Lo reconozco, cada vez tengo la piel más fina en cuanto al pensamiento hegemónico se refiere. Escribía en mi anterior artículo sobre una serie de ideas vertidas por Carmen Calvo, inesperadamente nombrada vicepresidenta del gobierno español, y decidí dar un trato especial a uno de sus comentarios: “hay que acabar con el estereotipo del amor romántico: es machismo encubierto”.

Me llama poderosamente la atención que se hable del amor romántico en términos de dictadura, como si se tratase de un modelo en el que te imponen cómo amar, a quién y bajo qué normas. En realidad, las relaciones de pareja son una construcción humana sumamente compleja, erigida sobre fenómenos psicobiológicos (amor) y socioculturales (compromiso, intimidad y romance).

Amar es universal

El amor es una de las experiencias universales en la que se ve envuelto el ser humano. Ha sido objeto de estudio y análisis por diferentes disciplinas y tema central de canciones, poemas, pinturas, novelas, etc. Uno de los hallazgos que evidencia su universalidad data de hace 4000 años antes de Cristo. Un grabado sumerio que contiene imágenes y frases románticas dirigidas a una pareja.

La experiencia amorosa se encuentra en todas las culturas; de ello dejaron constancia William Jankowiak y Edward Fisher en su investigación. Documentaron la existencia del amor romántico en un 88,5% de las 166 culturas que estudiaron. Esta idea la comparten otros teóricos como Glenn Wilson y David Nias para los que el amor romántico y pasional ha existido a lo largo de la historia, aunque no siempre fue concebido como un preludio al el matrimonio.

Eso sí, la concepción del amor varía de unas personas a otras. Para unos será ese último refugio de lo auténtico y cálido que esta época tecnócrata y legalista nos ha robado; para otros una ideología que esclaviza a las mujeres. Pero, ¿por qué hoy se demoniza, se contempla como una expresión machista?

No tener que estar alerta por la supervivencia nos ha llevado a dedicar tiempo y energía a cuestionar las formas de amar

Quizá no tener que estar constantemente preocupados o en alerta por la supervivencia nos ha llevado a consumir el tiempo y la energía en cuestiones no tan vitales como encontrar el amor perfecto y, por tanto, a cuestionar las formas de amar. De ahí esa importancia que ha ido adquiriendo. Pero a su vez, en la actualidad tenemos un deseo de permanecer entretenidos continuamente y de vivir emociones fuertes e intensas. Una era del narcisismo en la que la otra persona no importa tanto como la satisfacción propia.

Todo se vuelve un menú a la carta bajo la concepción de que si no se encuentra lo que se quiere hay cientos, miles, de personas ahí fuera, algo que ha debilitado la concepción del amor. En palabras de Erich Fromm: “la gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye por fuerza la excepción; el amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad actual”.

Pero entonces, ¿qué es el amor romántico? Cuando se habla de esto suele referirse al amor trovadoresco del que habla Denis de Rougemont en su obra “El amor y Occidente” o del enamoramiento insensato de Alcibíades por Sócrates, del que Platón habló en “el Banquete”. En esencia, ese amor pasional y con frecuencia sexual que surge entre las personas es un constructo que tiene algunos de sus fundamentos en el amor burgués, victoriano y cortés. No es un mito, es real y está presente. Muestra de ello es, por ejemplo, los candados puestos por los puentes de diferentes ciudades, con los que algunas parejas celebran el amor.

La teoría del amor

Dentro de su universalidad, el amor no se puede establecer invariable. El psicólogo Robert Jeffrey Sternberg construyó un triángulo para explicar su teoría sobre el amor, según la cual existen 7 tipos diferentes, que se sustentan en la presencia o ausencia de 3 características: pasión, intimidad y compromiso. Así nos encontramos con el cariño (intimidad), el encaprichamiento (pasión), el amor vacío (compromiso), el amor social o compañero (intimidad y compromiso), el amor fatuo (pasión y compromiso), el amor consumado (pasión, intimidad y compromiso) y el amor romántico (pasión e intimidad).

Según esta teoría, el amor romántico es dado entre quienes disfrutan una intimidad sincera y abierta que les permite conectar con confianza y complicidad, a la par que dan rienda suelta a sus pasiones. Pero no se le considera “perfecto” pues el compromiso no entra a formar parte del vínculo. Dentro de este tipo de amor, existen diferentes grados y etapas personales que no tienen por qué menoscabar la razón.

