Allí donde la política y la ciencia se encaman, florecen la irracionalidad y el fanatismo. Los científicos se dedican principalmente —deberían— a descubrir y describir las relaciones existentes entre lo que nos rodea y, por lo tanto, de su actividad investigadora surgen inevitablemente nuevas preguntas. Los políticos, al contrario, están particularmente interesados en aquellas respuestas que apoyan su agenda y que pueden usar bajo el marchamo absolutista de verdad definitiva: “lo dice la ciencia”.

La hipocresía política crece a partir de la necesidad de escoger entre el ramillete de la creciente cartera de conocimientos científicos-técnicos, únicamente aquellos que mejor sirvan a los objetivos fijados. El sinsentido aquí radica en que, si bien la elección así realizada proporciona apoyo a la argumentación del político, también reduce el campo de posibles acciones … políticas, sociales o científicas.

Uno de los temas que mejor ilustra lo que les cuento es el del debate climático, donde un proceso físico como el efecto invernadero se considera evidencia suficiente para promocionar la descarbonización de nuestra forma de vida. Y esto a pesar de que probablemente ni los políticos que han adoptado esa agenda, ni los periodistas que la inculcan, serían capaces de explicar con corrección —más allá de cuatro cifras aprendidas y un par de citas bien escogidas —qué es eso del cambio climático.

Lo cierto es que el clima de la tierra es, además de complejo, muy variable. La vida en nuestro planeta se ha desarrollado subiendo y bajando en la montaña rusa tectónico-oceánica-climática: de épocas glaciares a períodos cálidos en los que crecían palmeras en el Círculo Polar Ártico, pasando de pangeas a continentes y sorteando las nuevas cadenas montañosas que surgían tras la colisión de dos placas tectónicas.

En lo que al clima se refiere, los últimos 500 millones de años están bastante bien caracterizados por la ciencia de la paleoclimatología. Para este período, que corresponde aproximadamente a la era del Fanerozoico (es decir, la edad geológica en la que han surgido las formas de vida complejas), los científicos pueden hacer reconstrucciones bastante precisas del clima. Usan para ello los llamados “proxies”, obteniendo información de los anillos de los árboles, sedimentos marinos o núcleos de hielo.

Los hallazgos fósiles demuestran que los cocodrilos y las tortugas vivían al norte del Círculo Polar Ártico. En ninguna parte, ni siquiera en los polos, la temperatura media era inferior a cero grados centígrados

De forma muy resumida: vivimos hoy en un período relativamente cálido (interglacial) dentro de un período muy frío (edad de hielo). Hace 100 millones de años, en el período Cretácico, la Tierra se veía muy diferente a como la vemos hoy. Los hallazgos fósiles demuestran que los cocodrilos y las tortugas vivían al norte del Círculo Polar Ártico. En ninguna parte, ni siquiera en los polos, la temperatura media era inferior a cero grados centígrados. Como el agua no estaba fijada en los glaciares, el nivel del mar era 200 metros más alto que hoy.

La bajada de temperaturas que condujo a la edad de hielo actual comenzó hace unos 50 millones de años. Las razones de ello son controvertidas. Una de las teorías más aceptadas supone que la propagación y la posterior sedimentación del helecho de agua dulce Azolla capturó cantidades significativas de gases de efecto invernadero, como el CO2. En los últimos doce millones de años, la caída de temperatura se ha vuelto más fuerte, culminando en una rápida sucesión de glaciaciones cada vez más intensas que han caracterizado los últimos tres millones de años.

Ilustración 1. Fuente Robert A. Rhode, preparada a partir de datos peer-reviewed de acceso público, CC BY-SA 3.0

¿Y el Homo sapiens? Hace unos 12,000 años, en el Neolítico, comenzó una transición global por la que las culturas de cazadores-recolectores pasaron a convertirse en culturas de campesinos sedentarios. Con el fin de obtener tierras para la agricultura y material para generar energía (calor, cocina, industria de los metales…), comenzamos a talar y quemar bosques de forma cada vez más extensiva, liberando cantidades significativas de CO2. A esto hemos ido agregando el metano generado a través de la cría de ganado y el cultivo de arroz (los campos de arroz son esencialmente pantanos artificiales).

