Charla en TED: hacia una imparable infantilización

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Me encanta ver fotos antiguas. Y cuando observo retratos de nuestros abuelos o bisabuelos y las comparo con las de hoy, percibo una pequeña… o una gran diferencia. Ellos posaban serios, adustos; pero hoy casi todo el mundo sale sonriendo, o riendo, haciendo todo tipo de muecas, gracias o gestos. Y, aunque parezca un detalle insignificante, refleja un profundo cambio de actitud ante la vida: lo que antaño era propio de niños y adolescentes se ha convertido en algo común en los adultos.

Decía Milán Kundera que sería “impensable un busto de Julio Cesar riendo a carcajadas… pero los presidentes norteamericanos actuales parten hacia la eternidad ocultos tras el espasmo democrático de la risa. La risa es un espasmo y en el espasmo el hombre no se gobierna a sí mismo, lo gobierna algo que no es ni la voluntad ni la razón. Así, hoy, la ausencia de voluntad y razón, es decir lo infantil, se ha convertido en el estado ideal del hombre“.

También advirtió esta transformación el escritor Stefan Zweig  cuando describía la Viena de su juventud, a finales del XIX: “en aquellos tiempos todo el que quería prosperar tenía que disfrazarse para parecer mayor, ponerse gafas sin necesitarlo, anular, aunque sólo fuera exteriormente, su juventud, una condición que confería poca solidez […]. Hoy, por el contrario, todo el mundo intenta aparentar una edad muy inferior“.

Hacia un mundo con mentalidad adolescente

Pero lo sustancial del mundo actual no es la apariencia, que la gente vista de forma adolescente o, incluso, recurra a la cirugía para quitarse años de encima. Lo verdaderamente grave, el cambio fundamental es que hoy día son los adultos quienes imitan el comportamiento de los jóvenes… cuando debería ser al revés. Está bien visto, incluso de moda, cultivar a avanzadas edades cierta inmadurez, campechanía, poca seriedad, tomarse a broma asuntos importantes o permitirse ciertas licencias con los demás.

La experiencia que proporciona la edad constituía antes una valiosa cualidad pero hoy se ha convertido en un lastre del que desprenderse a toda costa

Y esto es así, porque la juventud se ha convertido en icono de culto, objeto de constante elogio y adulación… como si ser joven tuviera enorme mérito. Pero es absurdo porque difícilmente puede tener gran mérito algo que todo el mundo logra, sin esfuerzo, al menos en una etapa de su vida. Por el contrario, la experiencia que proporciona la edad, la sabiduría vital, que constituían una valiosa cualidad en aquella lejana Viena de Zweig, se han convertido hoy en un estorbo, un lastre del que desprenderse a toda costa: hay que ser joven, o adolescente, a cualquier edad.

El imperio de los rasgos adolescentes

Vivimos un proceso de infantilización, que afecta a todas las sociedades occidentales, eso sí, a algunas más que a otras. La población envejece, pero ciertos rasgos adolescentes permanecen hasta edades muy avanzadas y comienzan a prevalecer sobre los maduros. Los impulsos dominan a la reflexión. Los “derechos”, que todo el mundo reclama y que los gobiernos ofrecen a granel, imperan sobre los deberes, esas pesadas cargas del adulto. Para conseguir ciertos objetivos, la reivindicación, la protesta y el pataleo, propios de niños, comienzan a resultar más eficaces que el esfuerzo y la auto-superación. Y la imagen se antepone a las ideas.

Los “derechos”, que todo el mundo reclama y que los gobiernos ofrecen a granel, imperan sobre los deberes, esas pesadas cargas del adulto

Hacia un mundo con mentalidad adolescente

Va desapareciendo paulatinamente el hábito del pensamiento, de la reflexión, sustituidos la búsqueda de la satisfacción instantánea. Todo se simplifica; se leen cada día menos libros, desplazados por cortos mensajes de texto. No es infrecuente ver a adultos con afición desmedida a los juegos en la consola o el computador. Y la cultura acaba convertida en entretenimiento.

Se fomenta la difusión de miedos inventados o exagerados, más propios de la imaginación infantil que del raciocinio de un adulto. Nunca fue el mundo tan seguro como hoy pero jamás vivió la gente tan amedrentada, percibiendo peligros en cualquier alimento, en cualquier aparato tecnológico, en cualquier desconocido. Así, arraigan fácilmente las teorías del Apocalipsis, esas catástrofes que afectarán a la humanidad en un momento siempre indeterminado: nos abrasaremos, nos quedaremos sin alimentos, sin fuentes de energía, nos congelaremos o contaminaremos.