De haber un problema en torno al amor romántico es verlo en grado superlativo. Es decir, mitificarlo por medio de la idea del “amor todo lo puede” y de la idea que es “para siempre”. Surgiendo así una serie de mitos que en definitiva pervierten el concepto de amor romántico. Mitos con los que se deposita la esperanza ilusoria de convertir el amor romántico en el consumado (pasión, intimidad y compromiso).

Mitos que ensucian

Estos mitos suelen constituir una simplificación del amor. Por ello, cuando desde sectores del feminismo hablan de crear nuevos mitos cabe preguntarse si realmente es necesario crear nuevos para destruir los previos, en lugar de saber ajustarse a la realidad vivida.

Lo cierto es que frases como “si no duele no es amor”, “los celos son una muestra de amor” y otros tantas que se dan en torno al amor romántico están ensuciando el nombre de un sentimiento noble. Se está condenando al amor porque las personas basan la relación en unas expectativas e ideales y se alejan de la realidad. Además, se criminaliza al amor por el dolor que provoca su cara opuesta: el desamor.

En definitiva, el desamor y los mitos lo ensucian al no llamar a las cosas por su nombre. Eso no es amor ni es romántico, más bien es carencia de amor (especialmente amor propio). Y la culpa no es del amor romántico, ni de las películas ni de los libros que enfatizan en esos constructos sino de las personas que se aprovechan de los otros, de las personas que no empatizan ni respetan al otro. De las personas que, hablando en nombre del amor, imponen sus deseos por encima del otro. De las que diluyen sus responsabilidades y culpan al otro del “mal de amores”. Eso no es amor.

Es evidente que hay cosas que pensamos y hacemos en torno al amor que están equivocadas e incluso mitificadas. Hay cosas de sentido común que, en efecto, funcionan y también otras tantas que damos por sentadas pero que, en realidad, son ineficaces y contraproducentes. Empecemos por aceptar que no hay sólo un modelo concreto de amor y menos aún del romántico.

El amor no lo cura todo pero ayuda

Los mitos son premisas sin equivalentes en el mundo real, mientras que el amor es parte de lo que somos. Si hay algo que se deba analizar es cómo la modernidad ha traído una relajación de las normas morales y sociales que sujetaban el amor y la mayoría de actividades sociales.

En “¿Por qué duele el amor?”, Eva Illouz explica que “al disminuir los recursos morales y el conjunto de restricciones sociales que configuraban las maniobras del sujeto en su entorno social, la estructura de la modernidad nos expone a nuestra propia estructura psíquica, lo que provoca que la psiquis moderna quede en un estado de vulnerabilidad”. Es decir, que estamos expuestos al influjo de cualquier moda que nos quieran imponer, cambiando en nuestras mentes incluso lo que entendemos por amor.

El amor es igualitario y subversivo ya que conserva su capacidad de liberar a las personas y erigirlas arquitectas de sus propias vidas

Cabe preguntarse, entonces, si podemos vivir en la inestabilidad de no tener modelo de amor. Personalmente, considero que no hay que preguntarse si es normal o convencional, sino qué es y qué implica para uno mismo la vivencia del amor. En una sociedad que aceptase la individualidad y elección personal, cualquier experiencia del amor podría ser válida, siempre que encajaran los deseos y necesidades de todas las partes implicadas. Pues el amor en definitiva es igualitario y subversivo, ya que conserva su capacidad de liberar a las personas y erigirlas arquitectas de sus propias vidas, como agentes activos del cambio social.

Pero mientras se anule a las personas como entidades diversas y diferentes, se anule la individualidad, y a la vez se nos englobe por razón de sexo, género, raza, religión, etc., se nos impondrán las formas de relación. Acabaremos autoimponiéndonos un modelo para no ser excluidos, rechazados, señalados como incorrectos. Así, el sistema establecido, con el feminismo y sus políticas de género, seguirá conceptualizando el amor en base a su norma y a cómo debe ser.

Luego que no nos sorprenda que los jóvenes estén confundidos cuando, buscando respuestas, se encuentran con adultos infantilizados que se esconden tras discursos prefabricados como “el amor romántico mata”. En el fondo, quienes lo condenan creen en el amor con sus pinceladas de romanticismo, debajo de ese escozor nihilista con el que conviven.

