El 2 de diciembre de 2018 fue un día histórico. Tras casi 40 años de socialismo, la derecha (si es que la podemos llamar así) superó en votos al PSOE en Andalucía y, semanas más tarde, lo echó de la Junta. Sin embargo, aunque hablemos de un supuesto “bloque” de derechas, cuyos partidos forman parte (supuestamente) del mismo espectro político, no significa que no haya discrepancias entre ellos.

La principal condición de VOX para apoyar el pacto entre PP y Cs fue la derogación de la Ley Andaluza contra la Violencia de Género, lo cual no todos los partidos se tomaron de la misma manera. El PP se mostró abierto al debate y contrario a cualquier cordón sanitario. Cs se mostró tajantemente a favor de la Ley, a pesar de haber luchado contra la Ley Contra la Violencia de Género española hace tres años. Y, tanto Podemos como PSOE se llevaron las manos a la cabeza, haciéndose los sorprendidos al ver cómo VOX y PP criticaban al feminismo radical que hemos visto en los últimos años. Entre todas las declaraciones de los representantes del bloque de izquierdas me llamó la atención la que hizo la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo. Según la también Ministra de Igualdad, “Existe una violencia y desprecio específicos contra las mujeres y niñas, se llama machismo y patriarcado en todo el mundo (…) Esto no tiene debate…”. Por favor, estimado lector, centre por un momento su atención en la frase “Esto no tiene debate”. Cuando alguien se resiste a hablar de ideas y silencia a la oposición, ¿qué tipo de mensaje nos da, si no es de cobardía?

La vicepresidenta nos está demostrando la debilidad de sus argumentos al negarse a debatir abiertamente sobre el feminismo y sus consecuencias legales

La vicepresidenta, autora de frases como “el dinero público no es de nadie” o “hay que creer a las mujeres siempre”, nos está demostrando la debilidad de sus argumentos al negarse a debatir abiertamente sobre el feminismo, la llamada violencia de género y sus consecuencias legales. Es paradójico, ya que, según una encuesta de El Mundo (un periódico sin sospechas de ultraderechismo), la mitad de los votantes del PSOE cree que la Ley de Violencia de Género no ayuda a perseguir el maltrato. Sin embargo, el poder es muchas veces arrogante y la señora Calvo, que ya ha llevado, junto a Sánchez, una reforma de la constitución que quebranta la igualdad ante la ley, contenida en el artículo 14 de la misma (sí, una reforma de la constitución inconstitucional), no parece interesada en la realidad sino en hacer realidad sus dogmas y los de un grupo de personas cada vez más fanáticas.

Como decía antes, hay una contienda clara, para disgusto de la Vicepresidenta, entre posturas enfrentadas. Por un lado tenemos a quienes culpan de todos los males sufridos por las mujeres al machismo, sin aportar evidencia empírica para demostrar sus afirmaciones. Por otro lado, existen estudios que refutan el extremismo de este grupo al que pertenece la señora Calvo. Estas investigaciones demuestran, por ejemplo, cómo la diferencia de salarios entre hombres y mujeres se debe principalmente al tiempo dedicado a los hijos y a las decisiones libres de unos y otros (Bolotnyy, Emanuel, 2018) o cómo en los países con más igualdad de género, menos mujeres cursan carreras como ingeniería o informática, contradiciendo esa retórica tan actual que confunde igualdad de oportunidades con igualdad de resultados.

También me gustaría centrar la atención sobre la creencia de que la causa de los asesinatos a mujeres es el machismo. Un acto así, siempre infame, puede tener diferentes motivos; pasionales, económicos, etc. ¿De dónde sale la, para muchos, certeza, de que a las mujeres las matan por ser mujeres? Entonces, los hombres asesinados, ¿Mueren por ser hombres? ¿Ese es todo el análisis que necesitamos? Utilizar las muertes, sean de quienes sean, para poner en el ojo mediático a un movimiento político (que es en lo que el feminismo se ha convertido de la mano de los extremistas) es una absoluta falta de respeto, primero a las víctimas y luego a todos los demás.

Será la sociedad informada la que desafíe mediante el debate esta infame involución

Por fortuna, las estrategias oportunistas de este tipo de políticos están empezando a recibir una respuesta apropiada de la sociedad. También muchos políticos, de distintos partidos, empiezan a denunciar la insoportable situación causada por el extremismo feminista, y cuestionan incluso ese dogma que tan interiorizado está en nuestra sociedad que establece el género como causa de los asesinatos a las mujeres. Es importante que cada vez menos gente crea en estas ideas, pues es la sociedad dogmática la que permite a los políticos aprobar leyes basadas en los mismos dogmas, en tomar soluciones radicales a problemas imaginarios y, por tanto, será la sociedad informada la que desafíe mediante el debate esta infame involución.