Es muy probable que esta tendencia al calentamiento “antropogénico continúe en las próximas décadas

Con la industrialización en el siglo XIX, la concentración de CO2 siguió aumentando debido a la quema de carbón y más tarde de petróleo y gas natural. Aunque ignoramos si esto es únicamente debido a la acción humana, podemos afirmar que desde el año 1000 DC, el contenido de CO2 de la atmósfera ha aumentado de 280 partes por millón (ppm) a más de 400 ppm.

El resultado es una tendencia de calentamiento en plena época interglacial. Dado que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen aumentando para generar prosperidad en las economías emergentes y en vías de desarrollo, es muy probable que esta tendencia al calentamiento “antropogénico continúe en las próximas décadas.

Y hasta aquí hemos llegado: la ciencia pone estos conocimientos en manos de los políticos y ellos deciden planificar nuestro futuro. El primer paso: descabonizar la economía, que es lo mismo que decir descabonizar nuestro modus vivendi. Ocurre que, incluso si nos abandonamos al principio de precaución más absolutista, ignorando todos los imponderables asociados a las proyecciones, pronósticos y modelos al uso, una estrategia destinada principalmente a reducir y evitar las emisiones de gases de efecto invernadero no carece de alternativas.

Incluso si se parte de la premisa de que los riesgos potencialmente concebibles de un calentamiento global progresivo nos obligan a la acción, la investigación científica básica no determina qué debemos hacer. Al contrario, lo normal en ciencia sería que surgiesen conceptos y propuestas diametralmente opuestos a la política climática actual, o cuando menos, diferentes alternativas.

Lo normal en ciencia sería que surgiesen conceptos y propuestas diametralmente opuestos a la política climática actual, o cuando menos, diferentes alternativas

Alrededor de las traídas y llevadas consecuencias del calentamiento global nos encontramos con muchos malentendidos. Contrariamente a la creencia popular, un aumento de temperatura media del planeta no es un desastre para la biodiversidad. Dado el tamaño de la tierra y la diversidad de sus hábitats, la ciencia sobre la biodiversidad todavía está en su infancia. Hasta ahora, los biólogos conocen alrededor de 1,75 millones de especies animales y vegetales. Sin embargo, cuando se trata de la cantidad de especies desconocidas que existen, las estimaciones científicas varían ampliamente. Podríamos estar hablando de tres millones o 10 millones de especies.

Con tanta incertidumbre, es prácticamente imposible hacer ninguna afirmación confiable sobre el tema. Afirmar, sin embargo, que un mundo más cálido debería ser menos rico en especies parece la menos plausible de todas. Cuanto más cerca del ecuador —clima más cálido— mayor es la biodiversidad; en latitudes más altas (es decir, más frías) y en las montañas la biodiversidad disminuye. En la historia de la tierra, los períodos cálidos fueron siempre los más ricos en especies.

El cambio climático antropogénico tampoco ha sido un problema importante para la humanidad hasta el momento. Puede parecer contraintuitivo, pero, de hecho, las muertes relacionadas con fenómenos climáticos han estado disminuyendo dramáticamente durante décadas. El número de muertes por tormentas, sequías, inundaciones, deslizamientos de tierra, incendios forestales y temperaturas extremas ha disminuído, según datos de la Agencia Americana para el Desarrollo Internacional (OFDA) y el Centro Belga de Investigación sobre Epidemiología de Desastres Naturales (CRED), considerablemente en los últimos 90 años y esto a pesar de que durante el mismo período la población mundial se ha más que triplicado. Las razones son el progreso tecnológico, el acceso a energía abundante y barata y el consiguiente aumento de la prosperidad. Cada vez podemos predecir mejor el clima extremo (por ejemplo, a través de la tecnología satelital) y protegernos físicamente de él (por ejemplo, a través de diques, sistemas de drenaje o edificios más robustos).

el calentamiento global no puede considerarse una perturbación del “equilibrio natural”. Nunca hubo tal equilibrio