Foto The HK Photo Company


Si este artículo le ha parecido un contenido de calidad, puede ayudarnos a seguir trabajando para ofrecerle más y mejores piezas convirtiéndose en suscriptor voluntario de Disidentia haciendo clic en este banner:

Artículo anteriorLa rebelión de los célibes involuntarios o ‘incels’
Artículo siguienteLas palabras y las cosas: el nuevo control social
Soy Cuca, para las cuestiones oficiales me llaman María de los Ángeles. Vine a este mundo en 1986 y mi corazón está dividido entre Madrid y Asturias. Dicen que soy un poco descarada, joven pero clásica, unas veces habla mi niña interior y otras una engreída con corazón. Abogo por una nueva Ilustración Evolucionista, pues son dos conceptos que me gustan mucho, cuanto más si van juntos. Diplomada en enfermería, llevo poco más de una década dedicada a la enfermería de urgencias. Mi profesión la he ido compaginando con la docencia y con diversos estudios. Entre ellos, me adentré en la Psicología legal y forense que me llevó a realizar un estudio sobre La violencia más allá del género. He tenido la oportunidad de ir a Euromind (foro de encuentros sobre ciencia y humanismo en el Parlamento Europeo), donde he asistido a los encuentros «Mujeres fuertes, hombres débiles» y «Understanding Intimate Partner Violence against Men». En estos momentos me encuentro inmersa en la formación en Criminología y dando forma a mis ideas y teorías en relación a la violencia, para recogerlas en un libro. De momento me podéis leer por aquí, en Espacios Inseguros y también en Twitter. Otros medios y redes para saber más sobre mí.

35 COMENTARIOS

  1. Yo no creo en el romanticismo. Aunque no niego que pueda existir personas que idealicen y sublimen el amor hacia un idealismo poco realista. Si la gente se casara no por romanticismo, sino por amistad. Los matrimonios serían más felices y duraderos. Es lo que creo.

  2. Joo, Henry… te he empezado a leer y no sabía de primeras si te dirijías a mí o a nuestra “amiga” Carmen Calvo ?

    Me apropio de tu frase final, con permiso: “solo a través del amor podemos descubrir la unifad de lo masculino y lo femenino, y por tanto la verdad”.

    Un saludo.

  3. Gran artículo Cuca. Felicidades.

    Supongo que a unos dirigentes, cada vez con mayores ‘limitaciones’, les resulta más facil recortar libertades que protegerlas. Es más difícil educar a los súbditos en una libertad responsable que en una libertad dirigida. Posiblemente consecuencia de una sociedad infantilizada e imbecilizada; la misma que se esconde tras la corrección política para evitar discusiones en defensa de la razón.

    Hace no tantos años, a los revolucionarios les quedaba la lucha para ir contra el poder. Parece que ahora nos quedará el amor. Ya es algo.

    Buen fin de semana.

    • Buenas, Cincinato.

      Cuantas más normas, más delitos. Y a más delitos mayor control por el sistema. El verdadero objetivo de todas esas políticas no es mejorar las constumbres de los individuos sino hacer crecer el aparato estatal.

  4. Me da la impresión que la mayoría de los comentarios están errados. Esto no se trata de cuestiones de amor, sino de esa perversión moderna de la política, de raíces calvinistas en la cristiandad, que considera la moral como objetivo de la política, actuando a través del poder. Lo inquietante del asunto es la expresión de Calvo “HAY QUE ACABAR CON…..”, en nombre de una virtud que es “la destrucción del MACHISMO”. Lo que significa que Calvo se constituye en Iglesia, suplanta el papel histórico de la Iglesia como guardiana de la conciencia moral y su verdad, y unifica Iglesia y Estado. Y esto no es otra cosa que la constante quimera del pensar totalitario o mahometano.

    • Bueno, quiero pensar que se ha mezclado un poquito todo y es que el amor remueve hasta el ser más frío y arisco ?.

      Pero sí, con este artículo no quería tratar las cuestiones del amor sino cuestionar el abuso del amor perpetrado por el sistema.

      Un saludo.

  5. A continuación os copio un breve cuento que escribí hace años y que intenta describir el estado de Amor con mayúsculas, una vez que han sido tamizadas las emociones y pasiones al uso con las que suele confundirse.