El crepúsculo de la responsabilidad individual

El proceso tiene varias causas pero un denominador común: la merma de la responsabilidad individual, que se transfiere a otras personas, a la sociedad o incluso a determinados fenómenos que escapan al control del sujeto. “Yo nunca tengo la culpa… siempre son otros“.

Un exagerado paternalismo estatal, la creencia de que el Estado tiene siempre la capacidad, y el deber, de resolver nuestras dificultades, de garantizar nuestra felicidad, es una de las explicaciones más inmediatas. Así, los gobernantes se convertirían en nuestros padres… cuando no los Reyes Magos. Y nosotros en niños que gritamos, pataleamos, para que nos concedan nuestros deseos, a los que llamamos “derechos”; no siempre nos esforzarnos por alcanzar los fines por nuestros propios medios.

Pero existe otra causa, más profunda y quizá menos conocida, que es el ascenso de la Cultura Terapéutica. Se ha producido en las últimas décadas un cambio silencioso, paulatino pero evidente. Antaño, cuando un niño fracasaba en los estudios se decía que era un vago, un holgazán, que carecía de voluntad o no que servía para ello. Ahora es distinto: sufre un déficit de atención, una dislexia o… un trastorno del espectro autista. En definitiva, un trauma, alguna enfermedad hasta hace poco desconocida pero todas sospechosamente abundantes.

Y esto también afecta a los adultos: “si no fracaso es porque tengo depresión, ansiedad o cualquier otra patología“. Así, hay una liberación de responsabilidad: no es culpa mía, me rebasa, no puedo hacer nada porque… es una enfermedad. En cualquier caso, la palabra “voluntad” ha ido cayendo en desuso.

Infinidad de sucesos, que antes no eran más que tropiezos comunes en la vida, se han convertido ahora en amenazas para el equilibrio emocional

La cultura terapéutica considera que los individuos son emocionalmente muy vulnerables, incapaces de gestionar sus sentimientos por sí mismos. Infinidad de sucesos, que antes no eran más que tropiezos o contrariedades comunes en la vida, se han convertido ahora en amenazas para el equilibrio emocional de las personas. Un simple fracaso, decepción o rechazo constituirían detonantes de un trauma, de una baja autoestima, una enfermedad que, al parecer, menoscaba la capacidad de las personas para conseguir sus objetivos vitales.

Además, los familiares, las amistades, los conocidos, no serían apoyos adecuados para ayudar al sujeto: es imprescindible para todo la ayuda de un experto. Como  consecuencia, la ayuda de familiares y amigos ha sido sustituida hoy, en multitud de casos, por la terapia psicológica.

Esta corriente duda también que los padres posean las dotes necesarias para criar y educar correctamente a sus hijos sin asesoramiento profesional… aun cuando todas las generaciones anteriores lo lograron sin gran dificultad. Ahora se necesitan escuelas de padres. Así, los abuelos, los padres esas figuras con experiencia vital, a las que se recurría en busca de consejo, han desaparecido como referentes, desplazados por expertos. Y, dado que la infancia y sus traumas determinan el futuro de cada persona, la familia y la sociedad acaban siendo los responsables de cualquier comportamiento torcido: nunca el sujeto, que puede permanecer toda la vida, infantil, eludiendo su responsabilidad, culpando a su pasado.

Los abuelos, los padres esas figuras con experiencia vital, a las que se recurría en busca de consejo, han desaparecido como referentes, desplazados por expertos

Todavía más, la cultura terapéutica fomentó otro cambio radical: la búsqueda de la autoestima por todos los medios. En el pasado, la autoestima no se perseguía: era un subproducto del esfuerzo, el trabajo duro, la paciencia y el consiguiente logro. No era la autoestima la que conducía al éxito sino al revés. Pero hoy, equivocadamente, se invirtieron los términos y se difunde la idea de que una elevada autoestima es el ingrediente mágico para el éxito. Por ello, mucha gente busca desesperadamente atajos para alcanzarla…. sin necesidad de esfuerzo, sin logro previo alguno. ¿Cómo? Siendo auténtico, “siendo tú mismo“, expresando tus sentimientos… aunque no hayas hecho nada de provecho en toda tu vida.