Por último, el cambio climático antropogénico no parece ser una desviación relevante de las fluctuaciones que se han producido en el contexto de la variabilidad natural durante millones de años (¡la Tierra sigue en una época de frío!). En términos de velocidad —la famosa aceleración imprecedente— tampoco podemos calificar el cambio actual como infrecuente (los rápidos cambios climáticos también ocurren naturalmente, véase la llamada fluctuación Misox hace 8200 años, que provocó una caída de la temperatura global de alrededor de tres grados Celsius en 150 años). Por lo tanto, el calentamiento global no puede considerarse una perturbación del “equilibrio natural”. Nunca hubo tal equilibrio. El cambio climático antropogénico no es principalmente un problema para la naturaleza, sino para los humanos. Esto se debe a la extensa infraestructura física (ciudades, tierras agrícolas) que hemos creado cerca de la costa y que está amenazada por el aumento del nivel del mar.

Una respuesta racional al cambio climático podría incluir medidas para proteger áreas costeras y no entorpecer —mediante absurdas leyes que únicamente atienden a determinadas agendas políticas o intereses de algún lobby— el desarrollo, la mejora y la aplicación de tecnologías de generación de energía de coste bajo y fácil acceso. Sin embargo, las voces racionales son raras en el debate actual. En los círculos occidentales dominantes, impera la visión por la que el cambio climático es únicamente consecuencia de la acción humana sobre una naturaleza “siempre armónica y en equilibrio”, o incluso como una especie de “castigo” por nuestra arrogancia. Este punto de vista se ve respaldado por el alarmismo de los ecologistas —y los políticos que compran su agenda—, algunos científicos “activistas”, y los periodistas que toman esas afirmaciones y esa visión del mundo de manera totalmente acrítica haciéndolas propias.

La ciencia del clima es todavía una disciplina relativamente joven. No conocemos las respuestas a casi ninguna pregunta

La ciencia del clima es todavía una disciplina relativamente joven. No conocemos las respuestas a casi ninguna pregunta. La investigación seria sobre el clima es, por lo tanto, útil y necesaria. Precisamente por esta razón se debe sospechar siempre de una política de protección climática consistente en gastar mucho dinero del contribuyente e intervenir con más y más reglas en la economía y la sociedad. Es más sensato seguir investigando para comprender mejor el clima, para desarrollar tecnologías que nos permitan hacer frente (adaptarnos) a las consecuencias del cambio climático y, en última instancia, para influir en el clima de forma selectiva.

Necesitamos un debate serio y abierto sobre el cambio climático, sus posibles consecuencias y nuestras opciones de acción. Únicamente desde una relación libre de intereses entre ciencia y política lograremos nuestros objetivos.

29 COMENTARIOS

  1. Gracias a todos por sus comentarios.

    Permítanme hacer una puntualización que creo necesaria: efectivamente, no podemos asignar a la acción humana el 100% de las variaciones en la concentración de CO2 atmosférico. Para darse cuenta de ello basta con echar un vistazo al ciclo del carbono en el planeta. Pero: negar la contribución antropogénica dentro de ese ciclo es igualmente erróneo.

    Ello no quiere decir que el CO2 sea el botón mágico que nos permite “apagar y encender” los procesos de calentamiento del planeta, como pretenden los políticos de hoy en día. La complejidad del sistema climático, apenas comprendida aún, convierte tal “solución” en agua de borrajas.

    Dejemos que la ciencia siga sus caminos, controlemos que se trate de ciencia falsable y reproducible y no olvidemos, como decía Feynman, que “no existe una autoridad que decide lo que es una buena idea” … ni para todos, ni para siempre.

    • Lo que es erróneo es pensar que porque el hombre pueda alterar un supuesto equilibrio inexistente durante toda la vida del planeta. Su postura de meterla, pero sólo la puntita, para que no quedarse embarazado es poco científica. Si hay evidencia, hay evidencia y, si no la hay, son conjeturas sin más valor que opiniones de barra de bar.