    EL AMANTE CANIBALIZADO

    Era frío y duro como un diamante. Alzándose majestuoso sobre su entorno, rozaba el cielo con su corona de encaje. No permitía que nada ni nadie se establecieran en sus dominios. Llevaba una vida sedentaria, aumentaba unas tallas en invierno y modelaba su silueta en verano. A lomos de esa rutina transcurrieron cinco mil años. Pero, un buen día ocurrió algo inesperado: hubo un temblor y algunas montañas fueron engullidas por la madre tierra; el colapso de las ancestrales cimas abrió un inmenso ventanal en el paisaje y el inmaculado pelaje de algunos animales perdió su virginal blancura al ser mancillado por la inmensa polvareda. Pasados unos días, advino la paz al ser instaurado de nuevo el sagrado silencio. El polvo mecido por la suave brisa iba siendo acurrucado lánguidamente en las oquedades del suelo. Parecía haber sido acunado por el más delicado instinto maternal. Los pájaros reanudaron sus acrobacias y el aire recobró su prístina transparencia.

    La sosegada brisa prometía un día radiante y el horizonte se había alejado alisando su forma convexa. El balbuciente Sol despertaba a lo lejos, posándose ingrávido sobre un lecho azul. El espectáculo era grandioso, sobrecogedor… La Mar, origen de todo, eterna matriz, receptáculo sagrado, a la vez madre y amante, blanda, sinuosa, acogedora, inmensa, llena de vida. El impacto de esta visión fue como un rayo que fulminaba su ego y encendía la llama sin humo del Amor, como una explosión ilimitada, que liberaba la energía de todos los ayeres para ser ofrecida en el altar del presente.

    Las burbujas de su mente efervescente desplazaron todos los motivos para proseguir con su vida anterior. En esos instantes percibía la plenitud de estar vivo con tal intensidad, que su existencia hasta ese momento parecía haber transcurrido sumida en un profundo estado de coma. Irremisiblemente subyugado por lo que contemplaba, no albergaba la menor intención de resistirse ante tal atracción. En el estado de amor que se encontraba sólo podía arrastrarse en esa dirección, las demás ya no existían para él.

    Durante el acercamiento, la pasión lo derretía. Iba perdiendo parte de sí mismo en el camino: jirones de su cuerpo desgajado iban sembrando el paisaje; su sangre formaba arroyos, pero eso ni siquiera le importaba. El amor cegaba todos sus instintos. No se trataba de un sentimiento de conveniencia, sometido y doblegado al control de una voluntad interesada, sino una copiosa fuente manando la dicha que desbordaba su colmado corazón y que parecía llenar el universo.

    El viaje transcurría muy lento. El tiempo, varado como una gallina clueca, incubaba el germen de la desesperación. El galope de su corazón desbocado sólo permanecía sujeto por la brida de su expectación. La insultante impaciencia no era engendrada por el afán de poseer, ni por el miedo a perder al objeto amado. En su mente sólo anidaba la idea de hacerle a su amada un valioso regalo, pero, ¿qué presente no palidecería ante su grandeza? Después de una corta deliberación, decidió entregarle lo más valioso que poseía, lo único que nunca podría ser comparado con algún insulso e inerte objeto material: su propia vida inmortal.

    El tiempo y el espacio parecían esquivar la conjunción que alumbraría el ansiado momento, pero, por fin, tras la interminable espera se produjo el primer contacto…, sedoso, envolvente, cálido, apasionado, un crisol donde entregar su esencia. Los húmedos labios de su amada iniciaron el juego de las caricias con irreverente avidez. En cada incursión era fecundada con un presente de su amado. Durante el juego amoroso, ella iba libando el néctar de su espíritu. Así, con la impávida luna llena por testigo, aconteció la comunión de los dos cuerpos y la fusión de sus dos almas, sus células se mezclaron hasta que fue imposible reconocer separadamente a cada uno de los amantes.

    Una vez más se produjo la muerte de la personalidad de cada uno de los enamorados para poder formar con sus átomos un nuevo ser, un alma bicéfala. Y esta historia terminó cuando el Glaciar y la Mar se fundieron en un mortal abrazo y renacieron por amor con todo el esplendor de su indivisible unión.