Los padres, creyendo que la autoestima era crucial para el futuro de sus hijos, hicieron lo  imposible para proporcionársela. Les hicieron creer que eran especiales, les concedieron todos los caprichos e intentaron evitarles cualquier sufrimiento. Grave error: en lugar de a una sana autoestima, todo este ambiente condujo al narcisismo, a individuos que se sobrevaloran, que exageran sus cualidades, que se creen únicos, especiales, que eluden sus responsabilidades. Naturalmente, el ascenso de los rasgos narcisistas es otra faceta más de la infantilización.

Superar el infantilismo requiere recuperar la responsabilidad individual y aceptar que el sufrimiento, la tristeza, los fracasos también forman parte de la experiencia vital

Superar el infantilismo requiere recuperar la responsabilidad de cada uno, la cultura del esfuerzo, la autonomía para tomar sus decisiones. Ser consciente de que la autoestima no se busca: se encuentra con el recto comportamiento y el trabajo bien hecho. Y aceptar que el mundo no es siempre bello ni bueno, que los tropiezos, el sufrimiento, la tristeza, los fracasos también forman parte de la experiencia vital. Que no causan trauma inevitable sino que debemos utilizarlos como enseñanza para superarnos cada día.


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21 COMENTARIOS

  1. Los ídolos de la gente en cada momento de la história son un producto cultural.
    Las sociedades valoran e imitan a los héroes del momento.
    Hoy el inmenso poder de la publicidad, cuyos constructos evolucionan al paso de las aportaciones epistemológicas de las ciencias sociales e incluso de las neurociencias, han sublimado la juventud como trasunto de Pigmalión adolescente.
    En una época como esta sumida en un pavoroso nihilismo deconstructor, el arquetipo que describio Jung como Trickster, es el referente para educación de masas.
    El abuelo, sus valores, son cosa de conservadores, hoy tan denostados por los frivolos y los snobs mas estomagantes.

  2. El artículo es muy interesante. Plantea una serie de cuestiones que a los mas mayores y a los que fuimos educados de otra forma nos llama la atención.

    ” …hoy día son los adultos quienes imitan el comportamiento de los jóvenes… cuando debería ser al revés.”

    De donde sale el culto y la prevalencia de la juventud?

    Los jovenes tienen un mandato natural: ‘buscar los límites’. Cuando fuí educado, los límites venían firmemente impuestos por la familia, la escuela, el pueblo o sociedad. Los cambios se producian más lentamente. Aquella educación imponía límites y en buena parte anulaba la imaginación y creatividad. Hoy, los cambios en el mundo se han acelerado. La persona necesita adaptarse constantemente a ese mundo cambiante, y eso lo hacen (o hacian) mejor los jovenes.

    Las empresas de más rápido crecimiento contratan principalmente a gente menor de 40 y si acaso menor de 30. La razón es que no quieren entre sus filas personas cuya experiencia pueda ser un obstáculo para probar cosas nuevas (muchas de las cuales ya saben que fallaran). Lo que subyace a todo esto es la busqueda de nuevas técncias, nuevos aparatos, nuevas ideasmediante técnica de prueba-error. Para implantar la técnica prueba-error quien mejor que un joven lanzado y creativo que rompa todo varias veces, si al final alguna da con esa nueva técnica o aaparato que revolucionará el mundo.

    Lo que ocurre es que esto vale para lo que vale, y no vale para todo. Además, prescindir de la colaboración de una persona experimentada no parece muy sensato en términos generales.

    “Esta corriente duda también que los padres posean las dotes necesarias para criar y educar correctamente a sus hijos sin asesoramiento profesional… ”

    Y esa corriente hace bien en dudar que los padres actuales posean las dotes para criar y educar correctamente a sus hijos. Las exigencias de la psicología y pedagogía moderna para criar a un hijo son tan extremas que es imposible que la mayoría de la población las alcance. De ahí que se presente como solución la búsqueda de asesoramiento profesional.
    La educación que yo viví era simple: los padres y maestros marcan los límites, los hijos o alumnos los cumplen. Y los cumplen aunque fueran a ‘hostias’. Solamente los padres que se desentendían de sus hijos eran los que nunca castigaban físicamente (pegar) a sus hijos. En la búsqueda natural de los límites, los niños tienden a pasarse de la raya. Los padres primero por las buenas, y si no lo consiguen, por las malas imponen el límite.