Aun con todo, la “lucha” sigue, y el daño, aunque pueda arreglarse con el tiempo, está hecho. Se ha impuesto no sólo en nuestras leyes sino en nuestra sociedad la presunción de culpabilidad para el hombre por ser hombre, y en gran medida, la presunción de veracidad para la mujer por ser mujer. Olvidan que la responsabilidad de un delito o conducta es individual, nunca colectiva, pues a diferencia de lo que dijo nuestra Vicepresidenta hace unos días, el colectivo no lo es todo, sino la suma de individuos con características comunes.

Como es evidente, sufrimos un grave problema y es que se está poniendo en cuestión no ya la presunción de inocencia o el individualismo positivo -principios por los que tanto se ha luchado-, ¡sino la cordura misma! Ésta parece no ser suficientemente valorada ni por fríos políticos ni por sus fanáticos seguidores, y me pregunto en qué acabará esta disyuntiva, esta especie de “guerra cultural” en la que, para muchos, sólo se ven buenos y malos, en la que se sigue la máxima “conmigo o contra mí”. En efecto, la pérdida del sentido de pertenencia a un grupo puede resultar horrorosa, pero mucho más terrible es la muerte del pensamiento crítico y de la responsabilidad individual, que hacen que nuestro mundo, aun con sus sombras, sea hoy más claro que nunca.


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8 COMENTARIOS

  1. De acuerdo en general con el artículo, pero no con esta frase del autor:

    “Cuando alguien se resiste a hablar de ideas y silencia a la oposición, ¿qué tipo de mensaje nos da, si no es de cobardía?”

    Cuando la muy egabrense Carmen Calvo, habla de que “esto no tiene debate”, no es por cobardía, porque la comandita psoe no rehúye el enfrentamiento, aunque sea sin argumentos, es por engreimiento, al creer que le avala la supremacía moral feminista.

    Anda la multiyunta izquierdista desbocada. Han dado tantos pasos en su revolución social, sin encontrar obstáculo alguno, que no creen que una salida-de-patabanco, como la dicha por la autora del célebre “pixi and dixi”, les pueda afectar en su credibilidad. Pero si es que la presencia de esta ministra, vicepresidenta nada menos, rescatada por el dudoso doctor Sánchez, es en sí una prueba de supremacismo moral. ¿ En qué país, salvo España, podría ser Calvo ministra sin poner en el disparadero a todo el consejo de ministros ? Están los psoístas sobrados de moral. Por supuesto, argumentos no necesitan ni uno. Fin de trayecto: esto es lo que daba de sí el revolucionario mensaje jacobista de “arriba la diosa razón”.

    • Así es , es por soberbia pero sobre todo por totalitarismo.
      Imponer el pensamiento único es el paso fundamental de cualquier dictadura

    • “Toda negativa a una discusión implica una presunción de infalibilidad”. John Stuart Mill -“Sobre la libertad ”

      Saludos disidentes

  2. EL CUENTO DE HADAS DE UN HOMBRE FELIZ

    Érase una vez un príncipe que le preguntó a una bella princesa: ¿Te casarías conmigo? La princesa por fortuna le dijo, ¡No!
    Y el príncipe vivió feliz para siempre, llevando las motos deportivas más espectaculares, ligando con chicas esbeltísimas de largas piernas y túrgidos pechos, cazando y pescando en vacaciones, conduciendo cochazos descapotables de ensueño, tomando copas en bares de pro con chicas la mitad de su edad y volviendo a casa a la hora que le venía en gana, bebiendo gin-tonics de referencia y cervezas triple malta sin coerción alguna y libre de oír constantes reproches, yendo a los toros en verano y frecuentando el estadio de futbol de su equipo favorito los fines de semana como complemento a una comilona pantagruélica con coñac y puro incluidos, nunca pagó ninguna pensión de sustento o compensatoria, pudo conservar su casa y sus bártulos, comió todas las fabadas y fuentes de callos que le parecieron bien, soltando algún aire ocasional sin problema, tuvo cantidad de perros, todos sus amigos y familiares le decían lo cojonudo que era y logró juntar un montón de dinero en el banco.

    Ah, y hasta ha dejado una vez la tapa del retrete levantada sin que pasara nada.