    El Glaciar realizó el mayor anhelo al que puede aspirar un enamorado: abrazar íntimamente cada una de las moléculas de su amada, formar parte inherente de su esencia y, sobre todo, consiguió algo extremadamente paradójico: que su unión por disolución fuera eternamente indisoluble.

    * * *

    Para que dos personas alcancen el estado de amor, cada una de ellas tiene que haber trascendido su personalidad, abandonando su antiguo traje e incorporándose a la nueva alma común, lugar celestial donde la pareja vive y se realiza. Esta simbiosis estará vigente mientras que ninguno de los dos restablezca las fronteras que marcaban su individualidad y la pareja se comporte como un nuevo ente siamés, con un solo corazón e incapaz de sobrevivir a la cirugía de la separación.

    • Buenas, Francisco.

      Muchísimas gracias por tu cuento, me encanta.
      Y sí, el amor es trascender de uno al otro.

      Un saludo.

  6. Son tiempos oscuros en los que se fomenta el embrutecimiento general alegando precisamente excusas buenistas. La cuestión es dejar al personal emocionalmente inerme al desaconsejar nada menos que el amor. Luego, se quejarán de que la gente odie.

  7. La ministra quería hacerse la fina, como ya la sufrimos y la sufriremos, es cortita, la han comentado algo del sexo reproductivo al que hay que combatir, consigna actual de la liberlasocialdemocraciafreudomarxismo (cada vez más larga la tontería izquierdosa), y le ha salido el amor romántico, así si pensar mucho, pero no era su intención. La pobre. Paciencia.

    • Paciencia para el resto de seres terrenales cuando se ponga a idear leyes que aniquilen más aun si cabe las relaciones entre hombres y mujeres.

      Gracias.

  8. No se puede matar algo que existe como máscara de otra cosa.
    La reducción a “pasión, intimidad y compromiso”, simplemente esconde el fenómeno subyacente: la necesidad.
    La necesidad de sexo, apoyo social (emocional) y socio-económico-físico (neg-ocio, compromiso).

    Desconozco los patrones del William Jankowiak y Edward Fisher, pero afirmar que el “amor romántico” existe, es tan absurdo como afirmar que la necesidad existe. ¿Exactamente qué aclara?

    Matrimonios de necesidad o conveniencia (de costumbre) han prevalecido a lo largo de la historia. El “amor romántico” griego era homosexual, pero a su vez el otro “el negocio” era y es heterosexual (aún no existía la inseminación artificial). Ambos eran simultáneos y no excluyentes.

    Y en ello, la necesidad, es decir el negocio, ha prevalecido a lo largo de la historia como estructura formal de reproducción. El matrimonio monógamo (con o sin sustrato afectivo, es indiferente) tiene una base de estructuración social relativa al orden de la reproducción. La monogamia requerida (“forzosa”) en esta institución predispone al hombre a criar los hijos de su esposa, abandonando la “expósito” y otras figuras que podían conducir al infanticidio (hoy lo llaman aborto) por desordenes sociales (criar hijos de otro) que perjudican al varón.

    El sexo femenino constituye en la especie humana, sociedad y naturaleza. Esto es, establece mediante el acceso carnal que varones se reproducen y cuales no. Toda la sociedad se construye en base a ello.

    Para el varón la reproducción ha sido siempre un tema muy “delicado” (en todos los sentidos). Tal es, construye sociedades complejas, con sistemas políticos “igualitarios” para aumentar sus probabilidades (muchas veces con efectos contraproducentes). Según expresa Camille Paglia: “Los grandes proyectos de irrigación de Mesopotamia, las pirámides de Egipto fueron idea de los hombres. ¿Por qué? Porque los hombres son capaces de matarse a sí mismos y a otros para llevar a cabo sus proyectos. O sus experimentos.”

    Aun con todo ello, eso no excluye que solamente 1 varón* de cada 17 mujeres perpetuaran su “gen” durante la aparición de la agricultura. El “mercado sexual” simplemente nunca** funcionó,…

    El “amor romántico“ es tan natural, como natural es pagar impuestos dada una construcción cultural previa y condicionante.