    La eduación moderna dice que de castigo físico nada. Solo admite castigo psicológico, que puede ser mucho más cruel, o diáolgo. Para la mayoria de los niños, el diálogo no consigue nada. El castigo psicológico depende de la fortaleza del niño, y de lo retorcido de los padres. Es evidente, que si los padres actuales han sido desprovistos del castigo físico, no les quedan medios para controlar a sus hijos. De ahí que la psicología corte por lo sano diciendo: “Usted necesita asesoramiento de experto”.
    Personalmente pienso que esto es una barbaridad, y causa de sufrimiento y dolor en muchas familias.
    Tanto sufrimiento y dolor, que hoy es un riesgo muy grande tener un hijo. Si el hijo ‘te sale rana’ te amargará la existencia, el estado se pondrá en tu contra y lo pasarás muy mal. De ahí que muchas parejas jovenes pasen de hijos….

    “Y, dado que la infancia y sus traumas determinan el futuro de cada persona, la familia y la sociedad acaban siendo los responsables de cualquier comportamiento torcido: nunca el sujeto, que puede permanecer toda la vida, infantil, eludiendo su responsabilidad, culpando a su pasado.”

    En este campo , la psicología está investigando con profundidad. Les recomiendo los artículos del neuro-psicologo Christian Montag (Uni. Ulm). Montag estudia si las bases de la personalidad y el comportamiento son genéticas o plásticas (producidas y/o aprendidas).
    La persona tiene una componente genética y una plástica que conforman su personalidad. La sociedad debe entender las causas del comportamiento de la persona, pero nunca anular su libre albedrío o libertad. De todas formas este es un tema resbaloso en extremo.

    “Grave error: en lugar de a una sana autoestima, todo este ambiente condujo al narcisismo, a individuos que se sobrevaloran, que exageran sus cualidades, que se creen únicos, especiales, que eluden sus responsabilidades.”

    Efectivamente, entre que la personalidad se hereda y se aprende, el estado se interpone entre padres e hijos e impide que los padres los eduquen según sus principios, nos encontramos con que la educación es tarea imposible. Los padres tienen muy dificil poner límites a los hijos, enseñarles lo que a su juicio es bueno y lo que es malo (esto ha pasado a ser postestad del estado) , inculcarles el valor del esfuerzo y el trabajo, el valor de la responsabilidad personal. La psicología moderna y el estado hacen imposible ser ‘buen padre’.

  3. Los que conforman el pensamiento de la gente siempre crean unos arquetipos a imitar.
    Cada tiempo ha tenido sus referentes y la sociedad se limita a mimetizarse con ellos sin cuestionarlos.
    De sus cualidades depende su éxito. De las buenas en unos casos y de las peores ahora.
    En el Renacimiento, los príncipes situaron a los mejores como emblema y ya nada fue igual.
    Hoy los mas zafios, los que portan la peor sangre, los que han transferido los valores de Apolo a Dionisio son los que se presentan como triunfadores ante los ojos deslumbrados por el falso oropel de unos jóvenes abocados al nihilismo complaciente y hedonista.
    Pero todo se puede cambiar.
    Y no es cuestión de dinero.

  4. La fotografía digital ha banalizado el hecho de hacer fotos. Cuando estaban los carretes fotográficos. Uno podía elegir si ponía un rollo para 12 fotos, 20 ó 36. Cuando hacíamos una foto había que pensar muy bien lo que íbamos a fotografiar. Primero, porque el rollo era muy limitado. Hoy la fotografía digital es banal. El 90% de las fotos, que hacemos, quizá me quede corto, son basura, inútiles, porque no hay límites a lo que podemos fotografiar.
    Lo que pasa en USA, con el tiempo se traslada aquí. éste es un país con un complejo de inferioridad. Odia a U.S.A., pero adora vivir e imitar los U.S.A. Lo que aquí ocurre, lleva ocurriendo hace muchos años en USA.

  5. Decia Mark Twain:

    A photograph is a most important document, and there is nothing more damning to go down to posterity than a silly, foolish smile caught and fixed forever.

    Eso y que se necesitaba mucho tiempo posando para que la foto se realizara, no eran immediatas como ahora las camaras, hacian que las fotos practicamente muestren a personas serias y adustas. Pero no se hasta que punto es indicativo de una sociedad infantilizada, punto con el que sin embargo si estoy de acuerdo. Miedos immaduros al gustare, que pensaran se extienden sobre todos los grupos de edades cuando antes parecian restringidos a la adolescencia. Por citar un ejemplo.