      El error suele venir de ofrecer datos y no ponerlos en el marco de referencia. Por ejemplo uno puede decir que el hombre emite 6 GT de CO2, lo que, leído por un camionero que, cuando carga con 30 toneladas, tiene que subir el puerto a 50 Km/h porque el camión se ringa, es una barbaridad. Pero es que las cifras siempre tienen que darse en un marco de referencia, por eso yo he incluido la emisión total de CO2 a la atmósfera, pero, ¿cuanto supone el C02 emitido por el hombre frente al CO2 contenido en al atmósfera? ¿Cuánto supone el CO2 emitido por el hombre respecto a la masa total de gases que componen la atmósfera? ¿Con qué precisión se mide? ¿Con qué precisión se medía hace cien años? Porque, claro, igual estamos viendo una variación del 1% con un aparato que tiene una precisión del 20%, precisión que no es ninguna barbaridad si hablamos de medidas indirectas tomadas sobre muestras de hace cientos, miles o millones de años que quizás hayan sido sometidas a condiciones que no sabemos.

      • Hay evidencia, y es cuantificable, de que la actividad humana emite CO2, usted mismo da cifras (y yo describo algunos de los procesos en el texto).

        Hay evidencia, desde la paleoclimatología, de que los cambios a que asistimos no son ni imprecedentes ni necesariamente negativos. Eso también lo afirmo en el texto.

        No hay evidencia de que las emisiones antropogénicas sean la causa directa y única de los cambios de temperatura observados en los últimos años. Eso es lo que digo yo. Y desde ahí, me limito a señalar que la política carece de argumentos, más allá de los ideológicos, para diseñar políticas de “salvación del clima”.

        Saludos.

        • Y los volcanes también emiten mucho CO2. Incluso una errupción volcánica emite más CO2 a la atmósfera, que toda la actividad humana, desde que el hombre aprendió a encender un fuego con leña. Además centrarse en el CO2, ignorando lo demás es interesadamente falso. Porque es una mentira a medias. El mayor gas de efecto invernadero y con diferencia muy sustancial. es el vapor de agua.
          Estoy de acuerdo con RBerzal.
          Si es miembro a tiempo parcial o completo de “La iglesia de la calentología”, admítalo, expóngalo y razónelo. Aunque la “calentología” está suficientemente desacreditada. Lo cambiaron por “cambio climático”, que es más ambiguo y puede caber cualquier cosa.
          De una cosa estoy seguro, si hay calentamiento, desde luego el último sospechoso es el denostado dióxido de carbono.

          • Yo no le acusé de ser un “calentólogo” en el sentido, que se entiende. Lo cierto es que con el asunto del cambio climático los “negacionistas” han sufrido toda clase de improperios y han sido condenados a la hoguera metafórica por “herejes”, contrarios al dogma, establecidos por individuos, que ni saben, ni entienden. Pero tienen mucho interés por razones espúreas al tema. Incluso la “proposición de ley” del orate Pablo “Mármol” Iglesias para tipificar como delito a los que niegan, que el calentamiento antropogénico tenga lugar. Si honestamente Ud. lo cree, yo lo respeto. Pero sencillamente no lo comparto y tampoco quiero imponer la “negación”. Simplemente creo honestamente, en que el cambio climático es natural. El hombre no tiene capacidad para producirlo por si mismo con CO2. Los datos aportados por los vituperados “negacionistas” me resultan más ajustados a la observación de la ciencia y punto.

  2. Lo del cambio climático es un gran negocio para los científicos, empresarios y políticos enchufados al bolsillo del contribuyente, es muy similar al negocio de la pobreza que tiene montado Oxfam o la mismísima ONU, un ejemplo es el caso de Al Gore el cual al momento de la elección presidencial del año 2000 tenía un patrimonio de 1.7 millones de dólares, en la actualidad su patrimonio ya supera los 200 millones. En el caso de los Clinton ha sucedido algo parecido y por desgracia las aborregadas sociedades “progresistas” no se dan cuenta de que va todo este tinglado y como les afecta directamente en sus cada vez más precarios bolsillos, si es que los calentólogos no se han cargado ya sus empleos.