    EL FIN.

    MORALEJA: Muchos hombres están reaccionando con comportamientos vivenciales anti natura como defensa al acoso que les está cerrando todas las salidas, acusados sin poder defenderse. A los hombres les están lavando los cerebros para un nuevo relleno con la creencia de la masculinidad tóxica, que está llevando a la destrucción de la familia como unión de un hombre y mujer de cuya complementariedad surge un niño. Y luego hay quien se extrañe que algunos pidan abrir las puertas a la inmigración para traer un poco de calor al invierno demográfico de España.

    Un monumental fracaso colectivo, hemos perdido el oremus como sociedad organizada y civilizada. Grecia y Roma tardaron siglos en desintegrarse, nosotros lo haremos en unas pocas décadas. Y es que en la era posmoderna el reloj cósmico va una barbaridad de rápido y nos está empujando aceleradamente a la extinción.

    Pueblos del mundo: ¡extinguíos! / Dejad que continúe la evolución / Esterilizad a vuestro hijos / Juntos de la mano hacia la extinción / Sonríe cuando te vayas a fosilizar / Que no piensen luego que lo has pasado mal / Procura extinguirte con clase y dignidad / Piensa en el museo de historia natural [Siniestro Total, «Pueblos Del Mundo, Extinguíos»] 🎶

    • La leche enrixav

      Serás apaleado por no escribir la historia de la mujer feliz. La culpa de que la historia acabe mal es que existió un hombre feliz, eso es lo que nos quieren hacer creer y tu muy inteligente has ridiculizado.

      Ellas, las feminazis, quieren hacernos creer que para que las mujeres sean felices los hombres impepinablemente tenemos que estar jodidos, y si no estamos jodidos es que no somos los hombres politicamente correctos que caben en ese mundo Huxleiano.

      Luego ellas, las mismas feminazis, se ponen a devorar libritos como los de las “sombras” de las narices.. y algunas se ven hasta la peli. Y cómo pareja eligen machos alfa que parecen salidos de una película del Padrino, que las humillan en público (oiganse las gravaciones de Villarejo), mientras ellas se mofan de los blanditos, de los maricones.. y aplauden con entusiasmo que otras mujeres trabajen en redes de prostitución, si ello justifica la caza de algún pardillo al que poner las esposas (las mismas que les gustan que les pongan a ellas, pero no en el telediario) publicamente.

      un muy cordial saludo

      • Jejeje, Pasmao, no hay ninguna feminazi feliz, viven todas amargadas dentro del circulo vicioso de la opresión social a las que están sometidas por el heteropatriarcado dominante que a diario hace prueba de intolerancia, racismo, machismo, sexismo, misoginia, homofobia, transfobia, travesticidio, homolesbotransodio, capacitismo, xenofobia, clasicismo y bestialidad (sin ofensa a los animalistas). No puedo ser más explícito.
        Un abrazo.

        • enrixav , un poco de comprensión , esas feminazis es evidente que nacieron , crecieron y siguen en “unidades de convivencia” donde sus padres , hermanos , abuelos , tíos , primos y cualquier otro grado de parentesco masculino eran violadores , maltratadores , proxenetas , incestuosos y muy probablemente caníbales.
          Hay que comprender los traumas infantiles y la huella que dejan….

    • Este inteligente Príncipe se comportó tan sabiamente disfrutando de sus riquezas, sabiendo que otro noble apellidado Bezos se había divorciado poco ha, debiendo ceder la mitad de su fortuna (unos 137.000 millones de dólares, centavo más o menos) a una desconocida plebeya, MacKenzie Bezos, a quien un maravilloso braguetazo la convirtió súbitamente en una de las mujeres más ricas del mundo. Supo asimismo que según la lista Bloomberg, sólo 6 de las señoras más forradas del planeta (frente a 313 caballeros) habían amasado su fortuna basándose en su trabajo, mientras que las 66 restantes más adineradas lo habían logrado gracias a un divorcio machista, absolutamente abusador y patriarcal que sólo concedía a las damas la mitad del patrimonio común de la pareja, si bien ellas habían contribuído a esa fortuna con sus esfuerzos en… en… Bueno, no se sabe bien, pero siempre fue destacable su actitud amorosa y d e s i n t e re s a d a con sus amados esposos. Y el Príncipe de la anterior historia decidió que a él no le aplicarían aquellos desagradables epítetos, por otra parte completamente justificados… Señor, Señor, que abusadores somos los machirulos…

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