  6. Conozco algunos casos de individuos que han estirado la adolescencia hasta muy tarde, eludiendo toda responsabilidad todo lo que han podido, incluso teniendo hijos. Luego, cuando me encuentro a alguno de estos personajes en la actualidad veo que les resulta muy difícil sonreir. Hacen muecas artificiosas y no tienen ningún sentido del humor. El caso es que no sé si han madurado o sólo han envejecido siendo irresponsables. Me temo que es lo segundo.

  7. Me alegra que ilustre su artículo de hoy con esa referencia de Milan Kundera, Juan. Sin duda, es uno de mis referentes y escritores preferidos; que ya desde la ignorancia que disfruta uno en su juventud, tuvo la capacidad de estimularme intelectualmente, de conmoverme y de fascinarme a partes iguales. No hay nada como vivir en primera persona el peso y la opresión de un sistema controlador y agobiante, que en función de la corrección política del momento, estaría encantado de lavarte el cerebro, dirigir tu mente y decirte hasta lo que tienes que pensar para no salirte del rebaño.

    Por fortuna, aunque sean visibles algunos rasgos colectivos indicadores de infantilismo o de eterna juventud en nuestras sociedades occidentales, ese supuesto plan de ingeniería social dispuesto a quebrar nuestras libertades no tiene visos de prosperar y caerá por su propio peso, si es que llega a tenerlo algún día. Quizás se aprecie a todos los niveles un retraso en alcanzar la etapa de madurez, pero aunque ésta se retrase en algunos individuos o en algunas sociedades, tarde o pronto acabará llegando para todos.
    Es cierto la manera en que ha cambiado la expresión facial en las capturas fotográficas, a lo largo de los tiempos. Con anterioridad a esa imagen y presencia seria y solemne de las autoridades, recordar también esas fotografías a los muertos para inmortalizar esa despedida del mundo terrenal, que serían impensables y hasta morbosas en esta sociedad de la imagen ideal con nuestras mejores sonrisas. Se imagina en instagram que alguien colgara la foto de un ser querido fallecido y perfectamente maquillado para la ocasión? Ya sería el colmo de la frivolidad, la tontería y el desvarío. Y es que hace tiempo que la muerte se ha convertido en un tabú a ignorar y a evitar en la medida de lo posible. Nos horroriza verla en las fotos que tachamos de sensacionalistas, en los telidiarios a la hora de cenar y también en los entornos íntimos preferimos pasarle el muerto al servicio funerario que pagamos.

    A diferencia de otras épocas, en las que convivir con la muerte o hacerse cargo del propio difunto era el pan de cada día; desde que uno muere hasta que los restos mortales descansan en el lugar donde uno prevea, todo un dispositivo funerario hace el trabajo por ti para evitarte ese trámite doloroso. Los tiempos cambian y cambian las costumbres, las circunstancias y sus gentes. Algún día no muy lejano, inventarán esas gafas que nos permitan observar, ver y juzgar los hechos con retrospectiva, pero adaptadas y graduadas a las circunstacias del presente. La de discusiones y conflictos que nos vamos a evitar.

    • Estoy de acuerdo con usted Silvia, no sé si esos planes de ingeniería social existen pero dudo de su éxito. Ingeniería social la hubo siempre, hasta en una cueva paleolítica y aquí seguimos con nuestras alegrías y dolores de cabeza.
      El infantilismo, cierto que cada día da la sensación que la gente se niega a crecer pero a veces también creo que nos vamos haciendo mayores y miramos asustados a generaciones más jóvenes que parece que nunca sientan la cabeza y sin darnos cuenta que de nosotros también tenían sus quejas.

      Bien asustado andaban Aristóteles o Platón entre muchos otros con los jóvenes que se negaban a crecer, o se enfrentaban con sus padres o que decir del revuelo que causó Marco Fabio Quintiliano con su Instituciones oratorias, donde entre otras cosas defendía las escuelas públicas en detrimento de la enseñanza en casa o utilizar para escribir los alumnos tablillas enceradas en vez de pergamino. Aquello a ojos de la sociedad era casi el fin del mundo. Y ya ve, aquí continuamos, sin pergamino, sin tablillas enceradas, dentro de poco hasta sin libretas y de momento con una mera tablet.