  3. Decir que la variación en los niveles de CO2 atomosférico se deben al ser humano es no tener ni la más remota idea del asunto. Y alguno dirá: ¿y sabes tú más que los científicos? por supuesto que no, pero, cuando miro los datos, procuro entenderlos. Atendiendo a los balances de producción de CO2 que circulan por ahí, el ser humano emite unas 6 gigatoneladas (GT) de CO2 al año, pero es que la emisión total de CO2 que es suma de la que producen todos los seres vivos que respiran en la tierra (desde microorganismos hasta todo lo demás) es de algo menos de 800GT, es decir, la producción humana no llega ni al 1% de la total estimada. Alguno dirá que ese 1% puede ser el que rompa el equilibrio, pero, llegados a este punto la pregunta clave es: ¿Qué error estamos cometiendo al evaluar la producción total de CO2? pues seguramente de un 10 o un 20% por lo menos. Lo cual nos lleva a la siguiente disyuntiva: ¿Estamos admitiendo errores, digamos que del 15%, el nuestra evaluación de la producción y decimos que la culpa es del 0.7%? ¿Esto es serio?

    Por otra parte es importante destacar que el CO2 que se libera al quemar combustibles fósiles una vez estuvo en la atmósfera y fue fijado por las plantas, es decir, si de equilibrios hablamos, las plantas que fijaron ese CO2 que hoy liberamos al quemar petróleo estaba fue hurtado a la atmósfera por las plantas alterando el equilibrio primigenio. Deberíamos talar todas las plantas para que no fijen más CO2? Cual es el equilibrio natural, el que había antes de que las plantas fijasen el CO2 o el que hay ahora? En fin, que no se dicen más que gilipolleces.

    Otra gilipollez que dicen los que hablan del cambio climático es que, al subir la temperatura, habrá más sequias y lloverá menos. Pues bien, la prueba en contra es muy sencilla. introduzcan una esponja mojada dentro de un vaso boca abajo y pónganlo al sol para que se caliente el aire del interior verán si llueve más o menos. Esto nos lleva a lo siguiente, por supuesto que al elevarse la temperatura global de la tierra los glaciares se descongelarán, pero, hay otro efecto importante que no se puede pasar por alto; al subir la temperatura del aire aumenta su capacidad para retener agua, y ese agua va a salir, en su inmensa mayoría de los océanos.

    Podría seguir pero creo que es suficiente.

    • El sistema de actividad atmosférica se basa en el diferencial de temperaturas entre los polos del planeta y su ecuador. No recuerdo, cuál es el valor en ºC. Me suena 15ºC de promedio, pero no estoy seguro. Cuanto más alta es esa diferencia, la atmósfera se vuelve más violenta, porque hay una diferencia de potencial de energía mayor. Un calentamiento global, significa que el calor se difundirá homogéneamente por todo el planeta los las leyes de la Termodinámica. No habrá más calor en el ecuador, sino que las latitudes polares serán más templadas y el diferencial polo-ecuador será más reducido. El resultado es una atmósfera menos energética, más húmeda y por tanto más tranquila. Es falso que un calentamiento global por si mismo, provoque huracanes y tormentas más violentas. Sería todo lo contrario.
      Señores lo más peligroso para la Tierra es una glaciación. Con 10.000 millones de humanos, crearía que toda la parte de Canada-USA sería inhabitable. En Europa todo el norte se helaría, al menos hasta París y más abajo. Los periodos glaciares producen sequías intensas.

  4. ¡Caramba,el gran Isaías, el primo de Rajoy!
    No pasa nada amigos el caletamiento global es una trola de rojos; todo va estupendamente bien y podemos seguir con nuestras emisiones de CO2.
    Hasta que no se acabe la última gota de petróleo, siempre existirá el debate, luego, la debacle. Una pena que entrtanto, mueran 90.000 personas al año en Europa por la calidad del aire; ¡ bueno, de algo tenían que morir!
    En un artículo anterior, alguien comentó algo acerca de la basurilla, perdonen mi desmemoria, no puedo por tanto decirle: ”estaba Ud. en lo cierto”
    Yo creo en el calentamiento global; y que tiene y tendrá consecuencias funestas para los más vulnerables.
    ¿Que esperan los agoreros para mandarme mi cheque?

    • Gracias por su comentario.