    Equipar machismo y “amor romántico” solamente puede brotar de una mente superficial.
    Más aun en Occidente, donde por ejemplo dos hombres agarrados de la mano se considerarán homosexuales, a diferencia de otras culturas donde es símbolo de amistad.
    Por regla general, en Occidente, se trata de aislar al varón ante el Estado (la cueva en la cual mandan las mujeres de Camille Paglia), para domeñar su pulsión natural. Y en ello dirigir más fácilmente los designios promulgados por el “Statu Quo”: las élites circulantes.
    El varón (y lo masculino) se constituye entonces en muñeco de pim-pam-pum y origen de todos los males. En un delirio lujurioso ven “al macho” por todas partes y lo tildan todo como machismo.

    Los métodos anticonceptivos han aflojado las consecuencias y reacciones sobre los actos de “cópula no formalizada”. Y “el negocio” (la reproducción ,el matrimonio) han sido desplazados ante un instinto natural, ahora sin “remolino natural de cola”.

    *: https://genome.cshlp.org/content/early/2015/03/13/gr.186684.114.long
    **“Instead of ‘survival of the fittest’ in biological sense, the accumulation of wealth and power may have increased the reproductive success of a limited number of socially ‘fit’ males and their sons.”

    • Buenas,

      No es reducirlo a esos 3 pilares sino comprenderlo teniendo en cuenta su complejidad. En ocasiones, simplificar ayuda.

      El estudio de Jankowiak y Fisher muestra lo que desde el feminismo se niega y es la universalidad del amor romántico.

      Muchas gracias por tu aporte, un saludo.

  9. Esta pobre mujer da esperanzas a muchos hombre y mujeres, si el amor te viene grande dedícate a la política, puedes llegar a ministro, yo la entiendo. Lo suyo no es la cultura del esfuerzo, aprender el oficio del amor desarollando las tareas básicas para llegar a dominar el arte del amor en su expresión más elevada es doloroso. Debería darnos lástima que esta pobre mujer se quedara estancada en el dolor del amor romántico. Pobres mujeres y hombres que desconocen que solo a través del amor podemos descubrir la unidad de lo masculino y lo femenino, y por tanto la verdad.

    • Joo, Henry… te he empezado a leer y no sabía de primeras si te dirijías a mí o a nuestra “amiga” Carmen Calvo ?

      Me apropio de tu frase final, con permiso: “solo a través del amor podemos descubrir la unifad de lo masculino y lo femenino, y por tanto la verdad”.

      Un saludo.

      • No se me ocurriría. No es un halago, creo con sinceridad que eres de los mejores escribiendo sobre este tema. Aparte de un gran conocimiento se percibe una gran calidad humana e inteligencia.

        La frase de la ministra también me llamó la atención, no por lo que dice, sino por la ingenuidad de lo que dice al descubrirnos con una sola frase toda su personalidad.

        Esta frase atribuida a la ministra o cualquier otro que la dijera nos cuenta que no sabe nada del amor. La frase nos obliga a situarnos en la experiencia personal de alguien y es ahí donde podemos adivinar su llamémosle nivel afectivo.

        La frase me ha llamado la atención sobre todo por decirla una persona que cree poder adentrarse en un tema que evidentemente la supera y en el que saca la peor de las conclusiones posibles.

        Y ahora me meto en un tema muy complejo.
        Las personas siempre nos enamoramos del conflicto, el amor romántico es el aprendiz del oficio en el arte de amar y por lo tanto le toca realizar las tareas menos satisfactorias. No es un oficio fácil, y las primeras obras no salen todo lo perfectas que hubieramos imaginado, ante la frustración cada uno responde de manera particular. La misnistra parece que prefirió dejar el oficio.

        Un cordial saludo.

  10. Bueno si contamos que el amor romántico tiene su auge con los trovadores y romances medievales, pues no sé yo.
    A mi el romanticismo de Becquer no me gusta ni me parece que sea lo esencial para que una relación permanezca en el tiempo. Un amor sin lógica y racionamiento no tiene ni pies ni cabeza, si por supuesto a todos nos gusta tener momentos románticos, pero muchos de ellos no dejan de ser envolventes y llenar de maquillaje una situación. Leonard Cohen, una chimenea y una cena romántica me pueden derretir pero si sólo es eso, pues dura lo que dura.

    • No creo que la ministro se refiera a ese amor romántico en su expresión. El romanticismo que describes es un romanticismo lúdico. Yo creo que la ministro se refiere al amor romántico que obliga a cuestionarse a si mismo al amante, que le obliga a conocerse, que le obliga a cecer intelectual y vitalmente y que por edad, incapacidad en superar sus defectos se converte en obsesivo e incomprensible.
      Creo que la ministra lo único que nos ha dicho es que espiritual y intelectualmente es bastante cortita.