      Mi deseo antes de dejar este mundo es que la ciencia invente el teletransporte humano, ya pasa la voz, los datos pues a mi eso de en unos segundos poder ir a cualquier parte del mundo como que me mola.

      Ya, no diga nada, me da la risa a mi sola, pero todo lo que alguien puede imaginar se puede inventar.
      Además con ello andan. Sería fascinante.

      • Qué gran idea la del teletransporte humano, Emme. Ambiciosa es, pero como bien dice: “todo lo que alguien puede imaginar se puede inventar”.
        Y hablando de pergaminos…no he podido resistir la tentación de dejar este video que me recuerda un poco mis inicios en la red. Saludos cordiales,
        “Un monje se encuentra algunas dudas con el nuevo sistema de lectura: el libro, con respecto al antiguo el pergamino y decide llamar al “Ayuda de Escritorio”

        • Fantástico el vídeo con la estética Monty Phyton. Lo he utilizado muchas veces en sesiones de formación, sobre todo para profesores. A mediados de los ochenta venían a los cursos de vídeo para “aprender a tocar botones” cuando lo importante era y es el guion.
          Pero cuando el monje se empeña en pasar página hay un enorme simbolismo. ¿Qué página pasamos? ¿la de la mente, la de la vida, la de la tecnología, la del conocimiento). En fin, la alfabetización no es una cuestión de edad, sino de mentalidad (opino). Y el que las fotos sean o no digitales, será una consecuencia, lo importante es el sujeto que mira.

  8. No me ha quedado claro el mensaje del artículo pero si se refiere a que ahora con internet hay que hacerse una foto en que uno salga depilado, favorecido y con sonrisa de felicidad y que hay webs que contratan a modelos para dar esa imagen, estoy de acuerdo. Por eso ahora la tendencia es al video.si es posible 4K. Es mas real. Por cierto, en la foto de Obama la sonrisa esta escorada hacia la derecha, pero solo lo aprecian los entendidos, los adolescentes se quedan en lo superficial, dientes, dientes.

    • “Por cierto, en la foto de Obama la sonrisa esta escorada hacia la derecha, pero solo lo aprecian los entendidos, los adolescentes se quedan en lo superficial, dientes, dientes”.
      Gracias por sacarme a mí también una buena sonrisa con su observación, Nour.

  9. los familiares tampoco lo saben todo
    lo mismo que los profesionales

    en la familia se traspasan pautas mentales y emocionales muy dañinas para la persona y para la sociedad

    ahora los tropiezos no se han convertido en traumas sino que se nos permite visibilizarlo y expresarlo cosa que es muy sana y antes no s epodia ni etc etc
    esto nos lleva a poder y querer construir una sociedad mas humana por que es reflejod e lo que queremos y no un fascismo
    …y esto tbn forma parte de la vida lo mismo que la tristeza etc

  10. es lo que tiene que durante decadas las distintas generaciones
    no hayan tenido ni infancia a causa de dictaduras y seudodemocracias
    y ahora de rebote es lo contra y no se quiere madurar
    mas cuando estamos dirigidos por politicos inmaduros sin etica ni responsabilida
    pero con poder,
    incluido un rey que se le paga por no hacer nada y es el mayor peor ejemplo de PPicaresca

  11. Me ha encantado este artículo Sr Blanco, me ha gustado como lo ha desarrollado, las verdades que dice siendo duras es capaz de trasladar un final positivo y que la vida tiene momentos buenos y malos, ambos son necesarios para evolucionar como personas.

    Los retratos antiguos en esas fotografías solemnes que maravilla pero no creo que fuese la actitud de nuestros mayores diferente en su día a día a nosotros (bueno con todas las diferencias que tenemos por supuesto), simplemente hoy el retrato ha perdido solemnidad, tenemos acceso a poder hacernos nosotros mismos un retrato, los llamados selfis, antes eso era inviable. Un retrato por ejemplo al óleo lo podían pagar los pudientes, era un momento solemne que se inmortalizaba en un lienzo, cuando empezó la fotografía el poder inmortalizarte para la eternidad igualmente era algo muy importante y no todos podían hacerlo e incluso algunos, a lo mejor, una vez sólo en la vida. La gente se preparaba para la foto.