      Pues mire, yo no “creo” en el Calentamiento Global, yo “se” que existe y que es un fenómeno medible y comprobable. Obviamente, ignoro rotundamente las consecuencias que podrá tener, más allá de lo que sabemos que ocurrió en otros momentos cálidos de la historia del planeta. Pero no tiene por que ser de nuevo como entonces. Eso de “creer” en que será así o de la otra manera se lo dejo a los omniscientes convencidos.
      Cómo era aquello del debate serio y abierto?
      Saludos.

    • En el periodo conocido como “óptimo climático medieval” fue extraordinariamente cálido en la edad Media. Hubo otro gran calentamiento precedente, llamado calentamiento máximo del Holoceno, seguido de un enfriamiento hasta el gran calentamiento de la edad media. Luego siguió un periodo conocido como la “pequeña edad de hielo”, que duró hasta 1.850. A partir de ese año empezó la fase de calentamiento en que estamos ahora. Algunos científicos avisan, que las temperaturas podrían empezar a bajar de nuevo pronto.
      ¿Qué indica todo esto? Que nuestro planeta sigue periodos alternos largos de frío y calor largos que a su vez hay dentro de esa curva larga, hay oscilaciones cortas. Hasta los años 60, la industria y la emisón de CO2 se concentraba en las naciones más desarrolladas de Europa y América, paises como India sufrían de hambrunas cíclicas, con menos de la mitad de su población actual. India lleva un crecimiento explosivo demográfico, que la llevará igualarse a China e incluso superarla en población. Y El CO2 de los indios ni de los chinos “es distinto” (ironía), porque pueden “contaminar” con CO2 sin límite alguno.

  5. Mi primer conocimiento del agujero de ozono fue a través de un libro titulado “El Universo” no recuerdo el autor, era un libro científico, entre otras cosas decía, años cincuenta, que el agujero de ozono se debía a los nuevos aviones a reacción. En un libro publicado años más tarde leí que nos acercábamos a una nueva era de glaciación, como aquello no coló años más tarde empezaron a divagar sobre el calentamiento global y el otro día vi a Barden haciendo el tonto en la Antártida, cuando se habla de asuntos serios no se llama a Barden, coño.

    • En los años 70 la temperatura media comenzó a bajar con el cambio cíclico. Entonces los científicos lanzaron la alarma sobre una posible glaciación inminente. Entre otras cosas y por el promedio de tiempo transcurrido entre las últimas, “ya toca” la próxima.
      Lo que si el CO2, desde que se mide éste en las islas Hawaii, como parte del programa del “Año geofísico internacional” en uno de los años 50 del pasado siglo. El CO2 ha aumentado mucho, pero sigue siendo irrelevante. Si en los años 70, empezó a bajar la temperatura media y el CO2 había aumentado. ¿Entonces el CO2 produce efecto de invernadero o no? Por cierto todas las predicciones hechas en los años 80, cuando la temperatura volvió s subir, para los años actuales, no se han cumplido ni de lejos.

  6. El resumen, es que las eras o tiempos geologicos son de cientos de miles o millones de años, y el hombre lleva aquí 15.000 años, y el clima se estudia desde menos de 100 años, luego sacar conclusiones, predicciones por estos 100 años, es como ver que hoy llueve a las 14:00 y decir que el clima de la Tierra en toda ella, es lluvia y esta temperatura.
    El Hombre es una pieza mas (como cualquier animal, planta, ser vivo, bacteria) y claro que su presencia altera la era geologica en la que está, pero eso ni es malo ni es bueno, simplemente “es”. Detras del cambio climatico, como todo en la progresia marxista, subyace reducir o eliminar al Ser Humano a un actor secundario, por detras de la ecologia, animalismo y demas zarandajas politicas neo-comunistas, es control de la libertad del ser humano y des-humanizarle, y control politico interesado, en este caso por el cmabio climatico y animalismo unido. ¿Porque la era geologica del Antropoceno es peor que el resto de eras? ¿acaso no ha habido 7 extinciones masivas, 3 gigantescas, de forma periodica sin estar el ser Humano implicado? ¿tiene mas derecho a la vida un helecho a sun Ser Humano? ¿las desapariciones de biodiversidad solo son malas si las ahce el ser humano y no la naturaleza? ¿Acaso el ser humano no es parte de la naturaleza y como tal actua con el medio?
    La naturaleza cambiará y el ser Humano, se adaptará a las nuevas condiciones, en unos 4500 millones de años antes de que el sol nos engulla.
    Lo verdaderamente preocupante es la falta de agua dulce, la población crece exponencialmente, pero el aporte de agua dulce es casi constante, ese si que es un problema muy grave que no se tiene en cuenta ni se soluciona

