Se suele afirmar que nuestra civilización está basada en la razón, pero también es la civilización del sentimiento —mal que les pese a los devotos de la Ilustración—, de hecho, creó al hombre sentimental. Este tipo de hombre puede inducir a la confusión porque podemos entenderlo equivocadamente como un hombre que siente.

El hombre sentimental no es el hombre que siente sino el hombre que ha hecho un valor del sentimiento, que es cosa muy distinta. Este matiz es crucial, porque a partir del momento en que el sentimiento se convierte en un valor, no es ya que todos queramos sentir —en realidad todos sentimos—, sino que, como a todos nos gusta presumir de nuestros valores, tendemos a exhibir nuestros sentimientos. Este sencillo mecanismo constituye para los más espabilados una palanca de poder irresistible………………………….

[CONTENIDO EXCLUSIVO MECENAS] 
SI ERES MECENAS de Disidentia y quieres acceder a este contenido en la comunidad de Disidentia en Patreon, haz clic en el siguiente título:

El ocho de marzo y la manipulación del sentimiento

SI NO ERES MECENAS de Disidentia y quieres acceder a este contenido, haz clic AQUÍ, accederás al contenido bloqueado. Desbloquéalo haciendo clic en la imagen del candado y, a continuación, sumándote a nuestra comunidad de mecenas.

¿Por qué ser mecenas de Disidentia? 

En Disidentia, el mecenazgo tiene como finalidad hacer crecer este medio. El pequeño mecenas permite generar los contenidos en abierto de Disidentia.com (más de 1.000 hasta la fecha). Y su apoyo tiene recompensas: análisis especiales, que no encontrarás en ningún otro medio, y podcast exclusivos.
En nuestra comunidad de mecenas tendrás no sólo contenidos muy elaborados, también Grupos de Opinión, donde cada persona, resida donde resida, puede aportar sus ideas, trabajar con los demás y juntos construir mucho más que un medio. En Disidentia queremos recuperar esa sociedad civil que los grupos de interés y los partidos han arrasado.
Forma parte de nuestra comunidad. Con muy poco hacemos mucho.
Muchas gracias.

Apoya a Disidentia, haz clic aquí