    Voy a contar una anécdota familiar respecto a las risas en los retratos, en casa de mi abuelo materno, cuando era niño, daban cama y espacio para trabajar a varios artesanos, a cambio de ello les surtían de todo tipo de enseres para la familia de la casa, pues resulta que entre esos “artesanos” había un fotógrafo que recorría, una vez al año, las localidades de los alrededores , dormía allí , la permuta eran las fotos familiares, de no pocos miembros. Mi abuelo contaba que la preparación de aquellas fotos era como si fuese una boda, el tiempo, el espacio, la ropa, la pose y todos muy serios, tenemos una foto donde está toda la familia, mi abuelo eran 14 hermanos y dos de sus hermanas están riéndose a carcajadas no pudieron aguantar la risa ante tanta parafernalia, y fue el “desastre” de fotografía, la bronca en casa, y casi el “desheredarlas” por el enfado tan grande que el padre de familia mi bisabuelo pilló, aquello no era broma cuando era un trabajo muy serio y un momento para la posterioridad. El fotógrafo les regaló la foto para ellas y hoy es un tesoro de la familia, es la única donde aparecen no sonrisas sino carcajadas, es como si fuese la monalisa de la familia.

    Los tiempos han cambiado pero ni creo que la gente fuese más seria de aquella, todo lo contrario, simplemente se vestían y preparaban para la foto. Hoy, tenemos la manía de fotografiar todo a todas horas y por lo tanto una foto pierde valor, aunque si en los momentos importantes se busca un buen retrato, eso sí, mejor con una sonrisa en la cara. Tampoco creo que sea malo, eso sí, no me gusta el photoshop que de eso hay mucho.

    • Me ha encantado leer su anécdota, Emme. La verdad es que me anima a relatar lo que me contó una funcionaria cuando fui a la policía a renovarme el DNI. Resulta que ahora muchos estudios fotográficos disponen de programas y aplicaciones incorporados para adulterar la imagen de la foto del DNI, al gusto del consumidor, que va de lo más disimulado y sutil a lo más intenso. Pues bien, en la espera del proceso de renovación, la funcionaria hablaba distendidamente y entre risas con su colega sobre la demanda que iba a interponerle una señora que se había sentido agraviada por el trato dispensado. Así que, al observar que era maja y que tenía ganas de contarlo, tuve curiosidad y le pregunté.

      Por lo visto, la señora en cuestión tenía 70 años de edad, según se desprendía de su DNI, pero la foto que presentó para su renovación correspondía a una señora de 50; así que la funcionaria ni corta ni perezosa le dijo que no podía aceptar esa foto porque no daba fe de la edad que tenía. Y ahí empezó el malestar y la negativa de la señora, que no solo no tenía intención de aportar otra foto más real y acorde con la edad, sino que negaba admitir que la foto hubiera sido retocada; que ella era así de natural y que si quería podía traerle un justificante del fotógrafo para verificar la autenticidad de la foto sin retoque mediante.
      La funcionaria, alucinada, se calentó y le dijo que no necesitaba ningún justificante del fotógrafo; que podía utilizar todo el photoshop que quisiera en sus fotos, pero que precisamente en las del DNI no podía aceptar ese supuesto ni ese desfase entre la edad real y una foto que no se correspondía con la persona que tenía enfrente. Y tiene su lógica porque, si renuevas el DNI para que te tengan fichado, no vas a poner una foto que tenga poco que ver con tu verdadero rostro y que al tratar de acreditar tu identidad no pueda reconocerte ni el tato.
      El caso es que la señora se fue muy enfadada y cumplió con la amenaza de venir al día siguiente con el justificante del fotógrafo que la funcionaria no se molestó en mirar. Así que, me contaba entre risas que la amenaza de demandarla estaba aún por ver y que ella tenía muy claro que no le renovaba el carnet en esas condiciones; más aún cuando la señora en cuestión llegó a insultarla con los improperios más soeces del tipo: “Eres fea, amargada y una mal foll..a!.
      Lo cierto es que el rato de espera se me hizo de lo más cortito y compartí risa con la funcionaria de buena gana. Hay que ver lo que tiene que aguantar a veces esta gente.

          • Ah, pues gracias por el apunte Nour, nada que disculpar. En realidad, dudo que el fotógrafo de la señora en cuestión se prestara a “justificar” nada (aunque ella lo intentase colar a la funcionaria). Más cuando el photoshop era tan espectacular a simple vista quitándole veinte años de encima y además no puede admitirse para tramitar el DNI. Piense que a pesar de que las fotos del carnet son en blanco y negro y por lo general no hacen justicia de la imagen real, la poli nos tiene fichados con las fotos originales en color. Saludos cordiales,