    • La escasez de agua potable: ése sí puede ser un factor crítico. Unido al binomio agua-energía, ya que la energía asociada al ciclo integral del agua (captación, almacenamiento, distribución, recogida, depuración y nueva introducción en el ciclo, tal como propugna el nuevo paradigma de la economía circular) crece exponencialmente.
      La ausencia de infraestructuras en los países emergentes, unida a su fuerte crecimiento demográfico, está contaminando, vía vertidos descontrolados de las aguas residuales los acuíferos y ríos, haciendo insana e insalubre la vida de las personas “aguas abajo”. Véase el caso de las regiones pobladas de Colombia…

      La cada vez mayor exigencia del factor agua-energía para la vida humana puede ser un vector crítico más condicionante que el interesado debate pseudocientífico del calentamiento del clima.

  7. “La evaporación cinética de las gotitas de ácido acético acuoso y los efectos de los componentes orgánicos solubles del aerosol o pulverizador en el mecanismo de la evaporación del agua es la química que Al Gore debería estudiar”

    Abstract: The presence of organic surfactants in atmospheric aerosol may lead to a depression of cloud droplet growth and evaporation rates affecting the radiative properties and lifetime of clouds. Both the magnitude and mechanism of this effect, however, remain poorly constrained. We have used Raman thermometry measurements of freely evaporating micro-droplets to determine evaporation coefficients for several concentrations of acetic acid, which is ubiquitous in atmospheric aerosol and has been shown to adsorb strongly to the air–water interface. We find no suppression of the evaporation kinetics over the concentration range studied (1–5 M). The evaporation coefficient determined for 2 M acetic acid is 0.53 ± 0.12, indistinguishable from that of pure water (0.62 ± 0.09).

    • Al Gore fue alumno de una de las mejores universidades de USA, Harvard. Pero, ¿qué estudió allí el Sr. Gore? El equivalente a “Ciencias Políticas” en España. O sea dudo que Gore sea capaz de saber hasta cuanto dióxido de carbono ( el “terrorífico” gas de invernadero) hay en la atmósfera de la Tierra. Igualito que Pablo “Mármol” Iglesias, que propone meter en la cárcel a aquél, que niegue el cambio climático producido por CO2 y el hombre.
      La atmósfera del planeta no se puede eliminar el dióxido de carbono, porque es un gas, que no es contaminante, su efecto de invernadero es muy limitado. Y es necesario para la vida vegetal y por tanto para la vida animal.
      Hace años leí un artículo de un paleogeólogo en la revista “Investigación y Ciencia”, donde analizaba el clima del útimo supercontinente Pangea. Las costas bullían de vida. Pero en el centro regía un clima continental extremo. Al mediodía la temperatura podría alcanzar 100º C y de noche caer a muchos grados bajo cero. Por supuesto, que era un desierto.
      Hubo una época geológica en que el CO2 llegó al 10%, cuando el supercontinente inestable, se rompió y la actividad volcánica era intensa. Ese 10% favoreció notablemente la vida vegetal y el oxígeno en la atmósfera llegó al 30% y no el 21% como está ahora.
      ¿Hay cambio climático? Sí. El clima de la Tierra lo determina la actividad solar, los cambios orbitales periódicos, la disposición continental. Pero no el CO2, ni el hombre. El clima siempre está cambiando. Y a una época muy cálida le sucede siempre una extremadamente fría. Tenemos la suerte de contar con el continente antártico en el polo sur y tener, por la deriva continetal actual un océano Ártico reducido. Por lo que las glaciaciones son más suaves. Pues han habido al menos dos, glaciaciones con efecto “bola de hielo” planetaria, porque la disposición continental de esas épocas existían océanos polares enormes.
      La Tierra le vendría muy bien en lugar de un 0,04% de CO2, que es irrelevante, un 2% ó un 3%. Favorecería la vida vegetal y el aumento del oxígeno.
      Por último señalar que el gas de mayor efecto de invernadero es el vapor de agua y con diferencia. Que estamos en un periodo interglacial, que puede estar llegando a su fin. Una glaciaciación no es gradual, sino que acontece rápidamente y en un mundo superpoblado, sus efectos serían infinitamente peores, que el supuesto calentamiento cíclico, que se pueda estar dando. Y la debilitación cíclica de la actividad solar comenzará pronto.

