españoles.

      El Golpe en realidad empezó el 11M del 2004.

      Espero que aquí, en Disidentia, tengan el valor de hacer un especial para recordar tan triste efeméride.

      Un cordial saludo

      • «La moción, que el sabía que iba a existir, y que el podía haber desactivado simplemente convocando elecciones anticipadas antes de que se presentase»

        Ya se lo comento también en el otro post, amigo Rabo. Rajoy prefirió garantizar la supervivencia del sistema, antes que correr el riesgo de unas elecciones en las que Rivera pisaba fuerte y amenazaba con comerle la tostada. Así que la salida menos mal y más seguro era dejar que el Psoe tomara el relevo antes de tiempo. Esa es la jugada calculada que nos ha traído donde estamos. Sánchez sirvió su venganza en plato frío. Basta decir que si el Psoe está donde está es porque en contra de lo que pensaban los guardianes del sistema bipartidista, el guapo ha franqueado todas la líneas rojas y respecto al PP, se ha servido de VOX para reducirle. Donde las dan las toman.

      • Con cada uno de los matices se podría escribir un libro. Por lo que a mí se refiere me basta con adelantarme a la canallada en curso.

        Creo que ya he contado alguna vez que el 11M me llamó un ministro de un país americano para preguntarme quién pensaba yo que había sido el autor, en España sería las trece o catorce horas, yo le dije que mi impresión era que no había sido ni ETA ni un grupo islamista, sino que pensaba que estaba organizado por uno o varios servicios de inteligencia con colaboración interna. El ministro americano me respondió a la una de la tarde que esa era la misma información que le habían pasado sus servicios de inteligencia.
        Naturalmente no tengo ninguna prueba, solo fue mi impresión y la de los servicios de inteligencia de un país americano.

        Aznar fue muy torpe gestionando el atentado, le podía haber dado la vuelta a poco que hubiera mantenido la calma, pero parece que es costumbre en el PP equivocarse cuando les hacen una encerrona.

        Con respecto a Soraya fue aún más ingenua que lo es Casado en estos momentos, Soraya pensaba heredar y ya había acordado con el PSOE sustituir a Rajoy y reformar la Constitución con la escusa catalana. Por eso dejó hacer, pero Soraya siempre fue una ingenua, le colaron a Podemos con la escusa de que fraccionaria la izquierda cuando en realidad Podemos es una creación del PSOE para recuperar el voto perdido de la extrema rencorosa del PSOE.

        España está empozoñada tras cuarenta años de corrupción institucional y sistémica, si no se limpia es imposible gobernar por lo que no queda más remedio que seguir degenerando. La riqueza robada a los españoles se emplea en destruir la nación e impedir la creación de nueva riqueza.

        En España ahora mismo si uno toma lápiz y papel hay ocho millones de parados, dos millones y medio más que hace dos años, y estas cifras salen con los datos falsificados que proporciona el gobierno.

        A España le queda un año como mucho, y una de dos, o se va Sánchez y el PP se opone a la agenda climática, las leyes de géneros y las mierdas resilentes o a España la expulsaran de Europa o la intervendrán a lo bestia.

        De estos miserables que se reparten la miseria de los españoles que ellos mismos crean solo cabe esperar lo peor. Qué los caciques regionales se empeñen en destruir, romper y robar todo lo que puedan antes de la intervención o expulsión es su único objetivo, también el de Sánchez, los políticos españoles solo pueden degenerar, creer otra cosa es de idiotas.
        ¿Ha visto usted los periódicos o televisiones?
        Le puedo asegurar que los periodistas venezolanos opusieron más resistencia a la dictadura criminal chavista.

      • Con respecto a Rajoy no le falta a usted razón, para Rajoy el golpe del 1-O fue una oportunidad de oro para recuperar la mayoría absoluta, pero como siempre hace el PP la cagó por seguir el juego a la corrupción sistémica. Bastaba que Rajoy hubiera disuelto las Cámaras con la escusa de que el PSOE no le apoyaba, convocar elecciones y con el gobierno en funciones haber aplicado un bestial 155. Obtiene doscientos escaños por la patilla.

  6. El problema no es que todos los españoles quieran ser funcionarios (que también). El problema es que el mercado de lo privado en España es para salir corriendo y conozco los dos lados. No entro ya en los bajísimos sueldos que se pagan. Además, en lo privado (salvo una gran empresa) solo entra el amigo de fulanito, el primo de, el cuñado de y la sobrina de. Y en España no hay grandes empresas, salvo en Madrid (ya ni en Barcelona). En «provincias» la situación es dantesca: solo de camarero y ya ni eso. Y en el campo, a deslomarte por tres perras (así vienen los ilegales, en tromba). En España, el sistema está montado para que vivan las castas de siempre y las sobrevenidas, además de «algunos» funcionarios de rango alto.

    Pero no pasa nada… El españolito sigue votando, aplaudiendo a las ocho, diciendo que buena es la izquierda y demonizando a todo el que diga que la pandemia NO ES lo que dice la tele y que tiene una trastienda de la ostia (que esos son unos negacionistas y conspiranoicos, de extrema derecha y «naturistas», que así lo ha dicho Telecirco y no es broma). País sin remedio, que pena no tener pasta para largarse sin mirar atrás. Una pena.

    • España está volviendo a nuestro maravilloso XIX. Si uno lee los episodios nacionales no encontrará un solo personaje que sea industrial, son todos funcionarios o rentistas forrados con los expolios desamortizadores. La Restauración intentó hacer algo, Primo de Rivera también lo intentó, pero la inestabilidad política lo impidió. Solo Franco consiguió crear en España un Estado moderno homologable al resto de potencias occidentales. Pero no preocuparse ¡ya volvemos a los buenos tiempos!

  7. Obvia reflexión Don José Luís, no por ello menos necesaria.

    Yo añadiría que otra parte del daño al mercado laboral proviene de que la santa aspiración de todo ejpañolito sea ser funcionario.

    Los funcionarios no deberían de ser mas del 5% de nuestra fuerza laboral, y si hacían falta mas pues que fueran contratados ad hoc y despedibles cómo en la empresa privada.. y punto. Quizá mucho mejor pagados, por la responsabilidad que entrañan muchas de sus labores; y penada con severa cárcel a los que se pasaran de listos.

    Me parece que en Dinamarca funciona mas o menos así, y no les va mal.

    Un cordial saludo

    • No hay que irse a Dinamarca, en España tenemos experiencia con el despido de los funcionarios, ya existía en el siglo XIX, era lo que se conocía como cesantías, fenómeno que retrató maravillosamente Galdós en sus novelas. Cada vez que había un cambio de gobierno se cesaban a todos los empleados públicos y se repartían los puestos entre los afines. Eso es lo que volvería a pasar en España sin ningún género de duda ¡imagínese si pudieran hacerlo nuestros pepesoes!

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