      • Ni idea Henry, no tengo ni idea a que se refería la ministra. Para mí este gobierno Zapatitos Vogue me tiene en ascuas.

        Una relación requiere que ambas partes aporten, se respeten e incluso que se admiren y por supuesto, como dije antes a todos nos gustan momentos románticos pero ello no tiene que embriagarnos la mente, hay que distinguir muy bien el amor de los cuentos, el amor de las películas, al amor del día día, y éste jamás puede convertirse en obsesivo y aunque todos “perdemos la cabeza y el corazón” en algún momento hay que procurar no dejarlos mucho tiempo a su aire.

        Respeto junto a admiración son esenciales.

        • Todos estamos muy preocupados. Estamos asistiendo a la escenificación de autogolpe de estado con la entrada en escena de los actores de reserva.

          Hay que estar alertas, el último acto consiste en la elección del nuevo presidente del PP por parte la oligarquía que nos ha traido hasta aquí.
          El nuevo ungido tendrá la obligación de traicionar a sus votantes apoyando una reforma de la constitución que se invente España.

          Hay que estar muy atentos o nos quedamos sin nación.
          Esta es la peor parte del golpe de estado, la silenciosa.

          Un saludo.

          • A mi lo que más en guardia me tiene es el truño de globo sonda de reforma constitucional que se marcaron “Francesc de Carreras y los catedráticos”…. al tiempo… que los tiros van por ahí me juego el güevo izquierdo (total…ya está casi necrosado….)

    • Buenas, Emme.

      Cierto es que tiene su auge con los trovadores y romances medievales, pero también es cierto que tiene un carácter universal y se ve en culturas no impregnadas en lo trovadoresco también.

      El problema que tiene Carmen Calvo y otras tantas personas es que condenan al todo por una parte. Es decir, se quedan sólo con lo que les disgusta, con lo que consideran tóxico y lo elevan a la máxima categoría. De ahí el “hay que acabar”.

      En cuanto a gustos, pues eso es muy personal y habrá quien disfrute con lo ilógico y habrá quien con lo estable. En definitiva es pensar cómo lo vive uno mismo, en lugar de pensar si lo que a mí me conviene debe ser norma.

      Muchas gracias por sumarte a los comentarios ?

  11. Carmen Calvo como no creyente es la menos capacitada para hablar de metafisica. El amor romantico viene de roman, es decir el decrito en las novelas o ficción. Se debe ver como meta, alcanzarlo o no ya es una cuestión personal como el shamadi o nirvana hindú. Como varón solo puedo analizar las caracteristicas intangibles que en mi caso lo propician en el sexo opuesto. Los movimientos gatunos de la oriental Preysler o sofisticada viuda de Kennedy. Cuando son muchas las sensaciones y dificiles de racionalizar pero placenteras es cuando uno ha caido. La duración del ensimismamiento depende de la velocidad en que caiga la subconsciente ficción. Todo es mente que diría el hermético porque es la única capaz de descifrar la naturaleza.

  12. Carmen Calvo podría haber dicho “a mi no me gusta el amor romántico”, o “el amor romántico me parece un cuento” o “no me pone el amor romántico”. Vale, es un punto de vista personal sobre sus preferencias amatorias. Pero lo inquietante de este neopuritanismo, es que dice “HAY QUE ACABAR con el estereotipo del amor romántico, …”. Un planteamiento violento que expresa la voluntad de imponer sus preferencias en algo relativo a la conducta personal de otros. Y todo ello en nombre de la virtud, asociando amor romántico con machismo.

    Que existan calvinistas como Calvo no es extraño, Pero lo gravísimo es que los tengamos que soportar con el poder político entre manos, imponiendo la virtud a través de la política, según su particular modo de entenderla. Totalitarismo puro.