      • “Por último señalar que el gas de mayor efecto de invernadero es el vapor de agua y con diferencia.”

        Efectivamente, eso es lo que viene a decir el artículo de dailywire al que me remito.

        Muy documentada su aportación.

        Buenos días.

      • Concuerdo con Reliable , me parecen muy interesantes sus aportaciones JRA en este artículo.
        Tema que desconozco su verdadera realidad.

        Saludos

        • Mire la realidad es muy simple, si mira “la letra pequeña”. La última conferencia sobre “el cambio climático” en París. Donald Trump no quiso saber nada sobre reducción de CO2. Fue internacionalmente vituperado por toda la social-derecho-progresía de Europa y del mundo “ilustrado”. Por allí estaba el presidente de China, que hace una declaraciones, “donde apoya el control de las emisiones de CO2” y se opone a Trump. Recibe el abrazo de los déspotas más significados de Europa, como Macron, Merkel y los demás de claqué a aplaudir el gesto del presidente chino.
          La realidad es la siguiente: La energía eléctrica en China se genera mediante la quema de carbón y junto con India, están ambas excluidas de cualquier control sobre emisiones de CO2. Pueden emitir todo lo que quieran. Las naciones más pobladas del planeta 1200 millones India y 1600 millones China. Ambas en acelerado desarrollo van a caño libre. El control de emisiones es UN FRAUDE. Pues sólo obliga al “parque jurásico” europeo. USA en realidad ha bajado de hecho en el balance neto, sus emisiones. Se puede subir la emisión directa del gas, pero luego compensar con un aumento de la masa forestal. Ya que el mundo vegetal respira CO2 y expele oxígeno (O2). Cierto, que eso ocurre sólo de día. Pero neto el balance de cualquier vegetal, es que su consumo de CO2 es mayor, que el de O2 (por la noche) y el carbono por la función clorofílica de los vegetales, éstos crecen eliminando CO2 de la atmósfera.

    • Casi todos los ex-presidentes Tanto de USA con ex-primeros ministros con sus conferencias han ganado mucha “pasta”. Y Gore pilló a un auténtico orate e idiota, que lo recibió con todos los honores en La Moncloa y el tipo con la bendición progre, se hichó a dar “conferencias” a precio de tonelada métrica de platino por muchos lugares de España. Había que “estar en la onda”, como diría un mexicano.
      Le compró un montón de DVD, de ese documental, que produjo “Una verdad incómoda”. Yo no sé, que se hizo con ellos. Se justificó el gasto para los centros escolares. Yo lo retitularía como “Una mentira conveniente”

      • Desconocimiento absoluto de todo lo relativo a la ciencia y mucha desfacahtez y cara dura alimentada por los $$$.
        Como si yo siendo ingeniero doy conferencias de derecho y teoria politica por lo que leo en los foros de las noticias, bueno eso ya lo hacen los de podemos

    • Mi olla a presión también tiene un agujero para la salida del vapor e incluso una válvula de seguridad para el exceso de presión. Si partimos de la base de que el hombre no puede inventar nada que no esté ya en la naturaleza podemos llegar a la conclusión que el pitorro de la olla a presión es una vulgar copia del agujero de ozono.

      • Oiga, oiga y si las ventosidades (antes decíamos pedos en casa) de las vacas, puro metano, nos la estarán metiendo doblada y su alegoría a la olla a presión quedaría invalidada si los indios dejaran de adorarla como ser benefactor y las sacrificaran?

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