    • Suscribo su comentario, Tamuda. Los nuevos valores del feminismo constreñido y encorsetado asocian el amor romántico con machismo. Y lo hacen en nombre de la “virtud”, la que ellas entienden, claro. Se diría que llegan con paso decidido a imponer su doctrina, su moral y sus nuevas costumbres con total desparpajo, “para todos y para todas”. Pero, ya lo señala clara y acertadamente Cuca:

      “…mientras se anule a las personas como entidades diversas y diferentes, se anule la individualidad, y a la vez se nos englobe por razón de sexo, género, raza, religión, etc., se nos impondrán las formas de relación. Acabaremos autoimponiéndonos un modelo para no ser excluidos, rechazados, señalados como incorrectos. Así, el sistema establecido, con el feminismo y sus políticas de género, seguirá conceptualizando el amor en base a su norma y a cómo debe ser”. Triste que utilicen esta munición para su “peculiar” guerra cultural.

      • Más que “triste”, es la quimera del mundo perfecto encerrada en todo totalitarismo, en donde la política se arroga la competencia de imponer la virtud mediante el poder. El calvinismo de esta mujer se da la mano con el puritanismo coránico. Rousseau, otro moralizador de la política, ya era gran admirador de Mahoma.
        El progresismo siempre tiende a ser puritano, al absorber en la política la conciencia moral y no respetar su autonomía. En definitiva, al no respetar la libertad. El calvinismo político es tan penetrante, que ya ni siquiera lo vemos y empieza a parecernos natural que el Estado se convierta en Iglesia.

      • Es anular cualquier atisbo de individualidad y por lo tanto de diversidad y obligarnos a estar todos bajo el mismo precepto moral que ellos deliberadamente escogen.

        Gracias por sumarte a los comentarios, Silvia.

    • Buenas,

      Tan inquietante es el “hay que acabar” como el equiparar el amor romántico al machismo.
      Y estas perlitas nos las encontramos en el Gobierno, todo un peligro.

      Gracias por tu aporte.

  13. Se me mueven todos los palos del sombrajo cuando leo declaraciones como la de esta individua. Pero enseguida recapacito y me alegro de que expresen sus opiniones porque al hacerlo se retratan. Primero de todo me llama la atención ese “hay que…” lo cual parece indicar que trata de elevar su opinión a la categoría de ley aplicable a todos y todas. Ese carácter inquisitorial ya expresa buena parte de su forma de actuar.

    Y luego el bendito tema del “género”, que a mí me recuerda más cuando los tenderos del mercado dicen a las clientas “Mire qué buen género tengo hoy”. En fin, tiene razón Cuca al decir que “En realidad, las relaciones de pareja son una construcción humana sumamente compleja, erigida sobre fenómenos psicobiológicos (amor) y socioculturales (compromiso, intimidad y romance). Y atribuir nuestras diferencias en razón del sexo únicamente a la educación y a la sociedad, es un absurdo que sólo demuestra el corto alcance de nuestra ministra en relación a un asunto donde los biólogos y sociólogos ya parecen haberse puesto de acuerdo tiempo ha. En fin, hace mucho sabemos que “Nacemos y nos hacemos”. Y así lo reconocieron hace tiempo incluso los igualitarios países nórdicos cuando eliminaron de un plumazo la institución que se dedicaba a tan rentables menesteres renovando una petición de cada vez mayor cantidad de recursos, ahorrándose así de paso la friolera de unos 6 millones de euros, que no es moco de pavo.

    En cuanto a todas esas definiciones de “qué es amor”, veo imposible sintetizar los miles o millones de estudios y teorías que nacieron tratando de categorizar algo tan complejo. Pero si me fuera permitido una muy breve conclusión, lo haría parafraseando a aquél magnífico humanista llamado Erich Fromm que dijo en su famoso “Arte de Amar” que

    “El carácter activo del amor se vuelve evidente en el hecho que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas del amor. Esos elementos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.

    …Sobre el cuidado: El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa no hay amor…

    …El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano…

    …La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación”.

    Creo yo que al amor de pareja sólo habría que añadirle el elemento de la atracción sexual, ese que justamente es el que les gustaría a tipas semejantes eliminar de la faz de la Tierra (y con él el “heteropatriarcado”, y ya puestos, al Hombre). Adivina adivinanza… ¿A qué colectivo le gustaría más borrar al “género” Hombre?

    Gracias, Cuca. Tus inteligentes y documentados comentarios, y más proviniendo de una fémina, son como una ráfaga de viento fresco en medio del desierto.

    • Buenas, Abel.

      Poco puedo decir o añadir a tu aporte, salvo un gracias de corazón.

      El texto citado de Fromm que indicio en el artículo es del “Arte de amar” ?

Comments are closed.